Semana Santa 2027. Trujillo. En
esta oportunidad iba a visitar lugares y rincones que había visitado o visto
con detenimiento en todos estos años viviendo en Trujillo de manera definitiva
(ya 34 años, vaya). Algunas personas, sobre todo Alfredo, me comentaban de un
lugar interesante que se ha ido formando cerca del Faro del Puerto Salaverry,
un humedal llamado Uripe, que me llamó mucho la atención y que por razones de
discapacidad temporal lo fui postergando. Iban a ser días movidos, como los que
no he tenido desde mi viaje a Chile en 2024. Así que “a sacarle el jugo a la
oportunidad”.
Jueves Santo 02 de abril: un día tranquilo. Alfredo me dijo para ir a grabar en la iglesia del Carmen, o como oficialmente se conoce como Monasterio de Nuestra Señora del Carmen y San José. Ocupa literalmente una manzana en el Centro Histórico de nuestra ciudad entre las calles: Bolívar, Colón, Estete y Ayacucho. Lo que se puede visitar es la iglesia, pues el monasterio es aún ocupado por las monjas de clausura. Es una verdadera joya del barroco en nuestra ciudad y fue fundada por monjas carmelitas descalzas que llegaron a Trujillo en el siglo XVIII. Cuando mi familia se instaló en Trujillo en 1974, el convento mostraba los daños sufridos por el sismo de 1970 (como muchos edificios públicos de la ciudad en ese entonces) y fue durante el primer gobierno de Alan García Pérez que se acometió la restauración de la misma durante la campaña “Llegó la hora de Trujillo” en la que los arquitectos José Correa y el Pibe Ganoza dirigieron las obras para rescatar este monumento que estaba en estado calamitoso en muchas partes; se recuperó la fachada multicolor que caracterizaba a los monumentos del barroco tardío como es la característica de este movimiento artístico que tuvo su esplendor en Europa y los países que eran colonias de Portugal y España. Este monasterio tiene más de 150 pinturas de la Escuela Quiteña (cuidado con la ortografía, pero está bastante resumida: https://pichinchaesturismo.com/es-ec/pichincha/quito/artes/escuela-quitena-a4fnv8ijj) y la Limeña; siendo una congregación de origen quiteño, las monjas trajeron un rico acervo que aún no se puede apreciar en su magnitud. Y no sólo para este convento, pues obras de escuela quiteña se encuentran en otras iglesias de nuestra ciudad como una pequeña escultura de Bernardo Legarda (https://www.chaumeilbergez.com/post/bernardo-de-legarda-maestro-del-barroco-quite%C3%B1o) en la iglesia San Francisco. En el Museo de Arte Colonial de Quito ve las joyas de este artista. Ojalá en algún momento las autoridades eclesiásticas vean todo el potencial cultural y turístico de este convento que recibiría nuestra ciudad como ha ocurrido con Santa Catalina en Arequipa, lugar que he visitado muchas veces. Aquí dejo dos crónicas de viaje que relatan mis visitas a este espacio: https://elrincondeschultz.blogspot.com/2011/08/viaje-la-nostalgia-arequipa.html, https://elrincondeschultz.blogspot.com/2015/12/cronicas-arequipenas-1.html. Así podrían ser nuestras visitas a este lugar, aunque el Carmen es bastante más pequeño; sin embargo, no dudo que su tesoro artístico atraerá a muchos visitantes. El libro Trujillo, el Barroco en la Arquitectura Virreinal del arquitecto Antonio San Cristóbal (sacerdote español nacionalizado peruano) da una descripción bastante interesante de diversos monumentos coloniales y, entre ellos, El Carmen remarcando la importancia de este edificio como referente para otras obras posteriores; pero no habla del rico patrimonio que tiene. ¿Habrá un archivo de su acervo? ¿Alguna tesis de historia del arte sobre su patrimonio? Además, la iglesia en sí tuvo algunos momentos críticos a lo largo de sus más de 300 años como lo demuestra la información que leemos en este muro del Perú Barroco: https://www.facebook.com/100071129255574/posts/el-carmen-de-trujilloel-monasterio-del-carmen-es-un-complejo-arquitect%C3%B3nico-del-/2492692597678865/?locale=es_LA.
Durante la visita, tuvimos que ser discretos, pues estaban en misa; además, se
realizaban los ritos importantes de la celebración del Jueves Santo como es el
lavado de pies de doce personas seleccionadas que representan a los apóstoles
de Jesús (https://www.eltiempo.com/vida/religion/por-que-se-realiza-el-lavatorio-de-los-pies-en-jueves-santo-y-a-quien-se-le-puede-hacer-detalles-de-la-ceremonia-y-su-significado-3544691).
Pese a todo, nos dio un poco de tiempo y maña para tomar fotos o grabar tanto
en el interior como los exteriores de la iglesia. Aquí más datos de este
convento: https://exploortrip.com/blog/iglesia-monasterio-el-carmen-trujillo/.
Me encontré con una amiga de AFS y unas amigas de mi hermana Carmen, además de
dos exalumnas mías de la universidad. Casi promediando las 7 de la noche,
fuimos al auto para seguir por nuestro breve periplo.
Nos fuimos a la iglesia Santo Domingo. En medio de un tráfico intenso, dejamos el auto cerca de esta iglesia. Quería poner mi auto en una cochera, pero estaban llenas por obvias razones. La gente salía a visitar, tradicionalmente, las 7 iglesias de acuerdo con el rito católico (https://es.catholic.net/op/articulos/68967/cat/736/por-que-recorrer-siete-iglesias-en-semana-santa.html#modal). Como la mayor parte de iglesias grandes se concentran en esta parte de la ciudad, la presencia de personas y autos era numerosa. Recuerdo que antaño, en los 60, la gente solía visitar las iglesias con vestidos negros, mantillas (o velos) las mujeres y los hombres iban vestidos con terno y corbata. Recuerdo que las emisoras de radio pasaban música sacra y las tiendas ponían un manto negro que cubrían casi todas las vidrieras en señal de duelo. Otros tiempos. Quisimos entrar a la iglesia Santo Domingo, a la cual no iba en mucho tiempo. Siempre me ha intrigado esta iglesia, pues dos alumnos hicieron una investigación, a inicio de este siglo, para crear un blog sobre lugares con potencial turístico de nuestra ciudad para un trabajo de mi curso de Comunicación 1; ellos escogieron esta iglesia y la investigación iba a tener resultados muy interesantes. Se contactaron y lograron visitar toda la iglesia, incluso sus catacumbas que se encuentran bajo el altar principal (donde hay una entrada cubierta), bajo el presbiterio. Una lástima que ese blog creado por los chicos, acompañado de fotos, se haya “perdido” en el amplio mundo de la virtualidad. La idea de poder visitar estas catacumbas siempre ha rondado por mi cabeza y espero algún día poder hacerlo. Tuvimos un primer intento de entrar, pero también estaban en misa y había una multitud que se apiñaba en el interior y que desbordaba por las puertas de la iglesia. Decidimos ir a tomar un jugo mientras hacíamos tiempo. Esta es una iglesia muy antigua, donada por Francisco Pizarro a la ciudad que lleva el nombre de su pueblo natal en España. Aquí más información al respecto sobre la historia y detalles (https://www.smart-guide.org/destinations/es/trujillo/?place=Iglesia+y+Convento+de+Santo+Domingo). Hay un proyecto de largo aliento de recuperar esta y otras zonas de interés de nuestra ciudad (https://ddclalibertad.gob.pe/trujillo-templo-santo-domingo-sera-parte-del-proyecto-revalorando-nuestro-patrimonio-cultural/). Visitar su altar mayor iba a ser bastante difícil, pues la misa había culminado y habían apagado las luces que mostraban el esplendor del altar mayor. Decidimos entrar por el ala izquierda donde nos íbamos encontrar con un dato muy interesante: un altar donado por las limosnas de esclavos en 1641.
No sé si
habrá más información al respecto. He visto que la congregación dominicana
tenía una hacienda en Conache y que tenía una población de esclavos para
sostenerla (https://www.facebook.com/granlaredocolonial/posts/historia-colonial-de-la-hacienda-santo-domingo-sita-en-el-valle-de-conachela-hac/600004293483124/?locale=es_LA).
Interesante. Ahí nos encontramos con otros amigos con los cuales conversamos un
buen rato. Decidimos salir para ir a nuestro último punto: la pequeña iglesia
de Santa Rosa. Para Alfredo era relativamente nueva esta visita. Tuve la oportunidad
de ir algunas veces, pues me pareció interesante los restos de pintura mural
que decoraba las paredes de esa iglesia. Era una capilla de indios, estas pequeñas
iglesias que se encuentran cerca de las puertas principales de la ciudad amurallada;
las iglesias eran abiertas para el ingreso de la población aborigen que vivía extramuros
durante los eventos religiosos más importantes del catolicismo como la Semana
Santa y la Natividad (https://www.tumblr.com/jpelsous/682923046359744512/la-peque%C3%B1a-capilla-de-santa-rosa-de-trujillo-fue).
Estas fueron nuestras visitas
deseadas y nos fuimos temprano, pues el Viernes Santo iba a ser el día de
nuestra expiación de nuestros pecados con la visita a Uripe cerca del Puerto de
Salaverry.

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