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Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
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jueves, 31 de octubre de 2024

PIURA, 2024 (CRÓNICA DE VIAJE PIURA)

 



Miércoles 16 de octubre: una visita fugaz a Piura. En este furtivo viaje iba a sacarme el clavo de las frustradas visitas a dos lugares en esta ciudad que en mi viaje de diciembre del 2022 no los pude visitar. Gracias a la invitación de la Alianza Francesa para participar en la Inauguración de las actividades de Ver/Voir (https://aftrujillo.org.pe/ver-voir-2024/) en su tercera versión, ahora en la cálida Piura. Salí el día anterior en bus ITTSA en un viaje de casi 7 horas. Por el dolor de mi pierna izquierda, no pude dormir mucho. Eso me permitió ver el buen sistema vial que tiene esta ciudad a diferencia de otras ciudades como Trujillo, por ejemplo. Lo malo es ser recibido con el paisaje general en todas las ciudades de nuestro país: basura plástica. Y un montón. Ya es usual ver los árboles y los arbustos pelados llenos de bolsas de plástico que reemplazan a las flores. ¿Algún día cambiaremos ese mal hábito? Llegamos casi a las 6:30 am a la ciudad y tomamos un taxi para ir a nuestros respectivos hoteles con Laura, la directora de la Alianza Francesa de Trujillo. Iba a estar hospedado en el hotel Paraíso, muy cerca del malecón del río Piura (https://paraiso.hotelesenpiura.com/es/) y del corazón del viejo Piura. Había planificado ir a dos lugares que, tal como comenté anteriormente, no estaban abiertos en mi visita anterior. Laura me mandó un mensaje para decirme que había un invitado francés que quería ir de visita también: Eric Cez. Él vino a Piura como parte de los invitados extranjeros que iban a participar en las actividades de este encuentro internacional. Luego de un buen duchazo, preparé mis cosas para ir hacia la Plaza de Armas de Piura, donde habíamos quedado encontrarnos. Cabe recalcar que las calles del centro viejo están como las de Trujillo: el asfalto destrozado, muestra de la corrupción de la anterior gestión edil. Con Eric, la idea era encontrarnos frente a la catedral, un  punto en común. Al reconocernos, lo primero que hicimos fue ir a una farmacia en la misma plaza para comprar algunas cosas que ambos necesitábamos. De ahí nos dirigimos al Museo del Banco Central de Reserva, sucursal Piura. 

Este banco ha creado tres museos fuera del que existe en Lima, el cual tiene una interesante pinacoteca de maestros peruanos del siglo XIX. Recientemente, los museos han tenido una serie de remodelaciones como la que se tuvo en Trujillo, el cual reabrió sus puertas en septiembre con el préstamo de la pintura La capitulación de Ayacucho de Daniel Hernández que estará unos meses en la ciudad primaveral. Aquí mis reflexiones de esa reapertura: https://sites.google.com/view/paginaeldetectorwebdetrujillo/columnistas/cultura/gerardo-cailloma-mucen). El MUCEN ofrece en cada ciudad donde se encuentra un interesante patrimonio de la zona en la que se ubica y en Piura lo que vemos es una interesante muestra de la cultura Vicús (https://mucen.bcrp.gob.pe/mucen/agendacultural). 




Fuera de esto, hay también un par de pinturas de dos maestros piuranos: Ignacio Merino y Felipe Cossío del Pilar. La cultura Vicús desarrolló un interesante trabajo en cerámica y metalurgia. Hemos sido deslumbrados por las culturas como la Moche y Nasca, pero me parece que lo que tenemos delante de nosotros es una muestra de lo avanzado que fue este espacio cultural ubicado en la región Piura (https://historiaperuana.pe/periodo-autoctono/cultura-vicus). El museo cuenta con un buen número de ceramios de buena factura y algunas piezas de oro y otros metales, pero lo que íbamos a ver más tarde fue mucho mejor. Luego de las dos pinturas que vimos es una pequeña muestra de estos dos grandes maestros. Ignacio Merino fue un pintor nacido en Piura, pero que hizo todos sus estudios artísticos en París, Francia. (https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/merino_ignacio.htm). Es de admirar muchas de sus pinturas que están en Piura y los que vemos en el MALI (Museo de Arte de Lima) (https://publicacioneslima.pe/munilibro-9-ignacio-merino-pintor-de-historia-200-anos/). Ojalá algún día se pueda hacer una gran exposición de obras de este gran pintor, así como Luis Montero, autor del inmenso cuadro Los funerales de Atahualpa, que se encuentra en el MALI (https://historias.pe/obras/detalle/29). El segundo pintor es Felipe Cossío del Pomar tiene una fama interesante a nivel internacional desarrollando su obra en México (https://www.centrolombardo.edu.mx/felipe-cossio-del-pomar-1888-1981/, https://americanistes.hypotheses.org/1219). Para cerrar la corta exposición, entramos a una sala numismática y que rinde homenaje a Miguel Grau. Al salir, dos chicas muy amables me hicieron una entrevista sobre nuestro país. A mi parecer, el banco tiene mucho más para ofrecer, pero no sé si el espacio en esta bonita casa (construida por un arquitecto francés) dé para ocupar otras salas. De ahí tomamos un taxi para ir rápidamente a nuestro segundo objetivo: nos hubiera gustado ir a pie, pero el calor y el dolor de mi pierna izquierda me exigieron irnos en movilidad. Llegamos al Museo Municipal Vicús. Por fin. Tras el chasco de la última visita, en esta oportunidad el museo estaba abierto (https://museos.cultura.pe/museos/sala-de-oro-del-museo-municipal-vic%C3%BAs).






La entrada es gratuita y el único espacio en que se pagaba era la Sala del Oro. Se ingresa a dos salas en la que hay exposiciones itinerantes de pintores regionales contemporáneos. En el patio techado central hay una gran escultura del artista piurano Víctor Delfín, del cual tenemos otras obras que podemos fácilmente ver en la parte exterior; así como los peces que se encuentran en la entrada del muelle de Huanchaco. En el extraordinario tesoro que tienen hay algunas piezas valiosas: una de ellas es la famosa estatuilla de la Venus de Frías (https://todosobrelahistoriadelperu.blogspot.com/2011/07/la-estatuilla-de-frias-cultura-vicus.html), la que estuvo un buen tiempo en el Museo Brüning de Lambayeque donde la vi por primera vez hace décadas. Esta estatuilla tiene movilidad y sus ojos son todo un misterio. Pero, hay otros tesoros en esta sala como un ajuar funerario encontrado en la Necrópolis Vicús de Yecalá. Luego se hace la visita de una manera ascendente para ir viendo la evolución de este espacio geográfico a través de la historia desde lo preinca hasta la actualidad. Vemos la presencia inca y colonial en esta extensión geográfica equivalente a Bélgica y Luxemburgo juntos. El museo podría tener una mejor museografía con el fin de poner en más valor todo el patrimonio con el que cuenta. Con todos los ceramios, restos metalúrgicos y otros restos más, se podría tener una mejor visita. Al salir y ya con hambre, nos fuimos a almorzar al restaurante El caracol azul para un buen cebiche y un arroz con marisco. Eric ya había estado en Chiclayo y conocía las bondades de la culinaria norteña con pescados y mariscos; hay una especialidad de cebiche, cebiche Caracol Azul, en el que viene de todo, incluido un trozo de langosta. Muy bueno (https://www.mimenu.pe/listing/caracol-azul-bar-restaurant/). 

Para tomar un café nos fuimos a la pastelería Capuccino Baguette para un espresso y un postrecito (https://www.bakerias.com/PE/Piura/287192958395479/Pasteler%C3%ADa-Capuccino-Baguette). Una vez terminados nuestros cafés, nos fuimos a nuestros hoteles, pues nos teníamos que preparar para la inauguración del encuentro en la Alianza Francesa de Piura por la noche, que terminó en una simpática velada y luego una cena en el Alba Rooftop (https://es.restaurantguru.com/Alba-Rooftop-Piura#google_vignette). Este está en el último piso de un edificio. El lugar es muy simpático y ha de ser muy fresco en verano. El único problema es que demoran mucho en servir los platos. Así cerramos la noche. 




Al día siguiente, íbamos a pasar una jornada en la Alianza Francesa de actividades y exposiciones. Retorné por la noche a Trujillo.





domingo, 1 de enero de 2023

LA CIUDAD DE PIURA, 2022 (CRÓNICA DE VIAJE)

  

Sábado 10: último día en Piura. María tenía clases en la universidad, por lo que César, su amigo y yo íbamos a dar una vuelta por la ciudad en sí y Catacaos. Generalmente, muchas veces usamos a la ciudad como una especie de dormitorio para ir a conocer sus alrededores sin conocer mucho de los secretos que la ciudad encierra en sí. Eso pasa con Cusco (o Cuzco), ciudad que visitas de manera relámpago y que, por acuerdo con mis amigos de la PUCP, a inicios de este año que muere recorrimos con calma la ciudad con sus bellas calles, casas e iglesias. Y aún así fue insuficiente. Bueno, eso decidimos hacer con Piura en este día; pero también iba a tener momentos de decepción y frustración como pasaremos a detallar.

María se fue temprano a trabajar. Un taxi de confianza la lleva y recoge como lo solía hacer durante las semanas que ha ido a trabajar a Piura. Coordiné con César para que arreglen sus cosas y pueda dejarlas luego en nuestro cuarto antes de viajar. Por razones de coordinación, César ya no iba a retornar a Tumbes sino tenía que viajar a Trujillo. Cosas del raro azar. Nos fuimos a tomar desayuno a otro lugar cercano de una playa de estacionamiento donde dejamos la camioneta: Don Parce en la calle Arequipa (calle donde viví mi niñez y de la que recuerdo poco). Este Don Parce era de la cadena de El Parcelero y parece que tuvieron desavenencias económicas y cada uno por su lado. El restaurante está en pleno corazón de la ciudad, al frente del centro comercial Plaza del Sol. El desayuno estuvo bastante bueno. Piura es una ciudad que tiene una oferta gastronómica relevante; estos tres días lo demostraron. Luego de pagar la cuenta, nos fuimos a nuestro primer objetivo: la casa de Don Miguel Grau.

Miguel Grau es uno de los principales héroes marinos de nuestra nación (https://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/grau_miguel.htm). La Marina de Guerra se ha hecho responsable de la restauración y cuidado de esta casa museo, que es un verdadero santuario (https://www.marina.mil.pe/es/cultura/museos/casa-grau-piura/). La visité hace un par de décadas y cada vez que iba, retornaba a visitarla. Entró en una etapa de restauración tras el terremoto de 1912 (hay una buena profusión fotográfica de cómo quedó la casa) y ahora se la ve con una mejor museografía, infografía amable y didáctica, y bastante primor para su cuidado. Esta casa en realidad no perteneció a Grau, sino a su abuelo materno. Grau radicó en Lima por lo que la información personal también se encuentra en la casa que residió hasta el último año de vida (https://www.marina.mil.pe/es/cultura/museos/casa-grau-lima/). La casa de Piura tiene una serie de fotos muy íntimas como la del héroe y sus hijos (8 en total); la casa muestra cómo era un hogar piurano a fines del siglo XIX. Su pequeño patio tiene una estatua de Don Miguel; algunos turistas se sientan para tomarse fotos como uno lo puede hacer también en la casa de César Vallejo en Santiago de Chuco. Momentos simpáticos para reforzar la memoria de una nación que necesita a gritos patrones o modelos de conducta. Un detalle que sí me entristeció era ver en el patio que está rodeado de algunos edificios que no tienen enlucido (como en todo en nuestro país); eso desmejora la estética de tan simpático rincón. 



De ahí en adelante iba a tener una cadena de desilusiones en la ciudad. Nos fuimos hacia la Plaza de Armas a tomar unas cuantas fotos. 



En el 2014, estuvimos en el Museo BCRP que tiene una colección muy buena de huacos Vicús, además de pinturas de Ignacio Merino (https://www.deperu.com/cultural/museos/museo-del-bcr-piura-2149); sin embargo, por ser sábado estaba cerrado. Igualmente, los días anteriores por ser días feriados. Una forma de desalentar un turismo externo que llega, muchas veces, a la ciudad no precisamente en días laborables. Me quedaré con el recuerdo de aquella visita. Luego nos fuimos caminando a la pequeña iglesia de San Francisco. Entre los jirones Callao y Lima, tiene un pequeño atrio y frente a su entrada principal una bella casa que se va arruinando lentamente. Esta pequeña iglesia está ligada a la independencia de Piura en el contexto de la independencia de la Intendencia de Trujillo que el 2020 celebró el Bicentenario. Los planos de la iglesia pertenecieron a Don Martínez de Compagnon. (https://www.arzobispadodepiura.org/templos-de-piura-y-tumbes/iglesia-san-francisco/). Esta iglesia fue declarada monumento histórico en 1969 durante el gobierno de Velasco. Aquí tenemos un video bastante explicativo: https://www.youtube.com/watch?v=l-3LUoHehk0. Las personas que estaban en la iglesia fueron muy amables, incluso me dijeron para prender la luz y tener mejor visibilidad, pero les pedí que no se molestaran. Iba a ser todo diferente a la siguiente experiencia. 



Había pedido información a un policía sobre el Museo de Arte Religioso de la iglesia del Carmen; además, visitar la Plaza Merino. El policía no ubicaba el museo, pero sí la plaza; pensé que no estaba informado. Sin embargo, seguí adelante con mi plan. Fuimos a la simpática plaza en la que está la estatua de don Ignacio Merino, gran pintor peruano del siglo XIX (https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/merino_ignacio.htm). Algunas de sus pinturas están en el Museo del BCRP (que estaba cerrado) y en el MALI. Además tiene un retrato de Santa Rosa muy interesante (https://www.afapperu.org/noticias-afap/blog-post-title-one-ehzjg). Aquí más datos: https://publicacioneslima.pe/wp-content/uploads/2018/10/munilibro-9.pdf. Merino con Luis Montero son los más grandes pintores piuranos del siglo XIX y de los mejores peruanos con Carlos Baca- Flor y Daniel Hernández. De Montero en el MALI está la impresionante pintura Los funerales de Atahualpa; de Merino, La lectura de Don Quijote. Ambas pinturas de gran factura.



La plaza es muy bonita, pero estaba llena de toldos con cierto orden y un lugar asignado por el MINSA para vacunación. Imagino que esto será provisional, pues las fiestas navideñas estaban próximas. En la plaza está ubicada la bella iglesia del Carmen y frente a la plaza está la iglesia María Auxiliadora. En la primera década de este siglo, había visitado El Carmen y anunciaban la apertura de un museo. Es una bella iglesia con altares en pan de oro y un bonito púlpito (https://www.arzobispadodepiura.org/templos-de-piura-y-tumbes/iglesia-del-carmen/). Había una misa, por lo que decidimos esperar un rato, mientras íbamos a buscar el dichoso museo para ver sus tesoros tal como lo promocionaban algunas páginas turísticas. ( https://www.raptravel.org/informacion-piura10-departamento-piura-atractivos-turisticos-piura-iglesia-el-carmen.php). No existe museo alguno, así que decidimos salir a comprar unas botellas de agua para controlar el calor (que ya arreciaba). Cuando terminó la misa, tomé algunas fotos y se acercó un señor al cual le pregunté sobre el Museo; en vez de responderme a mi pregunta, me increpó el hecho de haber tomado fotos y, después de eso, me dijo que el museo no existía, pues todo había sido devuelto a la iglesia como institución; le pregunté nuevamente, pues en varias páginas de internet informan sobre este atractivo turístico, pero me siguió diciendo que no se debería tomar fotos, que era patrimonio religioso y que no era espacio para turismo. Bastante decepcionante la situación. Me da pena por la actitud hacia el visitante y la sensación de información engañosa que puedes tener de la internet. Aquí alcanzo dos páginas que ofrecen información sobre este museo que, según esa persona, no existe: https://www.deperu.com/cultural/museos/museo-de-arte-religioso-de-piura-2148; https://ilamdir.org/recurso/4966/iglesia-de-nuestra-se%C3%B1ora-del-carmen-de-piura-y-museo-de-arte-religioso. No sé con qué criterio se trabaja la información turística de una ciudad que podría dar mucho a los visitantes, pero no con actitudes como la que nos tocó vivir. 



Y para cerrar la visita de la decepción nos fuimos caminando por la Av. Sánchez Cerro y luego la Loreto hasta el Museo Vicús, el cual había visitado también en la primera década de este siglo. (https://www.deperu.com/cultural/museos/museo-municipal-vicus-1812). Este museo acoge a la famosa estatuita de oro, la Venus de Frías, de cabeza movible. (https://portadasarquitectonicasgamarra.org.pe/el-idolillo-de-oro-y-la-diosa-de-frias/).    Esta joya estaba antes en el Museo Brüning de Lambayeque. Íbamos con mucho interés para poder reencontrarme con este tesoro casi dos décadas después. Al llegar nos encontramos con el museo cerrado, con un candado y sin ninguna explicación o advertencia. Habían anunciado que estos museos estaban activos y sólo resultaba información falsa. No sólo los actos vandálicos como los acaecidos en Cusco ahuyentan a los turistas; estas dos formas son otras para alejar a cualquier visitante. Decepcionante.

Fastidiados, nos fuimos a recoger la camioneta: ya en vías de ir al hotel a recoger las cosas para dejar el cuarto de César y colocar sus cosas en el mío, decidimos hacer un alto en el cementerio San Teodoro, el más antiguo de la ciudad, el cual es patrimonio cultural de la nación. En este hay pabellones de instituciones religiosas, como mausoleos familiares con dignas muestras de arte funerario (lápidas, estatuas, vasijas) (https://www.udep.edu.pe/hoy/2014/07/el-cementerio-san-teodoro-176-anos-de-historia-de-piura/). La gente no suele visitar los cementerios por una u otra razón; sin embargo, estos espacios congregan la historia de una ciudad; es la residencia final de sus ciudadanos. Hay pabellones de los párvulos, muchos datan de finales del siglo XIX, incluso durante la guerra del Pacífico. El cementerio está bien tenido en líneas generales; pero, de haber una buena restauración de sus monumentos, se podría incorporar este espacio como una actividad turística más, incluso para los mismos piuranos que desconocen su historia (http://www.sbpiura.gob.pe/pagina/centros-productivos/cementerio-san-teodoro). 





Una vez culminada la visita, fuimos al hotel a hacer los cambios necesarios y llevar al amigo de César a la estación de buses, pues tenía urgencia de viajar. De ahí nos decidimos hacer una visita a Narihualá, sitio arqueológico que César aún no conocía. Para eso se toma la ruta hacia Catacaos, pues se encuentra muy cerca. Esta era mi tercera visita; el año pasado había ido con Maria, Laura y la directora de la Alianza Francesa de Chiclayo. Narihualá, sitio tallán, tiene un pequeño museo de sitio que se vio un poco afectado con el sismo del año pasado. Sobre la huaca están los restos de una iglesia en estado ruinoso. He aquí un video para información general: https://www.youtube.com/watch?v=JfElgFDit80. La primera vez que visité este lugar carecía de muchas cosas y la investigación era incipiente. Ahora ya todo esto ha cambiado (https://arqa.com/actualidad/colaboraciones/narihuala-principal-asentamiento-arquitectonico-de-la-cultura-tallan.html#:~:text=Narihuala%20fue%20el%20principal%20centro,de%20la%20provincia%20de%20Piura.) La visita fue simpática, poca gente. Muchas personas aún no conocen este lugar. Un circuito o más información de la sociedad tallán se hacen necesarios. Una amiga ha estado trabajando con las personas para trabajar en el desarrollo de artesanía y la mejora de servicios; ahora falta que vaya más gente al lugar, captar otro tipo de turista o enganchar al turista que busca playa para integrarlo a este circuito.



Ya estábamos con hambre. Con la intención de hacer compras para nuestras familias y amigos (estaba en varios juegos colectivos de Amigo Secreto), nos fuimos a Catacaos. Dejamos la camioneta cerca de la plaza de armas y nos fuimos a deambular por la calle Comercio, la arteria plagada de tiendas de artesanía, platería, etc. En viajes anteriores había hecho diversas compras de plata o pedrería. Hay que buscar, pues muchas cosas se repiten y ves lo mismo en muchas tiendas que venden las mismas cosas. Una vez concluidas nuestras compras fuimos a almorzar; pedimos consejos de las personas de la tienda donde compramos y nos recomendaron uno nuevo que se ubica en un segundo piso. Lastimosamente, no aparece este en el mundo virtual. Queda sobre la calle Comercio a una cuadra de la plaza principal. Los tamalitos verdes estuvieron precisos. Lo mismo que sus carnes aliñadas. Buena elección. Salimos con dirección a la plaza y vimos la iglesia principal abierta: la iglesia de San Juan Bautista. (https://turismoi.pe/iglesias/iglesia/iglesia-de-san-juan-bautista--4.htm). Esta iglesia la he visitado muchas veces en las numerosas visitas que hice a Piura durante los 90 e inicios de este siglo; en 1998 estuve en una celebración de Semana Santa. En esta oportunidad, había una ceremonia de confirmación de algunos jóvenes. Hice algunas fotos y luego nos fuimos a recoger la camioneta con nuestros bultos y compras. La vía entre Catacaos y el acceso al nuevo intercambio vial (de los numerosos que ahora Piura tiene – sana envidia-) para ir a Piura el tránsito es un poco pesado por existir sólo una vía por dirección. Esperemos que pronto esto se convierta en autopista, pues es también el camino para conectar con otra zona que ha crecido poblacionalmente: Sechura.



Nos fuimos a dejar la camioneta. Fuimos por la Av. Progreso (larga), estábamos en Castilla; teníamos que cruzar el río y lo hicimos por el puente Bolognesi. Viéndolo bien, pocas veces hemos cruzado el Piura, pues todo lo hicimos en el margen norte (en cierta manera). Desde ahí, ya era fácil ubicarse. Al llegar al grifo donde se encuentra la empresa de alquiler de autos San José, cargamos de combustible para entregarlo. Todo Ok. Hicimos el pago y luego César me invitó a tomar una buena raspadilla en la tienda del grifo. Ahí nos enteramos que Francia y Marruecos habían pasado a la semifinal. Locura. Todavía no habíamos avisado a Maria que Portugal había perdido, pero imagino que, con sus alumnos, estos le habrían comentado. Como había problemas para hallar un taxi (de locura) decidimos caminar al hotel: una buena caminata para reposar el tardío almuerzo. Fuimos en dirección al centro comercial Plaza de la Luna (bonita arquitectura) que tiene a su costado el hotel Holiday Inn. Caminamos toda la Av. Guillermo Gulman, donde vimos varias ardillas corriendo por el jardín central. Llegamos a la Av. Sánchez Cerro hasta llegar a la calle Los Naranjos y luego tomar la Av. Sullana. Es una zona comercial, pues se halla cerca del mercado por lo que hay que ir muy atento para evitar robos. De ahí doblamos a la Av. Country y nos encontramos con un espacio interesante: la Plazuela Mártires de Uchuraccay, la cual tenía los bustos de los periodistas asesinados en esa masacre (https://lum.cultura.pe/noticias/%C2%BFqu%C3%A9-ocurri%C3%B3-en-uchuraccay). Nos detuvimos un rato a ver los mismos y vimos con pena que algunos habían sido vandalizados y tenían pintas. En nuestra caminata al hotel le contaba a César sobre la proyección del documental de Hernán Rivera Mejía, director cinematográfico franco peruano que estuvo con nosotros en la Alianza Francesa para presentar su obra (https://lum.cultura.pe/noticias/%C2%BFqu%C3%A9-ocurri%C3%B3-en-uchuraccay).



Al llegar al hotel, tomé una buena ducha; Maria llegó y nos preparamos para ir a cenar ya con nuestras cosas listas para partir. Antes de salir, se hicieron los pagos necesarios y nos fuimos al otro patio de comida que queda vecino al que habíamos ido el día anterior en la Av. Andrés Avelino Cáceres. Escogimos un buen restaurante: Festa. El único problema (y creo que pasa en muchos restaurantes de nuestro país) es la música a todo volumen y bailable. Una rara combinación de ir a comer y bailar al mismo tiempo. Personalmente me disgusta estar sentado para comer rico y que te revienten el oído (no puedes ni hablar) con música chillona. Creo que es un hábito que haría mucho bien por nuestra salud mental, calmarnos para disfrutar lo que vas comiendo con placer: las carnes buenas y el postre, mucho mejor; fue tan bueno que decidimos repetir este último. De ahí nos fuimos al hotel a sacar nuestras cosas e ir a la agencia. Fin de nuestra visita piurana.