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Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
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lunes, 2 de septiembre de 2024

NUEVAMENTE ANTIGUA (CRÓNICA DE VIAJE POR GUATEMALA 6)

 



Lunes 29 de julio. Nuevamente a Antigua. Habíamos visto que la rápida visita a Antigua iba a ser insuficiente para conocer algo de esta bella ciudad. Con tal motivo, decidimos regresar al día siguiente (el 29) a Antigua por la mañana para ver algo más de este lugar e ir por la noche a Guatemala. Habíamos conversado con el dueño del hotel Nolasco para comprar los pasajes de regreso desde Panajachel a las 9 am. Y, además, conversamos con Juan, el chico que nos llevó desde Guatemala dos días antes para que nos recoja desde Antigua por la noche, pues a esas horas el retorno por la autopista es más fluido y sin tanto problemas como los que habíamos experimentado dos días antes. Nos levantamos temprano para ir a tomar fotos a los volcanes y al lago. Belleza total. 




Y luego, nos fuimos a tomar un buen desayuno. Suculento buffet. Habíamos leído sobre una iglesia interesante no muy lejos de ahí: San Francisco de Asís. En un simpático mototaxi (sólo pueden circular en esas zonas) nos dirigimos al lugar, Maria se quedó en el hotel pues no estaba bien. Habíamos dejado todas las maletas listas, pues íbamos a estar con el tiempo apretado. La iglesia no estaba lejos de nuestro hotel. Esta tiene un gran frontis y es de color muy claro. El decorado es austero y tiene un interesante sistema para evitar que las velas vayan ennegreciendo las paredes y demás objetos del local, gracias a una interesante campana extractora (https://www.turismoreligioso.travel/turismo-religioso-en-el-mundo/iglesia-panajachel-historia/). 




Una vez terminada nuestra visita, nos fuimos al hotel a esperar la llegada del bus. Así nos íbamos de tan bello lugar sin haber visto los pueblitos aledaños (https://www.youtube.com/watch?v=OwJzz9earWY). Tal como sucedió con la ida, los sitios solicitados estaban reservados para nosotros: notable. Y en realidad tuvimos suerte, pues el aire acondicionado no estaba funcionando bien y los que iban atrás se quejaron luego. Íbamos 12 personas, algunos de los cuales iban a tomar otra unidad posteriormente para ir a Guatemala. Fuimos bordeando el lago Atitlán por un buen momento hasta que el chofer nos dio un gran regalo: como había sacado mi cámara para tomar fotos del bello paisaje que veía él me dijo que me esperase ya que iba a detenerse en un lugar que es un balcón de observación. Y así lo hizo: embelesados veíamos y comprobábamos por qué este lago es considerado uno de los bellos del mundo. Extraordinario.



El trayecto a Antigua dura un poco más de dos horas por la vía que íbamos. Poco antes de llegar a nuestro destino, nos detuvimos en una estación de gasolina, lugar donde varios pasajeros que iban a Guatemala descenderían. Luego fuimos rápidamente a nuestro objetivo a través de una verdura increíble y una excelente carretera, envidia total. Antes de llegar a nuestra ciudad, la carretera estaba interrumpida por un evento y el chofer hizo una maniobra temeraria que nos dejó mudos a todos: dobló de repente y entró por una calle que era donde se encontraba nuestro hotel. El Señor Nolasco nos esperaba. Dejamos nuestras cosas, pues queríamos ir ver el Museo de Arte Colonial. Decidimos tomar un par de mototaxis, pero los muy pillos nos querían cobrar precios desorbitantes. César usó la aplicación de una compañía de taxis y la cosa fue diferente. Nos embarcamos y nos llevó hasta la plaza principal donde se halla el museo: estaba cerrado por ser lunes. Nuestra decepción fue mayúscula. Los museos públicos no abren el primer día hábil de la semana. Cólera. Nos fuimos a visitar las ruinas de la catedral, donde habíamos estado hacía dos días. Frente a este está el Museo de Arte Colonial que tampoco estaba abierto. La decepción iba creciendo. Felizmente los restos de la magnífica catedral calmaron mis caldeados ánimos. Lo interesante de este sitio es lo monumental de su construcción, así como sus catacumbas. Me hacía recordar a los restos de la iglesia de San Agustín en Zaña, en Lambayeque. 




Al salir nos indicaron de un lugar que no estaba en nuestros planes: los restos de la iglesia de Santo Domingo, El Grande. En esta visita, todas las frustraciones que habíamos experimentado a lo largo de nuestro viaje se iban a mitigar. Este espacio se ha convertido en un hotel de lujo y la empresa encargada ha creado un espacio que encierra, en realidad, cinco museos, a cuál más fascinante uno del otro (https://www.casasantodomingo.com.gt/es/). Los seis espacios que encierran obras artísticas e históricas importantes tienen acceso al público por el cual se paga un derecho que lo vale con creces. Primero se visita el museo de Platería y Orfebrería que reúne una serie de obras de plata y oro, muchas con incrustaciones de piedras preciosas de arte colonial religioso. Coronas, estandartes, medallas, cruces se ven en vidrieras con luz cenital. Está en el subsuelo. 



Al salir nos fuimos a ver los otros espacios: primero nos dirigimos a una sala de alfarería precolombina y, luego, a ver una excelente exposición: vidrio y barro, con obras también precolombinas y de arte moderno. En las vitrinas vemos piezas antiguas y modernas que se reúnen bajo un concepto, sea la naturaleza o un sentimiento. Es un espacio muy creativo y deja mucho a la imaginación del visitante.





De ahí pasamos a un espacio de arte moderno en el que hay esculturas y, sobre todo, pinturas de artistas contemporáneos guatemaltecos. Aquí vimos una exposición de una pintora guatemalteca, Magda Eunice Sánchez (https://20090056.wixsite.com/misitio-7/biograf%C3%ADa, https://losamigosdecervantes.com/galerias-magda-eunice-sanchez/).




Continuando con nuestra visita, nos dirigimos al espacio en que el que se ha rescatado el espacio para diversos ritos como bodas (lo usan para ese motivo). Hay un altar antiguo que ha sido intervenido y creado un espacio genial: me hizo recordar el uso especial que se dio al Teatro Municipal de Lima que sufrió un terrible incendio y que fue explotado para hacer obras de teatro entre las ruinas que daban un espacio especial. 


De ahí uno pasa a una sala en la que vemos pintura y escultura colonial, que tiene una muy buena colección de tallas y esculturas en madera de ese periodo histórico. No hay que olvidar que Guatemala fue un centro colonial prestigioso. Extraordinario rescate del lugar. 





Y para ir cerrando, uno se dirige a un espacio en el que vemos murales que alguna vez decoraron las paredes de este magnífico templo. La visita fue reconstituyente, con mucha información y buen gusto de haber rescatado un lugar que en otra parte del mundo hubiera sido demolido, como suele pasar en nuestro país. Y, en verdad, este espacio les ha dado buena fama a Antigua. Ese concepto es lo que se ve en toda esta ciudad. No se la tiraron abajo, sino rescataron esas bellezas arquitectónicas coloniales, resaltaron sus bellezas a través de sus heridas: es algo que podría hacerse en Zaña, por ejemplo. Pero, es un concepto que todos los ciudadanos deben hacerlo suyo, como lo hicieron los arequipeños en los años 70 del siglo pasado o en Cuenca, Ecuador. Otro de los detalles que vimos en toda Guatemala, en toda construcción, desde la más humilde hasta las pudientes, era el de los acabados: no vimos en parte alguna de este país paredes sin enlucir. Notable. Si los responsables de las municipalidades de nuestro país se diera una vuelta para ver cómo trabajan con el urbanismo, creo que algo se haría en nuestras ciudades que dan un aspecto feo, inacabado. Estábamos con hambre, pero decidimos visitar una iglesia más, pues nos iba quedando poco tiempo y, por lo regular, a las 5 pm cerraban algunos lugares de interés. Caminamos en dirección del siguiente objetivo: la esplendorosa iglesia de San Francisco, El Grande (https://aprende.guatemala.com/cultura-guatemalteca/patrimonios/iglesia-de-san-francisco-en-la-antigua-guatemala/). Esta iba a ser nuestra última visita del día y de Antigua. 





La iglesia no está en escombros, tiene un rico patrimonio (https://antiguaguatemala.info/arquitectura/san-francisco/); pero lo más notable es que aquí se encuentra la tumba del Hermano Pedro, quien fue canonizado por Juan Pablo II (https://mundochapin.com/2015/04/ruinas-museo-e-historias-de-caridad-del-hermano-pedro/26429/). Una vez terminada nuestra visita, fuimos a buscar algún restaurante para almorzar: ir a conocer otra iglesia hubiera sido insano. Por eso, pasamos al lado de los restos del Convento de Santa Clara y no le tomamos atención. Pero tras haber visto información de este lugar, me arrepentí. Ni modo (https://aprende.guatemala.com/cultura-guatemalteca/patrimonios/convento-de-santa-clara-en-la-antigua-guatemala/). 




Frente a estas ruinas, hay una fuente simpática que era usada en tiempos antiguos para lavar la ropa: Tanque La Unión (https://www.youtube.com/watch?v=dGl8P6SszRs). Llegamos a un simpático restaurante que nos atendió, aunque ya era casi pasadas las tres de la tarde: El Adobe (https://eladobe.gt/). Comimos bien, pedí un delicioso mondonguito. Ya satisfechos, salimos a recorrer el Parque Central que estaba a sólo dos cuadras. En el trayecto encontramos una librería la que comenzamos a husmear. Vimos con Carmen que los precios eran demasiado elevados. Había buenos libros, pero nos pareció demasiados caros. Sí logré comprar un mapa rutero de Guatemala (muy bueno) para poder ubicar espacialmente los lugartes que íbamos. Seguimos nuestro camino a la Plaza. Ya no había feria alguna, sólo la feria del libro usado. Nos fuimos caminando hacia el hotel, pues ya estábamos casi a la hora para que nuestro amigo Juan nos recoja del Hotel Nolasco. Nos recogió puntualmente, agradecimos la hospitalidad del Sr. Nolasco y partimos hacia Ciudad de Guatemala. El camino fue más tranquilo, la autopista no estaba tan cargada de tráfico por lo que llegamos en casi hora y media. Nos fuimos a nuestro departamento al que llegamos sin problemas. Por la noche salimos a cenar algo ligero y encontramos el lugar ideal: el San Martín. Decidimos ir a tomar desayuno a este lugar, pues abren desde temprano para los cientos de los oficinistas que trabajan en la Zona 10, plagado de hoteles, oficinas y tiendas. Al día siguiente recorremos varios lugares de esta bonita capital.




domingo, 10 de marzo de 2024

LIMA AL PASO (CRÓNICA DE VIAJE)




Domingo 07: un día de reposo y reencuentros. Había quedado con Goyo y Chino Ricardo para reunirnos este domingo en una cebichería de Barranco. Ya habían pasado tres meses desde mi operación y durante ese lapso había hecho una fuerte abstención de cebiches, así que les pedí en ir a un lugar para comer uno bueno. La cebichería escogida era El Muelle. Tomé un sólido desayuno con bastante fruta: eso me iba a traer consecuencias, pues no había estado comiendo mucha durante las semanas europeas. En España comí una fruta que me gustó mucho: el caqui (https://www.ecoagricultor.com/caqui-propiedades-beneficios/). Personalmente no había probado esta fruta de origen oriental y que también se cultiva en nuestro país (https://www.agroperu.pe/caqui-el-manjar-de-los-dioses/). A buscarlo. Tomé un taxi para estar al mediodía en el lugar acordado. No estaba sintiendo mucho el cambio horario, pero sí el calor. Este era abrumador, luego de haber estado en temperaturas de 9 grados. Me vestí con la ropa más ligera posible. Le indiqué al taxista adónde íbamos a ir para tomar la mejor ruta posible. El paisaje de Miraflores a Barranco ha cambiado mucho en los últimos años. El taxista decidió tomar la ruta por Av. Reducto y había una serie de edificios y espacios que me hacían recordar los años que viví en Lima (18 en total). Pese a ser domingo, el tráfico era un poco complicado; esa es una de las pesadillas de esta ciudad. De todas maneras, llegué a tiempo y Goyo ya estaba en el lugar. Había ido temprano, pues el lugar se llena rápidamente. Pese a que él es un habitúe del lugar, no garantizaba el hecho de que pudieran guardar por mucho tiempo una mesa vacía. Cuando llegué, ya había una cola. Nos fundimos en un fuerte abrazo y comenzamos a charlar sobre tantas cosas. El problema es que yo había venido de Europa con un fuerte resfrío y eso iba a acarrear problemas con uno de mis objetivos: revisión de mis cuerdas vocales y visita a la foniatra. Había hablado con Saúl Suárez, el doctor quien me operó la cuerda vocal derecha, y me comentó que con el catarro que tenía, iba a ser difícil tener una revisión correcta del estado de mis cuerdas vocales; lo mismo iba a pasar con la foniatra. Ante esa realidad, me limité a disfrutar los días que iba a estar en Lima, o iba a intentar hacerlo como veremos luego. Volvamos al restaurante: https://es.restaurantguru.com/El-Muelle-Miraflores. Mientras esperábamos a Chino, tomamos una cervecita y Chino llegó a la hora que nos había indicado. Otro fuerte abrazo y ahora sí: al ataque. Le había pedido que no nos hicieran un cebiche/ceviche tan picante; los tres ya estamos acusando estragos de la edad. ¿Cuál es el cebiche/ceviche original? Gran dilema: he comido ceviches/cebiches diversos en Piura, Tumbes, Chiclayo, Trujillo, Chimbote, Lima y hasta en Cuenca, Ecuador (con tomate) y cada uno tiene su exquisitez y complejidad. Pero sí hay personas que te saben hacer la combinación perfecta para que cuando pruebes el primer bocado, pases automáticamente al nirvana. Aquí la historia de nuestro plato bandera: https://rinconperuano.com/gastronomia/origenes-del-ceviche. Pero la comida no es sólo sentarse delante de un plato y comenzar a devorarlo, sino cómo maridas este con unos buenos tragos, una buena conversación y un lugar simpático. Recuerdo una vez haber comido un cebiche/ceviche sublime en Piura, en Don Pedrito, un restaurante en el que preparan el cebiche/ ceviche delante de los comensales. Y sabe a gloria (https://www.tripadvisor.com/Restaurant_Review-g667820-d8757115-Reviews-Cebicheria_Pedrito-Piura_Piura_Region.html). Un problema grande es la higiene y la conservación y frescura de los productos a consumir como el caso de los mariscos, que en verano se deterioran rápido. En fin. Felizmente todo salió bien, pedimos chaufa de mariscos, además. Una vez terminado nuestro almuerzo, ya casi a las 3 pm salimos a caminar por Barranco a buscar un postre. Nos dirigimos hacia el Parque Municipal de Barranco por la Av. San Martín, cruzamos el acceso al Puente de los Suspiros, el cual había construido por el tío de un amigo que recientemente falleció. El conjunto la Ermita, la Bajada Baños y el puente hacen de este lugar uno de los más atractivos de Lima y uno de los más llenos de gente, también (https://miviajeporperu.com/lima/puente-de-los-suspiros-barranco/#google_vignette). He ido varias veces cuando vivía en Lima y luego en esporádicas visitas fuimos a sus restaurantes y bares (https://www.paquetesdeviajesperu.com/puente-de-los-suspiros-barranco-lima/). Pero debo decir que nunca he entrado a la Ermita, punto pendiente (http://blog.pucp.edu.pe/blog/juanluisorrego/2011/05/31/la-ermita-de-barranco/).  Al llegar al Parque dimos la consabida vuelta (https://munibarranco.gob.pe/atractivos-turisticos/). Hacía años que no iba por sus instalaciones. Bajamos por la Pedro de Osma para ir a una heladería: Blu, il Gelato del Barrio. Pero había una cola que daba vuelta a la esquina. Cambio de planes. Subimos por Av. Grau y vimos el tradicional bar El Juanito, lugar de muchos encuentros; historia de la ciudad y también personal (https://es.restaurantguru.com/Juanito-Barranco-Barranco-District). Seguimos la Grau hasta llegar al tradicional pasaje Ríos en la que ves una palmera inmensa. Seguimos caminando cuando Goyo me indica en dirección hacia el Cantarrana, restaurante bar que abrieron en los últimos años de vivir en Lima. Entramos a una farmacia para comprar algunos medicamentos para nuestras gripes. Caminando unas cuantas cuadras más y nos encontramos con un lugar muy simpático con moda vintage cinematográfico: Camerino Caffe (https://es.restaurantguru.com/Camerino-Caffe-Barranca-District. Un buen postre cerró nuestra marcha de ese día. Tomamos un taxi para el departamento de Goyo donde estuvimos un rato conversando hasta que decidimos partir. Chino tenía trabajo pendiente y yo iba a mi hotel que no está lejos del dpto. de Goyo. Así terminé mi primer día activo en Lima.








Lunes 08 de enero: Como no tenía los apremios de las consultas médica, decidí hacer visitas a diversos lugares de Lima. Y me quedaron en el tintero. Primero decidí comprar unas sandalias y un gorro no tan calurosos. También bloqueador solar. Las tiendas abren tarde. Logré comprar una gorra muy buena en una tienda en calle Schell, pero la tienda de zapatos Hush Puppies y Saga no abrían sino hasta las 11 am. Mucho tiempo valioso perdido. Decidí ir a la tienda Bata en Av. Ricardo Palma, retorné al hotel para dejar los zapatos anteriores, tomé mi maletín con las cámaras y me embarqué en un taxi al Museo Larco. Con el taxi fui por las antiguas rutas que me eran conocidas, pues eran rutas que solía tomar cuando vivía en Av. Panamá o en Av. 28 de Julio hacia Av. Pezet. Nos fuimos por la Av. La Marina hasta llegar al ingreso del museo por la calle Navarra. Hacía muchos años que no visitaba este museo. Mi primera y única visita fue en los años 80. Este museo se encuentra en una bella casa que hace recordar a las casas haciendas del Norte peruano. Recuerdo que la disposición de las piezas expuestas era diferente a la que vemos ahora; esta tiene una distribución interesante y una mejor museografía: https://www.museolarco.org/. Este museo tiene una gran cantidad de videos educativos que podrían ser utilizados en clases: https://www.youtube.com/c/MuseoLarcoVideos. La visita, si la haces con calma, te puede tomar un par de horas. La sección de piezas de oro es muy buena, pero las piezas de cerámica moche son insuperables. La cerámica moche, sus famosos huacos, son obras maestras tanto de formas escultóricas (huacos retratos) como pictóricas, geniales gráficos del mundo moche, que se ven tan locuaces (https://ceramicasperu.com/cultura/moche-o-mochica/). Al igual que su metalurgia. La sección de huacos eróticos está mucho más atractiva de aquella que vi hace una buena cantidad de años. Los moches describieron su vida cotidiana en sus cerámicas, su cosmogonía, su sexualidad, su sentido de la guerra. Una cultura tan locuaz: https://www.youtube.com/watch?v=GKw4MGBL-QM. Hay otras piezas más de otras culturas del Perú precolombino, pero las piezas mochicas son de incalculable valor arqueológico. Cuando salía, pedí en la entrada un taxi para poder ir a la Catedral, pero no pensé que llegara tan rápido. Vi la tienda del lugar, pero no me dio tiempo para buscar algún catálogo del museo.








El chofer tomó el camino por la Plaza de la Bandera y fue por un camino para poder entrar por la Plaza Ramón Castilla, una ruta inusual; pero la Plaza de Armas se encontraba cerrada; bajamos por el Jr. De La Unión y me dejó a la altura del Palacio de Gobierno, el cual debo de visitar un día que me quede más tiempo en la ciudad. Tuve que bordear la plaza para llegar a la Catedral, la cual estaba abierta y ofrecía visitas guiadas. Llegué justo cuando había empezado una: https://www.elartecristiano.com/catedral-de-lima. La visita fue bastante instructiva y demostraba la historia de la ciudad. Tal como había visto en Burgos y Palencia, las capillas eran una muestra del poder económico de varios sectores económicos de la sociedad de entonces. La edificación ha recibido muchas modificaciones debido a los fuertes terremotos. Leyendo la novela histórica Una historia breve, extraña y brutal de Dante Trujillo, en esta se cuenta la historia del asesinato del presidente Balta y el posterior linchamiento de los hermanos Gutiérrez, cuyos cuerpos fueron colgados en una de las torres de la catedral. También había leído, como una interesante anécdota, que los planos de la catedral limeña corresponden a la de la ciudad de Puebla y viceversa; en otras palabras, la edificación que hay en Puebla, México, debería corresponder a Lima; pregunté al respecto y me indicó que no era cierto (https://mexicotravelchannel.com.mx/estados/20210914/catedral-de-puebla-historia-arquitectura-fachada/). Aquí datos arquitectónicos: https://www.urbipedia.org/hoja/Catedral_de_Lima. Bajamos a las catacumbas y luego visitamos el museo con un rico patrimonio de pinturas, esculturas, trajes y otros. Algunas paredes están adornadas con azulejos (https://museosnacionales.com/peru/museo-de-arte-religioso-de-la-catedral-de-lima/). En cierta forma, después de haber estado en catedrales como las de Palencia y Burgos, no me sentí tan impresionado del tesoro arquitectónico en un inicio, pero a medida que íbamos avanzando me fui entusiasmando de la belleza del lugar, sobre todo capillas como la de la Evangelización, el antiguo órgano ya en desuso (el de Arequipa sí está activo), el mausoleo de Francisco Pizarro, la historia de nuestro país a la larga (https://www.youtube.com/watch?v=ajFHRT-_3tE&t=5s, https://www.youtube.com/watch?v=exreKuR7T74, https://www.youtube.com/watch?v=qfeC3xUmlvY). Ya el hambre me apretaba, por lo que me fui a buscar algún restaurante cercano. Me fui al Embarcadero 41 (https://www.embarcadero41.com/#!). Pedí un arroz con mariscos y un buen jugo. Una vez terminado me dirigí hacia San Pedro, pero estaba cerrado al igual que el Museo del Banco Central de la Reserva (https://www.bcrp.gob.pe/museocentral/el-museo.html), museo que visité en los años 80. Vi unas bellas pinturas de Hernández y Merino, además de la colección numismática (https://mucen.bcrp.gob.pe/mucen/). He visitado los museos de Trujillo y Piura, cuyas instalaciones están en bellas casas de las respectivas ciudades. Me dirigí hacia San Francisco con el fin de poder ingresar, pero vi un desorden descomunal tras el derribo del cerco perimetral en 2022 (https://elcomercio.pe/videos/pais/cercado-de-lima-sacerdotes-protestan-por-obras-en-iglesia-san-francisco-nnav-video-amtv-noticia/#google_vignette, https://www.aciprensa.com/noticias/92182/autoridades-se-pronuncian-por-derribo-de-cerco-de-historico-templo-franciscano, https://larepublica.pe/sociedad/2022/09/15/poder-judicial-ordena-a-la-municipalidad-de-lima-reconstruir-el-muro-de-la-iglesia-san-francisco). Espero que se solucione este problema, pues el caos aleja a los visitantes. Estaba muy cansado, el calor me molestaba y las nuevas sandalias me estaban sacando ampollas. Decidí tomar un taxi para ir a mi hotel. Habíamos quedado en vernos por la tarde para reunirnos varios amigos de la PUCP, pero Goyo había dado positivo en COVID. Eso me alertó y cancelamos todo. Decidí descansar. No me sentía bien estomacalmente. Al día siguiente iría a hacerme prueba del COVID.




Martes 09 de enero: prácticamente mi último día. Tomé un desayuno con poca fruta. Tenía la flora muy activa por haber abusado de tanto comer fruta. Había quedado con Goyo para dejarle una inmensa casaca que había traído desde Portugal. Preparé mis maletas y había hablado con una amiga, Paloma, para reunirnos por la noche, pero le comenté sobre mi situación de contaminación. Me entusiasmó de todas maneras para ir. Fui temprano a dejar la casaca en la portería del edificio de Goyo y luego me fui a la Clínica Suiza para hacerme prueba del COVID. Cerca de ahí tomé un delicioso y barato menú. Me fui caminando por la Av. Arequipa hasta llegar al Centro Cultural Ccori Wasi de la Universidad Ricardo Palma. Ingresé para ver dos exposiciones, una muy interesante. Las dos exposiciones: El Día Internacional del Diseño Industrial 2023 y la de José Luis Carranza, esta última bastante inquietante (https://www.artsy.net/show/klaus-steinmetz-contemporary-art-centro-cultural-ccori-wasi-exposicion-jose-luis-carranza-2023-2024?sort=partner_show_position). Espero que la exposición haya sido visitada por muchas personas, la cual había sido curada por Manuel Munive Maco. Aquí información del pintor: https://cosas.pe/cultura/67734/jose-luis-carranza-historia-natural/. Luego me dirigí a la galería Miró Quesada de Miraflores, pero estaba cerrada. Vi una puerta aledaña y pedí al cuidador que me dejará ver parte de la exposición Erosión de Luis Sifuentes (https://www.miraflores.gob.pe/miraflores-inaugura-erosion-exposicion-de-luis-sifuentes-donde-la-piedra-se-transforma-en-arte/). Pese a no contar con la correspondiente iluminación, las piezas eran notables, sobre todo los tallados de piedra. Lo que me extrañó era el hecho de que la sala estaba cerrada; luego me he ido enterando que el actual inefable alcalde de Miraflores, declarado enemigo de manifestaciones artísticas, decidió cambiar las “funciones” de esta sala (https://www.infobae.com/peru/2024/02/10/vecinos-de-miraflores-rechazan-que-reconocida-galeria-de-arte-luis-miro-quesada-se-haya-convertido-en-oficina-de-cobros-municipales/). Para cerrar, me fui a la librería Estruendomundo donde compré algunos libros como La vida de Chejov de Irène Némirovsky y Perú Batalla, el tomo 1 de Gastón Gaviola (anteriormente me había comprado el tomo 2). La Némirovsky fue revalorada tras su muerte en Auschwitz (https://www.lecturalia.com/autor/385/irene-nemirovsky) y Gaviola se le ha dado por escribir historias apasionantes de diversos personajes (algunos conocidos, otros no) que participaron en las muchas batallas y combates que hemos tenido en nuestra complicada historia (https://diariocorreo.pe/cultura/gaston-gaviola-la-historia-nunca-es-aburrida-si-sabes-contarla-noticia/#google_vignette, https://www.youtube.com/watch?v=SYJJ9giplXA).






Ya por la noche fui a casa de Paloma para encontrarme con viejos amigos del colegio León Pinelo. Una buena conversación y buena comida (Paloma es buena anfitriona) me permitió cerrar mi estadía en Lima. Al día siguiente me iba a Trujillo. Así terminé mi viaje europeo y limeño.