O nos seguimos hundiendo más, o levantamos un poco la cabeza para salir de la miasma en la que hemos vivido más de una década. O nos deslizamos más en la corrupción y la violencia organizada motivadas por todos los partidos políticos presentes en el actual inefable Congreso; o decidimos cambiar de rumbo para mejorar la credibilidad de un Estado debilitado por la podredumbre que hemos vivido, sobre todo, en el último lustro. Un momento decisivo que está en nuestras manos, en nuestros votos. Los temas cruciales vistos en el primer y segundo debates han sido claves para mostrar los verdaderos rostros de aquellos que han permitido, a través de sus leyes, deteriorar la seguridad social y desarrollar la corrupción política, social y económica en nuestro país; y justificar el debilitamiento de la educación, pilar de toda sociedad, y el crecimiento de la informalidad laboral. En la primera vuelta, fuimos testigos del cinismo mostrado por los líderes de los actuales congresistas del hemiciclo actual negando o defendiendo con contraargumentos risibles e insostenibles el hecho de no haber provocado el crecimiento del crecimiento de la violencia y el crimen organizado (¡Qué descaro!), la informalidad, la decadencia de la educación peruana en todos sus niveles (salvo honrosas excepciones). Es por ellos, también, que tenemos el debilitamiento del aparato del Estado en espacios sensibles en la lucha contra la delincuencia organizada (famosos Cuellos Blancos), la desastrosa gestión de la salud pública que mata lentamente a millones de peruanos, la amenaza de la tala y minería ilegales en reservas ecológicas de nuestro vasto país que ve cada año cómo se reduce el área de bosques, mientras otros países desarrollan políticas para su incremento. Así de desamparada ha quedado la sociedad peruana a mano de personas que proclamaban a voz en cuello no cambiar la Constitución del 93 y la han modificado para adecuarla sus intereses siendo el caso más escandaloso la Bicameralidad, la cual fue rechazada por la mayoría de la población en el referendo de diciembre del 2018. Así de cínicos y desfachatados han sido todos estos personajes que pugnan regresar ahora como senadores y diputados para seguir haciendo fechorías y cambiar presidentes a su antojo, una locura que nos han hecho el hazmerreír en el entorno internacional. Además, hay una pesadilla que nos está dejando este congreso: una verdadera farra fiscal que nos heredará un hoyo presupuestal, fuera del crecimiento que tendrá el impopular congreso al tener más personal para apoyar la inutilidad de estos personajes que piden nuestros votos. Estamos, pues, ante la situación de volver y ahondar el problema, o la oportunidad de tener nuevos vientos que tratarán de frenar la debacle que estamos viviendo. Pena por amigos que postulan por partidos lesivos contra nuestra sociedad. Pero, creo que es el momento de tomar una decisión por el bienestar común que por el individual.
Este espacio ha sido creado por Gerardo Cailloma con el fin de difundir mis ideas y poder compartir con el que esté interesado temas sobre cine, música, educación, viajes, literatura y todo aquella diletancia que produzca placer estético (como el buen comer)
Datos personales
- Gerardo Cailloma
- Trujillo, La Libertad, Peru
- Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
domingo, 5 de abril de 2026
domingo, 26 de diciembre de 2021
SALUD EN SALA UCI (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 26 DE DICIEMBRE)
Ómicron, restricciones, vacunas, tercera dosis, confinamiento, libertades individuales, antivacunas. Palabras que uno encuentra con mayor frecuencia en todos los medios de comunicación nacionales e internacionales, así como en las redes sociales. Fiestas navideñas, fin de año, frustración. Desde diciembre del 2020 al actual, muchos elementos nuevos, mismo escenario.
Cuando en marzo del año pasado nos fuimos al confinamiento, una sombra de incertidumbre cubrió a todo el tejido social; en un inicio, los acontecimientos eran vistos como lejanos e, incluso, generaban dudas. La presión económica fue decisiva para ir saliendo de nuestro enclaustramiento, pero también contribuyó en la expansión de la pandemia: grandes focos de contagio no sólo eran los mercados o tiendas, sino las fábricas, las minas y las agroindustriales. Estos hechos trataron de ser poco difundidos, pero fueron conocidos sottovoce. En la desesperación de la gente surgieron propuestas, algunas temerarias, que han pasado al olvido como el cloro o la ivermectina que fue muy usada con resultados aún nada claros. Hubo intentos desesperados y cuestionables de atacar la pandemia, de la importación de vacunas por privados hasta el famoso Vacunagate que arrastró a Vizcarra y mucha gente de su gobierno. Las fiestas de hace un año fue el inicio de una ola más agresiva y mucho más mortal: tras el sueño iluso de haber superado la peor parte, los peruanos nos vimos avasallados viendo a muchos familiares, vecinos o amigos fallecer en medio de acciones indignas de muchas personas e instituciones. Los cementerios se poblaron de entierros rápidos. La llegada de las vacunas fue campo de la especulación y del escepticismo. Programas de periodistas cuestionables despotricaron de la efectividad de algunas vacunas, las listas de vacunados privilegiados (fuera de Vizcarra) y la presión de grupos de poder para importar sus propias vacunas hicieron que la ciudadanía dudase de recibir por lo menos una dosis este año. Ya, a finales del 2021, muchos tenemos las tres dosis; ahora ya han vacunado a grupos etarios más jóvenes y pronto se estarán vacunando un segmento sensible y numeroso: de 5 a 12 años. Sin embargo, surgen personajes que no dejan de sorprender por su actitud: el caso de Juan Francisco Escobar, por ejemplo, causó mucha indignación. Un prurito raro de entender de estas personas. He visto a personas dudar de la ciencia médica y llevan litros de bótox en su rostro: no quieren inocularse, pero sí se inyectan en el cuerpo elementos estéticos. Una cosa es cierta: la epidemia se convierte en pandemia ayudada por dos grandes factores no biológicos, fuera de la pobre salubridad: el comercio y las grandes movilizaciones humanas. La Peste Negra llegaba con los buques mercantes. El gran desplazamiento de tropas en la Primera Guerra Mundial permitió que la Gripe Española diezmase familias y pueblos. Dos elementos que confluyen en estas fiestas. Para reflexionar.
domingo, 21 de noviembre de 2021
PRIORIDADES Y RECHAZOS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 21 DE NOVIEMNBRE)
Las semanas pasadas han develado muchas cosas que invitan a este artículo reflexivo: una ciudad con muchas y graves debilidades, y una sociedad con contradicciones nocivas. El accionar de muchos personajes del circo político peruano nos hacen postergar algunos puntos álgidos que debemos abordar urgentemente.
Cuando estalló la pandemia obligándonos
a sumirnos en un aislamiento riguroso, comenzaron a surgir una serie de
movimientos y personas que promovían una acentuada oposición a todo lo que
estaba pasando. Surgió una corriente “anti medidas” contra el aislamiento, uso
de mascarillas o las vacunas. Hubo reacciones que proponían el rechazo total a
dichas medidas arguyendo razones religiosas o las promovidas por científicos de
todo tipo, grupo en el que había desde charlatanes hasta investigadores que se
oponían a la poderosa industria farmacéutica. Líderes religiosos pedían a sus
feligreses no usar mascarillas o inocularse cualquier vacuna. Hubo
comunicadores que rechazaban cualquier intento de controlar esta epidemia hasta
sufrir en carne propia el contagio. Sólo basta recordar el caso de Rafael Rey o
lo vivido por Beto Ortiz quien usó sus influencias para obtener una situación
privilegiada en los momentos de mayor crisis sanitaria. Luego este comunicador,
coludido con un personaje oscuro de la política, creó desasosiego en plena
campaña de vacunación al difundir parcialmente los resultados de una
investigación de una de las vacunas que se estaba aplicando en nuestro país; esta
incertidumbre se acentuó por el abuso de poder del expresidente Vizcarra y un
círculo allegado, incluida Pilar Mazzetti, exministra de Salud, quienes
se vacunaron a espaldas de la ciudadanía. Las campañas pesimistas eran
dramáticas y las voces disidentes contrarias a la vacunación no tenían tanta
repercusión como sí las tenían las que dudaban de una rápida vacunación. Aún
recuerdo en las redes comentarios escépticos de grupos etarios muy jóvenes quienes
se veían vacunados en el 2022 o 2023. Uno de los países con mayor reticencia,
USA,
buscó mover su economía con la angustia de muchos que dudaban de la eficiencia
del sistema sanitario en este proceso. Miles de peruanos se agolpaban en los
centros de salud o puntos de vacunación. Hoy el MINSA sale a las calles,
mercados e, incluso, casas a buscar personas que no hayan recibido dosis
alguna. En enero ya se vacunará a niños desde los 5 años. Pese a todo, estamos
aún en un poco más de 51 % de población vacunada. Ahora es el turno de los antivacunas.
Las redes revientan con sus argumentos, algunos claros, otros insostenibles; voy
conociendo a personas que rechazan la vacuna. Ahora argumentos legales circulan
en las redes y los medios. Se arguyen derechos personales, pero también derechos
colectivos que protegen a grupos vulnerables, cuyos integrantes fueron
diezmados en estos meses y que hubieran, gustosos, puesto su hombro para luchar
por sus vidas. Difícil encrucijada.
domingo, 24 de enero de 2021
RESPONSABILIDADES ABRUMADORAS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 24 DE ENERO)
A uno le gustaría empezar una actividad, como el redactar un texto, con buena predisposición. Sin embargo, la presencia de tantos incidentes, cifras y noticias ligados a la pandemia lo hacen a uno cambiar de opinión en el camino. Por ejemplo, el mundo político con su campaña electoral daría tanto que hablar que uno podría escribir muchos artículos al respecto, entre alarmantes y jocosos, irónicos y reflexivos. O el Poder Judicial y sus sorprendentes liberaciones de personajes peligrosos. Pero no.
Círculos cercanos de amigos y
experiencias personales me han llevado nuevamente a este asunto, que ya parece
monotemático, único. La semana comenzó a fragmentárseme al leer los textos de diversos
grupos de amigos y colegas de trabajo que informaban sobre el contagio de
amigas y amigos que habían sido muy cautelosos en su quehacer. A estas alturas,
puedo afirmar que no hay ningún chat colectivo en los que participo en el que
no haya habido personas contaminadas, enfermas o fallecidas desde el inicio de
la pandemia. En junio y julio del año pasado leía textos desesperanzados de familiares
cuyos padres, hermanos o tíos habían caído enfermos y necesitaban urgente
apoyo. O saber que algunos de ellos fallecieron. Y, de pronto, en estas últimas
semanas se repite ese duro panorama. Dos buenos amigos están infectados y
guardan su aislamiento de rigor. Un excolega de trabajo y su familia están en
el hospital bajo observación. Mi madre que sigue un tratamiento por una
dolencia tuvo que ser desplazada a un piso superior por la demanda de espacio
para personas infectadas. Mi esposa me comenta que Portugal vive lo mismo y en
los hospitales hay hileras de ambulancias esperando colocar a los enfermos. Ahora
los jóvenes conforman el nuevo grupo de riesgo; cada día hay más infectados.
Acabo de hablar con un exalumno mío que sale de su convalecencia. Estos datos
no son de noticias elaboradas, son los que recibo de manera directa.
La gente pide no parar las
actividades económicas. Nos tratamos de recuperar. Pero nuestros errores como
sociedad nos han puesto en esta encrucijada. El debilitamiento del sistema de
salud pública es uno de ellos y estamos pagando las consecuencias. Hay gente
que pide que el sector privado asuma la entrega de vacunas. Si algún candidato
ofrece esto, ese es el promotor de una estrategia terrible: genocidio. Vemos
que no hay una receta social eficaz que contenga el avance de la pandemia hasta
la fecha. Algunos datos preocupantes latinoamericanos: Panamá, un país modelo de economía pujante:
población 4´711 mil habitantes y 4,980 muertos por COVID. En otras palabras, un
poco más de un muerto por cada 1000 habitantes; al igual que nuestro país en
relación con el número de habitantes. Colombia y Argentina se dispararon. Ni
hablar de Brasil o México. Y cada vez rodeados de irresponsables antivacunas o
antimascarillas (hasta un candidato sale así en las entrevistas). La verdad,
¿la hay?
domingo, 17 de enero de 2021
INCERTIDUMBRES (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 17 DE ENERO)
Esta semana no nos ha traído buenas noticias. Había luces de esperanza en cuanto a las vacunas, pero el contexto no es muy motivador. Además, lo que iba a pasar, pasó: incremento de casos de personas infectadas por COVID y un alza en el número de fallecidos por dicha epidemia. En realidad, no era de sorprender, pues con todas las actividades realizadas durante las últimas fiestas el número de contagios iba a ser inevitable, sobre todo por la costumbre calurosa (ahora muy peligrosa) de abrazos, besos y muestras efusivas de cariño que exponen a mucha población vulnerable (no solo mayores de edad) a un inminente contagio. A estas alturas, puedo confesar con vergüenza que no pude evitar la visita de muchos familiares a casa; pese a que en mi caso no hubo algo que lamentar, no sucede lo mismo en muchos hogares peruanos e, incluso, a nivel mundial; lo que obliga a casi todos los gobiernos volver a modos de cuarentena más rígida. En algunos casos, la justificación económica se va a sustentar para enterrar a un familiar cercano o internarlo en un clínica u hospital para el tratamiento necesario (disculpen la ironía o el cinismo). Tras una enredada explicación de las medidas por parte del presidente Sagasti, la única certeza que nos queda pues es que cada uno de nosotros debe ser lo más responsable posible consigo mismo y toda su familia inmediata, familiares o amigos cercanos propenso a verse contagiados. Debemos tener siempre en mente la pesadilla que fueron los meses de junio a agosto para todos los peruanos.
Por otro lado, la
incertidumbre de la llegada de las vacunas se da en el contexto del rechazo de
muchas personas de recibirla para su prevención. Cierto es que uno puede tener
sus reticencias ante algo nuevo y, sobre todo, en lo concerniente a la salud e
integridad física; sin embargo, estas se vienen testeando, tal como se informa,
en muchas personas voluntarias para ver los efectos de la vacuna china
Sinopharm a lo largo de los últimos meses del 2020. Dudas, fanatismo religioso,
manipulación política o comercial, ignorancia o rechazo individual o colectivo
son grandes enemigos no solo de la persona como individuo, sino en la
posibilidad potencialmente peligrosa de ser portadora de esta una vez adquirida
por un rápido contagio. Hay casos tristes como la muerte de más de 140 mil
personas durante el 2018 a causa del sarampión, enfermedad controlable si la
gente se vacunase; pero hay muchos grupos antivacunas, no necesariamente
religiosos, promotores de la no vacunación. Campañas educativas no solo
dirigida por médicos, sino por maestros y artistas que elaboren mensajes
adecuados se hace necesario.
Hay que tener en claro que
estas elecciones generales en abril próximo el tema de salud será manoseado
hasta el hartazgo por varios candidatos populistas generando más confusión en
una sociedad carente de líderes positivos y un digno sistema adecuado de salud.
Basta ver lo que prometen alcaldes y congresistas con las vacunas. Lamentable.
domingo, 16 de agosto de 2020
LO MISMO (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 16 DE AGOSTO)
Cuarentena. ¿Inesperada? No. ¿Injusta? Quizás para muchos que viven el día a día en la burbuja en la que hemos vivido por años y que nos estalló de pronto. El modelo de país apoyado por muchos se nos vino abajo. Las críticas hacia otros llueven para zafarnos de la responsabilidad política que tenemos como sociedad. Pese a los llamados de atención de diversas personas que reclamaban por los errores ahora desnudados descarnadamente y con una virulencia que han afectado a muchas personas cercanas a muchos ciudadanos, volteamos el dedo acusador a la cabeza máxima de un estado debilitado por nuestras propias decisiones. Veamos nuestra historia electoral y veamos la lista de autoridades que hemos puesto en alcaldías, gobiernos regionales y gobiernos centrales. La democracia nos exige también que asumamos nuestra responsabilidad histórica.
En marzo cuando se entró en la
primera cuarentena, la reacción de todo el mundo era obvio: pánico. No solo por
la pandemia, sino por el cáncer enquistado en nosotros. Es tan grande la
informalidad que cualquier plan de ayuda de directa o indirecta será
insuficiente para poder asistir a ciudadanos o familias. Otro factor: la
actividad bancaria es un servicio caro y, como se ha visto ahora en muchos
casos, ineficiente que deja secuelas lamentables. Los bonos no funcionarán no
porque sea una mala intención del Gobierno actual, sino por la escasa
bancarización de una sociedad que desconfía de cualquier banco por los costos
de sus servicios. Y también está el gusto de la informalidad de muchas personas
que prefieren estar fuera del sistema para evitar tributar, por ejemplo. Costo
y evasión son variables de un mismo drama.
También están los
negacionistas y anti reglas de toda índole que surgieron desde que empezó la
pandemia. Recuerdo a aquellos comentaristas que se burlaban del COVID-19 y las
medidas adoptadas; y que, al final, resultaron infectados quedando en el mayor
de los ridículos. Pero, lejos de aprender esa lección, vemos una nueva oleada
de comunicadores, líderes religiosos (abrir los templos para el culto, por
ejemplo), políticos (“todo está bien en mi ciudad”), empresarios (la actividad
minera es un foco infeccioso del que poco se está hablando) y muchas personas
que con sus actitudes han permitido que la pandemia se haya expandido más en
las últimas semanas. Haber levantado la cuarentena fue motivo para que mucha
gente haya hecho locuras. Me comentó una amiga de Huanchaco que el primer
domingo libre de las restricciones, el conocido balneario recibió una visita apabullante
de gente tal que la distancia social no era para nada respetada. La celebración
del aniversario de un equipo de fútbol con fuegos artificiales y marchas fue
una muestra infeliz en momentos como estos. El desequilibrio emocional puede
ser una causante, pero la irresponsabilidad es también un factor que nos indica
cuán miserable ha sido nuestra formación social por velar nuestra persona y su
entorno.
domingo, 21 de junio de 2020
DESINFORMACIONES PERNICIOSAS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 21 DE JUNIO)
domingo, 3 de mayo de 2020
EN NUESTROS FRÍOS LABERINTOS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO 03 DE MAYO TRUJILLO)
Defendemos con garras nuestro último reducto.
Urge crear espacios de alivio social.


