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Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
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lunes, 19 de enero de 2026

"EL ANCHO MUNDO" DE EDUARDO GONZÁLEZ VIAÑA (PRESENTACIÓN DE LIBRO)

  

El título elegido por Eduardo ya nos advierte con la persona que nos vamos a encontrar a través de sus 434 páginas: Ciro Alegría Bazán. Antes de pasar con mi breve explicación, quiero tomar prestadas algunas palabras del agudo historiador Antonio Zapata: “[..] (a EGV) desde siempre le gustó la historia y su talento de novelista ha fluido con naturalidad al gabinete del investigador. Ahora nos presenta una biografía novelada de Ciro Alegría, quien – estas páginas- recobra la estatura de hombre real que vive, transpira y sueña por el Perú”. Y concluye el historiador con un enunciado que revela una de las claras intenciones de esta novela: “[..] Esta obra contribuirá a reposicionar a Alegría, un escritor que tuvo gran influencia en su tiempo, pero que injustamente se ha desvanecido”. La reciente novela de EGV es la continuación de una serie de novelas históricas que tiene personajes diversos, no sólo literatos, a saber: Inca Garcilaso de la Vega, César Vallejo, José María Arguedas, Ramón Castilla. Tuve la oportunidad de presentar su novela biográfica Kachkaniraqmi inspirada en la vida y obra de JMA. Ahora se une a este conjunto de novelas, esta nueva inspirada también en la vida azarosa y obra de CAB.

Distributiva y técnicamente hablando, el libro está compuesto de 7 partes en las que se distribuyen 81 capítulos, iniciando y cerrando esta novela con los momentos finales de nuestro literato. Visualmente, el autor, EGV, usa recursos de distribución espacial para tomar frases o partes de texto de autores a los cuales tomará como referencia. La primera parte (parte 1) se centra en los momentos en los que CAB tiene la necesidad de escribir, de describir a través de sus obras las profundas desigualdades que se ven en el Perú de las primeras décadas del siglo pasado y que aún muchas de estas formas siguen vigentes. En esta parte, los personajes aparecen bosquejados, aún no profundamente trabajados como lo van a ser en las siguientes partes.  EGV usa la técnica del flashback para viajar al pasado, a los orígenes de Ciro como lo será en la segunda parte (parte 2) “Ciro en Marcabal” en la que se van a delinear a toda su familia y varios personajes que luego irán apareciendo en cuentos y novelas como Tío Lino, Calixto Garmendia o Rosendo Maqui, el principal personaje de una de sus novelas cumbres, el Mundo es ancho y ajeno. Aparece, también, un personaje mítico, Luis Pardo, nuestro Robin Hood peruano, a quien, gracias a mi padre, lo conocí por primera vez a través de un vals que lleva el mismo nombre: (https://www.youtube.com/watch?v=4gNOUr3p9Is&list=RD4gNOUr3p9Is&start_radio=1). En esta parte sale a relucir la fuerte fibra social que ha de marcar la obra de Alegría: la infra situación del indio en el mundo gamonal el cual se ve retratado en su abuelo Teodoro o los abusos de Álvaro Amenábar y la contraposición a estos en su hijo, José Eliseo, padre de nuestro novelista, quien convirtió su hacienda en una suerte de santuario. Como dirían ahora muchas personas, fue su padre en cierta manera quien le “calentó la cabeza” y lo volvió, a los ojos de muchas personas de entonces y de ahora también, en un rojo, criminal. Esta será la razón por la cual terminará en la cárcel tres veces con el riesgo de ser fusilado y en donde perderá el tímpano de la oreja izquierda, y será enviado al exilio donde escribirá la mayor parte de su obra, sobre todo en Santiago de Chile como se leerá en la última parte. La tercera parte (parte 3), Ciro en Trujillo, es la que más disfruté con fruición, pues habla de personajes y localidades que son parte de la historia de nuestra ciudad y del país. Leeremos sobre César Vallejo, su profesor en el Colegio San Juan. EGB aprovecha para incluir relatos sobre la vida y obra de nuestro vate universal y las intrigas contrarias que recibió en lo político y artístico. Vemos descripciones de una Trujillo que es aparentemente apacible, pero que en su seno acoge los grandes problemas que estallan en el valle Chicama, quizás producto de las noticias de las revoluciones soviética y mexicana, y las ideas contestarias de Manuel González Prada, que plantan la semilla en dos grandes pensadores contemporáneos: Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui. Vemos los orígenes del APRA, el grupo Bohemia, el impacto del cine en la ciudad y los héroes como Buffalo Bill, que inspirará, quizás, al famoso Búfalo Barreto, el desastre del Niño de 1925. En la cuarte parte (parte 4), Conversación entre dos presos, es la más extensa y rica en datos sobre CAB quien abraza las ideas del aprismo y lo vemos en prisión por primera vez ante la intentona de revolución que terminó en un fracaso y las primeras masacres bajo la dictadura de Luis Sánchez Cerro. CAB va a ser testigo de la revuelta de Trujillo, explicada con lujo de detalles y con partes reconstruidas por EGV en su licencia de literato, no sin descuidar hechos, lugares y personajes históricos, información que imagino se la ha provisto del libro El año de la barbarie del periodista Guillermo Thorndike o La insurrección de Trujillo, jueves 7 de julio de 1932 de Margarita Giesecke. Todos estos sucesos alimentarán su novela inconclusa, Lázaro, la que, según el ensayo de Henry Bonneville, iba a ser la novela que diseccionaba la sociedad peruana. Aparece la primera mujer que Alegría amará: María Luisa Obregón. Tras el fracaso de la revuelta, CAB huye hacia la sierra. La huida se convierte en momentos de encuentro con su familia, la naturaleza y la sociedad serrana aplastada por la injusticia hasta llegar a la Serpiente de Oro (Río Marañón); en su viaje conocerá al padre Víctor Ramírez, quien con su actitud y acciones lo acercarían a alguien vinculado a la Teología de la Liberación, décadas anteriores a la prédica del padre Gustavo Gutiérrez. La quinta parte (parte 5), Hombres y rejas, también es extensa, pues tiene el espacio suficiente para describir a personajes del mundo político de entonces que yacían tras las rejas por el tirano Sánchez Cerro. Los describe en su calidad humana, esa que termina por ser el elemento que los une en la desgracia. Aquí va a conocer a su segunda mujer y primera esposa, Rosalía Amézquita Alegría, prima en segundo grado por su padre. Hay personajes alucinantes como los que se pueden hallar en una prisión como el desaparecido Panóptico de Lima, donde ahora se encuentra el hotel Sheraton de Lima. Habla de una interesante imprenta que se hallaba en esta penitenciaría por la cual Alegría tenía un vivo interés de trabajar ahí. Este tema ha sido abordado en el libro Vigilar, Castigar e Imprimir de los autores Carlos Aguirre y William Fisher, presentado el año pasado en nuestra ciudad. También Eduardo le otorga un capítulo a Sánchez Cerro tanto en su muerte como en su vida frustrada por querer codearse con la oligarquía de entonces. En el capítulo 61, Los zorros son pésimos consejeros, parece que Eduardo da un guiño a José María Arguedas, quien también sufría prisión por esos años. Fueron años duros para el avance social y que en algo se extrapolan con nuestros tiempos, cuando vemos asesinatos impunes en protestas y censuras de obras que quieren hablar de ello. La sexta parte (parte 6) es corta y habla de su libertad breve en Lima, de un año, pues el entonces presidente Óscar Benavides decide desmantelar los movimientos políticos de entonces al enterarse de una nueva intentona revolucionaria de apristas y comunistas. Los hechos ocurren rápido y no le da tiempo de despedirse de Rosalía, quien ya en el último capítulo decide seguirlo a Santiago de Chile. En ese lapso de un año, Alegría tendrá otros felices encuentros como con José María Eguren y el alemán Franz Krause, quien le predice e insiste de escribir las historias con los personajes que ha ido conociendo a lo largo de su azarosa vida. La última parte (parte 7), El Exilio, discurre en sólo 8 capítulos y narra sus vicisitudes en el Chile, donde sucede el asesinato de José Santos Chocano, el poeta de América. Se complica su salud (tuberculosis) lo que le permite tener tiempo para escribir; luego, en los años posteriores tiene profundos desencantos con el partido aprista mientras que cosecha sus éxitos gracias a la publicación de sus primeras novelas en editoriales chilenas hasta la publicación de su obra cumbre EL MUNDO ES ANCHO Y AJENO en USA, tal como está descrito en el último capítulo, el 81, que resume los últimos años de Alegría en su breve retorno al Perú.

Una visión sintética de la novela radica en la marcada contraposición que existe entre la Sierra y la Costa peruanas, entre el campo y la ciudad en cada una de esas realidades geográficas y, de paso, la pesadilla que se acentúa cada vez más: entre las provincias relegadas y la capital centralista. Sus personajes, ubicados en cada uno de estos contextos, remarcan esa condición dicotómica que caracteriza a la sociedad peruana en su conjunto y que sus artistas retratan a través de sus obras cinematográficas, literarias, fotográficas, pictóricas, musicales, etc. Esta novela contribuye a ello. 

domingo, 16 de octubre de 2022

DIALOGANDO CON RAFAEL DUMETT (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 16 DE OCTUBRE)

 


El viernes 14 tuve la oportunidad de tener diversas conversaciones con Rafael Dumett, quien vino a Trujillo como jurado a iniciativa de los organizadores del Festival de Cine Peruano de Trujillo (FECIT). Rafael tuvo una recargada agenda y se dio un tiempo para poder presentar su libro El espía del Inca. Todas las conversaciones se centraron en un solo gran tema: el manejo de la información. Su novela, a pesar de ser una obra de ficción, tiene una serie de datos cruzados y verificados, fuentes e información obtenidas gracias a la constancia y disciplina del autor, el respeto que él tiene hacia el lector y el asumir las consecuencias que se están generando a raíz de la lectura propuesta. Dumett expuso claramente en sus presentaciones sobre la falta de atención hacia la verdad, el conformismo social y la negación de muchas personas y sectores de aceptar hechos oscuros que ocurrieron a lo largo de nuestra historia y que nos describen tal como somos. Muchos conceptos e ideas culturales formados por décadas han sido cuestionados gracias al avance de las ciencias sociales complementado con el desarrollo de otras ramas de la ciencia en búsqueda de la verdad, esa que muchas veces no queremos aceptar. La oficialidad difunde muchas “afirmaciones” a través de diversos medios y sistemas que son poco cuestionadas con el fin de evitar confrontaciones e incomodidades y mantener una suerte de statu quo. Dumett habló de la honestidad en la construcción de la información, de la disciplina en la verificación y exposición de datos y fuentes. Hablando con un grupo de jóvenes, él les demandó ser más cuestionadores de todo lo que ellos ven, leen u oyen en una sociedad cada vez más apabullada por medios de comunicación sesgados y una cultura informativa ligera e irrespetuosa, carente de fundamentos frecuentemente. Por ejemplo: la visión que se tenía del Imperio Inca, “un imperio sólido, con ciudadanos felices” y una probidad ensalzada por el Inca Garcilaso de la Vega se derrumba ante los escenarios que nos muestra Rafael en su novela. Extrapolando, la idea de una sola nación se ve cada vez más complicada al ver los resultados de estas últimas elecciones, en las que vemos una sociedad fragmentada, disociada. Se hacen necesarias la honestidad y seriedad informativa, las que se ven todos los días melladas por posición aviesa, torcida de intereses que buscan destruir más que construir un ideario más real, propositivo para nuestra sociedad que está atravesando esta grave crisis de gobernabilidad y credibilidad en las instituciones y personas que dirigen la nación en su conjunto. Comencemos leyendo bien los resultados del 03 de octubre para tener claro el panorama y no construir ilusiones en desmedro de las evidencias. Ni líderes ni partidos políticos han estado a la altura de las circunstancias. Negarlas es escindir más a la sociedad. Una dosis de humildad y sentido común serían puentes para nuestra dañada ciudadanía.



sábado, 6 de enero de 2018

CHIMBOTE: GRATAS SORPRESAS




Este fue el último viaje del año. Había previsto viajar solo con el fin de aprovechar el viernes 29, feriado en Trujillo. Por algunas descoordinaciones de comunicación en el sitio de trabajo, se había informado que retornábamos el 02 de enero. Luego dos amigos se unieron al viaje en diferentes momentos, pues el día central de visita iba a ser el viernes 29 a nuestro objetivo: Isla Blanca. La bahía de Chimbote siempre ha sido motivo de mi interés. Una zona que inició el famoso boom de la pesca que se convirtió en un saqueo sistemático de los recursos pesqueros para hacer la harina de pescado para exportación asolando los cardúmenes. Este boom cambió la fisonomía social de la ciudad y el terremoto de 1970 lo iba a hacer en cuanto a su organización como ciudad. Este terremoto le dejó profundas heridas a la ciudad. Vi fotos y postales antiguas de esta zona antes del boom, pues es una bella bahía (la aprecié desde el aire varias veces cuando existía el vuelo Lima-Chimbote-Trujillo de Faucett) se construyó el hotel Chimú (luego de Turistas), que ahora está venido a menos. Desde el aire puede apreciarse la bella ensenada ahora contaminada (se veían las aguas oscuras desde el aire); esta zona del litoral peruano es apasionante por la cantidad de bahías que hay (Vesique es una, Tortugas otra). Chimbote era un pueblo tranquilo de pescadores hasta la llegada del boom pesquero que cambió todo. Aquí un blog de fotos (http://renzogonzalezparedes.blogspot.pe/2016/05/chimbote-antiguo-fotos-de-antano.html) Otro cambio sustancial fue la construcción de SidePerú, el espacio en el que se edificaban barcos para la pesca e incluso para la Marina peruana. Por SiderPerú, se ideó el plan de industrialización de Velasco de volver a Trujillo en zona de ensamblaje y fabricación de motos, autos y camiones de algunas marcas escogidas (recuerdo: Volvo, Dodge, Datsun, Toyota, Volkswagen, motos Jawa). Los demás países del Pacto Andino (los grandes), Chile, Colombia y Venezuela, hacían otros modelos de autos. Cuando llegamos a vivir a Trujillo en 1973 (mi familia) había industrias en el Parque Industrial que se dedicaban a hacer aros y ensamblaba motos (Creo que una de ellas era Arofisa o algo así). Luego del terremoto la ciudad quedó muy dañada y hubo una fuerte migración de chimbotanos hacia Lima u otras ciudades. Los recuerdos de muchas personas que vivieron ese sismo son espeluznantes; cuentan cómo se abrían las calles y salía agua del subsuelo, el hundimiento de varias casas y el colapso de otras. En mi juventud y cuando vivía en Lima por mis estudios solía viajar con cierta frecuencia a Trujillo; al pasar por Chimbote, entre olores y el estado de la ciudad dejaban mucho qué desear. Además del color anaranjado que lanzaba al ambiente la siderúrgica sin ningún control de contaminación. Es un milagro que la ciudad haya sobrevivido en un periodo en que esas cosas no eran obligatorias para la explotación de recursos (aún hay muchas empresas que hacen caso omiso a las reglas medioambientales).  Otro acercamiento a esta ciudad fue con la novela El zorro de arriba y el zorro de abajo de José María Arguedas. Una novela que interpreta el mundo migrante y palpitante del Chimbote de los 50 y 60. En las ferias del libro que hemos tenido por aquí pude acercarme a su propia literatura a través de un libro dinámico La santa sede que juega con el lenguaje y palabras; la presentación de este se realizó en el principal burdel de la ciudad. Y para redondear el libro El diluvio de Rosaura Albina de Luis Fernando Cueto, un libro que reúne pedazos de la historia de la ciudad, ciertas o imaginadas, a través de prostíbulos y prostitutas que llenaban la ciudad en su época de auge pesquero. En el 2006, fui a Chimbote para conocer Isla Blanca. Con el entonces Director de la Alianza Francesa más Vania Távara, Orietta y Melissa Massat, más dos chicos que trabajaban para el Director, nos fuimos inicialmente a las islas Guañape, casi frente a Puerto Mori. Nuestro siguiente objetivo era Isla Blanca; por eso nos vinimos un día, toda una jornada, a visitar este sitio. Contratamos un servicio de guía y nos llevó al lugar. Personalmente hallé más fascinantes las islas Guañape que Blanca, pero una isla siempre tiene un misterio que la rodea. 11 años después quise repetir el plato.  Aquí otro blog que habla sobre la historia de la ciudad y la zona (http://santa-ancash-peru.blogspot.pe/2011/01/distrito-de-chimbote.html) y otro más (http://operacionfishland.blogspot.pe/2012/04/la-maquina-del-tiempo-fotografias.html)
El 28 salimos para Chimbote y llegamos a almorzar. Un amigo de Ovidio, uno de los viajeros nos iba a esperar en su auto en la entrada norte de la ciudad. Tras pasar el famoso túnel de Coishco, inaugurado por Belaunde en 1983, llegamos ya a zona chimbotana. Al ingresar a la ciudad desde el Norte hay una extraña mano extendida hacia arriba que no sé qué significa. Bajamos a la altura del Vivero (el cual aún no puedo visitar) y nos llevó a almorzar a un simpático restaurante: El Ajicito. Las especialidades de la casa eran varias y muy sabrosas; Chimbote nos recibía de buen talante. El almuerzo se extendió más allá de las 3 pm. El hotel nos llamó para saber si íbamos a llegar. Nos embarcamos en un taxi para ir a Nuevo Chimbote. La ciudad está comunicada por dos grandes troncales de avenidas, anchas, de tránsito rápido (si no fuese por algunos vehículos). Hay dos grandes troncales, la avenida Enrique Meiggs que se convierte en troncal auxiliar de Panamericana Norte y la José Pardo que se convierte en Av. Pacífico en Nuevo Chimbote y es el corazón de las actividades comerciales, restaurantes y de diversión de la ciudad. Aunque ya el Chimbote antiguo está recuperando su prestancia y se ve mucho más ordenado y limpio que solía ser hace décadas. La ciudad cuenta con todos los servicios y, aunque su turismo es aún incipiente, ya se ve cierto desarrollo en el mismo. Por ejemplo, había contactado para ir a Isla Blanca anteriormente y por razones varias no confirmé. Llamamos para hacer la confirmación para el día 29 y ya no había cupos. Nos fuimos a descansar al hotel y luego contacté a un amigo que trabaja en turismo para ver las posibilidades al día siguiente, pues todos teníamos que regresar. Nos instalamos en el hotel Remanso para salir más tarde a cenar mientras llegaba mi amiga de Trujillo. Una larga siesta que culminó a las 8 pm. Larga. Salimos a dar una vuelta a la Plaza Principal (la de Armas está en Chimbote antiguo) y ver un poco la inmensa catedral (a la cual no pude entrar). Entre idas y vueltas nos fuimos a cenar al Portón Gaucho ante sugerencias de varias personas. Una cena medio accidentada, pues hubo muchos pedidos no satisfechos. Pese a todo, salimos bastante tarde y nos fuimos a nuestro hotel. Al día siguiente, fuimos a tomar desayuno a casa de mi amiga para ir a Isla Blanca, buscar otro medio que se había conseguido.  El habernos levantado tarde no nos permitió ver la Catedral de Chimbote que tiene fama de ser muy bonita por el interior (amerita otro viaje). Dejamos nuestras cosas en casa de mi amiga. Nos fuimos rápido hacia el embarcadero para poder tomar una lancha e ir a nuestro objetivo. Nos estuvo del todo organizado, culpa también de nuestra demora. El piloto de la lancha no tenía una chalupa para poder acercarnos a la orilla y descender para subir al faro que era el objetivo del viaje. Pese a todo vimos todo el litoral de esta lista que da hacia Chimbote y que es la defensa natural de esta ciudad frente a un posible tsunami. Nos sorprendió no solo la cantidad de aves guaneras, sino la numerosa presencia de lobos marinos, enemigos de los pescadores (les rompen las redes). Pensábamos que por la alta contaminación de la bahía no íbamos a encontrar fauna marina. O la bahía se está limpiando (lo dudo) o estos animales se han adaptado a la basura marina. Estos animales nos seguían como lo hacían con otras embarcaciones. En una clase de geografía de esas que ahora ya no sirven porque no son prácticas ni relevantes aprendí que delante de Ancash se halla una profunda fosa que si cortásemos el Huascarán y lo lanzásemos en el mar delante de Chimbote, el Huascarán se hundiría por completo. Así eran mis inútiles clases de geografía, cuando era un solo curso.







Terminado nuestro periplo marítimo, nos fuimos a la Plaza Principal para almorzar y luego partir a Trujillo. Nos fuimos a almorzar al Maruchitas (¿así se llamaba?) y tras el opíparo almuerzo nos fuimos caminando a casa de mi amiga, recoger nuestras cosas y partir a Trujillo. Nos despedimos de nuestro amigo guía y fuimos al Terminal. Fin de nuestra aventura, listo para un pronto retorno para ir a las Cataratas de Hornillos y otros lugares más pendientes.








lunes, 18 de agosto de 2014

PRESENTACIÓN DEL LIBRO LEGADO DE LUZ EDITH DE LA CRUZ CUZCANO OP

Ante todo, quiero agradecer a José Luis Mendoza y a la congregación Dominica por esta oportunidad de poder exponer sobre la obra de una mujer cuya actividad literaria le permitió hacer la labor propia de su vocación. Antes de empezar a hablar sobre la obra de nuestra artista, haré una presentación general muy breve del trabajo realizado en el mundo de la literatura por mujeres religiosas que tomaron los hábitos para contextualizar el trabajo por Edith de la Cruz y en la segunda, hablaré de la obra realizada por la autora.
Estuve revisando la labor literaria femenina monacal. Hallé personajes notables medievales como la poeta alemana Hrovist, llamada Rodeswinda; a Santa Hildegarda de Bingen o las abadesas místicas de monasterio de Helfta, como Santa Gertrudis, la Grande, o Santa Mectildis de Magdeburgo que escribía en alemán. Todas reunidas en el trabajo Escritoras alemanas en la literatura religiosa medieval de Elizabeth Reindhart [1]. O en los ensayos de Martina Vinatea Recoba (Mujeres escritoras en el virreinato peruano durante el siglo XVI y XVII)[2] o el de Patricia Martínez y Álvarez (Mujeres religiosas en el Perú del siglo XVII: notas sobre la herencia europea y el impacto de los proyectos coloniales en ellas)[3]. Demás está decir de la obra notable de dos grandes escritoras de hábitos: Sor Juana Inés de la Cruz, jerónima mexicana del siglo XVII y XVIII, y la doctora en mística, Santa Teresa de Jesús. Incluso, algunas mujeres de credo protestante usaron la literatura para enfrentar la marginación como lo estudió Antonia Sagredo[4] en su ensayo Mujeres marginadas y perseguidas por sus creencias religiosas en el periodo colonial norteamericano. Juana de Asbaje usó los hábitos para su independencia como mujer intelectual; no así Santa Teresa. Esta última es la senda de la Hna. Edith.
La obra de Edith de la Cruz[5] debe tener como referentes su vida personal, su familia y su espacio geográfico. Nelsa Edith de la Cruz Cuzcano nace un 25 de julio de 1957 (estaría cumpliendo 57 años este mes) en Paullo, cerca en Lunahuaná. Por la propia autora, tenemos una sucinta descripción  de del árbol genealógico de sus padres y el suyo: sus padres fueron Oswaldo Ferrer de la Cruz Llanos y Dalila Victoria Cuzcano Casas. Tuvo diez hermanos: Venerando (lleva el nombre del abuelo paterno), Oswaldo, Susana Dalila, Percy, Elmer, Javier, Elva Milena, Teodoro Walter y Teresa Haydée. De los once hermanos, Edith es la tercera hija y la hermana mayor de esta vasta prole. Según la explicación que nos alcanza la autora en su autobiografía de las páginas 25 a la 28, el padre perdió a su madre de temprana edad y esto quizá haya motivado a que haya decidido tener una numerosa familia.  La bucólica naturaleza que rodeó la niñez de Edith fue decisiva, ya que va a ser un recurrente leit-motiv a lo largo de su obra poética. Solo basta indicar que en su primer poemario Estación del Silencio, la poeta hace alusión a la tierra (hiperónimo) y todos los elementos terrestres vegetales, 48 veces; en su segundo poemario, 164 veces. Incluso en dos poemas esencialmente teológicos, los elementos terráqueos son nombrados dos veces y doce veces en sus poemas no clasificados que son reunidos bajo el título de Líneas sueltas.  Además recuerda frecuentemente tanto su lugar de origen, como lo fue Paullo y Lunahuaná, como Sullana y el valle del Chira, la ciudad y la geografía que la cobijó en su adolescencia y que será tema central de su segundo poemario. Su familia de gran raigambre rural se mudó de Lunahuaná al cálido valle del Chira, donde realizará sus estudios primarios en el Colegio 1041 de Malingas, zona que corresponde a una ex hacienda y poblada por más de 1500 habitantes, muchos de ellos ligados a la agricultura, ganadería y la apicultura; los estudios secundarios los realizó en el colegio Las Capullanas en la ciudad de Sullana, colegio que pasó por épocas difíciles y tuvo cambios constantes de directoras y hasta la designación de una Supervisora interina enviada, desde Lima, por el Ministerio de Educación, la Sra. Consuelo Monroy,  hasta  que un 15 de agosto de l968 llegan a Sullana las Madres Dominicas de la Inmaculada Concepción. El pequeño grupo estaba presidido por la Madre Provincial, en aquellos momentos, Madre María Cristina Rodríguez, quien encargó la dirección del colegio a Sor Paulina Espinoza Barba[6]. La congregación va a regentar el colegio hasta la actualidad. Ella va a realizar sus estudios secundarios entre 1970 y 1974, y el espíritu dominico va a influir en su vocación. Según los datos biográficos ofrecidos por su hermano Teodoro, Edith realiza estudios de administración por tres años y luego, por su fuerte vocación, se enrumba hacia nuestra ciudad para ingresar al Noviciado de las Dominicas de la Inmaculada Concepción en 1978. Estuvo en labores religiosas en Chincha, Arequipa, Trujillo y Lima. Falleció el 31 de enero del 2013.
El libro está dividido en tres partes:
1)    La primera parte contiene dos dedicatorias, una anónima y una segunda ofrecida por la poeta sullanense Luz del Carmen Arrese Pacherres, poeta autora de dos poemarios, Retorno de los latidos y Canicas de Papel[7]. Las reflexiones de una escritora, a las cuales llama Auscultando las huellas de la luz, nos acerca a la visión íntima de una escritora que utiliza el lenguaje para evidenciar una fe, principio que rige a todo hombre y mujer religiosos. Tomando las palabras de Carmen Arrese, el contenido del libro es “[...] una doble convicción, producto de una percepción paralela, la del alma y la del cuerpo [...]”. En esta primera parte, además leemos un poema SUEÑOS en los que la poeta rinde homenaje a la Congregación Dominica. Y para culminar con la primera parte del libro, tenemos dos biografías y una autobiografía. La primera, bastante escueta, es la narración puntual del hermano menor y penúltimo de la vasta fraternidad. La segunda biografía es hecha por la Hna. Elfi de María Pozo Aguilar a quien le dedica una copla que hallamos en el libro entre las páginas 115 a la 117. La Hna. Elfi ofrece más un testimonio del intenso vínculo que hubo entre ambas y nos da una propia visión del trabajo realizado por la Hna. Edith.  Y por último, una autobiografía, que en realidad es una generosa descripción de los orígenes de su familia, remontándose al árbol genealógico de ambos padres. Así nos nombra a sus abuelos y tíos paternos y maternos. Asimismo nos transmite ese amor que tiene nuestra artista por la naturaleza, que como ya comenté líneas arriba, se vuelve en un referente obligado para expresar su mundo interior. Además nos narra sucintamente de una los restos arqueológicos más olvidados de nuestro país: Incawasi, ruinas incaicas  cerca de Lunahuaná. De manera indirecta, nos menciona ese campo de oportunidades que significó la creación de la represa de San Lorenzo en el Chira.
2)    La segunda parte es la parte poética. Su poesía es escrita en verso libre, tanto en métrica como en rima, igual en su cadencia acentual. Esta encierra dos grandes poemarios en sí por su unidad estructural: Estación del Silencio y Alma de Algarrobo. El primer poemario cuenta con 25 poemas, por ella misma numerados. Es un poemario muy personal, elegíaco, escrito en el proceso de asimilar la muerte de su madre. Desconozco la fecha de este lamentable suceso, y los poemas carecen de las mismas también. Influida por tan duro evento, advierte a los lectores en la página 37 con una introducción Antes de avanzar. En el último párrafo del mismo dice: “Si has vivido la Estación del Silencio, comprenderás el silencio de mi estación […]” y termina con una frase conmovedora: “Entra con los pies descalzos al santuario de mi alma que está abierto para ti”. Los poemas podríamos distribuirlos entre íntimos, referentes al alma, como los poemas I, VIII, XIII, XIV y XIX; y aquellos que se refieren a los elementos prestados de su entorno, sobre todo la naturaleza. Así evoca su casa, los brazos de su madre, los olores que la recuerdan, las aves, el agua, los elementos naturales que la acompañaron en su niñez y juventud, sobre todo en el poema III. El poema XXV es su Ars Poética, es su testamento como mujer escritora. El poema XII, uno de los más interesantes de su primer poemario, tiene fuertes evocaciones del poema “A mi hermano Miguel”[8]. Incluso el poema V está teñido de un impresionismo realista por la forma cómo describe el paisaje. Esta actitud también la vemos en el segundo poemario, Alma de algarrobo, el cual está constituido por 16 poemas. Es un canto a Sullana; hace descripciones impresionistas de los elementos naturales vivos del paisaje sullanense: los algarrobos, el chilalo, el cuculí, los cocoteros (el cual recibe dos poemas) y sus frutos, el chivillo (ave de plumaje muy negro), el famoso Piajeno, a quien describe, como Juan Ramón Jiménez en Platero y yo, con mucha ternura como el caso del poema L2. Hay dos poemas, uno de carácter histórico: Alma de capullana, homenaje a la mujer de Sullana; y el bello poema El churre de ayer. Encierra vocablos típicos de Piura. Cierra este poemario con Tu nombre hermoso, Sullana, que condensa la toponimia con sus memorias de la ciudad de su vida. 
Concluye este bloque con dos poemas teológicos, un bloque de 8 poemas reunidos bajo el nombre de Líneas sueltas y las coplas dedicadas a la Hna. Elfi por sus bodas de plata.
3)    La obra en prosa está dividida en dos partes: la primera consta de diversas obras narrativas entre crónicas de viaje (Misión Atahualpa), impresiones de actividades realizadas en su misión religiosa, unos reportajes escritos por su actividad en el Capítulo Provincial, reunión de la congregación, realizada en Lima en el 2008. En esa oportunidad, se hace pasar como una reportera que escribe bajo el seudónimo de DIC. Además, escribe una breve pieza de teatro en homenaje a Rosa de Oliva, Santa Rosa de Lima. La segunda parte es un estudio detallado de la fundadora de orden  de las Hermanas Dominicas de la Inmaculada Concepción, Eduviges Portalet. Ella fundó la orden en 1884. Fue una religiosa muy activa y tuvo presencia en suelo americano en 1889, en Ecuador. Luego sus religiosas llegarán al Perú, fundando en 1898 el Colegio Santa Rosa en Trujillo.[9] Su obra narrativa tiene momentos hilarantes y de buen humor, como la descripción que hace de su viaje a Bambamarca (pág. 128) o el manual para los sullaneros (pág. 131)
Fue una mujer que usó la palabra para hallar la luz en la vida y se las otorgó a muchos más.
Muchas gracias.





[5] DE LA CRUZ CUZCANO, EDITH. Legado de Luz. Palabra y obra para la eternidad. ENFOKO, Lima, 2014.
[7] CABEL, JESÚS; MURAL BIBLIOGRÁFICO DE LA POESÍA PERUANA SIGLO XX, Asamblea Nacional de Rectores, Lima, 2009

martes, 1 de mayo de 2012

OSWALDO REYNOSO EN LA UPN TRUJILLO


El día viernes 27 de abril tuvimos como invitado de lujo en nuestra Universidad al escritor Oswaldo Reynoso gracias a la gestión de Mauricio Málaga y la Editorial San Marcos, empresa representada por Mauricio en nuestra ciudad. Esta visita está dentro de un marco del plan lector que nuestro Dpto. en el área de Lengua ha desarrollado por varios años. Para este año académico tenemos como proyecto trabajar dos autores urbanos. Oswaldo Reynoso es el primero. Nuestros jóvenes deben leer un texto de este autor dependiendo el curso que lleven (se escogió LOS INOCENTES y EN OCTUBRE NO HAY MILAGROS); el texto LOS INOCENTE fue acompañada por un puesta en escena de la misma obra con un inusitado éxito, tanto por la propuesta en sí, como la calidad de los actores y la polémica generada entre los alumnos que fueron a verla (casi mil quinientos alumnos). http://www.youtube.com/watch?v=_mOjWezM3g8&feature=g-upl&context=G2700a14AUAAAAAAAAAA
Y para redondear, una conversación amena, franca y directa con el autor mismo, tanto sobre su vida como su obra en sí.
La presentación de Reynoso se realizó en dos turnos. Lastimosamente nuestra Sala de Conferencias no reúne las condiciones para poder alojar a más de mil ochocientos estudiantes que han leído uno de los dos textos (algunos ya han leído los dos, motivados por la obra de teatro). Así que se procedió a seleccionar a algunos alumnos para que “representen” a sus demás compañeros en dichos conversatorios. La organización y las instalaciones estuvieron correctas, y los eventos se realizaron sin contratiempos.
El primero se realizó por la mañana. Oswaldo es una fuente de anécdotas y experiencias que hicieron muy divertida y dinámica el conversatorio. Primero habló de él como persona y luego como creador. Fue muy puntual al diferenciar las palabras “escritor” con creador”. El artista no es escritor, palabra que está ligada a toda aquella persona que escribe, sea su obra arte o no. Él se reconoce como artista, como “creador”. La palabra “escritor” limita al artista a hacer una producción que no necesariamente esté ligada al arte como el ensayista o periodista. Narró sus experiencias como conferencista y contó una que arrancó muchos aplausos espontáneos de los alumnos: cuenta que una vez fue a un colegio para hablar sobre LOS INOCENTES; todo transcurría en la normalidad hasta que una alumna le hizo pedido extraordinario: un regalo para Colorete, uno de los personajes de la obra. Los chicos compañeros de la alumna hicieron chacota y el mismo autor la quiso desalentar en su empresa. Le dijo que el personaje era una ficción literaria; ella replicó si este personaje no había surgido de uno de sus amigos; Reynoso replicó que sí hubo una inspiración, pero que dicho personaje ya peinaba posiblemente canas como él, sino estaba muerto. Insistió ella en darle el regalo y él le respondió que le dé un plazo de una semana para buscarlo y darle el regalo; si no lo hallaba, lo tomaría él. Reynoso respetó sus palabras comprometidas y esperó la semana, sabiendo el final. Al finalizar el plazo, abrió el regalo y en él había un bombón. Nunca en su vida había comido un bombón más delicioso que ese. También tuvo algunos tristes desencuentros con autoridades escolares, sobre todo en colegios religiosos o en aquellos en que la educación es excesivamente vertical. Hubo casos anecdóticos como el hecho de haber sido invitado por las autoridades de un colegio y, en el transcurso del diálogo con los alumnos, las autoridades le iban dando la espalda y salía con “olor en santidad” vitoreado por los alumnos. Ahora, luego de 50 años de publicada su pequeña novela escandalosa, colegios religiosos lo invitan e, incluso, en una genial anécdota, lo hacen partícipe de eventos religiosos, como el que le sucedió en Huancayo durante una procesión del Señor de los Milagros. Las autoridades educativas del colegio lo invitan, a pesar de saber que es ateo, a que presencie el paso de la imagen en la suerte de estrado oficial que se había hecho para la ocasión. Y no sólo eso, sino que tenía que permanecer al lado del altar que se había colocado ex profeso. Me hizo recordar al personaje suyo, Don Manuel de En octubre no hay milagros,  que miraba el paso de la procesión desde un balcón privilegiado de las antiguas familias oligarcas de nuestro país de los 50. Y más anecdótico aún saber que su mismo libro, así como le sucedió a MVLL con La ciudad y los perros, lo iban a condenar a la hoguera en plenas festividades moradas. Ironías de la vida.

Por la tarde, Reynoso se centró en hablar en, para mí, su obra cumbre: En octubre no hay milagros. La construcción de la historia en historias paralelas y distantes (realidades económicas de una ciudad emergente como lo era Lima en los 50 – cierta analogía con el Trujillo de inicios del XXI-); realidades aparentemente dislocadas, personajes que se van entrelazando en un campo gris como lo fue, es y será siempre Lima. Rememorando a Joyce y su Ulises, Reynoso cuenta las historias de un gran psique urbana en sólo 18 horas; se desnuda en realidades violentas, cargadas de frustraciones y oscuros manejos del poder. Y el hilo conductor lo es la ciudad, el mes, un evento religioso que estratifica en ese reducido espacio todas las realidades socioeconómicas del Perú de entonces. Aunque Reynoso rechaza encasillar su novela a ese espacio histórico que fueron los 50 en nuestro país, la novela rezuma mucho las características históricas de sus tiempos. Una oligarquía xenófoba, enemiga de los capitales foráneos, monopolizadores económicos y políticos que van a derrumbarse lentamente hasta la estocada de Velasco y su golpe militar. Vemos a una Lima emergente, arribista, inescrupulosa; violenta, frustrada pero sensual, con sexualidad explosiva que se manifiesta abiertamente en los lugares tumultuosos para sobarse sin enfado entre hombres y mujeres, la mañosería a la orden del día. Además, las propuestas políticas desinfladas por una ley o por un varazo policial. Los asesinatos políticos que aún quedan en retinas como las nuestras (los grupos Colinas están al acecho). Su técnica narrativa micro espacial fue trabajada posteriormente por MVLL en su gran obra La casa verde; en esta última los espacios no se circunscriben a una ciudad; ya hablamos de realidades geográficas más lejanas, Piura, la selva.  
Aunque las dos sesiones no se las puede llamar conversatorio, sino interrogatorio, las preguntas formuladas por los alumnos fueron bastante interesantes y que Reynoso respondió con anécdotas y datos personales. Hubo varias, pero las focalizaré en las del uso de lenguaje, la construcción del personaje y su actividad creadora: la primera fue la que marcó la revolución en la acartonada literatura peruana de esos años. Trasladar el lenguaje de la calle, el umgangsprache de la gente, lenguaje familiar, el creativo, el que va entornando las palabras, lo que lo hace rico, expresivo. Como decía Reynoso, no el lenguaje del diccionario que es el “cementerio de las palabras” sino el cotidiano; el habla es permanentemente poética, estamos creando todos los días. Cuando iba dando respuesta a estas preguntas, recordaba a Julio Hevia en su libro ¡Habla, jugador!, libro que reflexiona sobre la jerga peruana. Pero sí cuestionó la pobreza de los usos lingüísticos, no ligados a la creatividad; muy por el contrario, es la negación de la misma. Formas tan usuales como “o sea” y el famoso “y nada” tan frecuente en figuras públicas como futbolistas o vedettes han terminado por empobrecer las formas comunicativas de los jóvenes. La falsa crudeza con la que se expresan los jóvenes de Los inocentes sigue escandalizando a padres, educadores y otros tras cincuenta años de publicada. Creo que hay que abrir un poco más los oídos para oír a sus hijos, alumnos y jóvenes en general, está ahí. En cuanto a la construcción de sus personajes y su identificación con ellos, Reynoso no rechaza la idea de que algunos de sus personajes lleven mucho de él, es casi una ley literaria que el autor tome parte de su vida personal. Creo que ambos grupos de preguntas, las de focalizadas en el personaje y las de su actividad creativa, van juntas. Reynoso nos habló de la influencia personal, sus experiencias y anécdotas de vida, como la del autor reflejo de su momento histórico, de su coyuntura. Así tal como lo reflejo en su novela reflexiva Los eunucos inmortales, en las que va uniendo su experiencia china en el momento de estallar la revuelta y masacre de plaza Tian´anmen en Beijing y la masacre del colegio Independencia de su añorada Arequipa, ciudad de nacimiento. En el autor confluyen estas dos corrientes y el creador va en la búsqueda de nuevas formas para poder expresar lo que él quiere. Comentó sobre su libro El escarabajo y el hombre, obra en la que hace una interesante experiencia literaria a nivel del uso de palabra escrita,  de lo coloquial a lo estándar a lo literario. Ante una pregunta interesante de por qué no había mujeres en la obra Los inocentes, Reynoso se refirió a nuestra costumbre muy latina de reunirse con las personas del mismo género, costumbre por todos aplicada y que no ha dejado de hacerse hasta en nuestros días. Él mismo contó la anécdota de tres amigas suyas que iban con ellos, varones, a diversos sitios como bares; automáticamente todos los demás presentes inferían que ellas eran prostitutas. Esa costumbre es un fiel reflejo de su época, que aunque aún quedan rezagos en nuestros días, ciertamente están un poco en desuso, felizmente. Con esto explicó por qué los personajes femeninos son periféricos en esa obra, son secundarios y vistos y narrados por esos muchachos cuyas vidas eran el fiel reflejo de la crueldad urbana.

Una vez concluidas los conversatorios los chicos se acercaron para hacerles algunas preguntas, para los famosos autógrafos y las fotos de rigor. Conversar con él de manera personal es más divertido aún, pues es una fuente inagotable de datos y ocurrencias de un hombre con más de 80 años de viajes, experiencias, sinsabores, éxitos y chismes puede cargar consigo mismo.

Quedan pendientes otras reuniones.

viernes, 6 de abril de 2012

MUJERES QUE HABLAN SOBRE MUJERES QUE ESCRIBEN


El martes 03 de abril en la Alianza Francesa de Trujillo se realizó la primera ronda de exposiciones hechas por mujeres que hablan sobre otras mujeres que escriben. En nuestra primera versión se invitó a dos personalidades: Orietta Brusa, docente universitaria, especialista en arte, polémica pensadora de nuestra ciudad y compulsiva lectora; y Miriam Núñez, docente de lengua y literatura, con amplia experiencia en la formación de estrategias de lectura para adolescentes. Cada una de ellas tuvo como misión acercar al público al mundo literario y personal de dos escritoras desconocidas para las mayorías. Para esta exposición, ambas expositoras nos acercaron a Elsa Morante y María Emilia Cornejo.

Con su peculiar estilo, Orietta nos fue acercando al alma sensible y combativa de la Morante, quien tuvo como un fuerte sino ser esposa de un grande de la literatura italiana: Alberto Moravia. No opacada por la imagen de su esposo, la Morante fue una prolífera escritora en narrativa, testigo de una de las épocas más duras de Italia en el siglo XX: el ascenso del fascismo y la caída de éste arrastrando con él a la sociedad italiana de post guerra. La exposición de Orietta se centró en un solo libro en el cual, según Orietta, vamos a ver resumidas su filosofía y actitud de vida frente a las circunstancias que le toco vivir. El libro, La Storia (la Historia – existe traducción en castellano-) nos habla sobre la vida de una mujer, que podríamos llamar, insignificante. Judía (como la autora, también de origen hebreo) en un momento trágico de la humanidad, es violada por un soldado alemán que va huyendo de la estrepitosa caída del fascismo del Duce. Ante el avance aliado, Italia es arrasada por bombardeos y ella, la protagonista, sufre todas las vicisitudes de un conflicto como lo fue esta guerra. Por la violación, engendra un hijo, bastardo de esta guerra, al cual oculta por ser ella una madre soltera, y, sobre todo, una mujer pobre: nadie.  Para legitimar su existencia, si cabe el término, se aboca a uno de los clásicos roles de la mujer en nuestra sociedad: madre. Su hijo es un niño débil que arrastra las penurias del conflicto que ya había llegado a su fin. Italia comienza una dura reconstrucción y los primeros años son duros. Muchas ciudades, como muchas consciencias habían sido arrasadas. Ida, una de las principales protagonistas (hay otros dos: Nino y Useppe), como la mayoría de personas, tratan de adecuarse para sobrevivir. Su hijo bastardo, Useppe, enfermizo, muere demasiado joven; esta situación cae sobre Ida, ya que en la lógica social, que ella tiene muy inherente, su rol ya no existe. Deviene en un ente, un ser sin rumbo.  No existe otro rol más que el de madre. El otro personaje, Nino, es un joven de variables militantes, desde fascista, pasando por partisano hasta terminar como contrabandista, que nos muestra la sociedad italiana de entonces. El libro cuando apareció cayó mal para una sociedad que reclama estar entre las más pudientes del mundo actual. Fue criticada, como lo fue LADRÓN DE BICICLETAS, por ser demasiado trágica, nada de optimismo. No sé si puede ser optimista si en una sociedad en la que se han construido bellas entelequias sobre los derechos individuales, aún seamos testigos pasivos de abusos de género, laborales, raciales, culturales. Como muchos críticos, y esa fue la reflexión con la que Orietta cerró su exposición, La Storia es una novela río cuyo propósito es mostrar a los débiles, a los sin voz, a esos Don Nadie que caminan por las calles de cualquier ciudad y  cuyas existencias anárquicas ya son casi una tragedia.


Miriam Núñez se adentró dentro del alma de una gran poeta mujer, María Emilia Cornejo. ¿Cuál es el gran valor de su obra? Fuera de una calidad estética, la grandeza de la Cornejo es haber hablado libremente de temas tabúes en una sociedad regida por el mundo masculino; nos habla de la felicidad femenina, desde sus perspectivas, desde su sexualidad y su erotismo. Los críticos literarios han sido muy parcos con la producción literaria hecha por mujeres, nuestros textos escolares, aquellos que tratan de acercar a la mayoría a un primer encuentro estético con la literatura, nos hablan de Amarilis, de Clorinda Matto de Turner (siempre la pertenencia, aunque ahora la presentan como Clorinda Matto) y alguna que otra poeta mujer de nuestros tiempos. La revolución sexual de los 60 en Europa trajo sus buenos coletazos por Sudamérica. Para las mujeres el camino hacia su espacio propio ha sido duro, muchas no soportaron el viaje y decidieron irse antes. Otras, como la Matto, fueron maltratadas, vejadas por su sociedad. La Cornejo habló francamente de esos demonios que vamos aprendiendo a través de la educación y cultura, los estereotipos que tenemos que seguir para ser “adecuados” (como Mundo Feliz) en una sociedad tradicional que se les escapa el control de las manos. Desde los 60 la revolución de los géneros cambiará la sociedad. Pese a los intentos retrógrados vividos en diversas instituciones sociales (políticas, religiosas, culturales), lo avanzado ha calado en nuestras sociedades.  Para Emilia su sexualidad y erotismo eran una suerte de tabú, producto de siglos de dominación y censura por todo aquello que significase descubrir su cuerpo y las manifestaciones de este. Según los nuevos críticos literarios, con Emilia se inicia prácticamente la poesía erótica femenina en nuestro país. Ella es la frontera. Cuando hablábamos con Miriam, como docente, le pregunté si los poemas de Emilia Cornejo deberían ir a los textos escolares. Es obvio, como me respondió, el querer tapar la realidad es tan inútil como querer tapar el sol con un dedo. Emilia Cornejo le tocó vivir una realidad dura, contextos políticos que marcaron nuestra sociedad como el periodo de Odría hasta Velasco, ya que se suicida en 1972.  Pero esta talentosa escritora dejó varios poemas para descubrirla y para que millones de mujeres más la descubran. Alberto Escobar la nombra en sus referencias poéticas peruanas, puesto algunos de sus poemas fueron  publicados en la revista EROS en EEUU a iniciativa de ese raro personaje que fue Carlos Castañeda (devenido Castaneda). Un poema para recordarla.




TÍMIDA Y AVERGONZADA

tímida y avergonzada
dejé que me quitaras lentamente mis vestidos,
desnuda
Sin saber qué hacer y muerta de frío
me acomodé entre tus piernas
¿es la primera vez?
preguntaste,
sólo pude llorar.
oí que me decías que todo iba a salir bien
que no me preocupara,
yo recordaba las largas discusiones de mis padres,
el desesperado llanto de mi madre
y su voz diciéndome
“nunca confíes en los hombres”.
Comprendiste mi dolor
Y con infinita ternura
Cubriste mi cuerpo con tu cuerpo,
tienes que abrir las piernas, murmuraste,
y yo me sentí torpe y desolada.

En este vínculo electrónico pueden hallar su poemario EN LA MITAD DEL CAMINO:

http://www.contranatura.org/literat/biblioteca/Cornejo-En_la_mitad_del_camino_recorrido.htm#01


martes, 27 de diciembre de 2011

LA UNIDAD DE LOS CONTRARIOS DE LUIS EDUARDO GARCÍA

29 de setiembre. Después de algunas dudas, LEG decidió presentar su poemario con el cual había logrado el Premio Copé de Bronce del 2009. Y me invitó a hacer la presentación del mismo ante un nutrido público conformado por sus entrañables alumnos y el intelectual ávido de conocer la nueva producción de LEG, quien ya tiene un sitio en las letras de nuestra ciudad y región.

Confieso que soy poco lector de poesía, la cual demanda un rigor y recursos de lector frecuente que tuve que trabajar para poder estar a la altura de las circunstancias. LEG es un empedernido lector y tiene referentes amplios que son sus leit motiv poético. Gran admirador de la obra de Pessoa, es él quien le ha de dar recursos creativos de heteronimia que lo acercan mucho a los que fue este gran escritor portugués en vida. El velado homenaje atraviesa este libro desde el mismo hecho de cómo quiere abordar el principal y único tema de este poemario: el amor. Y además halló en el poeta argentino Roberto Juarroz el material necesario para crear sus epígrafes y que ayudan a crear una unidad interna en los tres bloques como se presenta el poemario, así como la división que uno, como lector, establece en el mismo; así, se puede decir que hay otro bloque visto desde la perspectiva de trato del tema y que se puede establecer uno del poema 1 al 7 inclusive, y de ahí hasta el 22.

Los siete primeros poemas el amor es acompañado por la tristeza (salvo el 2, que da cierta esperanza). El abandono, la decepción, son esas formas manifiestas del dolor que causa el amor que fue o el no correspondido. Y cierra con su poema 7 como un ángel caído, Lucifer, cuya luz se apaga, pese al brillo. De ahí, los poemas discurren en lo contradictorio que es el amor. Los permanentes recursos empleados, metáforas y sinestesias, corroboran esa contradicción a la cual termina llamando la unidad de los contrarios. Así llegamos al poema 10, tomando prestada la idea de Juarroz que atraviesa su Octava poesía vertical,  13, la cual es usada en el epígrafe de esta parte. El último verso del poema 10, va a ser el elemento de cohesión del resto del poemario. Este verso es el título de este poemario. Y es, además, el nombre de la última parte, cuyo último verso es nuevamente el mismo. En esta parte hace una explícita declaración de amor a su pareja, Natalia, y es el único nombre propio que ha de aparecer en toda la obra. La aparición de los heterónimos de Pessoa comienza a darse desde el poema 14, veladamente dedicado a la amada ideal de Pessoa, Ofelia Queiroz, a quien por coincidencia le escribió una carta un 29 de septiembre de 1929 en la cual trata de restablecer el vínculo roto entre Pessoa y ella, pero colocándola en otro sitio, al cual podía quizá acceder como otra creación, como un heterónimo; no como un ortónimo. Coincidencia o no, LEG se presenta ante el lector amado como un ortónimo, así lo hace explícito y lo tiene como exigencia.  Y cierra esta primera parte con un bello poema en el que resume todos los amores que un ser humano puede tener.  Aunque a su madre sí le alcanzó el tiempo para poder enterarse de la buena nueva, que había ganado un nuevo premio con un nuevo poemario, su figura de madre ausente se ve a lo largo del poema, como adelantándose a la pronta ausencia terrenal, y para eso juega con los opuestos para hacernos entender, a través de la contradicción, con el uso del oxímoron, lo que él espera del amor y lo que ha obtenido de éste.

La segunda parte, LEG toma distancia para hacer reflexiones del amor, “de acuerdo al cristal con que se lo mire”.  Y sus observaciones, aunque despojadas de cronicidad, son varias reflexiones de los múltiples hombres que pueblan a un ser humano. Es la parte más filosófica del poemario, y recurre a otro gran poeta que él ama mucho: Jorge Luis Borges. El poema 21 condensa, a través de sus versos, la persistencia de las contradicciones del amor, que aunque esquivo e inasible, dan en cierta manera una razón o sentido a las breves vidas de los hombres. Aunque quiere ser duro con los hombres como especie, reconoce que hay batallas en nuestro tránsito de la vida.
Sé que para poder comprender la integridad de este poemario, hay que haber leído el anterior, Teorema del Navegante, que fue presentado casi un año antes que éste. Conforman una unidad y anafóricamente refiere a éste en el actual poemario. Pero el extenso canto de amor que tengo en mis manos sacia la sed que uno tiene por ese sentimiento que como, dice Juarroz, es un centro que no coincide con el de la vida.