Datos personales

Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
Mostrando entradas con la etiqueta desastres naturales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desastres naturales. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de agosto de 2024

HACIA LA ANTIGUA CAPITAL GUATEMALTECA (CRÓNICA DE VIAJE POR GUATEMALA 4)

 



Sábado 27 de julio: nos íbamos a Antigua. Este día cometimos errores que nos pasaron una ligera factura a la larga. El primer error fue no haber partido temprano a Antigua que está relativamente cerca de la capital con una muy buena autopista; pero el tráfico es lento, pesado y, peor aún, en un fin de semana. Nos levantamos un poco tarde por el cansancio acumulado del día anterior, en el que habíamos subido cinco pirámides y cientos de escalones. La adrenalina de conocer un nuevo lugar mitiga el dolor y el cansancio; pero, de todas maneras, este se siente. Bajé a la farmacia que estaba en la primera planta para comprar unas pastillas que mi doctor me había recomendado con paracetamol y tramadol; al ver la receta (la llevé conmigo) en la farmacia accedieron, pero tenía que comprar toda la caja (felizmente era un blíster de 10 pastillas). La intención era salir temprano para tomar desayuno en Antigua. Ya con nuestras maletas listas, pedimos un taxi y el precio hasta allá era muy razonable. Hay que asegurarse que el auto que pidas cuente con una buena maletera, pues tuvimos un primer auto en el que entraban sólo dos maletas. Pedimos un segundo auto, muchos más amplio y con capacidad para nuestras maletas, mochilas y maletines; así conocimos a Juan, con quien haríamos más transportes los días siguientes. Usualmente la distancia es de 38.7 km y de no haber tráfico se puede hacer entre media hora y 40 minutos. Pero salir de Guatemala es un poco complicado y, pese a que hay dos y hasta tres carriles por dirección, el número de autos es impresionante. Sólo hay buses de transporte público, no la pesadilla de combis o custer como tenemos aquí o, como sucede en algunas partes de nuestro país, hasta mototaxis en las autopistas con alto riesgo de accidente (https://www.viamichelin.es/itinerarios/resultados/guatemala-01001-_-guatemala-guatemala-to-antigua_guatemala-_-_-sacatepequez-guatemala). La autopista está en un excelente estado y no tiene, como aquí, ningún rompemuelles (eso creo que es una aberración peruana). Está bien señalizada y tiene pocos baches. De haber salido más temprano hubiéramos disfrutado más del paisaje; pero estacionados en un lugar con más vehículos no es nada agradable. Habíamos hecho cambio de hotel por el problema que tuvimos con Avianca y había encontrado otro no lejos del centro histórico: hotel Nolasco (https://www.booking.com/hotel/gt/nolasco.es-ar.html?aid=357029&label=yho748jc-1DCAsoXkIHbm9sYXNjb0gKWANosQGIAQGYASy4ARfIAQzYAQPoAQGIAgGoAgO4Ao7s_bUGwAIB0gIkMWVlNzU3NGUtNWQ2MC00YzA0LTg3YzAtNzM4MGE1YTg2ZjYw2AIE4AIB&sid=581b7da6da4d235c3d3c7f348b211064&dist=0&keep_landing=1&sb_price_type=total&type=total&). Llegamos casi a mediodía por la demora del tránsito. Decidimos instalarnos en el hotel, pagar la noche y además comprar los pasajes para el día siguiente. Habían visto que un lugar atractivo en las cercanías era Chichicastenango por su mercado multicolor y luego iríamos a nuestro otro hotel en Panajachel a orillas del lago Atitlán. Eso también cambió nuestros planes, pues íbamos a disfrutar poco de Antigua, una ciudad que merece por lo menos tres días. Antigua fue la tercera capital de este país, donde parece ser que el infortunio fue las características de estas ciudades y espacios que fueron la sede de este reino: https://laantiguaguatemala.org/historia/, https://www.youtube.com/watch?v=orCvCAXxnn4. Este video tiene imágenes de la Antigua de fines del XIX e inicios del siglo pasado, así como escenas de filmes guatemaltecos e internacionales que usaron a esta bella ciudad como escenario: https://www.youtube.com/watch?v=Iv6O1S_fCkc



En Antigua hay tanto por ver y apreciar las estrategias que han empleado para reconstruir lugares que aquí, por ejemplo, hubieran sido demolidos. No sólo rescataron la historia, también crearon conceptos tan fascinantes y atractivos que hacen que millones de turistas peregrinen, como nosotros, a este lugar. Una vez que nos instalamos, decidimos ir al centro histórico y almorzar. Habíamos comido algunas galletas, pero el hambre ya apretaba. Como habíamos pagado en efectivo y necesitábamos cambio, nos decidimos ir al centro para hacer cambio de moneda. Aquí experimentamos otra pérdida de tiempo y las personas que trabajaban en estos espacios no fueron nada amables y no sabían dar una razón para agilizar este proceso. Como habíamos reservado los pasajes para Chichicastenango y Panajachel, había que cancelar el resto en efectivo. Nos comentaron que los bancos en los que podíamos cambiar estaban en la plaza principal. Así que nos dirigimos a buscar los dichosos bancos; cerca del hotel están las ruinas de San Jerónimo, pero teníamos que a esos dos bancos. Sin embargo, uno no podía hacer cambio y en el otro nos indicaron que teníamos que tener cuenta en el mismo. Nuestra paciencia ya estaba colmándose; después nos dijeron que podíamos sacar dinero del cajero, pero en quetzales. Ya nuestra paciencia estaba al límite. Para colmo, caminando con mis muletas y cámaras, un guardián me pide sacar mi gorra cuando estaba haciendo malabares con mis cosas: nada de empatía ni servicio de ayuda. Como nosotros, otros turistas también iban a la deriva para cambiar a moneda local. Eso es algo que se debe mejorar, pues el mal humor te hace ver las cosas de otra manera. Ya con dinero nos dirigimos a almorzar: y nos fuimos a un restaurante al lado del famoso Arco de Santa Catalina: el Restaurante del Arco (https://restaurantedelarcoantigua.com/). Este ocupa un antiguo monasterio de Santa Catalina, el cual visitamos una vez terminada nuestra comida. Varios de nosotros pedimos un plato llamado degustaciones en el que vienen tres platos típicos para tener una idea de la cocina local. Viene con un tamalito. Lo mejor para mí: hilachas (https://comidapara.com/receta-de-hilachas-plato-tipico-guatemalteco/?damemas_lectura=1, https://www.youtube.com/watch?v=CM_LuAQXahU&t=1s). Una vez que terminamos todo y haber visitado los restos del convento, salimos para irnos en dirección de una primera joya: la Iglesia y el claustro de La Merced. En el camino pudimos ver la imaginería que se usa para la Semana Santa que estaba en otros ambientes del mismo monasterio. 



Nos fuimos hacia la Merced. Esta se encuentra bastante mejor conservada que los demás sitios religiosos de esta ciudad. Antigua, como algunas ciudades del mundo católico, celebra una Semana Santa muy pintoresca. Como Sevilla o Ayacucho, las procesiones son vistosas que atraen a miles de fieles y turistas. Y en estas celebraciones, esta iglesia juega un rol muy importante, pues tiene la imagen de Jesús Nazareno que sale en una procesión especial, central, en estas conmemoraciones (https://www.youtube.com/watch?v=3Rmigv-HL5U). Es un sitio religioso imponente: https://lugaresantigua.com/es/iglesia-de-la-merced/. La iglesia tiene un decorado sobrio, pero el claustro es impresionante y puede uno acceder al campanario de la iglesia lo que permite visitar la azotea de la iglesia. 





La vista hacia las montañas y el Volcán de Agua ( https://www.volcanesdeguatemala.com/volcan-de-agua) es imponente; y es lo que causó su desgracia en el siglo XVIII (1773). Las consecuencias de un deslizamiento de aguas del volcán y un sismo se pueden ver en los innumerables conventos e iglesias que quedaron arruinados por el movimiento y que con posteriores sismos la fue sumiendo en el abandono hasta mediados del siglo XX (https://antiguaguatemala.info/historia/). Ese volcán ya había destruido a la primera capital de esta zona. Aunque la ciudad no quedó del todo desierta y se fue poblando lentamente, como pasó con Zaña en el Perú. Nunca fueron del todo abandonadas. Este video resume la magnificencia del lugar: https://www.youtube.com/watch?v=Me8nGKSCp_g&t=3s. Cuando estábamos en la azotea de La Merced se desató una fuerte lluvia. No estaba preparado, había dejado el poncho y la casaca impermeable en el hotel. Craso error. Estuvimos esperando un buen rato hasta que bajara de intensidad el aguacero. Así nos dirigimos al convento de las Capuchinas. Para mala suerte nuestra, había una suerte de exposición de artículos de motociclismo y al día siguiente iba a haber una carrera demostración. El guardián del sitio nos quiso hacer una jugada deshonesta para ingresar a ver el lugar. Me hubiera gustado, pues luego leí sobre las maravillas que encierra el lugar, pero no hay acceso a la iglesia: https://aprende.guatemala.com/cultura-guatemalteca/patrimonios/ruinas-del-convento-de-capuchinas-en-la-antigua-guatemala/. Generalmente, antes de viajar a un lugar me informo con mucho detenimiento de los sitios a visitar, pero sinceramente en esta oportunidad no lo hice, pues me estaba mudando de casa y comenzaba un tratamiento para mi pierna izquierda. Mala decisión. Quizás de haber tenido en mente muchos lugares, no hubiéramos postergado algunas visitas obligatorias. En realidad, en Antigua hemos descubierto tesoros por accidente, si cabe el término. Nos dirigimos hacia la Catedral por la 3ª Av. Norte y nos encontramos con las ruinas de la magnífica Iglesia del Carmen. 




Pese a estar totalmente arruinada, los restos muestran lo impresionante que fue esta edificación (https://aprende.guatemala.com/cultura-guatemalteca/patrimonios/ruinas-del-carmen-en-la-antigua-guatemala/). Seguimos por la misma vía en dirección a la Catedral de San José. Ingresamos por la 5ª Calle Oeste. Hay dos entradas: a las ruinas y la iglesia que sigue en funcionamiento. Quisimos entrar a las ruinas (después lo haríamos), pero ya eran casi las 5 pm. El tiempo se había ido rápidamente. Y tampoco logramos visitar el Museo de Arte Colonial que se encuentra frente a esta iglesia. Y nunca lo veríamos, pena. Este museo se encuentra en el local de lo que la Universidad de San Carlos de Borromeo (https://aprende.guatemala.com/cultura-guatemalteca/patrimonios/museo-de-arte-colonial-de-antigua-guatemala/, https://www.youtube.com/watch?v=Xvy1ZNV_dRo). Queda pendiente esta joya. Como consuelo ingresamos a la catedral que estaba abierta. Felizmente. La catedral tiene dos secciones prácticamente: una derruida, que visitaríamos un día después, y una parte activa que es usada para el culto (https://xplorandoguatemala.com/antigua-guatemala/catedral-de-san-jose-en-la-antigua-guatemala-detalles). 




La iglesia tiene una serie de imágenes rescatadas de los restos de la gran construcción que cayó en los terremotos del siglo XVIII. Aquí más datos: https://antiguaguatemala.info/arquitectura/catedral/#google_vignette. Al salir nos fuimos a los arcos y portales de lo que se conoce como Real Palacio de los Capitanes Generales. El edificio es bello y acoge el Museo Nacional de Arte de Guatemala, museo que también nos perdimos (http://culturaguate.com/1-historia-del-real-palacio-de-los-capitanes-generales/). En sus portales había una feria ambulante promovida por las autoridades; había también una feria del libro usado (pena que no nos detuvimos a ver esta). En la Feria, todos compramos cosas muy bonitas de artesanía, platería y otras cosas. Pero se comentó sobre los costos en cuanto a la feria a la cual iríamos al día siguiente: Chichicastenango. Fuimos a la parte central de la plaza a ver su simpática pileta en la cual hay una serie de mujeres de las cuales sale el agua a través de sus pezones.



 Decidimos regresar al hotel y en el camino nos detuvimos a ver los restos de la iglesia jesuita en la que se ubica la Cooperación Española. La Compañía de Jesús siempre ha hecho construcciones impresionantes; basta ver las iglesias de Arequipa o Cusco para ver la importancia de esta congregación religiosa. La iglesia está colapsada, se ve en su fachada; pero debió haber sido una magnífica edificación (https://antiguaguatemala.info/arquitectura/compania-de-jesus/). Lo que la Cooperación Española ha rescatado es el claustro, el cual está siendo usado para diversos usos artísticos, culturales y turísticos. Como era tarde, no pudimos ver su librería, pero había un concierto de marimba, el instrumento de gran difusión en este país. 




El concierto era ofrecido por niños; pero la fatiga y el hambre nos hicieron partir a nuestro alojamiento. Además, me dio tiempo para pagar los boletos para las rutas Antigua – Chichicastenango y Chichicastenango – Panajachel. Le pedimos una serie de detalles para nuestro viaje; y se cumplieron. Salimos a cenar, pero Maria se quedó a descansar. Nos fuimos a un lugar muy simpático: Puerta Once (https://puertaonce.com/). Cuando estábamos cenando, comenzó otra fuerte lluvia y fue gracioso ver las goteras que iban surgiendo y las cuales íbamos esquivando. Fue un momento gracioso. Al salir dimos una breve caminata y regresamos al hotel a preparar nuestras cosas. Nos íbamos temprano a Chichicastenango y Panajachel.





domingo, 26 de mayo de 2024

RECORDANDO DESASTRES (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 26 DE MAYO)

 


El próximo viernes 31 de mayo recordaremos el gran terremoto que asoló un amplio territorio del Norte peruano hace 54 años, siendo Áncash la zona más afectada en su población e infraestructura. Aunque de manera personal no tuve la amarga experiencia de varios de ese sismo, pero sí vi los estragos cuando vinimos a radicar a Trujillo y cuando visité el Callejón de Huaylas por primera vez. Fuera de las tristes anécdotas que trae este recuerdo, debemos tener presente que se creó un organismo, Defensa Civil, cuyo propósito no es sólo actuar en zonas de emergencia tras un desastre causado por un fenómeno natural (terremotos, inundaciones, El Niño, erosión costera), sino desarrollar en la población una cultura de prevención, tan venida a menos en nuestra sociedad. Los incidentes generados por fenómenos naturales son, en cierta manera, esperados y los agravantes se dan más por la irresponsabilidad e ignorancia de cómo responder frente a estas situaciones que ya no vienen a ser tan anómalas, pues sabemos que van a ocurrir. La corrupción juega un papel importante en la gravedad de las incidencias tras un fenómeno natural, pues el tráfico de terrenos, licencias de construcción, construcciones ilegales, supresión de áreas naturales, deforestación por tala y minería ilegales, entre otras modalidades; todas juegan en contra de la vida y propiedad humanas. No hay peor ciego que el no quiere ver este panorama. Los otros dramas son provocados por la mano del hombre, en los que pueden también intervenir factores naturales. Pero son la misma irresponsabilidad, informalidad y ambición humanas, principalmente, las que juegan el rol decisivo para que desgracias, incluso mortales, sucedan. Dos tragedias recientes tienen esos móviles ocultos y forman parte del triste panteón peruano de accidentes funestos que enlutan hogares: la volcadura de un bus interprovincial en Ayacucho y una explosión por fuga de gas GLP en un grifo en Villa María del Triunfo en Lima. El primer accidente hubiese sido una breve nota en medios, si no hubiese estado entre las víctimas un excongresista; en el segundo caso, es más notorio, por estar en Lima y la amplitud de los daños. Además, hay una situación muy vaga sobre las responsabilidades asumidas por todos los actores involucrados de manera directa o indirecta en ambos casos: desde el estado de la carretera hasta las licencias de funcionamiento y el control de concesionarios de una marca. Pero en sendos casos, la falta de prevención subyace en la desgracia de la que somos testigos. Debería quedar en nuestra memoria casos tan terribles como los incendios de Mesa Redonda o Discoteca Utopía, por ejemplo. Se habla de inseguridad; con estas evidencias, esa sensación se incrementa, pues puedo ser víctima de una explosión, un atropello por un micro sin frenos o una pared vetusta que cae sorpresivamente. Me parece que todo va a quedar como esas cruces en cualquier carretera peruana. En el olvido.


domingo, 12 de marzo de 2023

DESASTRES HUMANOS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 12 DE MARZO)

 


¿Qué habremos hecho los peruanos como sociedad que nos merecemos los desastres físicos y sociales que estamos padeciendo? Como sociedad vemos eternos déjà-vu, esos que causan destrozos en nuestra propiedad y credibilidad, así como la rampante corrupción que existe en todos los estamentos del aparato público, coludidos con varias empresas y personas privadas obviamente.

Cuando escribo este artículo, estamos a la espera de una segunda riada de agua tan fuerte como la que sufrimos el viernes por la noche. Espero que no sea así. Ojalá. Pero también es posible que sea más fuerte y que, incluso, la información sea solamente virtual vía videos de Tik Tok que pueblan las redes sociales, pues afecte a la distribución de diarios en soporte papel. Hay muchas cosas que pueden decirse sobre las desgracias que nos están pasando, muchas de ellas ya reiterativas. Corrupción, ineptitud, estafa electoral, demagogia, escasa sensibilidad social; lo mismo. Pero hay puntos que sí deben de tomarse en cuenta, elementos que han cambiado la fisonomía de nuestra sociedad. Comencemos por aceptar que el cambio climático ya es un hecho poderoso con el cual tenemos que convivir. Los negacionistas deberían de explicar a la ciudadanía por qué un fenómeno (ciclón) visto en aguas adentro o en países de Oceanía o Lejano Oriente (tifón) aparece frente a nuestras costas: ¿es casual o ya va a ser un elemento regular que debemos de tener en cuenta con el otro fenómeno irregular, a estas alturas, como lo es El Niño? De ser así, ¿movemos nuestras ciudades como en la antigüedad o hacemos sacrificios humanos para “aplacar su ira”? El sistema de alcantarillado ya es una obligación, no un lujo. Desde el Niño del 97/98 se pedía uno. Este gobierno regional debe ir creando un plan que abarque el mayor número de ciudades de la Región; lo de Pacasmayo y Chepén ha sido contundente. El otro tema tabú en Trujillo es el molón de Salaverry. Desde que vivo aquí, todos reconocen que el cambio de dirección de la corriente marina es causa de este y seguirá golpeando a Las Delicias, Buenos Aires y Huanchaco. No hay voluntad política de quitarlo: es un asunto económico. Pero este factor es el que ha exigido que, como parte de la protección costera, se haya construido un sistema de enrocado que fue todo un gran problema en el Niño costero del 2017. El cauce “natural” de casi todos los huaicos de esa hecatombe es hacia el océano y no pudieron desembocar al mar por el enrocado, generándose una desgracia triple para los residentes: lluvia, huaicos y empozamiento de agua (inundación). ¿Sabrán los residentes propietarios de esa zona cuánto ya han perdido por la degradación de su patrimonio inmueble? ¿Ha surgido alguna demanda legal por esto?

Este nuevo escenario debe de ser esclarecido por las personas y organismos pertinentes para ver el futuro de nuestra ciudad. ¿Veremos los consabidos parches en las novísimas calles y avenidas recientemente asfaltadas para la foto? Academia y sensatez para Trujillo.


domingo, 20 de marzo de 2022

MARZO ¿MES NEFASTO? (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 20 DE MARZO)

 


Este mes parece signado por grandes desgracias colectivas. En el 2017 una fuerte lluvia dio el inicio de una semana de pesadilla que sumió a la ciudad entera en el caos y la desesperación; en el 2020, el gobierno nos mandó a un aislamiento radical a causa del COVID-19 por crisis sanitaria. 15 de marzo, un deslizamiento de tierra en Retamas, Pataz, la sierra liberteña pone una raya más en la lista de infortunios. Todo en el marco de un conflicto bélico que tiene fuertes repercusiones económicas en nuestra sociedad y el desatino de un TC que abre nuevas heridas sociales en una convulsionada ciudadanía.

Los famosos “castigos divinos” no son más que la evidencia de la incompetencia, corrupción o desidia, tanto de autoridades como de la ciudadanía en general. Aún recuerdo el Niño del 82-83, del 97-98 y el reciente Niño costero del 2017, los que tuvieron los famosos huaicos que asolaron casi los mismos espacios, calles y avenidas de la ciudad. Para el último Niño el gobierno había asignado fondos para la prevención de zonas que iban a ser abatidas. Tras las riadas de esa semana, la famosa prevención quedó en nada. El fenómeno esperado en noviembre del 2016 nos sacudió en marzo del año siguiente. Las zonas asoladas, ya identificadas como zonas de riesgo, volvieron a ser ocupadas y reconstruidas; ya hay pistas, agua y desagüe, sistema eléctrico. Algunos planes de reconstrucción son cuestionables. ¿A esperar que se los lleve el agua otra vez? El COVID derrumbó el sueño de un país pujante por décadas. Dos pilares de su supuesta pujanza fueron bastante relegados: salud y educación. Las brechas abiertas nos desencajaron en todos los aspectos mostrando buenos, pero también viles gestos sociales que vieron en la desgracia una excelente oportunidad de negocio. ¿Habrá cambios para la prevención de una posible nueva catástrofe sanitaria? Lo de Retamas ya linda con la tozudez más precaria: erosión, falta de prevención, informalidad y mucho de criminalidad que también se ha visto en las otras desgracias. Inescrupulosos traficantes de terrenos tienen mucho que ver en el asunto y se coluden con el populismo de autoridades quienes terminan transformando titulaciones en votos. Muchos problemas podrían evitarse si es que el accionar humano fuese el correcto y no confundiéramos perspectivas. La mujer que sobrevivió a una riada de lodo y piedras en Punta Hermosa en el 2017 ocupaba ilegalmente terrenos. Prevención y planificación son palabras postergadas ante la galopante corrupción, populismo, angurria o desprecio por la persona que vemos a diestra y siniestra, no importando el tinte político o el estrato socioeconómico. Así podemos entender el porqué de un accidente en un parque de diversiones, un accidente mortal en una cadena de comida rápida, más de 60 casas dañadas y víctimas mortales en Pataz, los sobrecostos de algunas clínicas o los precios inflados por los balones de oxígeno. Y, por supuesto, “la ira divina nos seguirá castigando, porque así lo dicta el destino”.


domingo, 17 de octubre de 2021

CONVIVIENDO CON MONSTRUOS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 17 DE OCTUBRE)


El miércoles 13 fue el Día de la Reducción de los Desastres Naturales. Ese mismo día a las 4 am aproximadamente un sismo remeció varias ciudades costeras, incluida la nuestra. Irónico. Sin embargo, es una latente realidad.

Nuestra ciudad está expuesta a una serie de desastres naturales, súbitos o paulatinos, que ponen en riesgo la vida y la propiedad de sus habitantes. Terremotos y fenómenos de El Niño han dado cuenta de vidas y patrimonios de muchos ciudadanos a lo largo de la historia de este valle en el que se halla ubicado Trujillo. Ahora se van a agregando nuevas amenazas como la erosión costera y la humedad, fuera de un estrés hídrico que ya afecta otras ciudades costeras como Lima; y tenemos no sólo un virus mortal, sino varios (dengue, por ejemplo) que circulan entre los ciudadanos. Algunos de estos monstruos son inevitables: un terremoto puede acaecer en cualquier momento y aún no se logra su predictibilidad: pero muchas consecuencias de estos son provocadas por una serie de condiciones propiciadas por nosotros; desde construir en zonas riesgosas hasta las formas de construcción empleadas que ponen en riesgo a sus habitantes. La adopción de la quincha y el adobe, ya usado en tiempos prehispánicos, fueron una respuesta a los terremotos vividos en nuestras ciudades durante la colonia. Los Niños también nos muestran los errores humanos al edificar en lechos de ríos secos o al deforestar las quebradas cuyos nombres nos causan temor tras una lluvia fuerte. Errores que vamos pagando caro como lo que vivimos en 2017. Aunque felizmente no hubo fallecidos, los daños fueron cuantiosos y nos muestran que no hemos aprendido nada. Las aguas discurrieron por los mismos lugares que atravesaron la ciudad en el Niño de 1997-98, aguas que provinieron del embalse de Mampuesto, ahora usado como cementerio. Esto también es narrado por Don Miguel de Feijóo en relación con el Niño de 1728, cuyas aguas casi se llevan las murallas que rodeaban al Trujillo de ese entonces. Como si nada hubiera cambiado. El terremoto del 70 golpeó duramente a la ciudad y su reconstrucción fue lenta. Muchas iglesias y casas estuvieron en estado ruinoso por décadas; algunas iglesias fueron restauradas por la visita papal de 1985. Tenemos un silencio sísmico por décadas, mientras la ciudad yergue edificios que esperemos estén en la capacidad de poder resistir un movimiento de envergadura; sino tendremos muchos muertos qué lamentar.

Hay dos cambios intencionales que están causando daños, quizás, irreversibles en la ciudad: la erosión costera y la humedad. La primera está muy ligada al molón de Salaverry. La segunda se ha acentuado con la presencia de Chavimochic, generando una suerte de tropicalización que genera cada vez más lluvias. Los intereses económicos son muy fuertes en ambos casos: algunas propuestas han tratado de atenuar los cambios generados con poca suerte. ¿Cómo estamos ante el crecimiento de estos monstruos?

domingo, 4 de junio de 2017

VISITA A LAS QUEBRADAS DE LA AMENAZA


El día sábado 27 de mayo un grupo de amigos, liderados por Jorge Saito, se decidió dar un paso importante para la idea que está rondando a todo los integrantes que nos une el fuerte interés de ayudar a Trujillo con un sólido plan de reconstrucción dentro del marco de una prevención lógica y coherente, y que sea abordada desde diversas perspectivas profesionales. La idea de visitar los lugares donde habían sucedido las más graves riadas de agua en el mes de marzo por fin se logró concretar y para ello, Silvia Ponce logró contactar con una movilidad con la que se iba a hacer el recorrido a tres quebradas que habían asolado la ciudad con siete huaycos. Nos reunimos en la Universidad Privada del Norte, punto de encuentro de las 10 personas que íbamos a ir en una Van de la empresa Emtrafesa. A las 9 de la mañana salimos hacia nuestro primer destino: Quebrada de San Idelfonso. Esta ha sido la que más ha afectado a la ciudad, acumuló más agua y es la que se encuentra más poblada de todas las demás. Es la que acoge el famoso cementerio de Mampuesto, el que en 1998 se hizo famoso alrededor del mundo cuando el embalse rebasó los frágiles muros de contención así como la fuga que se había hecho, para desbocarse con lodo, piedras, ataúdes y cadáveres por las calles de la ciudad. Aún tengo el recuerdo de ese huayco, pues con mi auto pisé un cadáver atascado cerca de las puertas del entonces ITN en la calle Borgoño. El haber ido casi dos meses después fue una buena decisión: primero porque la población aledaña está menos tensa que cuando sucedieron estos tristes eventos, la población estaba enardecida y temerosa de perder objetos; segundo, ya más calmada, la población da información sobre lo sucedido sin sentirse objeto de curiosidad por parte de muchas personas que, de manera impertinente, no respetan su incomodidad, frustración o privacidad. Llegar al cementerio para ver el entorno es preocupante, pues muchos de los vecinos ya están en proceso de reconstruir sus viviendas en esta zona que, ante una nueva versión de lluvias, será nuevamente declarada zona de desastre. Hay sí muchas casas colapsadas y abandonadas. De ver en la actualidad la magnitud de la situación, me imaginé cómo fue la zona en el mes de marzo. Las huellas de la evacuación de las aguas son visibles. Tal como lo fue en 1998, casi 20 años después. Lo interesante es el que afectado cementerio ha sido dado en concesión a la entidad que regenta el otro cementerio de la zona. Según datos históricos, Mampuesto ha sido testigo de muchos Niños desastrosos que asolaron la ciudad y sus alrededores. En 1897, todo el Norte peruano sufrió un mega Niño y Trujillo recibió dos meses de lluvias, desde febrero a abril, que dejaron maltrecha a la ciudad. Es interesante ver que en el Niño de ese año y el del 1728, como relata Don Miguel de Feijóo, Mampuesto tuvo una activa “participación” al ser el lugar donde se acumulaban las aguas pluviales que luego se desembalsarían sobre la ciudad. El breve artículo de Arturo Rocha Felices tiene datos interesantes al respecto en las páginas 9 y 10 (http://www.apiperu.com.pe/Presentaciones/articulos%20y%20libros/meganino1891.pdf). Del mismo autor, encontramos un texto virtual que habla sobre el mega Niño de 1728 y sus daños en la costa Norte del Perú (http://ponce.sdsu.edu/el_meganino_de_1728.html). Pero mejor es ir a las fuentes de Feijóo, cuya obra Relación descriptiva de la ciudad, y provincia de Truxillo del Perú fue reeditada en 1981 por el entonces Banco Industrial. En la página 159 del capítulo XII se habla de Mampuesto, el origen y las terribles consecuencias de su desborde. Feijóo lo llama Marapuesto y lo denomina como terraplén hecho por los indios gentiles que “[..] cerraba un gran espacio de una quebrada entre dos cerros, de lo que resultó se hiciese una profunda laguna; y humedecidas sus vasas, y cimientos, derrumbándose por lo más débil, precipitada la multitud de agua que se había recogido, corrió por los campos mediatos[..]”. Para suerte de Trujillo en ese entonces, las aguas no se dirigieron sobre la ciudad donde “[..] hubiera desbaratado parte de sus murallas[..]”, sino que se dirigieron al río Moche. La historia repite el mismo fenómeno. El hombre no aprende. Y la naturaleza no olvida.




Decidimos seguir con nuestra visita y enrumbamos hacia las alturas de Río Seco. A nuestro paso veíamos algunas calles o avenidas que se habían vuelto el cauce natural de las aguas que descendían a toda velocidad hacia el mar. Las huellas de la altura del cauce creado eran evidentes en varias casas, algunas de las cuales ya estaban deshabitadas. Decidimos bajar para ver la quebrada en una zona de Río Seco. Las personas estaban lotizando la zona, la cual en una próxima temporada de lluvia terminará por ser arrasada. Nos comenzamos a sentir como verdaderos intrusos en la zona, por lo que decidimos ir hacia nuestro segundo objetivo: quebrada del Cerro Cabras.




Fuimos hacia Wichanzao en el distrito La Esperanza a ver lo que había pasado en la zona. Pese a que sí hubo un cierto caudal, los estragos en la zona fueron pocos frente a la magnitud de lo anteriormente visto. Lo que es interesante es cómo en la zona ha prevalecido cierta forma de construcción similar a la andenería: las pirqas o pircas. Esta técnica permite nivelar y ganar terreno en las faldas de los cerros. El problema para la población que se asienta en las laderas de los cerros es crear buenas bases para evitar deslizamientos y tragedias que lamentar. El Cerro Cabras se está poblando así. Nuestra Región no ha experimentado un fuerte sismo desde 1970 y esa situación sí debería de preocupar a toda la ciudadanía. Una lluvia no causa estragos tan fuertes y extensos como un sismo. Las pequeñas casas que vimos en esta visita pasarán quizá su primera y última experiencia de tener un sismo de igual magnitud como el vivido en mayo del 70. El plan de reconstrucción que se quiere hacer en la zona Norte debe de ir pensando en eso. Trepamos el cerro Cabras hasta una mediana altura y pudimos contemplar la ciudad. Es un observatorio natural de la ciudad. A lo lejos contemplamos nuestro siguiente objetivo: quebrada del León.




Nuevamente ya en nuestra movilidad, nos enrumbamos hacia nuestra última visita. Antes de llegar  a la quebrada vimos un sector nivelado recientemente sobre el cual se han construido varias casas prefabricadas que acogerán a los damnificados de la zona del León. Además vimos el edificio del COER (Centro de Operaciones de Emergencia de Región La Libertad), el cual irónicamente está ubicado en un lecho de esta quebrada. Se ha pedido a muchos pobladores desalojar esta zona de alto riesgo, pero no se predica con el ejemplo. Lo que vimos fue más interesante aún. Las autoridades del Gobierno Regional y del distrito de Huanchaco estaban utilizando maquinaria pesada para limpiar el cauce de esta suerte de río seco. Pero dos detalles eran de película: cuatro o cinco personas trabajaban y por cada uno de los que trabajaban verdaderamente había casi 6 personas cuya única razón de estar ahí es inspeccionar, creo. No sé por qué había tanta gente en chalecos que los identificaban y no tenían función específica alguna. Horas extras que sirven para sangrar el presupuesto de cualquier gobierno municipal o regional. El segundo era la limpieza de este cauce natural que amplía su luz y posible caudal y el espacio de paso bajo un puente que conecta este canal natural. El diámetro de estos espacios era ridículamente estrecho y ante una primera lluvia estos estarán destinados a obstruirse. Cambiar mocos por babas. A toda luz, estamos siendo testigos de una obra cuya utilidad se asemeja a la de un cenicero en una moto. Y la presencia de todo ese personal sí rayaba con lo ridículo. Lástima que no hubo periodistas en funciones para informar sobre esta situación bastante irregular. Y mortificante, pues es dinero público, dinero nuestro.



Ya en nuestro retorno a la ciudad, hicimos un nuevo alto, ahora en el sector asignado para estas casas reconstruidas. Son pequeñas que alojan una suerte de tres habitaciones. Son bastante calurosas y tienen unas pequeñas ventanas para que ingrese aire. Los policías que custodian el lugar nos permitieron acceder a sus instalaciones. Debe de entenderse que son provisionales; pero conociendo nuestra capacidad de adaptación y conformismo se han de volver en viviendas “fijas”. Esperemos que no.

Fin de nuestra visita de casi tres horas.