lunes, 12 de enero de 2009

RESPONSABILIDAD SOCIAL, CHAVIMOCHIC, SARTRE Y OTROS MENESTERES


La definición de la responsabilidad social de la empresa admite varias acepciones, pero todas coinciden en que se trata de un enfoque que se basa en un conjunto integral de políticas, prácticas y programas centrados en el respeto por la ética, las personas, las comunidades y el medio ambiente. Se emplea para describir una amplia variedad de iniciativas de orden económico, social y medioambiental tomadas por empresas, que no se fundan exclusivamente en requisitos jurídicos y son, en su mayoría, de naturaleza voluntaria (tomado del CINTERFOR, centro creado por la OIT) Quiero usar literalmente esta descripción bastante rica y exacta de los conceptos generados por estas dos palabras (RESPONSABILIDAD SOCIAL). Me gusta mucho ver que el tema central se enfoca en el respeto por el entorno.

En los últimos años, luego de haber negado por mucho tiempo la implicancia que cualquier empresa genera (o inflinge) en su entorno social y físico, la toma de conciencia ha ido paulatinamente ganando terreno en el empresariado y los gobiernos, ya que los cambios que se han ido gestando en el tejido social y el medio ambiente han ido pasando la factura a los gestores de dichos cambios y a la sociedad en su conjunto. Así pues, cualquier hecho que el ser humano realice ha de provocar algún tipo de cambio, desde el más pequeño hasta el más grande y dramático.
Quiero ahora tomar a un filósofo, Jean Paul Sartre, para poder explicar, aunque no se crea, de manera más sencilla lo que es RESPONSABILIDAD. Tomemos un sencillo ejemplo: cuando uno come una cáscara de plátano y la lanza al piso e inmediatamente no ve a nadie caerse, resbalar o algo por el estilo, el causante del hecho no percibe cambio alguno y se va con la conciencia de no haber hecho nada que lamentar; pero, 3 ó 4 días después, por desgracia una persona resbala. Generé esta pregunta a varios alumnos míos y la mayoría respondió, tal como lo sospechaba, que el que había lanzado la cáscara no era culpable por el tiempo transcurrido; esta ha sido la forma de pensar de muchas personas, entre ellas las del mundo empresarial; en el mundo de la minería, industria, pesquería, agricultura, etc. hemos visto siempre el lado creativo y ejecutivo de las personas, pero poco nos hemos detenido para ver las consecuencias de sus accionares; peor aún cuando dichas consecuencias no se manifestaban en el tiempo de la conciencia inmediata; tendemos a olvidarlas. Sin embargo, el avance de la ciencia en los últimos dos siglos nos ha permitido identificar con más certeza y coherencia los efectos causados por los hombres sobre su entorno. Esto ahora no lo podemos negar. Frente a esto, he leído algunos textos necios que quieren rechazar esto aduciendo que es una suerte de propaganda de personas que estaban en contra del progreso. De todas maneras, quisiera preguntarles qué es lo que ellos entienden por progreso.
Hace muchos años, cuando el proyecto CHAVIMOCHIC aún no era una realidad, una persona me alcanzó un texto sobre este proyecto soñado por la colectividad liberteña. Al leerlo, recordé que en Arequipa se había llevado a cabo un proyecto bastante caro y descomunal, el MAJES, que implicaba desvío de ríos para irrigar un gran valle desértico. Era el año 1971. Este proyecto generó varios cambios sociales en la región, una fuerte migración de la cual mucha gente se quejaba; pero, como se hallaba relativamente lejos de la ciudad (accidentes orógraficos la separan), no fui testigo de cambios climatológicos notables. Ahora bien, quizá sería interesante ver si las recientes y secuenciales sequías de las zonas aledañas tengan alguna relación con este megaproyecto. El equilibrio climatológico nos puede dar tremendas sorpresas insospechadas.
Desde la construcción de las etapas I y II del proyecto CHAVIMOCHIC en los años 80 en adelante, nuestros pequeños y raquíticos valles comenzaron a cambiar; ahora uno puede ver un nuevo color, el verde, a lo largo de la Panamericana sur hasta Chao. Nuestra Región se volvió en una zona agroexportadora (ahora en crisis a causa de nuestras marcadas dependencias con el mercado exterior). La Región comenzó a recibir ingentes cantidades de migrantes, cambiando la fisonomía social de nuestros valles; no en vano se van a construir casi 3000 viviendas entre los valles de Chao (con el megaproyecto habitacional Ciudad del Valle del Sol) y Virú. Mas, algunas zonas urbanas de Virú se vieron afectadas por el crecimiento desmedido de la napa freática, causando el colapso de varias construcciones de material noble, inclusive; o generando una elevada salinización de algunos suelos, volviéndolos estériles. La construcción del gran canal colector que transvasa las aguas del Santa a nuestros ríos ha cambiado profundamente el contexto físico de nuestros valles. En varias oportunidades, hablé con gente ligada a Chavimochic y me comentaron la necesidad de trabajar en drenajes a lo largo de dichos valles con el fin de descolmatar sus napas, algunas peligrosamente cerca de la superficie. Sé que algunas ya se acercan a los cimientos de casas y edificiones, no sólo en zonas urbanos marginales sino en zonas residenciales como el Golf con los consiguientes daños que esto puede provocar en las construcciones. Además, el afloramiento de ciertas aguas subterráneas en zonas que fueron pantanos son una velada amenaza no sólo contra las construcciones, sino por la salubridad de nuestra ciudad; la presencia de pantanos hace generar un riesgo sin precedentes a nuestra sociedad, condenada a algunos males endémicos, como el paludismo (el cual incrementa alarmantemente de manera silenciosa).
Ahora estamos viviendo un fenómeno que se irá recrudeciendo según pasen los años: las lluvias regulares de cierta intensidad. Recuerdo cuando llegué a vivir a Trujillo mi primera vez (1973) la ciudad tenía un clima seco, bastante benigno, lo que permitía la presencia acentuada del adobe en sus construcciones. Cuando me instalé en 1992, la ciudad ya mostraba ciertos cambios; humedad, lluvias esporádicas casi monzónicas (pero breves, felizmente). La ciudad ha crecido de manera violenta y, en muchos casos, sin un orden. Se han ocupado zonas de alto riesgo (quebradas, por ejemplo) así como se han hecho obras de servicio vial sin contemplar las condiciones en las que estamos viviendo. Cualquier persona que conoce geografía y con sentido común sabe que la situación de humedad nos ha convertido en más "tropicalizados". Ahora se está hablando con cierta ligereza y vehemencia de una tercera etapa de este megaproyecto, sin haber arreglado lo causado por las dos primeras etapas.
Toda esta extensa introducción y explicación nos permitirá entender la razón por la cual escribí esta opinión basada en la Responsabilidad Social y su vinculación a Chavimochic; este proyecto ha generado grandes cambios que amerita la participación directa de sus directores y ejecutores en los planes de prevención en la expansión de la ciudad. Esto, sin embargo, nos permite discutir de un concepto más, la prevención. Mucha gente se va a comenzar a reunir para dar medidas de prevención. A estas alturas, eso es ya una equivocada idea. Lo que se va a hacer es tratar de dar alguna solución a los problemas críticos que se nos vienen: algunos ya son inevitables e irreversibles. Pero deben ser enfrentados con inteligencia y no con criterio político o meramente económico mezquino.
Es una crisis que nos va a enseñar (y espero que de una vez por todas). ¿Por qué estamos frente a una crisis? Creo que la mayoría de casas no están preparadas para soportar un mes intermitente de lluvias; personalmente, esto me va a implicar un fuerte gasto en la construcción. Algunos dirán que será un gran motor de la alicaída economía; esto lo será para la gente ligada al ramo; pero los demás no lo vemos así: creo que nadie había previsto hacer un fuerte gasto en la casa de uno para reparar techos, abrir zanjas de desfogue, calafatear ciertas partes de la casa, etc.. Por otro lado, la Municipalidad y su plan vial deben ir tomando medidas en pro de la ciudadanía; no sólo el agua de la lluvia embalsada es una molestia para el ornato de la ciudad; es también foco de infecciones, así como un causal directo y grave del daño del ya venido a menos parque automotor de nuestra ciudad; hay que replantear el uso de rompemuelles y la urgente necesidad de crear una efectiva red de alcantarillado. Veámoslo así, el entorno físico de la ciudad ha cambiado y esto lo debemos asumir.
Queda pues trabajar duro en la preparación de nuestra ciudad con los agentes que han promovido dicho cambio, entre ellos el Proyecto Chavimochic. Reunirse a ver planes efectivos de contingencia y hacer las inversiones necesarias sin mezquindades. Nuestra ciudad está en juego, y es la ciudad en la que no sólo viven los empresarios que han rentado de dicho proyecto sino gran parte de sus trabajadores que les permiten acumular sus riquezas. Y una de las grandes metas en la Responsabilidad Social es la calidad de vida de los trabajadores de cualquier empresa. Y Chavimochic lo es.
He aquí una gran oportunidad, el momento está dado; espero que lo sepamos aprovechar.
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