lunes, 5 de enero de 2009

LA POLÍTICA EN EL CINE


Es una permanente discusión el definir las funcionalidades del arte. Es sí por todos sabido que el arte es el reflejo de una coyuntura en el campo de la supraestructura social, con otras manifestaciones del intelecto humano; como la filosofía, la ciencia, la religión, etc. Bajo esa perspectiva, el arte (incluido el cine) es el reflejo de su época (una función descriptivo-didáctica), una denuncia de su época (función de compromiso), una alegoría de la misma o una evasión (funciones de elisión o lúdica). El cine ha sido siempre un arte masivo (de eso era consciente Lenin) y el poder de la imagen arrastra al espectador a una rápida lectura del mensaje. Debido a este relativamente fácil recurso es que muchas veces el cine ha sido sacrificado en pro de un mensaje ramplón y panfletario de ambos bandos, de izquierda y de las derechas. Hay muchas películas en las que la lectura es tan denotativa y chata, que es para ser entendida fácilmente por una masa analfabeta de códigos visuales. Carne molida. Así pues tenemos un cine propaganda que identifica a los héroes y los villanos de manera tan simplona que son un verdadero ejemplo de mal gusto y deterioro de lo que es buen cine.
Por lo mismo que este arte tiene en su haber un carácter fuertemente didáctico, pocas veces puede escapar a las garras del control de un sistema. La intencionalidad debe ser clara y sin tantos ambages.
El periodo de la guerra fría generó toda una producción alucinante (de ambos bandos) de un cine propagandístico para justificar acciones que se iban desarrollando en el contexto. Los artistas pocas veces han logrado trascender ese control, así Eisenstein se vio casi en peligro por la ira staliniana; así lo mismo el tristemente célebre McCarthy casi arrasa con la intelectualidad norteamericana. Los Nazis hicieron de las suyas en Alemania; Pinochet oscureció Chile y las juntas militares argentinas mandaron al exilio a cientos de sus ciudadanos por no comulgar con sus ideas; el Khmer Rouge mató a tanto intelectual en Camboya que ya parecía una sociedad de la Edad de Piedra. Es que el arte y la educación son un peligro, y son los primeros que sufren embates directos o sutiles como esa simpática explicación que “con el fin de priorizar necesidades, hay que hacer reajustes”.
He aquí un grupo de filmes de este género muchas veces vapuleado y frecuentemente prohibido por lo incómodo para los que ostentan el poder de cualquier tipo.



OCTUBRE (o LOS DIEZ DÍAS QUE CONMOVIERONS AL MUNDO (1928) Filme realizado por Serguei Eisenstein, es una reconstrucción de los principales episodios históricos que significó la revolución bolchevique de 1917 (los cuales, según el calendario ruso, corresponde a nuestro mes de noviembre). Aparecen los personajes que llevaron a cabo esta revolución como Lenin, Kerenski, entre otros; en una dinámica narrativa visual tanto en el tratamiento de los planos de los personajes principales, la toma de éstos con símbolos para sugerir su ideología; así como el soberbio manejo de los planos de multitudes, ya visto en su ACORAZADO POTIOMKIN, nos muestra todo un desafío técnico de la época. Notable perspectiva épica del maestro y un total compromiso por su causa.

Z (1968) Este interesante filme de Costa-Gavras narra los días previos al golpe militar en Grecia. El asesinato de un político muy popular necesita ser acallado por el aparato militar, que se ve acorralado por un juez honrado que hace cumplir la ley (¿será posible esto en nuestro país?). Con la participación de los actores franceses Yves Montand y Jean Louis Trintignant, la película es un juego semántico con la letra (que el título de este filme) que en griego tiene lexemas ligados a Libertad, palabra peligrosa para los extremistas de derecha que lo asesinan. La posibilidad de la implantación de la justicia desemboca en un golpe de estado militar en la cuna de democracia histórica. Varios artistas griegos que fueron forzados al exilio, también participaron en esta película como Miki Theodorakis o Irene Papas. Ganó Oscar a mejor película extrajera y Premio del Jurado del festival de Cannes.

JFK (1991) Esta película de Oliver Stone es un planteamiento hipotético del asesinato de John F. Kennedy el año 1963; está basado en el seguimiento y pesquisas que hizo el senador Jim Garrison (Kevin Costner) para llegar al fondo de una verdad escabrosa de un sólido y siniestro complot desde el interior del estado norteamericano. La maquinaria del estado más poderoso del planeta funcionó para expectorar a este incómodo presidente que se rodeó de una intelectualidad gris y que quiso hacer un estado más atractivo; trató de establecer alianzas con los países latinoamericanos con el fin de evitar otro Cuba o Vietnam (Kennedy fue el promotor del CUERPO DE PAZ y la fundación ALIANZA PARA EL PROGRESO, que tuvieron participación activa en nuestro país durante el primer gobierno de Fernando Belaunde Terry) ; y sobre todo, oponerse a toda la maquinaria bélica norteamericana cuyos móviles son y serán las guerras para justificar su existencia y gastos (sino lean los pedidos del actual presidente norteamericano para ampliar el presupuesto en ese rubro). Hay muchas conclusiones sorprendentes y quizá sean corroboradas cuando los archivos del FBI sobre este caso sean abiertos al público en el 2013.

GOLPES A MI PUERTA (1992) esta película del director argentino Alejandro Saderman es una coproducción latinoamericana (Venezuela, Argentina y Cuba), que narra la historia de una pequeña ciudad en un pequeño país centroamericano. Por los antecedentes podría ser El Salvador, pero también lo puede ser Honduras o Nicaragua, durante el gobierno de Anastasio Somoza. La película se centra en dos mujeres religiosas que se enfrentan con la decisión de tener que alojar a un subversivo en su casa, pese a la prohibición de los escuadrones paramilitares, una gavilla de truhanes con poder –del fusil- que asolan a la pequeña comunidad. Así vemos que es la Iglesia Católica la institución que levanta su voz de protesta ante los crímenes que se cometen descarada e impunemente por estos rapaces. Como ya se había visto en la película LA MISIÓN, un puñado de hombres y mujeres religiosos asumió un rol más activo en la búsqueda de la justicia en las sociedades donde lo civil es aún débil. Y muchos sacerdotes y monjas cruzaron el límite y pasaron a las armas: CAMILO TORRES e incluso en cierta manera ERNESTO CARDENAL. Otros fueron asesinados por su postura pro derechos civiles, como el caso del arzobispo ARNULFO ROMERO. En realidad, es una situación muy delicada la de optar por ser consecuentes con la prédica cristiana o asumir que este mundo (el real) no es espacio para la búsqueda del paraíso, ergo, la felicidad.

FAHRENHEIT 9/11 (2003) Este último documental de Michael Moore proyectado durante el 2004 es un producto casi coyuntural, que surge de una realidad caótica creada por la administración Bush y sus oscuros vínculos con el poder y el dinero. Ad portas de la guerra con Irak (que dicho sea de paso, la justificación no ha sido nunca demostrada y la investigación ya ha sido cerrada el mes de abril último), Moore tiene la intención de desnudar la corrupta y manipuladora administración del gobierno más poderoso del planeta. En las sociedades del Primer Mundo, la opinión pública es decisiva para poder ejecutar acciones diversas. Los gobiernos sí reciben una sanción de sus sociedades en las que el aparato civil es más eficaz que los nuestros. Pero, pese a ser proyectada durante los meses electoreros y haber recibido las Palmas de Oro de Cannes 2004, no logró el objetivo de llamar a la conciencia al votante norteamericano en el momento de conceder su voto. La historia nos dice qué es lo que hubieron elegido (para el pesar de toda la humanidad) y lo que le esperó a nuestras sufridas sociedades. En fin.
Publicar un comentario