viernes, 28 de noviembre de 2008

PETER SELLERS, MAESTRO DE LA SÁTIRA




Richard Henry Sellers, mejor conocido como Peter Sellers, sea quizá uno de los actores más postergados por las generaciones jóvenes de cinéfilos. Este gran camaleón de la sátira (como lo fue también Alec Guiness, su compatriota) fue un actor multifacético y encontró la sátira cinematográfica su mejor filón actoral. Nació en el seno de una familia de artistas de vodevil. Interesante es saber que sus padres, Agnes y Bill, pusieron el nombre que lleva en homenaje a un hermano no nacido previo a él. Según reza la biografía pintoresca de su vida, a las pocas horas de nacido ya estaba en el escenario por acción de sus padres, quienes tenían necesidad de un “actor” bebé y nuestro amigo “cayó a pelo”. Fue una persona muy inquieta por las actividades del escenario, por eso estudió actuación y danza, y aprovechaba cada momento libre para subir a las tablas, incluso en los momentos que estuvo enrolado en el ejército de su país. Trabajó en algunos programas de la BBC, pero, irónicamente, fue enrolado en las filas de esta gran empresa pública inglesa. A lo largo de su carrera, ha sido un actor camaleónico que ha asumido roles como un psicópata con poder como un actor aficionado de origen hindú. Siempre fue muy agudo en la construcción de sus personajes y, según comentan, sus 4 esposas y sus hijos sufrían sus exageradas reflexiones sobre la formación de un carácter: una dura formación de la escuela británica. Pero, además, era capaz de cambiar sutilmente y rápidamente de un personaje a otro, tal como lo demuestra en DR. STRANGELOVE.
Su partida a los Estados Unidos le abrió la puerta de la fama en el celuloide, trabajando con los genios como Kubrick, Blake Edwards y Ashby. En su vida privada, se sabe que el excesivo control que tuvo de su madre, una mujer posesiva, lo hizo una persona emocionalmente dependiente y en muchos casos actuaba como un niño.


He aquí algunos buenos filmes de nuestro actor:


DR. STRANGELOVE (TELÉFONO ROJO, ¿VOLAMOS HACIA MOSCÚ?) STANLEY KUBRICK, 1964 Quizá la obra maestra de nuestro actor, Sellers ya había trabajado con Kubrick en el film LOLITA, basado en la obra de Nabokov, en la que hace el papel de un seductor bailarín (herencia de su aprendizaje en diversas y reputada academias de baile durante sus años mozos). Los papeles que juega nuestro actor en este film le merecieron la nominación a varios grandes premios, incluido al Oscar. Este film muestra ese periodo de tensión que se vivió en Norteamérica en plena guerra fría y, pese al espíritu conservador de la sociedad americana, fue todo un suceso por lo descabellado (aunque posible) de las circunstancias que vemos en la película. Hace una parodia de los personajes en cuyas manos la vida de toda la humanidad estuvo. No nos olvidemos que dos años de esta película hubo la famosa crisis de los misiles en Cuba, situación que casi devino en una tercera guerra mundial. El tema era muy espinoso y por eso se temía reacciones violentas contra el mismo. No hubo por ahí desadaptados que culparon a Kubrick de comunista por haber mancillado el espíritu americano. Eran años turbios, un año antes había caído Kennedy y se acentuaba la presencia yanqui en muchos lugares del planeta, sobre todo Vietnam. Desde la perspectiva actual y por el tema puede ser también visto como un documento histórico. Lo acompañan un desconocido (en esta faceta) e hilarante GEORGE SCOTT. Si uno recuerda esa época, qué cerca estuvimos de un final triste por obra y gracia de un energúmeno.

LA FIESTA INOLVIDABLE (THE PARTY) BLAKE EDWARDS 1968 esta es una genial y fresca comedia de los 60, totalmente disparatada; una comedia con muchos gags (parece una película de Jacques Tati) que depende mucho de la capacidad de observación que tiene el espectador a través de la cámara. La presencia de un actor como Peter Sellers, como un desfachatado actor hindú, nos asegura una fiesta ciertamente inolvidable, en la que se sucederán escena tras escena a cual más disparatada, con una velada crítica al tufillo del Hollywood. Critica el mundo de los actores y actrices, donde todo puede pasar con el fin de lograr un papel y, además, el trato que había entre todos los integrantes de este mundillo. Los papeles están bien definidos y la noche es hilarante, pues se burla del american way of life, con sus piscinas y otras cosillas más de los 60.


LA VENGANZA DE LA PANTERA ROSA (REVENGE OF THE PINK PANTHER) BLAKE EDWARDS 1978 El trabajo de Sellers con Blake Edwards fue bastante fructífero. Edwards comenzó una saga inspirado en el personaje creado por DePatie-Freleng para la televisión en los años 60. Fuera de la famosa pantera y la dupla la hormiga y el oso hormiguero, el personaje del inspector Clouseau era la representación del absurdo del mundo de la policía y un visillo de espionaje. Años de la guerra fría, del 007 y todo ese mundo de la tensión entre las potencias, el inspector Clouseau tiene su campo de acción en Europa; Edwards hizo una secuela de 3 filmes, en los cuales actúan diversas personalidades de celuloide en sus características más amables de la vida: el humor. En cada una de ellas, nuestro actor se mete en absurdos problemas y tiene soluciones insospechadas y graciosas, y lo interesante es el rostro de nuestro actor, con ese peculiar sentido del humor. Esta es prácticamente su penúltima película, en un periodo que ya marcaba su retiro del cine.

DESDE EL JARDÍN (BEING THERE) HAL ASHBY 1979 El último film de Sellers, es una crítica mordaz al sistema democrático norteamericano, al cual desnuda con una serie de graciosas situaciones ocasionales y accidentales hasta llegar a lo más alto del poder. Un jardinero con marcado retraso mental pierde todo, su vida sufre un cambio, pero su proceso de asimilación es diferente, ya que el conocimiento del mundo que él tiene es a través de la televisión. Y gracias a esos clichés, Gardener sobrevive y escala en ese mundo de oportunidades que es la sociedad norteamericana. Rudo golpe a esa cultura, donde personajes suben a la cresta de la fama y el poder de la forma más circunstancial. El rol de Sellers es soberbio, con esa mirada cándida que convence a sus interlocutores, quienes lo encumbran a la candidatura del país más poderoso del planeta. Las preguntas finales: ¿ganaría? Si es así, ¿qué pasaría con su sociedad?
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