domingo, 25 de febrero de 2018

VIOLENCIA JUVENIL


Los recientes sucesos luctuosos que causaron la muerte de 5 jóvenes en el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Trujillo (Ex Floresta) muestran muchas debilidades de nuestro tejido social; la primera corresponde a los deficientes y corruptos sistemas judicial y penitenciario, sistemas que hace agua por todo lado. Lastimosamente, es la parte final de una cadena de errores cometidos por un adolescente a lo largo de su breve vida. Pero hay otros elementos relevantes que entran en juego aquí: el núcleo familiar, la educación, los medios de comunicación y varias efectivas políticas de prevención. Quisiera abordar estas últimas por haberme acercado más ellas por diversas razones.   
En la realidad tercermundista nuestra, la pobreza puede ser un fuerte condicionante para tener un caldo de cultivo de violencia, sea organizada o no. Sin embargo, no es una condición definitiva, pues hemos visto a mucha gente de extractos sociales deprimidos triunfar en diversos quehaceres de la vida pese a sus circunstancias adversas. Pero la realidad socioeconómica de las últimas décadas hizo que muchas familias, incluso de clase media y media alta, se volviesen disfuncionales por la ausencia de una de las cabezas familiares (generalmente la madre) por lo que muchos niños llegaron a la adolescencia con carencias de figuras centrales de la familia, que fue muchas veces asumida por abuelos, quienes tuvieron que lidiar con jóvenes díscolos y cuestionadores de la autoridad familiar. Nuestro país también tuvo un buen número de niños y jóvenes que crecieron en orfandad o abandono familiar; ante esta situación, la pandilla fue asumiendo paulatinamente un valor de pertenencia y de identidad. Sin llegar a las famosas y temibles maras salvatruchas, muchos adolescentes han crecido en un ambiente de violencia concreta y en espiral. Muchos de los jóvenes que pueblan estos centros de rehabilitación han tenido grandes carencias familiares.
Con este problema va acompañado también el del sistema educativo peruano. El colegio no logra ofrecer respuestas apropiadas a muchos jóvenes que ven frustrados su avance y futuro en la vida. Los intereses juveniles difieren de lo enseñado en aulas. Pero también el sistema educativo se ve agobiado por una serie de limitaciones y parámetros que han burocratizado el proceso. Muchos profesores se han vuelto expertos en llenar papeles y documentación, más que enseñar y capacitarse. Por otro lado, el desconcierto de algunos padres origina entorpecimiento en la enseñanza: exigen al colegio hacer funciones que le competen a la familia: la crianza es delegada al colegio, a los profesores; muchos padres de familia (algunos muy cómodos; otros, temerosos) han delegado esa responsabilidad a los profesores de aula, siendo algunos tratados como sus empleados. Son padres que no respetan a los demás y que terminan por no ser respetados por sus hijos. Y el colegio se ve cada vez más atado de manos para sancionar. La ley ya está sobreprotegiendo a jóvenes quienes, pese a todas las acciones de enmienda y reflexión, vuelven a cometer acciones reñidas contra la normal convivencia de un ambiente escolar. Se va generando un sentimiento de impunidad que no le hace nada bien a la institución educativa.
Por último, los medios también juegan su rol importante en la construcción de modelos positivos o negativos. Interesante es leer el capítulo Tinta Roja (en alusión al libro de Alberto Fuguet inspirado en la prensa amarilla) del libro El origen de la hidra de Charlie Becerra; este capítulo habla sobre este poderoso impacto que crean los medios en la sociedad. Nos comenta la forma cómo algunos diarios contribuyeron a la construcción de la identidad del miedo. Debemos, también, de recordar los años 80 cuando algunos medios limeños comenzaron a escribir las crónicas de la Chica Dinamita, pareja de Django, y el Loco Perochena, dos delincuentes que fueron elevados a la categoría de héroes populares y que generaron confusiones en la juventud. El fin fue incrementar las ventas sin medir las consecuencias en un segmento poblacional demasiado expuesto a estos falsos ídolos y, ahora, incrementado abiertamente en las redes sociales como las formas de captar a un posible sicario entre jóvenes que no hallan límites para sus audacias destructivas.

DISTOPÍA PARA PULPINES (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMINGO 25 DE FEBRERO) UNA POLÉMICA LEY QUE YA FUE RETIRADA, ESPERAMOS


Varios de los anhelos de la humanidad se transforman en utopías, esos lugares remotos inalcanzables, pero que sirven como un derrotero para muchas personas que necesitan soñar un mundo mejor para ellas y para los demás. Son los momentos por los que uno lucha y aspira como una sociedad digna para vivir. Son espacios ideales que la sociedad crea para sus hijos y jóvenes con el fin de crecer en la certeza de que un mejor futuro vendrá. Esa es la aspiración de muchos hombres y mujeres que trabajan para que las cosas cambien para bien. Sin embargo, la realidad es otra para muchos. Aunque la frase “el infierno está empedrado de buenas intenciones” encaja para todos y cada uno de nosotros que derrumbamos, de manera personal, buenos proyectos para dignificar nuestras vidas y la de los demás; también un sistema cada vez más injusto y una corrupción galopante se encargan de cortar las aspiraciones de dignidad, justicia y calidad de vida de cuanta persona luche por estas. Los encargados de cortar las alas a gran parte de una población, nuevamente en esta ocasión, son las personas que fueron elegidas, es un decir, para velar por los derechos de aquellos que se verán afectados por estas polémicas gestiones. Esta reforma es una prolongación del fracasado intento de “facilitar” el acceso a la juventud a un mercado laboral en el cual las empresas y empleadores iban a recibir muchas facilidades y beneficios tributarios y, por el lado del joven empleado, una serie de recortes de sus derechos laborales adquiridos (Ley 30288). Esta polémica Ley (Ley Pulpín) tuvo la breve duración de un poco más de un mes ante la reacción de miles de jóvenes que veían sus derechos vulnerados. Incluso fue un poco mal vista por el sistema educativo universitario privado; pues, desde el punto de vista de la inversión personal en estudios universitarios y la posterior remuneración, se creaba un abismo de escaso retorno de inversión al esfuerzo económico hecho por cinco o más años.
Se vuelven a vulnerar derechos; ahora al segmento de institutos. “Esto no es una ley esclavizante; pues, con esta, los chicos adquirirán competitividad y se adecuarán a lo que el mercado necesita cuando egresen”; estas son las palabras inauditas dichas por Rosa Bartra, responsable de elaborar este proyecto de ley (1215) para modificar Ley de Modalidades Formativas Laborales (28518). Un mensaje preocupante que se envía a los jóvenes, pues describe la realidad del mercado laboral: no vale la pena que estudies, pues tu esfuerzo no tendrá recompensa por un buen tiempo. De ser aprobada esta reforma, se generará una discriminación laboral en una sociedad bastante escindida por ello y generará más frustración en el segmento juvenil, caldo de cultivo de violencia social de la cual nos quejamos permanentemente. Sería bueno dejar de lado la palabra “terrorista” para calificar a los que disienten de estas propuestas, pues con esta tendrá a miles coreando por las calles.

domingo, 18 de febrero de 2018

JÓVENES FURIBUNDOS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMINGO 17 DE FEBRERO) EX LA FLORESTA, MATANZA USA, PODER JUDICIAL Y SUS ERRORES


Tomemos algunos hechos al azar de la semana que pasó: el asesinato de 17 personas en Norteamérica por Nikolas Cruz, un joven de 19 años; la muerte de 5 jóvenes en el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Trujillo (Ex Floresta); y la puesta en libertad de Adriano Pozo, autor de la agresión contra Arlette Contreras en julio del 2015. Obviamente, el nexo entre los tres casos es la violencia protagonizada por adolescentes y jóvenes, la cual puede ser ejercida por o contra ellos. Los casos son todos lamentables y origina una cantidad de preguntas, muchas reiterativas, de lo que nuestra sociedad está haciendo con el fin de prevenir hechos luctuosos o vejatorios, tan frecuentes en nuestros días. No nos estamos reponiendo, pero sí olvidando, de la violación y posterior asesinato de la niña Jimena por parte de César Alva Mendoza cuando estos nuevos casos nos perturban por nuestra incapacidad de adelantarnos a los hechos; o, de haber ocurrido, sancionarlos adecuada y ejemplarmente con el fin de crear una cultura del control personal y social para no trasgredir normas básicas de convivencia.
Aunque el caso de Nikolas Cruz no sucedió en nuestro país, muchas de las causas por las cuales se entiende esta masacre en un colegio de Florida en EE.UU. están latentes en todas las sociedades en las que la soledad juvenil y la construcción de arquetipos violentos alimentados por la frustración forjan a jóvenes kamikazes contra la sociedad y las personas que la integran; aunque distantes por las razones, el actuar de estos jóvenes termina por parecerse al de los fanáticos religiosos que detestan al otro, al diferente, al causante de su mal. Ahora, agreguemos, como en el caso de nuestras sociedades tercermundistas, la pobreza para ver cómo surgen uniones de adolescentes abandonados por sus familias, su sociedad, el mundo. Es el clan, la pandilla, la que asume el valor de pertenencia. Sus intereses y acciones difieren de las normas sociales regulares. El amotinamiento de la Ex Floresta (también Maranguita en Lima) no está del todo claras, se habla de maltratos físicos; pero las razones por las que están recluidos es por su trasgresión permanente.
La sociedad trata de hallar mecanismos para proteger a la persona en situaciones críticas en las que se pueden hallar desvalidas frente a la violencia policial (hay que leer el capítulo Las nuevas reglas del juego del libro El origen de la hidra de Charlie Becerra) y el poder judicial asume ese rol. Sin embargo, las decisiones que algunos jueces suelen tomar desarman las estrategias preventivas sociales como lo es la sanción frente a una grave falta: es una forma de aprendizaje. Si la violencia debe de ser sancionada, entonces ¿cómo quedamos frente a la cuestionada liberación de Adriano Pozo, quien infligió daños contra su pareja y fue difundido por redes abiertamente? El sentido de impunidad que se vive todos los días es alimentado por aquellos que dicen protegernos.

domingo, 11 de febrero de 2018

CAÑONCILLO Y SAN PEDRO DE LLOC, EL NORTE CHICO DE LA LIBERTAD






Sábado 03 de febrero. Luego de un reparador sueño, nuestros pasos iban a ir hacia el sur, hacia el Bosque de Cañoncillo y San Pedro de Lloc. La mañana iba a ser una visita a estos lugares y la tarde íbamos a peinar Pacasmayo. Estuve preguntando por Pacatnamú y la gente no suele tener mucha información al respecto. Esta zona se halla en la desembocadura del río Jequetepeque y su visita no es muy segura. Una lástima. También ese día, por la tarde, nos dieron información sobre la Huaca Dos Cabezas, la cual se podía ver desde el hotel. Frente a la huaca, se halla Pacatnamú, separados por el delta del río en mención. Es un pendiente.
Tomamos nuestro desayuno, yo un poco ligero (el estómago me estaba jugando pasadas); el día se presentaba nublado y eso iba a ser una bendición, pues recorrer un bosque de algarrobos cargando una mochila iba a ser una experiencia “interesante”. Salimos con nuestras cosas rumbo hacia el Norte, pues íbamos a ingresar por el acceso a San José, un desvío antes de llegar al puente sobre el río Jequetepeque. De ahí ingresamos al camino de trocha (por esta zona) hasta llegar al pueblo de San José, lugar en el que vimos los restos de un cine. Estos han muerto de pie. De ahí nos dirigimos a Tecapa. El acceso está en reparación. Una mujer amable nos indicó el camino que deberíamos de tomar. Espero que para la próxima visita ya esté disponible, pues el que tomamos era bastante estrecho y de haber venido otro auto en sentido contrario nos íbamos a ver en un aprieto. Llegamos hasta la entrada del mismo. Luego del pago de dos soles, nos fuimos a la búsqueda de las tres lagunas, todas en dirección hacia el sur: Cañoncillo, La Larga y Gallinazo. Sería bueno que colocasen los carteles que se ven en la entrada en la misma locación de las lagunas. En algunos casos se ha talado los algarrobos (algunos troncos) con el fin de establecer un camino a seguir. El ecosistema creado por estas emanaciones acuíferas en medio del desierto la convirtieron en un verdadero oasis. La primera vez que fui no había tanto cultivo como el que hay ahora. Indudablemente eso ha de impactar en el bosque a la larga, pues los árboles están acostumbrados a la sequedad. Ahora ves arrozales en las cercanías y, sin duda, los cambios se vienen. ¿Cómo ha de impactar esto en el ecosistema? Ya hemos visto cómo Chavimochic ha impactado en nuestra sociedad desde el punto de visa climático: más humedad, presencia pluvial en verano, más neblinas, napa freática más alta (sobre todo en las zonas más cercanas al litoral), contrastes más marcados entre la estación de calor y la fría. Pese a todo, la caminata fue saludable; pese a que había otras personas, el sonido más persistente era el silencio, solo se oía el crujir de la arena, hojas o restos de ramas que pisábamos en nuestro andar. En nuestra caminata nos topamos con un grupo de caminantes liderados por un señor setentón que suele ir con frecuencia al lugar desde que era niño. Se conoce todos los senderos. Al llegar a la última laguna, decidimos regresar, pero confundimos el sendero. Pronto distinguimos la ruta original, a la cual regresamos. En el camino nos topamos con numerosos cañanes, algunos de ellos multicolores y de buen tamaño. Nos detuvimos a ver el comportamiento de los mismos, pues comenzaron a mover hojas secas; en un principio pensé que estaban haciendo un nido, pero estaban a la cacería de insectos. La zona está llena de aves, mariposas y peligrosos mosquitos. También hallamos un extraño hongo que parecía un percebe; es extraño, pues la parte exterior es totalmente blanca, pero si lo frotas todo el interior es negro. Vimos algunos en nuestro retorno y pensábamos que los habían quemado. El retorno se hizo un poco pesado, la arena ingresaba en nuestras zapatillas, más en las de María. Al llegar a la camioneta, tomamos toda el agua que quedaba. 






Así emprendimos nuestro camino de retorno. María conducía y le pedí parar un rato en San José para tomar algunas fotos de la pequeña iglesia en su plaza y lo que quedaba del cine teatro del pueblo. 



De ahí tomamos el camino por Mazanca y Chocofán que estaba asfaltado y que nos acercaba a San Pedro de Lloc. Ya en San Pedro fuimos a ver su bella iglesia, la iglesia matriz, restaurada de una manera caprichosa, con tensores que cruzan de cabo a rabo toda la iglesia en su ancho. La vez pasada que la visitamos estaba llena de gente por la misa; ahora estaba totalmente libre para nosotros. Pudimos ver con calma sus altares y también algunas peligrosas grietas que exigen ser reparadas pronto. Es un monumento histórico en riesgo. Las calles de San Pedro hacen recordar a Lambayeque; hay bellas casas, algunas ya condenadas a la demolición. Muchas de estas familias ya no viven en esta ciudad. Quisimos visitar el Museo Raimondi, pero está en refacción. El hambre apretaba y con María decidimos no comer el atún y fruta, sino comer un delicioso pescado frito, pedimos datos a una señora y nos indicó el Boulevard; hacia allí nos dirigimos. El lugar es muy simpático; fue de lo más anecdótico. Cuando estábamos ingresando a la carretera Panamericana, vimos a un grupo de personas que iban al cementerio de la ciudad. Ese grupo lo volvimos a encontrar en el restaurante, que tiene un pequeño zoológico, una alberca pequeña para niños y un amplio patio. Pedimos deliciosas chitas fritas y una cerveza. Buen momento.








Terminado nuestro almuerzo, nos fuimos a Pacasmayo a visitarlo, ver sus casas, sus mercados, sus edificios ruinosos, los que ya van muriendo con el “progreso” de mal gusto, chillón y estridente. Vimos los restos del cine del pueblo, cine Gloria, y varias casas más ya derruidas, queriendo reemplazar el adobe por el ladrillo y dejando todas las casas a medio hacer como lo es todo el Perú. Luego de recorrer las calles centrales, nos fuimos al hotel a esperar la puesta de sol en la terraza bebiendo un jugo helado. La puesta de sol arregló todo. Por la noche salimos a cenar nuevamente pescado (estamos en un puerto) que no fue del todo exitoso.








Nos fuimos a dormir temprano, puesto que teníamos que salir temprano de Pacasmayo para llegar antes de las 11 de la mañana al aeropuerto para dejar la camioneta e íbamos a detenernos en el camino para comprar algo de fruta y atravesar las pesadillas que son Paiján y Chocope. Fue un buen viaje corto.










PENA DE MUERTE ESTILO CHIFA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMINGO 11 DE FEBRERO)


Esta última semana ha sido muy reveladora. Dos grandes verdades que han retratado a una sociedad enferma, doliente, casi esquizofrénica; la nuestra. La violación y posterior asesinato de la niña Jimena Villaneda por parte de César Alva Mendoza han desatado reacciones extremas en la sociedad peruana, la cual está pidiendo a gritos la pena máxima para deshacerse de ciertas lacras sociales. También apareció en los diarios los resultados de la muestra de la carne que fue hallada en enero último en el auto de un ciudadano chino, Liu Xiunhuan, dueño del chifa Asia en Independencia, Lima. Ambos hechos han mostrado una sociedad bastante machista, xenofóbica, manipulable; ergo, muy desinformada.
El caso del chifa de Independencia rayó con la insania ante la reacción violenta de un grupo de ciudadanos identificados con movimientos en pro de los animales. La agresión física contra el ciudadano chino y los posteriores comentarios xenofóbicos en las redes son la cúspide de este movimiento generado inicialmente en contra de los ciudadanos venezolanos a quienes culpan de haber robado el trabajo a muchos ciudadanos peruanos, los cuales lamentablemente no están calificados para cualquier puesto laboral al cual hubieran postulado. El comercio ambulatorio halló en estos ciudadanos personas más amables y aseadas que “nuestros” ambulantes, muchos de ellos culpables del deterioro del ornato y limpieza de nuestras ciudades. La gente habla de la sana competencia; ahí la tienen. La “formalización” de la xenofobia vino de boca del congresista Justiniano Apaza, tipo oportunista alojado en la izquierda peruana, quien con su actuar trasgrede la integridad de la persona, bandera de lucha que promociona su partido.
El segundo caso desnuda muchas fallas de nuestra sociedad. Es la suma de muchos nuestros errores en cuanto al trato con nuestra niñez. Abordemos un punto: nuestro país ostenta un alto índice de niñas embarazadas; muchas niñas tuvieron que enfrentar una o varias violaciones; pero también tenemos una juventud irresponsable frente a la sexualidad. Los programas de educación sexual más sinceros duermen el sueño de los justos por decisiones de toda índole, menos educativa. Niños desde 05 años en adelante están expuestos a programas mediáticos nada edificantes en las que las mujeres son denigradas impunemente; están rodeadas de una cultura en la que la sexualidad es una forma de poder promocionada por muchos cantantes de música popular; imágenes en la que la mujer voluptuosa tiene más popularidad y aceptación. Los jóvenes carecen de herramientas que les permitan asumir su corporeidad personal con respeto y respeto por los demás. Creamos seres incompletos, campo de cultivo de ideas enfermizas entre las personas que establecen relaciones insanas con los demás. Lo económico no es determinante. Los violadores se van construyendo en espacios sociales que permiten su “desarrollo”. ¿A quiénes entonces ejecutamos?

miércoles, 7 de febrero de 2018

EL NORTE CHICO LIBERTEÑO (VIAJE A PACASMAYO Y ALREDEDORES)




Escapar a lugares cercanos de vez en cuando no es una mala idea, tanto para cambiar de aires, así como para descubrir tesoros que uno nunca deja de hallar en nuestra Región. Con María decidimos hacer una breve pausa desde el viernes 02 de febrero. Alquilamos una camioneta para desplazarnos con mayor comodidad y poder ingresar a zonas a las cuales no accederías tan fácilmente con tu auto. Fuimos temprano ese día para recoger el vehículo en el aeropuerto. De ahí tomamos la frustrante carretera Panamericana, tan cargada de tráfico y que cruza dos zonas que urge enmendar: Chocope y Paiján. Para nadie es desconocido, creo, que la carretera está aún a retazos. Además, las zonas dañadas por el último Niño costero permanecen en un estado lamentable, por lo que un tramo tan corto de 108 kilómetros puede tomar mínimo una hora y media. Pasar por Chocope o Paiján es una experiencia que te pone a prueba los nervios, ya que vas con microbuses que no respetan el tránsito ni qué decir de los mototaxis arriesgados que se cruzan en tu camino sin tener el más mínimo cuidado poniendo en riesgo la vida de los conductores, la de sus pasajeros y las nuestras. Espero que la autopista haga un desvío notable con el fin de no cruzarse con esas pesadillas de tres llantas. No sé por qué, al igual que México, no levantan muros en las zonas de tránsito rápido para evitar esos accidentes causados por la invasión de imprevistos peatones o vehículos menores que aparecen de manera intempestiva.










Pese a esos momentos, decidimos ir con la calma y paciencia necesarias. Antes de llegar a San Pedro de Lloc, decidí ingresar a Poémape para enseñar esta playa que ha tenido una interesante evolución. Hacía una buena cantidad de tiempo que no visitaba este balneario preferido por sampedranos y pacasmayinos. La visite hace muchos años en los 80, con un ingreso lleno de arena, dunas y basura. Ahora ya hay una pista relativamente bien asfaltada; lo que sí ha incrementado es la basura, que está por todas partes en el cruce con la Panamericana; pareciera que ese es el vertedero oficial o el relleno (¿?) sanitario. Ahora se ve más vegetación y se puede distinguir el parque eólico Cupisnique que se ha instalado en la meseta que da hacia este balneario y desde el cual se distinguen las torres con hélices claramente. No sé si este balneario recibe electricidad del complejo estando tan a la mano. La ruta atraviesa dunas, pero también campos de cultivo y granjas avícolas. La última vez que estuve en el 2003 no recuerdo haber visto todas estas instalaciones. Hay un tramo dañado de la pista, pero es salvable; además íbamos en una gran camioneta que nos permitía desplazarnos sin tantos problemas. Ahora el pueblo tiene algunas zonas asfaltadas y se ve con más orden. Nos fuimos hacia la playa en sí para deja el vehículo y poder tomar algunas fotos. Poémape tiene un gran sector rocosos, sobre el cual se ubica la parte “central” (por así decir) del balneario; se ve gente caminando por las peñas en las que se forman algunas pozas de agua que se van calentando poco a poco. Sin embargo, se ve un poco de suciedad e, incluso, hallé un trozo de vidrio (una botella rota), el cual recogí y eché en el tacho de basura. Un poco alarmante la situación, pues muchas personas caminan descalzas por el lugar. En nuestra caminata vimos a un pescador limpiando las escamas de una chita; el problema es que dejaba la basura en el mismo mar; no alcanzamos a ver si evisceraba al animal y botaba los restos en la misma playa. Imagino que sí. Pese a todo, la vista del lugar es bonita, tiene una pronunciación que forma una amplia ensenada. Antes de dirigirnos a su pequeña capilla y luego de ahí, hacia Pacasmayo. Antes de hacerlo, husmeamos por los restaurantes de la zona y fuimos a otra pequeña playa del mismo balneario. Nos dirigimos a su pequeña capilla, sencilla, con algunos elementos festivos aún colgados. Fue una visita relámpago, pues teníamos que ir a Pacasmayo para dejar nuestras cosas y seguir con nuestro periplo.
Tomamos nuevamente nuestra ruta para dirigirnos a Pacasmayo. Habíamos separado habitación en el Hotel La Estación que da sobre el malecón. Al llegar, bajamos nuestras cosas para instalarnos momentáneamente en la habitación, pues queríamos salir a almorzar. El hambre apretaba. Así pues, luego de algunas cosas pendientes, volvimos a la carretera Panamericana con destino a Ciudad de Dios a buscar los famosos camarones. Cuando íbamos la gente de la UPN a Cajamarca, ese lugar era el espacio que tomábamos para hacer un alto y almorzar o picar unos camaroncitos del lugar (río Jequetepeque, nombre que le parece muy gracioso a María). Fuimos al mismo restaurante de siempre (ahora un poco descuidado) y pedimos un sudado de chita (fabuloso) y camarones. Una verdadera orgía gastronómica.








Hacíamos fuerza, pues nos faltaba ir a Chérrepe y Guadalupe. Una vez concluida el opíparo almuerzo, nos pusimos en marcha nuevamente. Chérrepe está en el límite regional entre La Libertad y Lambayeque, es una pugna antigua. Pagamos un segundo peaje y pocos metros después estaba el desvío para este balneario. Pedimos ayuda a un señor, quien nos dijo que había otras entradas para la zona (por ejemplo, una más segura y más rápida por Guadalupe); en fin. Entramos y nos hallamos con un camino arenoso; felizmente la camioneta era de doble tracción por lo que el camino, pese a ser pesado, no era peligroso; pero un auto por estos lares, hubiera terminado atascado más de una vez. Lo malo que la señalización es pobre; un solo cartel indica el camino para nuestro destino. Pero es un albur. Gracias a la información que nos proporcionaron dos chiquillos campesinos logramos hallar la ruta. Les dimos un empujón y al momento de bajar nos indicaron el resto del camino. Pasamos por arrozales y luego una zona de pequeñas colinas con tierra y piedra de diferentes colores y, de pronto, el mar y el balneario. Hay dos pequeños carteles que no te dan mucha información. Quizá por esta disputa departamental, la zona no ha tenido trabajos notables para poder “incorporar” el lugar a la civilización. No existen calles, ni señalética alguna; hay casas de todo tipo, lujosas y grandes, pequeñas y en estado calamitoso. Se ve gente reparando las instalaciones, pero no hay orden alguno, las rutas están trazadas por el espacio creado entre casas o algo así de bloques o manzanas. La playa de piedras muestra suciedad; estuve hablando con una persona, un pescador que ha vivido toda su vida ahí, el Sr. Ysla, quien nos contó los desencuentros que tiene Chérrepe con la autoridad. Un dato sorprendente es que la zona tiene solo 10 personas residentes. Hay alcaldes que se turnan el poder (uno liberteño, otro lambayecano si entendí su explicación) que han sido un poco irregulares en conseguir logros para este lugar. Puede ser un bonito lugar de descanso, pero amerita tener la playa limpia mejorar las rutas de acceso y darle un orden en ese desorden; el Sr. Ysla explicaba que habían llegado invasores a instalarse en las playas para venta de comida y licor con los consiguientes problemas: violencia y basura. En realidad, se da esta situación al no existir un plan urbano del mismo; cada uno hace lo que mejor le parece. De seguir así, y como es la costumbre en nuestra idiosincrasia, va a tugurizarse pronto. Ya debe de haber algún lío de terrenos por ahí. Imaginar que Chérrepe fue un puerto muy importante en el periodo prehispánico y en la colonia. Fue zona moche y fue sometida por los Inca. Túpac Yupanqui la visitó. En la colonia era la comunicación marítima natural de la suntuosa ciudad de Saña. Era su punto comercial, incluido el de los esclavos. Sacando datos del libro El Perú a toda Costa de Ricardo Espinosa Reyes (1997), dice lo siguiente: “En 1564, al fundarse la villa de Santiago de Miraflores de Saña se le asignó Chérrepe como puerto. Esta villa, que se encuentra hacia el interior, fue fundada en 1563 por el virrey Diego López de Zúñiga, conde de Nieva. Saqueada el 4 de marzo de 1686 por el pirata Edward Davies, en 1720 fue arrasada por las aguas del río Saña, motivando su abandono definitivo”. Parece que la maldición de Saña (o Zaña) también lo fue para Chérrepe. Aquí tienen más datos del blog de Iván La Riva (http://ivanlariva.blogspot.pe/2009/05/cherrepe-historica-playa-nortena.html)










Así, terminada nuestra breve visita al lugar y gracias a las amables indicaciones del Sr. Ysla, nos fuimos a través de un camino más breve y en mejor estado a Guadalupe para ver la iglesia y claustro de los agustinos. Chepén y Guadalupe son las capitales del arroz en el Perú. Guadalupe debe ese nombre a uno de los milagros que hizo esta virgen (no la de México, sino la de España) quien salvó a Francisco Pérez de Lezcano, su casual fundador, de una muerte por haber difundido libelos contra las autoridades de la conquista. Trajo una réplica de la virgen española y la instaló en una venta. Posteriormente Pérez de Lezcano donará la imagen y parte de sus propiedades y riquezas a los agustinos. Ellos primero edificaron un primer santuario en una zona llamada Anlape; luego se mudarían al actual Guadalupe tras un fuerte terremoto. La iglesia ha sido restaurada en parte, no así su claustro que se deteriora cada vez más. La iglesia estaba abierta y pudimos visitarla con comodidad a pesar de que había una breve ceremonia. Según leí, la construcción estuvo muy influenciada por sus pares de Saña, ciudad más boyante y rica. Los exteriores están retocados. Lo interesante es su torre, la que es de madera. No creo que eso se haya contemplado en la reconstrucción. Los altares están bien preservados (en la medida de lo posible en una zona que sufrió hurtos como la bella pinacoteca que tenían). Se ven partes de lo que fueron los muros pintados y bellos azulejos a modo de zócalos de la iglesia. Una vez concluida nuestra visita a la iglesia intentamos el claustro, logramos ver algo desde la Secretaría. La Municipalidad tiene un pequeño museo, pero ya estaba cerrado. El guardián nos indicó que había otro museo no muy lejos de ahí, la de 3 artesanos que murieron heroicamente durante la guerra con Chile: los hermanos Albújar y Manuel Guarniz. (https://www.deperu.com/cultural/museos/casa-museo-albujar-y-guarniz-4326) Fuimos al museo, pero ya estaba por cerrar. Así que nos fuimos a tomar una gaseosa, pues estábamos con mucha sed, pero no hambre. La zona es conocida por sus famosos sánguches de pavo. Terminada nuestra visita a Guadalupe, nos dirigimos a Pacasmayo. Allí nos fuimos de compras (fruta y atún) para nuestro paseo del día siguiente. Por la noche fuimos a cenar a una pizzería, la Piettra, en Pacasmayo. Una última caminata y luego a la cama: un largo y agotador, pero buen día.