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Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal

lunes, 1 de diciembre de 2008

LA IMAGEN DEL PERÚ EN EL MUNDO CULTURAL FRANCÉS




La presencia francesa en nuestro país no es una cosa reciente. Si hiciésemos un recuento en todos los quehaceres del hombre en nuestro país, muchas actividades se han visto influenciadas por el espíritu galo; y no me refiero a la Literatura, Pintura u otra Arte, sino las FF.AA, la Aviación, los Medios de Comunicación, el Derecho, la Educación, entre otras varias más. Pero sería muy ambicioso hablar de todos esos puntos en un solo artículo.

Pero, por otro lado, Perú como realidad ha sido objeto (y sujeto) de inspiración de la actividad intelectual francesa. Sus inicios se remontan al descubrimiento y conquista de nuestro continente, pero es a partir del siglo XVII que se evidencia este acercamiento. La frase VALE UN PERÚ, acuñada en ese siglo, refiere a las leyendas alucinantes que hablan de la vida y majestuosidad del Imperio de los Incas. Ésta sigue teniendo un impacto en el inconsciente colectivo francés. Durante la campaña electoral de George Pompidou, en los años setenta, cuando todo apuntaba a una lucha fuerte con los socialistas, apareció el eslogan: se les promete en Perú, pero se les dará un Chile (en clara alusión al Chile de Salvador Allende).

Esta idea mítica y dorada parte de la visión idílica que se tiene de nuestro pasado: el mismo C. Baudin, en su libro EL IMPERIO SOCIALISTA DE LOS INCAS, no hace sino corroborar esta visión. Hasta las tiras cómicas tratan el tema con no cierta ingenuidad, tal es el caso de TIN TIN (aunque es de origen belga), quien nos muestra en su historieta EL IMPERIO DEL SOL (también la hay en película de dibujos animados) un Perú misterioso y atractivo, grande y de marcados contrastes…Todo lo que la mentalidad racional europea busca permanentemente.

En el siglo XVIII, Jean-Philippe Rameau escribe su ópera-ballet LES INDES GALANTES, basada en un libreto de Fuzelier, y que consta de un prólogo y cuatro entradas (escritas para las grandes fiestas de Versailles). Cada entrada es una historia de intriga amorosa, en la cual se critica a los países europeos de olvidarse del amor y dedicarse a la guerra.. Así pues, los Amores deciden buscar nuevos horizontes, los encuentran en Turquía, Persia y…Perú, el Perú de los Incas. Las historias son truculentas, pero fuera de la soterrada crítica a las comunidades y naciones europeas, existe una visión utópica de lugares exóticos empleados como leit-motiv para reivindicar sus errores. Esta obra se presentó por primera vez el 22 de agosto de 1735.

El Siglo de las Luces origina todo un movimiento de ideas equiparable al Renacimiento y al Siglo XX. Durante fines del siglo XVIII y parte del XIX, el mundo va a ser conmovido por el triunfo de todo un movimiento gestado a fines del Renacimiento: el Individualismo. Descartes puso la piedra de toque que va a originar toda la revolución copernicana del pensamiento socio-político de siglos posteriores cuya cadena culmina con el planteamiento de J.J. Rousseau: EL CONTRATO SOCIAL. El triunfo de la revolución burguesa francesa permite a una clase social pujante y emergente ocupar su sitio en la historia. Y establece, entonces, sus propias reglas de juego. Un producto refinado de esta revolución va a ser el Romanticismo, movimiento cultural que surge en Alemania (por razones obvias), pero que va a encontrar rápidamente adeptos por doquier. Nuestros países no estuvieron exentos de su influencia. Los pensadores del Enciclopedismo francés tuvieron adeptos en toda América. En algunos casos, tuvo consecuencias extremas, como acontece con la expulsión de los jesuitas de las colonias españolas. Su forma de pensar y la aplicación de estos modelos eran…demasiado peligrosos (léase, entre líneas, las propuestas de Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, y Simón Rodríguez, de educación jesuítica). Pero, el caso más feliz fue la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, la que generó grandes expectativas entre los pensadores de las Luces. Esta expectativa aparece en la novela de Stendhal, ROJO Y NEGRO, gran monumento literario publicado en 1830. La historia es narrada por el joven emergente Julian Sorel, quien descubre el encuentro fascinante del revolucionario Conde de Altamira con un general peruano en una fiesta del Hotel de M. Retz. (ROJO Y NEGRO, Alianza Editorial, 1983: páginas 337, 338). A través de la reflexión que hace Sorel, Stendhal habla de ese espíritu que reinaba en Europa: “Perdida toda esperanza en Europa, el pobre Altamira se veía reducido a pensar que cuando los estados de América meridional llegaran a ser fuertes y poderosos, podrían devolver a Europa la libertad que Mirabeau les enviara” (pág. 337). Si nos remontamos al siglo XVII, Rameau y Stendhal tendrían no sólo un vínculo geográfico común, sino un locus genérico.

Las crónicas de viajes son, indudablemente, una fuente de información desde muchas perspectivas, lo es así también para la literatura porque muchas de estas crónicas de viajes suelen ser inspiración y, muchas veces ellas mismas, un verdadero muestrario de literatura fantástica. Nuestro continente fue visitado por una gran tropa de cronistas, quienes extasiados apuntaban todo dato alucinante que iban hallando en su camino. A decir verdad, muchas de estas crónicas son un proceso de adecuación de un mundo que no alcanzaban entender. Hubo cronistas oficiales, como meros aventureros que venían a “perulear” (hacer la Perú). Desde su visión europea, nuestro país era un cúmulo de sensaciones físicas y sociales que merecían ser narradas a sus compatriotas por lo deslumbrantes que eran. Obviamente, hubo varios viajeros franceses que describieron nuestro país, muchas de cuyas crónicas son relatos que podrían ser incluidas como piezas literarias (parafraseando a Gabriel García Márquez, narraciones que le pedían poco a la fantasía, pues la realidad era lo suficientemente alucinante como para pedirle poco a la imaginación). Producto de estos felices –y, también, desdichados encuentros tenemos el libro recientemente publicado VIAJEROS FRANCESES, SIGLOS XVI-XIX (Biblioteca Nacional del Perú, marzo,1999), que es una suerte de catálogo de todos estos viajeros que pisaron nuestra tierra, el cual además contiene una reflexión de la visión francesa de esos siglos de nuestro país, siendo el más antiguo “cronista”, Raveneau de Lussan en el siglo XVII, contando en sus filas con personajes de la talla de Flora Tristan, Charles Marie de la Condamine, Charles Wiener, entre muchos más.

El libro, además, está acompañado de una serie de cartografías e ilustraciones, muchas de las cuales son un verdadero documento socio-histórico de la sociedad retratada. Quiero transcribir un pequeño párrafo porque nos atañe: “ La ciudad de Trujillo está rodeada de árboles y de bosques que hacen que sus cercanías…muy agradables. Jardines bien mantenidos y bien cultivados presentan un aspecto risueño que, junto con un cielo siempre puro, ofrece una deliciosa permanencia a los viajeros y los pobladores. A poca distancia se encuentra un río cuyas aguas son conducidas por diversos canales hacia las diferentes partes de esta encantadora y fértil región” (tomado de DELAPORTE, del libro “VIAJEROS FRANCESES…” pág. 171).
Esta visión entrañable de nuestro país no se ha perdido en los últimos tiempos, es más, por lo contrario, dista de serlo, pero eso será motivo de otro artículo.

Para concluir este viaje por las letras y artes francesas de siglos pasados, existe un extraordinario ensayo escrito por el crítico literario Estuardo Núñez quien lo presentó bajo el nombre de Lo Latinoamericano en otras literaturas, en un libro editado por la UNESCO, con la Editorial SIGLO XXI (1980, sétima edición, páginas 93-120). En este ensayo, puede uno encontrar una profusa información de todo lo escrito sobre el Perú o temas relacionados con lo peruano a lo largo de sus páginas.

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