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Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
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domingo, 1 de febrero de 2026

MALOS SÍNTOMAS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 01 DE FEBRERO)

 


Trujillo ha sido sacudida por dos eventos que, aunque parecieran no estar vinculados, son verdaderos síntomas que describen y explican lo deteriorada que se encuentra nuestra sociedad. Un incendio y una balacera nos muestran dos situaciones críticas del avanzado deterioro en el que se encuentra nuestro tejido social que se manifiesta en la precariedad de las relaciones sociales y la informalidad a todo nivel. Para nadie es un secreto que la violencia organizada va ganando cada vez más espacio en nuestra ciudad. Las recientes explosiones en diversos comercios y empresas por bandas organizadas son una clara evidencia de ello y el ciudadano, en líneas generales, se siente desprotegido tal como me lo indicó una amiga al comentarme que su esposo había escapado “por un pelo” de ser víctima de una de estas detonaciones. Los ciudadanos se limitan a grabar y subir en redes estos incidentes, aunque muchos de estos acusan un cierto morbo al cual muchas personas llegan por insensibilidad, conformismo, resignación o insana diversión. Diría, personalmente, que es más una resignación ante la indolencia política y de seguridad que vivimos. Este ambiente permite crear muchas anomalías en las relaciones interpersonales, desde el incremento de la desconfianza hasta el uso de la violencia extrema como lo que acabamos de ver en el tiroteo en las instalaciones de Hidrandina. Ciudadanos comunes comienzan a perder la paciencia por situaciones que pueden tener un marco de injusticia, dependiendo del ángulo desde el que se vea. La delincuencia usa estos métodos por ser su modus vivendi; pero ver un ciudadano común tomando estas acciones extremas sí es altamente preocupante. Mucho se habla de la salud mental de la población que no es abordada con efectividad y que se acentuó gravemente por el aislamiento forzado que vivimos todos los peruanos a causa del COVID 19; vivir pendientes de una vacuna o evitar el contagio, ver a seres queridos que murieron sin haber cumplido los ritos de un duelo merecido o mantener una convivencia forzada por meses nos marcó profundamente; uno de esos leves síntomas fue el incremento de separaciones familiares o divorcios cuya cifra se desconoce. Tenemos una psique quebrada que no se ha abordado del todo para preocuparnos más de tráfago cotidiano, para no encararlo. Síntomas que eclosionan de repente. Por otro lado, el incendio nos muestra muchos errores producto de la informalidad y ha evidenciado muchos pendientes urgentes que deberían alarmarnos. Escasez de prevención. Por ejemplo, se anuncian fuertes lluvias en marzo y comenté esto con una persona que trabajó en el proyecto Reconstrucción con Cambios; me dijo, sotto voce, que las canalizaciones de las quebradas no son del todo adecuadas y que algunas colapsarían si llueve como en el 2017. Se dicen que no serán severas. Pero si lo son, ¿qué pasará con la ciudad, nuestra seguridad, nuestro patrimonio? Incertidumbre ciudadana por la inseguridad.

lunes, 8 de agosto de 2022

AL LÍMITE (DIARIO CORREO ARTÍCULO DE OPINIÓN TRUJILLO 07 DE AGOSTO)


En una semana llena de pantomimas y desplantes en el mundo político peruano, y un avance alarmante y descarado de la corrupción en el Poder Judicial, una triste noticia nos estremeció y nos debe de invitar a una profunda reflexión, esa que los partiduchos que nos gobiernan en los poderes legislativo y ejecutivo no nos permiten abordar por ocuparse estos más en cubrir sus veleidades y trafas que en preocuparse por la ciudadanía.

El fin de semana pasado vi una obra teatral puesta en escena por jóvenes actores trujillanos. El tema: el suicidio. Dos jóvenes entablaron un diálogo, cínico y desesperante, sobre la realidad que los empujaba a tomar tan drástica respuesta a un pesado morral cargado de frustraciones, rechazos y derrotas; esas que agobian a miles de personas. Las procesiones van por dentro. Pese al acercamiento entre ambos, toman la fatal decisión de saltar al vacío. Tras dos años de pandemia (que parece rebrotar galopantemente), todos nos sumimos en el silencio de nuestras casas, en un aislamiento cargado de temor e incertidumbre. Cuando reviso los textos de entonces, asombra saber que llegamos hasta aquí. Pero no llegamos íntegros. En el camino muchas heridas mentales se abrieron; pero hubo la esperanza de que en algún momento las íbamos a abordar para reconstruir nuestra psique, nuestras emociones, nuestro mundo interior. Algo de esperanza. Mis textos escritos a inicio de este año invitaban a la reflexión y diálogo, luego de conversaciones sostenidas con profesores y psicólogos durante los primeros meses de retorno a la presencialidad estudiantil. Olas diversas de emociones recorrían las aulas y patios de diversos colegios; niños y jóvenes volvían a verse; pero, en el trayecto fueron emergiendo grandes carencias en infantes y adolescentes. Duelos truncos, miedo a la socialización, reclamos no oídos, miedos y tics iban surgiendo entre ellos. Capacidades motrices truncas entre los más niños y dificultades de trabajar en equipo. Quizás otras carencias vayan a surgir en las aulas universitarias, fuera del deterioro académico. En la absurda creencia de que los adultos pueden ser más capaces de controlar sus frustraciones, he ido teniendo algunos amigos quienes partieron por sus manos sin habernos preocupado por sus silencios. Decidieron saltar al vacío al no tener las respuestas que necesitaban. La sociedad nuestra enfrenta estos nuevos vacíos que agobian a muchos profesionales de la salud mental, profesores, padres de familia. A la sociedad en general. Los puentes están débiles y muchas veces son muchos elementos externos los que empujan a tan fatal decisión.

Además, muchas personas son víctimas de vejaciones por inescrupulosos abusivos y, también, por medios escandalosos; algunas personas aprovechan para sacar ganancia del escándalo público; de eso viven: del morbo de la chusma. Estos inescrupulosos son culpables de esta situación justificando su accionar lesivo para satisfacer a “su público”.


domingo, 7 de marzo de 2021

SALUD MENTAL Y SOCIAL (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 07 DE MARZO)


En poco más de una semana, los peruanos recordaremos el inicio de un confinamiento riguroso acatado por varios ciudadanos, temerosos del avance de una pandemia incontenible. Este aislamiento forzado desnudó muchas fallas de un sistema que se pensaba ideal para lograr el ansiado desarrollo económico. Todo esto se comenzó a desmoronar en menos de una semana desde ese 16 de marzo. Desde inicios del 2020, las noticias que llegaban desde Asia y Europa eran cada vez más alarmantes; era cuestión de días o semanas que América Latina tomara medidas para enfrentar este mal que comenzaba a cobrar vidas rápidamente. Cada país trató de sortear la pandemia a su manera: algunos de manera drástica, como nosotros, pero con saldos terribles; otros relajados, como USA, Brasil, Suecia o México, también con saldos de espanto. El caso brasileño vive una situación extrema y se torna una amenaza para los países vecinos por su nueva temida cepa. Solo dos países latinoamericanos han salido de manera airosa frente a este drama mortal: Uruguay y Cuba. Al ver sus cifras de contagios y de fallecidos son bastantes bajas a moderadas. Incluso Cuba ya apunta hacia su propia vacuna.

Desde el momento del encierro, el miedo y la pérdida del trabajo, más nuestra alta tasa de informalidad, comenzaron a mellar la salud mental de la población. Las redes se volvieron un medio para acrecentar la incertidumbre ante esta nueva situación: negacionismo, atentado global, recetas y respuestas erráticas, exacerbación del aislamiento fueron los primeros mensajes virtuales. Muchos negaron la existencia del virus: una creación mediática de círculos de poder. Recuerdo una pregunta hecha por una persona, en tono de burla, en redes de si conocíamos a alguien quien haya muerto por este virus. A estas alturas, incluido yo, hay muchísimos que podrían responderle con mucha tristeza que sí. Hubo personajes mediáticos que se burlaban de las medidas y, de pronto, se vieron infectados del mal; algunos, incluso, abusaron de privilegios, los cuales ellos mismos critican. Vino la retahíla de recetas para el tratamiento, sugiriendo todo tipo de medicamento. Queda en nuestra memoria el consejo de Trump que casi llevó a la muerte a varios de sus seguidores. Luego la vacuna, el rechazo a esta, las teorías desopilantes sobre las mismas que llevaron a situaciones tan ridículas como la destrucción de torres de comunicación. Surgieron los antivacunas sembrando más dudas y alarma entre la gente cada día más deprimida. Ahora que las vacunas llegaron a nuestra nación, vemos a personas que, inicialmente críticas, exigen celeridad para su aplicación e, incluso, muchos pierden la ecuanimidad y actúan del mismo modo censurable como Vizcarra y sus ministros.

Algunos políticos o funcionarios no entienden las palabras cultura y arte. Incluso algunos quieren desaparecer el Ministerio de Cultura.  De haberse trabajado mejor, artistas, con psicólogos y médicos, hubieron ofrecido un mejor soporte a una sociedad urgida de alivio y esperanza.

domingo, 3 de mayo de 2020

EN NUESTROS FRÍOS LABERINTOS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO 03 DE MAYO TRUJILLO)


Las noticias que nos rodean. Segundo país en la zona sudamericana con más contagiados. Revuelta carcelaria con reos fallecidos. Keiko y Susana Villarán libres. Colas inmensas para comprar cerveza en Piura, una de las zonas más castigadas por la pandemia. Viaje cuestionado del Ministro de Salud a Lambayeque llevando un puñado de pruebas para el coronavirus. Ley que faculta el retiro del 25 % de las AFP. Empresas grandes pugnando acceder a la Suspensión Perfecta. Renuncia del Ministro de Interior por graves casos de corrupción. Varios policías muertos por contagio. Trabajadores de servicios públicos, como SEGAT, suspenden sus labores por contagio de muchos trabajadores. El desempleo crece día a día. Comienza la migración en masa de residentes transitorios en grandes ciudades hacia sus lugares de origen. El dilema entre hambre o enfermedad. Reacción negativa de padres de familia contra la educación virtual. Fatiga social por el aislamiento. Colapso de la Salud Pública. Fotos de grandes fosas comunes de algunas ciudades que muestran entierros masivos. Redes llenas de noticias alarmistas que hablan de conspiraciones chinas y comunistas contra el mundo. Perú entre los primeros veinte países con más contagio a nivel mundial. Recesión nacional y mundial.
Hay muchas más noticias que estas. Son las que pueblan los diversos medios de comunicación, sean virtuales o físicos. En el mundo virtual, plagado de noticias falsas, estas van acompañadas de comentarios de toda índole, siendo los negativos los que más abundan en estas redes de las que están pendientes millones de personas “prendidas” a sus celulares, computadores o televisores. La gente está atenta a cifras, números, curvas y cuadros estadísticos, de campanas de Gauss. Hemos preferido congelar nuestro miedo a través de envolturas numéricas, fotos o filmaciones digitales en HD.
Paulatinamente, de manera personal, estas frías cifras comenzaron a tener rostro humano. Primero, ya son 14 personas del vecindario que cayeron enfermas con 2 muertos. Un policía, conocido de varios colegas míos, fallece por complicaciones respiratorias a causa de la infección. Luego, un compañero de trabajo está en UCI con respirador artificial con pronóstico reservado. Casi a inicios de la pandemia en nuestra sociedad, una amiga española, directora de un colegio, me escribió un extenso correo en el que me contaba el panorama lamentable de su escuela, PPFF y profesores contagiados, y con un sistema de salubridad en camino al colapso. Al leer su correo sentí lejano ese mensaje, pero como una clara advertencia. Ahora toca nuestra pequeña realidad. Pero, pregunté a varias personas si tenían conocidos o familiares suyos infectados, y la respuesta es negativa. Quizás estemos negando esta realidad por defender nuestro único rincón de protección frente a esta hecatombe que nos está arrollando. 
Defendemos con garras nuestro último reducto. 
Urge crear espacios de alivio social.