domingo, 14 de enero de 2018

PARCHES Y RETAZOS, MOCOS Y BABAS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMINGO 14 DE ENERO)

El remezón del indulto de Fujimori sigue causando estragos en todos los ámbitos del mundo político peruano. Desde el hecho de haber creado un Gabinete de parches y retazos hasta demostrar cómo están “unidos” los diversos partidos con mocos y babas. Las consecuencias ponen en entredicho, cada vez más, el irónico (e hilarante) “Año del Diálogo y Reconciliación Nacional”, socavado, torpedeado por las decisiones de nuestro enclenque Gobierno.

La juramentación del “flamante Gabinete de la Conciliación” este martes 09 de enero tuvo un acta de nacimiento nada auspicioso. Durante la juramentación, PPK confundió la investidura de Cayetana Aljovín, una suerte de ministra comodín, puesto que esta ha ocupado, con este ministerio, tres carteras bastante disímiles: en 2016 dirigía el Ministerio de Desarrollo e Incluso Social (bastante cuestionada en ese entonces); en el 2017 encabezó el Ministerio de Energía y Minas: y ahora, en 2018, es la nueva canciller al dirigir la delicada cartera de Relaciones Exteriores, en el momento más álgido de nuestro país frente a la comunidad internacional por el cuestionado indulto. La rotación de ministros es bastante alta en este gobierno, que ingresa a su segundo año en el poder en una lenta agonía que no tiene cuándo acabar. Pero lo sucedido en otras tiendas políticas es bastante interesante y va a decidir los trazos que vendrán durante este 2018. El nombramiento de dos ministros de las canteras del APRA ha desatado la ira non santa de la dirigencia aprista provocando la expulsión automática de Javier Barreda y Abel Salinas. Esta medida ha sido cuestionada por Jorge Del Castillo, en abierto desafío a Mauricio Mulder y su líder, AGP. Pareciera que las cosas se están saliendo de control en el monolítico partido. Quizá sea una disidencia más de las varias que tuvo a lo largo de su historia partidaria. El otro cuadro es bastante más interesante: FP está cuestionando, incluso algunos abiertamente, el indulto de su líder natural (o por lo menos eso han pregonado permanentemente y era el caballito electoral partidario). La lucha fratricida entre los hermanos Fujimori ha entrado en una nueva fase tras el inesperado (para Keiko) indulto. Ambos han saboreado el gusto del poder y no lo van a soltar fácilmente. Los mensajes de los voceros keikistas y las sanciones contra los 10 congresistas “disidentes” de FP son un claro proceder para restablecer el orden en una tienda política que se pensaba férrea y que torpedeaba la continuidad de este débil gobierno. Pero vienen situaciones en la que el panorama se enturbiará más: Lava Jato sigue su avasallante camino y la crisis de los líderes actuales se puede (y debe) agravarse. 
Al final de cuentas, ¿valió la pena el tan ansiado indulto para tener el escenario actual? ¿Están satisfechos los apristas, izquierdistas, keikistas y de otras tiendas con el indulto “humanitario”?
Feo panorama. Bienvenido al Perú, Francisco.

VISITA DEL PAPA (ARTÍCULO PARCIALMENTE REPRODUCIDO EN LA INDUSTRIA) DOMINGO 14 ENERO

Entre el 18 y 21 de enero el papa Francisco estará visitando nuestro país. En esta tercera oportunidad de la visita de un máximo jerarca de la iglesia católica, Francisco estará en solo tres ciudades peruanas, siendo una de ellas, Trujillo. Su llegada coincide con un ambiente social y político bastante movido en el país, en general, y en nuestra ciudad, en particular. En medio de un indulto otorgado por el Presidente, que ha polarizado al país, el Papa se va a encontrar con un panorama no muy armónico que digamos, pese a que el Gobierno ha designado a este año como el del Diálogo y Reconciliación.
Este viaje a Sudamérica (visitará Chile también) fue bastante esperado; ha visitado, en nuestro continente, Brasil, Bolivia, Paraguay, Ecuador, Cuba, Estados Unidos y México. Siendo esta parte del mundo una de las canteras más fuertes del catolicismo, este viaje era bastante anunciado y anhelado por la grey católica. Hubo una serie de especulaciones por las cuales el papa Francisco no ha incluido a nuestro país en visitas anteriores, siendo la más fuerte la de las posiciones divergentes de nuestro actual cardenal y la del Romano Pontífice. Luego de 33 años (casi como los años que la Selección Peruana no participaba en un Mundial de Fútbol), nuestro país será visitado por un pontífice en un contexto totalmente diferente, aunque en esencia los móviles son casi los mismos: conflictos sociales y culturales.
La forma cómo se abordaron estos agudos temas por el papa Juan Pablo II fue bastante moderada y hasta conservadora. Aunque el mundo aún no era consciente del daño que como especie estamos infligiendo al planeta debido a nuestro estilo y al modelo económico que impera por todas partes, en la actualidad esas repercusiones sí están afectando zonas de alto riesgo, entre ellas la franja costera del Pacífico sur; en otras palabras, Ecuador, Perú y Chile. Francisco I se preocupa por esta grave situación, que pareciera irreversible. El reciente Fenómeno del Niño costero golpeó duramente el Norte peruano y nuestra ciudad fue atravesada de este a oeste por siete huaicos. Para cualquier persona informada nuestra frágil costa es una zona en permanente amenaza y el factor climático (de manera externa o interna) nos pasa una fuerte factura. No creo que, salvo para los consabidos especuladores e inescrupulosos de todo tipo, lo vivido en marzo del año pasado vaya a ser de feliz recordación para el grueso de la población. Me parece que la buena voluntad de Francisco va a chocar con los intereses económicos de muchas empresas y personas inescrupulosas (de todo tipo) que permanentemente están atentando contra el planeta y contra la integridad física (es nuestro hábitat natural). Hay que ver lo que hacen la minería ilegal, las industrias de extracción (como la pesca), el uso de aguas, un largo etcétera que ojalá entre en reflexión. Además, llega en los preámbulos de una pronta campaña política en la que los candidatos electorales se presentarán como salvadores y hombres probos que velarán por el bienestar social. Muchos quizá se cuelguen de su imagen, es cuestión de ver qué sucede en esos días para ver quiénes se “suben al carro” para “bendecir su candidatura”.
Desde los inicios de su investidura, Francisco ha querido arreglar, enmendar algunos entuertos de una vasta institución en la que han sucedido una serie de irregularidades y crímenes que han atentado contra la integridad física de muchos feligreses. Algunas gestiones económicas no han sido nada transparentes y la sombra del Banco Ambrosiano, cuyos tentáculos llegaron hasta Argentina y nuestro país, permanece hasta nuestros días. Otra es la gran mácula de la pederastia, algunos de cuyos graves incidentes sucedieron en nuestro país y las víctimas fueron niños o adolescentes de toda condición social. Los nombres de Luis Fernando Figari y Sodalicio aún están latentes entre muchos varones de clase alta que sufrieron abusos sexuales, por los cuales la misma institución decidió separarlo. Sin embargo, por razones ilógicas de la ley (prescripción, también claramente utilizados por cuestionados líderes políticos), Figari no ha sido tocado; peor aún, en febrero del año pasado (2017) la Santa Sede declaró que sus actos no fueron crímenes. Lo ha mandado a una suerte de exilio dorado para que en silencio reflexione por sus actos.  (Cuando envié este artículo aún Francisco no había pedido la intervención del Sodalicio).
Mientras, recientemente un hombre acusado de haber violado a su sobrina menor de edad lo enviaron a cadena perpetua, Figari sale libre de polvo y paja. Desproporción que la sociedad no puede aceptar si ellos predican la justicia y el respeto de la integridad física.

Por otro lado, es un gusto ver que la ciudad se organice para recibir a tan alta autoridad; es ejemplo debería de ser permanente para tener una ciudad más limpia (no solo depende de las autoridades, sino del ciudadano de a pie) y contribuir con el buen funcionamiento de los procesos de la visita. Sin embargo, la paralización y obstrucción de muchos sectores de la ciudad implican algunos riesgos. Individuales, al posible entorpecimiento del libre tránsito de vehículos particulares (esperamos que haya incidentes como partos, enfermedades súbitas u otras emergencias) o colectivas: fui testigo de pequeño de una turbamulta originada en una procesión a raíz de una quemada de pelo; muchos niños quedaron sofocados o mal heridos (con fracturas) producto del pánico originado. Cualquier incidente originado puede acarrear desgracias mayores, habida cuenta que muchas familias llevan a sus menores hijos e, incluso, niños lactantes que van a estar expuestos a rayos solares (deshidratación) y un calor veraniego. Detalles que debemos de tener muy en cuenta para hacer de esta visita un buen recuerdo para los habitantes y visitantes de nuestra ciudad.

domingo, 7 de enero de 2018

DESPROPORCIÓN (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMINGO 07 DE ENERO=

La primera semana del 2018 cierra con dos hechos luctuosos para la sociedad peruana: un grave accidente en el serpentín de Pasamayo y una alta médica de Alberto Fujimori. Ambos sucesos han golpeado la sensibilidad, tranquilidad y confianza de nuestra sociedad en el año de “El Diálogo y Reconciliación Nacional”.
El primer lamentable caso fue la estrepitosa caída de un bus en la fatídica Curva del Diablo en el temido Pasamayo. Este hecho es la conjunción de toda la informalidad del transporte terrestre de nuestro país: exceso de velocidad, mayor número de pasajeros del que figura en el registro oficial, uso de una zona de tránsito restringido cierto tipo de transporte, cobro inadecuado de peajes, escaso control de carretera y la cúspide de la viveza criolla que toma, de vez en cuando, vidas humanas. La informalidad empieza en comparar la lista de fallecidos con la cantidad “oficial” de pasajeros: 52 fallecidos y 5 heridos vs. 50 pasajeros y tripulación que deberían haber estado en el bus accidentado. Luego de este accidente surgen como culpables autoridades, pero la empresa y los usuarios (como siempre) tratan de pasar desapercibidos, pese a ser trasgresores de normas establecidas; por ejemplo, el exceso de velocidad y el ingreso informal de pasajeros no dependen de factores externos, sino de personas que van dentro de un vehículo dirigido por un vivazo chofer irresponsable, sojuzgado por una empresa que quiere abaratar costos y pasajeros que no saben cómo o no quieren hacer cumplir sus derechos. Nuestras inacciones nos pasan factura también.
El segundo caso es un golpe más a la graciosa denominación del año 2018: reconciliación nacional. El cuestionado indulto humanitario ha causado el rechazo del mundo jurídico internacional y ha sido motivo de columnas de diarios internacionales de derecha, como The Economist, que lamentan la absurda situación de polarización en la que PPK está dejando a la sociedad peruana. Parias internacionales. La reciente alta médica de la clínica del ex Reo, tras un súbito restablecimiento, y su traslado a una suntuosa casa en La Molina acentúan el sentido irregular de este arbitrario indulto. La reconciliación tiene un largo camino por delante en nuestra sociedad. Por otro lado, los hermanos Fujimori y sus seguidores se encuentran medio enfrentados. Fortalecido Kenji frente a su hermana Keiko, ahora es visto como un héroe salvador para muchos y esto hará, para el grueso de sociedad civil, que ciertas situaciones aún nada esclarecidas pasen al olvido colectivo como el caso Limasa, la conexión con Joaquín Ramírez y los tentáculos del narcotráfico en ese partido, cayendo en la impunidad. Y por otro lado, los petardos de Marcelo Odebrecht reducen la cada vez más delicada situación de Keiko frente a la Fiscalía; de ser así, ¿será enviada a prisión preventiva para el velado beneplácito de los “fujimoristas rebeldes”? ¿Papá permitirá eso durante la visita del Papa?

sábado, 6 de enero de 2018

CHIMBOTE: GRATAS SORPRESAS




Este fue el último viaje del año. Había previsto viajar solo con el fin de aprovechar el viernes 29, feriado en Trujillo. Por algunas descoordinaciones de comunicación en el sitio de trabajo, se había informado que retornábamos el 02 de enero. Luego dos amigos se unieron al viaje en diferentes momentos, pues el día central de visita iba a ser el viernes 29 a nuestro objetivo: Isla Blanca. La bahía de Chimbote siempre ha sido motivo de mi interés. Una zona que inició el famoso boom de la pesca que se convirtió en un saqueo sistemático de los recursos pesqueros para hacer la harina de pescado para exportación asolando los cardúmenes. Este boom cambió la fisonomía social de la ciudad y el terremoto de 1970 lo iba a hacer en cuanto a su organización como ciudad. Este terremoto le dejó profundas heridas a la ciudad. Vi fotos y postales antiguas de esta zona antes del boom, pues es una bella bahía (la aprecié desde el aire varias veces cuando existía el vuelo Lima-Chimbote-Trujillo de Faucett) se construyó el hotel Chimú (luego de Turistas), que ahora está venido a menos. Desde el aire puede apreciarse la bella ensenada ahora contaminada (se veían las aguas oscuras desde el aire); esta zona del litoral peruano es apasionante por la cantidad de bahías que hay (Vesique es una, Tortugas otra). Chimbote era un pueblo tranquilo de pescadores hasta la llegada del boom pesquero que cambió todo. Aquí un blog de fotos (http://renzogonzalezparedes.blogspot.pe/2016/05/chimbote-antiguo-fotos-de-antano.html) Otro cambio sustancial fue la construcción de SidePerú, el espacio en el que se edificaban barcos para la pesca e incluso para la Marina peruana. Por SiderPerú, se ideó el plan de industrialización de Velasco de volver a Trujillo en zona de ensamblaje y fabricación de motos, autos y camiones de algunas marcas escogidas (recuerdo: Volvo, Dodge, Datsun, Toyota, Volkswagen, motos Jawa). Los demás países del Pacto Andino (los grandes), Chile, Colombia y Venezuela, hacían otros modelos de autos. Cuando llegamos a vivir a Trujillo en 1973 (mi familia) había industrias en el Parque Industrial que se dedicaban a hacer aros y ensamblaba motos (Creo que una de ellas era Arofisa o algo así). Luego del terremoto la ciudad quedó muy dañada y hubo una fuerte migración de chimbotanos hacia Lima u otras ciudades. Los recuerdos de muchas personas que vivieron ese sismo son espeluznantes; cuentan cómo se abrían las calles y salía agua del subsuelo, el hundimiento de varias casas y el colapso de otras. En mi juventud y cuando vivía en Lima por mis estudios solía viajar con cierta frecuencia a Trujillo; al pasar por Chimbote, entre olores y el estado de la ciudad dejaban mucho qué desear. Además del color anaranjado que lanzaba al ambiente la siderúrgica sin ningún control de contaminación. Es un milagro que la ciudad haya sobrevivido en un periodo en que esas cosas no eran obligatorias para la explotación de recursos (aún hay muchas empresas que hacen caso omiso a las reglas medioambientales).  Otro acercamiento a esta ciudad fue con la novela El zorro de arriba y el zorro de abajo de José María Arguedas. Una novela que interpreta el mundo migrante y palpitante del Chimbote de los 50 y 60. En las ferias del libro que hemos tenido por aquí pude acercarme a su propia literatura a través de un libro dinámico La santa sede que juega con el lenguaje y palabras; la presentación de este se realizó en el principal burdel de la ciudad. Y para redondear el libro El diluvio de Rosaura Albina de Luis Fernando Cueto, un libro que reúne pedazos de la historia de la ciudad, ciertas o imaginadas, a través de prostíbulos y prostitutas que llenaban la ciudad en su época de auge pesquero. En el 2006, fui a Chimbote para conocer Isla Blanca. Con el entonces Director de la Alianza Francesa más Vania Távara, Orietta y Melissa Massat, más dos chicos que trabajaban para el Director, nos fuimos inicialmente a las islas Guañape, casi frente a Puerto Mori. Nuestro siguiente objetivo era Isla Blanca; por eso nos vinimos un día, toda una jornada, a visitar este sitio. Contratamos un servicio de guía y nos llevó al lugar. Personalmente hallé más fascinantes las islas Guañape que Blanca, pero una isla siempre tiene un misterio que la rodea. 11 años después quise repetir el plato.  Aquí otro blog que habla sobre la historia de la ciudad y la zona (http://santa-ancash-peru.blogspot.pe/2011/01/distrito-de-chimbote.html) y otro más (http://operacionfishland.blogspot.pe/2012/04/la-maquina-del-tiempo-fotografias.html)
El 28 salimos para Chimbote y llegamos a almorzar. Un amigo de Ovidio, uno de los viajeros nos iba a esperar en su auto en la entrada norte de la ciudad. Tras pasar el famoso túnel de Coishco, inaugurado por Belaunde en 1983, llegamos ya a zona chimbotana. Al ingresar a la ciudad desde el Norte hay una extraña mano extendida hacia arriba que no sé qué significa. Bajamos a la altura del Vivero (el cual aún no puedo visitar) y nos llevó a almorzar a un simpático restaurante: El Ajicito. Las especialidades de la casa eran varias y muy sabrosas; Chimbote nos recibía de buen talante. El almuerzo se extendió más allá de las 3 pm. El hotel nos llamó para saber si íbamos a llegar. Nos embarcamos en un taxi para ir a Nuevo Chimbote. La ciudad está comunicada por dos grandes troncales de avenidas, anchas, de tránsito rápido (si no fuese por algunos vehículos). Hay dos grandes troncales, la avenida Enrique Meiggs que se convierte en troncal auxiliar de Panamericana Norte y la José Pardo que se convierte en Av. Pacífico en Nuevo Chimbote y es el corazón de las actividades comerciales, restaurantes y de diversión de la ciudad. Aunque ya el Chimbote antiguo está recuperando su prestancia y se ve mucho más ordenado y limpio que solía ser hace décadas. La ciudad cuenta con todos los servicios y, aunque su turismo es aún incipiente, ya se ve cierto desarrollo en el mismo. Por ejemplo, había contactado para ir a Isla Blanca anteriormente y por razones varias no confirmé. Llamamos para hacer la confirmación para el día 29 y ya no había cupos. Nos fuimos a descansar al hotel y luego contacté a un amigo que trabaja en turismo para ver las posibilidades al día siguiente, pues todos teníamos que regresar. Nos instalamos en el hotel Remanso para salir más tarde a cenar mientras llegaba mi amiga de Trujillo. Una larga siesta que culminó a las 8 pm. Larga. Salimos a dar una vuelta a la Plaza Principal (la de Armas está en Chimbote antiguo) y ver un poco la inmensa catedral (a la cual no pude entrar). Entre idas y vueltas nos fuimos a cenar al Portón Gaucho ante sugerencias de varias personas. Una cena medio accidentada, pues hubo muchos pedidos no satisfechos. Pese a todo, salimos bastante tarde y nos fuimos a nuestro hotel. Al día siguiente, fuimos a tomar desayuno a casa de mi amiga para ir a Isla Blanca, buscar otro medio que se había conseguido.  El habernos levantado tarde no nos permitió ver la Catedral de Chimbote que tiene fama de ser muy bonita por el interior (amerita otro viaje). Dejamos nuestras cosas en casa de mi amiga. Nos fuimos rápido hacia el embarcadero para poder tomar una lancha e ir a nuestro objetivo. Nos estuvo del todo organizado, culpa también de nuestra demora. El piloto de la lancha no tenía una chalupa para poder acercarnos a la orilla y descender para subir al faro que era el objetivo del viaje. Pese a todo vimos todo el litoral de esta lista que da hacia Chimbote y que es la defensa natural de esta ciudad frente a un posible tsunami. Nos sorprendió no solo la cantidad de aves guaneras, sino la numerosa presencia de lobos marinos, enemigos de los pescadores (les rompen las redes). Pensábamos que por la alta contaminación de la bahía no íbamos a encontrar fauna marina. O la bahía se está limpiando (lo dudo) o estos animales se han adaptado a la basura marina. Estos animales nos seguían como lo hacían con otras embarcaciones. En una clase de geografía de esas que ahora ya no sirven porque no son prácticas ni relevantes aprendí que delante de Ancash se halla una profunda fosa que si cortásemos el Huascarán y lo lanzásemos en el mar delante de Chimbote, el Huascarán se hundiría por completo. Así eran mis inútiles clases de geografía, cuando era un solo curso.







Terminado nuestro periplo marítimo, nos fuimos a la Plaza Principal para almorzar y luego partir a Trujillo. Nos fuimos a almorzar al Maruchitas (¿así se llamaba?) y tras el opíparo almuerzo nos fuimos caminando a casa de mi amiga, recoger nuestras cosas y partir a Trujillo. Nos despedimos de nuestro amigo guía y fuimos al Terminal. Fin de nuestra aventura, listo para un pronto retorno para ir a las Cataratas de Hornillos y otros lugares más pendientes.








lunes, 1 de enero de 2018

LIMA: MALI ED ALTRI


Domingo 17. Luego de una noche movida, nos levantamos un poco tarde. Salvo Orietta, todos habíamos llegado un poquito tarde a casa. Pese a todo, nuestros cuerpos se levantaron y, luego de una ducha refrescante, decidimos ir a tomar desayuno casi almuerzo a Surquillo a un restaurante de comida francesa: Le P´tite France. Simpático lugar, buena comida, delicioso café para despercudir la cabeza y comenzar el corto día que teníamos por delante. Ese día retornábamos a Trujillo. Luego del suculento desayuno decidimos ir a tomar el Metropolitano. Valgan verdades, hasta la fecha nunca he tomado ni el Metropolitano, ni el Metro. Así que ya bien apertrechados, salimos camino a la Vía Expresa. Estábamos no muy lejos del puente de Angamos. Descendimos para tomar uno de los buses. Lastimosamente, por ser domingo, había menos unidades e iban repletas. Orietta estaba un poco fastidiada, así que decidimos tomar un taxi que nos lleve al MALI. Esta vez no quería perdérmelo. La primera vez que vine a este museo fue en 1966 que mi padre me llevó. Vinimos a Lima desde Arequipa y permanecimos no mucho tiempo. La visita en aquella vez me impactó por su notable colección de pintura virreinal (en ese entonces no tenía aún el conocimiento ni las herramientas para identificarla como tal) y de esta, había dos pinturas que me llamaron mucho la atención, la interpretación en la escuela cuzqueña (barroco indígena) que se hacía de la trinidad cristiana. El local siempre me pareció interesante. Hubo una serie de relatos como que quiso ser trasladado como trofeo de guerra a Chile. Lo que sí recuerdo era que el cuadro de Montero Los funerales del inca Atahualpa era expuesto como uno de los pocos objetos que no fueron expoliados en esa guerra. Aquí un poco de historia del lugar (http://www.mali.pe/historia.php#1). Ese edificio fue sede de un cine club en el cual vi tantos ciclos de cine como el del Expresionismo alemán o cine mudo sueco, que son los que más recuerdo con agrado. Además algunos ambientes del primer piso se usaron como sala de teatro; así pude ver Ubu Presidente (una versión latinoamericana para nuestras repúblicas bananeras, la dirigió Ísola), La vida es sueño (con Haydée Cáceres como Segismundo), Las troyanas y Ahí viene Pancho Villa. Esos años. En los 80, el Museo estaba muy maltratado. El espacio se ha replanteado en su uso y ahora hay un Patronato que vela por su estabilidad. Hay exposiciones maravillosas, muchas de las cuales quise ver, pero siempre se interponía algún suceso. Pero pude ver la exposición temporal de Jorge Eielson, algunas de cuyas obras estuvieron en nuestras bienales en Trujillo. Aunque la exposición de arte precolombino es interesante, he visto piezas más interesantes. No es su fuerte, por algún decir, pese a que la Sala de Textiles está notable. Pero la colección de pintura y escultura virreinal sí es notable. Y la colección de acuarelas de Pancho Fierro es el retrato de la sociedad limeña de los inicios de la república, aquella que objeto de escarnio de Felipe Pardo y Aliaga, y que tenía mirada casi benevolente de Manuel Ascensio Segura. Ña Catita se puede ver en esas acuarelas de viejas chismosas y falsas beatas. Y la pintura de Teófilo Castillo, como Ignacio Merino, Lizardo Montero y Baca Flor. Y los inicios del siglo XX con Sabino Springet entre otros. Lo que sí no he visto más cuadros de arte moderno. Supongo que toda la colección habrá ido al Museo de Arte Moderno en Barranco. Me queda ese pendiente. Lo que sí me pareció interesante es el rescate de la fotografía, arte nueva y en ebullición en nuestro país: ver a los hermanas Vargas, a Chambi, a Courret; es la historia visual del Perú de fines del siglo XIX, el XX y los inicios del XXI. 















Terminada mi rápida visita al Museo (María, Alonso y Orietta estaban ya fuera) no podía pasar por alto un vistazo a la exposición de Eielson. Aquí queda este dato (http://www.mali.pe/)




Del MALI nos fuimos a almorzar al Cordano; la Plaza de Armas tenía el tránsito restringido, además para nuestros males había una celebración ruidosa por el día del Papa con un concierto estridente que reventaba los tímpanos. Nos fuimos al Cordano, un almuerzo rápido. Fuimos a la Casa de la Literatura Peruana. El espacio ha sido rescatado al mismo estilo del Museo Orsey de París que recuperó esa bella estación para hacerlo museo con el éxito que eso significó. Todo el Jeu de Paume se trasladó ahí y tienes una colección notable de impresionistas. En Lima se habilitó para hacer la Casa de  la Literatura, un espacio para el libro. Había una exposición temporal de la Revista Amauta y su contexto. Luego salimos en dirección de la Iglesia de San Francisco. Lima está recuperando su historia, la cual fue muy postergada y gracias a Andrade se comenzó a rescatar el Centro Histórico. Algo que debe de hacer Trujillo. Arequipa ya lo está haciendo. Lima aún no es capaz de convertir más calles en peatonales. Arequipa convirtió la calle Mercaderes en peatonal como lo es Jirón de la Unión. En vez de ir a la iglesia franciscana, nos fuimos al Parque de la Muralla para ver la estatua de Pizarro, la que recuerdo que se hallaba en la esquina de la Plaza de Armas. Creo que está ubicada en el lugar correcto. La intensa actividad  que había, acompañada de un ruido incesante, nos hizo partir a casa para preparar todo y regresar a Trujillo.






Así culminó mi visita a Lima