Una
lluvia de regular intensidad. Otro: 2025 casi nos despide con un sismo. La
mayoría de la población toma estos incidentes como tema de conversación por un
buen tiempo; sin embargo, esto debería invitarnos a profundizar más el tema y
tomar las adecuadas prevenciones con el fin de evitar o atenuar las posibles
consecuencias de cualquier hecho grave natural o humano (como la caída del
techo del Real Plaza que ya va por el año). Los sismos y las lluvias, como
otros fenómenos naturales, son parte de nuestra geografía e historia. Los
sucesivos Fenómenos de El Niño no han sido del todo correctamente abordados y esperamos, con
cierto temor, que las infraestructuras hechas en los últimos años puedan
funcionar adecuadamente frente a cualquier lluvia fuerte que ponga en riesgo
nuestra urbe; empero, la situación climatológica de nuestra ciudad no ha sido
tomada del todo en cuenta, pues no existe un real plan de contención pluvial
(gradientes, espesor de pavimento, alcantarillado) que no termina de ser
efectivo con nuestras calles y avenidas. Ojalá que no siga lloviendo este
verano. Los sismos son más mortales, pues estos son imprevistos y confrontan la
capacidad de respuesta de una sociedad frente a estas crisis; también desnudan
la corrupción, la informalidad y, lastimosamente, la lacra social que aprovecha
estas circunstancias. El sistema sanitario, por ejemplo, se vio confrontado con
la pandemia del COVID 19; aunque la infraestructura en sí no se vio afectada,
un sismo fuerte puede agravar la incapacidad de una respuesta sanitaria a una
tragedia telúrica. Trujillo y el Norte peruano costero no han experimentado
algún sismo violento desde el terremoto de 1970. Este “silencio” sísmico debe figurar
en la planificación preventiva de cualquier autoridad. No sé qué habrá pasado
por las cabezas de las personas responsables esa noche temblorosa que nos
asustó a todos; qué habrá pasado por la mente de todos nosotros al no tener la
certeza de que nuestro espacio físico sea seguro y que nuestras propiedades puedan
salir airosas de un movimiento de regular intensidad; cuántos de nosotros no
teníamos una mochila de emergencia; cuántos de nosotros nos dimos cuenta de que
los simulacros tienen una razón de ser. Al leer la historia sísmica o los
efectos de un Niño en nuestro país vemos datos muy alarmantes. El libro de
Charles Walker, “Colonialismo en ruinas”, describe la catástrofe social que sobrevino
tras el gran terremoto de Lima del 28 de octubre de 1746; momentos tensos que
terminan sobrepasando a las autoridades de turno y aparece una profunda anomia
social que arrastra a toda la población. Una advertencia a todas las
autoridades. El terremoto de 1970 dio como fruto la creación de Defensa Civil,
organismo que vela por la seguridad social de un país en el que hay mucha
recurrencia a la informalidad y la corrupción, causas que provocan las
posteriores lamentaciones de todos. ¿Lo vamos a pasar por alto otra vez?
Este espacio ha sido creado por Gerardo Cailloma con el fin de difundir mis ideas y poder compartir con el que esté interesado temas sobre cine, música, educación, viajes, literatura y todo aquella diletancia que produzca placer estético (como el buen comer)
Datos personales
- Gerardo Cailloma
- Trujillo, La Libertad, Peru
- Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
domingo, 11 de enero de 2026
ALERTA SOCIAL (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO DOMINGO 04 DE ENERO)
lunes, 14 de julio de 2025
ESSALUD, VIAJE A LA PESADILLA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO DOMINGO 13 DE JULIO)
En un país tan convulso y con tantas necesidades como el nuestro, muchas acciones ofensivas que realizan diversos políticos son una franca grosería contra la dignidad y esencia humana. Algunas de estos hechos funcionan como toscos distractores para evadir o disimular una serie de situaciones penosas que acongojan a la sociedad peruana. Una de estas es la realidad del sistema de salud pública el cual no abastece la atención de diversos incidentes que les ocurren a los millones de peruanos diariamente. Por razones de salud, tuve que ser operado recientemente en el Hospital Lazarte, uno de los más antiguos de nuestra ciudad y que presenta una situación crítica, situación que comparte con varios hospitales a través del territorio peruano. Vivir la experiencia en carne propia te da una serie de vivencias que acompañan tus reflexiones. Desde conseguir una cama hasta una sala de operaciones se torna un viaje odiseico en los que Escila se ve renovado en cada uno de los procesos que a un paciente o familiar le toca vivir. Insuficiencia de personal médico, escasez de medicinas, cancelaciones de última hora de una operación, mobiliario deteriorado; son unas de las tantas ocurrencias que muestran a ese monstruo de seis cabezas. El haber compartido mi periodo pre y de convalecencia con seis personas en una habitación con muchas carencias y mucha voluntad de familiares y enfermeras permite a uno identificar algunos graves problemas de la educación sanitaria de nuestros compatriotas y el alto índice de accidentes laborales, algunos de los cuales podrían evitarse si las condiciones lo permitiesen (como el estado de las calles, por ejemplo) y también hubiese una campaña más intensiva de prevención laboral: varios de los pacientes con los que compartí mi experiencia hospitalaria pudieron no haber pasado por un quirófano, pues sus accidentes obedecieron a descuidos en sus centros de labores. Una interesante realidad que pudiera atenuarse y que reducirían costos imprevistos (horas hombre, reemplazos, gastos médicos extras) y bajaría la presión para el uso del sistema público de salud. La condición de la infraestructura y la higiene en varios sectores del mencionado hospital son por más deplorables: servicios higiénicos colapsados, camas deterioradas y algunas oxidadas, inadecuada limpieza de habitaciones, un largo etcétera. Es por eso por lo que, muchas veces, se prefiere dar de alta a los pocos días a un paciente operado con el fin de evitar posibles contagios. El servicio operatorio sí es de calidad, eso es innegable; pero se ve desbordado por las situaciones previamente mencionadas. Mucho personal médico se ve abrumado por carencias haciendo malabares; por ejemplo, el enfermo – chofer - camillero que me llevó a mi casa de retorno tuvo que encargarse de mi traslado en solitario con un familiar mío. Un ejemplo que resume nuestra crisis sanitaria. ¿El actual mundo político pronto a presentarnos propuestas electorales, qué respuesta tiene?