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Trujillo, La Libertad, Peru
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martes, 16 de junio de 2026

SECHÍN AL PASO (CRÓNICA DE VIAJE)

 



Sechín es un sitio arqueológico que he visitado en diversas oportunidades a lo largo de mi vida. Cuando trabajaba en un colegio en Lima, un grupo de colegas y yo decidimos venir a este espacio en el auto de Maritza, tan loca y con ganas de viajar como todos los demás integrantes de ese grupo. En 1984 hicimos un peregrinaje en su Volkswagen hasta Casma para conocer la arqueología del lugar. En ese entonces no había GPS ni virtualidad, pero sí muchas ganas de conocer y de aventurarse. Logramos contactar con un profesor de historia de la zona y este nos llevó no sólo a Sechín, sino también a Chankillo, que aún no era del todo investigado como lo es ahora. La visita al sitio arqueológico fue impresionante; todo era nuevo para mí, las tallas eran impactantes y pudimos ver parcialmente unos frisos que ahora están ocultos para evitar la erosión (supongo yo). Logré tomar muchas fotos. Recién en un viaje posterior, en 2005 con Orietta Brusa y Carmen Ortega, pudimos ver el museo de sitio y una gran réplica de los frisos que hacen atractivo el lugar, especulando qué otros secretos arqueológicos ha de haber en este fascinante sitio. Luego, cuando dirigía el Dpto. de Humanidades de una universidad local, desarrollamos un proyecto con mis docentes que incluía una visita de estudios a Caral y, en el retorno, tocábamos Sechín. En un lapso de cuatro años, llevamos casi 3,500 estudiantes a ambos lugares con varios profesores acompañantes. En los últimos años, a raíz de la declaración de Chankillo como Patrimonio Mundial (https://www.gob.pe/institucion/embajada-del-peru-en-panama/noticias/509003-unesco-declaro-patrimonio-mundial-a-chankillo-el-complejo-astronomico-mas-antiguo-de-america-ubicado-en-el-peru), he ido un par de veces más a Sechín a ver los cambios en el museo de sitio (está bastante cambiado) y el sitio (no se ve mucho cambio en sí, debería indicarse los nuevos espacios descubiertos).

Domingo 14 de junio. El empedernido viajero Alfredo me propone hacer un viaje con poco presupuesto. Un desafío para mi edad, pues implicaba no tomar muchas comodidades y reducir tus gastos de manera drástica. Acepté el reto. Decidimos ir ese domingo, pues Alfredo tenía lunes libre y el viajecito prometía ser agotador. Un viaje que necesitaríamos hacer una conexión en Chimbote para ir a Casma y de ahí al centro arqueológico Sechín (ruinas y museo de sitio ( https://www.google.com/maps/dir/Trujillo/Complejo+Arqueologico+Cerro+Sech%C3%ADn,+14A,+02660/@-8.7999704,-79.3031125,9z/data=!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x91ad3d7fe3fae92d:0xd3bc7d125d4e8508!2m2!1d-79.0257381!2d-8.1157846!1m5!1m1!1s0x91abc7a65049b379:0x4d920f471e65f161!2m2!1d-78.2615013!2d-9.4830604!3e0?entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). Lo recomendable es tomarte un par de días, pues Casma está rodeado de muchos sitios arqueológicos que ameritan una buena permanencia. Hace años estuve en El Farol (mi primera visita) y luego en Las Poncianas. Pero esta vez era ida y vuelta. Nos levantamos temprano, pues la idea era salir en el bus de la empresa América Express (https://www.americaexpress.com.pe/#!) en el servicio de las 5 A.M. Alfredo tuvo un percance, por lo que tuvimos que salir a las 6 A.M. 


El trayecto es moderado, los buses han sido mejorados (recuerdo una vez haber viajado a Chimbote en 2016 en un bus en estado bastante calamitoso). Si compras tu pasaje de ida y vuelta, hay un buen descuento; por tanto, hicimos la compra de ida con retorno de horario abierto. 

El bus llegó casi cerca de las 9 A.M. al Terminal Terrestre de Nuevo Chimbote, que se encuentra en la Av. La Marina (https://www.google.com/maps/place/Terminal+Terrestre+Nuevo+Chimbote/@-9.1217864,-78.5407865,511m/data=!3m1!1e3!4m6!3m5!1s0x91ab843ff971c4b7:0xff4998fc8da2ea1f!8m2!3d-9.1210425!4d-78.5396749!16s%2Fg%2F11dxl7h317?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). Es un espacio bastante bien ubicado entre el antiguo y el nuevo Chimbote, interconectado con una buena avenida. Como íbamos sólo con nuestras cámaras, tomamos un colectivo cerca del puente peatonal (que sí los usan, bien) en dirección a la Plaza Mayor de Nuevo Chimbote (https://www.google.com/maps/dir/Terminal+Terrestre+Nuevo+Chimbote,+Jr.+Iquitos+190,+Chimbote+02711/Plaza+Mayor+de+Nuevo+Chimbote,+Nuevo+Chimbote+02711/@-9.1215792,-78.5378513,860m/data=!3m2!1e3!4b1!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x91ab843ff971c4b7:0xff4998fc8da2ea1f!2m2!1d-78.5396749!2d-9.1210425!1m5!1m1!1s0x91ab84489647f7bd:0x6334f66cb8566da9!2m2!1d-78.5311232!2d-9.1220885!3e0?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDYxMC4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). El chofer iba con otro pasajero y discutían de política. El ambiente estaba un poco movido. Al llegar a la plaza nos dejó en la esquina de la Av. Country y la Pacífico. Nuevo Chimbote es otro mundo: calles bien asfaltadas, señalizadas, con ciclovías, avenidas amplias con negocios simpáticos. Quizás por haber sido domingo, las calles lucían tranquilas, limpias, sin mucho ruido. Otro mundo en verdad. El hambre apretaba y nos fuimos a un lugar para desayunar: ese fue el primer error que chocó con la idea de ahorro: nos fuimos al restaurante Donde Victoria (https://puntogo.pe/listing/donde-victoria/). El lugar es simpático, pero no apto si vas con idea de ahorrar. Pese a todo, mi tostón estaba rico. Hay que sacarle el jugo a la situación. Ya con la barriga llena y el corazón contento, nos fuimos a la agencia Kasma Express para ir a nuestro siguiente objetivo: Casma.


Tomamos un mototaxi (siempre alocados) hasta uno de los terminales de esta agencia. También conviene comprar pasaje de ida y vuelta, pues te dan descuento. En esta oportunidad sí nos tomó más tiempo de espera. Llegamos a Casma al terminal central y de ahí tomamos otro mototaxi a Sechín. (todo nos iba costando bastante moderado) Nos tomó unos 10 minutos (no había mucho tráfico). El conductor fue por las calles interiores (muy bien asfaltados y señalizados, moríamos de envidia frente al desastre que es Trujillo) evitando el tráfico de la Av. Panamericana. Llegamos a nuestro objetivo. Estaba abierto con escasas visitas: una pena. Pagamos nuestra entrada: 10 soles general y el caso mío, adulto mayor, sólo 5 soles. Decidimos primero ir al Cerro Sechín. Alfredo iba a hacer sus grabaciones, mientras yo me dedicaba a retratar cada una de las piedras labradas por estos antiguos habitantes y que fue descubierto por Julio C. Tello para la ciencia. Grande. En las últimas décadas se ha incluido un circuito que bordea el cerro Sechín desde el cual tienes otras perspectivas del lugar fuera de que te permite ver otros espacios de este sitio arqueológico. Es complejo enorme al cual van poniendo en valor paso a paso. Ojalá contase con más presupuesto, se difunda más y haya más visitas para estimular a Casma en apreciar el tesoro que tienen entre manos. Con Chankillo, han dado un giro grande en la arqueología e historia peruanas que debe ser más difundida. Los frisos ahora están ocultos, esos que pude ver parcialmente en nuestra visita en los 80. El complejo está cubierto para protegerlo de las lluvias y la erosión eólica. Hay amenaza de un mega Niño y son, precisamente, los sitios arqueológicos que sufren grandes daños. Ahora más conciencia de preservarlos, no sólo para la historia, la educación, sino para el turismo, una industria que genera muchos ingresos en países, ciudades y pueblos que han sabido manejarlo. Casma le falta mucho para que sea incluida en un circuito atractivo de viajeros que aprecian estos espacios, y son viajeros con mucho poder adquisitivo. Quizás la presencia de Chankillo ayude a cambiar esta situación que incluye la mejora de todos los servicios (transporte, vías, restaurantes, hoteles, movilidad, servicios de guía, recuerdos, conceptos culturales complementarios, redacción de textos, audiovisuales, un etcétera nada despreciable). Casma, por su riqueza arqueológica, puede ser una suerte de Chachapoyas (con Kuélap como ancla), de esta zona. Chachapoyas lo sabe y lo aprovecha. Volvamos a Sechín. El sitio es impresionante por las piedras talladas que se encuentran encajadas en las paredes que rodean al recinto. Las piedras son de diversos tamaños, pero las más grandes representan, parece ser, a sacerdotes guerreros, algunos tienen incluso cabezas en sus cintos. Las figuras de las víctimas descuartizadas causan bastante temor y son una lección muy antigua de anatomía. Hay algunas escenas bastante explícitas como las cabezas degolladas o cuerpos cortados. Aquí más información: https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=223




Alfredo estuvo en sus grabaciones y lo esperé un rato. Luego tuvo un percance con un guardián que lo comenzó a molestar para indicarle que estaba prohibido grabar, mas sí se podían tomar fotos; esto molestó a Alfredo y se fue a reclamar la dirección en el museo, quien le dio la razón. Pese a todo, Alfredo estaba ya un poco fastidiado por lo que me dijo que subiera solo, pues le quedaba todavía varias cosas por grabar y queríamos regresar a una buena hora a Chimbote para almorzar (ya eran casi las dos de la tarde cuando terminamos de visitar el sitio y nos dirigimos al Museo de Sitio Max Uhle. 



Este es pequeño, pero tiene una información interesante: tiene pocos objetos de colección (ceramios, sobre todo), pero sí una rica infografía del lugar y de Chankillo (https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=224). Ya casi las 2:30 P.M. comenzamos el retorno. Caminamos un tramo de unos 500 metros hasta el encuentro con la carretera que va a Huaraz. Pasó un mototaxi que iba con una gran refrigeradora en la parte posterior: toda una experiencia loca. El chofer nos llevó hasta el terminal al cual habíamos llegado hace casi dos horas y medias. Un bus estaba por salir. Subimos para regresar a Chimbote. Otros 40 minutos más o menos hasta el terminal del cual partimos. Descendimos para tomar otro mototaxi: era el día del mototaxi. Alfredo quería ir a un restaurante que recordaba como bueno; estuve ahí también en una rápida visita en 2017: el Maruchitas que quedaba en un espacio encerrado de la Av. Argentina (https://wanderboat.ai/restaurants/peru/nuevo-chimbote/las-maruchitas-pescados-y-mariscos/RwF4W0GZQdSwBTopToyO3w). Este restaurante había cambiado de sitio, el chofer del mototaxi nos iba a dejar en el lugar correcto, pero se pensó que no era el sitio correcto. Nos llevó ya casi cerca de la plaza mayor y nos dimos con la sorpresa del cambio. Caminamos tres cuadras de la misma Av. Argentina en las cuales pude constatar el buen estado en que estaban las calles, veredas, la limpieza, la señalización; verdaderamente otra idea de Chimbote. Fuimos la Maruchitas, pero la bulla era insoportable, rompía la tranquilidad del barrio, la cantante chillaba y no sé cómo los comensales pueden conversar en medio de esa bulla, aunque creo que la mayoría está más pendiente de su celular. Dimos media vuelta para ir al restaurante en el cual habíamos bajado: Señor Marisco (https://www.instagram.com/srmarisco/). Había hablado con un amigo, Augusto Rubio, quien vive en Chimbote para vernos ahí tras el almuerzo, pero nuestros planes se fueron dilatando por lo que no pudimos encontrarnos. Una vez concluida nuestro almuerzo en medio del fútbol (no pude comer mucho, pues estaba bastante picante mi arroz con marisco), decidimos retornar. Tomamos un colectivo que nos llevó al Terminal Terrestre para hacer nuestro viaje de retorno. Salimos en el bus de las 5 P.M. Bastante puntual. Llegamos a Trujillo casi a las 9 de la noche.

Fin de nuestro viaje económico (¡salvo por la comida!)




domingo, 19 de enero de 2020

AISLADOS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMINGO 19 DE ENERO TRUJILLO)


En un reciente artículo informativo difundido por las redes este último 13 de enero, da cuenta del buen número de turistas que visitaron el museo Tumbas Reales de Lambayeque. Datos varios que se dan en esta noticia deben llamarnos poderosamente a la reflexión.
Comencemos por la información de que dicho museo se considera entre los diez mejores del mundo; imagino en el ámbito de su especialidad, la arqueología. Veamos números: el Museo Egipcio de El Cairo recibió cinco millones; Museo de Antropología de México, un poco más de un millón; el Museo del Oro de Colombia, un poco más de setecientos mil. Museo Tumbas Reales, 176,337. Otro dato que preocupa es el hecho de que los siguientes museos que captaron buen número de visitantes no son de la zona ni de las regiones colindantes como La Libertad. Por ejemplo, los museos importantes de nuestra zona (Museo Cao, Museo de Sitio de Chan Chan y Museo Huacas de Moche) no figuran en la lista. Otro dato: del número de turistas visitantes a dicho museo, solo el 6 % son foráneos.
De los datos anteriores, podemos inferir muchas cosas. Primero, la necesidad de trabajar con los datos para partir de principios correctos y verídicos; la exaltación es buena por un momento, pero puede terminar por tergiversar los proyectos de un país que debe de apostar por el turismo. El segundo sí es grave, pues denota una falta de coordinación de todos los actores que trabajan en la aún incipiente industria sin chimeneas de la Región Norte. Las empresas y organismos estatales y regionales deben focalizar su trabajo en la coordinación y comunicación para poder hacer de esta una industria cuyos efectos se expandan por nuestras regiones. El último punto. Tomemos la cifra del museo, ancla para otros sitios turísticos: según los datos, solo 10,580 turistas foráneos llegaron al Museo citado. Si en agosto del año pasado, se daba la noticia de que Perú había recibido 2´177,142 (se recibió más de 4 millones); los datos del museo no representan ni el 1% de la cifra captada a nivel internacional.
La situación puede revertirse con un trabajo en equipo. La remodelación del aeropuerto de Chiclayo es una gran ventaja para no desperdiciarse. Kuelap, pese a sus limitaciones, es otra estrella que generará cada vez más valor a nuestras regiones. Por eso, la reparación de la infraestructura de nuestras ciudades es vital para no dar la imagen de ciudad arruinada que tiene Trujillo (por ejemplo) por el estado lamentable de sus calles. O la culminación de vías rápidas que permitan a viajeros terrestres ir a nuestras ciudades; pero la insufrible Autopista del Sol, plagada de desvíos y accidentes, aleja a los que gustan conocer al país de esa manera. Y la coordinación de todos los que trabajan directa e indirectamente en esta industria es necesario. Sector público y privado (hoteles, restaurantes, servicios, transporte) deben de articularse para un real trabajo en equipo. Sino esos magros porcentajes permanecerán.

domingo, 6 de agosto de 2017

OPORTUNIDADES PERDIDAS (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DOMINGO 06 DE AGOSTO) POTENCIAL TURÍSTICO EN PELIGRO

Viajar en Fiestas Patrias puede ser una experiencia frustrante y fascinante. Es una oportunidad excelente para visitar diversos lugares fascinantes que te ofrece el amplio territorio peruano y también, para bien o para mal, constatar cuánto hemos desarrollado como país diversos conceptos con los que nos llenamos la boca o nos saturan por diversos medios. Desde el punto de vista del lugar visitado, es un verdadero desafío poder constatar de manera directa y sin atenuantes todo aquello para lo cual, hipotéticamente, se han estado preparando: es la verdadera prueba de fuego por la que pasan todas las instituciones ligadas a diversos ramos. En este caso, a los servicios turísticos.
En un viaje a la ciudad de Chiclayo con un grupo de amigos, tuvimos la oportunidad de visitar varios lugares  interés histórico que circundan a la capital de la amistad, como la llaman. Pensábamos que el reciente fenómeno del Niño costero había afectado la integridad de los principales monumentos turísticos de la zona; sin embargo -salvo Huaca Chotuna, zona seriamente afectada- los monumentos, casas y edificios coloniales, o museos que tuvimos oportunidad de visitar habían sobrevivido al fuerte embate de la naturaleza. Túcume, Museo Brüning, Lambayeque, Mórrope, colmaron nuestras expectativas con creces. Y lo más grato fue ver una Lambayeque como ciudad más simpática, atractiva, con monumentos coloniales restaurados como la bella capilla de San Francisco; o un siempre interesante Museo Brüning con la exposición permanente de la Dama de Chornancap. Perú es un país viejo; recuerdo que una revista europea de viajes interesantes por el mundo llamó a nuestro país El viejo nuevo mundo.
Pero, nuestra riqueza no es por todos apreciada. Muchas son las personas aún que ven un monumento histórico como una gran pila de piedras. En otros lugares, espacios como estos son rápidamente convertidos en conceptos culturales turísticos, acompañados de una fuerza comunicativa e incluida en un circuito turístico mundial. He estado en lugares en los que el verdadero valor no radicaba en los objetos de sí, sino en la idea creada y consumida por uno. Se paga por un concepto. Perú puede tener miles: naturales, históricos, de aventuras, místicos, etc. Falta imaginación, una dosis de riesgo, más un trabajo en conjunto, en equipo, para que una maquinaria así eche a andar.
Todo esto debe de ir acompañado de un buen servicio. De manera directa, experimentamos la frustración de ser testigos o víctimas de un mal servicio. Desde la limpieza de un lugar hasta la atención recibida en un restaurante son claves decisivas para una buena impresión. O una pésima. Mala o tergiversada información, o incapacidad de plantear soluciones ante una simple carencia son factores por los cuales tuvimos que visitar cuatro diferentes restaurantes hasta hallar el adecuado. Los tres primeros restaurantes ya están fuera de nuestras agendas en futuras visitas. Como matar la gallina de los huevos de oro.