miércoles, 17 de diciembre de 2008

DEUTSCHER EXPRESSIONISMUS




“A través del aislamiento, las cosas adquieren una concisión
de la que carecen en su aspecto habitual en el contexto del mundo vital”
WILHEM WORRINGER, ABSTRACTION UND EINFÜHLUNG


Los movimientos artísticos son lecturas de situaciones sociales y reflejan la coyuntura vivida como una interpretación del momento histórico coetáneo. Por otro lado, son, además, la herencia de los movimientos precedentes sea por oposición o afinidad, recibiendo de estos características formales y temáticas que hacen de un movimiento artístico un continuum pero también una renovación, una propuesta, una relectura de su entorno así como una nueva perspectiva de los elementos involucrados en la generación de dicho movimiento. Aunque siendo un poco simplistas, este péndulo histórico de opuestos artísticos que hubieron surgido por oposición al anterior, fue una suerte de explicación para entender la génesis de cuanto “ismo” surgió a fines del siglo XIX en adelante. Una lectura de reducir todo a lo dionisiaco versus lo apolíneo es muy sencilla, y sería esta motivo de rechazo de todos aquellos que ven en el surgimiento de un “ismo” histórico una singularidad y una propuesta innovadora tanto del arte como de una lectura del mundo particular. Pero esto sería negar el carácter histórico de una fenomenología del arte (o cualquier actividad intelectual) que va involucrando lo desarrollado a lo largo de la existencia del hombre como especie sobre nuestro planeta que alimenta sus respuestas y, obviamente, sus nuevas preguntas ante un objeto o ante sí mismo.
Con el precedente expuesto podemos entender el Expresionismo alemán, movimiento surgido en los años 20 del siglo pasado (XX) como respuesta a un contexto histórico sui géneris que involucró a todo el pueblo germano y su cultura, obviamente. La Primera Guerra Mundial ha concluido con una extraña derrota del Imperio Alemán; desde el punto de vista militar, Alemania estaba posesionada y había logrado significativos avances en el campo de batalla, no así en el frente diplomático. La firma del Tratado de Versalles fue uno de los más grandes errores del mundo occidental sobre una nación y dejó al pueblo alemán a merced de los dos campos ideológicos antagónicos de entonces; Alemania fue laboratorio para propuestas de un nuevo Soviet o el espacio en el que los capitalistas descarnados humillaron al pueblo alemán por la ambición de empresas inglesas, francesas u otras, apoyados por sus gobiernos a cobrarles réditos onerosos. Este último punto se va a ver pronto debilitado no por un empresariado alemán pujante, sino por la sombra de un crac financiero que se venía venir a pasos agigantados. Los preámbulos del crac se trataron de evitar en los territorios derrotados, sobre todo en Alemania. El sistema capitalista, que venía del siglo XIX con pompas y honores, había enseñado al mundo una nueva percepción de las cosas: todo podía ser cosificable, todo es materia prima, incluso el humano y su trabajo (interesante paralelo con nuestros países que ahora “exportan” mucha mano de obra barata a los países ricos: empleadas del hogar, basureros, cuidadora de niños, de ancianos, vendedores de comida rápida, en fin). Esta cosificación entró en primer colapso con la Primera Guerra Mundial: el movimiento artístico más radical que prácticamente endiosaba la máxima creación de este movimiento económico, la máquina, tuvo que pasar a un perfil más bajo cuando veía que estas bellas creaciones se hubieron convertido en armas letales contra sus creadores, cual castigo prometeico. Después de la Gran Guerra, el pueblo alemán, cual emparedado, se ve aprisionado por diversos intereses: el avance del comunismo, modelo Soviet, o una alternativa extrema tapón por la cual el mundo empresarial nacional e internacional ha de apostar: el nazismo. Con una inflación que, comparativamente hablando, deja pálida la nuestra vivida bajo la hecatombe aprista del 85-90, Alemania busca el orden en una solución extrema. El camino hacia Hitler estaba listo.
En los años 20, los “ismos” se suceden tan rápidamente como acontecimientos históricos aparecían en toda Europa. El continente era un polvorín, los artistas se enfrentaban a situaciones límites, como les sucedía a sus pueblos. El desencanto positivista científico y realista artístico en Alemania fue contundente. El cuestionamiento a ambos frentes genera un llamado a la formación de una respuesta ecléctica (veámosla así), pero más visceral que rescate lo humano (en contraposición a la cosificación de la frialdad positivista) y lo pasional interno (en franca oposición al realismo que había surgido por los movimientos socialistas de mitad del siglo XIX, sobre todo en Francia e Inglaterra). Interesante ver que los movimientos más pasionales hayan surgido en la sociedad germánica: el Romanticismo como lucha para la formación de la identidad teutona y el Expresionismo para dar una lectura de una Alemania herida y confundida de los 20. Parafraseando a Worringer, el Expresionismo sería una respuesta angustiosa a la no adecuación del hombre a su mundo circundante (UMWELT), por eso las temáticas van a ser los lugares extraños (como veremos en los temas elegidos por algunos directores, pintores, literatos), temas sombríos (NOSFERATU) o míticos (en este sentido, muy parecido a lo romántico pero con otras variantes y distintos fines). Grandes artistas alemanes y de otras nacionalidades (MAX REINHARDT, ROBERT MUSIL, ERICK NOLDE, OTTO MÜLLER) se inscriben en este movimiento, cuyas obras van a ser desterradas, prohibidas o destruidas durante el régimen nazi por ser consideradas arte degenerado. Son seguidores de precursores quienes fundan ciertas bases en el arte movedizo de ese entonces; así estarían KANDINSKY, PICASSO, GEORGE BRAQUE, FRANZ KAFKA y el fundamento filosófico de HUSSERL, y todos aquellos que vieron las luces del nuevo siglo, que según la visión de muchos pensadores posteriores, se ha de convertir en el siglo de las matanzas, de hecatombes humanas. Quizá haya que ver una concesión menos trágica en THEODOR ADORNO, quien lo llamó un siglo de “la posibilidad de lo mejor”

He aquí joyas notables:

DAS KABINETT DES DOKTOR CALIGARI (EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI) ROBERT WIENE (1919) Este extraordinario film inicia el movimiento expresionista en el cine; además se vuelve una suerte de premonición a lo que se ha de vivir dos décadas después. La historia transcurre en una pequeña ciudad del norte de Alemania, cuando llega un circo varieté a éste y suceden una serie de crímenes provocados por un hombre hipnotizado, quien ataca a las víctimas que hayan tenido algún percance con el doctor mencionado. Es una película alegórica de lo que le va a acontecer en Alemania 15 años después con el surgimiento del nazismo, con un doctor Caligari (Werner Krauss) quien va a someter a Cesare como el insomne-hipnotizado (genial Conrad Veidt). Con un decorado alucinante, que sería la envidia del pintor Otto Dix, la película muestra los sueños y temores de un pueblo como el alemán, el cual se va a ver envuelto trágicamente en los acontecimientos que van a marcar su vida como es la Segunda Guerra Mundial. Habría que parafrasear lo que dijo el crítico Sigfried Kracauer en su libro De Caligari a Hitler, la película es un fiel reflejo de la mentalidad popular alemana de ese entonces, con la creación de la República de Weimar y el posterior lúgubre ascenso al poder de los nazis.

DER MÜDE TOD (LA MUERTE CANSADA) FRITZ LANG (1921) Esta es una de las más bellas películas de Lang. Su origen de remonta a la antigua tradición germana. Una joven pareja en su viaje de bodas se topa con la muerte y esta decide llevar al joven (Walter Janssen); ella (Lil Dagover) decide ir hasta la muerte misma (Bernand Goetzke) para rescatarlo por lo que la somete a tres pruebas de salvación en tres diferentes momentos históricos. Es una visión romántica de la muerte, no en un sentido trágico, pero sí acepta lo inexorable de esta. También vemos el amor puro y también loco de la joven por llevar a cabo el rescate, con una escena final conmovedora y justa. El viaje por el tiempo es toda una bella parábola del destino, y tiene mucho parecido al sentido de sacrificio que se ve en NOSFERATU, por el amor. Excelentes tomas, escenarios alucinantes, casi una muestra de arte total.

DAS WACHFIGURENKABINETT (EL GABINETE DE LAS FIGURAS DE CERA) PAUL LENI (1924) Este interesante film cuenta la historia de un joven que es contratado para hacer 3 historias de 3 figuras de cera que representan a 3 grandes criminales de la historia: el califa HAROUN AL- HASCHID (Emil Jannings), IVÁN EL TERRIBLE (Conrad Veidt) y JACK EL DESTRIPADOR (Werner Krauss). Esta película reúne, pues, un extraordinario elenco que narran 3 historias en diferentes momentos históricos. La narración se complementa con diversas técnicas visuales, toda una revolución para la época, fuera de los escenarios construidos y el trabajo de fotografía, sobre todo en IVÁN. Esta última caracterización va a influir en EISENSTEIN en la construcción de su saga IVAN GROSNY, con mucha semejanza entre Veidt y Cherkasov

DIE NIBELUNGEN: SIEGFRIEDS TOD (LOS NIBELUNGOS. LA MUERTE DE SIGFRIDO) FRITZ LANG (1923) Extraordinario film que resalta el espíritu teutón y que sedujo a los jefes de propaganda del aparato nazi. Goebbels sintió predilección por esta parte de este fresco legendario, que rescata los grandes valores germanos, con un Sigfrid (Paul Richter) que encaja en el prototipo que ha de difundir la propaganda fascista sobre la pureza racial y los valores arios. Lang y su esposa, Thea Von Harbou, van a ser tentados para crear una escuela cinematográfica y un equipo de propaganda para el régimen (con METRÓPOLIS dijeron haber encontrado al hombre que necesitaban). Lang rechazó la idea, rompió con su esposa, y este se embarcó a los Estados Unidos a seguir su carrera (con menos suerte que en Alemania). Pero quien ha de asumir ese tentador puesto de propaganda ha de ser LENI RIEFENSTAHL

DIE NIBELUNGEN: KRIEMHILDS RACHE (LOS NIBELUNGOS: LA VENGANZA DE KRIMHILDE) FRITZ LANG (1924) La segunda parte de LOS NIBELUNGOS tiene a una actriz, Margarethe Schön, en papel de la rencorosa Krimhilde, quien no duda en sacrificar a los miembros de su familia o su pueblo por vengar la muerte de su amado Sigfrid. Su venganza se comienza a gestar desde que se casa con el rey de los hunos, Etzel. Los escenarios artificiales son grandiosos, la arquitectura, el uso de los espacios libres, el decorado y vestuario revolucionan el cine, muchas de las escenas parecen cuadros de GUSTAV KLIMT. Es colosal en el sentido alemán del término.
METROPOLIS FRITZ LANG (1927), es una soberbia película que muestra lo que nos va a llegar (¿o llegó?) en el futuro: la deshumanización de las ciudades, el culto a la máquina y los sutiles mecanismos de poder del mundo actual: la escena del dios-máquina Moloch es una de las más impactantes, al cual todos los trabajadores le rinden pleitesía. Es un filme futurista, pero al igual que la novela de Aldous Huxley, Mundo Feliz (A Brave New World), muchos de los descubrimientos, valores y nuevos paradigmas expuestos sea en la película o en el libro, son ya parte de nuestro actual mundo; esta película se está volviendo quiérase o no, un fiel retrato de nuestro errático siglo XXI. La referencia a la novela La Máquina del Tiempo de H.G.Wells es evidente: la idea de un mundo subterráneo con seres infrahumanos, quienes son tratados como meros esclavos de los ricos que viven en el mundo de la superficie. La manipulación de las personas, la creación de personajes que conduzcan a los pueblos, la robótica como la solución a los problemas del hombre, no es sino un sinfín de interrogantes a los problemas actuales ( como los ve desde otra perspectiva Chaplin en Tiempos Modernos). Hitler halló fascinante este filme y lo comprometió para su causa como su creador de imagen (lo que hizo en cierta manera Leni Riefenstahl), pero optó, como muchos intelectuales y artistas alemanes de esa época, por el exilio.

NOSFERATU FRIEDRICH MURNAU (1922), es con El museo de las figuras de cera, una de las obras cumbres del cine de horror fantástico de todos los tiempos. No sólo el tema es de por sí alucinante, sino que se encontró en Max Schreck quizá el actor más representativo de todos aquellos que han encarnado alguna vez al Conde Vlad. Su figura pálida, delgada y bizarra lo hacen el Drácula más espectacular que haya conocido el cine; y esto ha originado mitos como que dicho personaje era en realidad un vampiro al cual se le otorgaba una víctima, diariamente, para saciar su hambre. El trabajo de sombras, espacios abiertos, los contrastes de claro-oscuro/luz-sombra hacen de esta película una interesante búsqueda de la luz . Los numerosos remakes de este tema no hacen sino corroborar el espíritu mórbido del humano y su insaciable búsqueda por el amor y la eternidad. Nosferatu no es el monstruo seductor que caracteriza Bela Lugosi o la versión más sofisticada de un Gary Oldman; es la expresión del terror puro, despiadado pero cae bajo las tretas de Ellen para ser exterminado; triunfa el amor, pero Ellen se autosacrifica por su amado Hutter. Los surrealistas llamaron a esta obra, el amor loco. Y lo logra gracias al excelente trabajo de cámaras que crean el efecto de pesadillas y visiones (fue toda una revolución técnica del cine). Además, en cierta manera, tanto Hutter como Nosferatu son las partes complementarias del alma humana.

DOKTOR MABUSE, DER SPIELER (DOCTOR MABUSE, EL JUGADOR) FRITZ LANG (1922) El expresionismo es un movimiento que retrató la Alemania después del desastre de la Primera Guerra Mundial; la sociedad germana quedó a expensas de fanáticos políticos que han de surgir como un Mesías para guiar a la desesperada masa; así como EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI, MABUSE es un criminal seductor e hipnotizador asesino que encandila a los jóvenes para lograr sus fines. Sus dotes de hipnotizador va a engullir a diversos jóvenes de la alta sociedad burguesa para que ellos hagan lo que les dictamine; Hitler con la burguesía alemana. Esta metáfora se puede aplicar en todo tiempo y en todo espacio.

EL GOLEM PAUL WEGENER (1920) se basa en una leyenda de origen judío, una suerte de súper hombre, protector de los ghettos contra los pogrom a los que esta comunidad se veía frecuentemente amenazada. Al resucitarlo en un momento crucial, gracias a la conjunción de una serie de planetas, se desencadenan varios eventos fatales que causan la ruina de la comunidad. Tiene una serie de elementos esotéricos y cabalísticos propios del mundo judaico, el cual no le era extraño al director, ya que era de ese origen (además él hace el rol del monstruo). Está inscrita en el ciclo de obras expresionistas, como lo son NOSFERATU, EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI y EL MUSEO DE LAS FIGURAS DE CERA. Todo un clásico.
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