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Trujillo, La Libertad, Peru
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domingo, 3 de mayo de 2026

AGUDA ANOMIA POLÍTICA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 03 DE MAYO)

 


Estas semanas hemos visto cómo la política peruana ha entrado en un franco estado de anomia, la que hemos ido arrastrando esta última década desde el fallido gobierno de PPK. Cada elección general desde entonces se ha vuelto un verdadero campo de especulaciones, negaciones y tergiversaciones que atentan contra el sentido de una fiesta democrática, debilitándolas ante la opinión pública en general. Muchos ciudadanos ven con bastante desconcierto los acontecimientos alrededor de cada uno de estos comicios, desde su campaña hasta su cierre. Esta última campaña, en su “primera fase”, ha tenido nuevas y graves incidencias que serán motivo de análisis, pues han reflejado una dura realidad como nunca manifiesta en esta oportunidad: el centralismo, la anomia en los organismos del Estado como los casos de la ONPE y JNE, y la desvalorización del sentido de unas elecciones. Al ver el mapa electoral, resultados que ya se pueden ver en la página de la ONPE, la lectura es bastante sintomática y se vuelve el anhelo de los militantes de algunos partidos: Lima pareciera jugar su propio “partido”. Esa sensación es la que ha sido explotada en la campaña del “fraude”, pese a que las proyecciones cuantitativas dan por prácticamente definitivos los resultados a favor de los partidos de Fuerza Popular y Juntos por el Perú: el mismo escenario sombrío, lúgubre, del 2011. La moción inicial de invalidar estas elecciones y convocar a unas nuevas ha ido perdiendo fuerza, pues todos los actores políticos son conscientes de que los actuales resultados pueden sufrir un drástico cambio y lo logrado en las cámaras de senadores y diputados pueda alterarse, sobre todo lo ganado por todos los demás partidos que pasaron la valla. Por eso, esta sugerencia ha ido perdiendo fuerza, así como las elecciones focalizadas en Lima, pues cuantitativamente no se llega a la cantidad deseada por Renovación Popular. Las semanas post electorales han sido terreno de gestos, comentarios y actitudes cargadas de racismo, clasismo y centralismo, acciones que socavan la democracia. Pedidos como invitar a un golpe de estado es una afrenta abierta al orden democrático y se llama sedición, razón por la cual el expresidente Jair Bolsonaro de Brasil terminó en la cárcel. Tenemos que tener cuidado, puesto que nuestra frágil democracia formal puede caer fácilmente en pedazos y conllevar a un enfrentamiento inútil entre peruanos. Por eso estamos frente a un caos agudo. De ahora en adelante, este estado podrá ir acentuándose con ciertas acciones como los rebrotes quinquenales de terrorismo (aparecen poco antes de elecciones), y manifestaciones de violencia y promesas recalcitrantes de todo tipo con el fin de obtener ciertas ganancias populistas, como las que suelen manejar los dos partidos que han pasado a la segunda vuelta. El gran bolsón de electores de los partidos que fuera de la carrera electoral; los blancos e indecisos; y los de los artidos que pasaron la valla, será el botín a canibalizarse entre los candidatos. Esperemos que, este 28 de julio, el presidente Balcázar (¿estará?) ponga el fajín a uno o una ocupante estable del disputado sillón de Pizarro. Ojalá.

domingo, 26 de abril de 2026

ZAFARRANCHO Y SERVILISMO (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 26 DE ABRIL)



De cabeza. Así está la sociedad peruana post elecciones generales. Desde un inicio, la palabra “fraude” se fue alimentando por una serie de eventos irregulares causados por la ineficiencia ¿intencional? de la ONPE antes, durante y después del proceso electoral; y la efervescencia generada por comentarios y posturas de líderes de diversos partidos políticos que no pasaron la valla, RLA con sus seguidores, así como Roberto Sánchez y los integrantes de JP. El ambiente está bastante caldeado, lleno de bulos en los medios de difusión o las redes sociales. La única persona tranquila de todo este cambalache político es Keiko Fujimori. En la ofuscación de López Aliaga, muchas personas han ido cayendo bajo sus lapidarias frases: personal de la ONPE y JNE, los migrantes venezolanos o cubanos, la gente del Ande o diversas regiones del país, la misma Keiko y sus aportantes como Samuel Dyer. Tensión total. Reflexionando sobre este panorama caótico, la operación ha sido excesivamente burda como para no generar suspicacias sobre este tosco acontecimiento: demasiado evidente como para no generar dudas. ¿Cuál ha sido la intención de este descalabro? ¿A quién beneficiaría unas nuevas elecciones? Uno de los primeros beneficiados con esta posibilidad sería el impopular Congreso de la República, pues la realización de unos nuevos comicios tomaría casi un año, tiempo suficiente para que los congresistas cuestionables realicen nuevas acciones reñidas contra la sociedad en su conjunto; la otra es la recomposición de estrategias (aunque un poco apretada) de los partidos que no pasaron la valla y tendrían una segunda oportunidad: la regla es para todos, sin excepción, y, de ser así, la apretada campaña será feroz, sin escrúpulos. Pero las consecuencias negativas pueden ser nefastas para algunos partidos que pasaron la valla: el gran malestar generado en la ciudadanía al ver que su voto no sirvió de mucho o que fue despreciado o cuestionado por algunos candidatos puede tener un efecto búmeran contra esos líderes que despotricaron contra los votos de las regiones o el voto rural; el panorama puede ser demoledor, pues puede incluso afectar los resultados actuales de las cámaras de senadores y diputados. Pueden perder no sólo la soga, sino la cabra también; tienen que pensar en las posibles nefastas consecuencias de las decisiones que se podrían tomar. Cuidado. Por otro lado, la reacción servil contra la decisión del actual presidente José Balcázar de postergar la firma del contrato de aviones norteamericanos es lamentable; sea el hecho consumado o pendiente, las reacciones de líderes y varios ciudadanos ante las abiertas amenazas del embajador norteamericano contra nuestra nación fueron lamentables y despreciables, escasas de dignidad. El hecho de tener discrepancias con el actual dignatario no es justificación para no defender la soberanía nacional. Muestras de una acentuada sumisión. Indignante y vergonzoso.