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Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
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domingo, 16 de octubre de 2022

DIALOGANDO CON RAFAEL DUMETT (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 16 DE OCTUBRE)

 


El viernes 14 tuve la oportunidad de tener diversas conversaciones con Rafael Dumett, quien vino a Trujillo como jurado a iniciativa de los organizadores del Festival de Cine Peruano de Trujillo (FECIT). Rafael tuvo una recargada agenda y se dio un tiempo para poder presentar su libro El espía del Inca. Todas las conversaciones se centraron en un solo gran tema: el manejo de la información. Su novela, a pesar de ser una obra de ficción, tiene una serie de datos cruzados y verificados, fuentes e información obtenidas gracias a la constancia y disciplina del autor, el respeto que él tiene hacia el lector y el asumir las consecuencias que se están generando a raíz de la lectura propuesta. Dumett expuso claramente en sus presentaciones sobre la falta de atención hacia la verdad, el conformismo social y la negación de muchas personas y sectores de aceptar hechos oscuros que ocurrieron a lo largo de nuestra historia y que nos describen tal como somos. Muchos conceptos e ideas culturales formados por décadas han sido cuestionados gracias al avance de las ciencias sociales complementado con el desarrollo de otras ramas de la ciencia en búsqueda de la verdad, esa que muchas veces no queremos aceptar. La oficialidad difunde muchas “afirmaciones” a través de diversos medios y sistemas que son poco cuestionadas con el fin de evitar confrontaciones e incomodidades y mantener una suerte de statu quo. Dumett habló de la honestidad en la construcción de la información, de la disciplina en la verificación y exposición de datos y fuentes. Hablando con un grupo de jóvenes, él les demandó ser más cuestionadores de todo lo que ellos ven, leen u oyen en una sociedad cada vez más apabullada por medios de comunicación sesgados y una cultura informativa ligera e irrespetuosa, carente de fundamentos frecuentemente. Por ejemplo: la visión que se tenía del Imperio Inca, “un imperio sólido, con ciudadanos felices” y una probidad ensalzada por el Inca Garcilaso de la Vega se derrumba ante los escenarios que nos muestra Rafael en su novela. Extrapolando, la idea de una sola nación se ve cada vez más complicada al ver los resultados de estas últimas elecciones, en las que vemos una sociedad fragmentada, disociada. Se hacen necesarias la honestidad y seriedad informativa, las que se ven todos los días melladas por posición aviesa, torcida de intereses que buscan destruir más que construir un ideario más real, propositivo para nuestra sociedad que está atravesando esta grave crisis de gobernabilidad y credibilidad en las instituciones y personas que dirigen la nación en su conjunto. Comencemos leyendo bien los resultados del 03 de octubre para tener claro el panorama y no construir ilusiones en desmedro de las evidencias. Ni líderes ni partidos políticos han estado a la altura de las circunstancias. Negarlas es escindir más a la sociedad. Una dosis de humildad y sentido común serían puentes para nuestra dañada ciudadanía.



domingo, 10 de julio de 2022

EL PRECIO DE LA MALA FAMA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 10 DE JULIO 2022)

 


“Cría fama y échate a la cama”. “Cría fama y échate a dormir”. O la extrapolación de la fábula de “El pastorcito mentiroso” atribuida a Esopo. Estos refranes y la fábula mencionada sintetizan, de alguna manera, las diversas reacciones en las redes sociales y las conversaciones de café y entre amigos ante lo ocurrido recientemente en el mundo de las comunicaciones masivas.

El miércoles último se suscitó un extraño incidente en el distrito de Chadín, provincia de Chota en Cajamarca: un secuestro (así se lo identifica) de dos periodistas del programa Cuarto Poder que estaban haciendo una investigación sobre el caso de la cuñada del presidente Pedro Castillo. Además, hubo una interrupción en la programación de una televisora a nivel nacional en la que uno de los periodistas leyó un pronunciamiento dictado por los ronderos. Este incidente generó toda una serie de reacciones de censura y rechazo contra los autores de dicha acción y solidaridad con los periodistas. Hasta aquí todo iba dentro de lo correcto, si cabe el término, pues lo que vino después sí puede ser preocupante para la labor periodística en sí, un poder tan necesario para combatir la corrupción que recorre campante por todos los estamentos sociales. Una ola de escepticismo y burla corrió por las redes, agravada por el mensaje que en grupo se dio en dicho canal de televisión. El efecto debe de invitar a la reflexión a la parte afectada.

Este hecho enfrenta dos entidades de nuestra sociedad: el periodismo de los grandes medios y las rondas campesinas. En los 80, durante un viaje a Cajabamba tuve un encuentro con una de estas rondas que custodiaba la zona de Cauday; una verdadera tensa situación, muy tensa. Las rondas fueron potenciadas durante el Fujimorato en su lucha contra el terrorismo de SL y MRTA. Pedro Castillo se autodenominó rondero, aunque la Confederación de estas lo desmintió. Se ha desarrollado una situación límbica desde el inicio de este gobierno que desconcierta y genera temores entre muchas personas. Por otro lado, el periodismo de muchos grandes medios se desvirtuó por su actuación extremadamente parcializada durante el último periodo electoral presidencial y es precisamente el programa Cuarto Poder que tuvo una de las más escandalosas parcializaciones que restaron demasiada credibilidad entre la primera, la segunda y la intentona de anulación de dichas elecciones aduciendo un fraude que nunca pudo ser comprobado. El despido y la renuncia de muchos periodistas de este programa y el comportamiento vergonzoso de otros periodistas en la búsqueda sin razón debilitó la fiabilidad a tal grado que ahora muchas personas dudan de la veracidad del actual incidente; en realidad, fue lamentable ver una retahíla de invitados con el fin de justificar dicho fraude distrayendo a la audiencia que hubiera focalizado su atención hacia el improvisado y mediocre gobernante que subió al sillón presidencial.  El restablecimiento de la credibilidad es urgente.


domingo, 7 de marzo de 2021

SALUD MENTAL Y SOCIAL (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 07 DE MARZO)


En poco más de una semana, los peruanos recordaremos el inicio de un confinamiento riguroso acatado por varios ciudadanos, temerosos del avance de una pandemia incontenible. Este aislamiento forzado desnudó muchas fallas de un sistema que se pensaba ideal para lograr el ansiado desarrollo económico. Todo esto se comenzó a desmoronar en menos de una semana desde ese 16 de marzo. Desde inicios del 2020, las noticias que llegaban desde Asia y Europa eran cada vez más alarmantes; era cuestión de días o semanas que América Latina tomara medidas para enfrentar este mal que comenzaba a cobrar vidas rápidamente. Cada país trató de sortear la pandemia a su manera: algunos de manera drástica, como nosotros, pero con saldos terribles; otros relajados, como USA, Brasil, Suecia o México, también con saldos de espanto. El caso brasileño vive una situación extrema y se torna una amenaza para los países vecinos por su nueva temida cepa. Solo dos países latinoamericanos han salido de manera airosa frente a este drama mortal: Uruguay y Cuba. Al ver sus cifras de contagios y de fallecidos son bastantes bajas a moderadas. Incluso Cuba ya apunta hacia su propia vacuna.

Desde el momento del encierro, el miedo y la pérdida del trabajo, más nuestra alta tasa de informalidad, comenzaron a mellar la salud mental de la población. Las redes se volvieron un medio para acrecentar la incertidumbre ante esta nueva situación: negacionismo, atentado global, recetas y respuestas erráticas, exacerbación del aislamiento fueron los primeros mensajes virtuales. Muchos negaron la existencia del virus: una creación mediática de círculos de poder. Recuerdo una pregunta hecha por una persona, en tono de burla, en redes de si conocíamos a alguien quien haya muerto por este virus. A estas alturas, incluido yo, hay muchísimos que podrían responderle con mucha tristeza que sí. Hubo personajes mediáticos que se burlaban de las medidas y, de pronto, se vieron infectados del mal; algunos, incluso, abusaron de privilegios, los cuales ellos mismos critican. Vino la retahíla de recetas para el tratamiento, sugiriendo todo tipo de medicamento. Queda en nuestra memoria el consejo de Trump que casi llevó a la muerte a varios de sus seguidores. Luego la vacuna, el rechazo a esta, las teorías desopilantes sobre las mismas que llevaron a situaciones tan ridículas como la destrucción de torres de comunicación. Surgieron los antivacunas sembrando más dudas y alarma entre la gente cada día más deprimida. Ahora que las vacunas llegaron a nuestra nación, vemos a personas que, inicialmente críticas, exigen celeridad para su aplicación e, incluso, muchos pierden la ecuanimidad y actúan del mismo modo censurable como Vizcarra y sus ministros.

Algunos políticos o funcionarios no entienden las palabras cultura y arte. Incluso algunos quieren desaparecer el Ministerio de Cultura.  De haberse trabajado mejor, artistas, con psicólogos y médicos, hubieron ofrecido un mejor soporte a una sociedad urgida de alivio y esperanza.