

Sechín es un sitio arqueológico
que he visitado en diversas oportunidades a lo largo de mi vida. Cuando trabajaba
en un colegio en Lima, un grupo de colegas y yo decidimos venir a este espacio
en el auto de Maritza, tan loca y con ganas de viajar como todos los demás
integrantes de ese grupo. En 1984 hicimos un peregrinaje en su Volkswagen hasta
Casma para conocer la arqueología del lugar. En ese entonces no había GPS ni
virtualidad, pero sí muchas ganas de conocer y de aventurarse. Logramos
contactar con un profesor de historia de la zona y este nos llevó no sólo a
Sechín, sino también a Chankillo, que aún no era del todo investigado como lo
es ahora. La visita al sitio arqueológico fue impresionante; todo era nuevo
para mí, las tallas eran impactantes y pudimos ver parcialmente unos frisos que
ahora están ocultos para evitar la erosión (supongo yo). Logré tomar muchas
fotos. Recién en un viaje posterior, en 2005 con Orietta Brusa y Carmen Ortega,
pudimos ver el museo de sitio y una gran réplica de los frisos que hacen
atractivo el lugar, especulando qué otros secretos arqueológicos ha de haber en
este fascinante sitio. Luego, cuando dirigía el Dpto. de Humanidades de una
universidad local, desarrollamos un proyecto con mis docentes que incluía una
visita de estudios a Caral y, en el retorno, tocábamos Sechín. En un lapso de
cuatro años, llevamos casi 3,500 estudiantes a ambos lugares con varios
profesores acompañantes. En los últimos años, a raíz de la declaración de Chankillo
como Patrimonio Mundial (https://www.gob.pe/institucion/embajada-del-peru-en-panama/noticias/509003-unesco-declaro-patrimonio-mundial-a-chankillo-el-complejo-astronomico-mas-antiguo-de-america-ubicado-en-el-peru),
he ido un par de veces más a Sechín a ver los cambios en el museo de sitio (está
bastante cambiado) y el sitio (no se ve mucho cambio en sí, debería indicarse
los nuevos espacios descubiertos).
Domingo 14 de junio. El empedernido
viajero Alfredo me propone hacer un viaje con poco presupuesto. Un desafío para
mi edad, pues implicaba no tomar muchas comodidades y reducir tus gastos de
manera drástica. Acepté el reto. Decidimos ir ese domingo, pues Alfredo tenía
lunes libre y el viajecito prometía ser agotador. Un viaje que necesitaríamos
hacer una conexión en Chimbote para ir a Casma y de ahí al centro arqueológico
Sechín (ruinas y museo de sitio ( https://www.google.com/maps/dir/Trujillo/Complejo+Arqueologico+Cerro+Sech%C3%ADn,+14A,+02660/@-8.7999704,-79.3031125,9z/data=!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x91ad3d7fe3fae92d:0xd3bc7d125d4e8508!2m2!1d-79.0257381!2d-8.1157846!1m5!1m1!1s0x91abc7a65049b379:0x4d920f471e65f161!2m2!1d-78.2615013!2d-9.4830604!3e0?entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D).
Lo recomendable es tomarte un par de días, pues Casma está rodeado de muchos
sitios arqueológicos que ameritan una buena permanencia. Hace años estuve en El
Farol (mi primera visita) y luego en Las Poncianas. Pero esta vez era ida y
vuelta. Nos levantamos temprano, pues la idea era salir en el bus de la empresa
América Express (https://www.americaexpress.com.pe/#!)
en el servicio de las 5 A.M. Alfredo tuvo un percance, por lo que tuvimos que
salir a las 6 A.M.

El trayecto es moderado, los buses han sido mejorados
(recuerdo una vez haber viajado a Chimbote en 2016 en un bus en estado bastante
calamitoso). Si compras tu pasaje de ida y vuelta, hay un buen descuento; por tanto,
hicimos la compra de ida con retorno de horario abierto.
El bus llegó casi cerca
de las 9 A.M. al Terminal Terrestre de Nuevo Chimbote, que se encuentra en la Av.
La Marina (https://www.google.com/maps/place/Terminal+Terrestre+Nuevo+Chimbote/@-9.1217864,-78.5407865,511m/data=!3m1!1e3!4m6!3m5!1s0x91ab843ff971c4b7:0xff4998fc8da2ea1f!8m2!3d-9.1210425!4d-78.5396749!16s%2Fg%2F11dxl7h317?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D).
Es un espacio bastante bien ubicado entre el antiguo y el nuevo Chimbote,
interconectado con una buena avenida. Como íbamos sólo con nuestras cámaras,
tomamos un colectivo cerca del puente peatonal (que sí los usan, bien) en
dirección a la Plaza Mayor de Nuevo Chimbote (https://www.google.com/maps/dir/Terminal+Terrestre+Nuevo+Chimbote,+Jr.+Iquitos+190,+Chimbote+02711/Plaza+Mayor+de+Nuevo+Chimbote,+Nuevo+Chimbote+02711/@-9.1215792,-78.5378513,860m/data=!3m2!1e3!4b1!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x91ab843ff971c4b7:0xff4998fc8da2ea1f!2m2!1d-78.5396749!2d-9.1210425!1m5!1m1!1s0x91ab84489647f7bd:0x6334f66cb8566da9!2m2!1d-78.5311232!2d-9.1220885!3e0?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D).
El chofer iba con otro pasajero y discutían de política. El ambiente estaba un
poco movido. Al llegar a la plaza nos dejó en la esquina de la Av. Country y la
Pacífico. Nuevo Chimbote es otro mundo: calles bien asfaltadas, señalizadas,
con ciclovías, avenidas amplias con negocios simpáticos. Quizás por haber sido
domingo, las calles lucían tranquilas, limpias, sin mucho ruido. Otro mundo en
verdad. El hambre apretaba y nos fuimos a un lugar para desayunar: ese fue el
primer error que chocó con la idea de ahorro: nos fuimos al restaurante Donde
Victoria (https://puntogo.pe/listing/donde-victoria/).
El lugar es simpático, pero no apto si vas con idea de ahorrar. Pese a todo, mi
tostón estaba rico. Hay que sacarle el jugo a la situación. Ya con la barriga
llena y el corazón contento, nos fuimos a la agencia Kasma Express para ir a
nuestro siguiente objetivo: Casma.

Tomamos un mototaxi (siempre alocados) hasta
uno de los terminales de esta agencia. También conviene comprar pasaje de ida y
vuelta, pues te dan descuento. En esta oportunidad sí nos tomó más tiempo de
espera. Llegamos a Casma al terminal central y de ahí tomamos otro mototaxi a
Sechín. (todo nos iba costando bastante moderado) Nos tomó unos 10 minutos (no
había mucho tráfico). El conductor fue por las calles interiores (muy bien asfaltados
y señalizados, moríamos de envidia frente al desastre que es Trujillo) evitando
el tráfico de la Av. Panamericana. Llegamos a nuestro objetivo. Estaba abierto
con escasas visitas: una pena. Pagamos nuestra entrada: 10 soles general y el
caso mío, adulto mayor, sólo 5 soles. Decidimos primero ir al Cerro Sechín.
Alfredo iba a hacer sus grabaciones, mientras yo me dedicaba a retratar cada
una de las piedras labradas por estos antiguos habitantes y que fue descubierto
por Julio C. Tello para la ciencia. Grande. En las últimas décadas se ha incluido
un circuito que bordea el cerro Sechín desde el cual tienes otras perspectivas
del lugar fuera de que te permite ver otros espacios de este sitio arqueológico.
Es complejo enorme al cual van poniendo en valor paso a paso. Ojalá contase con
más presupuesto, se difunda más y haya más visitas para estimular a Casma en
apreciar el tesoro que tienen entre manos. Con Chankillo, han dado un giro
grande en la arqueología e historia peruanas que debe ser más difundida. Los
frisos ahora están ocultos, esos que pude ver parcialmente en nuestra visita en
los 80. El complejo está cubierto para protegerlo de las lluvias y la erosión
eólica. Hay amenaza de un mega Niño y son, precisamente, los sitios arqueológicos
que sufren grandes daños. Ahora más conciencia de preservarlos, no sólo para la
historia, la educación, sino para el turismo, una industria que genera muchos
ingresos en países, ciudades y pueblos que han sabido manejarlo. Casma le falta
mucho para que sea incluida en un circuito atractivo de viajeros que aprecian
estos espacios, y son viajeros con mucho poder adquisitivo. Quizás la presencia
de Chankillo ayude a cambiar esta situación que incluye la mejora de todos los servicios
(transporte, vías, restaurantes, hoteles, movilidad, servicios de guía,
recuerdos, conceptos culturales complementarios, redacción de textos,
audiovisuales, un etcétera nada despreciable). Casma, por su riqueza
arqueológica, puede ser una suerte de Chachapoyas (con Kuélap como ancla), de esta
zona. Chachapoyas lo sabe y lo aprovecha. Volvamos a Sechín. El sitio es
impresionante por las piedras talladas que se encuentran encajadas en las paredes
que rodean al recinto. Las piedras son de diversos tamaños, pero las más
grandes representan, parece ser, a sacerdotes guerreros, algunos tienen incluso
cabezas en sus cintos. Las figuras de las víctimas descuartizadas causan
bastante temor y son una lección muy antigua de anatomía. Hay algunas escenas
bastante explícitas como las cabezas degolladas o cuerpos cortados. Aquí más
información: https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=223.
Alfredo estuvo en sus grabaciones y lo esperé un rato. Luego tuvo un percance con
un guardián que lo comenzó a molestar para indicarle que estaba prohibido
grabar, mas sí se podían tomar fotos; esto molestó a Alfredo y se fue a reclamar
la dirección en el museo, quien le dio la razón. Pese a todo, Alfredo estaba ya
un poco fastidiado por lo que me dijo que subiera solo, pues le quedaba todavía
varias cosas por grabar y queríamos regresar a una buena hora a Chimbote para
almorzar (ya eran casi las dos de la tarde cuando terminamos de visitar el sitio
y nos dirigimos al Museo de Sitio Max Uhle.

Este es pequeño, pero tiene una
información interesante: tiene pocos objetos de colección (ceramios, sobre
todo), pero sí una rica infografía del lugar y de Chankillo (https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=224).
Ya casi las 2:30 P.M. comenzamos el retorno. Caminamos un tramo de unos 500
metros hasta el encuentro con la carretera que va a Huaraz. Pasó un mototaxi
que iba con una gran refrigeradora en la parte posterior: toda una experiencia
loca. El chofer nos llevó hasta el terminal al cual habíamos llegado hace casi
dos horas y medias. Un bus estaba por salir. Subimos para regresar a Chimbote.
Otros 40 minutos más o menos hasta el terminal del cual partimos. Descendimos
para tomar otro mototaxi: era el día del mototaxi. Alfredo quería ir a un restaurante
que recordaba como bueno; estuve ahí también en una rápida visita en 2017: el
Maruchitas que quedaba en un espacio encerrado de la Av. Argentina (https://wanderboat.ai/restaurants/peru/nuevo-chimbote/las-maruchitas-pescados-y-mariscos/RwF4W0GZQdSwBTopToyO3w).
Este restaurante había cambiado de sitio, el chofer del mototaxi nos iba a dejar
en el lugar correcto, pero se pensó que no era el sitio correcto. Nos llevó ya
casi cerca de la plaza mayor y nos dimos con la sorpresa del cambio. Caminamos
tres cuadras de la misma Av. Argentina en las cuales pude constatar el buen
estado en que estaban las calles, veredas, la limpieza, la señalización;
verdaderamente otra idea de Chimbote. Fuimos la Maruchitas, pero la bulla era
insoportable, rompía la tranquilidad del barrio, la cantante chillaba y no sé
cómo los comensales pueden conversar en medio de esa bulla, aunque creo que la
mayoría está más pendiente de su celular. Dimos media vuelta para ir al restaurante
en el cual habíamos bajado: Señor Marisco (https://www.instagram.com/srmarisco/).
Había hablado con un amigo, Augusto Rubio, quien vive en Chimbote para vernos
ahí tras el almuerzo, pero nuestros planes se fueron dilatando por lo que no pudimos
encontrarnos. Una vez concluida nuestro almuerzo en medio del fútbol (no pude comer
mucho, pues estaba bastante picante mi arroz con marisco), decidimos retornar.
Tomamos un colectivo que nos llevó al Terminal Terrestre para hacer nuestro
viaje de retorno. Salimos en el bus de las 5 P.M. Bastante puntual. Llegamos a
Trujillo casi a las 9 de la noche.
Fin de nuestro viaje económico (¡salvo
por la comida!)