domingo, 5 de julio de 2015

CRÓNICAS LIMEÑAS Y CHALACAS

07 junio, domingo.  Luego de tantos años, pude visitar dos lugares a los cuales siempre tuve la intención de ir y por ahí surgieron contratiempos: la fortaleza del Real Felipe y Museo Naval del Callao, ambos cerca uno al otro en el Callao. Se pidió al grupo levantarse y organizarse en todo, ya que ese mismo día viajábamos y nuestro periplo prometía ser largo (como que lo fue), fuera del hecho que ese día había celebraciones en la Plaza Bolognesi y en otras más en Lima y Callao. Salimos con una hora de retraso, pero no había tráfico que esperábamos ni las aglomeraciones que pudiera haber habido por las fiestas por el Día de la Bandera. Ser día domingo pasa la factura. Esto nos permitió llegar en un tiempo prudencial al Callao. Tomamos la Av. La Marina, la cual recuerdo con mucho cariño pues era una de mis rutas obligadas para ir a la PUCP donde estudiaba a fines de los 70. La avenida ha cambiado mucho, se ve el peso comercial y en mis idas y venidas fugaces de tu paso por el aeropuerto siempre veo los cambios de estos tramos. Me dio nostalgia ver los cambios en un barrio en el cual vivía hace años y ahora está poblado de edificios. Modernidad.
La entrada a la provincia chalaca te recibe con un gran cartel y con detectores fotográficos vehiculares para controlar la velocidad. Recuerdo los grandes descampados que había en los años que íbamos a Bellavista a visitar a una tía de Luis Dueñas, compañero de colegio. También las caminatas que hacía con amigos a La Punta, tan bien retratada en ese film entrañable que es Viaje a Tombuctú. Esta parte de esta provincia está bien organizada, limpia; atravesamos la Avenida Guardia Chalaca, conexión directa con La Marina; al llegar al cruce a desnivel con Av. Sáenz Peña, tomamos la vía que nos permite descender hasta La Punta, donde se hallan nuestros objetivos finales. Antes de llegar, cruzamos por el mercado y vimos una cruz blanca que marca el lugar donde fue hallado un barco, el bergantín San Fermín,  después del maremoto de 1746. Quiero agregar estos datos para que conozcan la magnitud del desastre: “1746, 28 de Octubre.- Maremoto en el Callao, destruido por dos grandes olas, una de las cuales alcanzó los 10 m. de altura (en el puerto). La mayor altura de la ola ocurrió en los acantilados de Barranco y Miraflores, donde llegó a los 24 m. Hubo alrededor de 5,000 muertos y 200 sobrevivientes en el Callao; probablemente sea el maremoto más destructivo registrado a la fecha en la región del Perú. 19 barcos, incluidos los de guerra fueron destruidos y uno de ellos fue varado a 1.5 km tierra adentro. Destrucción en los puertos de Chancay y Huacho. Se estimó que el sismo generador tuvo una magnitud mayor a 9.0 Mw y una intensidad de X en la escala de Mercalli en la ciudad de Lima. Se estimó el epicentro del sismo ubicado frente al Callao (12.0º S, 77.2º W). En Chancay, la primera ola llegó desde la dirección Sur Oeste e impactó en el puerto y parte de la ciudad. Las olas sucesivas destruyeron edificaciones aledañas a la bahía y cerca del puerto; muchas embarcaciones quedaron varadas. Del puerto, sólo quedaron algunos vestigios; cascajos y arenas se depositaron sobre sus escombros. Por la apreciación de los efectos destructores, el área de mayor daño abarcó aproximadamente unos 44,000 km2. A unos 120 km al norte de Lima (cerca de Huacho), un sólido puente construido sobre el río Huaura cayó hecho pedazos. Las irrupciones del mar fueron continuas en casi todo el litoral peruano. El movimiento se sintió desde Guayaquil al norte hasta Tacna y Arica por el sur”. (http://www.indeci.gob.pe/proyecto58530/objetos/archivos/20110606103441.pdf). Actualmente existe un plan ordenado de evacuación en caso de tsunami. Espero que funcione llegado el día, ya que las personas, en general, nos tomamos las prácticas más como una fiesta a una acción responsable. Aquel terremoto fue terrible y todo apunta que la isla San Lorenzo estuvo unida a la actual península que es La Punta. Me gustaría leer más al respecto. Callao y Lima fueron destruidas casi en su totalidad y el encargado de la reconstrucción fue el virrey Antonio Manso de Velasco, a quien llamaron Conde de Superunda (sobre las olas), ya que le cupo la experiencia de este maremoto y recuperar el orden de Lima y Callao. Como dato histórico, se construyó esa iglesia bonita que se llama Carmen de la Legua, ya que hasta ahí llegó el agua, casi una legua (un poco más de 4 km.). Historia.  Sismólogos están constantemente llamando la atención sobre este tema. (http://www.vivienda.gob.pe/dnc/archivos/difusion/eventos/2012/TOTAL/1.%20Gesti%C3%B3n%20de%20Riesgo%20de%20Desastres-Sismos%20y%20Tsunamis.pdf).
Fue precisamente este virrey quien mandó a construir esta fortaleza y lo hizo con urgencia, ya que Lima quedó desprotegida contra los piratas. A fines de diciembre ya estaban aprobados los planos y en enero de 1747, en menos de cuatro meses se comenzó la construcción. Prioridad 1. Mucho del material fue traído desde la isla de San Lorenzo y con los restos de la antigua muralla. Fue concluida en 1774, con el famoso virrey Manuel de Amat y Juniet, el amor de la Perricholi. El virrey tuvo que saldar su vergüenza con la virreina mandándole a construir un bello palacio en las Ramblas de Barcelona. Bonito detalle. El monumento es manejado por el ejército peruano, que lo utiliza como su museo. Así nos permite ver una estatua muy interesante de Francisco Bolognesi. Esta representa, según la versión oficial, a un Bolognesi herido de bala. Pero corren versiones que representa a un hombre decepcionado. Las versiones tras su inauguración son duras y que dicha estatua no representaba la gloria de un hombre como tal (http://historiadordelperu.blogspot.com/2012/06/el-primer-monumento-francisco-bolognesi.html).  La historia, además, actualmente está desnudando a ciertos personajes que jugaron papeles decisivos en la guerra del Pacífico y uno de ellos fue Piérola, quien parece dejó en el abandono al ejército en su campaña del sur por su absurda rivalidad con Lizardo Montero. De ser así, es irónico que una de las calles inicialmente llamada Piérola desembocara en el monumento de un hombre fue casi enviado al sacrificio. Cosas de la historia. 




Hay un museo al aire libre de armamento antiguo empleado en diversos conflictos bélicos que sostuvo el país, es el parque de artillería. No es muy tranquila nuestra historia. De esta primera atracción, pasamos a ver la Casa del Gobernador. Los detalles de la entrada son interesante: los escudos realistas fueron destruidas durante la gesta de la independencia por órdenes de San Martín. Algunos de estos quedan en otros lugares como el torreón de la Reina. En estas instalaciones, vemos toda una parafernalia de armas, algunas muy antiguas, como un pequeño cañón de bronce (avancarga) que fue traído por Francisco Pizarro en 1532 a inicios de la conquista. Una joyita. Hay varias panoplias antiguas y diversos uniformes de gala y guerra. También hay una galería de bustos de hombres destacados en diversas acciones bélicas ligadas al ejército. Antes de culminar nuestro recorrido fuimos invitados nuevamente a este lugar para presenciar un show de un pirata ficticio. Muy divertido.





Luego nos tocó visitar el patio de artillería blindada, varios tamaños de tanques que fueron empleados en los conflictos con Ecuador. Seguimos el trayecto y vemos una inmensa ancla de un barco varado en el maremoto de 1746.  El monumento al soldado desconocido es bastante raro: una estatua sin rostro. También hay una réplica de la casa en la que Chile pidió la capitulación a Bolognesi y este la rechazó. Esta casa está en Arica y es el actual consulado de nuestro país. Hicimos una pausa para enrumbarnos al torreón del Rey. Preguntamos por qué no podíamos visitar el de la Reina que se imponente y bello; tiene muchos daños causados en el conflicto del 2 de mayo de 1866, pero comentaban que era una construcción “muy pesada”, con fantasmas tormentosos. En un lugar así, sin fantasmas, no hay encanto. El punto final era el Torreón del Rey, lugar que tuvo un papel lúgubre durante la independencia, ya que en sus mazmorras se encerraron hasta la muerte a muchos independistas. La libertad cuesta. Hay un laberinto interesante que impedía la fuga o ingreso a este edificio.




El Real Felipe es un interesante monumento. Lastimosamente algunas construcciones modernas que se hallan en el medio del mismo afean el lugar, desentonan la armonía de una historia jalonada de revoluciones, revueltas, sacrificios y masacres.
Frente a la entrada principal de la fortaleza se encuentra una simpática placita con una pileta obsequiada a la Municipalidad del Callao por la Compañía Inglesa de Vapor en 1866. Caminamos hacia nuestro segundo objetivo, separado por casi dos cuadras de distancia: Museo Naval.



El Museo Naval se halla en la Avenida Jorge Chávez, está ubicado en las instalaciones de lo que fueran la Compañía de Correos y Telégrafos, así como la Capitanía de puerto virreinal. Tiene 10 salas, muy interesantes todas ellas. Hay maquetas, planos antiguos (delicia), reproducciones fotográficas antiguas (como el de la llegada de los restos de Don Miguel Grau al puerto del Callao en 1890), reproducciones en escala de diversos tipos de naves, algunas históricas como el vapor Rímac o el Titanic. Si tienes tiempo, es para quedarte una hora viendo los primorosos de detalles de cada reproducción. Delicia de coleccionista. Otra sala que fue fascinante es la de los mascarones de proa de viejos barcos coloniales, así como reproducciones en madera de diversos personajes como los virreyes que gobernaron el Perú. También la Sala de la Guerra del Guano y del Salitre, que muestra fotos de la tripulación del Huáscar, así como las de la familia de Grau. Creo que varias de estas reproducciones deberían estar en su casa natal en Piura. La visita es merecida (http://www.museonaval.com.pe/index.html).





Ya con mucha hambre, nos fuimos a almorzar a un simpático restaurante, El Corsario, en la misma Punta. El grupo decidió ir a Miraflores. Un tramo lo hicimos por la Avenida Costanera, en la que se ven las demoliciones por su ampliación. Por la noche iniciamos el retorno a Trujillo.











sábado, 4 de julio de 2015

CRÓNICAS LIMEÑAS Y CHALACAS: VISITAS RELÁMPAGO

Mayo y junio fueron meses de visitas rápidas a  la capital para participar en actividades diversas y ver espacios interesantes y algunas novedades ligadas a la historia. No en vano en la vieja capital del virreinato y de la república, puedes hallar muchas cosas entretenidas, hundirte en la historia de nuestro país y sufrir las consecuencias de una peruanidad signada por un mal entendido sentido del desarrollo que han convertido a Lima en una de las ciudades más caóticas del continente. La ciudad goza de muchas novedades y buenos servicios, pero su totalidad presenta aún problemas de interconectividad que hace que ir de un lugar a otro durante la semana sea una irremediable pérdida de valioso tiempo en tu auto o en un vehículo de transporte público, como lo testimonian muchas personas con las que he hablado. Los buses y el metro son soluciones tardías, puesto que estas quisieron ser implementados en los 70. El exalcalde “Chachi” Dibós pensó instalar un gran metro en su gestión en 1971; pero las malas lenguas automáticamente lo acuso de corrupto, esta situación lo desanimó y la oportunidad de volver a Lima en una ciudad de avanzada, la dejó rezagada frente a otras capitales o ciudades densamente pobladas. Medellín, por ejemplo, tiene metro desde 1995. En fin, y pese a todo, Lima cuenta con lindos lugares, oferta gastronómica extraordinaria, museos interesantes y espectáculos para todos los bolsillos. Un lugar obligado para visitar.
Entre los días 14 a 17 de mayo se realizó la agenda de presidentes y directores de la Alianza Francesa, una agenda en la que se incluyen visitas a la casa del embajador, almuerzos simpáticos y como punto final, la obra teatral musical PIAF, basada en la historia musicalizada de esta notable mujer. La obra, de autoría de la inglesa Pam Gems, es dirigida por Joaquín Vargas Acosta y tiene una puesta en escena notable. Delante de nosotros, circulan todas las personas que fueron significativas como Marcel Cerdan, Marlene Dietrich, Raymond Asso, Charles Aznavour o Ives Montand. Patricia Barreto en el papel de la Piaf es muy bueno. La obra bien merece una misa.





Para cerrar mi visita a Lima, estuve en casa de unos amigos para celebrar nuestro reencuentro. En casa de Patrick y Laura, nos reunimos para recordar los viejos tiempos. Por la mañana fuimos a almorzar al Pecados Capitales con una exquisita y variada comida de mar, fusión entre lo oriental y criollo. Notable. Por la tarde, tuvimos la intención de visitar la exposición de Chavín en el MALI, pero llegamos tarde; Laura propuso ir a ver la Galería del ICPNA en Av. Angamos. Había una retrospectiva de la obra de Luz Letts, además de una interesante exposición fotográfica de Hans Stoll llamada Plásticos, ya que retrata a diversos artistas limeños de diversas décadas.  Las salas están implementadas de manera correcta, buena iluminación, buena curaduría de los cuadros. Dos interesantes propuestas plásticas en un espacio. Salimos para hacer las compras de vinos y comida para la pequeña cena de la noche. Conversamos hasta pasadas las dos de la mañana. Hay mucho por contar.


La segunda visita la hice el 06 y 07 de junio, visita relámpago con estudiantes de la carrera de turismo. Iba por un objetivo que siempre quise visitar: Real Felipe del Callao. El viaje a Lima fue por tierra, cómodo y tranquilo. Nos instalamos en un pequeño hotel cerca al Parque de la Reserva. Nuestro primer día consistía en ir al centro de la Lima vieja. Fuimos directo al Barrio Chino para ver las locaciones y hacer visitas a tres lugares interesantes: Museo de la Inquisición, Museo de la Gastronomía y el claustro de San Francisco. Para llegar al Barrio Chino tomamos la avenida Abancay, la cual se ha convertido en una vía caótica. Me comentaban que antes de trataba de respetar la señalización de las vías, que determinaba qué tipo de vehículo iba por tal o cual carril; ahora es una verdadera jungla. Delante de nosotros se cruzaron varios micros y taxis sin respetar las indicaciones. Lamentable. Vimos el edificio que alguna vez fue uno de los más altos del país y ahora lo ves con carteles que desmerecen su bella arquitectura:   el edificio Alzamora Valdez, inicialmente sede del Ministerio de Educación y que la actualidad acoge la Corte Superior de Lima. Descendimos del bus al costado del edificio que anteriormente acogía al Ministerio de Economía, al cual recuerdo como un interesante edificio, ahora yace sucio. Apuramos el paso por le Jr. Andahuaylas para llegar a nuestro destino inicial. Estamos al costado del Mercado Central, el edificio que fue construido por la gestión del entonces alcalde Ricardo Bedoya Reyes, luego del incendio del antiguo edificio de una planta en 1964. La anterior construcción fue planteada por Castilla en el siglo XIX en terrenos del Convento de la Concepción para formalizar un centro de abastos, ya que Lima tenía diversos, incluso en la misma Plaza de Armas; pero el posterior Presidente, Rufino Echenique (antepasado de nuestro famoso escritor Alfredo Bryce Echenique), desestimó el proyecto original por costoso. (http://limalaunica.blogspot.com/2012/07/el-antiguo-mercado-de-la-concepcion.html) (http://www.viajeros.com/diarios/lima/el-mercado-central-de-lima).  




El Barrio Chino es muy simpático y ves tiendas, negocios, chifas que acentúan su identidad. Todos los grandes bancos cuentan con una agencia en la zona, con mensajes en español y chino. Es conocida como la calle Capón, ya que aquí capaban o castraban a los chanchos (https://barriochinoperu.wordpress.com/gastronomia-3/); sus casas encierran misterios como templos que valdría la pena visitar (http://www.tripperutours.com/ano-nuevo-chino/) La abundancia de chifas es otro distintivo del lugar y algunos figuran entre los lugares gastronómicos que hay que visitar (http://elcomercio.pe/gastronomia/internacional/historia-calle-capon-gastronomia-china-peru-noticia-1365523). Luego tuvimos unos minutos para poder hacer nuestras compras y nos dirigimos con la profesora acompañante, Jamy, a ver una tienda en la que tienes toda la producción china en Lima. Alucinante y ni qué decir de los precios de las cosas de cerámica o alimentos. Tienes todo para armar tu chifa.


Luego de esta primera visita, nos fuimos al Museo de la Inquisición, museo al que no iba desde 1975. ¡Cuánto tiempo! Hicimos una breve caminata y en el trayecto, ves lo esplendoroso que es Barrios Altos, pese al deterioro sufrido por los años. El museo tiene bastante afluencia de estudiantes (era sábado, raro) y turistas. Ingresas a la Sala de Audiencias, la cual posee un bello techo artesonado de madera.   Entrar a este recinto es recordar una de las etapas más negras de la historia, sobre todo para los librepensadores, los judíos, los protestantes y toda aquella persona que pudiera generar sospecha, como el caso de Pablo de Olavide. Así como la cultura china nos dio innumerables vocablos que ingresaron a nuestro vocabulario (el peruano), también hubo una serie de procesos que se “institucionalizaron” en nuestra lengua y que se convirtieron en diversos referentes de sinonimia en el habla cotidiana. Tal es el caso de “vela verde” que era un terrible procedimiento inquisitorial y que forma parte de nuestro diario hablar.  Del edificio antiguo quedan pocos restos, pero nos muestran el esplendor arquitectónico, pues vemos muros gruesos con maderas, azulejos que adornaban las paredes y una serie de muebles y utensilios que nos dan una buena idea de lo que era la vida diaria. Las cámaras de torturas nos muestran las formas sutiles de persuasión y adoctrinamiento (http://www4.congreso.gob.pe/museo/organizacion.html). La visita es bucear en la historia de Virreinato peruano, así como el de Lima y sus instituciones. Además, esta alberga ya instituciones republicanas como el Congreso inicial.  En tiempos como estos, no pocas personas añoran una nueva inquisición, como lo hacen los fanáticos de los grupos musulmanes radicales actuales.




Cerrando nuestro periplo matutino, hicimos un alto para ver el cambio de guardia (en realidad, nunca lo había visto detenidamente, pese a haber vivido casi 20 años en Lima) para luego pasar al Museo de la Gastronomía. Este museo se ha instalado en el antiguo edificio de Correos, una bella construcción con 118 años a cuesta, diseñado para una función determinada y que se le ha dado una nueva función, por lo que varios arquitectos e historiadores no han visto con buenos ojos este cambio de uso. Lo recuerdo, porque tenía un museo filatélico al cual iba con cierta frecuencia y había algunos estantes con venta de estampillas para los amantes de los sellos como lo fui en mi juventud. Además se comentaba, como sucedió con otras obras del anterior gobierno, las cosas no quedaron concluidas por lo que la museografía no está del todo adecuada. Lo hicieron un poco al caballazo. Pese a todo, y ya todos con un hambre galopante, hicimos la visita con bastante interés para conocer en las dos salas de exposición sobre los productos alimenticios y nuestra culinaria, y otra sobre la quinua. En realidad, es un gran edificio desperdiciado y no sé qué otro fin más tendrá.






Concluida nuestra visita, nos dirigimos hacia el Pasaje Olaya, lugar que todos identifican como la calle Petateros,  en la que fue fusilado un pescador patriota, José Olaya Balandra, mártir de nuestra independencia. Luego de nuestro buen almuerzo, nos fuimos en dirección a San Francisco, visita obligada del centro viejo limeño. Pasamos por la ex Estación de Ferrocarril, ahora Casa de la Literatura, el célebre Cordano y el Hotel Comercio, lugar del famoso crimen de un español, Marcelino Domínguez, por parte de un compatriota suyo, Genaro Ortiz, quien lo mató por dinero, lo despedazó y lo ocultó en dos maletas. Corrían los años 30. Cosas turbias de toda ciudad.
San Francisco es un gran conjunto arquitectónico y vemos parte de este y de lo queda, ya que muchos de sus huertos fueron expropiados para ampliar la actual avenida Abancay, la avenida más contaminada del Perú, tanto por el esmog como el ruido. En los últimos años, San Francisco ha tenido mejoras.  Recuerdo cuando residía en esta ciudad y las diversas visitas que hice. Hubo momentos en que ingresabas solo, ya que no había muchos turistas. Ahora es diferente, pero ya no puedes tomar fotos, ni grabar (aunque algunos lo hacen descaradamente). Este gran conjunto sufrió mucho por los grandes sismos que asolaron a Lima, como el de 1966. Ahora varias partes que estaban en ruinas han sido levantadas gracias a la ayuda internacional. Es una verdadera joya y uno nunca deja de apreciar lo que hay entre sus paredes. Lástima que ahora seas llevado un poco como ganado.




Dejamos San Francisco y nos fuimos a la Plaza de Armas y nos fuimos a jironear, a recorrer el Jr. De la Unión, calle con mucha tradición, que se hizo famosa por el Abraham Valdelomar, el Conde de Lemos. Hicimos un alto en la portada de la iglesia de La Merced con su bella portada barroca. Lima tiene bellas iglesias escondidas como San Marcelo o la Sagrada Familia. No las incluyen en los circuitos turísticos a visitar. Recuerdo que San Marcelo fue amenaza por la ampliación de la calle  Riva Agüero (ahora avenida Emancipación) y la famosa demolición de la casa Beltrán que tenía bellas acuarelas de Francisco Lazo. Valdelomar hablaba del Palais Concert, al cual reconocía como la síntesis de Lima y por lo tanto del Perú. El antiguo Palais Concert fue un edificio construido por un millonario, Genaro Barragán, y salió de los estudios de Gustave Eiffel, el ingeniero arquitecto de moda de entonces. La casa tuvo su época de esplendor en los locos años 20 y por sus salones pasaron, aparte de Valdelomar, hombres de la talla de José Carlos Mariátegui y César Vallejo. Ahora es una tienda de departamentos, pero se la quiere rescatar como el centro cultural que fue.
Terminamos nuestro recorrido en la Plaza San Martín para ver un restaurante de comida rápida en lo que era uno de los mejores hoteles de Lima, el Bolívar. El bus dio una vuelta a toda la plaza para ver su belleza, que se puede apreciar aún pese a la presencia de ventanas sucias, esmirriados carteles colgados en varias de ellas que deslucen sus bellos edificios. Va a tomar tiempo recuperar el esplendor de esta ciudad, habida cuenta que tiene una autoridad edil bastante enemiga de esos criterios valiosos. Así se puede entender lo que está haciendo en la avenida Arequipa. Tuvimos que ir por la avenida Salaverry, traficada y lentamente dañada por el tráfico para poder ir a nuestro hotel.
La salida a cenar a Miraflores también me permitió confirmar lo que había visto con Laura en la Arequipa a la altura de Lince, en el famoso centro comercial Risso. Se ha convertido en un lugar de luces de neón por doquier, atiborrado de mal gusto. Una lástima.





Así terminé mi primer día fugaz.