Datos personales

Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
Mostrando entradas con la etiqueta César Vallejo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta César Vallejo. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de enero de 2026

"EL ANCHO MUNDO" DE EDUARDO GONZÁLEZ VIAÑA (PRESENTACIÓN DE LIBRO)

  

El título elegido por Eduardo ya nos advierte con la persona que nos vamos a encontrar a través de sus 434 páginas: Ciro Alegría Bazán. Antes de pasar con mi breve explicación, quiero tomar prestadas algunas palabras del agudo historiador Antonio Zapata: “[..] (a EGV) desde siempre le gustó la historia y su talento de novelista ha fluido con naturalidad al gabinete del investigador. Ahora nos presenta una biografía novelada de Ciro Alegría, quien – estas páginas- recobra la estatura de hombre real que vive, transpira y sueña por el Perú”. Y concluye el historiador con un enunciado que revela una de las claras intenciones de esta novela: “[..] Esta obra contribuirá a reposicionar a Alegría, un escritor que tuvo gran influencia en su tiempo, pero que injustamente se ha desvanecido”. La reciente novela de EGV es la continuación de una serie de novelas históricas que tiene personajes diversos, no sólo literatos, a saber: Inca Garcilaso de la Vega, César Vallejo, José María Arguedas, Ramón Castilla. Tuve la oportunidad de presentar su novela biográfica Kachkaniraqmi inspirada en la vida y obra de JMA. Ahora se une a este conjunto de novelas, esta nueva inspirada también en la vida azarosa y obra de CAB.

Distributiva y técnicamente hablando, el libro está compuesto de 7 partes en las que se distribuyen 81 capítulos, iniciando y cerrando esta novela con los momentos finales de nuestro literato. Visualmente, el autor, EGV, usa recursos de distribución espacial para tomar frases o partes de texto de autores a los cuales tomará como referencia. La primera parte (parte 1) se centra en los momentos en los que CAB tiene la necesidad de escribir, de describir a través de sus obras las profundas desigualdades que se ven en el Perú de las primeras décadas del siglo pasado y que aún muchas de estas formas siguen vigentes. En esta parte, los personajes aparecen bosquejados, aún no profundamente trabajados como lo van a ser en las siguientes partes.  EGV usa la técnica del flashback para viajar al pasado, a los orígenes de Ciro como lo será en la segunda parte (parte 2) “Ciro en Marcabal” en la que se van a delinear a toda su familia y varios personajes que luego irán apareciendo en cuentos y novelas como Tío Lino, Calixto Garmendia o Rosendo Maqui, el principal personaje de una de sus novelas cumbres, el Mundo es ancho y ajeno. Aparece, también, un personaje mítico, Luis Pardo, nuestro Robin Hood peruano, a quien, gracias a mi padre, lo conocí por primera vez a través de un vals que lleva el mismo nombre: (https://www.youtube.com/watch?v=4gNOUr3p9Is&list=RD4gNOUr3p9Is&start_radio=1). En esta parte sale a relucir la fuerte fibra social que ha de marcar la obra de Alegría: la infra situación del indio en el mundo gamonal el cual se ve retratado en su abuelo Teodoro o los abusos de Álvaro Amenábar y la contraposición a estos en su hijo, José Eliseo, padre de nuestro novelista, quien convirtió su hacienda en una suerte de santuario. Como dirían ahora muchas personas, fue su padre en cierta manera quien le “calentó la cabeza” y lo volvió, a los ojos de muchas personas de entonces y de ahora también, en un rojo, criminal. Esta será la razón por la cual terminará en la cárcel tres veces con el riesgo de ser fusilado y en donde perderá el tímpano de la oreja izquierda, y será enviado al exilio donde escribirá la mayor parte de su obra, sobre todo en Santiago de Chile como se leerá en la última parte. La tercera parte (parte 3), Ciro en Trujillo, es la que más disfruté con fruición, pues habla de personajes y localidades que son parte de la historia de nuestra ciudad y del país. Leeremos sobre César Vallejo, su profesor en el Colegio San Juan. EGB aprovecha para incluir relatos sobre la vida y obra de nuestro vate universal y las intrigas contrarias que recibió en lo político y artístico. Vemos descripciones de una Trujillo que es aparentemente apacible, pero que en su seno acoge los grandes problemas que estallan en el valle Chicama, quizás producto de las noticias de las revoluciones soviética y mexicana, y las ideas contestarias de Manuel González Prada, que plantan la semilla en dos grandes pensadores contemporáneos: Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui. Vemos los orígenes del APRA, el grupo Bohemia, el impacto del cine en la ciudad y los héroes como Buffalo Bill, que inspirará, quizás, al famoso Búfalo Barreto, el desastre del Niño de 1925. En la cuarte parte (parte 4), Conversación entre dos presos, es la más extensa y rica en datos sobre CAB quien abraza las ideas del aprismo y lo vemos en prisión por primera vez ante la intentona de revolución que terminó en un fracaso y las primeras masacres bajo la dictadura de Luis Sánchez Cerro. CAB va a ser testigo de la revuelta de Trujillo, explicada con lujo de detalles y con partes reconstruidas por EGV en su licencia de literato, no sin descuidar hechos, lugares y personajes históricos, información que imagino se la ha provisto del libro El año de la barbarie del periodista Guillermo Thorndike o La insurrección de Trujillo, jueves 7 de julio de 1932 de Margarita Giesecke. Todos estos sucesos alimentarán su novela inconclusa, Lázaro, la que, según el ensayo de Henry Bonneville, iba a ser la novela que diseccionaba la sociedad peruana. Aparece la primera mujer que Alegría amará: María Luisa Obregón. Tras el fracaso de la revuelta, CAB huye hacia la sierra. La huida se convierte en momentos de encuentro con su familia, la naturaleza y la sociedad serrana aplastada por la injusticia hasta llegar a la Serpiente de Oro (Río Marañón); en su viaje conocerá al padre Víctor Ramírez, quien con su actitud y acciones lo acercarían a alguien vinculado a la Teología de la Liberación, décadas anteriores a la prédica del padre Gustavo Gutiérrez. La quinta parte (parte 5), Hombres y rejas, también es extensa, pues tiene el espacio suficiente para describir a personajes del mundo político de entonces que yacían tras las rejas por el tirano Sánchez Cerro. Los describe en su calidad humana, esa que termina por ser el elemento que los une en la desgracia. Aquí va a conocer a su segunda mujer y primera esposa, Rosalía Amézquita Alegría, prima en segundo grado por su padre. Hay personajes alucinantes como los que se pueden hallar en una prisión como el desaparecido Panóptico de Lima, donde ahora se encuentra el hotel Sheraton de Lima. Habla de una interesante imprenta que se hallaba en esta penitenciaría por la cual Alegría tenía un vivo interés de trabajar ahí. Este tema ha sido abordado en el libro Vigilar, Castigar e Imprimir de los autores Carlos Aguirre y William Fisher, presentado el año pasado en nuestra ciudad. También Eduardo le otorga un capítulo a Sánchez Cerro tanto en su muerte como en su vida frustrada por querer codearse con la oligarquía de entonces. En el capítulo 61, Los zorros son pésimos consejeros, parece que Eduardo da un guiño a José María Arguedas, quien también sufría prisión por esos años. Fueron años duros para el avance social y que en algo se extrapolan con nuestros tiempos, cuando vemos asesinatos impunes en protestas y censuras de obras que quieren hablar de ello. La sexta parte (parte 6) es corta y habla de su libertad breve en Lima, de un año, pues el entonces presidente Óscar Benavides decide desmantelar los movimientos políticos de entonces al enterarse de una nueva intentona revolucionaria de apristas y comunistas. Los hechos ocurren rápido y no le da tiempo de despedirse de Rosalía, quien ya en el último capítulo decide seguirlo a Santiago de Chile. En ese lapso de un año, Alegría tendrá otros felices encuentros como con José María Eguren y el alemán Franz Krause, quien le predice e insiste de escribir las historias con los personajes que ha ido conociendo a lo largo de su azarosa vida. La última parte (parte 7), El Exilio, discurre en sólo 8 capítulos y narra sus vicisitudes en el Chile, donde sucede el asesinato de José Santos Chocano, el poeta de América. Se complica su salud (tuberculosis) lo que le permite tener tiempo para escribir; luego, en los años posteriores tiene profundos desencantos con el partido aprista mientras que cosecha sus éxitos gracias a la publicación de sus primeras novelas en editoriales chilenas hasta la publicación de su obra cumbre EL MUNDO ES ANCHO Y AJENO en USA, tal como está descrito en el último capítulo, el 81, que resume los últimos años de Alegría en su breve retorno al Perú.

Una visión sintética de la novela radica en la marcada contraposición que existe entre la Sierra y la Costa peruanas, entre el campo y la ciudad en cada una de esas realidades geográficas y, de paso, la pesadilla que se acentúa cada vez más: entre las provincias relegadas y la capital centralista. Sus personajes, ubicados en cada uno de estos contextos, remarcan esa condición dicotómica que caracteriza a la sociedad peruana en su conjunto y que sus artistas retratan a través de sus obras cinematográficas, literarias, fotográficas, pictóricas, musicales, etc. Esta novela contribuye a ello. 

domingo, 1 de agosto de 2021

ANGASMARCA Y SANTIAGO DE CHUCO: ENTRE LA BELLEZA Y LA FIESTA




Domingo 25 de julio. Casi todos levantados a las 5:30 am. Habíamos dormido con todo un ruido infernal de una fiesta quinceañera frente al hotel. Cuando ya salíamos en dirección a Angasmarca (6:30) los últimos invitados de la ruidosa fiesta se iban. La luna se veía en todo su esplendor (así puede uno entender por qué se creía que esta era un dios poderoso, que se lo podía ver tanto de día como de noche). Premunidos de casacas y gruesas chompas salimos los cuatro aventureros hacia nuestro objetivo final; salimos de nuestro hotel en la calle Raimondi y subimos toda esa cuesta. Pero antes de dejar Cachicadán, compramos una rosquitas para nuestro improvisado desayuno.

El camino, completamente nuevo para mí, mostraba bellos pasajes, pero se me hizo un poco complicado pues el sol reventaba en mis ojos. Pese al cobertor y mis lentes oscuros, hubo pasajes que los pasé con cierta intuición. La carretera también está en mantenimiento por lo que veíamos maquinaria diversa en el camino, pero no estaban trabajando: no sabíamos si era por ser domingo o por la fiesta de Santiago. El tramo se angosta en varias zonas y hay que ir con cuidado. Los choferes más diestros no escatiman la velocidad por lo que hubo momentos un poco tensos. Hay lugares en los que pasa un solo vehículo y las curvas son muy pronunciadas. Hubo un momento en que la camioneta derrapó, pero fue un pequeño susto. La distancia entre Cachicadán y Angasmarca es de 26 kilómetros aproximadamente, pero nos tomó casi una hora. Angasmarca está un poco más alto que Cachicadán (2,884). El último tramo fue un poco de ascenso. Por fin llegamos a Angasmarca (2,900) y ahí nos íbamos a encontrar con el profesor Óscar Lihón, director del centro educativo de la ciudad. Angasmarca tuvo una historia floreciente. Se ubica en punto estratégico, un valle rico el cual fue explotado durante la colonia: zona agrícola y pastoril que se vio afectada por muchos incidentes en las últimas décadas desde la presencia de Sendero Luminoso hasta nuestros días. Aquí detalles de su historia: http://muniangasmarca.gob.pe/el-distrito/resena-historica/.  El profesor Lihón era la persona que nos iba a abrir la puerta de la iglesia (principal objetivo) y enseñarnos las bellezas que se encuentran adyacentes a tan bello monumento que clama ayuda para su restauración. De la iglesia había oído muchos comentarios que alababan su interior; había hablado durante años con personas como Ricardo Morales, Iván La Riva o Guido Sánchez, había leído texto y visto fotografías. Pero “una cosa es con guitarra y otra con cajón”. Hoy me tocaba con cajón: estaba en el lugar para constatar su belleza y peligro latente. El profesor nos contó que la torre había sido demolida (¡demolida!), pues estaba en riesgo de caerse por cuarteamiento, así que la solución de una empresa fue tirarla abajo. La puerta principal había sido dinamitada por Sendero Luminoso en 1991, así como la Comisaría del lugar (es un edificio nuevo). Por lo que esas partes han tenido una intervención cuestionable y esperemos que con el tiempo se haga una buena restauración. Abrir la puerta e ingresar fue toda una experiencia alucinante. Al subir la llave de luz, la débil iluminación nos mostró una belleza inigualable. Había visto iglesias con detalles primorosos como Huaylillas, Parcoy, incluso La Jalca en región Amazonas. Pero también vimos el severo daño y peligro en que se encuentra este bello espacio: Nuestra Señora de la Asunción de Angasmarca o la iglesia matriz. Ingresamos viendo detalle por detalle. Esta iglesia había perdido su techo (irremediablemente) y tuvo todo su interior expuesto a lluvias y cambios bruscos de temperatura, pero aún así los estucos de yeso primorosamente labrados para representar santos o escenas bíblicas resisten al tiempo y a la desidia humana. Pero ha habido varios intentos de reconstruir y hay proyectos para su recuperación. Esperemos que estos se hagan pronto realidad para evitar su acelerado deterioro. Incluso el techo de paja improvisado (hay que cambiar todo eso) así como la portada y la torre, (urgente antes que haya intervenciones desafortunadas) necesitan ser removidos técnicamente; el techo tiene muchas palomas cuyas heces están afectando también el estuco de las imágenes y retablos. La iglesia ha tenido hurtos y saqueos, uno último ha sido el de su campana de bronce. Hay vigas que sostienen paredes y algunos techos de cuartos colaterales pueden colapsar en cualquier momento: uno ve esto y sí puede comenzar a creer en todo tipo de milagros. Luego fuimos a ver los restos de la hacienda en la que alguna vez estuvo Bolívar y Raimondi alojados. El paisaje es generoso y frente a ello una inmensa montaña empinada como Apu tutelar de la zona. Nos contó que ahí hay restos wari y el triste caso de unos jóvenes imprudentes que murieron en un incendio provocado por ellos mismos. Ya retornando con nuestro guía nos fuimos a ver un portal, el Portal de Belén, construido para ese único propósito. Aquí datos de la iglesia: http://www.munisantiagodechuco.gob.pe/webantes/Donde_ir/iglesia_matriz_de_angasmarca; aquí otro más: ndiario.pe/blogs/notas-de-prensa/2015/06/22/gr-apoyara-restauracion-de-antigua-iglesia-de-angasmarca.









Nos despedimos amablemente de nuestro guía y retornamos a Cachicadán. César sugirió retornar a Santiago de Chuco para evitar los cortes que habíamos visto el día anterior. En nuestro camino ingresamos a un pequeño poblado de agricultores: Santa Cruz de Chuca. Nos detuvimos un rato en su bonita plaza, aunque un poco arruinada por un armatoste de mal gusto de la municipalidad, un edificio lleno de vidrio translúcidos y con detalles que rompen con la armonía del lugar. Como siempre, el mal concepto de “modernidad”. Pero el secreto del lugar iba a ser una suelte de balcón desde el cual se ve Santiago de Chuco y otros bellos lugares; además un silencio escandaloso, roto por la brisa del viento y el movimiento de los maizales. Al retorno, una señora muy amable nos obsequió mote de trigo y vimos cómo cocía una cabeza de chancho. 








Volvimos a nuestra camioneta y de ahí a Cachicadán. Ya estábamos cerca. En Cachicadán fuimos al hotel a recoger las cosas y partir a Santiago para almorzar allí. Había un tráfico regular por las fiestas; estábamos un poco temerosos de no hallar hotel. Al ingresar veíamos en las esquinas de muchas calles arreglos y altares para esperar el paso de la imagen de Santiago que iba a ser trasladada en una camioneta. Nos dirigimos hacia nuestro hotel: hostal El Mirador en la calle Los heraldos negros (nombre de un poema de César Vallejo). Felizmente había habitaciones; los amigos de César fueron una gran ayuda; como era un poco tarde, pedimos almorzar ahí. La demora sí fue proverbial, sin embargo, nos dio tiempo para ver la procesión que iba recorriendo las calles centrales con varios hombres pallos y mujeres ataviados para la ocasión (https://www.youtube.com/watch?v=Bv6ZhFfjq6s). Las calles estaban llenas de personas celebrando (nada de protocolo sanitario, peligroso). Como estos festejos iban para más tarde, decidimos visitar el cementerio de la ciudad. Fuimos caminando y en el trayecto vimos en varias esquinas gente bailando y bebiendo a raudales (cajas de cerveza varias, por eso hay una venta extraordinaria de cerveza en estas fiestas): tomamos el camino hacia este lugar. Vemos un monumento a Manuel Porturas y de ahí empieza una avenida que lleva su nombre. Al llegar al cementerio vemos dos entradas: una nueva y una más antigua que eran los límites iniciales del camposanto. Es un cementerio de pueblo de sierra, algunos cuarteles se han hundido. Lo que nunca logramos encontrar son las tumbas de los familiares de Vallejo; el día anterior el guía nos indicó que sus familiares estaban en este cementerio y que su familia era conocida en la ciudad. No encontramos dato alguno. Lo que sí hay es una tumba en conmemoración de Vallejo con una frase (mal escrita, dicho sea de paso) de su esposa francesa Georgette Vallejo (la frase está en francés). Uno evoca su triste poema dedicado a la muerte de su hermano Miguel: aquí escuchamos la versión de Susana Baca (https://www.youtube.com/watch?v=LNCevBd0Pl0); o esta de Mercedes Sosa (https://www.youtube.com/watch?v=SaYLaHjLdUA. Qué canto y poema.






Un poco apenados salimos del cementerio y César nos sugiere de ir a un paseo mirador no lejos de ahí. Este lugar sí es muy simpático y nos permite ver la ciudad; en el mirador, mirador Chaychugo, hay muchos murales y vitrales que crean espacios cromáticos de luz. Nos quedamos hasta la caída del sol y retornamos a la plaza principal donde la fiesta estaba en su punto. Todo Santiago estaba en la calle; entramos a una pequeña pizzería, Arte y Aguacero, para tomar un café y comer algo. Este restaurante tiene dos balcones que dan hacia la plaza, desde los cuales veíamos el desarrollo de la procesión. Bajamos nuevamente a la plaza para ver de cerca el ingreso de la imagen a la iglesia y ver los fuegos artificiales y bailes improvisados de la gente ya bien sazonados. Nuevamente nos encontramos con el señor Salinas, mayordomo de la actividad central, con quien conversamos sobre la iglesia de Angasmarca; me comentó que ya tienen expedientes y presupuestos, pero hay asuntos administrativos pendientes. Le comenté sobre Huaylillas y me comentó que ellos lograron restaurar esta iglesia, así como la de Tulpo y Bambamarca. Estuvimos conversando por lo menos una media hora al respecto. Luego nos retiramos para nuestro hotel, no sin antes comprar pan, bizcocho (extraordinarios) y rosquitas. Ya en nuestro hotel pedimos coordinar con la señora para que nos prepare temprano el desayuno y que nos pueda comprar más pan y bizcochos.









Lunes 26, muy temprano iniciamos retorno a Trujillo. El camino fue tranquilo, nos detuvimos en Shorey para revisar una llanta, la que tenía un buen clavo incrustado. Por el lugar llamado Paraíso compramos quesos, muchos quesos. Llegamos a Trujillo con un tráfico pesado. Fin de nuestro viaje. 

viernes, 30 de julio de 2021

POR LAS TIERRAS DE VALLEJO




Sábado 24 de julio. Una segunda salida. Habíamos estado hablando con César para una nueva visita y esta iba a ser a uno de los lugares que muchos amigos arqueólogos, artistas y arquitectos me habían recomendado: Angasmarca. Para esta oportunidad, se decidió alquilar una camioneta, una decisión que nos resultó redondo. Tuvimos libertad de desplazamiento y poder detenernos en los lugares que son de nuestro interés. Ya había ido a Huamachuco por lo que un tramo de nuestra ruta me era conocido, pero el camino de Santiago de Chuco era totalmente nuevo. La carretera está asfaltada y bien tenida (salvo algunos tramos que se hunden por fallas geológicas o condiciones del terreno) y desde Shorey, zona en la que se ramifica la carretera, el tramo a Santiago tiene varias zonas sin pavimento. Además, en Shorey, como también lo pudimos percibir a lo largo de la carretera, vimos un gran relave minero que está contaminando el río Moche y los afluentes. Las aguas amarillas ya no tienen vida y contaminan las tierras empleadas para cultivo de panllevar, cuyos productos se venden en nuestra ciudad y nos van contaminando. El tema minero es muy sensible y ha sido motivo de esplendor y ruina de muchas zonas como iremos describiendo a lo largo de esta visita.

Ya cerca de Santiago uno puede ver a lo lejos la Cordillera Blanca y sus picos nevados. Descendimos de la camioneta para ver el impresionante paisaje, pero el frío y la altura nos comenzaron a golpear, así que subimos a la camioneta y nos dirigimos raudos a Santiago, que ya no estaba muy lejos. Al llegar a la pequeña ciudad, nos recibe un paseo en homenaje a César Vallejo (una estatua que emula la fotografía de Vallejo apoyado contra un muro mediano), una alameda bordeando el precipicio y luego una estatua de Luis de la Puente Uceda, famoso líder del APRA rebelde, también hijo predilecto de esta ciudad. He aquí más datos de él (http://www.munisantiagodechuco.gob.pe/webantes/Sobre_santiago/luis_de_la_puente/4). Me sorprendió un poco este hecho, pues la historia debe de hacer justicia por aquellos hombres y mujeres que quisieron hacer cambios notables. Para ahondar más en su historia, tenemos este texto de Luis Rénique, que nos describe la historia de este personaje con el APRA (https://repositorio.flacsoandes.edu.ec/bitstream/10469/4267/1/RFLACSO-ED67-07-Renique.pdf). Como teníamos hambre y me percaté de un detalle en los frenos, fuimos directamente al corazón de Santiago a buscar un taller. Un señor amable nos guio y me dio las pautas de que en ese tipo de camionetas los frenos tienen esas limitaciones. Aprendizaje sobre la marcha. Le pedimos al amable señor datos de restaurantes y había uno muy cerca: a media cuadra del taller en el que me había dirigido: así que almorzamos de manera generosa y, a modo de bajar el buen almuerzo, nos fuimos a caminar por la ciudad. 






Nuestro primer objetivo: la plaza principal, la que no se hallaba muy lejos. Marchamos unas cuantas cuadras y llegamos a la plaza, mientras César se comunicaba con una persona, Eluard Salinas, cuyo hermano era amigo y exalumno de César. Este señor estaba a cargo de la mayordomía de las celebraciones de Santiago Apóstol, a cuya fiesta habíamos llegado por casualidad. El viaje se iba a poner más interesante. La plaza ha sufrido una transformación no muy simpática. Estuve viendo fotos antiguas de esta en la que había una bella pileta; pero ahora hay un raro monumento que lo corona la estatua de César Vallejo: terrible. Leí que, en el 2018, un juzgado exigió el retorno de la anterior plaza; espero. Lo que no se recuperará es el entorno en el cual hay unos horribles edificios que han destruido la belleza de las plazas serranas con sus casas de techos a dos aguas con tejas y balcones; ahora hay un conjunto de edificios que no tienen armonía entre ellos y, como de costumbre, con las paredes laterales sin enlucir: qué mal concepto se tiene de la “modernidad” (https://rpp.pe/peru/la-libertad/juzgado-ordena-restituir-la-plaza-de-armas-de-santiago-de-chuco-noticia-1161326). Nos fuimos a la iglesia central o Parroquia de Santiago Apóstol que tiene la particularidad de tener la torre del campanario separada al bloque del edificio central. La iglesia ha sufrido varias transformaciones y sus altares han sido sometidos a restauración con técnicas que no han respetado las formas antiguas. En el interior se halla la estatua de Santiago Apóstol quien da nombre a esta parroquia y la ciudad también. La imagen de este santo patrón estaba ubicada a la mano derecha del altar mayor, lista para salir en procesión al día siguiente, 25 de julio, día central de las festividades. Lo interesante de esta construcción es que no tiene cúpula, sino una extraña construcción octogonal que funciona como un gran tragaluz: no había visto edificación alguna previamente. He encontrado poca información sobre la historia de esta iglesia, pese a que sus orígenes se remontan al siglo XVI, pero la actual construcción es mucho más moderna. Pocas imágenes son antiguas. No he encontrado tampoco información sobre la antigüedad de la imagen central, Santiago, pero sí el hecho de que haya sido nombrado patrón de esta ciudad al ser una imagen evangelizadora y cuya protección permitió la cristianización paulatina de los chucos (de ahí Santiago de Chuco) ( https://rpp.pe/peru/actualidad/la-libertad-santiago-de-chuco-y-su-protector-celestial-noticia-499301). Salimos a la plaza y frente a la entrada lateral de la iglesia hay una estatua grande de un danzante pallo. A muchos de ellos los veremos al día siguiente. (https://www.youtube.com/watch?v=3Rfn9hInQTw).








César nos dijo para ir a la casa de César Vallejo. El vate se ha vuelto toda una marca para la ciudad: sus calles han cambiado de nombre para recibir cada una de ellas el nombre de un poema. Hay en las calles centrales en torno a la plaza de armas murales con sus poemas escritos, fuera de estatuas y bustos. Pero, como veremos al día siguiente, en el cementerio nunca logramos hallar las tumbas de hermanos, padres u otros personajes que son parte de su mundo santiaguino. La casa queda precisamente en la calle que lleva su nombre. Ha sido reconstruida en su integridad y cuenta con diversos paneles informativos del contexto histórico de su vida y obra, sus relaciones e influencias, su viaje a Europa, las personalidades; hay un pequeño museo de piezas de arte popular de la zona y reconstrucción de diversos ambientes de la casa como la cocina, cuartos y depósitos; hay un zaguán interior primoroso en el que nuestro guía nos dedicó algunas canciones creadas por él de algunos de sus poemas. Nuestro guía se mostraba muy celoso del patrimonio, pero resultó una persona exultada por Vallejo y dedicada a su memoria. Como habíamos ido con Laura, directora de la Alianza Francesa, nos interesó la referencia de Vallejo en Francia, donde moriría en 1937. Sobre César Vallejo hay tanto para hablar, no solo sus biografías sino su obra poética, narrativa, teatral y prosa en general. Recordé el libro de su obra periodística en Francia que sacamos como Comité del Fondo Editorial de la Municipalidad de Trujillo. Aquí hay datos de esta casa: https://larepublica.pe/cultural/2021/01/31/casa-de-vallejo-riqueza-cultural-y-valor-historico-lrnd/. Este es un repositorio de fotos que nos muestra cómo estaba la casa de Vallejo: http://repositorio.cultura.gob.pe/bitstream/handle/CULTURA/909/Casa%20de%20C%c3%a9sar%20Vallejo%20Huamachuco%20La%20Libertad%20PDF.pdf?sequence=1&isAllowed=y. Durante la visita, el Sr. Salinas, amigo de César, llegó para invitarnos a la presentación de una revista, Quilla Hirka, revista sobre la cultura del lugar. La presentación era a las 5 pm, pero teníamos prisa de ir a Cachicadán. Nos disculpamos, salimos a recoger la camioneta e irnos a nuestro destino final de ese día. Pero este último trayecto venía con sus bemoles.

Al salir, llenamos el tanque con diésel y tomamos la carretera para irnos a nuestro lugar de hospedaje. El tramo es de 33 kilómetros, pero las condiciones no son nada buenas. Además, se está realizando una ampliación de esta, ya que hay todo un proyecto de crear una transversal andina. Esta deberá llegar hasta Ancash y de ahí al Sur. La carretera se abre en ciertas horas por lo que tuvimos en cierta manera suerte; pero al llegar a nuestro destino tuvimos mala suerte con los hoteles. Había reservado habitaciones en el Hotel Millenium, cuyas formas de comunicación son precarias. La información que se ofrece es errónea y el único medio fue el Messenger. Al llegar, nuestras habitaciones ya habían sido asignada a otras personas. Felizmente hallamos otro hotel más pequeño, pero sin aguas termales. En fin. Salimos a dar una vuelta por el lugar , disfrutar de la luna llena en su plaza principal y nos fuimos a dormir temprano, pues teníamos que ir a Angasmarca a primera hora sin desayuno.