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Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
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miércoles, 8 de abril de 2026

URIPE, LA NATURALEZA A MANO (CRÓNICA DE VIAJE)

 


Viernes Santo 03 de abril: el día clave para mí. El año pasado tuve el implante de una prótesis en la cabeza del fémur de mi pierna izquierda y estuve en terapia por meses para robustecer mis músculos. Tras esta larga recuperación, me tocaba el reto de probar mi restablecimiento muscular. Además, ya no soy el joven que aventuraba a cruzar desiertos, subir colinas u otros desafíos adrenalínicos. Me vino a la memoria los primeros años de mi trabajo en el Colegio Fleming cuando enseñaba el curso de Geografía e Historia para mis alumnos de secundaria; solía hacer mis clases sobre recursos logísticos y naturales en Salaverry en el que visitábamos las instalaciones portuarias y nos íbamos a comer, tras la clase, un improvisado cebiche para los chicos que terminaban un poco cansados por la marcha por el puerto y la visita a algunos hangares. A estos adolescentes en crecimiento líquido y alimentos les caían de perillas. La clase que me salió redonda fue con los chicos que estaban en II año (que el año pasado celebró sus 30 años de haber culminado su colegio ¡Qué bárbaro!), pues nos subimos hasta el faro y desde ahí hice la clase mostrándoles todo lo posible, las instalaciones de combustible, el puerto, los hangares: una perspectiva maravillosa. Recuerdo que fueron todos los chicos, más la directora de entonces, Rosalía Carrera (tan linda como fue) y Lutgarda Reyes (tan loca ella). Un paseo educativo. Además, se bañaron en el mar y comieron su cebiche. Una clase redonda. Todo eso me vino a la memoria cuando íbamos en el taxi con Alfredo para encontrarnos con un amigo fotógrafo, Erick, en la Plaza principal para comenzar el ascenso con el fin de cruzar ese morro-duna que separa la ciudad de los humedales. Previamente, nos habíamos levantado temprano, con nuestro desayuno en nuestra mochila de cámaras, bastante agua, nuestra ropa y zapatos especiales, mucha crema bloqueadora y bastante repelente contra los insectos. La idea era ir temprano para evitar la contundencia del sol y calor durante la subida inicial. Como llegamos unos minutos antes, fuimos a buscar más botellas de agua y pude, por fin, visitar por primera vez desde mis tiempos trujillanos ingresar a la iglesia de Salaverry.


 Como dice el texto al respecto: “[..] En el interior, la iglesia alberga un altar mayor de madera tallada, decorado con imágenes religiosas y un retablo de estilo barroco. Las paredes están adornadas con pinturas y esculturas que representan escenas bíblicas y santos patronos. La iglesia también cuenta con un campanario, desde donde se escuchan las campanas que anuncian las horas y los eventos religiosos. [..]”. (https://www.facebook.com/100064798714044/posts/iglesia-de-salaverry-historia-fe-y-arquitectura-en-per%C3%BAla-iglesia-de-salaverry-u/976698107833471/). Además, pudimos ver una casa de madera en un muy buen estado, muy bonita. Una vez hice una visita con Maria para ver las construcciones con palafitos que vimos en Negritos, Talara, Piura. Interesante. Con Erick, nos encontramos en la plaza para ultimar detalles.  



El ascenso iba a ser una verdadera prueba de fuego para nuestros físicos, nuestra perseverancia, nuestro interés y curiosidad hasta llegar al faro. Aunque Alfredo (dos veces) y Erick (una vez) ya habían visitado el lugar en diferentes momentos para ver los flamencos que suelen usar este lugar como parte de su migración, me acompañaron para vivir la nueva experiencia. Erick había llegado por otro lugar por lo que este ascenso fue nuevo para él también. La subida fue una verdadera penitencia para los tres. La arena se deslizaba ante nuestras pisadas e íbamos tanteando algunas zonas donde la arena estaba más húmeda o había alguna roca oculta para poder avanzar. Hicimos varias pascanas para tomar agua y fotografiar este bonito paisaje en el que se una parte de arenal y la frontera verde de terrenos de Chavimochic. A esa hora aún había una bruma que ocultaba algunos paisajes que luego veríamos más claramente a nuestro retorno. Hubo más personas que iban llegando y algunas que retornaban. El lugar va ganado cada vez más adeptos, pues ahora la municipalidad del lugar ha puesto una señalética simple, pero necesaria para que guíe a los visitantes. Pero también íbamos viendo ya varios estragos en el camino como botellas plásticas vacías de agua y también bolsas plásticas de galletas u otras golosinas. La pesadilla de los santuarios naturales: el turista que no tiene la menor idea del impacto que causa a estos espacios con la basura que generan. La historia de Uripe es reciente, pues nace del desarrollo de CHAVIMOCHIC por el incremento de la napa freática al haber más agua gracias a este proyecto. También ayuda un poco la presencia del molón que es la principal pesadilla de la erosión costera de nuestra región. Así como la laguna de Conache, este espacio ha permitido el crecimiento como un gran humedal. Recuerdo que esta zona la llamaban Playa Fósil tal como leí detalles que estaban en la famosa colección Documental del Perú en los 60 y 70. En el tomo La Libertad, leí sobre esta información hace muchos años y he tratado de buscar esta información para corroborar estos datos. Espero que algún día las halle. Uripe es un gran potencial para nuestra región, pero debe ser cuidado al tener un ecosistema bastante sensible y ser amenazado por la angurria humana. Aquí datos de este espacio: https://es.scribd.com/document/648986442/ponencia-humedales-2-febrero-2022. Este humedal es un paraíso para los observadores de aves, el paraíso para los ornitólogos. Se pueden ver varios tipos de aves, siendo las más atractivas: los flamencos. Ese fue uno de los principales móviles de nuestra visita tal como lo explica Alfredo en su video: https://www.youtube.com/watch?v=DWida3G-M6E&t=1s. Además, vimos las huellas de la maquinaria pesada que ingresó ilegalmente a la zona en el 2024 con el fin de drenar la zona (https://cooperaccion.org.pe/alarma-por-la-destruccion-del-humedal-de-uripe-en-salaverry/). Uno es testigo de toda la riqueza natural entre fauna y flora que ha crecido en la zona. La verdura frondosa y floreciente, y la presencia de pequeños insectos y mariscos (https://unach.edu.pe/rcnorandina/index.php/ciencianorandina/article/view/282) en las ciénagas del lugar son el alimento de miles de aves que llegan al lugar, así como los pequeños reptiles y mamíferos que recorren el lugar; eso lo pudimos constatar con las numerosas huellas que vemos en las zonas arenosas. 





Algunas aves utilizan, al parecer, como zona de anidación. Cuando íbamos buscando aves para tomar fotos, algunas reaccionaron amenazantes al sentir, obviamente, que estábamos violentando su territorio. Me hizo recordar cuando algunos huerequeques usaron un espacio con arena en un colegio local para su anidación. Teníamos que cuidar que los estudiantes no molestasen la crianza de los huevos de estas bonitas aves. Nos movíamos sigilosamente para evitar molestar más a las aves. A la distancia había dos flamencos, los cuales huyeron espantados por la bulla de los visitantes a los cuales hay que advertir cómo deben comportarse en espacios como estos. Hay mucho por hacer. Lo que sí pudimos constatar que los flamencos, que en las visitas de Alfredo los había en cantidades, en esta oportunidad brillaban por su ausencia. Luego nos enteraríamos que no era la temporada de estas aves. 



Iniciamos el camino de regreso y tomar otro sendero para ir a la orilla del mar. Estaba lejos y ya estábamos agotados; además el hambre nos apretaba a todos y se había hecho una reserva en un restaurante del lugar que tiene mucha clientela. Nos tocaba regresar. El retorno no es tan complicado como el ascenso desde la plaza hasta el faro. Pero el cansancio, la arena en los zapatos, la sed y el peso de nuestros equipos ya nos estaban pasando factura. Las personas que hacían una visita rápida venían casi descalzas y poco cubiertas. Creo que ya estaban acostumbrados, pero no estoy muy seguro de que uno pueda escapar de un accidente lamentable, pues en algunos espacios vimos restos de porcelana rota, astillada. Peligroso. El descenso fue a toda velocidad, ya en el descanso para subir al sitio nos limpiamos nuestros zapatos y medias: casi una duna completa. Subimos a la camioneta de Erick y nos fuimos al restaurante Ají Causa (https://www.facebook.com/AjiCausaRestaurante?locale=eu_ES), el cual me hubiera gustado disfrutar sus platos principales (cebiches y otros), pero como me operaron de las cuerdas vocales, debo abstenerme de comer muchas cosas entre ellas lo picante, la cebolla cruda y los cítricos. Esto ya no es vida.

Terminado nuestro almuerzo, Erick nos dejó en la plaza de Moche para tomar un taxi el cual llegó rápidamente. Regresamos a casa bastante cansados, abatidos por la jornada.

Cosas que debe hacer la Municipalidad de Salaverry: no sólo difundir el lugar, sino contratar un personal para hacer limpieza cada cierto tiempo (botellas, envases, diversos, restos de zapatos rotos, incluso restos de construcciones); enseñar a los visitantes a cómo comportarse para observar las aves u otros animales del lugar; sensibilizar a la gente para cuidar este patrimonio contra las personas o instituciones inescrupulosas que quieren apropiarse de este lugar. Es momento de que este espacio sea declarado Reserva Natural, delimitar sus fronteras e invertir en una mejor señalética para ser incorporado como un circuito turístico de la región. La población de Salaverry ganaría mucho con ello.

Fin de nuestro Viernes Santo-





lunes, 6 de abril de 2026

TRUJILLO DURANTE SEMANA SANTA (CRÓNICA DE VIAJE)

 



Semana Santa 2026. Trujillo. En esta oportunidad iba a visitar lugares y rincones que había visitado o visto con detenimiento en todos estos años viviendo en Trujillo de manera definitiva (ya 34 años, vaya). Algunas personas, sobre todo Alfredo, me comentaban de un lugar interesante que se ha ido formando cerca del Faro del Puerto Salaverry, un humedal llamado Uripe, que me llamó mucho la atención y que por razones de discapacidad temporal lo fui postergando. Iban a ser días movidos, como los que no he tenido desde mi viaje a Chile en 2024. Así que “a sacarle el jugo a la oportunidad”.

Jueves Santo 02 de abril: un día tranquilo. Alfredo me dijo para ir a grabar en la iglesia del Carmen, o como oficialmente se conoce como Monasterio de Nuestra Señora del Carmen y San José. Ocupa literalmente una manzana en el Centro Histórico de nuestra ciudad entre las calles: Bolívar, Colón, Estete y Ayacucho. Lo que se puede visitar es la iglesia, pues el monasterio es aún ocupado por las monjas de clausura. Es una verdadera joya del barroco en nuestra ciudad y fue fundada por monjas carmelitas descalzas que llegaron a Trujillo en el siglo XVIII. Cuando mi familia se instaló en Trujillo en 1974, el convento mostraba los daños sufridos por el sismo de 1970 (como muchos edificios públicos de la ciudad en ese entonces) y fue durante el primer gobierno de Alan García Pérez que se acometió la restauración de la misma durante la campaña “Llegó la hora de Trujillo” en la que los arquitectos José Correa y el Pibe Ganoza dirigieron las obras para rescatar este monumento que estaba en estado calamitoso en muchas partes; se recuperó la fachada multicolor que caracterizaba a los monumentos del barroco tardío como es la característica de este movimiento artístico que tuvo su esplendor en Europa y los países que eran colonias de Portugal y España. Este monasterio tiene más de 150 pinturas de la Escuela Quiteña (cuidado con la ortografía, pero está bastante resumida: https://pichinchaesturismo.com/es-ec/pichincha/quito/artes/escuela-quitena-a4fnv8ijj) y la Limeña; siendo una congregación de origen quiteño, las monjas trajeron un rico acervo que aún no se puede apreciar en su magnitud. Y no sólo para este convento, pues obras de escuela quiteña se encuentran en otras iglesias de nuestra ciudad como una pequeña escultura de Bernardo Legarda (https://www.chaumeilbergez.com/post/bernardo-de-legarda-maestro-del-barroco-quite%C3%B1o) en la iglesia San Francisco. En el Museo de Arte Colonial de Quito ve las joyas de este artista. Ojalá en algún momento las autoridades eclesiásticas vean todo el potencial cultural y turístico de este convento que recibiría nuestra ciudad como ha ocurrido con Santa Catalina en Arequipa, lugar que he visitado muchas veces. Aquí dejo dos crónicas de viaje que relatan mis visitas a este espacio: https://elrincondeschultz.blogspot.com/2011/08/viaje-la-nostalgia-arequipa.html, https://elrincondeschultz.blogspot.com/2015/12/cronicas-arequipenas-1.html. Así podrían ser nuestras visitas a este lugar, aunque el Carmen es bastante más pequeño; sin embargo, no dudo que su tesoro artístico atraerá a muchos visitantes. El libro Trujillo, el Barroco en la Arquitectura Virreinal del arquitecto Antonio San Cristóbal (sacerdote español nacionalizado peruano) da una descripción bastante interesante de diversos monumentos coloniales y, entre ellos, El Carmen remarcando la importancia de este edificio como referente para otras obras posteriores; pero no habla del rico patrimonio que tiene. ¿Habrá un archivo de su acervo? ¿Alguna tesis de historia del arte sobre su patrimonio? Además, la iglesia en sí tuvo algunos momentos críticos a lo largo de sus más de 300 años como lo demuestra la información que leemos en este muro del Perú Barroco: https://www.facebook.com/100071129255574/posts/el-carmen-de-trujilloel-monasterio-del-carmen-es-un-complejo-arquitect%C3%B3nico-del-/2492692597678865/?locale=es_LA.




Durante la visita, tuvimos que ser discretos, pues estaban en misa; además, se realizaban los ritos importantes de la celebración del Jueves Santo como es el lavado de pies de doce personas seleccionadas que representan a los apóstoles de Jesús (https://www.eltiempo.com/vida/religion/por-que-se-realiza-el-lavatorio-de-los-pies-en-jueves-santo-y-a-quien-se-le-puede-hacer-detalles-de-la-ceremonia-y-su-significado-3544691). Pese a todo, nos dio un poco de tiempo y maña para tomar fotos o grabar tanto en el interior como los exteriores de la iglesia. Aquí más datos de este convento: https://exploortrip.com/blog/iglesia-monasterio-el-carmen-trujillo/. Me encontré con una amiga de AFS y unas amigas de mi hermana Carmen, además de dos exalumnas mías de la universidad. Casi promediando las 7 de la noche, fuimos al auto para seguir por nuestro breve periplo.

Nos fuimos a la iglesia Santo Domingo. En medio de un tráfico intenso, dejamos el auto cerca de esta iglesia. Quería poner mi auto en una cochera, pero estaban llenas por obvias razones. La gente salía a visitar, tradicionalmente, las 7 iglesias de acuerdo con el rito católico (https://es.catholic.net/op/articulos/68967/cat/736/por-que-recorrer-siete-iglesias-en-semana-santa.html#modal). Como la mayor parte de iglesias grandes se concentran en esta parte de la ciudad, la presencia de personas y autos era numerosa. Recuerdo que antaño, en los 60, la gente solía visitar las iglesias con vestidos negros, mantillas (o velos) las mujeres y los hombres iban vestidos con terno y corbata. Recuerdo que las emisoras de radio pasaban música sacra y las tiendas ponían un manto negro que cubrían casi todas las vidrieras en señal de duelo. Otros tiempos. Quisimos entrar a la iglesia Santo Domingo, a la cual no iba en mucho tiempo. Siempre me ha intrigado esta iglesia, pues dos alumnos hicieron una investigación, a inicio de este siglo, para crear un blog sobre lugares con potencial turístico de nuestra ciudad para un trabajo de mi curso de Comunicación 1; ellos escogieron esta iglesia y la investigación iba a tener resultados muy interesantes. Se contactaron y lograron visitar toda la iglesia, incluso sus catacumbas que se encuentran bajo el altar principal (donde hay una entrada cubierta), bajo el presbiterio. Una lástima que ese blog creado por los chicos, acompañado de fotos, se haya “perdido” en el amplio mundo de la virtualidad. La idea de poder visitar estas catacumbas siempre ha rondado por mi cabeza y espero algún día poder hacerlo. Tuvimos un primer intento de entrar, pero también estaban en misa y había una multitud que se apiñaba en el interior y que desbordaba por las puertas de la iglesia. Decidimos ir a tomar un jugo mientras hacíamos tiempo. Esta es una iglesia muy antigua, donada por Francisco Pizarro a la ciudad que lleva el nombre de su pueblo natal en España. Aquí más información al respecto sobre la historia y detalles (https://www.smart-guide.org/destinations/es/trujillo/?place=Iglesia+y+Convento+de+Santo+Domingo). Hay un proyecto de largo aliento de recuperar esta y otras zonas de interés de nuestra ciudad (https://ddclalibertad.gob.pe/trujillo-templo-santo-domingo-sera-parte-del-proyecto-revalorando-nuestro-patrimonio-cultural/). Visitar su altar mayor iba a ser bastante difícil, pues la misa había culminado y habían apagado las luces que mostraban el esplendor del altar mayor. Decidimos entrar por el ala izquierda donde nos íbamos encontrar con un dato muy interesante: un altar donado por las limosnas de esclavos en 1641. 




No sé si habrá más información al respecto. He visto que la congregación dominicana tenía una hacienda en Conache y que tenía una población de esclavos para sostenerla (https://www.facebook.com/granlaredocolonial/posts/historia-colonial-de-la-hacienda-santo-domingo-sita-en-el-valle-de-conachela-hac/600004293483124/?locale=es_LA). Interesante. Ahí nos encontramos con otros amigos con los cuales conversamos un buen rato. Decidimos salir para ir a nuestro último punto: la pequeña iglesia de Santa Rosa. Para Alfredo era relativamente nueva esta visita. Tuve la oportunidad de ir algunas veces, pues me pareció interesante los restos de pintura mural que decoraba las paredes de esa iglesia. Era una capilla de indios, estas pequeñas iglesias que se encuentran cerca de las puertas principales de la ciudad amurallada; las iglesias eran abiertas para el ingreso de la población aborigen que vivía extramuros durante los eventos religiosos más importantes del catolicismo como la Semana Santa y la Natividad (https://www.tumblr.com/jpelsous/682923046359744512/la-peque%C3%B1a-capilla-de-santa-rosa-de-trujillo-fue).

Estas fueron nuestras visitas deseadas y nos fuimos temprano, pues el Viernes Santo iba a ser el día de nuestra expiación de nuestros pecados con la visita a Uripe cerca del Puerto de Salaverry.






domingo, 27 de julio de 2025

CEMENTERIOS REGIONALES, ASCOPE Y ANEXO ROMA: ESPLENDOR Y CULTURA VIVA DEL ARTE FUNERARIO LIBERTEÑO


Continuando con nuestras visitas a los camposantos de la región costera de La Libertad, el primer día del mes de junio con un grupo de amigos hice una nueva visita a dos cementerios cercanos a Trujillo: el de anexo Roma y el del Ascope. Junio era un mes decisivo para mí, pues iba a recibir un implante de prótesis en mi fémur izquierdo para detener el avance de la artrosis que me impedía caminar correctamente. Con esta condición había ido a lugares como Guatemala, Piura y Chile poniendo a mi cuerpo en una situación extrema, pero lo viajado nadie te lo quita. Comparado con estas distancias, no podía amilanarme para visitar más cementerios cercanos. Ya había estado, en los meses de febrero y marzo, en los de Chicama, Chocope y Casagrande, al cual fuimos con Alfredo dos veces para escudriñarlo con más paciencia. En esta oportunidad, un par de amigos, Patricia y Sergio, se unía a nosotros para visitar estas nuevas localidades. Había conversado con otras personas sobre un proyecto centrado en la ancestral cultura china y su presencia en nuestro país. Para recoger información sobre esta cultura, uno de los lugares decisivos sobre su presencia en nuestra nación es un cementerio que acoja a los ciudadanos chinos que fallecieron desde antaño en nuestro territorio. En el viaje que hicimos al cementerio de Casagrande habíamos pasado por el camposanto del Anexo Roma, el que iba a ser nuestro primer destino.

Partimos a las 7 am para ganar tiempo y poder llegar a almorzar a una hora decente a Trujillo. Salimos en dirección a la Panamericana Norte hasta el segundo óvalo de Chicama para ingresar a la ruta de Cascas. (https://maps.app.goo.gl/bPkTfHGGRRKGq89Q9). Este sitio era conocido anteriormente como Tulape, pero cambió a nombre de Roma según una historia bastante truculenta que no sé si es verídica o no y que involucra al hacendado Andrés Larco Bruno (https://distritocasagrande.blogspot.com/2009/06/centro-poblado-roma.html). Aquí otro blog que confirma este hipotético origen del cambio de nombre de Tulape a Roma (https://romaxsiempre.blogspot.com/p/historia.html). El cementerio se encuentra sobre la ruta a Casagrande y es de fácil acceso.




El espacio está todo amurallado y no permite ver lo que íbamos a descubrir en su interior. La entrada es relativamente nueva y hay un desorden bastante parecido al que habíamos visto en los anteriores cementerios. Pero la parte más interesante y la más dañada es la antigua. Extrañamente las tumbas parecieran hundidas y todo apunta a algunas de las grandes catástrofes sufridas décadas anteriores con las visitas de fenómenos de El Niño bastante fuertes. Varias están colapsadas, pero hay muchas más que han desaparecido. Además, están cubiertas de vegetación no muy alta, pero que sí cubren algunos tumbas o mausoleos. Parece ser que las lluvias de los Niños del 1925-26, el de 1982-83 y el del 97-98 causaron fuertes estragos tanto a las ciudades de los vivos como las de los muertos. Aún recuerdo cómo bajaron los cadáveres y ataúdes por las calles céntricas de Trujillo aquel marzo del 98, cuando el cementerio de Mampuesto fue desbordado por las aguas. (https://www.udep.edu.pe/hoy/2025/02/a-100-anos-del-fenomeno-el-nino-de-1925-1926/). No incluyo los recientes casos del Niño costero o el paso del ciclón Yaku. Todas esas trombas de agua sí han afectado estos espacios y las evidencias las vemos en este cementerio y el siguiente que iríamos a visitar. Uno de los detalles interesantes que descubrimos fue la presencia de un grupo de tumbas de ciudadanos japoneses, cuyas lápidas estaban escritas en japonés y español con detalles cristianos. Además, se encontraban agrupadas, como si ese espacio era destinado para los ciudadanos de ese origen. 




Hay un tabique colapsado que separa una sección más nueva de una más antigua en la que sí vemos antiguas tumbas colapsadas y espaciadas, un total abandono. 



Ya en nuestro camino de retorno a la salida, nos detuvimos a ver algunas tumbas más del sector nuevo en el cual vemos detalles muy conmovedores de padres que dejan recuerdos a sus hijos que partieron antes de lo esperado. O amigos que dejan detalles deportivos o musicales: formas de honrar a la persona que se fue quedándose con ellos. Aquí les dejo dos videos que hablan de nuestra visita a este cementerio: https://www.youtube.com/watch?v=1Xi99lfNvb8, https://www.youtube.com/watch?v=W9sXT80rw7A. Dejamos este interesante cementerio y nos íbamos con la ilusión de encontrar un cementerio chino en Ascope. Eso es lo que nos comentaron, así que nos fuimos raudos a nuestro destino.




No estábamos lejos de nuestro destino (https://maps.app.goo.gl/R4N4F6Mz3NBN1Xqv5). A tan solo 20 minutos de donde partimos, llegamos a Ascope para encontrar una bella entrada al cementerio “nuevo”, una alameda llena de árboles. 



Ascope no es una ciudad antigua, surge en el siglo XIX. El lugar llegó a tener una gran población convirtiéndose en la segunda urbe más poblada tras Trujillo. La ciudad en sí merece una buena visita, pues vimos casas antiguas republicanas muy interesantes. Aquí dos bitácoras de viajeros para más datos: https://castillistasenaccion.blogspot.com/2016/10/historia-de-mi-localidad-origen-y-acope.html, https://erikocueva.blogspot.com/2013/09/ascope-la-tierra-de-los-moche-y-el.html. Hay varios lugares interesantes, incluido este dato del cual no tenía idea, pues vi un verdadero cementerio de vagones y locomotoras en Puerto Eten, en Lambayeque o Puerto Chicama (https://larepublica.pe/sociedad/2024/11/20/el-cementerio-de-trenes-olvidados-en-un-puerto-pesquero-de-peru-lleva-mas-de-50-anos-en-desuso-evat-596760). El cementerio tiene una sección nueva, la que está en buen estado. Sergio estuvo hablando con un chico que cuida y preserva el ornato del cementerio, y le estuvo contando algunas historias truculentas, típicas de cementerios. Pero no había nada de lo que nosotros buscábamos: un cementerio chino. 



Salimos del lugar y preguntamos a un policía sobre este cementerio y nos indicaron que había un cementerio más antiguo y derruido unos cuantos metros más hacia la izquierda saliendo del actual cementerio en uso: y cierto, nos encontramos con un verdadero tesoro destruido por aluviones y el abandono. Hay varios cuarteles colapsados y unos bellos mausoleos que aún mantienen su esplendor. Pero no hay nada de un cementerio oriental. Aquí un video del cementerio en uso: https://www.youtube.com/watch?v=rhg-1qmzcpI




Tuve dos percances: el auto se desplazó lentamente y sujetó el pie derecho de Patricia; felizmente no pasó a situación grave. Antes de irnos nos fuimos un momento a la plaza principal del lugar para ver la iglesia principal. Una bonita plaza, bien tenida y su iglesia igual. Hay algunas casas republicanas que deben tener bonitos patios en su interior, como zaguanes que vemos en casas trujillanas. 


De ahí nos dirigimos hacia Trujillo, tomando la misma carretera (https://maps.app.goo.gl/Z3z8iE4KARopyU9dA). Al doblar para retornar por la ruta por la que venimos de Anexo Roma, traté de cerrar la ventana del asiento de Alfredo y pillé sus dedos, pues iba con la mano afuera. En ese momento, topé con un hueco en la carretera y casi me vuela la llanta. Con el fin de acercar a Patricia y Sergio a su casa, nos fuimos por la Vía de Evitamiento y retornamos para tomar la ruta del óvalo Huanchaco para ir por la Evitamiento hasta el restaurante La Ramona en el balneario de Buenos Aires. Hasta nuestro próximo viaje de cercanías. Ya me han comentado de Galindo, Pacasmayo y Jequetepeque. A visitarlos pronto una vez recuperado de mi operación.