martes, 6 de enero de 2009

NEW YORK EN EL CINE



Yo soy Walt Whitman..
Un cosmos. ¡Miradme!
Un hijo de Manhattan.
Turbulento, fuerte, sensual:
como, bebo y engendro..
WALT WHITMAN, SONG TO MYSELF




THE BIG APPLE, la Gran Manzana, la meca del mundo occidental, la capital del mundo. Tantos y diversos apelativos para una de las ciudades más admiradas, imitadas y odiadas del mundo. Ciudad fotogénica, una ciudad de grandes islas étnicas, rascacielos asediados por enemigos imaginarios o reales, museos donosos y maravillosos, parques del tamaño de una pequeña ciudad, una ciudad que nunca duerme, gran vitrina de la sociedad norteamericana y publicidad portentosa del capitalismo rampante. Todo esto es Nueva York y mucho más. Cuna del arte moderno occidental, refugio y patria de numerosas personas que decidieron partir en busca del american dream. Su puerta de entrada, State Island, la Estatua de la Libertad, es un icono ya clavado en el inconsciente colectivo para identificar esta realidad geográfica. Por su Bolsa y sus calles resuma millones de dólares para mover el país y el mundo, sus tiendas y galerías ofrecen todo lo que puede haber sobre el planeta, para todos los gustos y bolsillos; sus cines, teatros, salas de concierto y la ópera se llenan de ávidos y cultos neoyorquinos que quieren a las mejores compañías del mundo que obligatoriamente recalan entre esas paredes. Y fiel a su gran tradición de asilo, recogió al jazz y lo hizo suyo; ahora pasa lo mismo con la salsa, los ritmos fusión, todo lo que uno quiera oír o ver están por sus calles, cabaret, salones de baile, sus estaciones de metro. Reúne grandes ghettos que han heredado las tradiciones de sus ancestros: la comunidad judía es más grande que la ciudad de Tel Aviv; el barrio chino es uno de los más populosas del mundo, ni qué decir de la Pequeña Italia; los nuevos emigrantes se van abriendo paso en esta compleja y rica sociedad; como la antigua Roma, uno puede encontrar en una sola calle una sinagoga, una mezquita, un templo católico o uno budista. Incluso en los 80, esta ciudad, tan tirada a crear híbridos, proponía templos múltiples para poder satisfacer a personas de diversos cultos: para clientes exigentes. Barrios bohemios como el Greenwich Village; deplorables como el Bowery o mal publicitados como el Bronx; es una de las ciudades más difundidas del mundo, aparece con frecuencia en nuestros medios de comunicación por las buenas o por las malas; alto índice de criminalidad pero de increíble oferta cultural.

Entre la inmensa cantidad de filmes que toman a Nueva York como escenario o su leit motiv, les quiero alcanzar este pequeño grupo.



YEAR OF THE DRAGON (EL AÑO DEL DRAGÓN) 1985 MICHAEL CIMINO El barrio chino de Nueva York, un lugar relativamente mítico es el escenario de una historia de personajes del mundo del hampa chino, la mafia y la delincuencia de clanes que cometen crímenes impunemente. Es un buen thriller en el que vemos los complicados tejidos de relaciones que se trasladan del Lejano Oriente a las calles de Manhattan, creando sus propias reglas en el mundo del hampa (como es el caso de la mafia y la colona italiana). El espíritu de clan y la autarquía priman en estas comunidades que muchas veces son reacias a asimilarse; y un terco jefe de policía quiere poner en vereda, con la ayuda de una periodista. Muchos riesgos tienen que enfrentar.

NEW YORK, NEW YORK 1977 MARTIN SCORSESE La Segunda Guerra ha terminado, Main Square es una locura, una pareja se conoce en las vastas celebraciones por la paz; él (ROBERT DE NIRO) es un excelente saxofonista incomprendido, ella (LIZA MINELLI) es una sorpresiva cantante, se conocen, entablan una extraña relación en la que la música va a jugar un papel preponderante; la fama de la pareja crece, luego cada uno debe seguir su carrera en este competitivo mundo del jazz. Es una buena película musical que hace mérito a aquellos esforzados años que hicieron de nuestra ciudad una de las más musicales del mundo. No hay que olvidar que Scorsese es un gran retratista de su ciudad (como Woody Allen) y ha hecho siempre una reconstrucción del pasado de la misma.

MIDNIGHT COWBOY (VAQUERO DE MEDIANOCHE) 1969 JOHN SCHLESINGER Un extraordinario film del mundo sórdido neoyorquino, una triste historia de una quimera rota para un “provinciano” que cree poder hacer fortuna solo por su figura, hasta tener la necesidad apremiante de prostituirse. La gran ciudad de pronto se convierte en una inmensa jungla despiadada que te estruja, te engulle, y aprovecha todo lo de ti. Las vidrieras son una gran colección de cosas intocables y uno puede formar parte de estas vitrinas. JOHN VOIGT y DUSTIN HOFFMAN hacen una dupla genial que hacen lo imposible por sobrevivir, todo vale.

MANHATTAN 1977 WOODY ALLEN Una de las más entrañables películas de nuestro famoso director, es un sincero homenaje a su ciudad. A través de la pareja WOODY ALLEN y DIANE KEATON, vamos viendo la belleza de esta isla y sus habitantes, seres inteligentes que viven rodeados de cultura y universalidad, inquietos intelectuales que pueblan sus galerías, cines, plazas, museos. Quien ve esta película, filmada en blanco y negro y con la música de George Gershwin, nos da toda la gana de movernos, mudarnos a esta esplendorosa ciudad. Magnífica fotografía, es una obra de arte.

ROSEMARY´S BABY (EL BEBÉ DE ROSEMARY) 1968 ROMAN POLANSKI excelente film de terror construido a través de planos incompletos, es el triunfo de la sugestión; recién casados, una joven pareja se muda a un barrio de clase media neoyorquino; de pronto de manera angustiosa, vemos cómo el entorno de Rosemary (MIA FARROW) se va estrechando alrededor de su bebé, al cual nunca vemos el rostro; todo ayuda a crear ese clima tenso, música, escenarios, ambientes cerrados, los acercamientos a los rostros. Imaginar que la esposa del director iba a ser víctima de una secta de culto al terror dirigida por James Mason (¿La recuerdan?).

CALLE 54 2000 FERNANDO TRUEBA Este es un buen documental del jazz latino, otra extraordinaria fusión vivida sobre todo en los Estados Unidos a causa de la fuerte migración latina hacia las grandes ciudades como Nueva York o Miami. Veremos a los grandes como el gran compositor cubano Chucho Valdés, quien hace un dúo al piano con su padre, otro grande, Bebo Valdés; el saxofonista ex Irakere, Paquito D´Rivera o el otro grande saxofonista argentino Gato Barbieri (¿recuerdan El Último Tango en París?). No se posterga la fuente de la música latina como lo es Cuba, y también el aporte brasileño (Eliane Elías), como la fusión en el flamenco jazz en la propuesta de Chano Domínguez. Y el gran percusionista Tito Puente, el cual ha de fallecer 3 meses después de acabado el filme, razón por la que se lo dedican. Es un verdadero deleite auditivo y visual. Pero el eje siempre va a ser THE BIG APPLE.
Publicar un comentario