martes, 24 de junio de 2014

LA ALIANZA FRANCESA Y EL CENTENARIO DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Este año Europa y el mundo se preparan para conmemorar el primer centenario del estallido de guerra entre el extinto Imperio austro-húngaro contra Serbia. Esa declaración de guerra marca el fin de un ciclo de la humanidad y el cambio de estructuras sociales, políticas y económicas globales. Fue, además, la primera manifestación de globalización efectiva: la primera conflagración mundial que, una vez concluida, cambió el mapa geopolítico mundial, con la desaparición de dos grandes imperios y la aparición de diversos países como Polonia; la implantación de las raíces de dos movimientos políticos tenebrosos, como el fascismo y el nazismo; la aniquilación de una familia imperial  y la caída de varias dinastías, y la aparición del primer estado comunista y el desplazamiento del Imperio inglés por los Estados Unidos como primera potencia mundial.

Pero, extrañamente, el campo de acción bélico fue bastante reducido (en comparación de la segunda guerra mundial, veinte años después): el campo de batalla se circunscribió al noreste de Francia, parte del territorio belga, en algunas regiones de Polonia, norte de Italia y zonas focalizadas en Serbia. Además, los costos y pérdidas de la maquinaria productiva de cada nación envuelta, salvo Rusia, en este conflicto no significaron grandes pérdidas como lo sería en la segunda guerra. Es más, muchas florecieron y recobraron su brío pocos años después. El injusto castigo impuesto a Alemania (Tratado de Versalles) por sus intenciones de querer entrar en el grupo de los grandes imperios no fue para pagar las pérdidas ocasionadas a los países vencedores del conflicto.

Sin embargo, la Gran Guerra (como la llaman) es la primera guerra de medios que convocan, persuaden, seducen a los hombres a ir al campo de batalla; es una guerra en la que la información es recibida por los medios impresos, que también fungen de propaganda; y los líderes gubernamentales se ven pronto expuestos. Se dirigen a sus pueblos, son cabeza de una campaña enfervorizada contra el enemigo. Es una guerra en la mente de la gente. De ahí su gran repercusión. Es una guerra de los pobres y los ciudadanos de pie que van a caer en las terribles trincheras de Verdun, Somme, Loos u otros nombres que causan una dolorosa recordación. Entre las consecuencias, una vez terminado el conflicto, se tiene un nuevo mapa de Europa y del mundo: la desaparición del gran Imperio Austro-Húngaro y el Imperio Otomano, así como la transformación del extenso Imperio Ruso en un conglomerado de soviets que se convertirá en la Unión Soviética. La aparición de Hungría, Checoslovaquia y reaparición de Polonia. Irónicamente, los dos imperios coloniales dominantes en ese entonces,  Gran Bretaña y Francia, alcanzan su cenit, pero también inician su acelerada decadencia. Otro gran detalle: la intervención de los Estados Unidos en suelo europeo ya es un indicio de lo que vendría. Esta guerra replantea los roles continentales. EEUU, un país de ultramar, interviene por primera vez en Europa, lo que lo convierte en una gran potencia del orbe; y en Asia, vemos los inicios de la expansión de otro gran imperio: Japón. Los grandes imperios ya no se encuentran solo en Europa.

La intelectualidad europea de esas décadas participó directa o indirectamente en la conflagración. Artistas y escritores fueron enviados al frente y ellos mostraron, a través de sus diarios, novelas, poemas o ensayos;  el estado del espíritu de la época, de su tiempo. Así, por el lado francés, tenemos una vasta producción literaria hecha por autores como los poetas Louis Aragon y Guillermo Apollinaire, los novelistas Marcel Proust, Romain Rolland, Céline, el artista multifacético Jean Cocteau, entre otros.  Del lado inglés, el poeta Robert Graves sobrevive a la batalla de Loos, pero el hijo de Rudyard Kipling, John, morirá en combate, como le sucedió a la joven promesa Rupert Brooke. Varios apoyaron la causa a través de los medios, como Arthur Conan Doyle, H. G. Wells y Chesterton. Por el lado alemán, también su intelectualidad se ve envuelta en esta fiebre bélica. Sin novedad en el frente de Erich Maria Remarque y Tormentas de Acero de Ernst Jünger son novelas pacifistas. Hubo también personajes polémicos que ensalzaron la guerra, como Gabrielle D´Annunzio, poeta que con sus ideas no solo artísticas, sino políticas han de crear las bases de otra lacra que llevará a Europa a una segunda guerra mundial: el fascismo. Para este poeta, la Gran Guerra era una forma de galantería.

La Alianza Francesa de Trujillo inicia un ciclo de conferencias para conmemorar este evento que cambiará el rostro de la humanidad. El día jueves 26 de junio a las 7:30 pm en la Mediateca de nuestra Institución, el profesor Alfredo Alegría, docente de la Universidad Privada del Norte, y el profesor Gerardo Cailloma, Presidente de la AFT y Director de Humanidades de la Universidad Privada del Norte, dictarán dos conferencias: LA SITUACIÓN GEOPOLÍTICA DE EUROPA EN 1914 y LAS CAUSAS DE LA GRAN GUERRA respectivamente para ubicar a la Europa de inicios del siglo pasado. A partir de la semana siguiente, los viernes 04, 11 y 18 de julio habrá diversas conferencias en las que diversos ciudadanos extranjeros residentes en Trujillo y cuyos países participaron en esta guerra hablarán sobre la participación de sus respectivas naciones en este conflicto: el 04 empieza Francia y Alemania; el 11, Italia y Gran Bretaña; y el 18, Rusia y Japón.

Cordialmente invitados




domingo, 13 de abril de 2014

ZARAGOZA, LA ROMANA

Domingo 28 de julio. Era la primera vez que pasabas las fiestas patrias fuera del Perú. Son fiestas que sueles pasar en ciertos lugares que te corresponden (o crees que te corresponden). Lo mismo me pasó con las navidades de 1994, que las pasé en Suiza, mi navidad blanca. Ese día nos levantamos temprano para poder gozar un buen día para caminar sin la presión del agobiante calor. Habíamos acordado no sufrir tanto como el día anterior, así que tomamos nuestras precauciones.  Decidimos ir por las calles paralelas y ganar sombra; además las calles estrechas “cogen” vientos para refrescarnos. Caminando con calma, pero no tan relajados, llegamos a una iglesia que nos llamó la atención: iglesia de Sta. Engracia. El lugar es muy antiguo, según los datos históricos; además tiene los restos de la santa, de quien han tomado su nombre, y otros más. Zaragoza tiene un amplio panteón de santos y santas. La portada es impresionante y es lo único que se salvó del edificio antiguo que fue completamente derruido a la retirada de los franceses en 1808. Tuvo mucha importancia en los siglos XVI al XVIII bajo la orden de los jerónimos. La iglesia actual, salvo la portada, fue construida luego de la demolición del anterior en 1836. La construcción es bastante alta y fría. Hay muchas imágenes nuevas (entre ellas, la de Monseñor Balaguer, fundador del Opus Dei, personaje importante en la zona), pero lo más valioso es la presencia de dos sarcófagos del siglo IV, época a la que se remontan los orígenes de este lugar religioso. Además hay una cripta que se remonta a esa época. Hay dos ingresos a la misma: uno por una puerta lateral derecha, tomando como perspectiva la puerta de ingreso o salida de la iglesia; otro, acceso directo desde la calle. El lugar no lo pudimos visitar, ya que había un oficio religioso. Hay tumbas, al parecer, de antiguos cristianos que se enterraban cerca de la tumba de la santa. Este lugar fue sellado, ya que contiene una pila bautismal en la cual se bautizaban sumergiéndose en la misma, costumbre que fue descartada por los católicos, puesto que la usaban los arrianos visigodos y se convirtieron al catolicismo. La cripta fue rescatada casi dos mil años después.
Salimos de la iglesia con rumbo a ver a la Zaragoza romana. Hay diversos monumentos y sitios arqueológicos que nos lo hacen recordar. Así que nos fuimos hacia los dos monumentos más relevantes: el teatro y los restos del foro y el puerto fluvial. Además vimos los restos de unas termas y baños, a modo de entremés.
El teatro es un monumento notable; han hecho una restauración e instalaciones para acompañar este gran resto arqueológico que sería la envidia de cualquier buen resto arqueológico de nuestro país. El teatro se hallaba en el olvido hasta que en 1972, cuando pensaban hacer un inmueble lo hallaron. Tardaron más de veinticinco años (la burocracia, cuándo no) para las excavaciones y restauraciones. En el 2002 se inició la construcción del excelente museo, instalaciones que no solo te muestran las ocupaciones romanas, sino todas las que hubo hasta entrado el siglo XIX, como lo muestra la visita a la segunda planta del mismo. Pero, luego de ver los restos, la reconstrucción de la vida de este espacio es genial, no solo con imágenes, mapas, videos, maquetas o textos interactivos, sino con hologramas que nos hacen ver piezas teatrales romanas. El lugar cayó en desuso y fue ocupado por árabes, judíos y luego la expansión renacentista hasta ser rescatado para convertirlo en patrimonio de la ciudad, España y el mundo. Estuve en otros teatros y anfiteatros griegos y romanos como Cesárea en Israel, Éfeso en Turquía o Epidauros en Grecia. Aunque no llega a la inmensidad  de Éfeso o a la belleza e Epidauros, sí es un resto arqueológico notable.  De ahí nos fuimos caminando a las termas públicas (una cuadra de distancia); interesante resto arqueológico, hallado en 1982. Las termas eran lugares muy usados por los romanos, muy dados a la limpieza y cuidado corporal. El spa del siglo I que duró trescientos años. En el lugar ves el sudarium, el caldarium, usado para calentar el agua. Hay un espacio para letrinas, que también era colectivo. Había otro sentido del pudor y otro acercamiento hacia las relaciones corporales que nosotros hemos truncado u obviado por un nuevo sentido del pudor. Terminada nuestra visita a este sitio arqueológico, nos fuimos a ver el otro gran conjunto monumental (que en la actualidad es subterráneo) que es el Foro y el puerto fluvial. Digo subterráneo, puesto que se halla bajo la plaza de la Seo. Allí, para ingresar al monumento, han construido una estructura arquitectónica que asemeja a un cuadrado de vidrios; ingresas para validar tu boleto (con uno puedes entrar a los tres lugares romanos) y luego puedes descender con un ascensor abierto. El foro se hallaba cerca del río Ebro, puesto que cerca se hallan los restos del puerto. El río se ha retirado, pero quedan las instalaciones que evidencian una fuerte actividad portuaria. En el foro se hallaban los principales edificios que regían el poder: Templo, curia (lugar del senado) y basílica. Este espacio nos recuerda que la ciudad fue creada por Augusto, pero fueron culminados varios de sus edificios en época de Tiberio. Todo esto lo podemos ver con la sala que proyecta un documental en pantalla grande, pero que luego se desplaza a diversos lugares del ambiente para sentirte inmerso en la época.
Una vez culminada la visita, nos fuimos a almorzar por un lugar simpático, cerca de la Plaza del Pilar. La crisis ha afectado al turismo español. Nuestro hotel, siendo temporada alta, solo tenía tres pisos llenos, de las siete plantas que tenía. Nos lo comentaba la señora que trabajaba en cocina y nos atendía a la hora de cocina. Mucha gente de hoteles ha sido despedida por no haberse cubierto las plazas esperadas. Ella misma estaba en zozobra, ya que ella era la única que sostenía su casa, su esposo estaba desempleado a lo igual que su hijo. Dura realidad. Por eso, los servicios en general eran de fácil acceso y no tenías que hacer cola para poder almorzar en un restaurante o entrar a un sitio arqueológico, pese a ser domingo.
Luego del almuerzo, nos fuimos a la catedral de la Seo o San Salvador: acertada decisión. Este bello monumento eclesiástico es de origen musulmán (la parte exterior muestra detalles mudéjar), pero a la captura de la ciudad por Alfonso I, el Batallador. Pero  antes de ser un espacio sagrado musulmán, fue el templo romano que estaba en el foro, que está en sus bases. Esta catedral fue usada por la corona aragonesa para la coronación de sus reyes. Como lugar turístico, así como la catedral de Cuzco o Arequipa, la iglesia ofrece pocos servicios religiosos para ser más usada como lugar de visita. La iglesia muestra las diversas etapas históricas que atravesó el monumento y, como muchos monumentos y lugares de Zaragoza, nos muestra es íntima relación que hubo entre el mundo musulmán y el cristiano es España. Este país cometió dos grandes errores que hubieran cambiado su futuro: la expulsión de los judíos y la expulsión de los musulmanes. Errores crasos que determinaron la decadencia que este país iba a vivir doscientos años después. Pero ya no debemos dar marcha atrás y sirve como lección. El monumento fue mejorando históricamente gracias al papado del siglo XVI así como la nobleza aragonesa que enriqueció este lugar. En 1998, los actuales reyes la abrieron, luego de una dedicada restauración. En el interior, vemos muchos altares y capillas, algunas de las cuales albergan algunos de los santos y santas importantes. Lo interesante, y me hace recordar la iglesia de Roskilde en Dinamarca, es que cada una de ellas representa un periodo artístico: por ejemplo, la capilla de San Vicente Mártir es un bello ejemplo del churrigueresco o la renacentista tardía capilla de San Bernardo, una joya. O la plateresca capilla de San Miguel. Luego de caminar entre yeserías y capillas nos fuimos a ver una colección muy interesante de la iglesia: Los tapices de la Seo. Estos se hallan en un espacio acondicionado para ello. Estos tapices llegaron por distintas razones, sea por prelados o reyes que trajeron y donaron su patrimonio. Otros por compra y otros por permuta. Los tapices todos tienen temática religiosa o mítica grecorromana, muy en boga en el renacimiento; la mayoría son de origen bíblico, sobre todo el nuevo testamento. Un total de 63 tapices, de origen flamenco, de los cuales se exhiben 23. Son de grandes dimensiones y muestran escenas religiosas, pero tomando como referencia el tiempo que los tocó vivir; por eso, los trajes, las usanzas y utensilios que evocan el siglo XV y XVI.   

Una vez terminada esta visita, pensábamos ir a la Aljafería. Pero el sueño pudo más. Para otra vez será. Al día siguiente regresábamos a Rodez. Luego de cenar, fuimos a caminar y nos encontramos con una librería abierta. Libros, revistas, me detuve a ver con mis amigas lo que nos ofrecía. Satisfice mi espíritu consumista. De vez en cuando, hay que hacerle caso. Así cerramos nuestro último día en Zaragoza.   

sábado, 12 de abril de 2014

ZARAGOZA, LA CIUDAD DE AUGUSTO

El sábado 27, nos levantamos temprano para poder desayunar en el restaurante de la Universidad. Pudimos compartir nuestras últimas conversaciones con las personas que habíamos compartido cenas, conferencias, talleres, visitas, viajes durante cinco días. Así nos fuimos despidiendo de varios de ellos, de Elena (una rusa de Kazajstán que habla un perfecto castellano), de Monika (una suiza que estuvo en Perú en los 90 y ahora radica en Suecia), varias personas con las cuales compartimos buenas experiencias. Pilar  Celma, Presidenta de AEPE, nos iba a acompañar y ella nos iba a ayudar mucho; previamente habíamos hecho la búsqueda de un hotel simpático y central en el cual nos deberíamos alojar por dos. Internet es una bendición, pero algunos detalles no son del todo satisfechos, así que cierta información era obtenida de buena fuente de forma directa. Ahora me tocaba conducir, iba a estrenar mi temple en Europa; antes había manejado en Israel; ahora me tocaba hacerlo en suelo español. En el apuro de salir, olvidé algunas cosas (ropa y sandalias) que felizmente al retorno pude recuperarlas, cuando hicimos una pascana en camino a Francia. Premunidos de todas nuestras maletas, iniciamos el viaje a Zaragoza. Las carreteras españolas han sido transformadas en excelentes autopistas, amplias y con todos los servicios que requieras para hacer tu viaje placentero y seguro. Salimos de Jaca y enrumbamos hacia el sur, camino a Huesca. La vía no es accidentada; llaman Autovía Mudéjar y en esta nos iríamos hasta Zaragoza misma. Hay un tramo por el que pasas por más de cinco túneles (al final serán siete) que se llama Monrepós. En este viaje sí que he pasado por túneles extensos, como el de la frontera franco-española (Somport).  Pero estos túneles sí que evitan largos tramos que significan muchas horas de tránsito. Llegar a Zaragoza nos tomó no más de dos horas. El enmarañado de las autopistas se alivia si uno va con una persona que frecuenta estos caminos. Pese a todo, nos internamos por un camino de las afueras de la ciudad, pero como era sábado y en vacaciones de estío, no había mucho tráfico. Rápidamente ingresamos al casco urbano antiguo, siempre cuidando de no cometer alguna infracción de tráfico. Las multas son fuertes y efectivas. Y no hay miramientos con el extranjero (hay tantos).  Ya estábamos en Zaragoza, Caesare Augusta, la antigua ciudad romana. Nuestro hotel, Zaragoza Royal, se halla ubicado a media cuadra del Paseo Gran Vía, muy cerca del casco antiguo.

La ciudad tenía una ola de calor y los termómetros marcaban los 40º. Una vez que dejamos el auto en el estacionamiento y pagamos nuestras habitaciones, nos dispusimos a salir a ver la ciudad. Convencí a mis amigas de ir caminando al centro y recorrerlo a pie. Craso error. En un principio no hubo problemas; caminamos por el amplio Paseo de la Independencia hasta llegar al monumento a los Mártires en una pequeña plaza en la que había restaurantes. Allí almorzamos contundentemente (los menús son opíparos) y así nos fuimos a una tienda SNAFC para comprar libros, películas y música: compré varios films (lo mejor EL FESTÍN DE BABETTE y LA PIEL DEL MEMBRILLO), Rayuela de Cortázar en una edición muy cuidada de Editorial Cátedra (la vi ya en Perú) y música de Buika. De allí, salimos para ser literalmente aplastados por el sopor del atardecer; paramos un rato para beber una limonada heladísima y seguimos caminando hacia el corazón de la vieja Zaragoza: la Basílica del Pilar y el Ayuntamiento. Allí nos agenciamos de mapas, folletos y algunas postales para tener una mejor idea de lo que queríamos ver. El calor nos hacía estragos, así que decidimos ingresar a la Basílica para ver tamaña construcción. Es sorprendente, puesto que ante tal edificio, uno imagina una estatua o imagen religiosa de grandes dimensiones. No. La imagen es una pequeña talla de madera de 38 cm. de altura. El nombre viene de la leyenda que la virgen María en el siglo I se apareció en esta zona ante Santiago (¡?) y dejó una columna o pilar de jaspe. Posteriormente se hizo la talla de la virgen en el siglo XV y se la coloca en este pilar. De ahí la Virgen del Pilar. Además se dice que el pilar está ubicado en el mismo lugar en que la virgen se apareció a Santiago hace casi más de dos mil años. La iglesia que  uno visita es un edificio barroco que sufrió muchos cambios; el edificio tiene algunos restos románicos. Pero la devoción por la virgen y los reconocimientos que el papado le otorgó permitieron su mantenimiento y restauraciones. Una pena que no se puedan tomar fotos en el interior, pero te venden un paquete de fotos de los espacios internos más importantes. Negocio.

El cansancio nos hacía estragos. Vimos el Ayuntamiento, pero las fuerzas se nos iban. Iniciamos el retorno a nuestro hotel, pero antes fuimos a ver un museo que íbamos a perder de ninguna manera: Museo Ibercaja con una amplia colección del pintor de la ciudad: Francisco de Goya y Lucientes. Antes nos habíamos tomado algunas fotos en el monumento que estaba en la plaza del Ayuntamiento y esto nos motivó más. Una bella casa renacentista del burgués Jerónimo Cósida, construida desde 1536, es el espacio en que se ha instalado este bello museo. Tiene cuatro plantas: la primera para exposiciones temporales (había una sobre fotografía con temática del agua); la segunda y tercera planta hay piezas renacentistas, barrocas y en esta planta (tercera) hay un gabinete de grabados del pintor que representan el mundo taurino, serie la Tauromaquia y otra, los desastres de la guerra, que muestran todas las veleidades y desgracias de las campañas napoleónicas contra la población de Zaragoza (por eso el Monumento a los Mártires); así como un gran colección de retratos goyescos que pertenecieron al intelectual José Camón. Envidiable colección.  

Regresamos caminando a nuestro hotel. Nuestro humor iba cambiando, el calor y la fatiga nos estaba volviendo irascibles; antes de ir al hotel, visitamos las instalaciones de El Corte Inglés, uno que quedaba a dos cuadras de nuestro hotel; ahí compré una bonita billetera que luego perdería en Trujillo a mi retorno. Rabia. Con un cansino caminar, nos acercamos a nuestro hotel; al llegar, Isabel vio al grupo y dijo unas palabras que resumía nuestro aspecto: “damos lástima”. Ya instalados en nuestra habitación y con aire acondicionado, una buena ducha y un buen descanso nos preparamos para salir a cenar; nos fuimos a un restaurante no lejos de ahí y cenamos no discretamente. Rociado con un vino, dimos una pequeña caminata y nos fuimos a dormir, leer o ver televisión. Nuestro primer día en Zaragoza había concluido.

viernes, 11 de abril de 2014

LOS ÚLTIMOS DÍAS EN JACA

Luego de la interesante visita a la historia en varios de los puntos de la Jacetania, quedaron dos días más para vivir Jaca, tanto en lo académico como sus lugares de interés. Jaca es bastante pequeña como ciudad, pero acoge diversos eventos académicos gracias a su campus universitario. El evento nuestro organizado por AEPE era uno más  de los que estaban programados para ese verano. Durante el congreso asistí a diversas ponencias, muchas de ellas focalizadas en la problemática del mundo virtual en la enseñanza de nuestro idioma alrededor del mundo. Por eso, muchos hispanohablantes, entre españoles y latinoamericanos que residen en diversas partes, así como hispanistas o hispanófilos, nos reunimos durante una semana para ver diversos temas. Hubo temas, también, de los más diversos y me atrajeron dos: uno sobre Tristana y la versión contraste entre Benito Pérez Galdós, autor de la novela, y Luis Buñuel, autor de la película que tiene el mismo nombre, se inspira en ella y que tiene su propuesta subversiva y surrealista de la misma; la segunda y que dio pie a una larga conversación fue la presentación por parte de unos académicos taiwaneses de la obra El Zorro de arriba y el zorro de debajo de José María Arguedas. Ambas exposiciones terminaron en sendas conversaciones, como debe ser. Incluso la exposición de Arguedas dio pie a una buena conversación con estos profesores taiwaneses, quienes en todo momento hablamos solo en español. Había personas que lo hablaban impecablemente y serían la envidia de muchos personajes públicos que conocemos. Pero el mundo de la tecnología era lo que preocupaba más a los docentes, ya que, como yo, todos somos migrantes a este mundo virtual. Hay tantas posibilidades con estas herramientas para hacer más efectivo el aprendizaje significativo; pero también es una amenaza velada debido a la masificación de la enseñanza y la posibilidad de reducir costos y hacer más rentable este proceso, que es tomado como fabricar cerveza o jamones. Se fabrican alumnos también. Muchas de las cosas que se hablaban no me eran tan extrañas, puesto que las usamos permanentemente en nuestras aulas. Había ciertas conferencias y talleres que me parecían harto ingenuas, puesto que muchas las hemos visto y vivido hasta el hartazgo en mi casa de estudios. Lo que interesaba eran las discusiones en torno a este tema, puesto que hay puntos que no se van a agotar fácilmente.

El último día, viernes 26 de julio, hubo un último encuentro de talleres y luego una conferencia magistral centrada en el tema de las herramientas tecnológicas. Lo interesante fue el proceso de convertir los textos literarios en textos interactivos para el nuevo lector. Esto es cierto, el nuevo lector de hipertextos es un lector de ventanas; el proceso de convertir los textos literarios clásicos o actuales demanda a este conversor de textos una actitud empática para entenderlos y hacer una “traducción” eficaz y atractiva. Terminada la conferencia hubo una gran recepción para dar por clausurada con fin de fiesta el encuentro 2013. Por la tarde iba a haber una exposición por parte de Filipinas, país que invitaba a los asistentes para poder elegirla como sede en el 2014. Al final quedó Portugal. Antes de la presentación, y habiendo dejado a mis dos compañeras de viaje descansado (en calor sí aprieta), salí a conocer las últimas instancias de Jaca: la famosa ciudadela.  Esta es una gran fortificación pentagonal prácticamente del siglo XVII. Se edificó con fines militares ya bajo el concepto de una artillería que debería defender las instalaciones (por eso los muros son más bajos que los antiguos fuertes y castillos medievales en los que la altura era sinónimo de seguridad y defensa). Jaca está cerca de la frontera con Francia y es precisamente esta cercanía la que ha mantenida activa estas instalaciones. Ocupada por la Francia de Napoleón, es a su retiro que se ve la efectividad de sus murallas y defensas. Por ironías del destino, tal como nos explicó el guía, son los propios españoles quienes tienen que desalojar a los invasores de la fortificación. Ahora los franceses la invaden de turistas. El monumento es amplio, accedes a él a través de un puente, previamente uno debe comprar su boleto que le permite visitar las diversas instalaciones (sobre todo el museo de miniaturas). Cruzas un gran foso y llegas a un descanso para esperar al guía. Este nos pasea por sus anchos muros, algunos de los cuales tienen cañones de la época ya restaurados. El conjunto posee un amplio patio de armas que tiene en el centro el monumento a Felipe II de la casa Austria, quien mandó a construir este monumento de la actualidad. Visitas una pequeña capilla en la que se respira ambiente militar; incluso la imagen de la virgen de la Inmaculada porta armas en su calidad de patrona del ejército. Bastante singular. Y la visita concluye con un interesante museo temático: miniaturas que representan a ejércitos o momentos de la historia militar española y mundial.
Este Museo de Miniaturas Militares tiene más de 32 mil figuritas hechas en plomo, trabajadas primorosamente para representar húsares, aviadores, soldados, jinetes, paracaidistas, todo el mundo militar con sus uniformes y armas. Reproducen grandes batallas, desde el mundo egipcio hasta el siglo XX. Ver las campañas militares de los faraones o los choques de persas contra griegos (300 en miniatura), o ver el avance de elefantes con los cartaginenses a través de España en su camino a Roma; o las cruzadas en tierra santa y el poderío del reino aragonés en el siglo XV; o ver la conquista sangrienta del medio oeste norteamericano y la primera guerra mundial con sus aviones biplanos; o la lamentable guerra civil española y la segunda guerra mundial hasta culminar con la guerra del Kosovo. Bello, pero atrás de todo esto, es un recuerdo de la locura del hombre para mostrar su ingenio para la destrucción y muerte.

Al salir, me dirigí a ver las otras pequeñas iglesias de la ciudad. Fui a visitar la pequeña iglesia del Carmen y tuve bastante suerte, puesto que otros días que la intenté visitar se encontraba cerrada. La iglesia estaba poco iluminada. Bueno, nada iluminada. Con el flash me ayudé para ver algo de lo que este santuario podría mostrar. Lo interesante es que todas las iglesias y la antigua catedral están orientadas al camino de Santiago, algunas incluso marcan, con pasos diseñados en metal, el camino que el peregrino debe seguir. Y tienen muchos, como lo pudimos constatar cuando fuimos a un súper mercado y en el camino vimos la ruta señalizada con personas que comenzaba su peregrinaje. Lastimosamente, por esos días hubo un triste accidente que empañó la celebración: un tren se descarriló (24 de julio) con una triste cifra de 79 muertos.

Durante los cinco días de estancia en Jaca habíamos hallado un simpático bar administrado por un argentino y su joven esposa aragonesa. Algunas noches nos íbamos a hacer tertulia, conversar sobre las experiencias de viaje o el placer de estar reunidos en torno a un buen vino o un trago refrescante, luego de haber cenado. Era un rincón bohemio, librería abierta y cerca de nuestro hospedaje para no tener que preocuparse por las distancias largas. El último día pasé a despedirme y desearle buena suerte. Por la noche del viernes, hubo una cena para despedir a toda la gente de AEPE. Una buena cena, rociada de vino y una buena conversación con toda la simpática gente que vino de  todo el mundo por el amor a la lengua. Al día siguiente nos íbamos a Zaragoza por nuestro periplo aragonés.

domingo, 6 de abril de 2014

SIRESA EN EL ROMÁNICO ARAGONÉS

Al culminar nuestra visita a San Juan de la Peña, todo el grupo de AEPE se dirigió a almorzar a la campiña aragonesa, cerca de Ansó. Un almuerzo simpático en una fonda al pie del camino, cerca de un riachuelo y rodeado por montes y colinas cubiertas de vegetación. El calor sí era fastidioso, pero la buena conversación y los platillos supieron hacernos pasar bien el momento.  Tras el almuerzo y buena sobremesa, nos fuimos hacia Ansó, un pequeño pueblo que ha visto con el pasar de los años cómo desciende el número de sus habitantes. Actualmente este pequeño poblado no pasa de mil, pero hay también una población rural, ya que las principales actividades son la ganadería, la agricultura y, últimamente, el turismo. Gracias a este, el pueblo ha recuperado su original encanto de poblado campesino, con sus estrechas calles, una pequeña plaza central en la que se alza su principal iglesia. Esta reconstrucción y la inclusión de todos sus habitantes en las actividades turísticas son todo un modelo que podría aplicarse en algunas ciudades de nuestra sierra. He visto intentos en Cascas; pero Lucma, en la sierra liberteña, podría ser un modelo que podría implementarse, paso a paso, con el apoyo decidido de autoridades, gobiernos (central y regional), empresas y ciudadanos. Hay que hacer muchas cosas, que sí vimos en Ansó: una buena infraestructura vial, servicios básicos de calidad, pequeña infraestructura hotelera, reconstrucción de la zona mejorando la calidad de vida de los habitantes (no desalojarlos, sino incorporarlos en todas las actividades) y una información precisa para los visitantes (historia, geografía, arte, cultura, entretenimiento). Y ese pequeño poblado nos ofreció todo en el par de horas que estuvimos en sus espacios.
Las autoridades nos tenían un pequeño obsequio musical. Para tal caso, nos invitaron a su iglesia mayor, la iglesia de San Pedro, del siglo XVI. Es una inmensa mole de piedra, sobrio edificio que se ve imponente en la pequeña plaza en la que se ubica. La construcción es alta y uno lo percibe al ingresar. Pese a ser una construcción barroca, hay mucha sobriedad en su interior. Presenta varias tallas de santos, imágenes religiosas. Pero su altar mayor sí es destacar, todo en pan de oro, alto (me hacía recordar al de La Compañía de Arequipa). Siempre me han gustado las esculturas. Aunque en el barroco, muchas de estas eran tenebristas, la belleza y sobriedad de grandes maestros españoles atenuaban un poco ese carácter fúnebre o hasta macabro de algunas de estas estatuas. Esta iglesia tiene buenas muestras. Pero la siguiente visita me iba a dar más belleza. La sorpresa que nos tenía el alcalde era musical. Un pequeño coro, acompañado de un organista, nos deleitó por casi media hora; pero también contaban con una solista femenina, cuya voz nos iba envolviendo en ese marco barroco. ¡Qué más pedir! Lastimosamente, hubo varias personas del grupo que no fueron advertidos de esta actividad. Una lástima, puesto que perdieron un bello espectáculo. Salimos de la iglesia, luego de ver con más detalles los retablos (uno con una pintura, los otros con imágenes) para irnos a nuestros buses. En el camino hicimos un breve alto para ver el pequeño museo temático que tienen. Muestran la vida campesina del poblado. Es, pues, una pequeña sociedad agrícola y ganadera.
De ahí, ya en nuestros buses nos dirigimos a Siresa para ver el monasterio de San Pedro. Una maravilla escondida y sorprendente.  Siresa, como poblado, es aún más pequeña. Su población no pasa de 300 habitantes. Todo apunta que esta zona, que pertenece al valle de Hecho, es, desde el punto de vista histórico, la cuna de la sociedad, cultura y corona aragonesas. Imaginar que el reino de Aragón fue uno de los más importantes del mundo europeo tanto el medioevo como el renacimiento. Esta visita me estaba abriendo los ojos. El monumento más importante por el cual la historia incluye a este poblado en sus anales es el impresionante monasterio de San Pedro. Todo se inicia el 25 de noviembre de 833 cuando Galindo Aznárez, conde carolingio de Aragón, y su esposa donan estas tierras para hacer una iglesia, luego vendrá el monasterio, bajo la orden de San Crodegango, quien regularizó las reglas para un clero menos mundano y más comprometido con los evangelios. Algunos historiadores piensan que hubo una edificación anterior visigótica, que se usaba como hospedaje además, puesto que cerca de ahí hay restos de caminos romanos, muy usados en esa época. La nueva iglesia, recibió diversos honores y prebendas desde su creación. Conservó una espléndida biblioteca para su época. Tuvo dos periodos oscuros: cuando en el año 999 hubo una fuerte campaña de Almanzor que amenazó al monasterio y fue casi abandonado; y el otro, cuando pasó a la jurisdicción de Jaca en 1145. Lo que no pudo la guerra, lo pudo la administración. Como sucede en la actualidad. Nada nuevo bajo el sol. El edificio presenta diversas construcciones. Según nuestra experta guía, nos mostraba restos prerrománicos y la edificación posterior obedece a principios carolingios. Pura historia. Lo que una vez de chiquillo en el colegio oía fascinado, de pronto lo tenía delante de mí; conceptos carolingios, de Carlomagno, ¡qué viejos espacios! Las paredes, grandes moles, no tienen imágenes o tallados. Limpia edificación. Tiene, eso sí, bellas esculturas talladas en madera (un Cristo alucinante, una talla de un Cristo crucificado en madera nogal policramada, también del siglo XIII) y unos retablos posteriores al edificio. Hay una talla de la virgen María, llamada Virgen de Siresa del siglo XIII con el niño Jesús muy sencilla y bella, es una belleza de siglos.  


Una vez culminada nuestra visita, retornamos a Jaca a través de la ruta que bordea el bonito valle de Hecho. Una gira impresionante cargada de historia, ¡tanta impresionante historia!



sábado, 5 de abril de 2014

POR LAS PROFUNDIDADES DEL ROMÁNICO ARAGONÉS

Las actividades de AEPE de esa semana tuvieron sus momentos de esparcimiento con visitas a lugares destacados de Jaca y sus alrededores. Y este verano ayudaba para permanecer al aire libre más que estar recluido en nuestros aposentos. Luego de la visita del día lunes 22 a la antigua iglesia de Jaca y su Museo Diocesano, el miércoles 24 íbamos a hacer una extensa visita por la campiña y tres fueron los lugares escogidos: San Juan de la Peña, Ansó y el monasterio de San Pedro en la pequeña ciudad de Siresa. Se quería ir, inicialmente, hasta la selva de Oza, pero algunos contratiempos nos imposibilitaron llegar a este último destino.
La primera visita fue a San Juan de la Peña y Monte Oroel (es un conjunto). Este lugar es relevante para la historia aragonesa, fuera de contar con unas vistas de zonas montañosas en las cuales se halla ubicado. Nuestro primer destino fue el antiguo monasterio (o Real Monasterio) que se halla enclavado en una roca (peña) que data del siglo X. En este antiguo monasterio se enterraron reyes del linaje aragonés. Está muy ligado a leyendas y hazañas históricas relacionadas a las luchas seculares contra los musulmanes. En sus inicios era una cueva en la cual hallaron restos de un eremita que dedicó su soledad y meditación a San Juan (típico de la edad media que luego erigieron monasterio en medio del desierto como vi en Mar Saba en Israel). Los inicios de la construcción de este bello monumento datan por el 1,020 y luego se va a vincular a la vida política de la corona aragonesa, tanto así que se va a convertir en su panteón oficial. Hubo dos grandes incendios (1494 y sobre todo 1675) que causaron su decadencia como recinto habitable y se desplaza hacia monte Oroel, en el siglo XVII. El edificio antiguo es totalmente románico, las columnas de su claustro lo demuestran que muestran seres fantásticos o relatos de la Biblia, con unas imágenes bastante vivaces y con marcado movimiento. Pero hay otras cosas notables como la iglesia prerrománica que se halla en la planta inferior. Uno ingreso al monumento por la planta superior e inicia un recorrido hasta un gran espacio cubierto, la iglesia superior románica, bella. Hay muchos detalles que la ubican desde el punto de vista arquitectónico con la iglesia de Jaca. Luego de haber visto este espacio, el guía nos llevó a la planta inferior para ver el contraste con la iglesia prerrománica, llena de colores y restaurado con gusto y cuidado. Luego fuimos a ver la sala de concilios. Pese a hacer calor en los exteriores, el lugar era frío. Imagino cómo habrá sido vivir en ese lugar en invierno, cuando estas instalaciones eran usadas. Volvimos a ascender para ver con más detalles el panteón de los nobles (aquí se enterraba la nobleza aragonesa, como una suerte de peregrinaje final) y parcialmente el interesante panteón real. La iglesia fue adquiriendo gran relevancia, tanto así que la declararon cuna del reino de Aragón.  Además se convirtió en una parada obligatoria del camino de Santiago, de la ruta que partía de Arles, vía Toulouse.  Al ser el panteón de algunos reyes de Aragón, y pese a ser literalmente abandonado luego del último incendio (que duró tres días), el panteón fue restaurado y reformado en 1770. Luego pasamos a uno de los lugares más bellos del conjunto: el claustro. Según la historia, en el siglo XI se inicia una reforma benedictina (la orden que había recibido el convento) y esta reforma contemplaba un claustro. Guarecido por la gran peña, casi como un techo natural, se ven los restos de este notable patio, donde se yerguen varias columnas. Algunas de estas columnas  (las más dinámicas y reales, algunas sonriendo) fueron talladas por un artista desconocido al cual lo llaman el maestro de San Juan de la Peña o el maestro de Agüero, quien, parece ser, fue maestro en otros monumentos que muestran su calidad como escultor y arquitecto. Para cerrar la visita y luego pasar al museo del lugar, fuimos a ver una capilla, ya gótica, de San Victorián. Pero, el claustro bien “vale una misa”. Luego fuimos al museo de sitio para ver cómo era la vida en este monasterio. Una vez terminada nuestra visita, nos fuimos hacia el Monasterio Nuevo.

Este “nuevo” conjunto se edificó casi en la parte superior de la peña a partir de 1676 en la llanura de San Indalecio. Aparte de la grandiosidad del monumento, está la portada de la iglesia, labrada con innumerables detalles, típica muestra del barroco. El sitio fue abandonado la segunda década del siglo XIX. Posteriormente este lugar fue rehabilitado para convertirse en diversos centros de interpretación como el del Reino de Aragón y el del monasterio viejo de San Juan de la Peña. La visita sí vale la pena hacerla, con su tiempo para ir leyendo la profusa historia de este viejo espacio de la historia aragonesa, así como la historia del reino. Cuando vamos ahondando vemos también la historia de España y, con ello, la historia que nos va a tocar a nosotros, los latinoamericanos. No en vano, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, los reyes católicos, van a embarcarse en esa extraña empresa de ultramar. Y por ello, escribo estas memorias de viaje en su lengua. Más aún, cuando acababa de ver otra vez la serie Los Tudor y contemplo lo interesante que fue ese personaje que fue Catalina de Aragón, primera esposa de Enrique VIII e hija de estos reyes importantes para nuestra historia, muchas cosas de la vida pasada y actual se hilvanan para entender este mundo. Por eso me gusta ver estos lugares viejos, cargados de fantasmas y de recuerdos que se han extendido hasta nuestros días en nuestras memorias, en nuestras palabras.  


Terminada mi visita, regresé caminando hasta la estación en la que se habían quedado los buses en el convento viejo. Ver el paisaje jacetanio fue toda una recompensa. De ahí, todo el grupo se dirigió al almuerzo.




jueves, 3 de abril de 2014

SEGREGACIÓN, EXCLUSIÓN Y CINE



La humanidad ha ido creando a lo largo de su existencia una serie de leyes, valores, entelequias, sistemas filosóficos y religiosos que permitan una vida en común entre los individuos que conforman una sociedad y entre las sociedades mismas. Esta ha sido una intención sobre la cual ha girado una suerte de diferenciación notable entre el animal racional y el que no lo es. Una buena intención. Pero la humanidad es bastante díscola como para poder cumplir con ciertos preceptos que la justifican como poseedora del saber racional. Argumentos con los que se pueda hacer valer su distinción entre las especies animales han sido diversos y el camino es marcadamente conflictivo. Constructos religiosos antiguos se han preocupado por el hombre como tal y sus interrelaciones; esto en abstracto. Pero a lo largo de los libros revelados, vemos acciones muy violentas contra aquellos que no abrazan la fe elegida e incluso, de manera velada o abierta, inducen a un exterminio. El desarrollo del siglo de las luces, el XVIII, fue también el inicio de pseudoestudios que trataban de fundamentar el esclavismo y el proceso de civilización y culturización sobre las culturas y razas identificadas como ignorantes o atrasadas. Antes, el hallazgo de América permitió el desarrollo de ciertas nuevas ideas acompañadas con campañas de corte religioso, económico y político. La acción de usurpación y apropiación del territorio de los vencidos era implacable y se edificaban todas las justificaciones religiosas, raciales, culturales posibles para validar su campaña de saqueo y expoliación. Los naturales no tenían alma. La cultura europea es superior. Dios lo quiere. Enviados especiales para salvar las almas de los aborígenes. Cientos de argumentos que aún perduran en el imaginario de nuestras sociedades, enquistadas de tal manera que nuestra autopercepción sigue siendo vista y aprehendida a través de lenguas no oriundas, religiones alienígenas y constructos mentales culturales. Con el avance de los derechos humanos y ciudadanos a partir de fines del siglo XVIII, ha habido reacciones, a veces cruentas, contra todas aquellas personas que han querido modificar el status quo. Así la lucha, inicialmente silenciosa, de mujeres, etnias, homosexuales, discapacitados, emigrantes (una larga lista) han ido cambiando el mapa legislativo abstracto, sobre todo en los últimos cincuenta años. Desde Mayo del 68 francés y el movimiento hippie en los Estados Unidos hasta la despenalización del aborto propuesto por Simone Veil y la primavera árabe, muchas “minorías” (que en realidad son mayorías, las más de las veces) han ido ganando espacios y derechos que aún no son asimilados por el colectivo social. El cielo está empedrado de buenas intenciones. Los cambios radicales ya se están gestando en las artes y la educación, pero es un proceso lento como cualquier proceso social, aun así estemos  rodeados de máquinas e instrumentos que nos hagan “sentir” vivir el momento real.    Quizá las recientes manifestaciones ocurridas en el seno de la sociedad peruana en las redes sociales sobre manifestaciones racistas que han afectado, incluso, a personajes de la farándula nacional,  y la convulsionada respuesta de muchos grupos étnicos de la sierra y selva peruana ante la indiferencia del centralismo limeño sean pequeñas puntas del gran iceberg sobre el cual está sentada nuestra sociedad. Estos hechos no dejan de ser acciones y eventos muy extraños y antojadizamente desmarcados de nuestros referentes, ya que son mundos que no entendemos y los mantenemos como extraños. Ellos comienzan a conformar lo que llamamos las minorías. Los pasos que han seguido a las reacciones que muchos de nosotros hemos sentido frente a estos eventos, han sido muchas veces canalizados por intereses oscuros que obtenían grandes réditos de estas circunstancias, réditos en político, social o económico. Generalmente el punto de odio centralizado era fácilmente identificado con una minoría “a la mano”. Así, en el mundo, minorías étnicas, religiosas, lingüísticas o cualquier otro distingo creado, eran fácilmente blanco de frustraciones. Son hechos históricos.
Por otro lado, había minorías poderosas que se instalaban en los países o pueblos sojuzgados, y establecían rápidas alianzas con las castas de poder para generar formas de segregación y en algunos casos de exterminio. Traficantes de armas en la colonización de América de Norte fueron decisivos en las luchas entre etnias tribales por posiciones de tierras o fuentes de agua. Muchas de las tribus fueron arrasadas por otras tribus no con armas oriundas, sino con armas de blancos con anuencia del ejército. Limpieza étnica le llaman. Muchas de las instituciones que suelen defender al ser humano en su esencia, muchas veces han sido las provocadoras de exterminios. El interesante libro de Jacques Lafaye, Mesías, Cruzadas, Utopías”, habla de un sistemático proceso de exterminio de miembros de la iglesia que “cruzaban el borde” de la obediencia e intentaban formar su propia iglesia o secta. Es interesante leer los resultados finales del caso de Alvar Núñez Cabeza de Vaca o el informe Tovar. Las cuestiones raciales o de lengua son también un gran caldo de cultivo, ya que son fácilmente identificables. En nuestro país, el caso registrado más antiguo vendría a ser el casi exterminio de la etnia chanca en manos de los quechuas. A nivel mundial sí las hay más terribles: gitanos, curdos, judíos, tutsis, son quizá las etnias que han tenido pérdidas millonarias, si cabe el término más exacto. Miles de sus miembros han sido perseguidos, desterrados y masacrados muchas veces de manera sistemática. Aún quedan en nuestras retinas la masacre nazi contra judíos, gitanos y eslavos, así como la masacre de tutsis en manos de hutus en los 90. También las ha habido religiosas (luchas medievales y actuales de religiones monoteístas) y políticas, siendo la más terrible la matanza del Khmer Rojo en Camboya.
Pero la aparición de móviles y circunstancias es de lo más diversa y el humano, así como se las ingenia para crear su superioridad, también es capaz de armar su lado oscuro de manera convincente, a veces sutil y llamativa. En nuestro país, desde ciertas alambradas colocadas en sectores de diversas ciudades de la costa peruana o los uniformes con los que se obliga a vestir a las personas que trabajan en servicio doméstico hasta carteles que limitan el ingreso de personas con “ciertas características” son diversas pequeñas manifestaciones de esas exclusiones. La situación europea actual es, por ejemplo,  un caldo de cultivo de drásticas soluciones cuyas consecuencias aún  no sabemos. La juventud de muchos de estos países está en el  momento decisivo de su “clase”. Quizá el movimiento de indignados no baste. Pero las respuestas radicales de extrema derecha, casi fascista, están ahí. A la vuelta de la esquina como una solución a los graves problemas económicos que los aqueja. Como la Alemania de 1932 durante el ascenso de los nazis.




AMEN COSTA GAVRAS 2005 Si algo caracteriza al cine de Gavras es su compromiso político y su cine de denuncia. Este film está basado en un periodo negro para la iglesia católica, durante la segunda guerra mundial. Basada en la obra EL VICARIO, que narra la historia de un oficial nazi, de raíces religiosas. Kurt Gerstein descubre el sistemático exterminio de personas discapacitadas; moviliza a las iglesias cristianas para protestar contra el régimen. Pero luego, en plena campaña de exterminio contra las personas de origen semita, la iglesia tomo una actitud de indiferencia. Una vez que los alemanes ocuparon Roma, los conventos y claustros se abrieron para acoger a varios judíos u otros perseguidos; pese a todo, hubo un tren con un buen número de personas que fueron enviadas a campos de concentración y Pío XII calló. Cierto era que muchos religiosos sí actuaron con  solidaridad y acogieron a muchos refugiados  muchas veces con sus vidas, pero la Curia fue bastante inactiva al respecto. Peor aún fue saber que las mismas iglesias que se abrieron para acoger a hebreos refugiados, sirvieron también para acoger a muchos refugiados nazis. En el contexto debemos indicar que el mismo rito católico fue siempre discriminador contra los judíos, tanto así que en los rezos al hablar de la muerte de Jesús, llamaba a los judíos, “pueblo deicida”. Este anatema fue desterrado luego del Concilio Vaticano II.

ADIÓS, BOMBAY (SAALAM, BOMBAY) MIRA NAIR 1988 Historia cotidiana de dos seres marginales en una sociedad de castas rígidamente estratificada. Niños de la calle en una ciudad identificada por la gran presencia de seres expelidos por la sociedad y sus círculos. Los niños buscan sobrevivir y la supervivencia no es fácil para personajes tan débiles e ignorados como lo es la infancia en el tercer mundo. Pareciera un documental que pudo haber tenido como ciudad protagonista Lima o México. Los parias, las prostitutas, los rufianes, los vendedores callejeros, todos estos personajes pululan y acompañan a los protagonistas quienes huyen de diversas maneras para hallar cariños en el humo de las drogas o en los brazos de otros niños abandonados a su suerte.

LOS GRITOS DEL SILENCIO (KILLING FIELDS)  ROLAND JOFFÉ 1984. La terrible masacre perpetrada por el KHMER ROUGE en los años 70  es el contexto en el cual se desenvuelven un periodista neoyorquino Sydney Schanberg y su traductor camboyano Dith Pran. El ascenso del Khmer Rouge al poder significó una matanza sistemática y demoledora de la intelectualidad camboyana, así como personas que hayan tenido algún conocimiento que pudiera significar “revisionismo” para estos jóvenes educados erradamente  bajo la visión de la Revolución Cultural china; la idea era desalojar las ciudades y casi las grandes y pequeñas ciudades de ese país fueron desalojadas por la fuerza hacia los campos de rehabilitación en los cuales se cometieron atrocidades. Un documental francés muestra el ciclo de juicios realizados contra los jefes de campo, quienes actuaron como verdaderos genocidas, acompañado de documentos y fotografías que muestran los espacios en los que fueron sacrificadas miles de personas y las fosas en las que los cadáveres eran apilados. El ingreso (invasión) de Vietnam frenó esta locura de casi cuatro años.

LA CLASE (ENTRE LES MURS) LAURENT CANTET 2009  Esta película francesa nos muestra uno de los dramas cotidianos que se viven en las aulas de colegios que acogen emigrantes y que se van insertando paulatinamente en el mundo de la sociedad receptora. No es un proceso sencillo y muchas veces las buenas voluntades tropiezan con un mundo más duro y conservador de roles en el que cada uno siente comodidad (zona de confort, le dicen). Muchas veces hacer el papel de víctima es también una situación de comodidad que muchas personas utilizan como un  medio de vida. Volviendo al film, todo se desarrolla en un colegio y la mayor parte de la película se ubica en un aula. El docente que lleva la clase escribió esta obra autobiográfica de esta amarga experiencia con jóvenes marginales, duros. Muchos tienen actitud insolente y nihilista frente a las propuestas y buenas intenciones del docente. Este film se llevó la Palma de Oro de Cannes con justa razón.

PERSÉPOLIS MARJANE SATRAPI, VINCENT PARONNAUD  2007. Un excelente film de animación que narra la historia de una joven, Marjane,  que le toca vivir momentos claves y críticos de su natal Irán por lo que se verá obligada a cambiar su estilo de vida y sufrir su condición de mujer en una sociedad religiosa fundamentalista. Los fundamentalistas, como cualquier extremista, comienzan a transformar la sociedad persa, relegando a la mujer al hogar y prohibiéndole el acceso al mundo político público. Se ve obligada, además, cubrir su cuerpo debido  a las extremas instrucciones dadas desde el régimen. Así deciden, sus padres, enviarla al extranjero. Debe emigrar.

LA BARRERA INVISIBLE (GENTLEMAN´S AGREEMENT)  ELIA KAZAN 1947.  Film que desnudó a gran parte de la sociedad norteamericana de su época. Pese a que pocos años, un pueblo había sido sistemáticamente exterminado por los nazis, la sociedad norteamericana tenía cierta animadversión contra estos en sus círculos sociales. En plena guerra fría, muchos miembros de la colonia judía eran acusados de procomunistas o espías del lado soviético. El matrimonio Rosenberg fue acusado como tales y fueron electrocutados aduciendo que habían robado documentos secretos sobre la bomba atómica. Intelectuales, artistas fueron estigmatizados. En el film, el actor Gregory Peck se hace pasar por un escritor judío para experimentar “en carne propia” esa barrera invisible que los círculos sociales van creando para excluir y marginar a personas de ciertas características. Por lo que vemos en nuestra sociedad, esto nos es nada extraño entre nosotros.

ADIÓS A LOS NIÑOS (AU REVOIR LES ENFANTS) LOUIS MALLE 1987 Un bello film situado en la Francia ocupada de la segunda guerra mundial. El director hace un recuento de esa tensa y triste experiencia que le tocó vivir cuando estaba internado en un colegio católico. En este los niños comienzan a establecer vínculos amicales o rivalidades típicas a causa de la convivencia diaria en una tensa calma. Un día llegan al internado algunos jóvenes a los cuales se les ha cambiado el nombre y se les ha pedido que borren sus prácticas hebreas para mantener su seguridad y la de todo el internado. Se ve el sentido de la lealtad como el de la traición, de solidaridad como el del egoísmo. Amarga experiencia.

LOS IDIOTAS (IDIOTERNE) LARS VON TRIERN  1998 Difícil y terrible film. Uno de los que nos hace avergonzar por nuestra condición humana. Su provocación desequilibra a todos, puesto que nos desnuda en nuestro conformismo, mediocridad y complacencia. Un grupo de personas de mediana edad se hace pasar como retardados mentales e iba a diversos lugares públicos frecuentados por ciudadanos bastante acomodados. En su actuación, para lo cual eligen a uno del grupo como su guía, el grupo hace caer a las personas en situaciones incómodas e inmanejables. Pero todos ellos tienen un trabajo estable, una familia constituida o grupos definidos que no saben mucho de sus andanzas; hasta que deciden “enfrentarse” a dos situaciones decisivas: jugar el mismo papel de idiotas frente a su núcleo familiar para provocar la desestabilización o la que los toca confrontarse con un verdadero grupo de personas retardadas mentales que desenmascaran sus más oscuros sentimientos. Las máscaras cayeron para todos, mientras que los hombres y mujeres discapacitados muestran una sinceridad, sencillez que avergüenzan a todos. La honestidad del film para mostrar nuestras posturas nos hará pasar un trago amargo, u optamos (como solemos hacerlo) una franca actitud cínica. En tiempos como estos, qué nos puede quedar.

LA TERRA TREMA (LA TIERRA TIEMBLA) LUCHINO VISCONTI 1948 Basada en la obra literaria de Giovanni Verga, es la obra que lo circunscribe entre los autores neorrealistas concretos (algunas obras dentro de este movimiento no estaban cargadas de un verismo social, sino de un mundo ideal – un ejemplo de ello en MIRACOLO A MILANO (Milagro en Milán) de Vittorio De Sica -, por lo que el reflejo de la obra verista en más cruda y pesimista). Para la realización de la misma contó con el apoyo de pescadores de una pequeña villa, Acci Trezza en Catania, de isla de Sicilia; incluso se filmó en dialecto de la zona, lo que obligó a que la película para su proyección en Italia tenga subtítulos. Es una obra que muestra la cruda explotación de la gente rica a los pobres e ignorantes, a los cuales condicionan, amenazan y marginan (una historia de explotación que persiste en la actual sociedad, sobre todo como la nuestra donde las brechas sociales son cada vez más marcadas). Y muchas veces las mismas personas que tratan de gestar un cambio, independizarse en este caso, para la mejora de su grupo social, halla entre las personas de su clase a encarnizados enemigos, sea por querer mantener el statu quo, o los que en muchas veces sucede, se han enrolado en los círculos de poder (como la mafia de contrabandistas) y se tornan enemigos de sangre. Ambos casos se ven en el film: viejos conservadores que tratan de mantener las relaciones laborales (y culturales) de la sociedad por mil años más; por otro lado, se ve a jóvenes desesperados por el hambre o falta de trabajo que son fácilmente reclutados por gente del hampa para convertirlos en sus esbirros. La acción gestada, la de querer navegar y pescar por sí solo, termina en un fracaso debido a un naufragio; pero la semilla del descontento y un principio básico de solidaridad movilizan a los demás pescadores jóvenes. Es una verdadera obra maestra de observación social, una suerte de laboratorio de los esquemas humanos (la cultura, las relaciones económicas en cuanto a los medios de trabajo y la fuerza laboral) en la cual cada uno de los bisoños actores supieron sacarle lustre a su candidez e inexperiencia. Tuvo una gran aceptación en la sociedad italiana, la cual estaba casi al borde de una guerra civil para evitar el ascenso de una fuerte izquierda (Partido Comunista) al poder.