
Desde pequeño, muchos años ha, educado en colegio religioso y rodeado de personas con ciertos criterios de las relaciones interpersonales, crecí con la idea de lo pernicioso y maligno que era el comunismo o cualquier otra ideología que no se acerque al capitalismo; desde las series como Pasmarote, los comics que nos enseñaban el estilo de vida ideal (llámese Archie, por ejemplo), la anatematización de los curas a todo lo que pudiera significar "social" y las frases consabidas dichas por todos nosotros de querer conservar el statu quo, crecí con esa idea de que lo comunista era pérfido y ligado al diablo.
Irónicamente, crecí en una sociedad muy conservadora, la arequipeña (mis padres y nosotros los hijos mayores nos fuimos a vivir a esa linda ciudad por trabajo de mi padre). Pero estudié en un colegio donde las ideas fluían: había padres lasallanos cuyos orígenes catalanes los hacía animadversos contra Franco y sus películas de propaganda fascista (como Joselito, Marisol o las aburridas Pili y Mili); había además hijos de gamonales, cuyos padres no vivían en la ciudad sino en sus haciendas, así como minifundistas, cada uno defendiendo sus propios intereses; y estaba además como profesor de historia un dirigente sindical del Sutep; todo este mundo de campos ideológicos diversos eclosionó más con la llegada de Velasco al poder. Fueron mis épocas escolares.
La Universidad fue otro gran espacio de eclosión; un momento histórico tan movido como fueron los últimos años de Morales Bermúdez, y los inicios de Belaunde y Sendero Luminoso, ponía a toda la gente entre la espada y la pared. El ascenso de Belaunde y la apertura pálida de una economía de mercado hizo a los peruanos vivir la magia rutilante de la importación de todo, hasta agua. La confusión de un gobierno tan corrupto e inepto como fue Alan García (no ha cambiado nada) permitió el avance de la violencia senderista, así como una suerte de caza de brujas solapada entre gente con tendencias izquierdistas, en un conjunto de ideas y leyes erráticas que, lejos de buscar un camino hacia la concordia social, generó toda una debacle socioeconómica de la cual nos estamos "reparando".
La caída de los regímenes llamados socialistas de la Europa del Este, así como el rutilante éxito del Chile de Pinochet (imagen muy vendida), más la violencia vesánica de Sendero, permitió el ascenso indirecto del libre mercado a través de Fujimori (en principio lo iba a instalar MVLL y ya sabemos lo que pasó). El libre mercado entró para felicidad de todos: los precios de los artículos importados bajaron (previo impresionante paquetazo económico de Hurtado Miller) y la algarabía de la privatización llegó a todos los niveles. En nuestro país todo se privatizó, y se exaltó todo lo que era privado, por ejemplo el transporte público (que es una verdadera muestra de lo que es la libre empresa) para felicidad de todos. Pero veíamos que cada vez más gente salía del nuevo sistema, esto es, despedidos. Palabritas como Reingeniería se creaban para tratar de asimilar a todos los desechados. Pero la verdad que el excedente excede a las capacidades del mercado (vale el juego de palabras). Lo que personalmente buscaba como una solución a la sociedad, pese a mis iniciales reparos, se fueron desmoronando lentamente. Tenía cierta fe en que la economía de mercado era lo que necesitaba nuestro país. Nos habían llenado la cabeza con eso. FREDEMO nos vendió la idea en su propaganda. Y además teníamos varios ejemplos que podían acompañar el modelo como Corea del Sur, Chile u otras economías (las cuales irónicamente tenían como gobierno modelos militares o gobiernos de mano férrea con una peculiar interpretación de lo que es democracia, p. e. Corea del Sur). Creo que lo que nos dijeron e hicieron creer a la humanidad fue, es y será un gran embuste.
El libre mercado y la libre empresa nos han dejado una bella joya para la alegría de la humanidad: una recesión en la que muchos excedentes deben ser eliminados para que las cosas se vuelvan a ajustar. De manera práctica, hay que eliminar cuanto pobre o desocupado esté caminando por el planeta. He oído a mucha gente decir eso, sobre en todo en nuestros países donde la vida no vale nada (ergo, bajos salarios, servicios de salubridad miserables, educación deficiente y poco atendida, aparato judicial corrupto, irrespeto por las reglas y por los derechos de los ciudadanos). Nuestros países han sido propensos a haber recibido estas recetas del libre mercado, gracias a nuestros ministros de economía; pensadores tipo Büchi, de la escuela de Chicago (qué serán de ellos, espero oír alguna receta para el momento); el FMI (que casi se declara en bancarrota, la crisis lo ha salvado). Y el concepto, acompañado de una gran campaña mediática caló en varios sectores de la sociedad, sobre todo en aquellos que iban a sacar jugoso provecho del mismo, así como miles de personas que creyeron hallar un refugio para su desesperación. La promesa del Libre Mercado era tan igual como lo que prometía Sendero.
Todo este preámbulo lo hago con el fin de poder centrar más mis reflexiones de las observaciones personales que voy a hacer. Quiero ver cuán pernicioso es el sistema que se ha generalizado en el mundo, que tiene a miles de adeptos ciegos (e incluso que han sido desechados por el mismo sistema, pero creen a pie juntillas en él) y qué nos puede venir, si seguimos enfrascados en esta terrible opción económica. Espero que haya personas en el espacio virtual para poder responder o criticar de manera sustentada lo que expongo:
1) El Capitalismo necesita del mercado, esto es clientes; por eso exige el crecimiento poblacional, incluso de manera indiscriminada. A fin de cuentas, todos podemos convertirnos en uno, tal como ha pasado con las subprimes. Esto ya de por sí es un grave atentado a nuestro entorno, por la exigencia de espacios para más humanos, destruyendo zonas naturales; además surge (ya lo estamos viendo) tensiones por apropiarse de medios primarios de subsistencia como el agua. De buscar un mayor orden demográfico coherente, sería atentar con el principio de elección de una persona (eso siempre arguyen). Siempre se tildó al gobierno de Mao e Indira de inhumanos, pero ellos tenían dos países que exigen políticas demográficas concretas. Además, no sé si entenderá sobre tal elección libre de un hijo, una familia que tiene 14 hijos en un pueblo joven, o los curas que su religión les prohíbe tenerlos. En este lóbrego trabajo, juega un rol importante la religión como institución, ya que su subsistencia dependerá de cuántas almas capte para su pecunio.
2) El mismo mercado te exige alta rotación de productos para continuar con la lógica del consumo. La humanidad bota ingente cantidad de basura, de productos desechables (como los humanos) e incluso, en la lógica de la producción, los bienes tienden a ser cada vez más fungibles para su descarte y renovación. Como consecuencia de sus tiempos, esa es la forma cómo ve la juventud ahora su entorno: alta rotación de cosas, todo es descartable, por eso el poco apego que tienen con todo, incluido su entorno social. La gente ahora es dirigida de manera compulsiva a adquirir cosas que quizá las use una vez o nunca, y alimentado por el concepto de moda, pronto todo lo adquirido entra en el imaginario de "descartable". Es impresionante ahora lo que un joven de clase media genera como basura: ropa, celulares (peligroso), ipod y todos esos juguetitos de "fantasía" (como decíamos los de más de 40).
3) De lo anterior se desprende la exacerbación por lo individual, la idea de autonomía que se ha trasladado ahora a la filosofía de vida de los jóvenes, incrementado con la parafernalia tecnológica que incrementa su "honguización" (un término que me parece aparente). Eso los aísla de todo lo social, les genera indiferencia y confinamiento, finalidad de este sistema para evitar que hagan causa común por la defensa de sus derechos o el de otros. La idea de lo rápido y adrenalínico se ha "institucionalizado", volviéndose rentable para aquellos que han visto en estos extraviados jóvenes "un atractivo segmento de consumo". Es increíble ver cuánto producto ha surgido para ellos y los niños, quienes ahora ejercen una fuerte presión sobre los padres para el consumo. Cualquier psicólogo o educador ve el inmenso riesgo en esto, ya que asocia cariño y amor al consumo, y terriblemente estos productos son de fácil descarte (como el amor del padre y madre, así de sencillo).
4) La marcada contradicción de este sistema se ve en la competencia: se predica la libertad de competir (en principio con equidad), pero lo que vemos es la tendencia a los megapolios diversificados que engullen una empresa tras otra. Esa es la naturaleza de la corporación, quizá la más tenebrosa forma de control que existe en la actualidad. Creo que ya sería demasiado necio negar que dichas corporaciones son las que controlan las movidas políticas en pro de sus intereses. Basta nomás ver qué intereses corporativos se han movido tras Obama, por lo que personalmente tengo mis reparos a futuro. Personalmente veo en la corporación quizá la más siniestra forma de control de la que alguna vez se habló en la obra 1984 de Orwell o Mundo Feliz. Esos libros, en su realidad, ya están aquí.
5) La expansión del mercado con el fin de satisfacer las necesidades que nos han creado mueve a que las empresas transformen su entorno sin medir las consecuencias: he visto zonas totalmente abandonadas por explotación irracional sea en la minería o en la agricultura. En los últimos años se ha incorporado, por presión externa, la idea de RESPONSABILIDAD SOCIAL, un término aún débil de definir y de aplicar. Es como una medida correctiva ante tantos errores y abusos hechos sobre el medio ambiente y sobre el entorno social. Lo malo que este está amarrado a los términos económicos de cualquier empresa; ahora bien, en un momento como el actual de recesión creada por el mismo mercado, ¿qué irá a pasar con el rubro de responsabilidad? ¿será lo mismo que va a pasar con todos esos cientos de trabajadores que ya están despedidos para optimizar costos, ergo ganacias? Al final de cuentas la responsabilidad no es tal en situaciones como estas. Por eso, indago qué se entiende por Responsabilidad; no creo que la entiendan como bien la explicó Sartre.
6) La idea de globalización se acerca cada vez más a la estandarización de la gente para que sea fácilmente "estimulada" para el consumo. La facilidad radica en que se nos ha hecho creer que es más rápido, mejor y útil. Bajo ese criterio hemos desechado tanto territorios como lenguas, como especies de animales y vegetales, como ideas. El triunfo de este sistema será la estandarización de las ideas como ellos las quieren. El primer paso está en la estandarización de los jóvenes, se está logrando. Como reza el proverbio árabe: "el hombre se parece más a su tiempo que a sus padres"
7) En la ironía del mercado, todo puede ser comercializable, incluso el hambre, la enfermedad y la muerte. Negarlo es hacer el papel de ingenuo o hacer el tonto para seguir con sus oscuras intenciones. ¿Por qué demoramos con la energía solar? ¿se está esperando para ver cómo controlarla y después vender dicha energía como sucede ahora con el petróleo?
Como ha escrito Óscar Ugarteche en su artículo en PUNTO DE VISTA en El Comercio (sábado 07 de febrero), es el momento de pensar ya en otras cosas, pero la gente tiene miedo de dar el paso; volvemos a los fantasmas de los cuales mencionaba al inicio de esta reflexión. Valientemente Ugarteche pone los puntos sobre las íes. Un experimento más no va a poder aguantar la humanidad, dejar todo en manos de imbéciles que han salido libres de polvo y paja (y además, tengo entendido, recompensados, cosa que ha irritado a Barack Obama) y que tengan aún un gran grupo de ciegos que apoyen dicho sistema (caso el gobierno de Alan García y su gabinete). En su filosofía, lo social y ambiental NO encajan, son palabras vacuas y pueden ser utilizadas como maquillaje para tapar cicatrices.
Tengo el presentimiento que muchas cosas más se ocultan al ciudadano de a pie. Ahora vemos a los personajes nefastos de nuestro gobierno haciendo campaña para que el motor de ese tipo de economía no se pare, mejor dicho: haz mercado con productos peruanos. Pero como bien ha escrito Hildebrandt en su blog ¿qué producto comprar? Después de todo, atrás de ese producto habrá un tipo que estará gozoso que le llenes sus arcas, sea peruano, chileno, ecuatoriano, japonés o chino. En fin.