lunes, 5 de enero de 2009

OLD JEWELS OF THE CROWN




Con el título de Viejas Joyas de la Corona, se quiere destacar una producción cinematográfica rica, que muchas veces se ha visto opacada por la maquinaria fílmica norteamericana a tal grado que el grueso público la considera inexistente, sea por la identificación de la lengua (lo mismo le sucede al cine australiano) o por el hecho que muchos de los artistas cinematográficos británicos se afincaron en Hollywood (desde Charles Chaplin –uno de los emblemas y genio del cine mudo- hasta Anthony Hopkins).
Londres fue una ciudad cosmopolita desde el XIX y prácticamente recibió influencias artísticas diversas y de todas latitudes; así se logró crear un movimiento al cual se le denominó Escuela de Brighton, pues fue en este simpático balneario al sur de Londres, donde se instaló el primer estudio en 1897. Con tan extensa y rica herencia artística, estos estudios producen innumerables obras basadas en vodeviles y farsas, comedias, documentales y obras de teatro escenificadas para el cine (toda la tradición de Shakespeare). Así va apareciendo una intensa y vasta producción que intenta contrarrestar la inundación fílmica de Francia y posteriormente la de Norteamérica; además aparece en 1909 una ley de promoción al cine británico por lo que se crea el BRITISH BOARD OF FILM CENSORS (Comité de Censura), que filtraba la producción extranjera y en cierta manera alentaba a los productores y propietarios de locales a proyectar más filmes nacionales que foráneos. Como un punto destacable a esta propuesta inglesa, los países conscientes de esta oportunidad en el cine fueron promoviendo en cada uno de sus sociedades este tipo de leyes; las versiones peruanas serían la más fuerte, la promovida por el gobierno de Velasco; la última, pero débil CONACINE (institución bastante frágil para la economía de mercado impuesta y que lenta y penosamente trata de generar un cine nacional). Habrá que ver las consecuencias del TLC en materia de cultura, en la cual está incluida la cinematografía nacional.

Volviendo a nuestro tema, las guerras mundiales asolaron Europa y esto va a ser la gran oportunidad para afianzar Hollywood sobre las demás producciones cinematográficas; descalabros económicos (sobre todo la gran recesión), los exilios forzados y la búsqueda de nuevos horizontes hicieron estragos a la industria cinematográfica tanto en el Continente como en la Isla. Pese a todo, durante la Primera Guerra, Inglaterra utilizó al cine (mudo, entonces) para propaganda. Pero, la invasión hollywoodense no permitió una escuela importante y relevante, como la Expresionista alemana o la Escuela Soviética, e incluso la sueca. Habría de esperar hasta el sonoro.

Alcanzo esta pequeña muestra de cinco filmes sonoros de directores clásicos ingleses, algunos de los cuales han de seguir su carrera en Norteamérica como el caso de Alfred Hitchcock, quien antes de alejarse de Inglaterra dejó una serie de películas también consideradas clásicas.


THE 39 STEPS (LOS 39 ESCALONES) (1935) ALFRED HITCHCOCK Nuestro Director siempre gustó de obras de espionaje o misterio, y esta es todo un clásico, a la altura de VÉRTIGO, PSICOSIS, LA DAMA DESAPARECE o EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO. Una extraña organización es observada por un agente, el cual es involucrado en un asesinato de la persona que le iba a dar los datos precisos de esta siniestra organización. Esta película es la primera obra maestra del Director y es un amplio muestrario de todos los recursos que él mismo ha de emplear en todas sus demás filmes. Una suerte de trucos y acciones de suspenso que tienen en vilo al espectador por saber qué pasará, qué vendrá después; una serie de detalles que uno debe seguir como una suerte de mensajes ocultos; es interesante cómo uno va develando el misterio a través de escenas que llamaría el understanding que me permite crear conjeturas o respuestas. También vemos esa carga de ironía, tan british que nunca lo dejó pese a haber desarrollado la mayor parte de su carrera en los Estados Unidos

BRIEF ENCOUNTER (BREVE ENCUENTRO) (1945) DAVID LEAN Una de las más queridas películas inglesas, aparece una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, para una sociedad cansada de bombardeos, muertes y tensiones. Nos acercamos a una película intimista protagonizada por una pareja simple, corriente; la actriz Celia Johnson encarna a Laura, una simple y sencilla ama de casa que se ve de pronto involucrada en una relación amorosa con Alex (Trevor Howard) un doctor que parte hacia Sudáfrica. Lo que podría ser una relación adúltera turbia, se convierte en un sencillo encuentro de dos almas que quieren amarse, pero no pueden consumar la relación. Y todo ocurre en una estación del tren donde todo fluye. Recibió Palma de Oro de Cannes en 1945.

HAMLET (1948) LAURENCE OLIVIER Película concebida por un hombre de teatro como Olivier, logra una feliz consecución entre el cine y las tablas, respetando la identidad de cada una de estas artes. Olivier, educado en la tradición teatral shakesperiana (es más hizo su debut en Stratford-upon-Avon, hogar de Shakespeare) lleva a cabo un Hamlet inmenso, humano, imperfecto (como hombre); sacrifica todos los detalles políticos de esta obra inspirada en la realeza danesa para centrarse en el dilema del hombre. Filmada en blanco y negro, y con escenarios alucinantes bastante expresionista, está considerada como una de las mejores adaptaciones de esta obra para el cine. Ganó el Oscar a la mejor película ese mismo año.

THE THIRD MAN (EL TERCER HOMBRE) (1949) CAROL REED Quizá sea este el mejor retrato de una situación de post guerra. El escenario es Viena, la capital de Austria, ciudad intrigante y que vivió muchos años como Berlín lo estuvo hasta la caída del muro. El escritor inglés Graham Greene fue el encargado de hacer un relato de situaciones y emociones encontradas. El director tomó dicho relato y procedió a hacer este genial filme gracias a los escenarios naturales con los que contaba: una ciudad derruida con espacios oscuros en la que nos muestra también el alma oscura de los humanos cuando trafican con la penicilina, tan necesaria para salvar niños. Estos mueren irremediablemente por la escasez artificial del producto con el fin de satisfacer el mercado negro. Por otro lado, vemos un tráfico humano en una Europa ya dividida por la Guerra Fría, refugiados que no quieren regresar al lado soviético y se someten a injurias y vejámenes. Es una cruda película que tiene cuatro actores extraordinarios: ALIDA VALLI, JOSEPH COTTEN, ORSON WELLES y TREVOR HOWARD. La melodía inmortalizó más el film. Imprescindible.

THE RED SHOES (LAS ZAPATILLAS ROJAS) (1948) MICHAEL POWELL/ EMERIC PRESSBURGER. Una triste historia que puede ocurrir el mundo de las bambalinas, en este caso el mundo del ballet. Una joven y brillante bailarina es presionada por dos hombres: el más joven la llama hacia el amor; el mayor, hacia su impresionante y veloz carrera al estrellato. La presión es insoportable y sucede un desenlace. Es una de las más bellas películas que se hayan hecho sobre el mundo del ballet, además con escenarios bellos y una interesante fotografía que nos muestra el desarrollo de la historia alrededor de dos zapatillas rojas, como un cuento de hadas triste.

BIBLIOGRAFÍA

* DICTIONNAIRE DES FILMS, LAROUSE, 1995.

* HISTORIA ILUSTRADA DEL CINE. RENÉ JEANNE, CHARLES FORD, TOMO 2, 1981.
Publicar un comentario