Subió Keiko Fujimori. En una ceremonia de juramentación regularmente accidentada, la presidente asume el mando como la primera presidente mujer electa por un reñido voto democrático, un resultado que muestra un país dividido, fragmentado, y con el cual tiene que tender puentes. Conservadora en su pensamiento, tiene irónicamente dos situaciones paradójicas: divorciada y distancia de su hermano Kenji a quien literalmente traicionó durante el régimen de PPK. En su primer mensaje a la nación, habló de una serie de implementaciones económicas que han sonado a espanto al mundo empresarial y, de paso, al flamante ministro de Economía, Elmer Cuba, quien recibe un paquetazo de medidas populistas del impopular congreso que se fue (felizmente) y las promesas de elevar el sueldo mínimo (lo que prometía Roberto Sánchez por lo que lo tildaban de inconsciente hasta populachero), pensión 65 y extraordinario gasto público (líneas de metro, por ejemplo). Estas promesas deben seguir adelante si no quiere ver una gran erupción social en muchas partes del Perú que la está mirando atentamente. No le van a dejar escapar una. Si durante una década tuvimos una bancada liderada por ella hostil a cualquier presidente que ocupaba el cargo (salvo sus apéndices), vociferando en el hemiciclo, tirándose abajo a cuanto ministro era propuesto (aún se recuerda el vejamen contra Jaime Saavedra); no esperen que ahora la oposición actúe pacientemente. Como reza el dicho: “no se acuerda la vaca que fue ternera”. Algunos observadores críticos comentaban que, ante estos anuncios, el invitado estrella, Javier Milei, saltaba hasta el techo. Hubiera sido interesante haber visto sus reacciones durante el discurso. Pero, mayor fue el desconcierto entre toda la ciudadanía al presentar en ceremonia de juramentación a todo su nuevo flamante gabinete. En realidad, alucinante. Reciclados y colocados en puestos inadecuados, el ramillete plagado de testosterona, raro para una primera presidente (sólo dos mujeres en su gabinete), ha llamado mucho la atención tanto a la oposición como a muchas personas que apoyaron su candidatura desde un principio. Tal es la presencia de personas recicladas de gestiones anteriores por lo que todos lo llaman “gabinete caviar”. Hemos entrado, pues, ante una nueva acepción en esta palabra, situación por la cual la misma Keiko está cayendo dentro del rango de “caviar”. Fuera de la nueva ambigüedad generada en las redes, hay muchas cosas que han quedado en el aire: las leyes pro- crimen siguen vigentes, no se ha dicho nada sobre temas álgidos como la minería ilegal, tras la cual hay un mundo de crimen que azota muchas ciudades, sobre todo en Trujillo. Ministerios como Vivienda, Interior, Cultura, Defensa, Mujer, Transporte y Comunicaciones, Trabajo, Salud, (destruido por APP). Una gran interrogante en momentos tan cruciales como el Niño que se nos viene con fuerza y la guerra del Medio Oriente se agudiza. Dios nos coja confesados.



