De cabeza. Así está la sociedad peruana post elecciones generales. Desde un inicio, la palabra “fraude” se fue alimentando por una serie de eventos irregulares causados por la ineficiencia ¿intencional? de la ONPE antes, durante y después del proceso electoral; y la efervescencia generada por comentarios y posturas de líderes de diversos partidos políticos que no pasaron la valla, RLA con sus seguidores, así como Roberto Sánchez y los integrantes de JP. El ambiente está bastante caldeado, lleno de bulos en los medios de difusión o las redes sociales. La única persona tranquila de todo este cambalache político es Keiko Fujimori. En la ofuscación de López Aliaga, muchas personas han ido cayendo bajo sus lapidarias frases: personal de la ONPE y JNE, los migrantes venezolanos o cubanos, la gente del Ande o diversas regiones del país, la misma Keiko y sus aportantes como Samuel Dyer. Tensión total. Reflexionando sobre este panorama caótico, la operación ha sido excesivamente burda como para no generar suspicacias sobre este tosco acontecimiento: demasiado evidente como para no generar dudas. ¿Cuál ha sido la intención de este descalabro? ¿A quién beneficiaría unas nuevas elecciones? Uno de los primeros beneficiados con esta posibilidad sería el impopular Congreso de la República, pues la realización de unos nuevos comicios tomaría casi un año, tiempo suficiente para que los congresistas cuestionables realicen nuevas acciones reñidas contra la sociedad en su conjunto; la otra es la recomposición de estrategias (aunque un poco apretada) de los partidos que no pasaron la valla y tendrían una segunda oportunidad: la regla es para todos, sin excepción, y, de ser así, la apretada campaña será feroz, sin escrúpulos. Pero las consecuencias negativas pueden ser nefastas para algunos partidos que pasaron la valla: el gran malestar generado en la ciudadanía al ver que su voto no sirvió de mucho o que fue despreciado o cuestionado por algunos candidatos puede tener un efecto búmeran contra esos líderes que despotricaron contra los votos de las regiones o el voto rural; el panorama puede ser demoledor, pues puede incluso afectar los resultados actuales de las cámaras de senadores y diputados. Pueden perder no sólo la soga, sino la cabra también; tienen que pensar en las posibles nefastas consecuencias de las decisiones que se podrían tomar. Cuidado. Por otro lado, la reacción servil contra la decisión del actual presidente José Balcázar de postergar la firma del contrato de aviones norteamericanos es lamentable; sea el hecho consumado o pendiente, las reacciones de líderes y varios ciudadanos ante las abiertas amenazas del embajador norteamericano contra nuestra nación fueron lamentables y despreciables, escasas de dignidad. El hecho de tener discrepancias con el actual dignatario no es justificación para no defender la soberanía nacional. Muestras de una acentuada sumisión. Indignante y vergonzoso.
Este espacio ha sido creado por Gerardo Cailloma con el fin de difundir mis ideas y poder compartir con el que esté interesado temas sobre cine, música, educación, viajes, literatura y todo aquella diletancia que produzca placer estético (como el buen comer)
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- Gerardo Cailloma
- Trujillo, La Libertad, Peru
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domingo, 26 de abril de 2026
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