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Trujillo, La Libertad, Peru
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martes, 16 de junio de 2026

SECHÍN AL PASO (CRÓNICA DE VIAJE)

 



Sechín es un sitio arqueológico que he visitado en diversas oportunidades a lo largo de mi vida. Cuando trabajaba en un colegio en Lima, un grupo de colegas y yo decidimos venir a este espacio en el auto de Maritza, tan loca y con ganas de viajar como todos los demás integrantes de ese grupo. En 1984 hicimos un peregrinaje en su Volkswagen hasta Casma para conocer la arqueología del lugar. En ese entonces no había GPS ni virtualidad, pero sí muchas ganas de conocer y de aventurarse. Logramos contactar con un profesor de historia de la zona y este nos llevó no sólo a Sechín, sino también a Chankillo, que aún no era del todo investigado como lo es ahora. La visita al sitio arqueológico fue impresionante; todo era nuevo para mí, las tallas eran impactantes y pudimos ver parcialmente unos frisos que ahora están ocultos para evitar la erosión (supongo yo). Logré tomar muchas fotos. Recién en un viaje posterior, en 2005 con Orietta Brusa y Carmen Ortega, pudimos ver el museo de sitio y una gran réplica de los frisos que hacen atractivo el lugar, especulando qué otros secretos arqueológicos ha de haber en este fascinante sitio. Luego, cuando dirigía el Dpto. de Humanidades de una universidad local, desarrollamos un proyecto con mis docentes que incluía una visita de estudios a Caral y, en el retorno, tocábamos Sechín. En un lapso de cuatro años, llevamos casi 3,500 estudiantes a ambos lugares con varios profesores acompañantes. En los últimos años, a raíz de la declaración de Chankillo como Patrimonio Mundial (https://www.gob.pe/institucion/embajada-del-peru-en-panama/noticias/509003-unesco-declaro-patrimonio-mundial-a-chankillo-el-complejo-astronomico-mas-antiguo-de-america-ubicado-en-el-peru), he ido un par de veces más a Sechín a ver los cambios en el museo de sitio (está bastante cambiado) y el sitio (no se ve mucho cambio en sí, debería indicarse los nuevos espacios descubiertos).

Domingo 14 de junio. El empedernido viajero Alfredo me propone hacer un viaje con poco presupuesto. Un desafío para mi edad, pues implicaba no tomar muchas comodidades y reducir tus gastos de manera drástica. Acepté el reto. Decidimos ir ese domingo, pues Alfredo tenía lunes libre y el viajecito prometía ser agotador. Un viaje que necesitaríamos hacer una conexión en Chimbote para ir a Casma y de ahí al centro arqueológico Sechín (ruinas y museo de sitio ( https://www.google.com/maps/dir/Trujillo/Complejo+Arqueologico+Cerro+Sech%C3%ADn,+14A,+02660/@-8.7999704,-79.3031125,9z/data=!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x91ad3d7fe3fae92d:0xd3bc7d125d4e8508!2m2!1d-79.0257381!2d-8.1157846!1m5!1m1!1s0x91abc7a65049b379:0x4d920f471e65f161!2m2!1d-78.2615013!2d-9.4830604!3e0?entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). Lo recomendable es tomarte un par de días, pues Casma está rodeado de muchos sitios arqueológicos que ameritan una buena permanencia. Hace años estuve en El Farol (mi primera visita) y luego en Las Poncianas. Pero esta vez era ida y vuelta. Nos levantamos temprano, pues la idea era salir en el bus de la empresa América Express (https://www.americaexpress.com.pe/#!) en el servicio de las 5 A.M. Alfredo tuvo un percance, por lo que tuvimos que salir a las 6 A.M. 


El trayecto es moderado, los buses han sido mejorados (recuerdo una vez haber viajado a Chimbote en 2016 en un bus en estado bastante calamitoso). Si compras tu pasaje de ida y vuelta, hay un buen descuento; por tanto, hicimos la compra de ida con retorno de horario abierto. 

El bus llegó casi cerca de las 9 A.M. al Terminal Terrestre de Nuevo Chimbote, que se encuentra en la Av. La Marina (https://www.google.com/maps/place/Terminal+Terrestre+Nuevo+Chimbote/@-9.1217864,-78.5407865,511m/data=!3m1!1e3!4m6!3m5!1s0x91ab843ff971c4b7:0xff4998fc8da2ea1f!8m2!3d-9.1210425!4d-78.5396749!16s%2Fg%2F11dxl7h317?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). Es un espacio bastante bien ubicado entre el antiguo y el nuevo Chimbote, interconectado con una buena avenida. Como íbamos sólo con nuestras cámaras, tomamos un colectivo cerca del puente peatonal (que sí los usan, bien) en dirección a la Plaza Mayor de Nuevo Chimbote (https://www.google.com/maps/dir/Terminal+Terrestre+Nuevo+Chimbote,+Jr.+Iquitos+190,+Chimbote+02711/Plaza+Mayor+de+Nuevo+Chimbote,+Nuevo+Chimbote+02711/@-9.1215792,-78.5378513,860m/data=!3m2!1e3!4b1!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x91ab843ff971c4b7:0xff4998fc8da2ea1f!2m2!1d-78.5396749!2d-9.1210425!1m5!1m1!1s0x91ab84489647f7bd:0x6334f66cb8566da9!2m2!1d-78.5311232!2d-9.1220885!3e0?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). El chofer iba con otro pasajero y discutían de política. El ambiente estaba un poco movido. Al llegar a la plaza nos dejó en la esquina de la Av. Country y la Pacífico. Nuevo Chimbote es otro mundo: calles bien asfaltadas, señalizadas, con ciclovías, avenidas amplias con negocios simpáticos. Quizás por haber sido domingo, las calles lucían tranquilas, limpias, sin mucho ruido. Otro mundo en verdad. El hambre apretaba y nos fuimos a un lugar para desayunar: ese fue el primer error que chocó con la idea de ahorro: nos fuimos al restaurante Donde Victoria (https://puntogo.pe/listing/donde-victoria/). El lugar es simpático, pero no apto si vas con idea de ahorrar. Pese a todo, mi tostón estaba rico. Hay que sacarle el jugo a la situación. Ya con la barriga llena y el corazón contento, nos fuimos a la agencia Kasma Express para ir a nuestro siguiente objetivo: Casma.


Tomamos un mototaxi (siempre alocados) hasta uno de los terminales de esta agencia. También conviene comprar pasaje de ida y vuelta, pues te dan descuento. En esta oportunidad sí nos tomó más tiempo de espera. Llegamos a Casma al terminal central y de ahí tomamos otro mototaxi a Sechín. (todo nos iba costando bastante moderado) Nos tomó unos 10 minutos (no había mucho tráfico). El conductor fue por las calles interiores (muy bien asfaltados y señalizados, moríamos de envidia frente al desastre que es Trujillo) evitando el tráfico de la Av. Panamericana. Llegamos a nuestro objetivo. Estaba abierto con escasas visitas: una pena. Pagamos nuestra entrada: 10 soles general y el caso mío, adulto mayor, sólo 5 soles. Decidimos primero ir al Cerro Sechín. Alfredo iba a hacer sus grabaciones, mientras yo me dedicaba a retratar cada una de las piedras labradas por estos antiguos habitantes y que fue descubierto por Julio C. Tello para la ciencia. Grande. En las últimas décadas se ha incluido un circuito que bordea el cerro Sechín desde el cual tienes otras perspectivas del lugar fuera de que te permite ver otros espacios de este sitio arqueológico. Es complejo enorme al cual van poniendo en valor paso a paso. Ojalá contase con más presupuesto, se difunda más y haya más visitas para estimular a Casma en apreciar el tesoro que tienen entre manos. Con Chankillo, han dado un giro grande en la arqueología e historia peruanas que debe ser más difundida. Los frisos ahora están ocultos, esos que pude ver parcialmente en nuestra visita en los 80. El complejo está cubierto para protegerlo de las lluvias y la erosión eólica. Hay amenaza de un mega Niño y son, precisamente, los sitios arqueológicos que sufren grandes daños. Ahora más conciencia de preservarlos, no sólo para la historia, la educación, sino para el turismo, una industria que genera muchos ingresos en países, ciudades y pueblos que han sabido manejarlo. Casma le falta mucho para que sea incluida en un circuito atractivo de viajeros que aprecian estos espacios, y son viajeros con mucho poder adquisitivo. Quizás la presencia de Chankillo ayude a cambiar esta situación que incluye la mejora de todos los servicios (transporte, vías, restaurantes, hoteles, movilidad, servicios de guía, recuerdos, conceptos culturales complementarios, redacción de textos, audiovisuales, un etcétera nada despreciable). Casma, por su riqueza arqueológica, puede ser una suerte de Chachapoyas (con Kuélap como ancla), de esta zona. Chachapoyas lo sabe y lo aprovecha. Volvamos a Sechín. El sitio es impresionante por las piedras talladas que se encuentran encajadas en las paredes que rodean al recinto. Las piedras son de diversos tamaños, pero las más grandes representan, parece ser, a sacerdotes guerreros, algunos tienen incluso cabezas en sus cintos. Las figuras de las víctimas descuartizadas causan bastante temor y son una lección muy antigua de anatomía. Hay algunas escenas bastante explícitas como las cabezas degolladas o cuerpos cortados. Aquí más información: https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=223




Alfredo estuvo en sus grabaciones y lo esperé un rato. Luego tuvo un percance con un guardián que lo comenzó a molestar para indicarle que estaba prohibido grabar, mas sí se podían tomar fotos; esto molestó a Alfredo y se fue a reclamar la dirección en el museo, quien le dio la razón. Pese a todo, Alfredo estaba ya un poco fastidiado por lo que me dijo que subiera solo, pues le quedaba todavía varias cosas por grabar y queríamos regresar a una buena hora a Chimbote para almorzar (ya eran casi las dos de la tarde cuando terminamos de visitar el sitio y nos dirigimos al Museo de Sitio Max Uhle. 



Este es pequeño, pero tiene una información interesante: tiene pocos objetos de colección (ceramios, sobre todo), pero sí una rica infografía del lugar y de Chankillo (https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=224). Ya casi las 2:30 P.M. comenzamos el retorno. Caminamos un tramo de unos 500 metros hasta el encuentro con la carretera que va a Huaraz. Pasó un mototaxi que iba con una gran refrigeradora en la parte posterior: toda una experiencia loca. El chofer nos llevó hasta el terminal al cual habíamos llegado hace casi dos horas y medias. Un bus estaba por salir. Subimos para regresar a Chimbote. Otros 40 minutos más o menos hasta el terminal del cual partimos. Descendimos para tomar otro mototaxi: era el día del mototaxi. Alfredo quería ir a un restaurante que recordaba como bueno; estuve ahí también en una rápida visita en 2017: el Maruchitas que quedaba en un espacio encerrado de la Av. Argentina (https://wanderboat.ai/restaurants/peru/nuevo-chimbote/las-maruchitas-pescados-y-mariscos/RwF4W0GZQdSwBTopToyO3w). Este restaurante había cambiado de sitio, el chofer del mototaxi nos iba a dejar en el lugar correcto, pero se pensó que no era el sitio correcto. Nos llevó ya casi cerca de la plaza mayor y nos dimos con la sorpresa del cambio. Caminamos tres cuadras de la misma Av. Argentina en las cuales pude constatar el buen estado en que estaban las calles, veredas, la limpieza, la señalización; verdaderamente otra idea de Chimbote. Fuimos la Maruchitas, pero la bulla era insoportable, rompía la tranquilidad del barrio, la cantante chillaba y no sé cómo los comensales pueden conversar en medio de esa bulla, aunque creo que la mayoría está más pendiente de su celular. Dimos media vuelta para ir al restaurante en el cual habíamos bajado: Señor Marisco (https://www.instagram.com/srmarisco/). Había hablado con un amigo, Augusto Rubio, quien vive en Chimbote para vernos ahí tras el almuerzo, pero nuestros planes se fueron dilatando por lo que no pudimos encontrarnos. Una vez concluida nuestro almuerzo en medio del fútbol (no pude comer mucho, pues estaba bastante picante mi arroz con marisco), decidimos retornar. Tomamos un colectivo que nos llevó al Terminal Terrestre para hacer nuestro viaje de retorno. Salimos en el bus de las 5 P.M. Bastante puntual. Llegamos a Trujillo casi a las 9 de la noche.

Fin de nuestro viaje económico (¡salvo por la comida!)




domingo, 15 de octubre de 2023

CAJAMARCA Y KUNTUR WASI, EL VIEJO PERÚ (CRÓNICA DE VIAJE CAJACHA)

 



05 de agosto. Último día. María no se levantó muy bien y cometió un error a la hora de tomar desayuno al tomar avena y cosas un poco pesadas que iban a causarle problemas durante nuestra visita a Kuntur Wasi. Me levanté temprano para sacar la camioneta y recorrer el centro de la ciudad de manera tranquila sin mucha gente y escaso tráfico. En las muchas visitas que hice a esta ciudad, hubo lugares por los que solía pasar, pero no me detenía a ver y enterarme un poco más este lugar. Así me detuve a ver con más detalle la plaza en homenaje a Amalia Puga, una poeta destacada nacida en Cajamarca (https://eladd.org/autoras-ilustres/amalia-puga-de-losada/). La plaza está frente a la iglesia La Recoleta, la cual me hubiera gustado conocer más, pues tiene un convento con un simpático claustro (https://www.turismoperuano.com/convento-iglesia-la-recoleta-cajamarca). El día anterior estuve en la plazuela que está frente al Monasterio de la Inmaculada Concepción, otro lugar que también cuenta con un claustro. Tiene una simpática pileta cuyo sistema de agua se abre religiosamente a las 7 de la mañana. Se ha vuelto en un bello rincón.  Recogí la camioneta y la llevé al hotel para salir temprano. Pero antes nos íbamos al mercado a hacer algunas compras como pan, embutidos o quesos. En el trayecto fuimos a una farmacia, pues Maria ya se sentía mal. Ingresamos al mercado el cual me pareció bastante vacío; Maria quería comprar higos, pues en la visita de 2015 llevamos varios de estos. La crisis sí está golpeando nuestras ciudades. Una escena que me dolió mucho fue ver a una señora muy anciana, encorvada, con un pequeño manojo de rosas artificiales; todos estaban ocupados haciendo sus compras y ella parada, sola en un rincón sin recibir atención de nadie, se me quebró el corazón. Saqué un billete y se lo di discretamente y me quiso dar una flor que iba a dejar abandonada en un lugar, le dije que se quede con ellas; ella no estaba mendigando, quería hacer sus ventas; pero ser viejo y mujer en nuestro país es un terrible drama, que vivimos todos los días. A raíz de la muerte de mi madre, ya anciana, me dediqué a ver cuánta soledad e indiferencia rodean a los ancianos. Y uno ya es visto como viejo obsoleto por mis 65 años por los jóvenes a los cuales hacemos envejecer cada vez más rápido por el sistema en que vivimos; ya hay gente que a los 40 son obsoletos, sino pregunten a una persona de esa edad si puede conseguir un empleo fácilmente en la actualidad. Las chicas me pidieron salir para ir al hotel a dejar las cosas. Subimos por el jirón Apurímac hasta llegar al BCP que se encuentra en plena esquina entre este jirón y El Comercio; tenía que sacar dinero del cajero. El banco tiene una de las portadas más bellas de la ciudad. Nos fuimos al hotel que no estaba lejos para dejar las compras y ver si en el transcurso del día podíamos visitar la Casa Puga. Ya no se podíamos visitar el Museo de la Marioneta, pues sólo atendían de lunes a viernes y hoy, nuestro último día, era sábado (aunque después nos enteramos que sí estaba abierto hasta el sábado) (https://www.deperu.com/cultural/museos/museo-de-la-marioneta-manuel-nicanor-taica-4272) (https://seturismo.pe/cajamarca-museo-de-la-marioneta/). Pero en general, tal como pasó en Piura, la información que uno encuentra en Internet suele confundir al visitante, al cruzar datos que no coinciden. En Piura queríamos visitar el Museo Municipal donde se encuentra la estatuilla de la Dama de Frías, que antes estaba en el Brüning de Lambayeque. La última vez que fuimos a Piura el año pasado el museo estaba cerrado pese a la información dada por servicios turísticos.




Seguimos en nuestro periplo; María estaba con malestar. Subimos por la ruta a Porcón, que pese a ser sábado, había regular tráfico. El proceso de urbanización de los alrededores de Cajamarca, tal como lo había destacado en las crónicas anteriores, es por demás caótico. Hace muchos años, mi hermana y su esposo quienes residen en USA fueron a un bello hotel en medio del campo, Posada del Puruay (https://www.hoteles.com/ho496058/posada-del-puruay-cajamarca-peru/). Cuando estuvo de visita, el lugar podía respirar. Pero en los últimos años la zona se ha llenado de muchas casas informales y urbanizaciones. El soñado espacio de relax pronto pasará al olvido y este espacio se convertirá en otra cosa o quizás sea demolido. Una pena. Antaño podía ir relativamente tranquilo

En 2018, cuando fuimos con María a pasar la Semana Santa de ese año, en nuestro camino a Celendín y nos quedamos en el pueblo de Porcón bajo a ver algunas cruces por la que esta zona es conocida y por las que Gabriel Tejada hizo una investigación fotográfica publicada en 2022 bajo el nombre de Morir para Vivir como parte de su proyecto La Cruces de Porcón (https://view.genial.ly/64862e2908b5080019c9ee43/interactive-content-las-cruces-de-porcon-grupo-1) (https://encuentro.pe/fotorreportaje/las-cruces-de-porcon-sintesis-entre-religion-y-cultura-andina/). Nos hubiera gustado detenernos para que Carmen pueda ver el lugar, pero el tráfico se estaba volviendo pesado, así que decidimos seguir nuestro camino. Al igual que el día anterior teníamos que llegar hasta Porcón Alto y de ahí tomar la ruta para San Pablo. La carretera está en mejor estado que la pesadilla que vivimos el día anterior. Pasado Porcón Alto y el acceso a la cooperativa Porcón, María comenzó a sentirse mal. Pasado el pueblo de Callancas tuvimos que hacer un alto, pues ya estaba muy pálida. Nos detuvimos unos 20 minutos. Tuvo que ir un poco recostada; días anteriores habíamos descubierto que cuando la camioneta en movimiento tenía una presión contra la puerta, al instante se prendida una lucecita de alerta; hablamos con la persona encargada al respecto pensando que se había malogrado, pero era una advertencia que ahora exigen en estas camionetas para dar mayor seguridad a las personas que se transportan en estos vehículos. Por parte del vehículo no había problemas, teníamos eso sí el apuro para llegar al pueblo y comprar algún medicamento par el estómago. No recordaba la entrada a San Pablo con tantas curvas lo que acentuó el malestar de María. Seguimos hasta el pueblo para intentar ingresar al museo. El acceso ha cambiado y el camino está muy maltratado, lo que acentuó el problema de Maria; la última vez que estuvimos aquí en el 2018 la ruta de entrada era diferente y estaba bien tenida; espero que esta nueva ruta se asfalte pronto, pues a muchos visitantes no les cuadra tener una vía tan accidentada; ya parecían las calles de Trujillo plagadas de huecos y elevaciones (huecos y cientos de rompemuelles). Al llegar, Maria decidió quedarse en la camioneta, mientras que a Carmen la acompañé a visitar el lugar. Los que cuidan el lugar son los residentes del pueblo que han tomado un rol muy activo para poder preservar y difundir esta joya que va creciendo cada vez. Habíamos visto la exposición el primer día que llegamos en las instalaciones del Complejo Belén. Ahora veríamos el sitio. Primero ingresamos al Museo de Sitio donde vimos inicialmente un video corto (20 minutos) sobre el lugar. Aquí les pongo otro con más información ( https://www.youtube.com/watch?v=uIxkoHvVaXY). 






Hay sitios nuevos en el monumento y algunas piezas del museo habían sido llevadas a la gran exposición en el Conjunto Belén. Pese a todo, la exposición permanente tiene una serie de pieza interesantes en cerámica, trabajos líticos, collares y artefactos de oro. Carmen estaba muy fascinada por estos objetos. Lastimosamente, no hay venta de libro/catálogo, pero sí había muchas postales de buena resolución que muestran las bellezas principales de este patrimonio. Culminada la visita, ascendimos a los restos arqueológicos en el que van hallando cosas nuevas. Mi primera visita fue en los inicios de este siglo, me fui por la ruta de San Pablo y retornamos por Chilete. Aún estaba creciendo el lugar; ahora con esta vía asfaltada Cajamarca – San Pablo el acceso es más rápido. Aquí coloco mis dos crónicas anteriores (2009 y 2018) en la que relato mis experiencias de entonces en este lugar:  https://elrincondeschultz.blogspot.com/2009/01/el-cielo-caprichoso-de-cajamarca.html, https://elrincondeschultz.blogspot.com/2018/04/cajamarca-en-semana-santa-un-buen-viaje.html. El sitio sigue siendo interesante por su ubicación estratégica y por todo lo que falta estudiar. Decidimos regresar rápido a Cajamarca; María no estaba bien, no habíamos almorzado, había que entregar el auto y tratar de conocer otros espacios más como la casa Puga. El regreso fue más rápido hasta que llegamos al cruce de Porcón Alto; como había indicado antes, el tráfico era menos intenso, pero era lento por la cantidad de camiones que llegan, lo sinuoso de la carretera, los rompemuelles y la frescura con la que muchos conductores de sistema público detienen sus unidades en lugares no asignados. Ya por la ciudad me había comunicado con el dueño para entregar el vehículo cerca del hotel; no había sitio para parquear, nos acercamos al hotel y María bajó rápido; con Carmen fuimos a buscar un sitio dónde poder dejar el auto en la misma calle donde se halla el hotel: calle Junín. En esa misma calle queda la quesería Los Andes y frente a esta tienda esperamos a que el dueño la recoja. Llegó puntual y devolvimos el vehículo. Habíamos pensado en ir a Baños del Inca, pero el estado de Maria nos hizo cambiar todos los planes. La dejamos descansando en el hotel y Carmen y yo nos fuimos a ver la casa museo Nicolás Puga (https://cajamarcaperu.org/lugares-turisticos/casa-museo-nicolas-puga/) (https://cajamarcaperu.org/lugares-turisticos/casa-museo-nicolas-puga/). No habíamos hecho reserva para la visita, así que nos quedamos con las ganas. Teníamos hambre, no habíamos comido nada por lo de Maria por lo que decidimos ir al Querubino a comer algo. El hambre se sació rápido; tienen una buena combinación de emolientes y bebidas calientes para investigar. Al salir nos fuimos a ver a caminar un poco para conversar sobre nuestros planes y lo que pensábamos hacer pronto. Nos fuimos a sentarnos a la pequeña plaza frente a la iglesia Belén, tan simpática. Intentamos ingresar al museo de la iglesia San Francisco, pero ya estaban en el último turno. Así que nos fuimos a la capilla de Nuestra Señora de los Dolores que tiene una arquitectura interesante (https://turismoi.pe/iglesias/iglesia/iglesia-de-nuestra-senora-de-los-dolores.htm). Hay una estatua de Cristo Nazareno recién flagelado un poco tétrica. Caminamos por la plaza para ir al hotel a arreglar nuestras cosas, pues retornábamos a Trujillo esa noche.

 





Fin de nuestra experiencia cajacha.









domingo, 1 de enero de 2023

LA CIUDAD DE PIURA, 2022 (CRÓNICA DE VIAJE)

  

Sábado 10: último día en Piura. María tenía clases en la universidad, por lo que César, su amigo y yo íbamos a dar una vuelta por la ciudad en sí y Catacaos. Generalmente, muchas veces usamos a la ciudad como una especie de dormitorio para ir a conocer sus alrededores sin conocer mucho de los secretos que la ciudad encierra en sí. Eso pasa con Cusco (o Cuzco), ciudad que visitas de manera relámpago y que, por acuerdo con mis amigos de la PUCP, a inicios de este año que muere recorrimos con calma la ciudad con sus bellas calles, casas e iglesias. Y aún así fue insuficiente. Bueno, eso decidimos hacer con Piura en este día; pero también iba a tener momentos de decepción y frustración como pasaremos a detallar.

María se fue temprano a trabajar. Un taxi de confianza la lleva y recoge como lo solía hacer durante las semanas que ha ido a trabajar a Piura. Coordiné con César para que arreglen sus cosas y pueda dejarlas luego en nuestro cuarto antes de viajar. Por razones de coordinación, César ya no iba a retornar a Tumbes sino tenía que viajar a Trujillo. Cosas del raro azar. Nos fuimos a tomar desayuno a otro lugar cercano de una playa de estacionamiento donde dejamos la camioneta: Don Parce en la calle Arequipa (calle donde viví mi niñez y de la que recuerdo poco). Este Don Parce era de la cadena de El Parcelero y parece que tuvieron desavenencias económicas y cada uno por su lado. El restaurante está en pleno corazón de la ciudad, al frente del centro comercial Plaza del Sol. El desayuno estuvo bastante bueno. Piura es una ciudad que tiene una oferta gastronómica relevante; estos tres días lo demostraron. Luego de pagar la cuenta, nos fuimos a nuestro primer objetivo: la casa de Don Miguel Grau.

Miguel Grau es uno de los principales héroes marinos de nuestra nación (https://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/grau_miguel.htm). La Marina de Guerra se ha hecho responsable de la restauración y cuidado de esta casa museo, que es un verdadero santuario (https://www.marina.mil.pe/es/cultura/museos/casa-grau-piura/). La visité hace un par de décadas y cada vez que iba, retornaba a visitarla. Entró en una etapa de restauración tras el terremoto de 1912 (hay una buena profusión fotográfica de cómo quedó la casa) y ahora se la ve con una mejor museografía, infografía amable y didáctica, y bastante primor para su cuidado. Esta casa en realidad no perteneció a Grau, sino a su abuelo materno. Grau radicó en Lima por lo que la información personal también se encuentra en la casa que residió hasta el último año de vida (https://www.marina.mil.pe/es/cultura/museos/casa-grau-lima/). La casa de Piura tiene una serie de fotos muy íntimas como la del héroe y sus hijos (8 en total); la casa muestra cómo era un hogar piurano a fines del siglo XIX. Su pequeño patio tiene una estatua de Don Miguel; algunos turistas se sientan para tomarse fotos como uno lo puede hacer también en la casa de César Vallejo en Santiago de Chuco. Momentos simpáticos para reforzar la memoria de una nación que necesita a gritos patrones o modelos de conducta. Un detalle que sí me entristeció era ver en el patio que está rodeado de algunos edificios que no tienen enlucido (como en todo en nuestro país); eso desmejora la estética de tan simpático rincón. 



De ahí en adelante iba a tener una cadena de desilusiones en la ciudad. Nos fuimos hacia la Plaza de Armas a tomar unas cuantas fotos. 



En el 2014, estuvimos en el Museo BCRP que tiene una colección muy buena de huacos Vicús, además de pinturas de Ignacio Merino (https://www.deperu.com/cultural/museos/museo-del-bcr-piura-2149); sin embargo, por ser sábado estaba cerrado. Igualmente, los días anteriores por ser días feriados. Una forma de desalentar un turismo externo que llega, muchas veces, a la ciudad no precisamente en días laborables. Me quedaré con el recuerdo de aquella visita. Luego nos fuimos caminando a la pequeña iglesia de San Francisco. Entre los jirones Callao y Lima, tiene un pequeño atrio y frente a su entrada principal una bella casa que se va arruinando lentamente. Esta pequeña iglesia está ligada a la independencia de Piura en el contexto de la independencia de la Intendencia de Trujillo que el 2020 celebró el Bicentenario. Los planos de la iglesia pertenecieron a Don Martínez de Compagnon. (https://www.arzobispadodepiura.org/templos-de-piura-y-tumbes/iglesia-san-francisco/). Esta iglesia fue declarada monumento histórico en 1969 durante el gobierno de Velasco. Aquí tenemos un video bastante explicativo: https://www.youtube.com/watch?v=l-3LUoHehk0. Las personas que estaban en la iglesia fueron muy amables, incluso me dijeron para prender la luz y tener mejor visibilidad, pero les pedí que no se molestaran. Iba a ser todo diferente a la siguiente experiencia. 



Había pedido información a un policía sobre el Museo de Arte Religioso de la iglesia del Carmen; además, visitar la Plaza Merino. El policía no ubicaba el museo, pero sí la plaza; pensé que no estaba informado. Sin embargo, seguí adelante con mi plan. Fuimos a la simpática plaza en la que está la estatua de don Ignacio Merino, gran pintor peruano del siglo XIX (https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/merino_ignacio.htm). Algunas de sus pinturas están en el Museo del BCRP (que estaba cerrado) y en el MALI. Además tiene un retrato de Santa Rosa muy interesante (https://www.afapperu.org/noticias-afap/blog-post-title-one-ehzjg). Aquí más datos: https://publicacioneslima.pe/wp-content/uploads/2018/10/munilibro-9.pdf. Merino con Luis Montero son los más grandes pintores piuranos del siglo XIX y de los mejores peruanos con Carlos Baca- Flor y Daniel Hernández. De Montero en el MALI está la impresionante pintura Los funerales de Atahualpa; de Merino, La lectura de Don Quijote. Ambas pinturas de gran factura.



La plaza es muy bonita, pero estaba llena de toldos con cierto orden y un lugar asignado por el MINSA para vacunación. Imagino que esto será provisional, pues las fiestas navideñas estaban próximas. En la plaza está ubicada la bella iglesia del Carmen y frente a la plaza está la iglesia María Auxiliadora. En la primera década de este siglo, había visitado El Carmen y anunciaban la apertura de un museo. Es una bella iglesia con altares en pan de oro y un bonito púlpito (https://www.arzobispadodepiura.org/templos-de-piura-y-tumbes/iglesia-del-carmen/). Había una misa, por lo que decidimos esperar un rato, mientras íbamos a buscar el dichoso museo para ver sus tesoros tal como lo promocionaban algunas páginas turísticas. ( https://www.raptravel.org/informacion-piura10-departamento-piura-atractivos-turisticos-piura-iglesia-el-carmen.php). No existe museo alguno, así que decidimos salir a comprar unas botellas de agua para controlar el calor (que ya arreciaba). Cuando terminó la misa, tomé algunas fotos y se acercó un señor al cual le pregunté sobre el Museo; en vez de responderme a mi pregunta, me increpó el hecho de haber tomado fotos y, después de eso, me dijo que el museo no existía, pues todo había sido devuelto a la iglesia como institución; le pregunté nuevamente, pues en varias páginas de internet informan sobre este atractivo turístico, pero me siguió diciendo que no se debería tomar fotos, que era patrimonio religioso y que no era espacio para turismo. Bastante decepcionante la situación. Me da pena por la actitud hacia el visitante y la sensación de información engañosa que puedes tener de la internet. Aquí alcanzo dos páginas que ofrecen información sobre este museo que, según esa persona, no existe: https://www.deperu.com/cultural/museos/museo-de-arte-religioso-de-piura-2148; https://ilamdir.org/recurso/4966/iglesia-de-nuestra-se%C3%B1ora-del-carmen-de-piura-y-museo-de-arte-religioso. No sé con qué criterio se trabaja la información turística de una ciudad que podría dar mucho a los visitantes, pero no con actitudes como la que nos tocó vivir. 



Y para cerrar la visita de la decepción nos fuimos caminando por la Av. Sánchez Cerro y luego la Loreto hasta el Museo Vicús, el cual había visitado también en la primera década de este siglo. (https://www.deperu.com/cultural/museos/museo-municipal-vicus-1812). Este museo acoge a la famosa estatuita de oro, la Venus de Frías, de cabeza movible. (https://portadasarquitectonicasgamarra.org.pe/el-idolillo-de-oro-y-la-diosa-de-frias/).    Esta joya estaba antes en el Museo Brüning de Lambayeque. Íbamos con mucho interés para poder reencontrarme con este tesoro casi dos décadas después. Al llegar nos encontramos con el museo cerrado, con un candado y sin ninguna explicación o advertencia. Habían anunciado que estos museos estaban activos y sólo resultaba información falsa. No sólo los actos vandálicos como los acaecidos en Cusco ahuyentan a los turistas; estas dos formas son otras para alejar a cualquier visitante. Decepcionante.

Fastidiados, nos fuimos a recoger la camioneta: ya en vías de ir al hotel a recoger las cosas para dejar el cuarto de César y colocar sus cosas en el mío, decidimos hacer un alto en el cementerio San Teodoro, el más antiguo de la ciudad, el cual es patrimonio cultural de la nación. En este hay pabellones de instituciones religiosas, como mausoleos familiares con dignas muestras de arte funerario (lápidas, estatuas, vasijas) (https://www.udep.edu.pe/hoy/2014/07/el-cementerio-san-teodoro-176-anos-de-historia-de-piura/). La gente no suele visitar los cementerios por una u otra razón; sin embargo, estos espacios congregan la historia de una ciudad; es la residencia final de sus ciudadanos. Hay pabellones de los párvulos, muchos datan de finales del siglo XIX, incluso durante la guerra del Pacífico. El cementerio está bien tenido en líneas generales; pero, de haber una buena restauración de sus monumentos, se podría incorporar este espacio como una actividad turística más, incluso para los mismos piuranos que desconocen su historia (http://www.sbpiura.gob.pe/pagina/centros-productivos/cementerio-san-teodoro). 





Una vez culminada la visita, fuimos al hotel a hacer los cambios necesarios y llevar al amigo de César a la estación de buses, pues tenía urgencia de viajar. De ahí nos decidimos hacer una visita a Narihualá, sitio arqueológico que César aún no conocía. Para eso se toma la ruta hacia Catacaos, pues se encuentra muy cerca. Esta era mi tercera visita; el año pasado había ido con Maria, Laura y la directora de la Alianza Francesa de Chiclayo. Narihualá, sitio tallán, tiene un pequeño museo de sitio que se vio un poco afectado con el sismo del año pasado. Sobre la huaca están los restos de una iglesia en estado ruinoso. He aquí un video para información general: https://www.youtube.com/watch?v=JfElgFDit80. La primera vez que visité este lugar carecía de muchas cosas y la investigación era incipiente. Ahora ya todo esto ha cambiado (https://arqa.com/actualidad/colaboraciones/narihuala-principal-asentamiento-arquitectonico-de-la-cultura-tallan.html#:~:text=Narihuala%20fue%20el%20principal%20centro,de%20la%20provincia%20de%20Piura.) La visita fue simpática, poca gente. Muchas personas aún no conocen este lugar. Un circuito o más información de la sociedad tallán se hacen necesarios. Una amiga ha estado trabajando con las personas para trabajar en el desarrollo de artesanía y la mejora de servicios; ahora falta que vaya más gente al lugar, captar otro tipo de turista o enganchar al turista que busca playa para integrarlo a este circuito.



Ya estábamos con hambre. Con la intención de hacer compras para nuestras familias y amigos (estaba en varios juegos colectivos de Amigo Secreto), nos fuimos a Catacaos. Dejamos la camioneta cerca de la plaza de armas y nos fuimos a deambular por la calle Comercio, la arteria plagada de tiendas de artesanía, platería, etc. En viajes anteriores había hecho diversas compras de plata o pedrería. Hay que buscar, pues muchas cosas se repiten y ves lo mismo en muchas tiendas que venden las mismas cosas. Una vez concluidas nuestras compras fuimos a almorzar; pedimos consejos de las personas de la tienda donde compramos y nos recomendaron uno nuevo que se ubica en un segundo piso. Lastimosamente, no aparece este en el mundo virtual. Queda sobre la calle Comercio a una cuadra de la plaza principal. Los tamalitos verdes estuvieron precisos. Lo mismo que sus carnes aliñadas. Buena elección. Salimos con dirección a la plaza y vimos la iglesia principal abierta: la iglesia de San Juan Bautista. (https://turismoi.pe/iglesias/iglesia/iglesia-de-san-juan-bautista--4.htm). Esta iglesia la he visitado muchas veces en las numerosas visitas que hice a Piura durante los 90 e inicios de este siglo; en 1998 estuve en una celebración de Semana Santa. En esta oportunidad, había una ceremonia de confirmación de algunos jóvenes. Hice algunas fotos y luego nos fuimos a recoger la camioneta con nuestros bultos y compras. La vía entre Catacaos y el acceso al nuevo intercambio vial (de los numerosos que ahora Piura tiene – sana envidia-) para ir a Piura el tránsito es un poco pesado por existir sólo una vía por dirección. Esperemos que pronto esto se convierta en autopista, pues es también el camino para conectar con otra zona que ha crecido poblacionalmente: Sechura.



Nos fuimos a dejar la camioneta. Fuimos por la Av. Progreso (larga), estábamos en Castilla; teníamos que cruzar el río y lo hicimos por el puente Bolognesi. Viéndolo bien, pocas veces hemos cruzado el Piura, pues todo lo hicimos en el margen norte (en cierta manera). Desde ahí, ya era fácil ubicarse. Al llegar al grifo donde se encuentra la empresa de alquiler de autos San José, cargamos de combustible para entregarlo. Todo Ok. Hicimos el pago y luego César me invitó a tomar una buena raspadilla en la tienda del grifo. Ahí nos enteramos que Francia y Marruecos habían pasado a la semifinal. Locura. Todavía no habíamos avisado a Maria que Portugal había perdido, pero imagino que, con sus alumnos, estos le habrían comentado. Como había problemas para hallar un taxi (de locura) decidimos caminar al hotel: una buena caminata para reposar el tardío almuerzo. Fuimos en dirección al centro comercial Plaza de la Luna (bonita arquitectura) que tiene a su costado el hotel Holiday Inn. Caminamos toda la Av. Guillermo Gulman, donde vimos varias ardillas corriendo por el jardín central. Llegamos a la Av. Sánchez Cerro hasta llegar a la calle Los Naranjos y luego tomar la Av. Sullana. Es una zona comercial, pues se halla cerca del mercado por lo que hay que ir muy atento para evitar robos. De ahí doblamos a la Av. Country y nos encontramos con un espacio interesante: la Plazuela Mártires de Uchuraccay, la cual tenía los bustos de los periodistas asesinados en esa masacre (https://lum.cultura.pe/noticias/%C2%BFqu%C3%A9-ocurri%C3%B3-en-uchuraccay). Nos detuvimos un rato a ver los mismos y vimos con pena que algunos habían sido vandalizados y tenían pintas. En nuestra caminata al hotel le contaba a César sobre la proyección del documental de Hernán Rivera Mejía, director cinematográfico franco peruano que estuvo con nosotros en la Alianza Francesa para presentar su obra (https://lum.cultura.pe/noticias/%C2%BFqu%C3%A9-ocurri%C3%B3-en-uchuraccay).



Al llegar al hotel, tomé una buena ducha; Maria llegó y nos preparamos para ir a cenar ya con nuestras cosas listas para partir. Antes de salir, se hicieron los pagos necesarios y nos fuimos al otro patio de comida que queda vecino al que habíamos ido el día anterior en la Av. Andrés Avelino Cáceres. Escogimos un buen restaurante: Festa. El único problema (y creo que pasa en muchos restaurantes de nuestro país) es la música a todo volumen y bailable. Una rara combinación de ir a comer y bailar al mismo tiempo. Personalmente me disgusta estar sentado para comer rico y que te revienten el oído (no puedes ni hablar) con música chillona. Creo que es un hábito que haría mucho bien por nuestra salud mental, calmarnos para disfrutar lo que vas comiendo con placer: las carnes buenas y el postre, mucho mejor; fue tan bueno que decidimos repetir este último. De ahí nos fuimos al hotel a sacar nuestras cosas e ir a la agencia. Fin de nuestra visita piurana.