domingo, 23 de abril de 2017

LEER, COMPLICADA AVENTURA (POR EL DÍA DE IDIOMA Y LA LECTURA, ARTÍCULO DE REFLEXIONES PERSONALES PARCIALMENTE REPRODUCIDO EN DIARIO LA INDUSTRIA DOMINGO 23 DE ABRIL)

La actividad lectora está en crisis. Las estrategias que hemos empleado por décadas con la actividad lectora han ido colapsando en los últimos tiempos, sea porque la educación se ha deteriorado por una serie de factores externos o internos a ella, o porque los consumidores tienen otros gustos y otras formas de cómo consumir esos gustos. Esto está más ligado a todo lo que llamaríamos una lectura denotativa, pues la connotativa sí es más compleja en su elaboración y en su consumo, así como sus consumidores. Quisiera concentrarme en la connotativa, en la que la Literatura está inmersa. Pasamos a detallar:

Deterioro de la educación:
1)  Desde el punto de vista interno se centra en los siguientes ítems:
a.    Calidad docente, pues muchos docentes no son lectores activos. Se ha dado caso de que incluso se ha identificado docentes que han leído un solo libro de literatura en su formación para docente, limitándose en formas metodológicas y no aspirando más allá de los contenidos curriculares.
b.    Formas evaluativas que castran a los estudiantes con criterios rígidos y que convierten el placer de leer en una pesadilla.
c.    Malas elecciones de textos. El hecho de tener que leer clásicos no debe de convertirse en una obligatoriedad a jóvenes que no tienen el hábito desarrollado.

2)    Desde el punto de visto externo, tenemos:
a.    Criterios que someten al libro como un artículo suntuoso.
b.    Percepción de muchas personas, incluidas PPFF, que ven como no necesario comprar un libro (no confundir con texto) y prefieren derivar sus inversiones en otros artículos como celulares que lo ven como artículos más “polifacéticos”.
c.    Elementos de la sociedad que invita a las formas de adquisición de cultura de manera más “light” y supuestamente divertida.
d.    Gran brecha cultural que aleja a un lector de cierto tipo de literatura.
e.    Encubrimiento de ciertos libros ligeros como literatura. Esto se ve en todas las artes.

Formas y gustos para el consumo:

1)    La forma virtual ha invadido todos los campos. Es un desafío para los escritores atraer a lectores novatos a un mundo que les extraño. Textos literarios con hipervínculos se hacen cada vez más frecuentes, así como la conversión de textos clásicos para ser consumidos por niños o jóvenes.
2)    La imagen en movimiento sonorizada ha ganado gran terreno frente a otras formas de “lectura”. Por eso es importante que los docentes sean muy polifacéticos con sus alumnos: actores, músicos, creativos, casi todo combinado en el momento de leer en voz alta delante de sus niños o jóvenes.
3)    Reforzamiento del conocimiento a través de las ventanas abiertas en una pantalla. Un joven consume tres o cuatro ventanas en simultáneo a la vez, interesante diacronía que la lectura puede explotar; reclama de varias personas de diversas áreas para ir creando nuevas clases del futuro. Lecturas sincrónicas y diacrónicas es lo que joven ahora consume.

4)    Uso de aplicaciones e incorporación de medios y aparatos virtuales en el aula ya no es ajeno. Falta crear una noósfera virtual educativa que permita el desarrollo del conocimiento en una persona cada vez más habituada a ello.

SEGUIR EN LA BREGA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 23 DE ABRIL)

Ya ha pasado más de un mes que Trujillo sufrió duros embates de la naturaleza: una fuerte lluvia y el paso de siete riadas de agua y lodo a través de la ciudad de este a oeste nos abatieron y nos sumieron en el caos. La situación creada mostró todas las flaquezas de nuestra sociedad en cuanto a organización y planificación, así como debilidades humanas como la vanidad, el egoísmo y la cobardía. La mala leche de muchas personas para crear zozobra y especulaciones estuvo a la orden del día. Las redes sociales se plagaban de datos alarmistas e insidiosos que azuzaban a una población asustada y a merced de especuladores. Muchas autoridades tuvieron poca capacidad de reacción ante la magnitud del evento. Todo esto se evidenció hace un poco más de treinta días.
Tras un mes, la ciudad está lentamente volviendo a su cauce; la gente que no sufrió directamente los embates vuelve a realizar sus actividades, a divertirse, a reunirse en fiestas, a asistir a eventos; a olvidar todo. Los medios, en un principio incisivos con los sucesos, comienzan a desterrar la noticia de la primera plana a secciones menos relevantes. Ya son otros eventos, políticos, económicos, policiales o de farándula los que ocupan titulares. Quebrada de San Idelfonso pasó a un segundo plano al ser desplazado por la posible denuncia por difamación contra un juez por parte de un conocido periodista limeño. Ahora los damnificados, incluso, se preocupan si tal fisicoculturista de pantalla televisiva le pone los cuernos a su enamorada; o si tal modelo cambió el lecho de un futbolista por otro. Aunque haya secuelas en las calles de lo vivido, la gente prefiere olvidar.
Con este olvido viene la imposibilidad de presionar socialmente por saber qué pasó con todo el dinero destinado a la Región por el gobierno de Ollanta Humala para la prevención del anunciado Niño de 2016; en averiguar a fondo sobre el comportamiento censurable de diversas autoridades de nuestra ciudad y región; en exigir una real planificación así involucre decisiones impopulares; en preguntar por qué habiendo tenido un plan general propuesto por el BID en 2012 no se ejecutaron las medidas de prevención sugeridas en el mismo. Todas estas posibilidades no están en manos de los políticos, puesto que se deberán de tomar decisiones que les deben de restar votos o quizá impedir ciertas gestiones oscuras ligadas a la corrupción. Es más, hay un interés por que la gente olvide, que la gente se ocupe en otras haciendas y vicisitudes, que la gente no indague más.

Ahora es el turno de la sociedad civil de actuar. Es a través de los colegios profesionales que se debe de presionar para que las autoridades se fajen los pantalones y comiencen a trabajar coherentemente para que en los siguientes años no estemos nuevamente haciendo campañas de donación, aplaudiendo por gente informal salvada del lodo o lamentándonos por vidas y bienes perdidos a causa de la irresponsabilidad de todas las partes.

domingo, 16 de abril de 2017

UNA VENTANA DE POSIBILIDADES: TURISMO EN TRUJILLO

El marte 07 de marzo tuve una primera reunión con el Comité Cívico por la Revitalización del Centro Histórico de Trujillo a invitación de Mario Falero, quien lo preside. El motivo de la reunión fue para retomar el trabajo que se hizo el año pasado con sus logros y bemoles, y la necesidad de un compromiso mayor para lograr el objetivo principal que es revitalizar el Centro Histórico de la ciudad. Durante la conversación se comentó, en ese entonces, que estábamos cerca de la fecha en la que el Niño del 25 se manifestó con tres días lluviosos que abatieron a la ciudad el mismo mes a pocos días. Y el 14 cayó la primera plaga a la ciudad. Durante seis días, la ciudad en su totalidad sufrió fuertes lluvias y, sobre todo, siete huaicos que paralizaron la ciudad. Los ciudadanos nos preocupamos de cómo guarecernos y cómo defender nuestros bienes. Una vez pasada estas riadas, la ciudad comenzó a restañar sus heridas, que tomarán buen tiempo, y la espera de un plan coherente para que de una vez por todas Trujillo cuente con un programa de prevención más coherente y que haya una decisión política más sostenible, así se tomen medidas impopulares.
La reunión se centró, sin conocer aún lo que se nos venía, en ofrecer un programa atractivo para la ciudadanía y turistas para la Semana Santa, de la cual nos separaba casi un mes.  Nos cayó la noche; sin embargo, se siguió trabajando en base a unas ideas intercambiadas por correo antes del desastre. La gestión de Miriam Gayoso alcanzó una propuesta de tres circuitos religiosos, para lo cual se había preparado ya un bosquejo de tríptico. Dos de los circuitos eran en el Centro Histórico y tenía a la Catedral como eje principal. Y un tercero que se focalizaba en cuatro iglesias de la periferia que son “iglesias de indios”.  Debido a la situación se trabajó a cierta velocidad con el fin de tener esta propuesta lista para los días jueves 13 y viernes 14, que corresponde a la fecha de Semana Santa. Con el fin de promocionar estas rutas se hizo una conferencia de prensa el viernes 07 para difusión a la comunidad. Ese día, quizá por no haber alcanzado información sobre mi CV, me “nombraron” historiador, profesión que me hubiera gustado seguir, fuera de la de lingüística; pero usurpé ese título. Mil disculpas a los agraviados.
Con el fin de monitorear este nuevo “producto”,  el día 05 se hizo un primer simulacro con la visita del primer circuito. Esta no fue del todo satisfactoria, pues hubo una serie de descoordinaciones que sucedieron, felizmente, en este espacio. Nos encontramos todos en el atrio de la Catedral con el grueso de guías de turismo gracias a la gestión de Yvette Cayetano, quien había convocado al mayor número de ellos para poder convencerlos sobre este proyecto. Hubo más responsabilidades, pero la premura y la situación generada por el estado de la ciudad hicieron que varias actividades sean suspendidas. A las 9 de la mañana, ya reunidos, nos dirigimos a la iglesia de Santa Ana. El templo se encuentra en la esquina de los jirones Orbegoso y Zepita, sin conocerse la fecha de construcción; es una iglesia de Indios, de allí que este mantiene una semejanza con compositiva con los templos análogos, como son los de Mansiche y Huamán; por eso su ubicación no se halla tan distante de una de las puertas de la antigua muralla de la ciudad (obra planificada por el ingeniero italiano Joseph Fomento): la portada de Mansiche. Está dedicada a Santa Ana, madre de María, por lo que es interesante ver una talla moderna de Santa Ana niña con sus padres, los abuelos de María.

 La iglesia es regentada por una orden colombiana de padres, a los cuales se les reconoce por el uso de larga sotana marrón. Cuenta con una plazoleta, antiguamente abierta al público, hoy luce cercada por rejas de fierro que limitan su acceso, acondicionada con bancas, acompañadas de árboles, jardines, farolas y luminarias; cuando uno accede a la plazoleta hacia la mano izquierda y hacia el fondo hay una placa interesante colocada en 1935 que rememora el cuarto centenario de la fundación de Trujillo y el compromiso que asumió la pequeña comunidad judía residente en nuestra ciudad en esos años que se comprometió a reconstruir la iglesia que quedó muy dañada por el Niño de 1925. 

Ese fenómeno fue catastrófico para todo el Norte peruano. Recuerdo la visita de una amiga que venía a investigar el primer caso de posesión demoniaca de dos monjas del Convento de Santa Clara; ella fue recibida amablemente por las madres; poco después se enteró que todos esos archivos fueron destruidos por las lluvias y huaicos de ese entonces. Recuerdo haber visto una foto ampliada de la Plaza de Armas de esos años que mostraba una alfombra negra en el piso de la misma: era una ingente cantidad de insectos que cubrían la plaza. Nos tocaba San Francisco (conocida como “El Sagrario”), pero estaban en plena limpieza. Me hubiera gustado ver las joyas que tiene este convento, diversas tallas e, incluso, se habla de una pequeña escultura de Juan de Legarda, famoso tallador y escultor quiteño de la colonia.  Lástima. 



Así que nos dirigimos a la Catedral. La información de la misma dice así: “Desde la fundación de la ciudad de Trujillo, se planifico y estableció el terreno para la construcción de la iglesia matriz, la que se edificó de manera muy reservada. Sin embargo la primera construcción fue muy simple y con la creación del Obispado de Trujillo mediante bula papal emitida por el papa Gregorio XIII en año 1577, esta iglesia se transformó en catedral, mejorando y ampliado su construcción para que esté acorde a su estatus. Esta primera iglesia fue destruida por el violento terremoto del 14 de febrero  de 1619 siendo reconstruido entre los años de 1647 al 1666. El 23 de agosto de 1967, el Papa Paulo VI elevó a esta catedral a la categoría de Basílica Menor, cuando el arzobispo de Trujillo era el padre Carlos María Jürgen. Esta es la distribución arquitectónica básica que ha llegado hasta nuestros días. El sistema constructivo en que se basa la estructura de esta iglesia es el arco, arcos ciegos, bóvedas, cúpulas, y muros portantes, el establecer el comportamiento de la estructura ante movimientos sísmicos y determinar los puntos de falla, permitirá establecer su estado de conservación. El primer ambiente es el sistema de naves dispuestas en cruz, y que están destinadas al uso público en la se desarrollan las actividades religiosas públicas.” La iglesia ha sido pintada en su interior. Tuvimos la oportunidad de ver dos cuadros: el de Santo Toribio de Mogrovejo otorgando el Sacramento de la Confirmación a Santa Rosa de Lima y el del Misterio de la Santísima Eucaristía, dividida en tres escenas (cielo, tierra e infierno), el cual generó una polémica por las diversas interpretaciones que focalizaban la atención sobre la Virgen María, cuando en realidad el punto de referencia es la eucaristía; la distribución es simétrica y marca claramente la división de los tres niveles; interesante es el trabajo de la luz en el mismo cuadro. Desconozco el autor y buceo en los libros de historia. Alguien debe de tener ese dato. Aquí terminamos el primer periplo, con diversas observaciones a corregir.




No asistí al día siguiente, que era el segundo circuito ni el lunes 10 que se iba a realizar el tercer circuito. Pero sí lo hice de manera oficial el viernes santo, el 14.  Íbamos a visitar las iglesias de las reducciones de indios. Salimos varias personas en un ómnibus en dirección a Huamán, siempre bella. La iglesia Señor de Huamán tiene una de las portadas más impresionantes del arte barroco indígena del Norte peruano. Hay toda una simbología  tan locuaz en sus hornacinas, detalles de las dos sirenas que representan la lujuria, el pecado, caso raro en el barroco peruano. La plaza debe de ser rescatada y cuidar la fachada, pues muchas palomas la están deteriorando con sus heces. En el interior hay varios lienzos coloniales que hay que restaurar urgentemente.





Luego nos fuimos a la iglesia Mansiche, llamada Divino Salvador, que, como Huamán, se construyó sobre zona pantanosa. Las lluvias del 14 de marzo la han afectado un poco. Esta iglesia tiene un bello altar y ha mantenido dos bellos retablos laterales de cedro de Nicaragua.




La siguiente iglesia fue San José que se halla en la carretera a Huanchaco, vecina a Chan Chan. El origen de la misma se pierde en el tiempo pues creen que fue una pascana obligatoria en los peregrinajes de la Virgen del Perpetuo Socorro a Trujillo. Oficialmente fue fundada en 1876. Ironías de la vida: esta iglesia fue la primera que visitó el papa Juan Pablo II en su visita a la ciudad. Todos pensaban que iba a ser Mansiche, se engalanó la plaza de esa iglesia, se hizo un parque de bustos papales e incluso un arco (ahora demolido). Aquí hay leyendas como el de la gringa (que aparece a medianoche a los conductores en la carretera) o del cura sin cabeza. El escritor Camino Calderón habla de otro origen. La iglesia está totalmente pintada en el interior. Parece ser que cada cófrade ha puesto en cada hornacina su gusto particular. Hay una pequeña talla de Cristo de la colonia.




Nuestro último objetivo fue Huanchaco, la iglesia de Nuestra Señora del Socorro. La vista sería impresionante si se pintaran todas las paredes laterales de la casi ciudad. La mirada de ladrillos sin enlucido desmerece mucho una vista panorámica atractiva con el muelle y el mar como fondo. La iglesia tiene varias tumbas en las paredes y lo interesante es obviamente la virgen cuyo rostro es nada menos que la famosa Juana la loca, esposa de Felipe el hermoso de Flandes, y de cuya dinastía vendrían los Habsburgo. Era usual usar los rostros de reinas para imaginar a una talla de vírgenes. En España se usó, por ejemplo, el de Isabel la católica, madre de Juana la loca. Otro detalle es que se halla la tumba del benefactor Dean Saavedra. Además hay un interesante exposición de un amplio y lujoso vestuario para la virgen y el niño que lleva en sus brazos. Hay además una colección permanente de cuadros del pintor Pío Ángel, quien ha hecho la representación de la vía crucis con todos los detalles huanchaqueros que podemos distinguir: la usanza de vestir, los arenales, el mar y el inconfundible cerro Campana, lugar sagrado que esperamos haya la voluntad de preservarlo e incluirlo dentro de la oferta turística de este balneario y la ciudad.






Retornamos a Trujillo, tras casi tres horas de una visita interesante. Un nuevo filón se ha abierto. Ahora a hacerlo crecer y mejorarlo. Trujillo tiene lo suyo.  

SOSPECHOSOS COMUNES (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 16 DE ABRIL)

En el artículo anterior (domingo 09 de abril) publicado en esta columna refería a la soledad que los ciudadanos enfrentamos ante la desidia o corrupción de nuestras autoridades, sean locales, regionales o nacionales. Algunos amigos y colegas me comentaban, con toda válida argumentación, que nuestra debilidad radicaba en nuestra escasa cultura cívica y falta de compromiso ante tan alta responsabilidad como es el campo de la política, pues muchos de estos malos elementos salen del seno de nuestra sociedad, permisiva con toda forma de irregularidad, incluida la corrupción; esas características anómalas sociales las trasladan al campo de la dirigencia pública una vez que acceden al poder.
Sin embargo, creo que no toda la ciudadanía puede ser medida por las tergiversaciones de una mala democracia como la que manejamos en nuestra sociedad. Uno de esos crasos errores surge en la construcción de un partido político. La hechura de estos en la sociedad peruana dista mucho de lo que vendría a ser un verdadero partido político, con una ideología, estructura interna democrática, una meritocracia que permita el ascenso y la creación de cuadros técnicos e intelectuales capaces de asumir el gobierno de una ciudad, región o país. La constitución de varios partidos no pasa de ser la camarilla de amigos o paisanos que se propone llevar un móvil personal o grupal a veces reñido con los intereses comunes. Muchos partidos son, en realidad, clanes familiares. Ejemplos sobran a lo largo del país. Pero hay algunos partidos que se movilizan de maneras más oscuras y peligrosas, pues por la captación de votos no dudan en jalar a sus filas a personas de oscuro pasado. Estamos siendo testigos en las últimas semanas de ver varias autoridades políticas de estar involucradas en diversos escándalos de corrupción, amedrentamiento, extorsión, todo tipo de tráfico ilícito. Parece ser que FP, sobre todo, se ha esforzado en reclutar personajes que “enriquecen” las páginas de revistas y diarios, aparecen en las pantallas de TV o fluyen a través de memes o denuncias virtuales que hace dudar si es que en ese partido haya algún personaje que no se encuentre involucrado en algún escándalo o denuncia. Un partido lleno de injertos (hábito que viene desde la salita del SIN) y que, en vez de sumar, han restado la credibilidad de aquellos integrantes honestos y cabales que pueden estar militando en sus filas. La pregunta queda en saber si esos militantes tienen la capacidad de exigir una depuración de esos integrantes partidarios por cuestión de integridad, capacidad y honestidad, cualidades que carecen todos aquellos personajes que han estado desfilando por los medios en situaciones hilarantes y mortificantes. Son personajes políticos que están haciendo mucho daño al tejido social, pues muestra las deficiencias de la democracia formal al haber sido candidatos propuestos por una cúpula dirigencial que ha pensado, creo, cuidadosamente en quiénes son los indicados para representarlos.  


domingo, 9 de abril de 2017

EN NUESTRA SOLEDAD (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DE TRUJILLO DOMINGO 09 DE ABRIL)

La última semana ha estado plagada de demostraciones lamentables de la calidad política de los “líderes” que nos gobiernan. Con estas, se puede hacer un breviario de errores, tropiezos y malas intenciones desde que comenzó la situación de emergencia en nuestro país (enero) a nuestros días. Las acciones han venido ocurriendo tanto en las situaciones extremas de emergencia, así como el cotidiano quehacer que les compete a estas autoridades y representantes. Haciendo un recuento de todo lo vivido, estamos a nuestra suerte.

Una vez iniciada la situación de emergencia, diversos personajes actuaron de manera reñida a la función que les corresponden. Autoridades municipales, regionales y nacionales, en vez de actuar en beneficio de la comunidad, realizaron acciones deplorables en pro de su persona o su partido: videos cuestionables, ayudas sesgadas, montajes ridículos, piscinas “laborables”, uso indebido del material de emergencia para uso familiar o simplemente dejando de hacer lo que correspondía como autoridad civil. Las organizaciones militares supieron responder con creces ante las ineficiencias de la parte civil. La crisis de liderazgo se evidenció, para desgracia de millones de ciudadanos de la costa peruana, a verse totalmente desbordados por riadas de agua, inundaciones, lluvias; lo peor de todo es que la totalidad de lo sucedido ya estaba anunciado y, teóricamente, las medidas preventivas hechas a finales del 2015 e inicios del 2016 iban a atenuar las mismas. Creo que es momento que se haga una verdadera rendición de cuentas de los gastos millonarios de ese entonces. Los líderes políticos aún están en sus puestos.

El Congreso de la República no se queda atrás con sus soberbios desatinos. Elegidos ellos para velar por el bienestar de los ciudadanos en general, decidieron eliminar una serie de menciones en la ley 1323 en lo que se refiere a la orientación sexual o identidad de género, que, de prosperar, desprotegería a una cantidad numerosa de ciudadanos que pertenecen a la comunidad LGTB. Una suerte de preámbulo para la celebración del 05 de abril, pues fue promovida por el grupo político que surge de ese nefasto periodo de nuestra historia, que abrió las arcas al gobierno más corrupto de la era republicana. Y ese día, como corolario de nuestra soledad, un congresista hizo un comentario hilarante, pero preocupante, de una persona que tiene a su cargo legislar en la ¡Comisión de Educación! Bienvenido Ramírez, representante de FP por Tumbes, tiene en su haber otras joyas como el intento de desacreditar las pruebas PISA con el fin de tumbarse a Jaime Saavedra, el entonces Ministro de Educación. En manos de estas personas dejamos el destino de nuestro país, nuestro destino.

La ciudadanía tiene que fortalecerse y “cuadrar” de una buena vez a nuestros funcionarios públicos a los cuales pagamos a través de nuestros impuestos y, por lo tanto, como empleados nuestros tenemos todo el derecho de exigirles que hagan bien su trabajo, pues para eso se los eligió.



domingo, 2 de abril de 2017

PREVENCIÓN A LA PERUANA (ARTÍCULO PARCIALMENTE REPRODUCIDO EN EL DIARIO LA INDUSTRIA DOMINGO 02 DE ABRIL)

Estamos viviendo una nueva catástrofe natural con las consabidas consecuencias sociales. Una raya más al tigre. Desde que tengo uso de razón, nuestro país ha ido acumulando una serie de medidas para atenuar la desgracia que genera cualquiera de estas catástrofes. Terremotos, aluviones, inundaciones, epidemias han desnudado nuestra informalidad, la cual puede obedecer a la ignorancia, a la desidia o, la más grave, a la corrupción.
Los antiguos habitantes del actual territorio peruano usaron diversas estrategias para poder convivir con estos desastres. Era una forma de supervivencia, pues está demostrado en la historia que grandes catástrofes fueron la causa de la desaparición parcial o total de algún pueblo, ciudad e, incluso, cultura. Es regla universal: grandes sequías derrumbaron al Imperio Egipcio. La hambruna hizo que grandes pueblos nómadas rebalsaran el Imperio Romano. La peste bubónica devastó un tercio de la población europea y significó el debilitamiento de ciudades, reinos o familias reales; con solo indicar que es uno de los factores importantes del fin de una edad, la Edad Media. Cautos de esto, muchos estadistas planificaron sus ciudades, vías de comunicación, zonas de producción agrícola con el fin de prevenir cualquier desastre. La naturaleza es poderosa, pero enseña a todos cómo saber llevarla. Un animal, sufrida una primera experiencia con un elemento natural, no acomete el mismo error. Pareciera que el hombre carece de este don. Sin embargo, tenemos ejemplos notables del antiguo Perú que trataron de domeñar el territorio: los tambos cumplían esas funciones, grandes almacenes de alimentos no perecibles que podían soportar heladas, sequías o riadas. Hay que destacar la función de la andenería, que no era un capricho estético, sino un uso racional de tierra y agua. Las ubicaciones de palacios, templos e, incluso, ciudades obedecen a una serie de medidas de prevención que, en su conjunto, no se presentan en la actual sociedad peruana. Es de destacar que Chan Chan, vista del aire, no se halla ubicada en lecho de ríos secos alimentados por diversas quebradas que rodean a la ciudad, a diferencia de Trujillo que ha sufrido hasta siete riadas de lodo y basura. Y, además, el reservorio natural llamado Mampuesto ha sido una muestra de cómo la planificación de la sociedad actual ha sido pobre y desorganizada.
La prevención evita pérdidas económicas y de vidas. Es un cambio de actitud que la sociedad trujillana, en particular, y la peruana, en general, debe de tomar. Parte de la educación y de la percepción que se tiene por los demás. Son las bases desde las cuales se debe de atacar el problema: mucha gente siente que las medidas de prevención significan un gasto no justificado, pues no hay retorno (así fue la respuesta que el Ministerio de Economía dio para las medidas de contención del río Piura que hubieran sido de utilidad en la actualidad). Esa es la justificación que demuestra que los demás son irrelevantes en su dinámica económica. Solo basta ver cuántos incendios ya se han dado en los famosos malls peruanos, paradigmas de la construcción segura moderna, para tener una idea de la forma de pensar de los responsables de crear los espacios, las medidas, las estrategias y los protocolos de seguridad. En esto subyace la corrupción, pues distraer recursos para beneficio propio significa deteriorar la calidad de materiales a usar, autorizar el uso de otros materiales riesgosos (recordar el incendio de Utopía y otras discotecas), construir aberraciones o en lugares no apropiados, usurpar zonas que tienen un fin de seguridad (por ejemplo, áreas verdes que hubieran amortiguado las recientes inundaciones), dejar de construir medios de seguridad (los famosos drenes que Chavimochic no hizo a lo largo del proyecto). Tanto lo económico como lo político, si vemos el actual panorama, son grandes escollos de un buen plan de prevención global de cualquier ciudad del país. Y por lo todo sucedido, Trujillo ha sido una víctima más de ello.
Ahora ya hablan de prevención, pues ya hay bastante presión ciudadana, la cual espero que no se disperse o se relaje una vez pasada esta situación de catástrofe. Los ciudadanos deben de tener el poder para exigir a las personas responsables para llamar a los expertos y personas competentes a trabajar en eso: planificación holística. Para eso los elegimos.
En la antigüedad, los moche sacrificaron a varios jóvenes para aplacar la ira de un Mega Niño. En otras circunstancias, la zona era arrasada como Túcume, pues sus dioses no “funcionaron” o la ciudad era abandonada como fue el caso de Zaña, pese a que las iglesias se plagaron de feligreses para pedir perdón. Ambas son medidas extremas, pero el hecho de pedir destitución de tal o cual autoridad no deja de tener un tufillo histórico. Ahora tenemos la palabra y la oportunidad para una verdadera cultura de la prevención

EL PELIGRO DE PROTESTAR (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMINGO 02 DE ABRIL)

La protesta es tan antigua como la humanidad, es una manifestación de nuestra disconformidad o incomodidad frente a determinada situación. Según la RAE, es “expresar, generalmente con vehemencia, su queja o disconformidad”. Además, es “expresar la oposición a alguien o a algo”. A lo largo de la historia, la humanidad ha tenido diversos momentos de protestas sociales que han permitido avances en la condición humana. Recordemos: cada primer día de mayo, muchas personas conmemoran un triste sofocamiento contra grupos de obreros en Chicago por las condiciones laborales; tras varios días de violentos desenlaces que causó la muerte de varios obreros y policías, los trabajadores obtuvieron paulatinamente las 8 horas laborales (derecho que se está perdiendo en nuestros países por las formas peculiares del libre mercado). El movimiento femenino recuerda cada ocho de marzo la masacre de casi un centenar de mujeres obreras en huelga por pedir mejores condiciones de trabajo. Ambos hechos luctuosos nos permitieron acceder a logros que, en cierta forma, ahora gozamos.
La parte protestada no ve con buenos ojos estas acciones. Trata de minimizar las razones de la protesta, así como desacreditar a las personas que la incitan. Nuestro país vivió durante el fujimorato una campaña de demolición contra todos aquellos que iban cuestionando la corrupción y la pérdida de derechos (trabajo, comunicación, educación) que se fomentaba abiertamente durante la década de uno de los regímenes más corrupto del planeta. Frases peyorativas, falsos testimonios, historias sembradas, fueron algunos de los sucios recursos que se emplearon contra abogados, sindicalistas, estudiantes, periodistas que buscaban desnudar la escandalosa corrupción de la época. Y así cayó la dictadura. Sin embargo, fuertes secuelas de aquella época quedan en el imaginario social. Una persona que protesta es un agitador, un desadaptado, un rojo. Esos son los calificativos incluso otorgados por los medios. Lo tratan de deslegitimar ante la sociedad. El hecho de protestar por un derecho perdido hace que incluso una persona mediática califique esta acción de “acto terrorista”. Aún la palabra “sindicato” suena mal, incluso, a los oídos de las mismas personas que ven cómo cada día van perdiendo sus derechos laborales y sus condiciones de vida.
La sociedad, no obstante, ha ido desarrollando un compromiso sistemático para velar por sus intereses. Ayuda a ello que los medios virtuales permiten una rápida difusión de hechos censurables que conmueven a la opinión pública. Desorganización, explotación, falsas promesas, descoordinación, corrupción, uso ilegal de recursos públicos, hechos que ahora son más expuestos que antes, son manifestaciones que provocan la legítima reacción de varios ciudadanos al ver la malversación e incapacidad de personajes públicos que fueron elegidos para velar por nuestro bienestar. A golpes estamos aprendiendo. Esperemos que no sea en vano.

martes, 28 de marzo de 2017

PIURA EN SU HORA (SUMA DE ERRORES EN UNA RICA REGIÓN)

Nací en Piura hace casi 60 años. Nací un mes después y el mismo año en que los soviéticos pusieron el primer artefacto humano en órbita fuera de la atmósfera. La era espacial había empezado. El hombre comenzaba a irse más allá de nuestros confines para dominar (esa es nuestra filosofía) otros lugares allende nuestro planeta. Piura fue mi lugar natural durante mis tres primeros años. Cálida, recuerdo dos hechos memorables de mi niñez: mi primer film en algún cine de la ciudad (un film de Chaplin) y ver a Xiomara Alfaro, quien había impuesto dos canciones de moda en esa época (Nunca en domingo y Moliendo café). La mudanza familiar a Arequipa hizo que me alejase de Piura. Retorné en 1967 a recoger una simpática herencia que incluía un piano de cola, el cual nunca pudimos trasladar a Arequipa. Sí recuerdo el problema del agua: riesgo de insalubridad. El agua de Piura, extraída de subsuelo, era muy salobre.  
Por muchos años solo sabía que cosas que sucedían en Piura por noticieros o diarios. Por mis tíos escuchaba todo lo que había sucedido en la inundación de 1972, cuando las aguas del río Piura llegaron más allá de la plaza de armas. Recuerdo lo de la Represa Poechos, toda la construcción hasta su inauguración en 1976. Ese año con un amigo decidimos ir a Ecuador y visitamos Piura tras una ausencia personal de 9 años. Piura había crecido, pero desordenadamente. Lo del Niño del 82-83 fue un golpe mortal para la ciudad y región; recuerdo situaciones como la de encontrarme con muchos piuranos en Lima (estudiaba en ese entonces en esa ciudad), familias de clase media, quienes habían dejado Piura para instalarse en la capital; los identificaba en los micros y era difícil para ellos: gente mayor a la cual le iban enseñando cómo desenvolverse en una ciudad nueva y grande, por ejemplo, para tomar un micro. Era fácil reconocerlos por su hablar y su desplazamiento tímido en una ciudad que no manejaban. En el 85 retorné a Piura. Ciudad que se levantaba, fue el año que conocí Canchaque y la bella sierra de esta Región; y la zona de Sechura con la impresionante iglesia mandada a construir por Martínez de Compagnon. Piura aún mostraba las heridas de ese duro Niño que le tocó vivir. Calles en mantenimiento, cambios de tuberías, reparación de edificios. En el 93 regresé nuevamente a la ciudad y había signos de progreso. Hasta el 98. Después estuve visitando a un amigo, ya que se había mudado a Piura y pude conocer la vastedad y riqueza, con mayor presencia. Vi el puente caído y la placa que recordaba a todos los que murieron ahogados o arrastrados por las aguas. Ese 2000 hice un viaje alucinante a las lagunas de las Huaringas. Para cruzar un tramo de la trocha, tenías que ir vadeando un río. Le pregunté al chofer cómo lo hacían en temporadas de lluvias a lo cual me respondió tranquilamente que se quedaban aislados hasta dos semanas. También veías cómo la ciudad vieja iba siendo demolida para dar paso a la modernidad: el viejo Piura caía para permitir que edificios reemplacen bellas casas semiabandonadas o semiderruidas. 
Estuve por Piura llevando a amigos para que conozcan Paita, Parachique, Sullana, Talara, Negritos, Cabo Blanco, Narihualá, Colán, Máncora, Chulucanas, Manglar de San Pedro, playa Cangrejos, Yacila, Yapatera, etc. Hemos cruzado por un bosque de postes de energía eólica inactivo aún cerca de Talara; hemos visto la nueva planta de fosfatos y la que estaba en construcción de Cementos Pacasmayo, empresa que se está mudando a esta Región. He visto Poechos, que acompaña a otra represa más pequeña: San Lorenzo. La ciudad se ha plagado de nuevas edificaciones, crecen malls por todas partes, algunos mucho más grandes que los que Trujillo o Chiclayo, ciudades más grandes poblacionalmente hablando; la ciudad y la Región son ricas. Pero, ¿qué ha pasado con toda esa riqueza? ¿Para qué ha servido este boom de todo nivel para una zona que ha sido doblegada por este último Niño? Como de costumbre, se han construido edificaciones sin criterios ni orden, se han zonificado espacios de alto riesgo sin medios de amortiguación (como bosques o grandes parques, por ejemplo)
El Gobierno Central, en 2015, destinó mucho dinero para esta Región pues se sabe que es una de las afectadas. ¿En qué se ha invertido el mismo siendo responsable del mismo el Gobierno Regional de entonces? Se está difundiendo por redes que en el 2007 se rechazó un proyecto de prevención para ser aplicado al río Piura y todo su cauce, y fue rechazado por no tener retorno económico  (como pasó, en cierta forma, con el rechazo al pedido para la zona de El Porvenir).
La gente comenta la ira divina para apuntar los ojos hacia el lado incorrecto; lo que debe de entenderse que más grande y peligroso es la estupidez humana o, lo que me parece más viable, la corrupción de esas personas que a la larga son las causantes de pérdidas humanas y materiales que ahora estamos sufriendo. ¿Prescripción para estos casos? Si el asesinato intencional está incluido ahora dentro de los delitos que pueden prescribir, bueno. La sociedad civil tiene la palabra. 

domingo, 26 de marzo de 2017

APRENDIZAJE DOLOROSO ( ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DE TRUJILLO DOMINGO 26 DE MARZO)

Ya vamos por nuestra segunda semana de riadas violentas, lluvias tropicales y una crisis social y de infraestructura que nos van a costar quizá un punto de nuestro ansiado récord de país en crecimiento sostenido y atractivo a las inversiones privadas. Pero, nos las tenemos ganada por no haber recapacitado como ciudadanos y habitantes de una ciudad, región y país que ya ha cambiado en su naturaleza física. Cualquier acción que se haga o se deje de hacer tiene una repercusión segura. Algunos extraviados surgen por ahí culpando a la naturaleza; tildan lo sucedido de castigo divino eludiendo así nuestra plena responsabilidad de haber cometido gruesos errores a lo largo de estos años perdidos: elegir autoridades incapaces, fomentar el desorden y caos, haber sido partícipes directos o indirectos de acciones contravenidas a la lógica urbanística (como construir en zonas inhabilitadas, participar en invasiones de terrenos o traficar con áreas prohibidas; hasta haber construido aberraciones en nuestros propios domicilios), haber sido parte de un tejido corrupto que ha ahogado propuestas que hubieran atenuado con creces el fuerte impacto que estamos sufriendo.  Esa es nuestra responsabilidad. Desde el fuerte Niño del periodo 82-83 a la fecha, hemos hecho acciones lamentables que ahora nos toca reflexionar para actuar con coherencia y visión de futuro. Ahora es el paso de los profesionales correctos, honestos y de proyección para que los dirigentes actuales, desde la más pequeña base (Junta Vecinal) hasta la Presidencia, tomen las medidas correctas, no populistas ni populacheras que son las que han alimentado estas últimas cuatro décadas en nuestro país. Por eso, vayamos a los libros de historia y veamos qué líderes y qué partidos nos arrastraron a la situación que estamos. Creo que este sería un buen referente para cualquiera de las próximas elecciones que tengamos.
Sin embargo, hay que destacar el trabajo silencioso de hormiga de organizaciones que hacen bien su labor; y de jóvenes, cientos, miles de ellos pertenecientes a diferentes instituciones o espontáneos que respondieron rápidamente a la adversidad sobrepasando la inercia, el desconcierto, el oportunismo e, incluso, el egoísmo de muchas autoridades (algunas de ellas fueron deshonestas con la sociedad actuando con avaricia y acaparamiento). Estos jóvenes han abierto los ojos, son la semilla para educar a una sociedad que no se le otorgó herramientas para actuar frente a adversidades como la actual (veamos qué lamentables hechos se han suscitado por vecinos que han provocado más caos en la ciudad). Estos son los héroes actuales y los ciudadanos de mañana con otra mentalidad, ameritan tener nuestro reconocimiento y no a esos falsos héroes como la mujer salvada de una riada, pobladora irresponsable de una zona ocupada ilegalmente. Héroes de barro no necesitamos ahora, los medios deben de rectificar su actitud que muchas veces es más tremendista que colaborativa.

miércoles, 22 de marzo de 2017

BREVE CRÓNICA DE UNA CIUDAD ABATIDA (TRUJILLO Y SUS HUAICOS NATURALES Y SOCIALES)

Miércoles 22 de marzo. Luego de una semana de lluvias y huaycos (riadas de lodo y piedra), salí a ver cómo estaban mis amigos y una parte de la ciudad: el centro histórico de Trujillo. Premunido de una máscara, gorro, agua y una cámara fotográfica me enfilé hacia la Av. América Norte, ubicada a dos cuadras de mi casa. Mi caminata fue un poco accidentada, pues se habían colocado bolsas de arena en lugares que entorpecían el paso o lo obstaculizaba del todo. Además se veían muchas calles con el acceso a ellas totalmente cerrado. Ojalá que alguno de sus residentes no vaya a pasar alguna urgencia, pues la posibilidad de llegar a cualquier domicilio en esa calle es nula. Agreguémosle la cantidad de tranqueras que se han colocado en varios barrios para que uno imagine el caos que hay en la ciudad. Y muchos vecinos han sacado sus bolsas de basura para depositarlas en las calles a las cuales, tal como están las cosas, dudo que llegue el camión de recojo. En varios aspectos, los ciudadanos, más que ser parte de la solución, somos parte del gran problema en situaciones como estas. En realidad, tenemos de nota en Civismo: 0.



Luego de seis riadas, el Centro Viejo ha sido uno de los barrios más castigados de la urbe. El Porvenir y Buenos Aires, ambos equidistantes, son también los que más graves consecuencias han tenido. Estos barrios han sido construidos sobre varios lechos de ríos secos que se activan en temporadas pluviales como esta. Recuerdo una visita que hice por el sur de Israel, zona generalmente desértica, en la cual hay lluvias esporádicas pero violentas. Las autoridades habían planificado estos lugares llamados Wadi (un poco como los lechos de ríos secos) para que nada se construyese sobre ellos y que haya advertencias para cualquier visitante, fuera de refugios por su hubiera una furtiva riada de agua. Me toco la experiencia de vivir una tormenta sorprendente con rayos que iluminaban la noche y que retumbaban sobre las cabañas en las que estábamos hospedados; al día siguiente, hubo una fuerte lluvia y vi cómo esos lechos secos se cargaban de agua que formaban una fuerte corriente y que arrastraba con todo. Buen susto, pero todo bien previsto. Aquí varios de estos lechos son zonas urbanizadas e incluso lotizadas “legalmente”, producto de invasiones, traficantes de tierras y de políticos inescrupulosos para obtener votos futuros. A mi parecer, hay zonas en las cuales la intervención de un proyecto de canalización de aguas significará forzosamente la expropiación de casas e incluso cuadras para construir un gran canal dren para la ciudad. Esperemos que haya ese líder que se faje esta impopular medida, pero necesaria si la ciudad en su conjunto quiere seguir existiendo. Las medidas hechas en Ecuador para su sistema de drenaje han sido extraordinarias, un verdadero ejemplo para el de nosotros, el país que lideraba la economía del continente y no ha sido capaz de crear verdaderos proyectos de impacto social como sí lo ha hecho Ecuador. 19 años perdidos desde el Fujimorato con el Niño del 98 y 34 años desde el Niño 82-83 desde el segundo gobierno de Belaunde. Tiempo perdido.
Sigamos con el lamentable periplo. Entré por la Avenida Manuel Vera Enríquez para encontrarme con un tráfico endemoniado y que levantaba un polvo bastante dañino. Esta tierra llegó del famoso camposanto de Mampuesto, un ex reservorio chimú ahora un cementerio. Huelgan las palabras para preguntar cómo es que este reservorio natural terminó de cementerio que colapsa por ¡segunda vez! Imagino que en la era Chimú, muchos canales se servían de estas aguas cuando había lluvias cuyas aguas alimentaban este reservorio natural. Ahora no existen esas fugas o las mismas se han convertido en calles, avenidas o manzanas de casas. Al llegar a la esquina entre la avenida mencionada y la 8 de Octubre me hallé con un microbús atascado en un hoyo abierto por la corrosión de la capa asfáltica. La presencia de varios policías de tránsito como algunos voluntarios controló el tráfico de gente desesperada de salir como sea de ese tráfago. La gente acataba las reglas, pero no faltaba algún abusivo en camionetas 4x4 que generaban desorden: increíble, no era el transporte público, sino energúmenos al volante que se creen con todo el derecho del mundo a avanzar sin respetar a los demás; incluso algunos parecían tener la intención de arrollar peatones. Subí un par de cuadras la avenida 8 de Octubre y la situación era caótica. Muchas calles estaban bloqueadas u otras llenas de lodo de la riada del domingo 19 (la que fue más fuerte). Me dirigí nuevamente a la Avenida Manuel Vera y tomé la dirección de Av. España. Era un caos total, los policías indicaban a los choferes de no tomar la Vera Enríquez por la cantidad de barro acumulado. Crucé hacia la calle Junín. Un triste panorama; sin embargo, ya había maquinaria removiendo el barro para que haya un tránsito fluido. Tres cuadras de Junín, cercanas a la calle San Martín, estaban llenas de lodo y basura. Y así sucedió con todas las transversales a San Martín, la que ha soportado todas las riadas y, quizá, las que vengan aún. Cuando escribo esto, ya están anunciando otra.




Entrar a San Martín es sentirse desolado. Imagino la pesadilla que habrán vivido residentes y comercios que se hallan en esta calle. Aún discurría agua cerca de las bermas. Me acerqué a la Alianza Francesa a ver el edificio. No había nadie, pero luego hablé con el Director y me comentó que habían previsto varias medidas: cubrir objetos y elevarlos, igual libros y otros materiales, asegurar ventanas y puertas. En el 98, el entonces Director vio pasar flotando un gran conteiner de basura desde la avenida Miraflores. No sé qué habrán visto esta vez. Me acerqué al restaurante de unos amigos, el Patio Rojo: daños considerables. Espero que los bancos tengan una política de préstamos blandos a muchos pequeños y medianos empresarios que han sufrido pérdidas parciales o totales de sus medios de trabajo: es lo mínimo que pueden hacer, ya que ahora te prestan dinero a por doquier. Solo espero que no sea una política de usura total que es la esencia, en cierta manera, de un banco.
Seguí caminando por San Martín y vi las tres casas que amenazan desplomarse. Creo que se haría una acción de emergencia, ya que la gente pasa al costado de ellas sin medir el peligro de la caída parcial o completa de una de estas casas. Lamentable. Esta vez me dirigí hacia el Club Libertad. Hablé con el Sr. Anticona, guardián del lugar; me contó aterrado cómo el agua y el lodo ingresaron en el local inundando parte de las canchas de básquet y la entrada. De ahí me dirigí hacia la calle Almagro. Antes di una mano a un señor gasfitero que iba a hacer unos arreglos a una casa, el señor es discapacitado físico y no podía subir los montículos creados con los sacos de arena. Vi otros casos más; si la ciudad en sí es poco amable con los discapacitados físicos, por estos días el panorama es peor. De Almagro fui hacia la Plaza de Armas que yacía aún con polvo, pero ya no como la vi fotografiada el domingo. Subí por Pizarro y en el camino te encuentras con vendedores improvisados de venta de mascarillas. Fui a una farmacia a comprar una medicina que sí había, aparte pregunté por mascarillas: agotadas. Todas estas están en las calles sobrevaloradas. Imagino que el índice de inflación por estos días debe de estar llegando más allá del 40 %. Seguí por Pizarro, quise tomar un jugo y no tenía vuelto: el billete de 10 o 20 soles era raro. Me abstuve y me dirigí hacia la Casa de Emancipación: cerrada. Luego Club Central: cerrado. Doblé por Junín para ver Santa Clara: cerrada. Tomé la calle Independencia hasta España en cruce con Av. Del Ejército. Crucé la avenida, ya no tan caótica para dirigirme hacia la Av. Miraflores. Aquí ya es otro el panorama y el caos volvía a cundir. 




La Av. Miraflores ha sido el cauce “natural” de estas riadas. El asfalto se ha hundido por muchas partes, pero no se ven dichos huecos por la presencia de agua. El caos se iba acentuando a medida que uno se acerca a la Av. Túpac Amaru. La calle está cerrada y a lo largo de la avenida en dirección hacia la Av. América Este las calles trasversales están todas cerradas con barreras de sacos o tranqueras. Es la locura total. En algunos casos, la gente ha hecho una suerte de fortines que a la llegada del agua la derivan hacia el vecino afectándolo. Los trujillanos se quejan del molón de Salaverry y ellos han hecho réplicas del mismo sin importarles a quiénes afectan. Nuevamente, 0 civismo.
Pasé frente al Cementerio de Miraflores. No vi mucho, pero creo que los vivos se han preocupado más por sus vidas que por los muertos. Seguí hasta llegar a Borgoño, doblé para ver cómo estaba la Universidad Privada del Norte, mi ex centro de trabajo, poco afectado. Luego me dirigí hasta Daniel Hoyle para visitar a María. Estaba tranquila felizmente. Pero problemas de agua y organización son los que carcomen la paciencia de la gente. En su casa hice una buena pascana. Como reflexión es la necesidad de organizarnos para exigir a las autoridades presentes y venideras en embarcarse en proyectos globales urbanos que consideren drenes, canales, parques, una urbanización ordenada de la ciudad.




Tomé el camino hacia 8 de Octubre, luego de mi pascana. También en un estado lamentable. Hay algunos sectores que han llegado a situaciones extremas: han construido un muro rápido de ladrillos y cemento.

Trujillo tiene que pensar que ya somos una ciudad tropical y que esta experiencia sea el punto de partida de una ciudad mejor. No queda otra. Porque Trujillo sigue siendo un  lugar bonito para vivir y lo haremos.