martes, 10 de febrero de 2009

LA CAJA DE PANDORA




LA AVENTURA DEL MEDIO ORIENTE: LA DE NUNCA ACABAR




(Este artículo lo escribí para el diario LA INDUSTRIA en 2003, cuando empezó la guerra; muchos compañeros míos dudaron de lo escrito. Es una lástima que aún tenga vigencia)

En las últimas semanas, tras los nefastos hechos de la guerra de Irak, lo que el mundo temía ha comenzado a emerger. Tal como el mito de Pandora, la atractiva caja que el águila había ambicionado, fue abierta y no ha previsto las consecuencias que esto ha de acarrear. La tan mentada justificación que el gobierno de George Bush ha estado esgrimiendo para que la gente trate de comprender su accionar en esta absurda guerra, no ha hecho sino abrir un abanico de posibilidades peligrosas que ya han comenzado a estallar. Los últimos ataques suicidas en diversos países pro-occidentales de mayoría musulmana no es sino un peldaño en la inmensa escala de enfrentamientos que se avecinan en los próximos meses y años. Lo que sí hay que estar atentos a quiénes vamos a pagar las cuentas de todo este cambalache que se nos viene. A no dudar que han de ser los países pobres como el nuestro.
Hagamos un poco de historia: hacia los años 50, un gobierno civil, en abierta diferencia con la familia real Pahlevi, en Irán, liderado por Mohamed Mossadegh, nacionalizaba el petróleo que estaba en manos de las petroleras ya por todos conocidas. Un golpe de estado militar volvió al antiguo establishment. Eran los años en que los Sukarno, Nasser, Nehru, ponían los pelos de punta a las grandes compañías de los países colonialistas. El fin de la Segunda Guerra Mundial marcó el principio del fin del otrora poderoso Imperio Británico y todas sus zonas de influencias eran reemplazadas por los Estados Unidos; la débil Europa no hacía sino otorgar la independencia a muchas de sus colonias, no sin antes asegurar que éstas sigan dependiendo de ellas económicamente. Alguno líderes, con el apoyo abierto o subrepticio de la Unión Soviética de entonces (la Guerra Fría) acometieron el ideal de liberar sus pueblos de la opresión colonialista. Algunos lograron esa independencia formal, siempre y cuando pertenecieran a su esfera; pero otros no lograron sus objetivos (caso Irán) o les iba a costar mucho derramamiento de sangre (tipo Vietnam).
Por todos es sabido que esa parte del planeta encierra grandes recursos petrolíferos, y este territorio fue dividido de acuerdo a los intereses de las grandes potencias; así surgen una serie de países que no respetaron criterios lingüísticos o religiosos; y en muchos casos se hacían bajo la égida: Divide y reinarás. Es así como los curdos quedan fuera de sus territorios y fueron casi exterminados a una matanza en manos de los turcos e iraquíes comparable a la hecha contra los judíos y gitanos durante la Segunda Guerra Mundial. Quizá la historia no quiera ahondar en este tema puesto que la Turquía actual es un socio estratégico de los EE.UU. y el cual estuvo muy interesado de invadir Irak por el norte, para una posible limpieza étnica. Desde el punto de vista religioso queda el caso de los shi´itas, patética y dantesca situación que hay que entenderla en su contexto histórico para ver lo que se avecina. La ascensión al poder del rey títere Rehza Palehvi, más conocido como el Sha de Irán, va a ser un personaje encargado de controlar los intereses de las compañías petroleras en esa zona. El Sha oprimió a su pueblo duramente, sobre todo a los shi´itas, que es la mayoría religiosa de Irán (La división sunita y shi´ita es algo así como católicos y ortodoxos, pero no tan virulenta); pero sus métodos brutales no lograron controlar el país y éste se fue volviendo cada vez más peligroso hasta el año 1979 que significa la caída del Sha. Irán era un país tapón ya que estaba en una zona de alto interés, cerca de la Unión Soviética y de países poco amigos de EE.UU. como India, además de la cercanía al Medio Oriente. Aunque el Sha no mostró simpatía por Israel, tampoco era tan drástico con éste, igual que Turquía y Marruecos. La caída del Sha significó un cambio radical de las reglas de juego para la administración norteamericana. La CIA comenzó a buscar socios estratégicos en la zona. Los años turbulentos de la era Carter, tras la retirada onerosa de Vietnam, obligó a dicha administración buscar a estos personajes comprables, tipo Noriega de Panamá, popularmente conocido como “Car´e piña” . Los movimientos insurgentes de Nicaragua y El Salvador los obligaba a tomar decisiones rápidas. Saddam Hussein fue ese hombre salvador. Bastante equipado por las potenciales occidentales (tanto que Israel tuvo que tomar una decisión unilateral que enfadó a la administración Reagan, el ataque a la planta nuclear de Osirk en 1981), comenzó una fuerte campaña contra Irán con quien comparte una inmensa frontera. El casi 1 millón de muertos nos dice lo cruento que ha sido este enfrentamiento y que no pasa de un mero dato estadístico para el mundo occidental. El escenario fue ideal para que Hussein pueda desplegar la efectividad de todas las armas que le habían sido dadas: bacteriológicas, gases, armas inteligentes, etc.. Toda esa bella gama de eufemismos que nos tienen acostumbrados administraciones como la de Bush por un decir.
Hussein estaba encargado de hacer lo que quería, un laisser faire con poco rendir cuentas: he ahí la matanza que infringió contra los curdos ( no con cierta alegría para la administración turca) y contra el pueblo shi´ita, que se ubican en norte y sur respectivamente.
Los curdos han luchado permanentemente para lograr una nación, un territorio: pero éste estaría no sólo sobre grandes extensiones de la actual Irak, sino Irán,. Siria y.....Turquía. Estos han luchado para poder lograr un gobierno, desde los años 60, cuando la autoproclamación de Masoud Barzani (en Irak) y en 1945, la República Independiente de Mahabad, que duró un año. Los curdos suman 25 millones de personas y es la etnia más grande en el mundo que no tiene un territorio. Los curdos no tienen mucha fe en el mundo occidental y esto lo sabe muy bien Alemania, donde se ubica la población más grande de éstos fuera de los territorios identificados como tales. La captura de Öcala por los turcos y su casi ejecución hizo que los movimientos independistas en la actual Turquía se hayan puesto en movimiento. Pero Turquía quiere callar esto, pues quiere ingresar a la Comunidad Europea y recibir todos los beneficios y reconocimientos que esto significa. Si esto sucede, Kurdistan por un tiempo puede darse por no posible.
Por el lado de los shi´itas, los encarnizados enemigos de occidente has recibido un insospechado espaldarazo con este último conflicto. Ahora los shi´itas iraquíes pueden manifestar su fe libremente, así como su rechazo a la occidentalización de su mundo. La eterna ley del boomerang. Lo que no muestra la televisión norteamericana, lo muestra la europea, sobre todo la francesa, alemana e inglesa. Las dos primeras han sido muy frías en sus análisis y han mostrado todo el peligro que se aproxima a Norteamérica. La imagen del Ayatolah Jomeini, que retornó a Irán en 1979 y musulmanizó el gobierno y vida del pueblo iraní ha vuelto a aparecer en estampas, posters, polos, en fin. Recuerdo la revista MAD que sacó un número especial que parodiaba la administración Carter con la sombra del mulá Ayatolah Jomeini...¿Qué imágenes se han de cernir sobre la candidez norteamericana? Recuerdo que coincidía con la figura de Darth Vader de La Guerra de las Galaxias... ¿Será que los nuevos han de tener que luchar en red Matriz como Sr. Smith y Neo?
Sadam Hussein ha caído: ahora vienen los antiguos fantasmas que ya se venían venir. No sé qué podríamos esperar de un granjero tejano y fanático religioso (cristiano) por cuya cabeza dudo que pasen explicaciones sociológicas, antropológicas o históricas. No creo que ante el delicado rompecabezas existente pueda encontrar una solución rápida y viable; va a ser un largo camino que acaba de empezar con los diversos ataques suicidas en Marruecos, Turquía, Arabia e Israel. Europa sabe que la decisión que tome EE.UU. va a ser muy importante para su seguridad interior: no en vano tienen una gran población de origen musulmán o que vienen de algún país de esa confesión.
Hace unos días vi una película bastante interesante pero anacrónica; se trata de El Nacimiento de una Nación de Griffith, con un happy-end increíble, tipo súperman. No sé si habrá dicho final. Pero sí creo en la historia de los antiguos helenos: al final de la caja que Pandora había abierto y una vez dispersados todos los males sobre la tierra, aquélla encontró un pequeño obsequio para los hombres: la esperanza. Espero que así sea.
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