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Trujillo, La Libertad, Peru
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lunes, 3 de julio de 2017

A LA DERIVA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO LUNES 03 DE JULIO) ALARCÓN, ODEBRECHT, LA ZOZOBRA PERUANA

Este artículo de opinión debió de haber sido publicado el día domingo 02 de julio. A estas alturas, el Contralor Alarcón ya está de salida por decisión del Congreso.


La vida política peruana está viviendo en una gran ciénaga moral, controlada por personajes de dudosa catadura; los cuales, como en la salita de SIN, han ido desnudando a tanto líderes de derecha, centro e izquierda de nuestro país. Los cuestionados Procurador  de la República Edgar Alarcón y el Director Ejecutivo de su empresa familiar Marcelo Odebrecht están demoliendo lentamente la ya alicaída capa social política del país. Si podemos encontrar un punto de referencia similar al que estamos viviendo; nos remontaríamos a todo ese periodo en el que muchos Vladivideos comenzaron a salir al aire y comenzaron a caer diversos personajes no solo de la casta gubernamental y su entorno (casi todos los partidos de entonces tuvieron algún representante sentado en interesante conversación con el Doc), sino empresarios, deportistas y gente de la farándula limeña. Muchos de estos videos se “extraviaron”, puesto que varias altas esferas se iban a ver íntimamente cuestionados e incluso enviados a prisión como sucedió con peces menos gordos. Quizá para muchos jóvenes o personas que vivieron engañados en la burbuja mediática creada en ese entonces jamás haya llegado a sus oídos u ojos lo que significó para la sociedad peruana ese periodo negro de nuestra historia que ahora se pretende disculpar, luego de haberse levantado medio país, haber corrompido cuanta institución pública o privada había en ese entonces y haber arrasado con la precaria moralidad escasa que aún había.
El contexto ahora es, para bien o para mal, diferente; el corruptor de gobiernos, Marcelo Odebrecht, quizá no vaya a la cárcel gracias a la colaboración eficaz, luego de haber arruinado la política no solo en su país, sino en cuanto lugar su empresa estuvo. Odebrecht está en el país desde finales de los 80, cuando el primer gobierno de AGP la trajo. Acostumbrada a los famosos lobbies políticos, los ha promovido en cuantas elecciones gubernamentales hubo en las últimas décadas. Según palabras del mismo colaborador, se “apoyaba” al candidato más fuerte en la contienda. De ser lógica esta estrategia, la candidata KFF ha sido una segura beneficiada de esta modalidad. A medida que se desmadeja la información, los diversos candidatos de las últimas décadas están afilando sus estrategias de comunicación para tratar de salir airosos; esperemos que no.
Lo de Alarcón es más grueso y parece dedicado a dinamitar a cuanto político se le ponga por delante. Es cierto que esta situación ha demostrado lo bastante improvisado que ha estado este Gobierno en muchos rubros con algunos personajes de malas costumbres lobbistas; pero el modo de accionar de este contralor ya bordea lo delincuencial. Costumbres montesinistas.
¿Qué hacer como sociedad ante el momento? Exigir más transparencia en procesos para no caer en las redes de mediocres como Alarcón. Y otro objetivo más: partidos políticos modernos y sólidos, con cuadros transparentes. Así se rescatará la credibilidad.



domingo, 25 de junio de 2017

TROGLODITAS PERUANOS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMINGO 25 DE JUNIO) A PROPÓSITO DE INCENDIO LAS MALVINAS, BUTTERS, ALARCÓN, CASTAÑEDA

La semana que culmina ha sido el escenario de eventos que nos han desnudado como una sociedad con grandes carencias. Diversas acciones hechas por variados actores han mostrado el lado más vil que el ser humano puede mostrar diariamente. Día a día cientos de miles de peruanos sufren barbaries diversas por parte de otros compatriotas que no ven en ellos a personas sino rivales primitivos, piezas de un engranaje de intereses personales o incluso pedazos vivientes de carne a los cuales hay que sacarles el máximo provecho.
Un incendio desastroso o un comentario sobre un jugador de fútbol del equipo rival han sido leves desencadenantes de la vergüenza social que soportamos permanentemente. Comentarios humillantes forman parte de nuestra interrelación social y tratamos al otro como un objeto carente de respeto. Lo sucedido con cuatro trabajadores en el lamentable incendio en las galerías Nicolini en la zona comercial Las Malvinas es una muestra del trato que damos y recibimos cotidianamente. La situación ha desnudado una verdad por todos conocidas: la explotación laboral. Miles de personas reciben trato vejatorio, aprovechado por la necesidad de tener un empleo. Diversas modalidades laborales avalan situaciones denigrantes (recorte de derechos, por ejemplo), las cuales son aceptadas por diversos trabajadores que prefieren callar a perder el puesto obtenido. Un local clausurado por las condiciones de seguridad, el encierro de trabajadores bajo llave, las horas extras no remuneradas, un largo etcétera de una verdad sabida pero no oficialmente aceptada. 
El incidente desatado la semana pasada por un dizque periodista deportivo, Philipp Butters, encendió el llano de las comunicaciones. Muchos rieron ante sus destempladas declaraciones. El susodicho, lejos de corregirse ante sus declaraciones, arremetió incluso contra el Ministro de Cultura insultándolo como lo puede hacer un patán. Este personaje ha tenido desafortunados comentarios con otros compatriotas como las comunidades selváticas que tuvieron que desplazarse forzosamente a vivir a Lima y perdieron sus propiedades en otro lamentable incendio. Tildados como ciudadanos de segunda (recordemos a AGP), según expresiones de este inefable periodista, fueron insultados prácticamente por su condición de provincianos, habiendo olvidado que él mismo era uno más en la capital. Como escupir al cielo.

La sofisticación de estos hechos se condensaría en la libertad de Alberto Fujimori. Una mayoría congresal conformada con tanto personaje mediocre y arribista, y de comportamiento casi cavernícola obtendría su objetivo, luego de haber humillado a diversas autoridades políticas; mientras un personaje controversial como el Contralor Alarcón sigue impávido en su puesto. Estaríamos, pues, ante la legitimación de la sociedad troglodita peruana. Hora de hacer rectificaciones.