lunes, 8 de diciembre de 2008

ÓPTICAS HISTÓRICAS SOBRE LA MUJER



Él hombre, ella mujer; él príncipe de la iglesia y
ella simple religiosa. El obispo le da consejos y ella
le declara su obediencia. El Superior se siente fascinado por la discreción de su subordinada y reconoce en ella una tácita e invisible superioridad.
SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ O LAS TRAMPAS DE LA FE, OCTAVIO PAZ


La sabiduría del hombre sabio es nuestra fuerza.
La sabiduría de la mujer sabia es nuestra ruina.
Los hombres elevan las murallas de las ciudades
para que las mujeres las destruyan luego.

Ningún hombre aprende nada interesante
del ingenio de una mujer.
Porque ella, eso sí, es sabia como nadie
para traer el desorden a la tierra
CHE KING O LIBRO DE POEMAS, DINASTÍA SHANG 1766-1122 AC.


Cuando comenzamos a hurgar entre las fechas, efemérides y celebraciones de una sociedad, muchas veces nos topamos con costumbres y orígenes que se pierden en las profundidades del tiempo, u otras, las más recientes, con eventos que se institucionalizan para hacer oficial un mérito que asume un valor simbólico en una sociedad de ese momento, o porque puede asumir un valor económico potencial generador de ciertas ganancias en un grupo social cuyo motor monetario fundamental es el que se quiere poner en valor (he ahí el Día del Pisco Sour, entre otras raras efemérides).
Los pueblos antiguos giraron en torno a eventos agrarios y, en muchos casos, las religiones dominantes asimilaron y sincretizaron muchas de las manifestaciones paganas para hacerlas “cristianas”(por ejemplo) y tener ribetes de mundo oficial; de ahí entendemos el famoso Corpus Christi, que es una forma de contrarrestar las fuertes celebraciones paganas del cambio del solsticio. Interesante que durante el gobierno de Velasco y su intento de reforma agraria se haya dado cercanamente a esta fecha (24 de junio) con todo lo que en el mundo agrario implicaba (parte de la ideologización del Inkarri). El mes de noviembre en casi todo el mundo antiguo es un mes de renovación y por eso es el mes de los muertos, entendible como tránsito hacia otra vida o transformación dentro de un ciclo de la misma. Este es el acercamiento al mundo natural.
Pero los logros alcanzados por la humanidad en el constructo de sus derechos tienen un largo - y bastante diferente - camino desde los inicios como especie “inteligente”. Los documentos religiosos (libros santos de cualquier religión) son las primeras propuestas de ese saber convivir con los otros y consigo mismo (por ejemplo, descartar el suicidio); lo mismo sucede con los antiguos códices, basados en conductas reactivas sancionadoras en mucho casos, más que en protectoras del individuo. Los inicios de estas nuevas relaciones reglamentadas estaban “cubiertos” de sacralidad, con el fin de dar un contexto explicatorio y justificatorio de un conjunto de leyes y reglas para una sociedad. Con el devenir de nuestra independencia mental, dichas leyes y reglas van teniendo un valor per se, y un valor de correlación con los individuos que conforman determinada sociedad, para un mejor gobierno social. Los logros de los Derechos Humanos han seguido este camino; la independencia con la entelequia religiosa y la secularización de los mismos a partir del espíritu de la Revolución Francesa han sido caminos tortuosos que han cobrado vidas, cabezas, ideas. Pero son logros al fin y al cabo.
El criterio de igualdad como término ha tenido una interesante, apasionada y maltratada realidad; tanto en el género como en lo racial, la aplicación de este término está bastante lejos de su realización. La lucha por la igualdad de género en los últimos siglos se ha visto plagada de sacrificios, inmolaciones e intolerancias por doquier. Y la estratificación social por el parámetro económico es una suerte de clasificador de desgracia para aquella mujer o niña que le cupo la mala suerte de pertenecer al estrato más bajo del colofón social. Es una visión fatalista (penosamente bastante inmovilizadora), mas la realidad no hace sino corroborar lo anteriormente dicho. Hay que ver que algunos folclóricos intentos de reivindicación de la mujer con dichas características, no hace sino maltratar más la lucha permanente y seria de varias mujeres y hombres que sí quieren el cambio. Lo hecho en el mes de enero el año pasado en la playa Asia al sur de Lima (un grupo de personalidades protestó, frente al mar, haciendo una cadena humana con empleadas del hogar -entre las personalidades estuvieron personas muy mediáticas cmo Gisella Valcárcel) no es nada más que ese intento mediático casi carnavalesco que desluce la lucha de hombres y mujeres solitarios, o instituciones culturales, sociales y políticas que sí tienen la intención de lograr la equidad.
Marzo es el mes de la Mujer.
Lastimosamente, las efemérides que recuerdan las conquistas de derechos básicos de la humanidad poco espacio han merecido en el calendario oficial de la vida social, salvo aquellas que indican la recuperación de la libertad perdida en una guerra (¿?). En un artículo publicado en la revista dominical de un diario limeño, se resume el contenido de un libro escrito por uno de los grandes pensadores de los últimos tiempos, Gilles Lipovetsky, quien escribe lo siguiente: “ ..cuando más se evoca y se pone en escena la memoria histórica, menos estructura ésta los elementos de la vida corriente. De ahí ese rasgo característico de la sociedad hipermoderna: celebramos lo que ya no queremos tomar como ejemplo.”(El Dominical, Año 52, no 4l4, 11 de febrero, 2007) Este último destacado mío nos invita a reflexionar qué es lo hacemos y no hacemos cuando estamos frente a la celebraciones de eventos como este de El Mes de la Mujer. Esta profunda visión de una sociedad como la nuestra, llena, plagada de celebraciones, según reza el mismo texto, es encorsetar o poner en un museo todo aquello que la vertiginosa sociedad consumista e individualista está generando en cada uno de nosotros. La sentencia es contundente, habida cuenta que dicho mes está plagado de muchas buenas voluntades e intenciones (como esos encuentros interpromociones de compañeros que se ven a los 25 años y se juran escribir y verse con mayor frecuencia, y sabemos que esto no va a suceder). Estas buenas voluntades se ven plagadas de buenas intenciones públicas y buenas leyes, como excelsas declaraciones que reconfortan nuestras angustias de buenas personas y satisfacen nuestras responsabilidades de buenos ciudadanos. Como para dejar tranquila nuestras conciencias. Pero la realidad, factura hecha por los humanos, no está nada de acuerdo con esas fabulosas declaraciones: la explotación laboral, la segregación racial, la discriminación de género, siguen aún vigentes en nuestras sociedades, todas (¿hay alguna excepción?). Así, entonces, la frase contundente escrita por Lipovetsky, tras aguda reflexión de la modernidad, seguirá teniendo esa inexorable vigencia.

Les quiero proponer este grupo de películas en las que el personaje principal es la mujer, vista desde ópticas temporales y espaciales totalmente diferentes. Muchas de estas perspectivas tienen actualidad pese al tiempo transcurrido o representan modelos que mujeres en nuestra sociedad están buscando en la rara dinámica que se experimenta en los últimos años. Las brechas son cada vez más marcadas, pero pese a presentarse tan diferentes siguen manteniendo la misma problemática que a cada ser humano nos toca vivir. Es además una invitación a repensar este largo camino echado a andar de manera consciente por un grupo de mujeres obreras un 8 de marzo de 1908, cuando 129 de ellas fueron quemadas vilmente por orden de la patronal por reclamar derechos básicos, un salario justo, libertad de sindicalización y un trato más digno. Esperemos que su gesto no haya sido en vano y quede como una simple efeméride más, la que fue institucionalizada en 1910 a propuesta de Clara Zetkin y Kathy Duncker.


LA VIDA DE OHARU (SAIKAKU ICHIDAI ONNA) KENJI MIZOGUCHI JAPÓN 1952 Contundente y sorprendente película sobre el estudio de una geisha y su sufrida vida durante el siglo XVII, en un Japón aún medieval y en el que la estratificación social era prácticamente inamovible; en una sociedad tan rígida y machista, la mujer tenía escasos o nulos derechos en las decisiones que ella tomase para su vida. La costumbre de vender a las hijas ha estado tan extendida en nuestras sociedades que es así cómo podemos entender el sentido de las razones por las cuales el padre de la novia daba al novio no solo la virginidad intacta de su hija (a través del vestido blanco), sino que además pagaba los gastos de la fiesta de la boda, más una dote que le permitiera en un principio mantener a la nueva unión, sobre todo a la novia. Los matrimonios arreglados, las ventas de hijos e hijas, eran muy frecuentes. Siendo muy joven, nuestro director fue un testigo impotente de la venta de su hermana mayor para ser geisha; esto nos permite entender esta franca y dolorosa película de una mujer, hija de un mercader, que intentó ser libre en el amor y caer en lo más bajo de estratificación social, solo apreciada por su cuerpo.

SOLAS BENITO ZAMBRANO ESPAÑA 1999 Con las actrices María Galiana y Ana Fernández, nos internamos en un interesante mundo de dos mujeres solas, una madre que acoge a su hija embarazada que ha sido abandonada por su pareja. La hostilidad de su hija va a ser paulatinamente menguada por la madre, y van a entablar una cierta relación con un vecino solo y amargado. La soledad es muchas veces una excusa que genera un círculo vicioso que nos aísla más.

MARY ABEL FERRARA 2005 este es un film bizarro, raro, con buenos actores. María Magdalena (Juliette Binoche) tiene una rara transformación, producto de una experiencia laboral cinematográfica; es tocada por la fibra religiosa y se transforma. Posterga todo en busca de una respuesta; muchos agnósticos, entre ellos un conductor de un programa religioso (Forest Whitaker) se interesa del tema; unos quieren explotar el tema a favor de sus ideas; Mary cree en lo que cree. Esta película es muy interesante, habida cuenta de las recientes polémicas, serias o no, las cuales han desatado cierto escándalo en torno a María Magdalena y su posición dentro de la escatología cristiana. Conocido es el rol que tenía la mujer en la sociedad judía de ese entonces; los recientes descubrimientos de ciertos evangelios y la presencia de sectas paralelas como los esenios (los autores de los rollos del Mar Muerto) alimentan la curiosidad que provoca este film. Es también una pregunta suelta que se hace por el rol de la mujer en las religiones existentes, tanto monoteístas como politeístas. ¿Será Dios varón?

NUNCA EN DOMINGO (POTE TIN KYRIAKI) JULES DASSIN FRANCIA – GRECIA 1960 Fresco film que narra la historia de una prostituta, Ilya, quien se vuelve la atracción de un norteamericano rico. Ella es independiente, fresca, sin compromiso con hombre alguno; el millonario ve a través de ella el mundo mediterráneo griego y al final debe respetarla tal cual es. Soberbia actuación de MELINA MERCOURI, actriz que luchó contra la dictadura de su país. La canción, Los Hijos del Pireo, inmortalizó más el film y cambió de nombre por el del título de dicha película que se hizo con un bajo presupuesto. La versión castellana la interpretó Xiomara Alfaro.

GRITOS Y SUSURROS (VISKNINGAR OCH ROP) INGMAR BERGMAN SUECIA 1973 Un film doloroso de estudio sobre el comportamiento de cuatro mujeres, tres hermanas y una sirvienta, en torno al proceso agónico de una de ellas, Agnès, quien tiene un cáncer terminal. Sus otras dos hermanas, lejos de ayudarla en su lenta agonía, actúan dolorosamente enfrentando sus demonios, sobre todo Karin, quien decide mutilarse con el fin de frustrar sus encuentros sexuales con su esposo. Sólo la sirvienta, Anna, quien había perdido un hijo, comprende la dimensión de la situación y decide ayudarla. Todo en un entorno estético bello que disimula el sentido trágico de la enfermedad, la frustración y la muerte.

LA VENDEDORA DE ROSAS VÍCTOR GAVIDIA COLOMBIA 1998 este es una buena película de vida cotidiana, una especial relectura del cuento de H. C. Andersen, LA VENDEDORA DE FÓSFOROS (cuento que es la crítica de los burgueses insensibles del siglo XIX). La adaptación pide poco a la dura realidad que viven los niños en nuestros países, y recuerda mucho a Pixote de H. Babenco. La niña Mónica vive en las calles de Medellín y, como una pirañita, sus métodos de vida diaria son terribles entre el bazuco (droga), las peleas de pandillas, el hurto y el submundo que le toca vivir hasta sus últimos momentos. Tal como se había ya antes dicho, la desgracia de ser el último eslabón en la estratificación social: niña, pobre.
Publicar un comentario