Se acaba la locura del Mundial que copó la atención de casi todos, mientras que se realizaba una serie de componendas previas a la ascensión del nuevo gobierno este 28 de julio. La política se mueve a espaldas de nuestra realidad y se teme que se seguirá en esa línea, habida cuenta del lamentable comportamiento político (ejecutivo y, sobre todo, legislativo) de este último lustro. Todo este preocupante escenario sucede en dos momentos críticos para la sociedad peruana en su conjunto: el aplazamiento del fin del conflicto del Estrecho de Ormuz, el cual repercute (como ya sucedió) con el aumento del petróleo y de todos sus derivados (la necesaria gasolina) y la alta posibilidad de que tengamos un Niño de consecuencias catastróficas. Centrémonos en el Niño y de todos los defectos que salen a flote antes, durante y tras los efectos de este fenómeno que nos amenaza por su probable alta intensidad. El drama que viven millones de peruanos (lluvias y sequías) se pueden sintetizar en la exposición del proyecto Íntimo Urbano, las marcas de la catástrofe en Trujillo, en la galería de arte del Colegio de Arquitectos de La Libertad. A través de diversas manifestaciones artísticas, se relatan las duras experiencias de las casi 300 familias que fueron reubicadas en la residencial Cuatro Suyos, ubicada en el distrito La Esperanza, muy cerca del Obelisco Bicentenario en la entrada/salida a/de Trujillo por el norte. Este proyecto muestra el camino que atravesaron todas estas familias damnificadas por el Niño costero del 2017. La exposición muestra la evolución social y personal de los cientos de personas que vieron su patrimonio perdido en las riadas (huaicos) que partieron la ciudad de este a oeste. Esta triste realidad sacó a flote todos los problemas que existen en torno a la zonificación, planificación, plan de riesgos y socialización en nuestra ciudad. El caos urbano experimentado en las últimas décadas ha puesto en relieve una serie de mañas y malos manejos en cuanto al manejo de las tierras: para nadie es un secreto que el tráfico ilegal de terrenos deviene en graves problemas que surgen ante un fenómeno natural, como el caso del Niño. Un fuerte sismo desnudará, también, las mañas que malos empresarios y políticos corruptos usan para engañar a miles de peruanos contra uno de nuestros principales derechos: la vivienda. Por esas razones, como conversé con algunos investigadores del proyecto, muchas personas desconfían de autoridades y personas del ramo que actúan muchas veces inescrupulosamente por lucro o poder. Generalmente se imputan las culpas a esta población forzada muchas veces a ocupar lugares inapropiados, liberando de responsabilidades a autoridades y empresas constructoras corruptas. Es necesario que la población sea preparada para los riesgos que se anuncian. Hay que ver el programa Pequeñas Islas que aborda este tema de manera reflexiva y con buenos argumentos (https://www.youtube.com/watch?v=jGyLdRbOVd4). ¿Qué planes tenemos para enfrentar esta gran amenaza?
Este espacio ha sido creado por Gerardo Cailloma con el fin de difundir mis ideas y poder compartir con el que esté interesado temas sobre cine, música, educación, viajes, literatura y todo aquella diletancia que produzca placer estético (como el buen comer)
Datos personales
- Gerardo Cailloma
- Trujillo, La Libertad, Peru
- Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
domingo, 19 de julio de 2026
domingo, 14 de junio de 2026
OSCURO PANORAMA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 14 DE JUNIO)
Tras una semana pasada la segunda vuelta, todo apunta que ya tenemos una presidente. Como resaltaba en mi artículo del domingo pasado, el que asuma la presidencia va a tener tomar en cuenta dos peligros urgentes contra la sociedad: la llegada de un Mega Niño y las secuelas cada vez más pesadas del conflicto de Medio Oriente. De la última amenaza, ya hemos visto cómo los precios de los combustibles se fueron al alza: más del 40 %. Si el conflicto de Medio Oriente se acentúa y los grandes países agoten sus reservas, los analistas pronostican una subida de hasta 130 dólares por barril (ahora fluctúa entre 80 y 100 dólares); la repercusión será demoledora sobre pasajes, cadena de consumo y producción en general. El impacto sobre el bolsillo del consumidor haría reaccionar a la población con una virulencia peligrosa. Las huelgas de transporte se harán más frecuentes acentuando el malestar social, escenario que se quiere controlar con el fin de evitar profundizar la brecha generada en todo el país por esta campaña electoral. El primer peligro es un Mega Niño como el que tuvimos en 1997-98. De espanto. Recordemos que el daño generado por aquel Niño fue grande: las pérdidas acumuladas ascendieron a 3,498 millones de dólares; lo que significó el 4,5 % del PBI de ese año. Los factores humanos internos también juegan un rol importante contrario a una futura estabilidad inmediata. Así tenemos la corrupción en todos los niveles, como el caso de EsSalud, y la violencia generada por el crimen organizado; ambos han crecido gracias a la inestabilidad política de estos últimos diez años, y con la dación y promoción de un paquete de leyes denominado Procrimen. El sentido de la impunidad y el avance de diversas formas ilícitas han llegado a todas las esferas del poder creando un mundo paralelo a la realidad peruana cotidiana. De haber buenas intenciones de la nueva gobernante, lo ideal sería derogar cuanta ley cuestionable haya sido dada para comenzar con “pie derecho”. Pero todo indica que esta acción distará de ser aplicada. Los peruanos quedamos con dos candidatos que tuvieron baja votación en la primera vuelta: sumados ambos sólo obtuvieron un cuarto de la cantidad de votantes. Durante la campaña de la segunda vuelta, la postulante pedía votar sin odio ni pasión; pero, se manipularon groseramente el miedo y la incertidumbre. Fujimori, ganadora pírrica de estas elecciones, tiene que convencer a los votantes que apostaron por ella y los que no, que su opción sí mejorará la calidad de vida de la gente, que sí habrá democracia sin copamiento de poderes, que se mejorará la educación y los servicios públicos, que habrá mejor infraestructura, que la corrupción será combatida, que la seguridad y la lucha contra el crimen organizado serán efectivas, que no recurrirá a la violencia de estado contra los justos reclamos ciudadanos. Su fracaso significará que todo fue una farsa y lanzará al país a opciones más radicales.
domingo, 7 de junio de 2026
LAS PESADILLAS QUE SE NOS VIENEN (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 07 DE JUNIO)
Hoy estamos en pleno proceso de votación para elegir a la persona quien nos gobierne, espero, para los siguientes cinco años. El que ocupe el sillón presidencial tendrá delante de sí un panorama nada agradable. Tenemos dos factores muy perturbadores: la llegada de un Mega Niño, ya ad portas, y las secuelas cada vez más pesadas del conflicto de Medio Oriente. El primer impacto recibido por la sociedad peruana fue el alza de combustibles que coincidió, sorpresivamente, con la fuga del ducto de gas de Camisea. El pánico se concentró en largas colas vehiculares por cargar los tanques de GNV, mientras los demás usuarios pagábamos el alza de la gasolina en medio del desconcierto de la población. De pronto estamos pagando 40 % más del costo con el que recibimos este 2026. Y el panorama bélico está lejos de ceder. Peor aún al saber que los países ya están consumiendo sus reservas y tendrán pronto que renovarlas. Algunos analistas hablan de un alza de 130 dólares por barril y el impacto irá sobre los costos derivados como pasajes, alimentación y producción en general. Un escenario caótico. ¿Si acabamos de tener una huelga de transporte no por la amenaza de las extorsiones, sino por el alza del diésel, qué reacción tendrá la sociedad ante una fuerte escalada de precios? La campaña electoral nos ha distraído de este impacto y, sin duda, va a tener un impacto en los resultados electorales. El segundo es un monstruo natural que viene formándose frente a nuestras costas: un Mega Niño. Según la NOAA y organismos internacionales, todo indica una alta probabilidad de un Niño durante este 2026 y, por las descripciones, tendrá las similitudes del que sufrimos en 1997-98; sí, ese que nos dejó ataúdes y cadáveres flotando por las calles de Trujillo. El daño generado por aquel Niño fue grande: sistema vial dañado, agricultura afectada, pesca en recesión, aparición de enfermedades que se han vuelto endémicas, daños a la propiedad pública (colegios, hospitales, postas) y privadas (casas colapsadas o inundadas); las pérdidas acumuladas ascendieron a 3,498 millones de dólares; lo que significó el 4,5 % del PBI de ese año. Este cuadro es alarmante, pues no tenemos aún una información veraz de todas las medidas preventivas tomadas, en este caso, en la Región La Libertad. En el Niño costero del 2017 y el ciclón Yaku del 2023, algunas medidas preventivas funcionaron, aunque el sistema vial (por ejemplo, calles y avenidas en Trujillo) colapsó en muchos sectores. La inestabilidad política de estos últimos diez años no ha permitido que planes continuos de prevención se hallan llevado a cabo correctamente para estar enfrentando esta crítica situación natural. Así pues, frente a estas dos amenazas, la urgencia de un plan estratégico de energía es prioridad (urgente e importante), así como actuar con los planes de prevención de los cuales mucho se ha dicho y poco se ha hecho en general. Vaya herencia que se viene.