martes, 6 de enero de 2009

STANLEY KUBRICK







"Su indisciplinado comportamiento y desmedida exageración
Encontraron en Kubrick la exigente barrera del férreo director”
JACK NICHOLSON, NO DESPIERTEN LA BESTIA, JIMMY ENTRAIGÜES
NOSFERATU, No 27


THE BOY FROM THE BRONX: STANLEY KUBRICK

Al hablar de cine como arte, así como cualquier arte mayor, debe uno referirse a hitos que marcan pautas importantes en el desarrollo de dicho arte, tanto en lo técnico como en las propuestas dadas por un maestro. El cine ha visto desde su creación una variada pléyade de dichos maestros que elevaron la cinematografía a la categoría de arte mayor. Y uno de esos grandes maestros es STANLEY KUBRICK. Nació en Nueva York en 1928 y sus padres alimentaron la genialidad de Stanley desde pequeño. Su padre el enseñó el juego que ha de marcar su vida y obra: el ajedrez. Las estrategias cuidadosas empleadas en el llamado juego ciencia van a ser llevadas al trabajo y vida cotidiana que nuestro maestro va a tener hasta el día de su muerte. De su madre va a adquirir uno de los más bellos hábitos que han de ser su permanente fuente de creatividad: la lectura. El ajedrez le va a marcar ese espíritu reflexivo que lo acompañará su obsesión, de la cual actores, la gente ligada al cine y su familia la van a sufrir. Además utilizaba este juego para establecer sólidos vínculos con la gente que le interesaba; así, pues, se hizo gran amigo de Nabokov, otro gran apasionado del tablero; así como George Scott, con quien sostenía encarnizadas partidas. Su genio le fue permitiendo crear cierta independencia frente a los caprichos de los productores, algunos de los cuales le dieron la espalda en algunos de sus osados proyectos cinematográficos y de cuya acción posteriormente se arrepentirían. Desde el colegio mostró interés por aquello que lo iba a apasionar durante toda su vida: la imagen. Esta pasión lo va a llevar a trabajar en primera instancia como fotógrafo para la revisa LOOK, trabajo que hizo con cierta fama y reconocimiento en el mundo del periodismo neoyorquino. En el documental “STANLEY KUBRICK, IMÁGENES DE UNA VIDA” del director Jan Harlan, muchos de sus amigos de colegio en el Bronx recordaban su capacidad para “dirigir” a sus compañeros de clases en el trabajo por parte de ellos en sus tareas escolares; contaba uno de ellos que al sentirse manipulado por el maestro, el compañero de clase le increpaba el hecho de no cumplir con sus tareas: él, suelto de huesos, le respondía que ésta no le era de su interés. Quizá esta suerte de manía de manipular se va a reflejar en su tiránica dirección. Cuentan que en su obra maestra, 2001, su obsesión por los detalles rayaba con la locura y mantenía en tensión a todo el grupo de trabajo: nadie escapaba a su espíritu detallista y estaba en todas; en la fotografía, escenografía, iluminación, trabajo de cámaras, dirección de actores, sonido, música (hay que recordar que nuestro maestro hizo la más feliz combinación de la música culta- mal llamada clásica- con el cine como nadie lo ha hecho), etc. Vale la pena destacar que esa obsesión se trasladaba a esa búsqueda minuciosa técnica que le permitió ir mejorando incluso sistemas y aparatos de filmación. Su detallismo va a llegar a respetar las posibilidades tanto de la imagen y su entorno como de los recursos técnicos que disponía; en otras palabras, le “sacaba el jugo” a todo lo que tenía en su película; exploraba una cámara filmadora para ver hasta dónde llegaba su capacidad y luego experimentaba. Es por eso que 2001 es también todo un giro en la exploración de los recursos técnicos y los efectos especiales.

Pero era un devorador de libros, muchos de los cuales se han de convertir más tarde en sus películas (caso LOLITA, BARRY LINDON, 2001, RESPLANDOR, NARANJA MECÁNICA) e incluso tuvo algunos proyectos frustrados como el caso de la biografía de NAPOLEÓN, sueño que nunca logró realizar. Sus obras siempre fueron polémicas (¿qué genio no lo es?) y varias de ellas tuvieron censuras de todo tipo: políticas, sociales o religiosas. Su mano era prodigiosa para, en cierta manera, generar rentabilidad en aquellos que apostaron por él y se conoce un único caso en que nuestro maestro sometió su genialidad a los burdos criterios mercantilistas de las sanguijuelas de Hollywood: ESPARTACO (pese a todo, es digerible). Ante este impase con los mercachifles del arte, se alejó de su Nueva York querida (casi como Woody Allen, otro maestro que siempre guardó profundo respeto por el genio) y se instaló en Inglaterra, país en el que hará el resto de su producción maestra, salvo la última, que quedará como su testamento de su patrimonio artístico cinematográfico.

El maestro nos dejó un 7 de marzo de 1999. Una década para rendirle justos homenajes.

KILLER´S KISS (EL BESO DEL ASESINO) (1954) Este es su segundo largometraje y fue realizado en precarias condiciones económicas (al igual que la primera). En su realización, participó casi en todo: fotografía, guión, montaje. Muchos quizá critican este hecho, ya que su participación en los diferentes rubros de la filmación no se debió a su obsesión, sino a su escasez de recursos económicos. Pero, pese a todo, hay un excelente trabajo de iluminación y fotografía, tópicos que él había trabajado de manera profesional en el periodismo. Pero su aún inmaduro trabajo de actores y guión sostenible la hacen ver como una película de categoría B. Derecho de piso le llaman.

THE KILLING (CASTA DE MALDITOS) (1956) Este es un film policial sorprendente que ya nos muestra la genialidad de nuestro director. Con una gama de personajes bizarros, forman una pandilla de perdedores que aspiran a realizar el atraco de su vida. Esta temática ha sido retomada en obras de los noventas (recordemos SOSPECHOSOS COMUNES). En cierta manera es un film fatalista, con todos los visos de un cinema noir, con un puñado de hombres queriendo escapar de un mal hado que los rodea. Aunque no llega a ser del todo una gran obra, chispazos de lo kubrickiano podemos empezar a percibir. Lo prepara para sus obras maestras.

PATHS OF GLORY (LA PATRULLA INFERNAL) (1957) Este film está basado en hechos reales, lo que motivó que sea censurado por el gobierno francés, por el gobierno español (entonces encabezado por el tirano Francisco Franco, quien se dice fue directamente afectado) y por todos los círculos militares norteamericanos. Al igual que la novela LA CIUDAD Y LOS PERROS (que fue quemada y prohibida en los colegios militares peruanos), el halo de prohibición acrecentó la fama de este film. Es una abierta denuncia a la casta militar y su verticalidad, la falsa idea del patriotismo y los excesos que se cometen en cualquier conflicto armado. Muchos ven en este film el delicado y preciso movimiento de piezas de ajedrez para lograr su objetivo, por eso los descarna de cualquier elemento sentimental, el cual sólo hallamos hacia el final de la película. El propósito del film es denunciar y denostar la fría maquinaria del poder y su manipulación de los seres humanos, en este caso, soldados.

LOLITA (1962) inquietante película basada en la no menos polémica obra del mismo nombre del escritor ruso Vladimir Nabokov. LOLITA es un drama sicológico cuyos personajes son connotados por el decorado, escenario y el estilo de vida de vida americano. El desempeño “racionalista” de la narración se ve permanentemente alterado por la irrupción grotesca del personaje encarnado por Peter Sellers, Quilty, (¿Guilty = culpable?) quien gracias a sus intervenciones nos muestra que todo es nada más que un incesante juego de roles y máscaras, los cuales asumimos presionados por el apremiante devenir de la vida, hasta la inexorable muerte en la que acaba nuestro juego. La exuberante interpretación de Sue Lyon como Lolita, la lanzó al estrellato; y un soberbio James Mason en el siempre errático Humbert. No hay que olvidar que la novela fue todo un escándalo para la puritana sociedad norteamericana y la iglesia católica de Norteamérica la censuró fuertemente (incluso, se dice, tuvo injerencia en la filmación de algunas escenas o en la edición). Su “reconciliación” con la iglesia va a venir con 2001, la cual va a ser premiada por la curia por ser una justa interpretación de la génesis de la humanidad. Tiempos del Concilio Vaticano II.

A CLOCKWORK ORANGE (LA NARANJA MECÁNICA) (1971) “Asilado” en Inglaterra en la búsqueda de paz, se enfrasca en un libro de Anthony Burguess y vuelve a causar otra profunda polémica que le valió insultos e imputaciones de una sociedad mecida por los cambios de los 60, ansiosa de globalización, con un sentido impersonal de las relaciones, dentro del mundo de la CIA o KGB. También trabajando con autores como Beethoven o Rossini, hace una crítica mordaz de su sociedad (ya vista en algunos aspectos por Orwell o Huxley) y sus fascinantes y nuevos mecanismos de poder (a los cuales ya hemos llegado actualmente). Extremadamente violenta, con decorados alucinantes, aunque no una obra mayor, es la película más vista y recordada de Kubrick, quizá porque a la larga vamos a ser un poco “hijos” de lo que ésta propone. La actuación de Malcolm MacDowell quedó en la retina y le dio una fama que ya la había logrado con su performance como un rebelde en la película IF.. de otro gran director británico Lindsay Anderson. La sociedad británica se enfureció contra el contenido de esta película e incluso se la culpó de haber provocado desórdenes actitudinales en la juventud inglesa.

BARRY LINDON (1975) es una de las películas más incomprendidas de nuestro director. Luego del fracaso de abordar el tema de Napoleón para hacer una película histórica, Kubrick se centró en este personaje bribón y arribista salido de la pluma de W. M. Thackeray. El trabajo realizado por el maestro es soberbio, sobre todo por el potencial que le dio al trabajar con filmadoras que habían caído en desuso, repotenciando sus lentes para poder hacer tomas tratando de respetar la luz que producían las velas y no hacer un trabajo luminotécnico extra: y el efecto es soberbio. Además se preocupó mucho por retratistas y paisajistas ingleses de la época como Hogarth, como Constable para poder hacer una exquisita reproducción de época, cada escena es una hermosa reproducción gracias al trabajo artesanal que siempre imprimió a su obra.

THE SHINING (EL RESPLANDOR) (1980) Esta película nos acerca al terror, uno de los grandes géneros del cine. Basada en la obra de Stephen King, y evocando esa macabra historia de ciegos en Sobre Héroes y Tumbas de Sábato, una pareja y su pequeño hijo quedan encargados de cuidar un lugar de veraneo durante un crudo invierno. En el laberinto de la mente humana vemos a Jack Torrance, deteriorándose paulatinamente, hasta convertirse en un asesino asumiendo el rol de un celador anterior, Grady, quien había asesinado a su esposa e hijas gemelas. Con sugerente música agobiante, extensos travellings en un inicio que a medida que avanza la película se va reduciendo a espacios cada vez más pequeños hasta quedar encerrados en el baño. Según Shelley Duvall, el trabajo fue extenuante y Jack Nicholson se dejó arrastrar por el carácter que había creado.

FULL METAL JACKET (NACIDO PARA MATAR) (1986) Con este film incursiona nuevamente en el cine bélico, contagiado por la reflexión de la sociedad norteamericana en su participación y fracaso en Vietnam. Para esto contamos con dos diferenciadas partes de la historia: la primera se refiere al reclutamiento y vida de cuartel, donde los reclutas son entrenados para la guerra; ese entrenamiento significa encontrarse en situaciones límites a las cuales no todos están dispuestos a soportar. Este primer bloque termina con una tragedia anunciada. La segunda es la guerra “formal”, los marines en acción. Es el desnudamiento de la naturaleza humana en lo más hondo que pueda hallarse. A diferencia de PATHS OF GLORY, este film no habla de valores militares o patrióticos (si los hubiere, se hallan discretamente aludidos); la idea es sobrevivir. Lo más sorprende es ver a Joker, el personaje presente que ve la barbarie resistiendo para no caer más de lo que ya le ha pasado. Se recomienda ver APOCALYPSIS NOW y COMING HOME para tener una idea redonda de los diablos sociales de los 60 y 70 norteamericanos.

EYES WIDE SHUT (OJOS BIEN CERRADOS) (1999) Este film casi no logra su consecución en manos de nuestro director. Es un estudio de la naturaleza humana, en los pliegues de su sexualidad, sensualidad e imaginación. Una visión soslayada de la pareja que aparenta su felicidad y que especialmente oculta ciertas honduras que se van acumulando en cualquier relación. Interesante es saber que la pareja que trabaja este viaje de sus intimidades es la que formaba TOM CRUISE y NICOLE KIDMAN, quienes llevaban una buena relación de pareja y terminó por derrumbarse. El viaje que ambos experimentan en el film los hace ver cosas de las perversiones que uno piensa no tener. Muchos críticos opinan que es esta una de sus más débiles películas y que quizá su súbita muerte no le permitió concluirla, ya que el final mostrado no muestra la genialidad del maestro. Queda la duda.
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