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Trujillo, La Libertad, Peru
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domingo, 9 de agosto de 2026

EXPLOSIÓN ARQUEOLÓGICA (CRÓNICA DE VIAJE LAMBAYEQUE)

 



Domingo 02 de agosto. Luego de una buena dormida para descansar nuestros cuerpos cansados por la caminata y el calor, nos levantamos temprano para tomar desayuno y hacer una buena jornada en Sipán y Lambayeque. La idea era ir temprano a la plaza principal para tratar de obtener el mayor número de imágenes o retratos del Papa, pues su imagen ha inundado Chiclayo. Hay efigies en la Municipalidad, la Catedral, restaurantes. Al salir del hotel (en la calle Lapoint), luego de un buen duchazo, nos fuimos caminando hacia la plaza que se hallaba a sólo tres cuadras de donde estábamos. En el camino entramos momentáneamente en el Mercado Central que tiene una pequeña entrada/salida en esta calle: vimos un sector de venta de jugos y sánguches en buena condición de limpieza. Bien. Así decidimos tomar un desayuno ligero (un jugo surtido y un sánguche de palta y pollo). Al salir nos encontramos un negocio familiar, una heladería en el que un banner en el que se al Papa comiendo los helados que vendían ahí: muy ingeniosos. 


En nuestro camino, no muy lejos del Mercado, nos detuvimos un rato para ver un detalle y venía una señora con la que nos íbamos a cruzar; de pronto, cayó un pedazo de ladrillo que se había desprendido, porque se había posado un gallinazo que hay un montón en los cielos de Chiclayo. El trozo, de habernos caído, nos hubiera por lo menos causado una fuerte lesión. Salvados por la campana. Nos dirigimos a toda velocidad a la plaza. El día anterior habíamos dicho para estar en la plaza a las 6 am; ya eran las 7:15 am. Contra el tiempo. Llegamos a nuestro primer objetivo: tomé cuanta foto pude, mientras que Alfredo grababa. La Catedral de Chiclayo es bastante interesante (https://www.diocesischiclayo.org/catedral.html). Había culminado un servicio y la gente estaba saliendo, pues iba a haber una parada dominical. En la misma plaza están los restos del convento de San Francisco: una pena (https://www.smart-guide.org/destinations/es/chiclayo/?tour=Explorando+el+Centro+Hist%C3%B3rico&place=Ex+Convento+de+los+Padres+Franciscanos), el que fuera demolido erróneamente en los años 60. Qué fatalidad. Luego de visitar la catedral por adentro, salimos para que Alfredo pueda volar el dron y tener vistas aéreas de la zona. Tuvo que pedir un permiso especial a la empresa del dron para que este pueda volar en un espacio que está restringido por hallarse cerca el aeropuerto de la ciudad. Medidas de control. Logró subirlo y por el espacio de 20 minutos se tuvo bellas tomas de la plaza, los edificios aledaños y la catedral. Había intentado visitar la Municipalidad, pero por ser domingo no había acceso al mismo. 






Una vez culminado el primer objetivo, decidimos ir a la terminal Epsel para ir a Huaca Rajada/Sipán. Caminamos hasta la calle Ízaga para tomar un taxi, pues el tránsito en la plaza estaba restringido. En el trayecto pudimos constatar que muchas calles de la ciudad estaban como en Trujillo: llenas de huecos. Al llegar al terminal nos percatamos que los domingos no hay servicio público para allá. Decidimos tomar un taxi que nos deje en el Museo de Sitio de Huaca Rajada (https://www.google.com/maps/dir/Terminal+Epsel,+Tarapac%C3%A1+113,+Jos%C3%A9+Leonardo+Ortiz+14002/Museo+de+Sitio+Huaca+Rajada-Sip%C3%A1n,+692X%2B3VP,+Museo,+Sipan+14710/@-6.7686435,-79.7834341,4111m/data=!3m1!1e3!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x904cef22061b8045:0x76c1cd5e85ac239b!2m2!1d-79.8315638!2d-6.7631521!1m5!1m1!1s0x904cc528d0093d3b:0x18ff775ef7c3d6c7!2m2!1d-79.6002881!2d-6.7997795!3e0?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDgwNS4xIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). Hay un tramo que está en reparación hasta llegar a la iglesia de Pomalca. Es una preocupación poco abordada por la población en cuanto a lo del Fenómeno del Niño que se nos viene. Hay muchas calles maltratadas o en construcción que se hace a paso de tortuga. Como en Trujillo. Y otro de los grandes problemas que nos pasa a ambas ciudades es la carencia de un buen sistema de alcantarillado, sobre todo para Chiclayo que suele inundarse, puesto que casi no tiene una inclinación como sucede en Trujillo. Por eso, las aguas se acumulan y no hay desfogue necesario. Un buen ejemplo de ello en Guayaquil que lo ha hecho bastante bien y no fue tan afectado por el Niño Costero del 2017.  Volvamos a nuestra gira. Una vez que ingresas a la altura de la iglesia, la ruta está muy bien pavimentada y provoca correr; esta sensación de seguridad y ganas de correr le costó, quizás, una buena volcadura a un auto que vimos en la ruta. Espero que no haya habido víctimas mortales. Llegamos a nuestro destino. Parece ser que el chofer había entendido que queríamos ir a un restaurante que se llama Casa Sipán que está en la entrada/ salida de Pucalá. Cuando nos llevaba por unos senderos de caña (nunca había estado ahí) comencé a dudar, había conducido varias veces hasta Huaca Rajada, pero este camino me resultaba extraño. Pues sí, el chofer estaba bastante creído que nos íbamos a ese restaurante que se veía muy bonito. Ya en el museo, confirmamos lo que siempre sucede con todos los museos del país: es de libre acceso para todos los peruanos, menos los extranjeros. El calor apretaba, hablamos con la boletera del museo y nos dijo que podía llamar a un conocido en mototaxi para que nos lleve a Pucalá donde sí había transporte. Para Alfredo, esta visita fue todo un descubrimiento, pues no conocía este interesante museo, el cual, aunque no tiene el patrimonio y el esplendor del Tumbas Reales, sí tiene una buena museografía y colección de objetos que enriquecen todo ese envidiable parque museístico de Lambayeque (https://museos.cultura.pe/museos/museo-de-sitio-huaca-rajada-sip%C3%A1n). 



La visita nos tomó casi una hora, pues siempre encuentras detalles y objetos que no apreciaste en tu visita anterior. Al salir nos fuimos a la Huaca Rajada, el sitio donde se hizo el hallazgo más impresionante de la arqueología peruana en el siglo pasado y que recibió una gran cobertura mundial por el bello patrimonio y el estado de la tumba hallada que ha permitido reescribir la historia desde muchos aspectos (https://www.peru.travel/es/atractivos/huaca-rajada). La historia prehispánica tiene varios vacíos y varios replanteamientos que hacen que los textos de historia tengan que ser actualizados cada tanto. Recuerdo el hallazgo de la Dama de Cao por parte de Régulo Franco y su equipo; ese descubrimiento cambió toda la idea que se tenía sobre el manejo del Perú prehispánico. Al llegar a la huaca, el vigilante nos indicó que la sección que permitía al visitante poder acceder a varios sectores de la huaca que aún no ha sido intervenidas han sido restringidas por malos comportamientos de algunos viajeros y por el deterioro del mismo. En las ruinas de Zaña y esta huaca (como lo he visto en las huacas trujillanas), se han estado tomando medidas de seguridad contra las lluvias. El Niño, como repito, viene con fuerza y espero que estos monumentos resistan. En el 2017, fuimos a Chiclayo y constatamos que ese Niño costero sí afectó a varios sitios arqueológicos como Chotuna o Túcume. ¿Qué irá a pasar ahora? Hay cuidarlas con esmero, pues son una fuente de ingreso turístico para la zona. 



Una vez terminada nuestra visita a la huaca en sí, nos dirigimos hacia el museo para pedir a la señora de la boletería que haga el contacto. Llamó y nos vino a recoger. En el trayecto a Pucalá, nos detuvimos en la Plaza La Pampa de Sipán para que Alfredo use su dron para sobrevolar este sitio. Las vistas son maravillosas. Este es el trayecto a Pucalá (https://www.google.com/maps/dir/Pucal%C3%A1/Museo+de+Sitio+Huaca+Rajada-Sip%C3%A1n,+692X%2B3VP,+Museo,+Sipan+14710/@-6.7969487,-79.6106216,4113m/data=!3m1!1e3!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x904cc4e392e54a4b:0xbfb92b6e7e993831!2m2!1d-79.6095008!2d-6.7807732!1m5!1m1!1s0x904cc528d0093d3b:0x18ff775ef7c3d6c7!2m2!1d-79.6002881!2d-6.7997795!3e0?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDgwNS4xIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). Pucalá es un ex hacienda que ha perdido su capacidad de moler la caña, el ingenio que se ve a la distancia es un recuerdo de su pasado glorioso. Aquí un documento interesante (https://abdaperu.com/pucala-reforma-agraria-y-crisis/). En paradero de la zona, un chofer nos dijo que nos podía cobrar barato para llevarnos de ahí a nuestro siguiente objetivo: Lambayeque. El chofer nos contó sobre la situación de esta empresa y los problemas de violencia que se vivieron en este lugar. Tanto Cayaltí como esta empresa azucarera se vieron envueltas de ataques contra dirigentes y trabajadores por gente de mal vivir que eran contratadas para amedrentar a personas de la zona. Por ahí surgió el nombre de un turbio personaje ligado a la política del actual partido gobernante: Héctor Becerril. Los hermanos de este fueron unos personajes ligados a diversos actos de corrupción en la región (https://rpp.pe/peru/lambayeque/los-hermanos-de-hector-becerril-quienes-son-y-por-que-tienen-orden-de-detencion-preliminar-noticia-1169696). Cosas que nos vamos olvidando con el pasar del tiempo. Nos detuvimos un rato para ver detalles de la iglesia del lugar. Según contaba nuestro chofer, el cura de la iglesia se había encaprichado para ubicar la puerta principal de esta iglesia en un lugar no adecuado. Por eso la extraña construcción de la misma. 



Ahora sí, nos íbamos a Lambayeque. Nos fuimos por una ruta en la cual había muchos pueblos que recordaba por lo que me contaban nuestros padres como Picsi. Si mal no recuerdo, en este mi madre, siendo una niña de unos 6 a 7 años, vio morir a una señora anciana a la que estaba acompañando en esos momentos. Pensaba que la señora se había quedado dormida. Inocencia total. Esta es la ruta: https://www.google.com/maps/dir/Pucal%C3%A1/Museo+Arqueol%C3%B3gico+Nacional+Br%C3%BCning,+Huamachuco,+Lambayeque+14013/@-6.7572129,-79.8359599,27675m/data=!3m1!1e3!4m15!4m14!1m5!1m1!1s0x904cc4e392e54a4b:0xbfb92b6e7e993831!2m2!1d-79.6095008!2d-6.7807732!1m5!1m1!1s0x904ced93de01e7cf:0xb7e305bca9a0f756!2m2!1d-79.9038377!2d-6.7041974!3e0!5i2?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDgwNS4xIKXMDSoASAFQAw%3D%3D. Al casi llegar a Chiclayo, por el distrito de Leonardo Ortiz ingresamos a la Av. Chiclayo, un verdadero monumento a la desidia y al descuido, un terrible manejo de desechos y residuos que dan un aspecto deplorable. Lo que debería ser una avenida de alta velocidad (con la que no cuenta Trujillo, por ejemplo) se ha convertido en un espacio abandonado. Recuerdo una visita que hice en 2021, tras liberalizarse los controles de la pandemia, usé esta vía cuando venía desde Pampa Grande para ir a Lambayeque. Terrible: había restos de construcción, muebles, artefactos eléctricos, miles de bolsas de plástico (creo que es un ícono de nuestras ciudades). Es algo humillante para una ciudad. Y encima se denomina Av. Chiclayo. Creo que los chiclayanos deben unirse y hacer una operación de rescate y embellecimiento de esta avenida que es una vía alternativa para las personas que evitan entrar al centro. ¿Alguien le pondrá el cascabel al gato? Aquí mi crónica de viaje de ese entonces donde nombro a esta avenida: https://elrincondeschultz.blogspot.com/2021/07/chiclayo-pampa-grande-la-punta-un-nuevo.html. Sigamos con nuestro periplo. Llegamos a Lambayeque ya para almorzar. El hambre apretaba. Fuimos a un restaurante recomendado por un amigo de Alfredo: Mi Estrellita (https://www.google.com/maps/place/Restaurant+Mi+Estrellita/@-6.706157,-79.9039756,110a,53.9y,3.14t/data=!3m1!1e3!4m6!3m5!1s0x904ced1719fcf9ef:0xfb98109c24bee747!8m2!3d-6.7060536!4d-79.904176!16s%2Fg%2F11pv5xq_cx?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDgwNS4xIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). El lugar estaba tranquilo, pero amenazaba una pronta invasión familiar, pues habían preparado muchas mesas juntas para un buen grupo. El día anterior en la pollería fuimos testigos del desborde acústico (mariachis incluidos) que te rompen el tímpano. Somos una sociedad ruidosa (televisor y radio prendidos a todo volumen, es frecuente ver esto en casas. Felizmente este restaurante no tenía televisor y se venía un show en vivo. Lo más singular es que llegó el grupo y, felizmente, no fue ruidoso. Almorzamos con cierta tranquilidad, pagamos y nos fuimos caminando a nuestro siguiente objetivo: Museo de Tumbas Reales. Escribir sobre este sitio ya es redundancia, pero me di con un dato que no supe explotar: ya se pueden tomar fotos y hacer grabaciones caseras del lugar. Sólo utilicé mi celular lastimosamente. Habíamos dejado las mochilas en la custodia e ingresamos al museo libremente (primer domingo de mes). El museo estaba lleno. Bien, es un buen síntoma que la gente retorne a los museos en familia (eran muchas familias jóvenes con sus hijos que veían extasiados el rico patrimonio que tiene este museo. Como no hay mucha luz por razones obvias, eso hace que los más niños corran desaforadamente en grupo. Una buena estrategia descubierta por accidente. A este museo he ido unas diez veces, pero siempre hay tantas cosas para revisar o conocer. Si uno quiere ver todo lo que este sitio contiene, te tomaría un par de días para verlo con calma, leer toda la información que hay y ver las propuestas itinerantes. En la sala temporal, ahora, por ejemplo, hay una muy buena exposición de la religiosidad de la región, desde la Cruz de Motupe hasta el Divino Niño de Eten. 






Me hubiera gustado ver con más detenimiento esta exposición, pues pronto la desmontarán. Es que teníamos que ir a nuestro último objetivo: Museo Brüning. Nos fuimos caminando, pues el museo no está lejos. Este museo ha acogido en los 90 al Señor de Sipán mientras se hacía el museo; ahora le toca a la Dama de Chornancap, que se quedará hasta que hagan su respectivo museo en Chotuna. Este sitio siempre está cambiando su exposición y en la sala libre está una buena exhibición de las fotos de Enrique (Heinrich) Brüning. Han cambiado la distribución de las salas y todo el tesoro de oro y plata ya no están en la bóveda, ahora se exhibe en las salas de los segundo y tercer pisos. En el cuarto piso está todo el patrimonio de la Dama de Chornancap que antes se hallaba mucho de este en la bóveda. Es una pena que se haya hecho estos cambios, pues han tenido que guardar la rica muestra de textiles precolombinos que hay en este museo. Ni modo.



Aquí les dejo tres entradas mías en la que hablo del museo, su patrimonio y la Dama de Chornancap: https://elrincondeschultz.blogspot.com/2019/12/bruning-y-el-buen-comer-dos-almas-de.html, https://elrincondeschultz.blogspot.com/2017/12/mas-tesoros-ocultos-lambayecanos.html, https://elrincondeschultz.blogspot.com/2017/08/ciudad-de-lambayeque-joyita-para-el.html. Después de revisar de cabo a rabo el museo, nos fuimos a la Plaza de Armas para que Alfredo, desde ahí, pueda usar su dron para hacer una vista aérea de la ciudad y sus museos. Una vez culminada esta acción, tomamos un taxi para irnos a Chiclayo, pues ya eran casi las 5 pm y nuestro bus salía a las 8:30. Arreglar maletas, una buena ducha, tomar algunas fotos de algunos murales del Papa y cenar. 



Llegamos a la agencia a las 8:15 luego de cenar un rica pizza en el Chez Maggy (https://www.google.com/maps/place/Chez+Maggy/@-6.7744104,-79.8389088,128m/data=!3m1!1e3!4m6!3m5!1s0x904cef28f9ec5367:0xa3c850e49f039037!8m2!3d-6.7740182!4d-79.8388714!16s%2Fg%2F11bxc754g9?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDgwNS4xIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). Llegamos a Trujillo casi a medianoche. Fin de nuestro viaje.




sábado, 21 de diciembre de 2019

ZAÑA Y HUACA RAJADA. PRONTO PAMPAGRANDE



Jueves 01 de agosto. Ya había hablado el día anterior con la agencia de autos de alquiler San José, servicio que hemos utilizado cuando hemos ido a Piura y también en Trujillo. Su central está en el aeropuerto internacional José Abelardo Quiñónez. Ya el hotel nos iba a asignar un lugar para dejar la camioneta (sí, mejor una camioneta) para las noches del jueves y viernes. Este es el vínculo para contactar y no es muy caro: https://rentacar3b.com.pe/?gclid=Cj0KCQiAuefvBRDXARIsAFEOQ9H-RS_QZy4y1odd5xwqCCRA-DFWQO8nNgDCNEr4rHI_l07Qyu8r7bMaAogjEALw_wcB. Fuimos al aeropuerto luego de nuestro desayuno para sacar el vehículo: el único problema era que no tenía apertura o clausura automática, así que teníamos que cerrar o abrir las puertas de manera manual. Pero la camioneta nos iba a ser de gran utilidad. Como visitas previas, decidimos de separar geográficamente las giras: hacia el sur y hacia el norte. Comenzamos por el Sur.
Antes de ir a Zaña, nuestro primer objetivo, fuimos a comprar algunos pertrechos como lo habíamos hecho en oportunidades anteriores cuando vinimos con Orietta y Maria, por ejemplo; o con Isabelle y Maria también. Compramos mucha fruta y agua, lo más importante. Aunque las condiciones de higiene han mejorado considerablemente y la calidad de los productos sí han progresado, incluso en la presentación de sus platos; pese a todo, siempre es bueno tomar medidas de prevención.






Una vez culminadas nuestras compras nos enrumbamos hacia el sur. La autopista se corta en ciertos tramos y es desesperante, pues el tráfico entre Trujillo y Chiclayo de transporte pesado (camiones y buses) es intenso. La salida de Chiclayo hasta Reque y un poco más allá puede ser una pesadilla a ciertas horas. La entrada o salida de Chiclayo (depende cómo la veamos) es muy estrecha y tiene un tráfico intenso agravado por la cantidad de mototaxis que pululan por la zona. Entre Reque hasta nuestro objetivo se atraviesa el desierto, el cual pronto será zona agrícola. No sé cómo harán con el relleno sanitario que se halla (o hallaba) en el medio de este tramo. Se ve una gran cantidad de bolsas de plástico que las lleva el viento. Chiclayo, así como todas las ciudades peruanas, tienen que luchar con su limpieza y ornatos públicos, los cuales no son tomados con mucha importancia por autoridades y la población. Pese a todo, llegamos a Nuevo Mocupe. Esta población la recuerdo fue totalmente inundada en el Niño de 1982-83. Fue devastador. Una amiga, Sissy Acha, tuvo que trabajar con los pobladores para que aceptasen unas viviendas hechas para apoyar a los pobladores damnificados por las inundaciones. Los pobladores no querían ocupar estas, ya que no reunían las expectativas de sus futuros pobladores. Los ingenieros tuvieron buenas intenciones, pero se olvidaron un punto importante: conocer el destinatario final. Los ingenieros pidieron a mi amiga, socióloga, que pudiese convencer a los pobladores de usarlas. Ella les comentó que su estrategia estaba totalmente equivocada y que habían empezado al revés. Las casas quedaron al abandono por años, hasta que nuevos pobladores llegaron. Recuerdo en muchos viajes pasados el carácter de desolación que el lugar daba; ahora es un pueblo pujante de agricultores. Más detalles de lo que fue ese terrible fenómeno: http://idesep.senamhi.gob.pe/portalidesep/idesep_tema_evento_el_nino_la_nina_nino_82_83.jsp. Este lugar es el cruce para Zaña y Cayaltí. Llegamos a Zaña un poco más de las 10 am. Nos fuimos director a ver las ruinas de la iglesia de La Merced, donde hay centro educativo que recibe apoyo del Gobierno español. Los restos de la iglesia necesitan urgente mantenimiento, no restauración. Es cierto que las ruinas están en propiedad privada; pero viendo en conjunto este complejo, la Región perdería una joya que puede generar muchos más ingresos que los que obtiene en ese estado e involucrar a más población del lugar. Una vez culminada la visita a estas ruinas, nos fuimos a las que quedan de la iglesia de San Francisco y la Catedral (o iglesia matriz). Primero fuimos a San Francisco o lo poco que va quedando de estos restos. Hay un arco de medio punto que queda cerca del altar mayor y lo interesante es ver las inscripciones que se encuentran en los restos de la portada lateral de esta iglesia. Una buena limpieza y hacer un empedrado para poder caminar por la zona sería una buena propuesta. Además, más información de estas iglesias que muestran que la zona era muy importante. Desde ahí nos fuimos a la iglesia Matriz, la cual ha sido protegida con unos aleros que afean mucho los restos. El día se pueda sacar toda esa tierra acumulada y hacer una buena investigación de todas las tumbas que se ubican en esta iglesia. La única es en la que se hallaba el cuerpo de San Antonio de Mogrovejo movilizada la investigación, quizá, más por criterio religioso que por criterios históricos o de otra índole. Este ensayo de Teodoro Hampe nos pueda dar una idea de lo grande que fue Zaña (http://www.revistaandinacbc.com/wp-content/uploads/2016/ra34/ra-34-2002-03.pdf).  Para ver la brutalidad de lo que este gran mega Niño, este texto nos da una mejor idea: https://www.academia.edu/11510290/EL_MEGANI%C3%91O_DE_1720_LA_INUNDACI%C3%93N_DE_ZA%C3%91A_Y_LAS_FALLAS_EN_LA_PLANIFICACI%C3%93N_DEL_USO_DE_LA_TIERRA?auto=download. Y terminamos nuestro periplo en Zaña visitando los restos del convento de San Agustín, el mejor preservado. Este ha sido intervenido y restaurado, pero necesita una limpieza en los muros, pues la humedad está afectando sus muros. Antes se solía subir al coro, en la actualidad esta zona permanece cerrada por seguridad. La iglesia tiene detalles interesantes que muestran, en general, cómo las demás iglesias que ahora yacen en ruinas estaban decoradas. La primera vez que estuve aquí en 1985 vi una tumba que mostraba unos restos con algunos trajes y solían enterrarlos con joyas. Espero que todos estos hallazgos estén a buen recaudo y puedan hacer un buen museo de la ciudad, recogiendo lápidas con las que cubrían estas tumbas y abrir las criptas. Hay tanto por hacer en Zaña.






Una vez concluida nuestra visita en Zaña nos fuimos en dirección de la ex hacienda Cayaltí. Esta tuvo entre sus turbios personajes a Héctor Becerril como un matón del grupo económico que compró las instalaciones industriales, grupo que tiene un pasado muy dudoso, grupo Oviedo, ligado al mundo del deporte (fútbol) y que se encuentra metido en muchos casos de corrupción. En una exposición fotográfica que se hizo a fines de año pasado en las instalaciones del Centro Cultural del Banco de la Nación, una de las colecciones expuestas se focalizó en el conflicto social desatado contra este consorcio y el nombre de Becerril aparecía en muros y pancartas de protesta. En realidad, no ingresamos a la población, pues hay un desvío en la carretera antes de entrar a la ciudad, es un camino de herradura bien tenido; este tiene tránsito permanente, desde mototaxis hasta camiones llevando caña de azúcar (nos cruzamos con uno). En el trayecto, nos encontramos con una pareja la cual llevamos para que no caminen el largo trecho que tenían por delante; además, nos indicaron el camino, pues no hay nada de señalética que te permita orientarte (según el mapa de Google, es el tramo 118). Llegamos a nuestra meta: el pueblo de Sipán. Este está no muy bien tenido; pese a todo el turismo que llega, las calles no están asfaltadas, pero cuenta con sistema eléctrico y alcantarillado. La relación con Walter Alva, el arqueólogo, y el poblado no es muy buena. Quizá ese sea el motivo por el cual el museo de Tumbas Reales no se construyó aquí. Pero ahora cuenta con un buen museo de sitio, pues la huaca tiene aún muchos entierros más para ofrecer. Luego del viejo y el joven Señor de Sipán que están en Lambayeque, aquí hay muchas tumbas desenterradas y sistemáticamente estudiadas que se exhiben al público y está la huaca misma. Nos dirigimos primero al museo, al cual iba por tercera vez en menos de cuatro años. Dejamos la camioneta en el exterior y pedí ver la carta del restaurante que está frente a la entrada del museo para que, al salir, almorcemos con calma. El museo es muy bueno, ahora ya estaba reparado el sistema de proyecciones que te representa las imágenes del dios iguana, dios que comunica con el inframundo. Tiene poca iluminación, pues la luz puede dañar los objetos y, además, te da la sensación de que estás entrando a las tumbas que se van a exhibir. La colección es buena y, con paciencia, te puede tomar una hora para recorrer todo. La información es vasta. Aquí la génesis del museo: https://www.youtube.com/watch?v=EAjv6SxZy4I.  Aquí más datos: http://journal.upao.edu.pe/Quingnam/article/view/737/683.
Luego de la visita, nos fuimos a almorzar. Tuvimos como compañeros a varios perros y aves que iban merodeando a la espera de un grano o algo que caiga al suelo. Las chicas dieron una vuelta a ver algún recuerdo para llevar a España. De ahí nos fuimos a la huaca en sí a ver las tumbas que se hallan en este lugar con simulaciones que nos muestran cómo eran enterrados estos dignatarios. Nos fuimos a una suerte de colina que es parte del complejo arqueológico. Hay una bonita vista del valle y las estribaciones andinas.
Al salir tomamos un camino que está muy mal tenido (huecos) para ir a Saltur, pero por desconocimiento debíamos de haber ido a la carretera pavimentada que corre paralela al río Chancay (la 116). Esta carretera nos llevó al lugar que será nuestro próximo objetivo: Pampagrande. Llegamos al lugar casi a las 5 pm. Desde lejos se ve el gran complejo arqueológico. Se puede dejar la camioneta y hacer una caminata, pero ya la hora nos ganaba. Sin embargo, teníamos registrado los datos. El retorno desde Pampagrande a Chiclayo fue rápido, bueno hasta la ex hacienda Pomalca. De ahí el tránsito es lento, penoso. Muchos vehículos que trasgreden las reglas de tráfico: buses, micros, mototaxis. Una real jungla. Felizmente íbamos en una gran camioneta que infundía respeto: una pena que las cosas funcionen así. Adela estaba aterrada, pero llegamos al hotel. No estaban acostumbrados aún a manejar clientes con vehículos, pues quería dejarlo ya para poder manejarnos a pie o en taxi. Tuve que esperar casi unos 10 minutos con un tráfico nada simpático. Felizmente el chico responsable llegó y me llevó al estacionamiento para dejar la camioneta.



Tras una buena ducha, nos fuimos al chifa China para comer algo ligero (una buena sopa) y contemplar los bellos jarrones. Luego nos fuimos a caminar hasta la Plaza de Armas y tuvimos la suerte de hallar la catedral abierta. Entramos y Adela entabló una conversación simpática con una señora feligresa. Dimos una vuelta a la plaza y bajamos por algunas calles a conocer más la ciudad. Al día siguiente nos íbamos al Norte.





domingo, 13 de agosto de 2017

VIAJANDO A LA HISTORIA DEL NORTE PERUANO



Las Fiestas Patrias es una buena oportunidad para hacer una buena visita a lugares a los cuales hay que escudriñar con calma y en buena compañía. Esta vez, un grupo de amigas mías, todas peninsulares europeas, y yo, nos íbamos, cual viaje de bodas en viaje relámpago a la ciudad de la amistad. Así, partimos el 27 por la noche y llegamos cerca de las 11 de la noche a Chiclayo. Había hecho ya los arreglos para el hotel y el alquiler de un auto para aprovechar un par de días muy activos por los alrededores. El 28, luego del desayuno, llegó la persona del alquiler de autos para darnos el vehículo que nos iba a dejar por un par de días. Felizmente el auto era automático, lo que tanto a María como a mí nos molestó estas situación, puesto que no solemos manejar uno; por eso pedimos el cambio por otro mecánico. Nos informaron que tenían solo camionetas; hicimos un arreglo por una a buen precio y rentamos una 4x4 que nos iba a cambiar toda la situación. La recogimos del aeropuerto. Una vez hecha la gestión, nos fuimos a recoger a todas las demás amigas que se habían quedado en el hotel. Antes de hacer nuestro primer buen periplo, nos fuimos a Plaza Vea a hacer compras para no tener que gastar tiempo en aglomeraciones en cualquier restaurante y manejar nuestros momentos en días tan cargados de visitantes como lo es fiestas patrias.


Enrumbamos hacia el sur; nos dirigimos a Zaña, nuestro primer objetivo. María ya había estado hace dos años, pero ni Orietta ni Carmen conocían el lugar. Sin embargo, la visita que hizo María en el 2015 fue bastante breve; en esta oportunidad sí íbamos a ir a todos aquellos  lugares que no habíamos visitado anteriormente. Éramos dueños de nuestro tiempo.  Yo había estado allí en 1984 cuando nos encontramos, de manera casual, varios amigos por allí: Pochi Monzón, Sisi Acha, Fanny Muñoz, varios, varios. En ese entonces, Zaña estaba abandonada y los lugares no tenían ninguna señalización ni información como ya la tiene ahora (pero falta mucho aún). En ese entonces, recién terminados la universidad y empezando a tener nuestros pininos laborales, no éramos dueños de muchos recursos. El desplazamiento lo hicimos en bus en ese entonces. Hace tantos años.
Llegamos a Zaña bajo un ligero brillo solar y en vez de ir al Claustro de San Agustín, el punto frecuente de visita, nos dirigimos a los restos de la iglesia de La Merced. Esta se encuentra ubicada en los terrenos de un instituto técnico en cuya entrada vemos dos hileras de árboles frutales, todos oriundos del Perú con unos carteles muy sencillos y descuidados. Y hacia la derecha donde se halla el edificio administrativo, vi una placa interesante: un escudo heráldico con el nombre Mayorga y la ciudad, Zaña. Cuando observaba uno de los árboles, fui picado por un insecto y no pasó de un simple dolor por el aguijón y el escozor propio del ácido inoculado. En realidad, dudo que haya sido una abeja. Felizmente no me causó más estragos que el dolor de unos días en la picadura. Me dirigí hacia las ruinas monumentales para apreciar la imponente fachada que tuvo esta iglesia y el lamentable estado de lo que queda, plagada de nidos de avispas. Las columnas y las bases de la iglesia están ya con todo el ladrillo expuesto. Una de las torres está proceso de colapsar. Un leve sismo puede significar su caída total. Esperemos que las autoridades valoren este patrimonio para rescatarlo y ponerlo en verdadero valor. El sitio es interesante y desde estas ruinas (como iba a suceder luego) teníamos la oportunidad de ver los demás restos eclesiásticos del conjunto arquitectónico de Zaña.   



Retornamos a la camioneta y ahora nos dirigimos hacia la iglesia matriz. Esta está severamente dañada. Está plagada de carteles en homenaje a Santo Toribio de Mogrovejo. Este santo tuvo una misión norteña que lo hizo enfermar en Pacasmayo y morir en Zaña en 1606. En homenaje a este santo, que fue inquisidor (aunque las biografías son benévolas con su accionar), se ha hecho una urna funeraria donde se hallaba la tumba inicial del mismo. La iglesia tiene algunas de sus paredes ruinosas cubiertas con protectores para evitar la lluvia. No sé cuánto más será efectivo eso. Las construcciones de la matriz, la de San Agustín y la de San Francisco son muy parecidas, en sus columnas, hornacinas, la edificación en sí. Luego seguimos un corto camino de trocha y llegamos al pequeño puente colgante de la localidad. Cuando lo visité en 1984, este se ubicaba sobre el lecho de un río seco. Ahora lo veo abundante y rodeado de verde. Consecuencias del reciente Niño costero. Hubo varias personas que lo cruzaban para entretenerse, así como varios bañistas que usaban sus aguas para refrescarse. Ya hacía un poco de calor. Nuestra visita a las ruinas del antiguo Zaña tuvo como últimas rondas a la iglesia de San Francisco, donde uno puede apreciar su bello arco. Tenía la idea errada que este correspondía a la iglesia matriz; este error lo enmendé en esta última visita. Al llegar, descendimos del auto y Orietta tuvo una molestia en su pie; una espina había atravesado su sandalia. Cuando la ayudamos, vimos la dimensión de esta espina que se había adherido al zapato, luego vimos que muchas más estaban clavadas en nuestras zapatillas. Tuvimos que marchar con mucho más cuidado. En el lugar hubo dos turistas que descansaban bajo la sombra. La chica tenía un poco la piel quemada. 











Una vez culminada nuestra visita, nos dirigimos a las ruinas más preservadas: claustro de San Agustín. El espacio está cada vez más recuperado y ha sido poco afectado con el Niño costero. Hacía dos años que María y yo habíamos ido con Isabel y Lorena. En ese entonces un guía nos llevó por las instalaciones. El mismo guía se ofreció y recordó a María luego de una serie de preguntas sobre Europa y sus penínsulas. Fue simpático este reencuentro. Las ocurrencias iban y venían con Orietta a la cabeza.












Después de la visita, nos dirigimos a buscar dulces. Sin querer, ya nos habíamos extendido más de una hora después del mediodía. El tiempo era nuestro. La peregrinación por los postres se dio posteriormente a la visita al museo de la Negritud y Esclavitud. Con Carmen íbamos viendo con detalles todo lo que fue este terrible comercio que fue muy promovido por comerciantes portugueses e ingleses. En realidad, hubo mucho menos población esclava negra en países coloniales españoles que Brasil, Haití (Gran Española) y territorio del sur de los Estados Unidos en el XVIII y XIX. Tras la visita del museo, nos dirigimos a la plaza de armas ante las recomendaciones del Sr. Luis Rocca Torres. El dato de la señora que los hacía fue infructuoso, así que nos dirigimos a una dulcería que se encuentra frente a las ruinas de San Agustín: cocadas, barras de membrillo, fresas y dátiles azucarados; un festín.







Nuestro siguiente destino: Huaca Rajada. Salimos por la ruta asfaltada a Cayaltí. Llegamos a esta ex Hacienda que siempre está en conflicto. Tomamos un camino de trocha hacia nuestro destino. Sipán o Huaca Rajada no estaba lejos, pero no había muchas señales en el camino. Llegamos a nuestro objetivo, más o menos a las 2 pm. Ni Carmen, ni Orietta conocían el museo; según Orietta, había estado en este lugar cuando recién había muerto el Señor de Sipán. El museo es, a pesar de haber perdido algunos recursos técnicos en su inauguración la década pasada, una visita interesante. Tiene una buena museografía y bellas piezas de los diversos entierros de la huaca. En realidad, esa huaca es una gran necrópolis de nobles moche. Luego de la visita, almorzamos con la rica ensalada que había preparado María, quien ya no entró al museo ni a la huaca. 








Luego del almuerzo rociado de cerveza nos fuimos a visitar la fuente de la riqueza del lugar. Ya estaba cayendo la tarde y Ventarrón iba a quedar para otra visita. Partimos cerca de las 5:30 con destino a Pomalca. El camino está todo asfaltado. En el museo de la Esclavitud vi una foto de una capilla en ruinas pero con algunos restos interesantes: Saltur. Cuando salimos de Sipán, cruzamos Saltur, así que entramos a buscar la famosa capilla. Vimos una nueva capilla, no sé si esta sea, pero la curiosidad sí me hará volver al lugar. Llegamos a Chiclayo cerca de las 6:30; luego saldríamos a cenar. Buen primer día.