lunes, 1 de diciembre de 2008

LA POESÍA VISUAL DE JEAN COCTEAU




Quizá uno de los personajes más interesantes de la vida cultural y artística de la Francia de preguerra fue Jean Cocteau. Fue una suerte de Pico de la Mirándola moderno, que incursionó en todas las artes mayores y menores; y, gracias a su talento, de manera autodidacta.
La vida de nuestro artista fue marcada por el suicidio de su padre, cuando recién cumplía 10 años. Todo un enfant terrible, fue expulsado del liceo al cual asistía a los 15 años por lo que huyó a la ciudad portuaria de Marsella, viviendo en su barrio rojo. Siguiendo su turbulenta vida, a los 17 años se enamoró de una actriz que le llevaba 13 años. A los 18 años, en 1904 se acerca de manera definitiva al arte con Edouard De Max, el dramaturgo quien le abre las puertas al mundo artístico parisino, así incursiona en el ballet ruso de Daighilev, en la música de Stravinsky; luego vendrán Picasso, Satie, hasta la aparición de un protégé Radiguet, otro niño genio que ha de morir muy pronto, a la edad de 20 años, dejando tras de sí una terrible obra Le diable au corps, más tarde llevado al cine por Claude Autant-Lara. La súbita muerte hace caer en las penumbras a nuestro artista, encerrándose en el mundo del opio. Producto de esta “ensoñación” surge su obra teatral Orphée, que luego se iría al cine; y una novela que trató de identificar a todos esos seres diletantes de su época: Les Enfants Terribles.
Esta introducción nos permite ver de manera sucinta algo del alma creadora de este artista a través de su cine. Con cuatro películas de su onírica obra lo entederemos más.

LA SANGRE DE UN POETA (1931) Al igual que la EDAD DE ORO de Buñuel, es un alegado surrealista, con imágenes-símbolos, muestra las obsesiones que ha de tener Cocteau a lo largo de su obra. El uso del espejo es muy recurrente y veremos todas sus posibilidades en las siguientes filmes del ciclo. Hay que entender que esta película tiene una lógica en sí, como una realización onírica.
LA BELLA Y LA BESTIA (1946) Es el primer trabajo con un gran actor como Jean Marais. Basado en la obra de Mme. Leprince de Beaumont, es un excelente trabajo de recursos técnicos para su época, lleno de imaginación para encandilar a espectador con un decorado increíble, incesante trabajo de luz y unos personajes alucinantes que lo hacen un cuento de hadas visual (¿no es el cuento un gran mundo onírico?). Cocteau nos hace ver lo que vemos, y eso es lo que quiere el cine de nosotros, ver lo que la pantalla muestra.

ORFEO (1950) Poema fantástico visual, es la revisión del tiempo frente al amor, una ampliación mucho más rica y extensa de su primera película, la invasión del mundo del sueño y de la muerte con un Orfeo tentado (Jean Marais) hasta dejar a Eurídice (Marie Déa); es en realidad un extenso poema de amor, en que la frontera de lo real / irreal es nuevamente un espejo. Rica en trucajes está considerada entre las mejores películas francesas de todos los tiempos.

EL TESTAMENTO DE ORFEO (1959) Pareciera la despedida de Cocteau de esta tierra, es un gran racconto de la vida de un poeta, dominado por una gran sucesión de escenas del pasado a través de un enviado para verse a sí mismo. En esta película algunos amigos del artista participaron como Pablo Picasso, Yul Brynner y Jean Pierre Léaud.

Nuestro artista nos dejó un 11 de octubre, el año 1963, emocionado después de haber oído de la muerte de una gran amiga suya, Edith Piaf. Gloria Mundi
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