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Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
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domingo, 29 de diciembre de 2019

CHANKILLO, SECHÍN, CHIMBOTE: OTRAS GRANDES OPORTUNIDADES




Viernes 25 de octubre. Chimbote. La Municipalidad de Nuevo Chimbote organizó su Feria Internacional del libro. Gracias a Augusto Rubio, pude ir a esta feria para poder acompañar a Ahmed Galai, ciudadano tunecino quien fue uno de los ganadores del Premio de la Paz del año 2015 (https://www.youtube.com/watch?v=93J27Q6DDf4). Estaba invitado para la inauguración y para dar un discurso a la juventud (http://www.noticiasser.pe/premio-nobel-de-la-paz-inaugurara-la-feria-del-libro-de-nuevo-chimbote-2019). Me pasaron a recoger por Trujillo por la noche del jueves y así fuimos al aeropuerto para buscarlo en el Aeropuerto. De ahí nos íbamos directamente a Chimbote para dormir en nuestro hotel: Hotel Buenos Aires. Llegamos casi a medianoche así que nos fuimos a dormir directamente. El viernes nos levantamos para cumplir una larga jornada que comenzó, precisamente con la ceremonia de inauguración y su discurso. Estuve haciendo la traducción en sus diversas actividades que se desarrollaron el día viernes (https://letraschimbotanas.lamula.pe/2019/10/30/si-una-nacion-no-lee-no-tendra-desarrollo-global/viscely/). E incluso me sirvieron para escribir un artículo al respecto (https://elrincondeschultz.blogspot.com/2019/11/los-jovenes-y-la-anhelada-justicia.html). A la hora del almuerzo fuimos a un simpático lugar en el que servían prodigiosas raciones de cebiches y otros potajes. Por la noche, nos fuimos a una simpática pizzería que queda en la Av. Pacífico de un argentino que vive hace buenos años en Chimbote: Luperdi Pizza.
Lo bueno fue el sábado 26. Habíamos salido temprano para ir a ver la Iglesia de Nuevo Chimbote que es muy bonita. A cierta hora, Augusto me llamó para coordinar la partida para visitar Chankillo. Así que emprendimos el camino hacia el sur. La idea era ir a Chankillo, luego a Sechín y su museo de sitio, y de ahí partir hacia la playa Tortugas para almorzar. Esa fue nuestra intención. Pero llegar a Chankillo era un poco al albur. Felizmente la ruta estaba en buen estado y luego de un buen tramo, llegamos hasta el campamento de los arqueólogos. Ya están aplanando la ruta, pues ya tiene cierta fama en el mundo del turismo arqueológico y, si se abocarán más a ello, lo convertirían en una verdadera atracción más de esta zona que es bastante antigua desde el punto de vista histórico. Nuestro país tiene una fuente inagotable que debe de explotar de manera ordenada, inclusiva y sistemática. En la trocha que lleva al lugar, nos pasamos unos cuantos metros, pero felizmente una pregunta a unos campesinos nos hizo retornar a nuestro objetivo. Desde lejos, se ve la fortaleza de Chankillo, anillos de piedra que rodean un viejo templo que contenía ídolos que fueron destruidos, como sucedió con Túcume y sus pirámides. Lo interesante e impresionante es el reloj solar, monumento respetado por las culturas que se acercaron, incluida los incas quienes dejaron ofrendas en este lugar por ser un santuario solar. Es todo un potencial. En la zona nos encontramos con el arqueólogo Alcides Álvarez Vela, quien nos dio una explicación detallada del lugar. Es todo un espacio para la imaginación. Aquí un video que explica este interesante y viejo observatorio, quizás el más viejo de toda América: https://www.youtube.com/watch?v=VzAA0s3627c. El espacio ya es noticia internacional, aunque es poco visitada por los peruanos. Hay mucha gente de Chimbote que no tiene idea de que exista: https://www.bbc.com/mundo/noticias-39890936. Quisimos subir a la ciudadela, pero ya el cansancio nos ganaba un poco y era una colina empinada. Además, los arqueólogos del proyecto se estaban retirando, pues era sábado pasado ya el mediodía. 





Salimos en dirección a Sechín a ver su museo. Este ha sido reordenado y la museografía ha mejorado considerablemente. E incluso ya incluyen información de Chankillo. Hicimos una breve visita al templo, pues ya era tarde y aún no habíamos almorzado. Nos fuimos a Casma para buscar un buen restaurante para un ligero almuerzo: fuimos al Tío Sam. Los platos son opíparos y los precios son adecuados. Aquí vienen los arqueólogos a almorzar.




Luego de nuestro almuerzo decidimos ir a Tortugas. Este es un balneario siempre atractivo. Bajamos del auto para hacer una buena caminata, respirar un poco de aire marino antes de regresar a Chimbote. El viaje fue tranquilo, pues en un principio se nos dijo que íbamos a salir esa misma noche, pero hubo cambio de planes y se decidió salir al día siguiente, domingo. Por la noche, la cena fue en el restaurante Donde Victoria. Ese día hicimos una breve caminata, pues era nuestro último día en Chimbote.




El auto vino el domingo 27, muy temprano, pues íbamos con Marco Martos quien tomaba el vuelo a Lima desde Trujillo. El domingo almorzamos juntos y llevé a Ahmed a conocer Huanchaco y la iglesia de Huamán. Una jornada intensa.





domingo, 3 de noviembre de 2019

WILLKAWAÍN, MUSEO DE ARQUEOLOGÍA DE ÁNCASH: VISITAS OBLIGADAS



Viernes 07 de junio. Un viaje de estudio al Callejón de Huaylas nos permitió visitar los lugares clásicos que ofrece este siempre interesante lugar. El año pasado en julio del 2018, habíamos visitado los mismos lugares: Llanganuco, Caraz, Yungay, Chavín de Huántar, Pastorruri. Pero nos íbamos a visitar dos atractivos que no figuraron en mi visita con Maria en 2017, ni el año pasado: Wilkahuaín (Willkawaín) y el Museo de Arqueología de Áncash Augusto Soriano Infante. Éramos un grupo numeroso (36 chicos y 4 profesores) por lo que íbamos en dos buses. Nuestro primer objetivo era Willkawaín, que se halla al Norte de la ciudad de Huaraz (también conocida como Huarás). Luego de nuestro desayuno y haber dejado las maletas listas (regresábamos ese día a la 1 pm), salimos con dirección a nuestro objetivo que se halla a unos 7 km de la zona céntrica de la ciudad. El trayecto es tranquilo, el acceso a la zona no está asfaltado. Nuestro objetivo se halla ubicado prácticamente en el distrito de Paria, llamado así por el pequeño río que lo atraviesa. Imagino que este río era el que alimentaba a esta ancestral comunidad. Este sitio arqueológico de origen Huari o Wari está dividido en dos espacios interesantes. La cultura Wari es una de las grandes expansiones culturales que tuvimos en la región andina y muchos ubican sus orígenes en Ayacucho. El año pasado estuvimos en Piquillacta en Cuzco donde vimos una magnífica construcción de esta ciudadela según el modelo Wari y que se ve también en Pachacamac en Lima, así como en Wiracochapampa en Huamachuco. Una vez en el sitio, nos dirigimos al más lejano; pero nos encontramos con un pequeño problema: instalaciones del sistema de agua potable. Tuvimos que dejar los buses para recorrer un breve trayecto. La distancia entre Willkawaín e Ichi Willkawaín es de un kilómetro y habíamos recorrido un poco más de medio kilómetro; así, pues, nada relevante. Llegamos a Ichi Willkawaín que es un cementerio de esta cultura, en la que hay 15 chullpas, habiendo dos grandes con galerías. Todo se halla rodeado de un muro perimétrico. Me hubiera gustado escuchar con más detalle este interesante sitio, pero estar vigilante de los chicos no te permite disfrutar de este sitio que muchos de los jóvenes no apreciaban.  Una vez concluida la visita a esta necrópolis pequeña nos fuimos al templo principal. Las galerías nos hacían recordar a las que habíamos visto en Chavín de Huántar, pero estas eran más pequeñas. Trascribo literalmente la información que nos alcanza Mincetur: “Monumento arqueológico perteneciente a la Cultura Wari (700 a 1100 d.C.) proveniente de Ayacucho, está constituido por un templo o adoratorio principal hecho de grandes piedras y estructura rectangular, asentadas con mortero de barro y calzadas con piedras pequeñas; tiene tres pisos por debajo del nivel del suelo y dos sobre la superficie. Consta de galerías bajas y habitaciones pequeñas en su interior es oscuro y lúgubre, sus bóvedas están constituidas por grandes piedras asentadas sobre paredes. Desde el exterior con techo abovedado y puertas pequeñas orientadas a los cuatro puntos cardinales.” Ahora el lugar cuenta con un sitio de interpretación, una sala de exhibición que fue inaugurada el 2006, siendo Director Nacional del INC, Don Guillermo Lumbreras. El sitio es pequeño y contiene información museográfica del lugar. Un incidente protagonizado por unos alumnos terminó con la visita. Lástima. 





Subimos a nuestros buses con el fin de retornar a la ciudad a nuestro segundo destino: Museo de Arqueología de Áncash. El retorno demoró un poco, pues nos hallamos con una marcha cívica de los alumnos del poblado de Paria.
El museo se halla en plena plaza principal de la ciudad. Como el caso de Willkawaín, regreso a este Museo tras 27 años. La primera visita fue un poco desordenada, pues el Museo no tenía una buena museografía. Es un espacio que resume toda la historia precolombina de la zona, bastante rica y no menos interesante, pues los espacios Chavín y Wari fueron los grandes horizontes que conformaron una suerte de imperio a la usanza nuestra. Hay muestras Chavín, Recuay, Wari (de todas maneras), pero habla de algunas culturas costeras como Moche. Hasta el último gran horizonte que el Inca.  Además, cuenta con una gran colección de monolitos que se ubican en un patio – jardín, en el que podemos ver estas culturas muy líticas.








Aquí hay más datos:  http://www.arqueotur.org/yacimientos/museo-arqueologico-de-ancash-y-parque-litico.html.
Una vez concluida nuestra visita, nos fuimos al hotel a almorzar y de ahí retornar a Trujillo.



domingo, 4 de noviembre de 2018

SEMBLANZAS DE PASTORRURI (VIAJE A LAS ALTURAS DEL PARQUE NACIONAL HUASCARÁN)




Callejón de Huaylas. Una de las regiones más bellas de nuestro país, más visitado por compatriotas, sean turistas, estudiosos o estudiantes, y extranjeros que llegan a presenciar su belleza monumental, su viejo pasado o en busca de adrenalina como la que puedes hallar en escalar altas montañas. En menos de un año, setiembre de 2017 y julio del 2018, tuve la oportunidad de estar en esta región que siempre tiene muchas cosas para ofrecer y descubrir. En ambas ocasiones, estuve en los mismos lugares: Llanganuco, Yungay, Caraz, Chavín de Huántar. Pero en este julio fui a un lugar que había pasado por alto en el 2017: Pastorruri.
La primera vez que fui a este lugar fue en 1993. En esa oportunidad, la nieve llegaba hasta ciertos lugares que en la actualidad lucen áridos, pero con evidencias de erosión provocada por deshielos (como le está pasando a todos los glaciares del mundo).  El año pasado no quise ir a este lugar para no dañar el buen recuerdo que tengo de este magnífico lugar. En el 2000 regresamos con otro grupo de estudiantes del colegio en el que trabajaba y fue grato ver aún el hielo que aún llegaba hasta las laderas del cerro Pastorruri. Incluso había cuevas de hielo, las cuales ahora ya no existen. Más datos de esta triste situación ya anunciada desde hace más de dos décadas las tenemos en estos vínculos electrónicos: (https://sostenibilidad.semana.com/tendencias/articulo/derretimiento-de-los-glaciares-en-el-mundo-por-el-cambio-climatico/39720). Algunos reportes son más alarmantes, pues sindica la fuerte responsabilidad que tenemos frente a este fenómeno irreversible, según parece, y que tendrá carácter catastrófico a nivel mundial, siendo el Perú uno de los países más afectados por los deshielos no solo de los glaciales, sino de toda forma de agua en estado de congelación (como los polos) (https://www.sostenibilidad.com/cambio-climatico/el-deshielo-de-los-polos-en-cifras/) (https://gestion.pe/tendencias/deshielo-glaciares-228470?ref=gesr). (https://okdiario.com/ciencia/2018/04/04/deshielo-glaciares-punto-no-retorno-2052729). El descongelamiento ha permitido encontrar restos humanos que murieron congelados en lugares donde había hielos “eternos”. Ahora hay una lista macabra de imágenes, nombres, cuerpos y objetos que son desnudados a la actualidad como vemos en los diversos siguientes vínculos de la prensa internacional: (https://www.elmundo.es/ciencia/2015/10/31/56321fb1e2704ee9068b45a9.html) (https://elpais.com/internacional/2018/07/23/mundo_global/1532345833_454942.html)  (https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/09/150909_glaciares_sorpresas_derretimiento_cuerpos_lp). La humanidad es poco consciente de esta situación. Incluso algunos presidentes como el norteamericano Trump y el futuro presidente brasileño Bolsonaro son bastante irresponsables en sus mensajes al respecto. Esta es la realidad que vivimos y en la cual está inmerso el Glaciar Pastorruri. Es un glaciar condenado a una muerte lenta. En la actualidad los estragos se ven a la vista. Este es el Pastorruri: (https://es.wikipedia.org/wiki/Glaciar_Pastoruri). Muchos medios vienen advirtiendo de su extinción (https://larepublica.pe/sociedad/964077-en-los-ultimos-12-meses-el-glaciar-del-pastoruri-retrocedio-mas-de-31-metros-video) (https://larepublica.pe/sociedad/1057424-el-pastoruri-y-otros-cinco-glaciares-agonizan-por-el-cambio-climatico-video), así como viajeros que lo han visitado (http://pastorurienpeligro.blogspot.com/) (https://www.viajaporlibre.com/blog/glaciar-pastoruri-un-glaciar-en-el-corredor-de-la-muerte/).
Como era parte del paquete turístico y visita obligada para el trabajo de nuestros alumnos, nos dirigimos el último día de nuestra permanencia en el Callejón de Huaylas, el día 16 de julio nos embarcamos en dirección a este lugar. Como era nuestro horario de salida de nuestro hotel, arreglamos todas nuestras cosas para poder tener todo en orden para nuestro retorno. Felizmente el bus nos iba a recoger del mismo alojamiento. Luego de nuestro buen desayuno, subimos en nuestros respectivos buses para ir cómodamente. Nos íbamos a visitar el glacial.



Este forma parte del Gran Parque Nacional Huascarán. La montaña lleva el mismo nombre, Pastorruri o Pastoruri (la /r/ en quechua es rehilante, por eso se crea la confusión de su escritura, con una o dos “r” en posición intervocálica). Tomamos el camino de la carretera Huaraz – Pativilca – Lima, carretera por la cual ingresábamos antes los que veníamos de Trujillo u otra ciudad norteña (ahora el ingreso es por Casma). Cruzamos Recuay, y un poco más allá de Catac, iniciamos nuestra ruta hacia el nevado. Previamente habíamos pasado por varios relaves mineros abandonados por décadas, los que envenenaron las aguas del río Santa que recorre todo el Callejón de Huaylas. En la actualidad hay intentos de “cultivar” trucha en este río, uno de los más importantes de nuestra costa y, que, con el Chira y Majes, tiene agua todo el año, no es estacionario como los demás ríos de nuestro litoral. Sus aguas van al proyecto Chavimochic y sirven también al proyecto Chinecas, cerca de Chimbote.
Al entrar a esta zona, ya nos encontramos con un camino de trocha bien tenido. Hallamos a una pareja de ciclistas decididos a ir hasta el nevado en su propia movilidad. Valientes. En el camino cruzamos pequeños lagos en los que había muchos patos de altura. Llegamos a una zona de control para ingresar al Parque Nacional Huascarán, donde aprovechamos para hacer un breve alto en el camino para estirar las piernas y hacer una visita obligatoria a los SS.HH. En cierta manera, hay buenas facilidades en todos estos lugares, servicios que no había desde mi primera visita al Callejón en 1985. Cuando en ese entonces fui a Chavín de Huántar, las instalaciones eran rústicas y los SS.HH. eran silos en los cuales uno hacía malabares. Ahora es bastante diferente. Falta mucho aún, pero se ha avanzado de manera notable. El problema es cuidar las instalaciones y su mantenimiento. Por eso la energía solar es un buen recurso empleado en esta zona para abaratar costos y tener energía eléctrica en lugares donde no llega el sistema nacional.



Nuestra primera gran parada fue en Pumapampa, lugar que tiene ahora un mirador y ciertas facilidades informativas. Aquí vemos una suerte de bofedales y unas pozas con agua gasificada de subsuelo.  Hay cerca de ahí inmensas puyas que ya veníamos observando previamente. Cerca de este lugar hay también pintura rupestre. Hicimos una breve caminata, pero a lentitud, pues la altura ya te tiene atenazado.  La visita te permite ver el esplendor del lugar y lo imponente de la cadena de montañas que son los Andes. Ya estábamos cerca de nuestro objetivo. 








Casi una media hora después comenzamos a acercarnos a los nevados. De ahí a Pastorruri era un paso. Una vez estacionados nuestros buses, descendimos para organizarnos. Algunos querían subir a pie. Todos íbamos envueltos como unos fardos, puesto que el frío y el viento helado nos abatían. Uno puede ascender a pie o una acémila o caballo que te alquilan personas de la comunidad que está a cargo del control y cuidado de la zona. Los lugareños se han vuelto celosos de su patrimonio y no es para menos; cada año Pastorruri pierde muchos metros de sus glaciares y una de las causas es la del deterioro que causa el excesivo turismo al lugar; no todos los turistas son respetuosos de los lugares, muchos trepan en los glaciales, pisan y ensucian la nieve y suele quebrar el hielo solo por el prurito de dejar su huella destructiva como lo suele ser el ser humano. No vi grafitis, pero no es raro que los hagan en muros o piedras. Decidí subir a caballo (aunque pronto deberán de sacarlos, pues también perturban el equilibrio de la zona), ya no soy el joven que visita la zona por primera vez. Nada de riesgos absurdos.
Hasta una zona determinada, se procedía a caminar hacia el glacial. El frío es recio, estábamos ateridos. Queríamos exponer lo menos posible nuestra piel. Un par de nuestras alumnas tuvo que descender pues ya estaban un poco mal. Sin embargo, el resto siguió la ruta hasta el glacial en sí. Ahí las concebidas fotos.





Comenzamos nuestro descenso y en el camino nos hallábamos con nuevos grupos de turistas. Imagino cómo debe de ser el lugar en julio y agosto, meses de temporada alta. Con el tiempo van a tener que limitar el acceso, sino van a matar a la gallina de huevos de oro. Una vez llegados a los puestos de las vivanderas atacamos unos buenos choclos con queso y bastantes chochos; la experiencia nos había abierto el apetito. Un choclo serrano es siempre una bendición, grande y generoso. Y todos los chicos hicieron lo mismo, sin contemplar las medidas de higiene que es bastante escasa. Así emprendimos nuestro retorno hacia Huaraz. Debido a la fuerte experiencia en Pastorruri, la mayoría regresó durmiendo. No hubo muchos casos de molestias o afectaciones por la altura. Bien.
En el camino almorzamos en un restaurante de Catac. El viaje nos abrió el apetito; truchas, chicharrones, pollo frito, fueron arrasados por el hambre. Un buen viaje, una buena experiencia, una buena carga de emociones. Ya atardeciendo llegamos a Huaraz y lo que restaba del día nos fuimos al centro de la ciudad a hacer unas compras y comer unos buenos postres en una crepería de un francés en la Plaza de Armas.
Queda pues en mí una pronta visita a las lagunas Parón y 69. Así sea.