domingo, 4 de enero de 2009

EL BUEN ÓSCAR




Huelga decir que es por casi todos conocidos el espectáculo de cine más auspiciado, el Oscar de Hollywood. Todo se ha dicho al respecto y cada año millones de personas se cuelgan a cualquier medio de difusión masivo para poder participar en algo en la máquina de sueños. Así el glamour de actores y actrices permiten hacer conocidos, potenciar o marcar la decadencia de modistas, fotógrafos, estilistas y cirujanos plásticos.
En los últimos años las elecciones para el mejor filme no ha dejado de estar teñido de movimientos decisivos para un espaldarazo de un director o actor, así como asegurar la fuerte inversión hecha en alguna película de moda (recuerden TITANIC). Desde la primera versión del Oscar allá en 1926 (se hacía por dos años) muchos Oscares han sido otorgados a buenos y malos actores y actrices, buenos y malos directores; así como a buenas y malas películas (¿recuerdan Rocky?). También el Oscar ha sido una forma de llamar al orden a algunos díscolos directores, actores o libretistas; y en otros casos ha pasado por alto sobre genios en el séptimo arte; tal es el caso de Orson Welles, Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick, Charles Chaplin, Quentin Tarantino (en Pulp Fiction, notable), Jean Seberg, etc..
En algunos casos, fue también el escenario de protestas como la de Marlon Brandon o la más reciente contra la torpe y abyecta decisión de Bush de invadir Irak; también fue un espacio de confrontación cuando varios actores no se plegaron al reconocimiento (Oscar honorario) de un gran director, pero un triste traidor, delator: Elia Kazan. Fue incómodo y triste ver escenas que ya estaban previstas. Cosas de la vida.
Ver las entregas en canal de televisión de señal abierta (sobre todo en las peruanas) es muy aburrido porque la continuidad del espectáculo ha sido sacrificada para satisfacer la publicidad de los patrocinadores, y recibe recortes que quitan coherencia narrativa. Personalmente, me parece una falta de respeto que le digan a uno que va a ver tres horas de lcualquier Entrega, cuando en realidad sólo vemos una hora y media, y la otra de tandas comerciales, sacrificando shows muy simpáticos en pro de una pasta dental o de uno de cualquiera de esos bancos auspiciadores.
Este puñado de filmes nos va a mostrar algunas que sí están en el candelero de las obras maestras y no es, en cierta manera, necesario el hecho de haber recibido un Oscar para su reconocimiento.

ON THE WATERFRONT (NIDO DE RATAS) (1954) Dirigida por Elia Kazan, con los actores Marlo Brandon, Rod Steiger y Eva Marie Saint, nos narra la lucha sórdida y violenta de los muelles neoyorquinos, la corrupción de los sindicatos manejados por mafiosos, la impotencia de la gente común y la lucha por la verdad. En una época teñida de marcatismo, es un filme valiente que bien le pudo haber valido la censura; pero la presencia de estas estrellas de cine la hizo en cierta manera “invulnerable”.

GONE WITH THE WIND (LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ) (1939) Filme mítico, dirigido por Víctor Fleming, un extensa narración de la caída del Sur norteamericano por el Norte en pleno proceso de expansión (desde entonces no se ha detenido ¿o sí?). Un extenso fresco que nos muestra a cuatro personalidades, movidas por buenos y malos sentimientos, dependiendo como los veamos. Scarlett (Vivien Leigh) es el pilar de esta película, mujer que vive las circunstancias y se adapta con un sentido del pragmatismo increíble, lo cual nos la muestra sin escrúpulo alguno. Y lo más interesante es la filosofía transformadora de Scarlett y Rhett Buttler (Clark Gable), un vividor; es para una Norteamérica en un mundo al borde de la II Guerra Mundial, una filosofía de un futuro que uno puede cambiar. En realidad es una gran película que muestra el rol que va a desempeñar los Estados Unidos en el nuevo orden social.

ALL QUIET ON THE WESTERN FRONT (SIN NOVEDAD EN EL FRENTE) (1929-1930) Este bello filme anti bélico dirigido por Lewis Milestone, está basado en la novela del alemán Erich Maria Remarque. El espíritu explosivo y jubiloso para el reclutamiento de jóvenes en un liceo no deja ver la sinrazón de una guerra y envía a su población juvenil a una masacre segura. Cuando los jóvenes reclutas se encuentran con los veteranos, éstos se encargan de “bajarlos a tierra” y comienzan a ver la crueldad y crudeza de la guerra. El mundo estaba susceptible a estos hechos (hacía 10 años había concluido la I Guerra Mundial, La Gran Guerra, tema de este filme) y, pese a las muchas películas que criticaban las guerras, el mundo se dirigía penosamente hacia una segunda

GANDHI (1982) Es un verdadero fresco histórico dirigido por Richard Attenborough y con la actuación de Ben Kingsley. Esta reconstrucción nos muestra uno de los líderes notables del siglo XX, cuya visión cambió el orden mundial a través de un método, luego empleado por pacifistas del mundo entero. Puso a la India en el orden mundial. La actuación de Kingsley es buena y se hace conocer en la cinematografía como todo un actor versátil (recuerden a Stein en La Lista de Schindler). Pese a la gran labor de este pequeño gran hombre, no fue suficiente para evitar los futuros conflictos entre hindúes y musulmanes (hasta la fecha).

THE BRIGDE ON THE RIVER KWAI (EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI) (1957) Dirigida por David Lean, este es un gran filme bélico, que utiliza el contexto de la II Guerra Mundial para hacer propaganda a la gran capacidad de laboriosidad y responsabilidad del ejército inglés, ante el desafío que pone en duda dichas “valores” como es la construcción de un puente sobre dicho río. Ante una serie de eventos y bajo el mando del Coronel Nicholson (Alec Guiness), emprenden dicha obra. Y durante su realización, se van desarrollando una serie de eventos que nos acercan a diferencias y choques culturales, rodeados de costumbres e paradigmas rígidos y coercitivos. Uno y otro van mostrando lo mejor y lo peor de sus culturas. Además, es una película de escenarios y merece ser vista en gran pantalla, creación hecha obviamente para contrarrestar el frenético avance de la televisión. Es una verdadera obra maestra de escenarios y personajes sólidos.

THE FRENCH CONECTION (CONTACTO EN FRANCIA) (1971) Este filme de William Friedkin lanzó a la fama al policía Popeye, encarnado por Gene Hackman. El mundo de las drogas comienza a cambiar el ritmo de la vida de la sociedad norteamericana de manera paulatina e inexorable. Algunos policías realizan labores insospechadas para evitar el ingreso de la misma y capturar a los “peces gordos”. Basado en una historia real, tiene una secuela, pero no superaron a esta película que nos muestra los diversos tentáculos del poder, tan enraizados que ya se tornan difícil de establecer los límites.

LAWRENCE OF ARABIA (LAWRENCE DE ARABIA) (1962) Otro gran filme de David Lean, con Peter O`Toole, Omar Shariff y Alec Guiness, sobre la historia de Lawrence en su misión de hacer contacto con las diversas tribus árabes y aglutinarlas contra el Imperio Otomano durante la I Guerra Mundial. A través de él (Lawrence) vemos a un pueblo con un amplio sentido de libertad, quizá producto de ese ambiente tan sobrecogedor que es el desierto en su terrible belleza. Lo más triste de todo es que las promesas ofrecidas por él a los árabes sobre su independencia no fueron sino otorgadas hasta después de la II Guerra Mundial.

GRAND HOTEL (GRAN HOTEL) (1931-1932) De la novela de Vicky Baum, es una película dirigida por Edmund Goulding, y tenía por intención hacer resaltar la figura bizarra y fatal de Greta Garbo, quien encarna a una bailarina de ballet, y la de John Barrymore, en el papel de un Conde quebrado y ladrón. Pero quien destaca es la joven Joan Crawford, quien encarna el papel de una secretaria ambiciosa. Todos estos personajes reunidos en el Grand Hotel en Berlín.

THE SILENCE OF THE LAMBS (EL SILENCIO DE LOS INOCENTES) (1992) Un buen filme policial de Jonathan Demme, que nos hace conocer un nuevo tipo de monstruo, Dr. Lector – Anthony Hopkins. Su refinamiento es tan elevado como su crueldad; el nuevo terror está en la sofisticación, en los juegos de palabras, en la semántica y el psicoanálisis. Quizá con más agudeza hubiera sido una brillante película.

AMADEUS (1984) Una verdadera joyita de Milos Forman, retorna a su Praga natal para filmar en esa bella ciudad esta libre recreación (del autor Peter Shaffer- Equus) de la vida del gran Mozart y su pretendida pugna con Salieri, magníficamente encarnado por Murray Abraham. Para la gente que ama la música es una extraordinaria oportunidad de “ver” la misma en tan bellos escenarios como es la vieja capital checa, una joya centroeuropea a la cual el mismo Mozart le dedicó una sinfonía y triunfó más de una vez con sus óperas, sobre todo Don Giovanni. Es todo un placer para melómanos y para los amantes del cine
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