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Trujillo, La Libertad, Peru
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domingo, 24 de marzo de 2019

CONGRESISTA: MUERTO DE HAMBRE (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO 24 DE MARZO)

Eufemismo: según la RAE, dícese de una manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante. O sea, es la palabra o expresión menos ofensiva que sustituye a otra palabra o expresiones de mal gusto que puede ofender o sugerir algo no placentero o peyorativo al oyente.
El 25 de octubre del año pasado, Leila Chihuán, congresista de la República por FP, hizo unas declaraciones que provocaron una reacción de censura en los medios al comentar que sus 15,600 soles, más sus viáticos y los gastos de representación no le eran suficientes para su ritmo y calidad de vida. Su apellido fue adjetivado con el sentido de “estar pobre”, “estar escaso de recursos”, “estar chihuán”. Sus comentarios golpearon más la alicaída imagen de un congreso despilfarrador que durante la gestión de Luis Galarreta se trataron de hacer compras de computadoras, televisores y canastas navideñas costosas. Tras una relativa calma de las torpezas hechas por diversos “padres de la patria”, la jornada pasada se informó sobre el caso de cinco legisladores que cobraron doble en la famosa “semana de representación”; la reacción desencajada de Karina Beteta no hizo, sino que caldear más los ánimos contra estos personajes arrogantes y cada vez más alejados de la sociedad. Las excusas eran groseras y burdas para defender un dinero que dicen pertenecerles por su condición de representantes de la sociedad peruana. Durante todo este episodio, Karina Beteta recordó súbitamente haber sido maltratada por su excompañero de partido, Daniel Salaverry. La reacción de apoyo a favor de esta fue tibia, pues más grotesco y risible fue la posición de la congresista para justificar sus gastos al exterior mientras cobraba doble por su famosa semana de representación. Simplemente vergonzoso.  
Y así el escándalo se acentuó al conocerse los frecuentes viajes al extranjero con suculentos gastos pagados de muchos congresistas que cobraron, también, puntualmente sus semanas de representación. Y lo peor estaba por venir, cuando todos los peruanos refrescamos la memoria del hecho que estos gastos de representación no son justificados. Las penosas declaraciones de diversos congresistas, desde Gino Costa hasta Jorge Bruce para defender la naturaleza de estos gastos causaron hilaridad e indignación. Para colocar la cereza sobre la torta de lodo, las desatinadas declaraciones de Mercedes Aráoz sirvieron para ahondar la brecha entre legisladores y el pueblo peruano, y que la congresista se volviese objeto de duros comentarios y graciosos memes, pollada bailable incluida.
Tras leer todas estas explicaciones, no queda más que pensar que la palabra “congresista” significaría una suerte de inopia, la que está rondando entre los mendicantes que pululan en el Congreso de la República. Pero, el reciente escándalo que nuevamente envuelven a Héctor Becerril, Javier Velásquez Quesquén y Jorge Bruce podría ampliar la acepción a “delincuente”, realidad que identifica cada vez más a los dilectos "padres de la patria".

domingo, 10 de marzo de 2019

ACUSETES (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO DOMINGO 10 DE MARZO)


La suerte de Yohny Lescano está echada. Las evidencias de acoso sexual, sembradas o no, han sido las suficientes para que este otrora paladín de las causas nobles y justas en nombre del pueblo queden borradas de un plumazo. Ha pasado a engrosar la lista de cadáveres políticos que van quedando de este inefable y lamentable grupo de congresistas y la miasma en que se ha convertido la política en nuestro país en los últimos meses. Lescano, como muchos políticos, hizo su carrera en provincia, entre Puno y Arequipa, y últimamente representó a Lima, como muchos provincianos que se catapultan para conquistar la capital. Así pues, su paso por el Congreso quedará en el recuerdo de haber sido un mañoso más que anduvo por este hemiciclo. Que Lescano haya caído en una trampa es bastante factible. De haber sido ese el hecho, le ha faltado muñeca para manejarlo, habida cuenta de que es un personaje que estaba en la mira de sus rivales. Pero su absurda reacción de echar la culpa a otros sobre un acto que debió haber sido reconocido como suyo lo desdibuja completamente y cualquier explicación ofrecida suya ya es de por sí deslegitimada. Ofrecer las disculpas para resarcir un poco su alicaída posición hubiese sido lo recomendable. Pero iba hundiéndose en un pantano de justificaciones que nacían muertas de credibilidad. Sea desaforado o no, no logrará resucitar después.
La sorpresa grande no ha sido, sin embargo, el hecho censurable de Lescano, sino la reacción de toda la jauría de congresistas (incluso de su bancada) y políticos, quienes han aprovechado de lapidarlo lo más posible y gritar a los cuatro vientos su acto doloso para así desviar nuestra atención o tapar las fechorías que no dejamos de descubrir cada día a través de diversos medios. Las manifestaciones de solidaridad con la periodista acosada han sido tan fingidas, puesto que muchos de estos “solidarios” no tuvieron ningún reparo de proteger a Moisés Mamani e, incluso, humillaron a Lana Campos, la azafata que sufrió la agresión por parte del congresista puneño. Los medios han dado cabida a muchos de estos personajes, notables sinvergüenzas, a exponer su posición sobre el acosador e incluso censurarlo. Por ejemplo, Mauricio Mulder tiene el suficiente descaro de opinar sobre su colega, mientras arrastra evidentes casos de tráfico de influencias por tres trabajadores recomendados. O ver a muchas congresistas de FP salir del hemiciclo, habiendo blindado a Mamani y López Vilela. Este último tuvo la desfachatez de acosar a una colega de su misma bancada: Pilar Noceda. La deplorable actitud de Milagros Salazar de haber dudado de la víctima del acosador puneño, pero poner las manos en el fuego por Héctor Becerril tiene una sola explicación: cinismo.
En el mundo infantil, el acusete es la persona que delata a otro para lograr un reconocimiento por parte de sus mayores o, muchas veces, para ocultar una malacrianza. ¿Cuál es la figura que aplica con estos personajes?

domingo, 22 de julio de 2018

HEDIONDEZ (o LA PUNTA DEL ICEBERG ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 22 DE JULIO) LO HONDO DE LA SOCIEDAD PERUANA

Cual cebolla, la justicia y la política peruanas son peladas día a día para llegar a las honduras de la sima de la corrupción. Lo que se empezó como una investigación de delitos ligados al narcotráfico en el Callao ha abierto una caja de sorpresas que están golpeando diversos sectores de los ámbitos económico, político y social limeño y que puede, de seguir así, alcanzar esferas provincianas. El motivo debemos de tenerlo siempre presente: tráfico ilícito de drogas.
El escándalo que generó respuestas inadecuadas por parte del Poder Judicial y político ha desnudado las diversas formas de corrupción existentes en las altas esferas del poder. Podemos, incluso, hacer una suerte de símil con lo sucedido con los famosos Vladivideos que también mostraron la podredumbre de todas las altas esferas políticas, sociales, económicas, culturales e, incluso, de la farándula y el deporte de entonces. Cabe recordar que, pese a existir estas gruesas evidencias de ese entonces, muchos de estos personajes aún pululan en las mismas esferas dos décadas después e, incluso, se tornan raros adalides de la lucha contra la podredumbre política. Groseros casos se ven en el partido mayoritario (aún) en el Congreso, quienes ahora nuevamente se ven envueltos en los lamentables hechos que vienen estremeciendo a la sociedad peruana desde hace dos semanas. Incluso se premian para limpiar una imagen ganada por las evidencias de la corrupción que campea por los pasillos de estas autoridades. Las personas involucradas en los diversos audios han entrado en una obligada cura de silencio, como es el caso de Héctor Becerril. Lo importante es que estos sigan saliendo a la opinión pública, puesto que tanto el vapuleado (con justa razón) Poder Judicial, así como diversos personajes políticos, sobre todo del equipo naranja, estén hallando todos los artilugios, así como movidas de sus peones para detener la emisión de los mismos. Basta ver cómo se están moviendo las redes sociales para entender que el problema es grave, siempre entiendo que todo esto se originó por el tema del narcotráfico y sus vínculos en las diversas esferas del gobierno. Uno puede someter a observación perspicaz de las acciones de varios individuos que quieren truncar las investigaciones a como dé lugar, hasta el más escéptico sospechará que el narcomundo está detrás de ello.
Estos hechos se suman a los de Odebrecht, los cuales han quedado en suspenso por la negativa de la justicia y política peruanas (¿cuándo no?) de ahondar más en las investigaciones que estaban llegando a personajes altamente cuestionados por la opinión pública debido a sus comportamientos políticos.
La sociedad peruana ha recibido dos fuertes golpes que, si los sabemos aprovechar, serán un buen motivo para deshacernos de toda esa lacra que se ha venido enquistando en todos los estamentos sociales para perpetuarse, de manera directa o indirecta, de todas las formas de poder. Esperemos que la marcha de este jueves 19 no haya sido, pues, en vano.