Durante una visita de Keiko Fujimori a Santa
Eulalia, un periodista le preguntó sobre la situación de los pobladores que viven
en las zonas de alto riesgo que se van a ver muy afectados por el anunciado
Niño y que suelen sufrir las consecuencias de las lluvias y huaicos de verano
que cada vez son más frecuentes. La respuesta de la presidente fue bastante
desconcertante, pues evidencia un desborde de una realidad que no ha sido
contenida en su debido momento al haberse permitido que estas personas se
queden en estos lugares inadecuados gracias a leyes y todos los requisitos
legales necesarios, sea por la corrupción de tráfico de terrenos, sea por el
populismo electoral el cual ha permitido que muchos inescrupulosos hayan
trepado en el sistema político nacional, desde alcaldías hasta la presidencia.
Votos que suman y que se podrían perder en caso se hubieran tomado las acciones
adecuadas desde un inicio. En una entrevista hecha a la arquitecta Elizabeth
Añaños puntualizó sobre una serie de gestiones que son necesarias de ser
abordadas lo más pronto posible con el fin de atenuar las consecuencias de un
fenómeno que nos va a golpear fuerte, según los informes científicos de
diversos observatorios atmosféricos del planeta. Una de estas es precisamente
difundir intensivamente entre la población sobre las zonas de riesgo en la que
la incidencia va a ser mayor que en otras de la ciudad, como Trujillo. Por
amarga experiencia, los trujillanos hemos identificado esas zonas, pero nuestra
amnesia intencional, sobre todo la de políticos, las consecuencias desastrosas pueden ser mayor. Y peor aún ahora que
nos ha tocado una campaña electoral municipal y regional en la que el
clientelismo va a estar a la orden del día. Añaños nos indica la necesaria, correcta y obligada territorialización de nuestro espacio para ubicar dónde se podrían reubicar los
afectados, que los va a haber. En el Niño costero del 2017, las casi 300
familias afectadas fueron reubicadas en un espacio agreste y en viviendas
provisionales incómodas. Ahora esas familias habitan en un nuevo espacio seguro
(espero) denominado Cuatro Suyos. Ahora toca que los políticos apresuren estas
medidas. Hay gente que dice que se está exagerando con lo del Niño. Cuando se
anunció el de 2016, no hubo tal sino en el 2017; tras su “visita”, nuestra
ciudad mostró evidencias que las medidas preventivas previas fueron desbordadas
por la contundencia del fenómeno. ¿Qué acciones se están tomando de manera
prioritaria sobre la campaña electoral, acciones que deben ser política
municipal y regional por encima del tinte político del partido o partidos que
sean electos? ¿Qué canales de comunicación activa y presencial se está haciendo
en los lugares críticos, que son varios? ¿Qué planes de contención tendremos
con todo este problema vial que presenta retrasos e irregularidades, incluida
la carretera a Huanchaco, a la cual todos pronostican un nuevo “elefante
blanco”? ¿Podemos decir que nuestros intereses son preocupación política?
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