Datos personales

Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
Mostrando entradas con la etiqueta viajes baratos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta viajes baratos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de agosto de 2026

CHICLAYO EXPRESS (CHICLAYO 1, CRÓNICA DE VIAJE)

 



Chiclayo, la ciudad de mis padres. Ciudad de mucho calor, dinámica y en constante expansión. Alfredo, en su afán de viajes interesantes, pero baratos, había planificado ir a esta ciudad por Fiestas Patrias; pero, por razones laborales se decidió ir el fin de semana, uno que iba a ser muy intenso, cargado de novedades, espacios interesantes y mucho, muchísimo calor. Un julio-agosto, usualmente marcado por el frío, ahora vemos cómo lo del Niño nos está afectando. Alfredo tuvo que cambiar los pasajes para poder salir en los momentos adecuados. Además, Alfredo iba a estrenar su juguete nuevo: un dron. Esto le va a permitir enriquecer las imágenes para su canal de YouTube sobre viajes baratos para todo tipo de viajero: https://www.youtube.com/results?search_query=viaja+jijunito. Pronto veremos ahí todas las imágenes que ha grabado en varios sitios de esta ciudad y sus alrededores.

Sábado 01 de agosto. Salimos a Chiclayo vía Emtrafesa en el primer bus que sale muy, muy temprano: 3:30 A.M. Eso nos iba a pasar factura. Levantarnos muy temprano (casi no dormimos), el viaje en sí y la llegada a Chiclayo con poco descanso, más el calor; todo era una combinación un poco pesada. Llegamos a nuestro destino a las 8 A.M. Como nuestro hotel estaba relativamente cerca del terminal, nos fuimos a pie. A pesar de la comodidad, el terminal está en la Av. Balta y genera un problema de tráfico en la caótica ciudad de Chiclayo como lo pudimos constatar más tarde ese día. Llegamos a nuestro hospedaje y nos dijeron que nuestra habitación iba a estar lista en media hora más o menos. Estábamos con hambre por lo que nos fuimos a tomar desayuno. Como Alfredo quería crear contenido sobre la pronta visita de Roberto Prevost, sacerdote que hizo mucha de su actividad religiosa en el Norte peruano, sobre todo en Chiclayo, ciudad que dejó para partir a Roma donde pronto sería el nuevo Papa, la cabeza de la iglesia católica mundial. Está tan vinculado a esta ciudad que en su primer discurso como Papa dedicó palabras en español a Chiclayo (https://www.youtube.com/watch?v=L9msekZPR8s). En realidad, la ciudad respira la pronta visita. Se ven imágenes y murales por diversas partes de la ciudad. Y, como es costumbre, también es una buena oportunidad de negocio. Eso lo íbamos a constatar donde íbamos a tomar el desayuno: restaurante El Trébol, el que se encuentra en plena plaza principal a un costado de la catedral. Estos han explotado el hecho de que el actual Papa iba a almorzar con regularidad al lugar; por eso, se denomina El Restaurante del Papa (https://trebolrestaurante.pe/). 


El lugar ha sido restaurado, así, como creo, los precios. Tomamos un desayuno para irnos al hotel y partir a nuestro primer objetivo de la visita: Zaña. Ya armados con nuestras cámaras y con bastante agua, nos fuimos al terminal Epsel (https://orientacionlambayecana.blogspot.com/p/paraderos.html). Felizmente ya estaba listo el micro para partir, sólo faltan dos pasajeros: nosotros. El calor estaba apretando. Uno puede apreciar lo sucio que es la entrada/salida de Chiclayo hacia el sur: bolsas de plástico y muchos desechos de construcción. Según comentarios previos, se había escogido una zona de las Pampas de Reque para hacer la gran misa cuando sea la visita del Papa. De haber elegido este lugar, la limpieza iba a ser una obra titánica. Lástima que decidieron cambiar de lugar, pues por quedar bien, hubiesen hecho la gestión y acción en favor de la ciudad. Chiclayo tiene que ver cómo maneja los residuos y desechos: reciclaje, centros de manejos de residuos; esto último hubiera sido genial, pero gracias a la corrupción en la que estuvo metido el excongresista Becerril y varios de sus hermanos. Nefastos personajes que hicieron daño contra la ciudad y alejar la inversión suiza del lugar. Llegamos luego de un trayecto que duró casi una hora (https://www.google.com/maps/dir/Terminal+Epsel,+Tarapac%C3%A1+113,+Jos%C3%A9+Leonardo+Ortiz+14002/Za%C3%B1a/@-6.8710156,-79.7823016,27668m/data=!3m2!1e3!4b1!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x904cef22061b8045:0x76c1cd5e85ac239b!2m2!1d-79.8315638!2d-6.7631521!1m5!1m1!1s0x904cd9c3dac782bf:0x63a48b2b7c011fd!2m2!1d-79.5772008!2d-6.90821!3e0?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDgwMi4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). Bajamos cerca de las ruinas del Convento de San Agustín, caminamos unas tres cuadras, pasamos por el Museo Afroperuano, que luego visitaríamos. En el trayecto, vimos algunos bonitos murales que espero algún día comiencen a aparecer en Trujillo por las paredes sin enlucir que abundan por todas partes. Generalmente, los murales son poco vandalizados y alegran al barrio en que surgen: los he visto en Valparaíso y Concepción en Chile. Sería una política muy atractiva para nuestras ciudades que tienen tantas paredes sin enlucir que afean a la ciudad y que da esa sensación de inacabado, imperfecto. Además, destacan imágenes de identidad cultural de la zona. El mural que vimos en Zaña muestra la cultura afroperuana a través de sus instrumentos y danzas. 


El mural está muy cerca de San Agustín. Nos dirigimos a este lugar, el cual conozco desde mi primera visita en 1984. Lo he visitado tantas veces que me permiten ver su evolución en cuanto al mantenimiento como el deterioro de algunas partes de los restos magníficos que quedan, sobre todo su claustro. El ingreso para personas de la tercera edad, como yo, es gratuito. Es una verdadera muestra de lo que sería una ciudad fantasma destruida por un ataque pirata y un Niño desastroso, calamidades que significaron el abandono sistemático de gran parte de la población hacia otras ciudades como Lambayeque o Trujillo. El convento todavía puede mostrar su magnífica arquitectura, lo que nos da una idea del esplendor que tuvo esta ciudad en la colonia. Esto se puede ver en la entrada hacia la mano izquierda, donde hay dos amplias salas en que está la boletería y tiene una interesante colección de antiguas fotos del lugar (algunas muy bellas) y hay una maqueta del convento. 



Aquí información del lugar que sí hay que visitar, pero respetando las indicaciones del lugar: https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=3756. Digo esto, pues hubo varios visitantes que no respetaban las señales de no ingresar en ciertas zonas y se ven en varias partes que hay desprendimiento de ladrillos que se van aflojando por el tiempo. Urge una buena restauración, pues este espacio ha generado un interesante movimiento turístico en la zona tanto para restaurantes como vendedores de recuerdos. Cabe destacar que cada vez más se restringen el acceso a diversos espacios. Anteriormente se podía subir al coro, pero esto ya no está limitado por razones de seguridad y estado del edificio. En esta oportunidad pude ver con más calma todo el claustro, en los que se ve también la acción depredadora de algunos visitantes, pues dejan sus inscripciones en las antiguas paredes en algunas habitaciones que aún quedan en pie. El sitio es también visitado por parejas de recién casados. Eso pudimos constar en vivo y en directo. Es muy simpático, pues la pareja era acosada por un perro callejero lanudo: un espectáculo desopilante. Ya acabadas las grabaciones de Alfredo, nos fuimos en dirección de los restos de la catedral, San Francisco y La Merced. 




Salimos por la entrada de la calle San Agustín y doblamos hacia la derecha por la calle Santo Toribio, que lleva al Seminario y Capilla de Santo Toribio de Mogrovejo. Este sitio lo íbamos a visitar posteriormente. Hay un sendero, llamado calle Tarata que lleva al cruce con el camino que lleva al río Zaña, ese que terminó por destruir a Zaña. Tanto la Iglesia Matriz (catedral) y el convento San Francisco estaban más cerca del río, por lo que ambos edificios fueron muy afectados por la gran inundación de 1720. Pese a esos daños, ambos sitios muestran restos que nos permiten apreciar la belleza y riqueza arquitectónica de estas iglesias. 



En la iglesia matriz, hay un espacio bastante muy bien intervenido que muestra donde estuvo la tumba de Toribio de Mogrovejo, quien falleció en 1606 en Zaña cuando estaba de visita. Al año siguiente de su fallecimiento, los restos fueron trasladados a Lima. Aquí alcanzo mi crónica de algunos viajes al lugar y hay datos históricos interesantes: https://elrincondeschultz.blogspot.com/2019/12/zana-y-huaca-rajada-pronto-pampagrande.html; https://elrincondeschultz.blogspot.com/2015/12/cronicas-de-lambayeque-2.html. Aquí hay información de la iglesia San Francisco: https://yimrodriguezsamper.wixsite.com/zanavirtual/la-iglesia-y-convento-de-san-francisco. Esta información es de la iglesia matriz: https://yimrodriguezsamper.wixsite.com/zanavirtual/blank-1. Lo interesante de esta visita es que Alfredo pudo usar el dron; así pudimos tener una vista aérea impresionante de la zona: vimos San Agustín, San Francisco, la iglesia Matriz.




Como última visita fuimos a La Merced. La capilla de Santo Toribio de Mogrovejo se encuentra cerca del lugar, espacio que está en refacción por lo que el ingreso es restringido, se espera que esté listo con la llegada del Papa. Como ven, todo gira alrededor de León XIV (https://www.gob.pe/institucion/regionlambayeque/noticias/1380281-zana-se-proyecta-como-destino-de-fe-y-cultura-con-inversion-superior-a-s-4-millones-en-santuario-de-santo-toribio-de-mogrovejo). Ya terminada la visita a los restos de las viejas iglesias coloniales, nos acercamos a un vendedor de postres tradicionales de la zona. 



En los años 90 visité el lugar con unas amigas y preguntamos por postres, pues hay toda una tradición dulcera de la población negra. En ese entonces, la oferta era triste; pero ahora hay mayor variedad y calidad. Como ya era tarde, casi las 3 P.M (no habíamos almorzado), algunos postres no nos venían mal: machacado de membrillo, barritas de ajonjolí, tejas rellenas de camote, dátiles o higo, higos rellenos, palillos de ajonjolí. Delicia. Nos levantó con un buen golpe de energía, en momentos en que el calor ya nos estaba causando estragos. Hay un texto de Angélica Arriola, La tradición en los dulces de Zaña, que describe los orígenes de esta tradición culinaria que ahora, felizmente, se está rescatando y que debe difundirse más para deleite de todos los visitantes  (https://www.academia.edu/16136994/La_tradici%C3%B3n_en_los_dulces_de_Za%C3%B1a_Lambayeque_Per%C3%BA). Luego de comprar un buen paquete nos fuimos a la plaza principal para que Alfredo vuele su dron y para que yo visite la actual iglesia principal del lugar. El espacio es sobrio, tranquilo, con un conjunto de imágenes de un Cristo crucificado. Salí para acompañar a Alfredo en su vuelo de dron. Las imágenes son bonitas, sorprendentes: otras perspectivas. 


Luego de comer un refrescante helado, nos fuimos al Museo Afroperuano, el cual visito nuevamente prácticamente 10 años después. Es un museo familiar, pero tiene un gran acervo de la cultura negra en nuestro país y sobre todo en la zona. Aproveché a comprar un libro pequeño Tambores africanos en América Latina del autor prolífero Luis Rocca Torres, quien es también el creador de este museo. En realidad, el museo tiene una gran colección de instrumentos de percusión, como es el caso de los tambores. Los vemos a lo largo de las salas que hay en el lugar. 





Amablemente me firmó su libro y le comenté que en mi anterior visita compré otro libro suyo: Herencia de esclavos en el Norte del Perú. (https://www.semanarioexpresion.com/Presentacion/noticia2.php?noticia=133&categoria=Culturales&edicionbuscada=696). Le comenté que en mi visita anterior vi una vasta colección de LP de música negra y me comentó que mucho de este material discográfico ha sido puesto en custodia en el Instituto Riva Agüero. El museo ubicado en Zaña antiguo (https://slaveryandremembrance.org/partners/partner/index.cfm?id=P0080&lang=spa) necesita mucho apoyo; como es privado no tiene apoyo estatal, pese a que tiene muchos reconocimientos tanto por parte del gobierno y privado, sea en el país como del extranjero; pero el mantenimiento es caro y hay pocas visitas. Me parece que los paquetes turísticos no lo integran en la visita a Zaña.

Salimos con Alfredo, nos fuimos al paradero para regresar a Chiclayo. Felizmente, partimos rápidamente. Al llegar a Chiclayo, bajamos cerca de la Av. Balta para tomar un taxi para ir al Mercado Modelo para visitar la zona de los brujos. Llegamos bastante cansados, pues llevar nuestras cámaras y el calor sí nos abatieron; además, la mala noche del viaje ayudó que nos sintamos muy fatigados. Vimos el tráfico endemoniado que azota a Chiclayo; los choferes de todo tipo de vehículo son tan avezados como los de Trujillo. Un verdadero pandemonium. Sin embargo, la motivación de ver este rincón del Mercado Modelo nos sacó suficiente energía. La primera vez que fui fue en 1988 cuando lo visitamos con Ingrid y Pierina. Había leído en los 80 del siglo pasado en una guía de viaje de Stephen Birnbaum sobre Sudamérica (https://en.wikipedia.org/wiki/Stephen_Birnbaum). En este libro, el autor comentaba que era el mercado más grande de brujería en toda Sudamérica. Increíble. 




El lugar está lleno de pócimas, plantas medicinales, imágenes diversas para diversos ritos como santos, la Santa Muerte, muñecos vudú, cráneos y pieles de animales. Una verdadera locura. Te mareas por todos los olores que te rodean. Dimos varias vueltas para que Alfredo tome varias imágenes con su cámara (https://blog.pdsviajes.com/peru/mercado-esoterico-en-chiclayo-peru/). Es un espacio visitado por mucha gente, razón por la cual los vendedores no se inmutaban cuando tomábamos fotos.

Pero, el cansancio nos obligó retirarnos para ir a descansar, tomar una buena ducha y cenar correctamente (no habíamos almorzado correctamente). Habíamos decidido ir a comer pollo a la brasa: pero fue una búsqueda infructuosa en el Centro Histórico cuando vimos las evaluaciones de los que había ahí. Me hizo recordar aquella visita con Orietta, Carmen y Maria (las tres peninsulares) que fuimos a más de tres restaurantes, pues no tenían las cosas que decían ofrecer. Y justo el 01 de agosto, día del cumpleaños de nuestra querida amiga Orietta, fecha que nos pasó ese periplo. Finalmente llegamos a uno al cual nos llevó un taxi a uno en la Av. Leguía, avenida que tiene muchos lugares de diversión. Al subir para sentarnos en paz para cenar, sube una banda de mariachis que rompió con la calma del lugar. Bajamos a la primera planta evitando la infernal bulla que retumbaba en la segunda planta. Tomamos un taxi de regreso y caímos como piedras en nuestras camas. Fin de la primera jornada.



martes, 16 de junio de 2026

SECHÍN AL PASO (CRÓNICA DE VIAJE)

 



Sechín es un sitio arqueológico que he visitado en diversas oportunidades a lo largo de mi vida. Cuando trabajaba en un colegio en Lima, un grupo de colegas y yo decidimos venir a este espacio en el auto de Maritza, tan loca y con ganas de viajar como todos los demás integrantes de ese grupo. En 1984 hicimos un peregrinaje en su Volkswagen hasta Casma para conocer la arqueología del lugar. En ese entonces no había GPS ni virtualidad, pero sí muchas ganas de conocer y de aventurarse. Logramos contactar con un profesor de historia de la zona y este nos llevó no sólo a Sechín, sino también a Chankillo, que aún no era del todo investigado como lo es ahora. La visita al sitio arqueológico fue impresionante; todo era nuevo para mí, las tallas eran impactantes y pudimos ver parcialmente unos frisos que ahora están ocultos para evitar la erosión (supongo yo). Logré tomar muchas fotos. Recién en un viaje posterior, en 2005 con Orietta Brusa y Carmen Ortega, pudimos ver el museo de sitio y una gran réplica de los frisos que hacen atractivo el lugar, especulando qué otros secretos arqueológicos ha de haber en este fascinante sitio. Luego, cuando dirigía el Dpto. de Humanidades de una universidad local, desarrollamos un proyecto con mis docentes que incluía una visita de estudios a Caral y, en el retorno, tocábamos Sechín. En un lapso de cuatro años, llevamos casi 3,500 estudiantes a ambos lugares con varios profesores acompañantes. En los últimos años, a raíz de la declaración de Chankillo como Patrimonio Mundial (https://www.gob.pe/institucion/embajada-del-peru-en-panama/noticias/509003-unesco-declaro-patrimonio-mundial-a-chankillo-el-complejo-astronomico-mas-antiguo-de-america-ubicado-en-el-peru), he ido un par de veces más a Sechín a ver los cambios en el museo de sitio (está bastante cambiado) y el sitio (no se ve mucho cambio en sí, debería indicarse los nuevos espacios descubiertos).

Domingo 14 de junio. El empedernido viajero Alfredo me propone hacer un viaje con poco presupuesto. Un desafío para mi edad, pues implicaba no tomar muchas comodidades y reducir tus gastos de manera drástica. Acepté el reto. Decidimos ir ese domingo, pues Alfredo tenía lunes libre y el viajecito prometía ser agotador. Un viaje que necesitaríamos hacer una conexión en Chimbote para ir a Casma y de ahí al centro arqueológico Sechín (ruinas y museo de sitio ( https://www.google.com/maps/dir/Trujillo/Complejo+Arqueologico+Cerro+Sech%C3%ADn,+14A,+02660/@-8.7999704,-79.3031125,9z/data=!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x91ad3d7fe3fae92d:0xd3bc7d125d4e8508!2m2!1d-79.0257381!2d-8.1157846!1m5!1m1!1s0x91abc7a65049b379:0x4d920f471e65f161!2m2!1d-78.2615013!2d-9.4830604!3e0?entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). Lo recomendable es tomarte un par de días, pues Casma está rodeado de muchos sitios arqueológicos que ameritan una buena permanencia. Hace años estuve en El Farol (mi primera visita) y luego en Las Poncianas. Pero esta vez era ida y vuelta. Nos levantamos temprano, pues la idea era salir en el bus de la empresa América Express (https://www.americaexpress.com.pe/#!) en el servicio de las 5 A.M. Alfredo tuvo un percance, por lo que tuvimos que salir a las 6 A.M. 


El trayecto es moderado, los buses han sido mejorados (recuerdo una vez haber viajado a Chimbote en 2016 en un bus en estado bastante calamitoso). Si compras tu pasaje de ida y vuelta, hay un buen descuento; por tanto, hicimos la compra de ida con retorno de horario abierto. 

El bus llegó casi cerca de las 9 A.M. al Terminal Terrestre de Nuevo Chimbote, que se encuentra en la Av. La Marina (https://www.google.com/maps/place/Terminal+Terrestre+Nuevo+Chimbote/@-9.1217864,-78.5407865,511m/data=!3m1!1e3!4m6!3m5!1s0x91ab843ff971c4b7:0xff4998fc8da2ea1f!8m2!3d-9.1210425!4d-78.5396749!16s%2Fg%2F11dxl7h317?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). Es un espacio bastante bien ubicado entre el antiguo y el nuevo Chimbote, interconectado con una buena avenida. Como íbamos sólo con nuestras cámaras, tomamos un colectivo cerca del puente peatonal (que sí los usan, bien) en dirección a la Plaza Mayor de Nuevo Chimbote (https://www.google.com/maps/dir/Terminal+Terrestre+Nuevo+Chimbote,+Jr.+Iquitos+190,+Chimbote+02711/Plaza+Mayor+de+Nuevo+Chimbote,+Nuevo+Chimbote+02711/@-9.1215792,-78.5378513,860m/data=!3m2!1e3!4b1!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x91ab843ff971c4b7:0xff4998fc8da2ea1f!2m2!1d-78.5396749!2d-9.1210425!1m5!1m1!1s0x91ab84489647f7bd:0x6334f66cb8566da9!2m2!1d-78.5311232!2d-9.1220885!3e0?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). El chofer iba con otro pasajero y discutían de política. El ambiente estaba un poco movido. Al llegar a la plaza nos dejó en la esquina de la Av. Country y la Pacífico. Nuevo Chimbote es otro mundo: calles bien asfaltadas, señalizadas, con ciclovías, avenidas amplias con negocios simpáticos. Quizás por haber sido domingo, las calles lucían tranquilas, limpias, sin mucho ruido. Otro mundo en verdad. El hambre apretaba y nos fuimos a un lugar para desayunar: ese fue el primer error que chocó con la idea de ahorro: nos fuimos al restaurante Donde Victoria (https://puntogo.pe/listing/donde-victoria/). El lugar es simpático, pero no apto si vas con idea de ahorrar. Pese a todo, mi tostón estaba rico. Hay que sacarle el jugo a la situación. Ya con la barriga llena y el corazón contento, nos fuimos a la agencia Kasma Express para ir a nuestro siguiente objetivo: Casma.


Tomamos un mototaxi (siempre alocados) hasta uno de los terminales de esta agencia. También conviene comprar pasaje de ida y vuelta, pues te dan descuento. En esta oportunidad sí nos tomó más tiempo de espera. Llegamos a Casma al terminal central y de ahí tomamos otro mototaxi a Sechín. (todo nos iba costando bastante moderado) Nos tomó unos 10 minutos (no había mucho tráfico). El conductor fue por las calles interiores (muy bien asfaltados y señalizados, moríamos de envidia frente al desastre que es Trujillo) evitando el tráfico de la Av. Panamericana. Llegamos a nuestro objetivo. Estaba abierto con escasas visitas: una pena. Pagamos nuestra entrada: 10 soles general y el caso mío, adulto mayor, sólo 5 soles. Decidimos primero ir al Cerro Sechín. Alfredo iba a hacer sus grabaciones, mientras yo me dedicaba a retratar cada una de las piedras labradas por estos antiguos habitantes y que fue descubierto por Julio C. Tello para la ciencia. Grande. En las últimas décadas se ha incluido un circuito que bordea el cerro Sechín desde el cual tienes otras perspectivas del lugar fuera de que te permite ver otros espacios de este sitio arqueológico. Es complejo enorme al cual van poniendo en valor paso a paso. Ojalá contase con más presupuesto, se difunda más y haya más visitas para estimular a Casma en apreciar el tesoro que tienen entre manos. Con Chankillo, han dado un giro grande en la arqueología e historia peruanas que debe ser más difundida. Los frisos ahora están ocultos, esos que pude ver parcialmente en nuestra visita en los 80. El complejo está cubierto para protegerlo de las lluvias y la erosión eólica. Hay amenaza de un mega Niño y son, precisamente, los sitios arqueológicos que sufren grandes daños. Ahora más conciencia de preservarlos, no sólo para la historia, la educación, sino para el turismo, una industria que genera muchos ingresos en países, ciudades y pueblos que han sabido manejarlo. Casma le falta mucho para que sea incluida en un circuito atractivo de viajeros que aprecian estos espacios, y son viajeros con mucho poder adquisitivo. Quizás la presencia de Chankillo ayude a cambiar esta situación que incluye la mejora de todos los servicios (transporte, vías, restaurantes, hoteles, movilidad, servicios de guía, recuerdos, conceptos culturales complementarios, redacción de textos, audiovisuales, un etcétera nada despreciable). Casma, por su riqueza arqueológica, puede ser una suerte de Chachapoyas (con Kuélap como ancla), de esta zona. Chachapoyas lo sabe y lo aprovecha. Volvamos a Sechín. El sitio es impresionante por las piedras talladas que se encuentran encajadas en las paredes que rodean al recinto. Las piedras son de diversos tamaños, pero las más grandes representan, parece ser, a sacerdotes guerreros, algunos tienen incluso cabezas en sus cintos. Las figuras de las víctimas descuartizadas causan bastante temor y son una lección muy antigua de anatomía. Hay algunas escenas bastante explícitas como las cabezas degolladas o cuerpos cortados. Aquí más información: https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=223




Alfredo estuvo en sus grabaciones y lo esperé un rato. Luego tuvo un percance con un guardián que lo comenzó a molestar para indicarle que estaba prohibido grabar, mas sí se podían tomar fotos; esto molestó a Alfredo y se fue a reclamar la dirección en el museo, quien le dio la razón. Pese a todo, Alfredo estaba ya un poco fastidiado por lo que me dijo que subiera solo, pues le quedaba todavía varias cosas por grabar y queríamos regresar a una buena hora a Chimbote para almorzar (ya eran casi las dos de la tarde cuando terminamos de visitar el sitio y nos dirigimos al Museo de Sitio Max Uhle. 



Este es pequeño, pero tiene una información interesante: tiene pocos objetos de colección (ceramios, sobre todo), pero sí una rica infografía del lugar y de Chankillo (https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=224). Ya casi las 2:30 P.M. comenzamos el retorno. Caminamos un tramo de unos 500 metros hasta el encuentro con la carretera que va a Huaraz. Pasó un mototaxi que iba con una gran refrigeradora en la parte posterior: toda una experiencia loca. El chofer nos llevó hasta el terminal al cual habíamos llegado hace casi dos horas y medias. Un bus estaba por salir. Subimos para regresar a Chimbote. Otros 40 minutos más o menos hasta el terminal del cual partimos. Descendimos para tomar otro mototaxi: era el día del mototaxi. Alfredo quería ir a un restaurante que recordaba como bueno; estuve ahí también en una rápida visita en 2017: el Maruchitas que quedaba en un espacio encerrado de la Av. Argentina (https://wanderboat.ai/restaurants/peru/nuevo-chimbote/las-maruchitas-pescados-y-mariscos/RwF4W0GZQdSwBTopToyO3w). Este restaurante había cambiado de sitio, el chofer del mototaxi nos iba a dejar en el lugar correcto, pero se pensó que no era el sitio correcto. Nos llevó ya casi cerca de la plaza mayor y nos dimos con la sorpresa del cambio. Caminamos tres cuadras de la misma Av. Argentina en las cuales pude constatar el buen estado en que estaban las calles, veredas, la limpieza, la señalización; verdaderamente otra idea de Chimbote. Fuimos la Maruchitas, pero la bulla era insoportable, rompía la tranquilidad del barrio, la cantante chillaba y no sé cómo los comensales pueden conversar en medio de esa bulla, aunque creo que la mayoría está más pendiente de su celular. Dimos media vuelta para ir al restaurante en el cual habíamos bajado: Señor Marisco (https://www.instagram.com/srmarisco/). Había hablado con un amigo, Augusto Rubio, quien vive en Chimbote para vernos ahí tras el almuerzo, pero nuestros planes se fueron dilatando por lo que no pudimos encontrarnos. Una vez concluida nuestro almuerzo en medio del fútbol (no pude comer mucho, pues estaba bastante picante mi arroz con marisco), decidimos retornar. Tomamos un colectivo que nos llevó al Terminal Terrestre para hacer nuestro viaje de retorno. Salimos en el bus de las 5 P.M. Bastante puntual. Llegamos a Trujillo casi a las 9 de la noche.

Fin de nuestro viaje económico (¡salvo por la comida!)