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Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
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domingo, 19 de marzo de 2023

CIUDAD CANGREJO (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJLLO 19 DE MARZO)



Exactamente,
como hace seis años, Trujillo ha vuelto a dar un buen salto hacia atrás. Nadie lo puede negar. Varias fotos del paso de numerosos huaicos en marzo del 2017 pueden ser utilizadas para describir gráficamente la situación en la que se encuentran muchos sectores de nuestra ciudad. Las mascarillas, olvidadas en un rincón de nuestras casas tras levantar las restricciones sanitarias a fines del año pasado, vuelven a ser usadas para evitar inhalar el denso polvo que dejaron las innumerables activaciones de las quebradas y las riadas de agua que recorrieron calles y avenidas de diversos sectores de la ciudad. Y, como hace seis años, todo el sistema de baja policía comienza a colapsar por cerros de basura al lado de bolsas de arena, material de construcción desechado, y podas de ramas y troncos de parques y avenidas de la ciudad. Como hace seis años.  

Los fenómenos naturales pueden convertirse en una fuerte amenaza hasta ser un desastre, si estos crecen más de lo previsto o, como es en nuestro caso, los espacios afectados no estaban preparados para enfrentarlos. A diferencia de otras circunstancias, terremotos y Niños han sido registrados a través de la historia lo que da un referente necesario para que las personas de las zonas potencialmente afectadas deban, ojo, deban tomar las medidas necesarias. No es un aerolito el que nos afecta; son fenómenos que, aunque tengan sus diferencias específicas, por lo general tienen las mismas manifestaciones. Ergo, el ser humano, ser racional e inteligente, tiene todas las oportunidades de enfrentar algunos de estos embates de manera victoriosa reduciendo las condiciones para un desastre. Crónicas, informes, estudios han dado bastante información de lugares de alto riesgo y los hechos que ocurren. Las quebradas y Mampuesto están registrados por siglos. Sabemos lo que va a ocurrir. Pero las respuestas políticas y sociales, generalmente antitécnicas, parecen ser siempre las que causan los desastres. Para el Niño costero del 2017, el gobierno de Humala destinó recursos a los gobiernos de las áreas regionales posiblemente afectadas. Se lo esperaba en el 2016, por eso las clases escolares del 2015 se clausuraron en noviembre. Los gobiernos regionales informaron que habían hecho las obras de prevención necesarias. Ese marzo del 2017 retrocedimos una década como ciudad. Posteriormente, hubo medidas exigidas a los gobiernos regionales de reubicar a pobladores de zonas vulnerables; no fueron atendidas. Por las elecciones municipales del 2018, se priorizó el criterio político. Recuperar la Municipalidad Provincial era prioridad y había la posibilidad de perderla por una medida tan impopular, pero necesaria. Fuera de la incompetencia, desidia y burocracia de la reconstrucción con cambios (vergonzoso), la responsabilidad gubernamental regional es también relevante. Tenemos, parece ser, un nuevo Niño. Como hace seis años, las aguas recuperarán lo que les pertenece.

domingo, 12 de marzo de 2023

DESASTRES HUMANOS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 12 DE MARZO)

 


¿Qué habremos hecho los peruanos como sociedad que nos merecemos los desastres físicos y sociales que estamos padeciendo? Como sociedad vemos eternos déjà-vu, esos que causan destrozos en nuestra propiedad y credibilidad, así como la rampante corrupción que existe en todos los estamentos del aparato público, coludidos con varias empresas y personas privadas obviamente.

Cuando escribo este artículo, estamos a la espera de una segunda riada de agua tan fuerte como la que sufrimos el viernes por la noche. Espero que no sea así. Ojalá. Pero también es posible que sea más fuerte y que, incluso, la información sea solamente virtual vía videos de Tik Tok que pueblan las redes sociales, pues afecte a la distribución de diarios en soporte papel. Hay muchas cosas que pueden decirse sobre las desgracias que nos están pasando, muchas de ellas ya reiterativas. Corrupción, ineptitud, estafa electoral, demagogia, escasa sensibilidad social; lo mismo. Pero hay puntos que sí deben de tomarse en cuenta, elementos que han cambiado la fisonomía de nuestra sociedad. Comencemos por aceptar que el cambio climático ya es un hecho poderoso con el cual tenemos que convivir. Los negacionistas deberían de explicar a la ciudadanía por qué un fenómeno (ciclón) visto en aguas adentro o en países de Oceanía o Lejano Oriente (tifón) aparece frente a nuestras costas: ¿es casual o ya va a ser un elemento regular que debemos de tener en cuenta con el otro fenómeno irregular, a estas alturas, como lo es El Niño? De ser así, ¿movemos nuestras ciudades como en la antigüedad o hacemos sacrificios humanos para “aplacar su ira”? El sistema de alcantarillado ya es una obligación, no un lujo. Desde el Niño del 97/98 se pedía uno. Este gobierno regional debe ir creando un plan que abarque el mayor número de ciudades de la Región; lo de Pacasmayo y Chepén ha sido contundente. El otro tema tabú en Trujillo es el molón de Salaverry. Desde que vivo aquí, todos reconocen que el cambio de dirección de la corriente marina es causa de este y seguirá golpeando a Las Delicias, Buenos Aires y Huanchaco. No hay voluntad política de quitarlo: es un asunto económico. Pero este factor es el que ha exigido que, como parte de la protección costera, se haya construido un sistema de enrocado que fue todo un gran problema en el Niño costero del 2017. El cauce “natural” de casi todos los huaicos de esa hecatombe es hacia el océano y no pudieron desembocar al mar por el enrocado, generándose una desgracia triple para los residentes: lluvia, huaicos y empozamiento de agua (inundación). ¿Sabrán los residentes propietarios de esa zona cuánto ya han perdido por la degradación de su patrimonio inmueble? ¿Ha surgido alguna demanda legal por esto?

Este nuevo escenario debe de ser esclarecido por las personas y organismos pertinentes para ver el futuro de nuestra ciudad. ¿Veremos los consabidos parches en las novísimas calles y avenidas recientemente asfaltadas para la foto? Academia y sensatez para Trujillo.


domingo, 12 de febrero de 2023

ALERTA, PREVENCIÓN (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 12 DE FEBRERO)

 



Las escenas que nos han llegado desde Turquía y Siria son terribles. Mientras en el Sur peruano, violentas lluvias causaron mortales deslizamientos en zonas donde se asienta la minería ilegal. Y, por último, se anuncia de manera alarmante un escenario de triste recordación para los trujillanos: un posible Niño como el que tuvimos en 2017, aunque de baja intensidad. Como suele suceder, estas noticias han comenzado a diluirse en los medios de comunicación, tal como ha sucedido con la muerte de varios ciudadanos hace ya un poco de un mes en Juliaca. Todo pasa al olvido de manera intencional, quizás.

El caso del gran sismo turco está trayendo mucha cola. Las dolorosas imágenes muestran grandes edificios colapsados con mucha gente en su interior, mientras familiares impotentes tratan de rescatar entre los escombros a sobrevivientes. Extraña mucho la cantidad de edificios de más de 4 pisos que han colapsado. Son construcciones relativamente modernas que se han desplomado llevando la vida de sus inquilinos. Y las alertas han saltado en esa nación: corrupción en las licencias de edificación, promovida por los magnates turcos de la construcción. Miles de personas han perdido sus propiedades y muchas de ellas, sus vidas. Se genera automáticamente la duda para nosotros: ¿cómo estamos aquí en ese rubro? Uno ve construcciones tan precarias de varias plantas que uno se pregunta qué irá pasar con un verdadero sismo, ese que no se ha tenido en nuestra ciudad desde aquel mayo de 1970. Hay edificaciones en zonas de suelos no adecuados para construcciones de varios pisos, salvo que se cuentan con un buen reforzamiento en las bases y, en algunos casos, de zapatas en zonas pantanosas. Huelga decir dónde se hallan estas en Trujillo. Y esto va amarrado con la posibilidad de volver a sufrir un nuevo Niño que “partió” a nuestra ciudad de norte a sur aquel marzo del 2017. Tras la catástrofe, un grupo de amigos hizo las investigaciones para ver cómo se puede prevenir otro siniestro. Los resultados caían por su peso: licencias de construcción (algunas veces, construcción clandestina), titulación de terrenos en zonas de alto riesgo, un sinfín de errores que permitirán repetir el mismo escenario vivido en ese fatídico marzo. Quizás, todas las edificaciones dañadas en 2017 ya estén nuevamente “operativas” hasta el próximo desastre. Habrá que ver si se ha cumplido con la prevención en las zonas siniestradas de Pataz y Chavín de Huántar, colapsadas hace casi un año. El caso de los mineros ilegales en Secocha, Arequipa, es una evidencia de no haber acatado las disposiciones planteadas en su momento: más de 41 personas muertas por un huaico ya anunciado.

Acostumbrados a vivir en la cultura de la informalidad y la corrupción en todos los niveles de nuestra sociedad, la vida humana no es relevante para muchos inescrupulosos que prefieren lucrar ilegalmente en vez de velar por el bienestar de los demás. Dios nos coja confesados.


domingo, 26 de septiembre de 2021

PESADILLA VIAL (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 26 DE SEPTIEMBRE)





Mensualmente debo llevar a mi madre al Hospital de Alta Complejidad para su respectivo chequeo. Estas visitas que llevo realizando en los últimos ocho meses me ha permitido verificar el estado de abandono paulatino que tiene todo el sistema vial de nuestra ciudad. En la última visita, el trayecto hacia dicho hospital se ha convertido en toda una verdadera odisea. La avenida José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru), anteriormente identificada como la Panamericana, se ha vuelto una verdadera pesadilla no sólo por su mantenimiento, sino también por el denso tráfico que soporta por el cual discurren camiones, micros, buses, combis, autos y camionetas de todo tamaño, y las infaltables mototaxis: hago destacar esto, pues no es el problema del número de vehículos que pueda llamar la atención, sino la forma de conducir dichas movilidades por personas habituadas, tanto de transporte privado como público, a un tráfico salvaje y con un mínimo de respeto por las normas, dizque, vigentes: ¿falta de autoridad?

El estado de calles y carreteras en nuestra ciudad y región es bastante lamentable: vimos, por ejemplo, toda la increíble demora de asfaltar (no sé si intencional) un conjunto de calles en Huerta Grande, lo que fue toda una pesadilla para los residentes del lugar: los vecinos buscaban desesperados una solución a este problema que traía basura y moscas por haber dejado en abandono el asfaltado: un sector ubicado a sólo media cuadra del Centro Histórico. Ahora hemos visto una “diligente” reparación de calles en las que los huecos son rellenados, una reparación que es verdadero maquillaje el cual será borrado (como todo maquillaje) en las próximas lluvias. Trujillo se ha vuelto una ciudad bombardeada por diversas razones; algunas de estas causas son “contribución” de los mismos ciudadanos al emplear las calles como lavaderos de autos o el tránsito y estacionamiento de vehículos pesados. Algunas calles y avenidas céntricas (San Martín y Miraflores, por ejemplo) convertidas en ríos en cada Niño, aún no restañan sus daños. Ver barrios periféricos a nuestro Centro nos da una idea del gran olvido en que el que se halla nuestra ciudad. Volviendo a la avenida Túpac Amaru, imagino la pesadilla que debe de ser para cualquier vehículo de emergencia (ambulancias) que trasladen a enfermos críticos al destino que les urge. Quizás sea una malévola forma de control poblacional.

Tal como indicamos la semana pasada, en 2022 tendremos elecciones municipales y regionales.  Muchas promesas se harán, varias de ellas apostando por el cemento y construcciones aparatosas, quizás. Pero tener un sistema vial decente para una ciudad que se jacta ser una de las más importantes del país, debería de ser una prioridad tanto municipal como regional. Habrá que ver qué propuestas coherentes tendrán para esta realidad, puesto que el transporte es vital para atender urgencias e incrementar el desarrollo de una zona tan poblada como la nuestra.

domingo, 1 de marzo de 2020

DESVALIDOS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO DOMINGO 01 DE MARZO)


Lluvias, huaicos. Coronavirus. Dengue. Accidentes laborales, Mc Donald. Suicidios. Palabras que han estado rondando en los medios en las últimas semanas Precaución. Precavidos. Palabras que surgen por asociación a las primeras nombradas.
Los diarios y las redes internacionales, nacionales y locales han reventado con noticias alarmantes de epidemias expandiéndose o rebrotando en áreas vecinas a nosotros; de cambios climáticos drásticos que amenazan nuestro patrimonio e, incluso, nuestra vida; de condiciones laborales tan riesgosas que causan daños, mutilaciones y hasta la muerte de muchos trabajadores en diversos centros laborales en los que no habría tanto riesgo de mortandad; de ciudadanos desprotegidos en una sociedad que cada vez se ha vuelto más aislada, egoísta e insensible gracias al sistema que nos rige.
Hagamos un espacio de reflexión para tratar de atenuar algunas de estas consecuencias que, más de una vez, son por desinterés humano y, en algunos casos, intencional. Esto último, como tal, convierte la falta en una suerte de homicidio negligente o culposo. Los daños sufridos en el último Niño costero del 2017 se hubieran atenuado considerablemente si se hubiese atendido a las voces expertas que, año tras año, advierten las terribles consecuencias por haber construido en zonas de alto riesgo (hasta casas de material noble) y no tener un plan urbanístico regulado. Todas las ciencias, desde la hidráulica y la ecología hasta la historia y la arqueología, han advertido a todos los políticos del siglo XX y XXI sobre las consecuencias de haber permitido la expansión urbana en lechos de ríos que se activan en cada Niño. Pero el populismo, la ambición económica y la corrupción son más fuertes: tráfico de terrenos y votos proselitistas son la verdad única que hace que nuestra ciudad y Región asuman responsabilidades que nuestros dirigentes no son capaces de hacerlo. Además, es sabido que cada reconstrucción es buena para el ingreso de dinero extra a las arcas de personas corruptas: nuevas pistas, nuevas carreteras, nuevas veredas, etcétera. Gran punto pendiente.
En el caso de la salud, el tema es delicado, pues está ligado a problemas álgidos del tejido social: falta de educación preventiva, hábitos dañinos justificados por la costumbre, temor, alarmismo para ganancia de inescrupulosos, higiene personal y social. La comunicación y educación son las medidas más rápidas y efectivas para atenuar el pánico. Recordemos que, por medidas populistas del fujimorato en 1991, el cólera se expandió, pese a las extremas normas que había implantado el entonces ministro de salud, Carlos Vidal Layseca, quien renunció por no concordar con las populacheras acciones de Fujimori. Tiene que haber espacios para los expertos y los medios de comunicación, sobre todo la radio, deben de encabezar esta acción para dirigir a la población ante cualquier amenaza, como el dengue o el coronavirus.
Voluntad política y social, ¿las hay?

domingo, 24 de febrero de 2019

CUARTO MUNDO (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DE TRUJILLO DOMINGO 24 DE FEBRERO) TRUJILLO, UNA CIUDAD DEL CUARTO MUNDO


Trujillo. Febrero, 2019.  Los encabezados de las noticias de estos últimos veranos, por estos meses, ya mantienen el mismo tenor: amenazas de lluvia, riesgo de huayco, la ciudad no está preparada para enfrentar un Niño. Pasan las temporadas de lluvias y se va la ola de calor, y retornamos a nuestras rutinas. Nada nuevo bajo el sol. Basta cambiar la fecha de una noticia para “actualizarla”.
Cuando me instalé en Trujillo en 1992, muchos cambios ya venían sucediendo de manera acelerada. La presencia de CHAVIMOCHIC en la geografía física y social de la Región marcaba fuertes cambios de los que muchos investigadores alertaban, pero que, bajo el designio del boom económico de entonces, prefirieron obviarlas o silenciarlas. Los veranos son cada vez más tórridos e inviernos cada vez más gélidos bajo un manto de humedad cada vez más creciente. Las autoridades de la ciudad de la eterna primavera no vieron la necesidad de tomar precauciones para lluvias que se han ido incrementando, fuera del hecho que tengamos o no un fenómeno del Niño u otro acontecimiento parecido. Alguna vez oí que la ciudad contaba con un sencillo sistema de alcantarillado, pero que este fue desmantelado puesto que la ciudad no iba a experimentar periodos pluviosos intensos, pese a que la ciudad y Región fueron afectadas por diversos Niños. Ya no hay persona viva que nos narre el terrible fenómeno de 1925, pero crónicas periodísticas y estudios históricos describen con detalles los desastres vividos por la ciudad. Para los que vivimos el Niño del 82-83, la ciudad se vio afectada no solo por las lluvias, sino por diversos desbordes como el de la acequia Mochica, cargada de maleza, basura y restos de construcción. La naturaleza y los errores humanos te dan ingratas sorpresas.
La Historia es una ciencia humana a la cual es necesario recurrir frecuentemente para conocer a detalle las amenazas del espacio que habitas con el fin de tomar medidas y proyectar tu crecimiento ordenadamente. En diversas crónicas se habla del peligro que es Mampuesto, por ejemplo; basta leer la de Miguel de Feijóo de ¡1728! en la que narra con detalles la tromba de agua que casi se tira abajo la muralla que defendía a nuestra ciudad. Pero el escaso manejo de las autoridades competentes y el divorcio marcado entre la academia y el mundo político o el que toma decisiones pasan la cuenta socioeconómica de los errores que vivimos, ahora, con mayor frecuencia.  
Así llegamos al 2019, desprotegidos, con incertidumbre de lo que vaya a pasar con nuestros bienes y vida. Cada verano se evidencia más de la pesadilla llamada Cambio Climático; esto, empeorado por las escasas e incorrectas medidas para enfrentar el fenómeno. Y cada vez nos va a salir más caro, tendremos reconstrucciones insulsas e inútiles: reparación de casas, edificios, calles y avenidas; colapso de desagües; epidemias que debemos de tratar; reconstrucción de viviendas en zonas prohibidas; sistema de agua potable destruido.
¿Para el Bicentenario, se podrá sacar a Trujillo del cuarto mundo?

domingo, 29 de octubre de 2017

CAÍDA LIBRE (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DE TRUJILLO DOMINGO 29 DE OCTUBRE) PABLO DE LA FLOR, VIOLACIONES, CENSO...CAÍDA LIBRE

La semana que acaba estuvo plagada de hechos lamentables en el marco de una serie de inacciones políticas que han generado rechazo y protestas en el tejido social.
Todo empezó con la cuestionada efectividad del censo nacional, cuyo principal objetivo era recoger una base de datos más actualizada de un país que está experimentando fuertes cambios sociales. Esta serviría para planificar, pues se contaría con una información actualizada que intente dar una mejor radiografía de la sociedad peruana. Un censo es un proceso complejo y extenso, pero que permite a una institución (en este caso, el Estado peruano) tener un panorama más claro del tejido socioeconómico y cultural del país. Un censo, de ser bien estructurado y planificado en su extensión, levanta información valiosa para el que lo organiza. En su planificación la batería de preguntas es crucial, ya que se obtienen datos precisos para los sectores que conforman, en este caso, el sistema estatal. El de este domingo 22 presentó problemas previos; peor aún en su desarrollo, al evidenciarse las fallas del proceso (la planificación fue, en algunas zonas, desastrosa) y la presencia de una universidad cuyo líder se ve envuelto en frecuentes escándalos de corrupción y tienta el sillón presidencial. La tormenta mediática causó, dos días después, la renuncia de Aníbal Sánchez, jefe interino del INEI.
Fuera de las irregularidades, hubo un incidente que está mostrando esa cara de nuestra sociedad que oculta sus vergüenzas: la presunta violación de una censista en Villa El Salvador. El potencial acusado está en prisión preventiva. Sin embargo, la reacción de diversos sectores ha sido interesante y cuestionable. Cierto es que hasta no se compruebe el hecho, no existe culpable; pero nuestra tendencia es hallar más evidencias de culpabilidad en la víctima que en el autor del hecho. Basta recordar los inauditos argumentos de algunos congresistas que votaron en contra (16) o se abstuvieron (8) para ajustar más la ley para combatir la violencia familiar y de género. O la posición expuesta por el periodista Christian Bayro, merecedor de críticas de sus mismos colegas. O las desencajadas declaraciones de Maritza García, quien renunció a la Presidencia de la Comisión de la Mujer del Congreso. Las razones esgrimidas en esa lamentable sesión del 04 de octubre que presentan a la mujer con visos inherentes de culpabilidad sintetizan la lógica de mucha gente en nuestro país. Quizá bajo esta sugerente perspectiva podamos atenuar el triste ranking de violadores que sitúa al Perú en un puesto privilegiado.
Cerrando la semana, la renuncia de Pablo de la Flor a la entidad responsable de la reconstrucción. Cabe recordar que hasta la fecha no se dan evidencias del millonario gasto preventivo del supuesto Niño del 2016 otorgado por el gobierno de Ollanta Humala a los actuales gobiernos regionales, ni se ha saneado legalmente la situación de zonas de riesgo (siguen ocupando las zonas declaradas de alto riesgo); quieren reconstruir sin propuestas coherentes y coercitivas. Después tendremos los consabidos lamentos de siempre y los bolsillos llenos de algunos.

  

domingo, 4 de junio de 2017

TRUMP, QUEBRADAS: RECONSTRUCCIÓN (ARTÍCULO DIARIO CORREO DE TRUJILLO DOMINGO 04 DE JUNIO)

En una reciente visita a tres quebradas que fueron el centro de la situación desastrosa que vivimos en el mes de marzo, se constató el largo camino que le queda a nuestra ciudad para una reconstrucción cabal y coherente con el fin de atenuar cualquier nuevo desastre con el que la naturaleza nos pueda sorprender en el futuro. Se vio la penosa realidad que experimentaron y viven muchas familias de los lugares afectados, y los riesgos naturales y humanos a los que se hallan expuestos. Es tal vez los riesgos humanos los más graves con los que, de ahora en adelante, tendrán que confrontar.
Por otro lado, una alarmante noticia llegó por todos los medios: la decisión del presidente norteamericano, Donald Trump, de retirar a su país del Acuerdo de París. Este Acuerdo tiene por finalidad controlar las emisiones de CO2 en el mundo, sobre todo de los países industrializados, pues cada vez es más evidente, como efecto mariposa, que la fuerte emisión de gases en el ambiente tiene una serie de repercusiones nada positivas al planeta en general. El calentamiento global es una realidad que cada vez más golpea diversos lugares del planeta y esta situación ha determinado que se vaya creando un nuevo mapa de riesgo identificando grandes zonas geográficas en diversos continentes que sufren estragos a causa del cambio climático (http://www.consumer.es/web/es/medio_ambiente/naturaleza/2010/10/28/196784.php). Este mapa ubica al Perú entre los países en los que dichos cambios ambientales tendrán fuertes impactos que afectarán la infraestructura, la economía y hasta la vida de sus habitantes. Tal es la difusión y llamado a la conciencia por esta situación que hasta las hermanas petroleras han apoyado discretamente el Acuerdo de París y, para sus intereses, han estado promoviendo la investigación en energías limpias. La decisión del Presidente norteamericano, de manera bravucona, ha mandado al trasto años de un trabajo sostenido y tenaz sobre la emisión de gases, no exento de bemoles y errores, pero que iba por un buen camino. 

La situación mundial, ante lo sucedido, se ha vuelto adversa para nuestra realidad. El calentamiento global, de manera directa o indirecta, ha permitido que hayan discurrido agua y lodo atravesando a nuestra ciudad siete veces. La ignorancia, la corrupción, la dejadez y, ahora, decisiones políticas antojadizas agravan esa triste realidad y además atentan contra una reconstrucción que ayude a los habitantes de nuestra ciudad a atenuar las consecuencias graves contra su patrimonio, su calidad de vida o su vida misma.
Esperamos que haya un giro político, que apoye a la Academia, a trabajar en una cultura preventiva que se necesita urgentemente. 

domingo, 23 de abril de 2017

SEGUIR EN LA BREGA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 23 DE ABRIL)

Ya ha pasado más de un mes que Trujillo sufrió duros embates de la naturaleza: una fuerte lluvia y el paso de siete riadas de agua y lodo a través de la ciudad de este a oeste nos abatieron y nos sumieron en el caos. La situación creada mostró todas las flaquezas de nuestra sociedad en cuanto a organización y planificación, así como debilidades humanas como la vanidad, el egoísmo y la cobardía. La mala leche de muchas personas para crear zozobra y especulaciones estuvo a la orden del día. Las redes sociales se plagaban de datos alarmistas e insidiosos que azuzaban a una población asustada y a merced de especuladores. Muchas autoridades tuvieron poca capacidad de reacción ante la magnitud del evento. Todo esto se evidenció hace un poco más de treinta días.
Tras un mes, la ciudad está lentamente volviendo a su cauce; la gente que no sufrió directamente los embates vuelve a realizar sus actividades, a divertirse, a reunirse en fiestas, a asistir a eventos; a olvidar todo. Los medios, en un principio incisivos con los sucesos, comienzan a desterrar la noticia de la primera plana a secciones menos relevantes. Ya son otros eventos, políticos, económicos, policiales o de farándula los que ocupan titulares. Quebrada de San Idelfonso pasó a un segundo plano al ser desplazado por la posible denuncia por difamación contra un juez por parte de un conocido periodista limeño. Ahora los damnificados, incluso, se preocupan si tal fisicoculturista de pantalla televisiva le pone los cuernos a su enamorada; o si tal modelo cambió el lecho de un futbolista por otro. Aunque haya secuelas en las calles de lo vivido, la gente prefiere olvidar.
Con este olvido viene la imposibilidad de presionar socialmente por saber qué pasó con todo el dinero destinado a la Región por el gobierno de Ollanta Humala para la prevención del anunciado Niño de 2016; en averiguar a fondo sobre el comportamiento censurable de diversas autoridades de nuestra ciudad y región; en exigir una real planificación así involucre decisiones impopulares; en preguntar por qué habiendo tenido un plan general propuesto por el BID en 2012 no se ejecutaron las medidas de prevención sugeridas en el mismo. Todas estas posibilidades no están en manos de los políticos, puesto que se deberán de tomar decisiones que les deben de restar votos o quizá impedir ciertas gestiones oscuras ligadas a la corrupción. Es más, hay un interés por que la gente olvide, que la gente se ocupe en otras haciendas y vicisitudes, que la gente no indague más.

Ahora es el turno de la sociedad civil de actuar. Es a través de los colegios profesionales que se debe de presionar para que las autoridades se fajen los pantalones y comiencen a trabajar coherentemente para que en los siguientes años no estemos nuevamente haciendo campañas de donación, aplaudiendo por gente informal salvada del lodo o lamentándonos por vidas y bienes perdidos a causa de la irresponsabilidad de todas las partes.