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Trujillo, La Libertad, Peru
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domingo, 5 de julio de 2026

PUERTO MALABRIGO O PUERTO CHICAMA, UN MUNDO DE POSIBILIDADES (CRÓNICA DE VIAJE)

  



Domingo 28 de junio. Tras la experiencia de Sechín siendo visitado con el transporte público para ver los servicios que debe tomar una persona que quiera desplazarse de manera económica para hacer turismo en nuestra región y el país, decidimos Alfredo y yo ir a Puerto Malabrigo, lugar al cual había ido anteriormente con mi auto recientemente. La idea era poder conocer las facilidades que puedes tener de manera económica para acceder a muchos lugares con potencial turístico. Y Puerto Malabrigo era uno de esos. La primera vez que estuve en este puerto fue en 1974 cuando vine con Carlos Miranda, un amigo de colegio que se había instalado en Trujillo en una familia de aquí. Fuimos a ver una fábrica de harina de pescado que comenzaron a crecer en la zona (en la actualidad hay algunas que vimos en mi anterior visita). Otras veces fui para disfrutar de la playa en los 8, cuando íbamos en tropa familiar. Y luego ya este siglo fui con algunos amigos y Maria quien, como arquitecta, quería ver la arquitectura de la zona de clara influencia alemana, pues era parte del circuito de producción y distribución de Casagrande que usaba este muelle para la exportación de azúcar. En esa visita pudimos ver cómo la influencia alemana se puede ver en diversas edificaciones como las estaciones de Pacasmayo y la de Puerto Malabrigo. Esta es mi crónica de viaje de esa visita: https://elrincondeschultz.blogspot.com/2015/02/pacasmayo-san-pedro-de-lloc-y-puerto.html. También hay que leer el interesante libro La política británica en la Guerra del Pacífico de Enrique Amayo (https://www.gbv.de/dms/sub-hamburg/042748240.pdf), quien nos describe todo el movimiento realizado, de manera competitiva, entre el Imperio Británico y el naciente Imperio Alemán por adueñarse de recursos básicos en Sudamérica, razón por la cual una familia de origen alemán, los Gildemeister, iba a ser la propietaria de este gran ingenio azucarero. Quizás por razones del destino, Casagrande pudiese haber caído en manos británicas. Cosas de la historia.

Volvamos a nuestro itinerario. Con un taxi nos fuimos al Óvalo Larco a tomar un bus que va en dirección de Paiján y Puerto Chicama (así se lo conoce más). Aunque no es su paradero inicial, sí va relativamente vacío. Además, como era domingo, no había mucha gente. Todavía. A medida que iba yendo por la Av. América, más gente iba subiendo y cuando tomamos la Av. Túpac Amaru o José Condorcanqui desde el Óvalo Mochica. Nos iba a tomar un poco más de una hora en llegar a nuestro destino, pues se iba a detener en ciertos lugares a subir o bajar pasajeros (https://www.google.com/maps/dir/Emtrafesa+-+Agencia+%C3%93valo+Mochica,+Av.+Pablo+Casals+105,+Trujillo+13011/Puerto+Malabrigo/@-8.0757242,-79.0571194,4859m/data=!3m1!1e3!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x91ad3deb2bc87bcb:0xe13a1773808dc04!2m2!1d-79.0388412!2d-8.094563!1m5!1m1!1s0x9052aa4d8ce0d5ed:0x9899f81acf47dbda!2m2!1d-79.4338188!2d-7.7001724!3e0?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYyOS4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). La parada más larga fue en Paiján, donde descendió la mayoría de pasajeros. Seguimos nuestra trayectoria ya hasta nuestro destino final, el último paradero, el cual no está muy lejos de nuestro objetivo de viaje: el muelle de Malabrigo y los restos de la estación de carga del lugar. Al llegar, cada uno hizo lo que quería hacer: Alfredo, grabar su video; yo, hacer fotografía de lugares interesantes. Así pues, di una vuelta más extensa de los espacios en los cuales se encontraban los almacenes, los espacios de descarga, los talleres donde se reparaban y alistaban las locomotoras o los vagones carga. 



Históricamente, este territorio tiene una larga ocupación humana desde tiempos precolombinos como lo indica estos textos: https://www.elbrujo.pe/blog/territorio-y-sociedad-indigena-en-el-valle-de-chicama-del-siglo-xvi#. Como se indica en el texto, “[..] la comunidad indígena de Malabrigo continuó realizando sus actividades económicas tradicionales como la pesca, la explotación de sal, el salado de pescado y el intercambio de este recurso marino por productos agrícolas, dado que no poseían tierras que cultivar. Al sur, las reducciones de Cao y Santiago estaban habitadas por familias de campesinos y presumiblemente también de pescadores que aprovechaban el amplio litoral. Por otro lado, los pueblos de tierra adentro como Chocope era el lugar de vivienda de los agricultores, quienes progresivamente incorporaron el cultivo masivo de plantas foráneas como el trigo y, por supuesto, la caña de azúcar. [..]”. Luego, ya en época de la república, tenemos otra historia interesante: “[..] Conocido como Mamape hasta 1830 aproximadamente, adopta el nombre de Puerto Malabrigo cuando una embarcación que hacía el trayecto Colombia - Panamá encalla en la isla Macabí y naufraga debido a la fuerte tempestad nocturna. Los tripulantes que en primer momento intentaron nadar hasta la orilla fueron rescatados al día siguiente por nativos del lugar, quienes los condujeron a la playa de “La Punta”.  Entre los náufragos estaba un español de origen barcelonés de apellido Malabrigo el cual contrajo matrimonio con una lugareña y juntos abrieron un restaurante que llamaron “Malabrigo”, este restaurante fue muy concurrido por los pobladores del Valle Chicama; tanto fue la influencia que no se decía vamos a Mamape, sino vamos a Malabrigo, así se quedó con ese nombre. El nombre de Malabrigo duró hasta 1915, año en que fue reemplazado por el de Puerto Chicama, debido a una serie de cambios que el gobierno de la época introduce, entre ellos concede a la Hacienda Casagrande el derecho de construir servicios, libertad de importar y exportar mercaderías y sus azúcares, construir una vía férrea que conecte Malabrigo con Casa Grande, entre otros. [..] (https://www.academia.edu/23885634/Malabrigo_Puerto_Chicama). Fue, pues, a finales del siglo XIX e inicios del XX fue el esplendor de este lugar. Ingentes cantidades de azúcar era exportada y diversos productos importados llegaban a este sitio. La edificación del complejo aduanero es muy parecida al de Pacasmayo: estilo alemán. Al llegar al lugar luego de una breve marcha nos dirigimos a esos abandonados almacenes en el que se aún maquinaria abandonada. Recuerdo cuando estuve en Eten una oportunidad, tuvimos la oportunidad de visitar un parque ferroviario con muchas locomotoras y vagones abandonados. Estaban tratando de hacer un parque temático en el lugar y era muy interesante. Eten tiene un puerto muy atractivo y llegar con el tren hasta sus instalaciones debió haber sido un espectáculo fascinante. Sólo queda el muelle como un recuerdo de su esplendor también. Aquí está mi crónica que narra esa visita a este interesante lugar en Eten en noviembre del 2014 (https://elrincondeschultz.blogspot.com/2015/01/cronicas-lambayecanas-2-el-ferrocarril.html). Con la familia Gildemeister Casagrande llegó a ser una de las mayores productoras de azúcar del mundo y usaba este muelle para su exportación. El complejo constaba del Muelle aún en uso, pero que está bastante deteriorado y algunas partes cuenta con algunas reparaciones bastante cuestionadas: el muelle tiene varios rieles, algunos vagones de carga y maquinaria para descarga; este fue construido por el ingeniero alemán Helmuth Bolzmann en 1917. Desde allí operaban locomotoras a vapor que transportaban los sacos de azúcar por rieles desde las fábricas de los valles hasta las bodegas frente al mar, donde los enormes barcos los esperaban. 



Se contaba con un ferrocarril que traía y transportaba principalmente azúcar a los almacenes de Acopio, donde se guardaba el azúcar antes de ser exportada. Actualmente, algunos de estos restos arquitectónicos aún se pueden observar en el balneario, pero están es estado de total abandono e, incluso, se ha cometido un pillaje y pintan sus paredes o las locomotoras. Cuando visité el lugar en 2014, varias locomotoras estaban protegidas con un plástico, ahora está todo el material expuesto. Una pena. Lo que sí es que se ha catalogado todo lo que queda de maquinaria. Ojalá haya algún plan para mantener este patrimonio. Mientras esperaba a Alfredo que terminara de filmar su material, fui bordeando los almacenes hasta ver a lo lejos los restos de un cementerio antiguo, el cual ha caído en desuso. Aquí hay unos cuantos datos más: https://www.facebook.com/historiadecasagrande/posts/puerto-malabrigo-y-linea-ferrea-casa-grande-cuando-era-administrada-por-los-gild/122102155112639926/. Actualmente se usa otro que no se halla lejos del antiguo (https://www.google.com/maps/place/Cementerio+de+Malabrigo/@-7.6994216,-79.4315211,362m/data=!3m1!1e3!4m6!3m5!1s0x9052abac9d000001:0xa186eb1040a92654!8m2!3d-7.6992712!4d-79.431181!16s%2Fg%2F11y7cl4gtq?hl=es&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYyOS4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). El cementerio tiene muchas tumbas abandonadas, algunas colapsadas; incluso en un mausoleo bastante antiguo parecía tener un ocupante nocturno, pues había un colchón y ropa vieja. Como dice Bécquer, “qué solos se quedan los muertos”.  




Luego de ver algunos detalles más, decidí retornar para irnos ya al muelle. Lo que vimos sí fue un poco preocupante: muchas aves guaneras, sobre todo pelícanos, sobre el muelle. Espero que no sea un mal síntoma, pues cuando veías muchas de estas aves muy cerca de los puertos de pesca es un indicio de escasez de peces por los cambios de clima. Se anuncia un Fenómeno del Niño bastante fuerte y ver estas aves me parece un mal presagio; no por ellas, sino por lo que significa. Espero estar equivocado. 


Una vez culminada nuestra visita a este complejo añejo nos fuimos a almorzar a uno de los numerosos restaurantes que hay. Lo malo es que te sirven la comida un poco picante, algo que ya no puedo disfrutar como antes. Pero no dejaba de estar rico, fuera del hecho de que era ya las dos de la tarde y el hambre apretaba. Una vez satisfecho nuestro apetito, nos fuimos a tomar las últimas fotos al malecón recordando las veces que estuve en este lugar y haber comido en un restaurante (el único) de un señor que se hacía llamar El Hombre. Comimos unos cangrejos reventados con sabor a cielo. Esos años. Nos fuimos al paradero inicial de los buses en la calle Tarapacá con Alfonso Ugarte para iniciar nuestro retorno que duró un poco más de una hora. La brisa marina y la caminata fueron lo suficientemente contundente para tomar un buen descanso, una siesta que no fue perturbada por el movimiento del bus. Llegamos a Trujillo casi a las 5 PM. Una buena visita a este sitio con mucho potencial. A ver quién le pone el cascabel al gato.



martes, 16 de junio de 2026

SECHÍN AL PASO (CRÓNICA DE VIAJE)

 



Sechín es un sitio arqueológico que he visitado en diversas oportunidades a lo largo de mi vida. Cuando trabajaba en un colegio en Lima, un grupo de colegas y yo decidimos venir a este espacio en el auto de Maritza, tan loca y con ganas de viajar como todos los demás integrantes de ese grupo. En 1984 hicimos un peregrinaje en su Volkswagen hasta Casma para conocer la arqueología del lugar. En ese entonces no había GPS ni virtualidad, pero sí muchas ganas de conocer y de aventurarse. Logramos contactar con un profesor de historia de la zona y este nos llevó no sólo a Sechín, sino también a Chankillo, que aún no era del todo investigado como lo es ahora. La visita al sitio arqueológico fue impresionante; todo era nuevo para mí, las tallas eran impactantes y pudimos ver parcialmente unos frisos que ahora están ocultos para evitar la erosión (supongo yo). Logré tomar muchas fotos. Recién en un viaje posterior, en 2005 con Orietta Brusa y Carmen Ortega, pudimos ver el museo de sitio y una gran réplica de los frisos que hacen atractivo el lugar, especulando qué otros secretos arqueológicos ha de haber en este fascinante sitio. Luego, cuando dirigía el Dpto. de Humanidades de una universidad local, desarrollamos un proyecto con mis docentes que incluía una visita de estudios a Caral y, en el retorno, tocábamos Sechín. En un lapso de cuatro años, llevamos casi 3,500 estudiantes a ambos lugares con varios profesores acompañantes. En los últimos años, a raíz de la declaración de Chankillo como Patrimonio Mundial (https://www.gob.pe/institucion/embajada-del-peru-en-panama/noticias/509003-unesco-declaro-patrimonio-mundial-a-chankillo-el-complejo-astronomico-mas-antiguo-de-america-ubicado-en-el-peru), he ido un par de veces más a Sechín a ver los cambios en el museo de sitio (está bastante cambiado) y el sitio (no se ve mucho cambio en sí, debería indicarse los nuevos espacios descubiertos).

Domingo 14 de junio. El empedernido viajero Alfredo me propone hacer un viaje con poco presupuesto. Un desafío para mi edad, pues implicaba no tomar muchas comodidades y reducir tus gastos de manera drástica. Acepté el reto. Decidimos ir ese domingo, pues Alfredo tenía lunes libre y el viajecito prometía ser agotador. Un viaje que necesitaríamos hacer una conexión en Chimbote para ir a Casma y de ahí al centro arqueológico Sechín (ruinas y museo de sitio ( https://www.google.com/maps/dir/Trujillo/Complejo+Arqueologico+Cerro+Sech%C3%ADn,+14A,+02660/@-8.7999704,-79.3031125,9z/data=!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x91ad3d7fe3fae92d:0xd3bc7d125d4e8508!2m2!1d-79.0257381!2d-8.1157846!1m5!1m1!1s0x91abc7a65049b379:0x4d920f471e65f161!2m2!1d-78.2615013!2d-9.4830604!3e0?entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). Lo recomendable es tomarte un par de días, pues Casma está rodeado de muchos sitios arqueológicos que ameritan una buena permanencia. Hace años estuve en El Farol (mi primera visita) y luego en Las Poncianas. Pero esta vez era ida y vuelta. Nos levantamos temprano, pues la idea era salir en el bus de la empresa América Express (https://www.americaexpress.com.pe/#!) en el servicio de las 5 A.M. Alfredo tuvo un percance, por lo que tuvimos que salir a las 6 A.M. 


El trayecto es moderado, los buses han sido mejorados (recuerdo una vez haber viajado a Chimbote en 2016 en un bus en estado bastante calamitoso). Si compras tu pasaje de ida y vuelta, hay un buen descuento; por tanto, hicimos la compra de ida con retorno de horario abierto. 

El bus llegó casi cerca de las 9 A.M. al Terminal Terrestre de Nuevo Chimbote, que se encuentra en la Av. La Marina (https://www.google.com/maps/place/Terminal+Terrestre+Nuevo+Chimbote/@-9.1217864,-78.5407865,511m/data=!3m1!1e3!4m6!3m5!1s0x91ab843ff971c4b7:0xff4998fc8da2ea1f!8m2!3d-9.1210425!4d-78.5396749!16s%2Fg%2F11dxl7h317?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). Es un espacio bastante bien ubicado entre el antiguo y el nuevo Chimbote, interconectado con una buena avenida. Como íbamos sólo con nuestras cámaras, tomamos un colectivo cerca del puente peatonal (que sí los usan, bien) en dirección a la Plaza Mayor de Nuevo Chimbote (https://www.google.com/maps/dir/Terminal+Terrestre+Nuevo+Chimbote,+Jr.+Iquitos+190,+Chimbote+02711/Plaza+Mayor+de+Nuevo+Chimbote,+Nuevo+Chimbote+02711/@-9.1215792,-78.5378513,860m/data=!3m2!1e3!4b1!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x91ab843ff971c4b7:0xff4998fc8da2ea1f!2m2!1d-78.5396749!2d-9.1210425!1m5!1m1!1s0x91ab84489647f7bd:0x6334f66cb8566da9!2m2!1d-78.5311232!2d-9.1220885!3e0?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). El chofer iba con otro pasajero y discutían de política. El ambiente estaba un poco movido. Al llegar a la plaza nos dejó en la esquina de la Av. Country y la Pacífico. Nuevo Chimbote es otro mundo: calles bien asfaltadas, señalizadas, con ciclovías, avenidas amplias con negocios simpáticos. Quizás por haber sido domingo, las calles lucían tranquilas, limpias, sin mucho ruido. Otro mundo en verdad. El hambre apretaba y nos fuimos a un lugar para desayunar: ese fue el primer error que chocó con la idea de ahorro: nos fuimos al restaurante Donde Victoria (https://puntogo.pe/listing/donde-victoria/). El lugar es simpático, pero no apto si vas con idea de ahorrar. Pese a todo, mi tostón estaba rico. Hay que sacarle el jugo a la situación. Ya con la barriga llena y el corazón contento, nos fuimos a la agencia Kasma Express para ir a nuestro siguiente objetivo: Casma.


Tomamos un mototaxi (siempre alocados) hasta uno de los terminales de esta agencia. También conviene comprar pasaje de ida y vuelta, pues te dan descuento. En esta oportunidad sí nos tomó más tiempo de espera. Llegamos a Casma al terminal central y de ahí tomamos otro mototaxi a Sechín. (todo nos iba costando bastante moderado) Nos tomó unos 10 minutos (no había mucho tráfico). El conductor fue por las calles interiores (muy bien asfaltados y señalizados, moríamos de envidia frente al desastre que es Trujillo) evitando el tráfico de la Av. Panamericana. Llegamos a nuestro objetivo. Estaba abierto con escasas visitas: una pena. Pagamos nuestra entrada: 10 soles general y el caso mío, adulto mayor, sólo 5 soles. Decidimos primero ir al Cerro Sechín. Alfredo iba a hacer sus grabaciones, mientras yo me dedicaba a retratar cada una de las piedras labradas por estos antiguos habitantes y que fue descubierto por Julio C. Tello para la ciencia. Grande. En las últimas décadas se ha incluido un circuito que bordea el cerro Sechín desde el cual tienes otras perspectivas del lugar fuera de que te permite ver otros espacios de este sitio arqueológico. Es complejo enorme al cual van poniendo en valor paso a paso. Ojalá contase con más presupuesto, se difunda más y haya más visitas para estimular a Casma en apreciar el tesoro que tienen entre manos. Con Chankillo, han dado un giro grande en la arqueología e historia peruanas que debe ser más difundida. Los frisos ahora están ocultos, esos que pude ver parcialmente en nuestra visita en los 80. El complejo está cubierto para protegerlo de las lluvias y la erosión eólica. Hay amenaza de un mega Niño y son, precisamente, los sitios arqueológicos que sufren grandes daños. Ahora más conciencia de preservarlos, no sólo para la historia, la educación, sino para el turismo, una industria que genera muchos ingresos en países, ciudades y pueblos que han sabido manejarlo. Casma le falta mucho para que sea incluida en un circuito atractivo de viajeros que aprecian estos espacios, y son viajeros con mucho poder adquisitivo. Quizás la presencia de Chankillo ayude a cambiar esta situación que incluye la mejora de todos los servicios (transporte, vías, restaurantes, hoteles, movilidad, servicios de guía, recuerdos, conceptos culturales complementarios, redacción de textos, audiovisuales, un etcétera nada despreciable). Casma, por su riqueza arqueológica, puede ser una suerte de Chachapoyas (con Kuélap como ancla), de esta zona. Chachapoyas lo sabe y lo aprovecha. Volvamos a Sechín. El sitio es impresionante por las piedras talladas que se encuentran encajadas en las paredes que rodean al recinto. Las piedras son de diversos tamaños, pero las más grandes representan, parece ser, a sacerdotes guerreros, algunos tienen incluso cabezas en sus cintos. Las figuras de las víctimas descuartizadas causan bastante temor y son una lección muy antigua de anatomía. Hay algunas escenas bastante explícitas como las cabezas degolladas o cuerpos cortados. Aquí más información: https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=223




Alfredo estuvo en sus grabaciones y lo esperé un rato. Luego tuvo un percance con un guardián que lo comenzó a molestar para indicarle que estaba prohibido grabar, mas sí se podían tomar fotos; esto molestó a Alfredo y se fue a reclamar la dirección en el museo, quien le dio la razón. Pese a todo, Alfredo estaba ya un poco fastidiado por lo que me dijo que subiera solo, pues le quedaba todavía varias cosas por grabar y queríamos regresar a una buena hora a Chimbote para almorzar (ya eran casi las dos de la tarde cuando terminamos de visitar el sitio y nos dirigimos al Museo de Sitio Max Uhle. 



Este es pequeño, pero tiene una información interesante: tiene pocos objetos de colección (ceramios, sobre todo), pero sí una rica infografía del lugar y de Chankillo (https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=224). Ya casi las 2:30 P.M. comenzamos el retorno. Caminamos un tramo de unos 500 metros hasta el encuentro con la carretera que va a Huaraz. Pasó un mototaxi que iba con una gran refrigeradora en la parte posterior: toda una experiencia loca. El chofer nos llevó hasta el terminal al cual habíamos llegado hace casi dos horas y medias. Un bus estaba por salir. Subimos para regresar a Chimbote. Otros 40 minutos más o menos hasta el terminal del cual partimos. Descendimos para tomar otro mototaxi: era el día del mototaxi. Alfredo quería ir a un restaurante que recordaba como bueno; estuve ahí también en una rápida visita en 2017: el Maruchitas que quedaba en un espacio encerrado de la Av. Argentina (https://wanderboat.ai/restaurants/peru/nuevo-chimbote/las-maruchitas-pescados-y-mariscos/RwF4W0GZQdSwBTopToyO3w). Este restaurante había cambiado de sitio, el chofer del mototaxi nos iba a dejar en el lugar correcto, pero se pensó que no era el sitio correcto. Nos llevó ya casi cerca de la plaza mayor y nos dimos con la sorpresa del cambio. Caminamos tres cuadras de la misma Av. Argentina en las cuales pude constatar el buen estado en que estaban las calles, veredas, la limpieza, la señalización; verdaderamente otra idea de Chimbote. Fuimos la Maruchitas, pero la bulla era insoportable, rompía la tranquilidad del barrio, la cantante chillaba y no sé cómo los comensales pueden conversar en medio de esa bulla, aunque creo que la mayoría está más pendiente de su celular. Dimos media vuelta para ir al restaurante en el cual habíamos bajado: Señor Marisco (https://www.instagram.com/srmarisco/). Había hablado con un amigo, Augusto Rubio, quien vive en Chimbote para vernos ahí tras el almuerzo, pero nuestros planes se fueron dilatando por lo que no pudimos encontrarnos. Una vez concluida nuestro almuerzo en medio del fútbol (no pude comer mucho, pues estaba bastante picante mi arroz con marisco), decidimos retornar. Tomamos un colectivo que nos llevó al Terminal Terrestre para hacer nuestro viaje de retorno. Salimos en el bus de las 5 P.M. Bastante puntual. Llegamos a Trujillo casi a las 9 de la noche.

Fin de nuestro viaje económico (¡salvo por la comida!)




domingo, 19 de enero de 2020

AISLADOS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMINGO 19 DE ENERO TRUJILLO)


En un reciente artículo informativo difundido por las redes este último 13 de enero, da cuenta del buen número de turistas que visitaron el museo Tumbas Reales de Lambayeque. Datos varios que se dan en esta noticia deben llamarnos poderosamente a la reflexión.
Comencemos por la información de que dicho museo se considera entre los diez mejores del mundo; imagino en el ámbito de su especialidad, la arqueología. Veamos números: el Museo Egipcio de El Cairo recibió cinco millones; Museo de Antropología de México, un poco más de un millón; el Museo del Oro de Colombia, un poco más de setecientos mil. Museo Tumbas Reales, 176,337. Otro dato que preocupa es el hecho de que los siguientes museos que captaron buen número de visitantes no son de la zona ni de las regiones colindantes como La Libertad. Por ejemplo, los museos importantes de nuestra zona (Museo Cao, Museo de Sitio de Chan Chan y Museo Huacas de Moche) no figuran en la lista. Otro dato: del número de turistas visitantes a dicho museo, solo el 6 % son foráneos.
De los datos anteriores, podemos inferir muchas cosas. Primero, la necesidad de trabajar con los datos para partir de principios correctos y verídicos; la exaltación es buena por un momento, pero puede terminar por tergiversar los proyectos de un país que debe de apostar por el turismo. El segundo sí es grave, pues denota una falta de coordinación de todos los actores que trabajan en la aún incipiente industria sin chimeneas de la Región Norte. Las empresas y organismos estatales y regionales deben focalizar su trabajo en la coordinación y comunicación para poder hacer de esta una industria cuyos efectos se expandan por nuestras regiones. El último punto. Tomemos la cifra del museo, ancla para otros sitios turísticos: según los datos, solo 10,580 turistas foráneos llegaron al Museo citado. Si en agosto del año pasado, se daba la noticia de que Perú había recibido 2´177,142 (se recibió más de 4 millones); los datos del museo no representan ni el 1% de la cifra captada a nivel internacional.
La situación puede revertirse con un trabajo en equipo. La remodelación del aeropuerto de Chiclayo es una gran ventaja para no desperdiciarse. Kuelap, pese a sus limitaciones, es otra estrella que generará cada vez más valor a nuestras regiones. Por eso, la reparación de la infraestructura de nuestras ciudades es vital para no dar la imagen de ciudad arruinada que tiene Trujillo (por ejemplo) por el estado lamentable de sus calles. O la culminación de vías rápidas que permitan a viajeros terrestres ir a nuestras ciudades; pero la insufrible Autopista del Sol, plagada de desvíos y accidentes, aleja a los que gustan conocer al país de esa manera. Y la coordinación de todos los que trabajan directa e indirectamente en esta industria es necesario. Sector público y privado (hoteles, restaurantes, servicios, transporte) deben de articularse para un real trabajo en equipo. Sino esos magros porcentajes permanecerán.

domingo, 6 de agosto de 2017

OPORTUNIDADES PERDIDAS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMINGO 06 DE AGOSTO) POTENCIAL TURÍSTICO EN PELIGRO

Viajar en Fiestas Patrias puede ser una experiencia frustrante y fascinante. Es una oportunidad excelente para visitar diversos lugares fascinantes que te ofrece el amplio territorio peruano y también, para bien o para mal, constatar cuánto hemos desarrollado como país diversos conceptos con los que nos llenamos la boca o nos saturan por diversos medios. Desde el punto de vista del lugar visitado, es un verdadero desafío poder constatar de manera directa y sin atenuantes todo aquello para lo cual, hipotéticamente, se han estado preparando: es la verdadera prueba de fuego por la que pasan todas las instituciones ligadas a diversos ramos. En este caso, a los servicios turísticos.
En un viaje a la ciudad de Chiclayo con un grupo de amigos, tuvimos la oportunidad de visitar varios lugares  interés histórico que circundan a la capital de la amistad, como la llaman. Pensábamos que el reciente fenómeno del Niño costero había afectado la integridad de los principales monumentos turísticos de la zona; sin embargo -salvo Huaca Chotuna, zona seriamente afectada- los monumentos, casas y edificios coloniales, o museos que tuvimos oportunidad de visitar habían sobrevivido al fuerte embate de la naturaleza. Túcume, Museo Brüning, Lambayeque, Mórrope, colmaron nuestras expectativas con creces. Y lo más grato fue ver una Lambayeque como ciudad más simpática, atractiva, con monumentos coloniales restaurados como la bella capilla de San Francisco; o un siempre interesante Museo Brüning con la exposición permanente de la Dama de Chornancap. Perú es un país viejo; recuerdo que una revista europea de viajes interesantes por el mundo llamó a nuestro país El viejo nuevo mundo.
Pero, nuestra riqueza no es por todos apreciada. Muchas son las personas aún que ven un monumento histórico como una gran pila de piedras. En otros lugares, espacios como estos son rápidamente convertidos en conceptos culturales turísticos, acompañados de una fuerza comunicativa e incluida en un circuito turístico mundial. He estado en lugares en los que el verdadero valor no radicaba en los objetos de sí, sino en la idea creada y consumida por uno. Se paga por un concepto. Perú puede tener miles: naturales, históricos, de aventuras, místicos, etc. Falta imaginación, una dosis de riesgo, más un trabajo en conjunto, en equipo, para que una maquinaria así eche a andar.
Todo esto debe de ir acompañado de un buen servicio. De manera directa, experimentamos la frustración de ser testigos o víctimas de un mal servicio. Desde la limpieza de un lugar hasta la atención recibida en un restaurante son claves decisivas para una buena impresión. O una pésima. Mala o tergiversada información, o incapacidad de plantear soluciones ante una simple carencia son factores por los cuales tuvimos que visitar cuatro diferentes restaurantes hasta hallar el adecuado. Los tres primeros restaurantes ya están fuera de nuestras agendas en futuras visitas. Como matar la gallina de los huevos de oro.