miércoles, 19 de noviembre de 2008

AKIRA KUROSAWA




Hablar de Akira Kurosawa es hablar de uno de los más grandes maestros que haya dado el séptimo arte a la humanidad; no sólo por las propuestas cinematográficas, sino por la calidad humana que nos mostró a través de los personajes sólidos de sus filmes. Sin temor a equivocarme, fue para el cine lo que César Vallejo para la poesía. En Ikiru (Vivir), vemos la grandeza del alma humana para encontrar la razón de su existencia ayudando a los demás y, gracias a esto, trascender; por otro lado, en Dersu Uzala, nos muestra la limpieza de la amistad entre los seres humanos de condiciones y entornos distintos que van más allá de esas barreras para entablar una profunda relación sin intereses ni mezquindades. Kurosawa (1910 – 1998) es el ser humano que buscó en sus filmes llegar a nuestra alma y darnos la posibilidad de redención. Además gracias a su obra, el cine japonés logró ubicarse en el panorama de las artes del celuloide y restableció los vínculos del Oriente con Occidente, luego de ese oscuro periodo que fue la Segunda Guerra Mundial.
Trabajó en varios géneros, y en su país fue muy conocido por abordar temas históricos con bastante suceso, que enriqueció toda una vertiente, el jidai geki. Tuvo una extensa filmografía, y en ella fue plasmando su filosofía, nos mostró su carácter universal con su identidad japonesa.

VIVIR (IKIRU) (1952) ¿qué le puede pasar a uno que sabe ya su muerte está próxima y nada va a cambiar esta situación? La posibilidad de la depresión es bastante factible y es un paseo paulatino por lo que fue nuestra vida. Quizá muchos caigan en la desesperación, pero varios deciden justificar su vida. Este es el caso de Kanji Watanabe, quien al enterarse de un cáncer terminal, le quiere dar un sentido a su vida: para esto, de un oscuro funcionario mediocre burocrático, pone todas sus fuerzas para ayudar a un grupo de vecinos en hacer un parque para niños. Una motivación personal para ayudar a su sociedad. Un legado que justifique su existencia en esta bella película.

SHICHININ NO SAMURAI (LOS SIETE SAMURAI) (1955) una película extensa de aventuras, es una de las más copiadas en el mundo occidental (incluso el filme BICHOS de los estudios Disney la abordó), corrobora la fama ya ganada para ese entonces del maestro. Todo se remonta a fines del siglo XVI, una pequeña aldea es amenazada por bandas de saqueadores que asolaban las campiñas durante las extensas y frecuentes guerras civiles. Así pues un grupo de pobladores decide contratar a algunos samurai para la defensa de la población. La historia parece todo un western con una serie de personajes bien delimitados, una acción permanente, una tensión que se resuelve con el ataque de los pillos a la villa y el logro final de los objetivos. Hay un extraordinario trabajo de cámara, buenas escenas en movimiento y con una buena dirección de actores. Con este trabajo, Kurosawa, aunque hizo un jidai geki, ofreció a occidente un filme más para el gusto de ellos. Un clásico.

RASHOMON (LA PUERTA DE LOS DEMONIOS) (1951) Una inmensa película que puso al cine japonés en órbita mundial. Para algunos es una obra que muestra lo aprendido por nuestro maestro de la cultura occidental: la fotografía en el cine de Fritz Lang; la representación teatral de Luigi Pirandello y la música de Maurice Ravel. Basada en la obra de Akutagawa Ryunosuke, es una profunda reflexión sobre la verdad y el ser humano: un crimen visto por cuatro participantes, incluido el muerto, nos hace ver que la verdad es relativa; cada uno de ellos posee su propia lectura, como una pintura cubista de un hecho. Todo para mostrar la futilidad de las cosas; y todo transcurre en las puertas de un templo quemado que reúne a tres personas. Terrible verdad que volvería escépticos a todos nosotros, pero el hecho de haber encontrado a un bebé abandonado y ser adoptado por uno de los tipos del cual no se esperaba nada, nos hace volver a creer en el hombre y la posibilidad de redención. Una joya.

DERSU UZALA (EL ÁGUILA DE LA TAIGA) (1975) Quizá una de las más bellas películas hechas sobre la amistad y la libertad del hombre en un equilibrio perfecto con la naturaleza. Como dice Llanos, es un filme al cual a veces la memoria puede ser ingrata por olvidarnos detalles de este canto a la esencia tanto humana como natural (si cabe el término). Es un filme de gran dimensión, que a pesar de los vastos planos que nos muestran la naturaleza inconmensurable, también es minimalista (mucho antes que acuñara el término) por la preocupación de detalles que nos muestra el avance del tiempo, pero que queda en la huella de cada uno de nosotros. Como lo llaman algunos, es un filme-río.

KAGEMUSHA (1980) El maestro del cine japonés nos entregó esta bella obra que reconstruye el Japón del siglo XV con ese espíritu feudal que primó hasta el siglo XIX. La encarnación de la grandeza de un guerrero por su doble (un hombre vulgar) va calando en este último hasta prácticamente reencarnarlo. El proceso es interesante y, a través de sus ojos, vemos un mundo de simbología y formalismo, así como un sentido de humanidad que siempre caracterizó el cine de Kurosawa; las escenas finales con la caída de la sombra del guerrero flotando con el emblema de la familia real combatiente son impactantes pues nos muestran la total transformación del suplantador hasta asumir un identidad de compromiso por un ideal.

RAN (1985) es una de las obras más destacadas y una excelente lectura de la obra El Rey Lear de Shakespeare; un señor feudal a su vejez desea dividir su reino entre sus tres hijos, los que se van descubriendo en su veleidades y ambiciones, una terrible frustración al viejo padre. Como los genios universales, uno toma prestado la obra del otro para poder redondear un mensaje, en este caso el de la soledad del poder y la soledad en general de los hombres por buscar quién nos acompañe en el discurrir de la vida y la insensatez de nuestras luchas por algo que no tiene sentido, quizá una de las obras más amargas de la cinematografía de nuestro Director


Bibliografía:

Diccionaire des Films – Bérnand Rapp, Jean-Claude Lamy, LAROUSSE, 1995.

Las 100 mejores Películas, John Kobal, ALIANZA EDITORIAL, 4ta edición, 1995.

Historia Ilustrada del Cine, René Jeanne, Charles Ford. ALIANZA EDITORIAL, 3er tomo, 1981.

Historia del Cine Mundial, Georges Sadoul. SIGLO XXI EDITORES. 5ta edición, 1980

La Gran Ilusión, La Vía Láctea, varios autores, UNIVERSIDAD DE LIMA, No 10, 1999-1
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