lunes, 13 de octubre de 2008

WILLIAM, SIEMPRE ETERNO




Generalmente el desarrollo de una lengua ha estado íntimamente ligado a la presencia de una literatura sólida, un amplio mundo cultural, desarrollo de la ciencia y consolidación de una identidad estatal y política. La formación de los nuevos estados europeos de los siglos IX al XIX obedece a esta consolidación a nivel de la infraestructura como la supraestructura de una nación naciente. El siglo IX vio el surgimiento del estado franco, el cual se va a “reunir” entorno a la dinastía fundada por Carlomagno. La presencia de un latín en pleno proceso de decadencia va originando la formación de nuevas lenguas, mientras el norte de Europa va a tener una evolución bastante peculiar; ahí lenguas nórdicas se van a expandir gracias al espíritu aventurero del pueblo vikingo; su llegada a tierras sajonas no es más que una escala para enrumbarse a tierras más remotas. Hay hipótesis que sugieren que el primer hombre blanco que hubo pisado tierras americanas haya sido Erick El rojo, mucho antes que Colón, mucho antes....
Pero la evolución de las antiguas lenguas anglosajonas, las célticas, fueron violentamente influidas por el latín, gracias a la invasión de los romanos dirigidos por Julio César. Estos van a instalarse en la parte sur de la isla británica, fundando o reinstalando ciudades recibiendo nombres latinos; así tenemos una de las más conocida por nosotros: LONDINIUM...Londres.
¿Qué relación puede existir entre el oficio del habla de la mayoría con la literatura, en ese entonces, un arte de las minorías? La creación de una lengua franca en la babel que era en ese entonces la Europa del medioevo. La formación de una literatura con obras de carácter épico va a ser la piedra fundamental en la creación de los estados modernos. El medioevo va a aportar todo ese espíritu caballeresco con la aparición de personajes reales mitificados o ficticios humanizados; así tenemos a un Rolando, Ruy Díaz de Vivar, Un Sigfrido, un Arturo. Cada uno de ellos va creando una verdadera marca de identidad que van a conformar las nuevas nacionalidades; y, además, algunos de ellos van a conformar una nueva lengua como el caso del Cid o Rolando.
El devenir de los siglos XIII, XIV y XV nos va a mostrar la consolidación de nuevas lenguas a través de una floreciente cultural, todo acompañado de un pujante desarrollo económico y un verdadero sentido de Estado. Las pequeñas naciones burguesas del Mediterráneo van a marcar las pautas de una nueva forma de pensar, de ver el mundo. Esta nueva forma de ver el mundo va a ser motivo de conflicto con aquellas instituciones que dominaban la visión cosmogónica del europeo de entonces. La iglesia se va a aferrar a una serie de elementos que la sentía de su propiedad: el dogma, la Biblia, el latín. Con sutiles o toscos mecanismos de control quiso enfrentar a la nueva visión antropocéntrica de ese nuevo péndulo en la historia: el RENACIMIENTO.
Todo este preámbulo sirve para presentar a nuestro autor, nacido en la Inglaterra de Isabel I, quien a su vez había recibido un país bajo la reforma anglicana. La iglesia se hallaba en disputa con la corona inglesa y no aceptaba a esta reina bastarda, hija de un Enrique VIII, intrépido monarca que desafió a la iglesia por no haberle concedido el divorcio. Isabel I, hija de este rey con la decapitada Ana Bolena, reinó por muchos años e hizo florecer a su país llevándolo a la máxima potencia.
Por otro lado, las caídas estrepitosas de dogmas como el geocentrismo o la versión de la tierra plana motivaron zozobra en la intelectualidad europea, pero también la gran oportunidad hacia la total libertad de pensamiento. Las ideas de la observación y los puntos críticos formulados por los protestantes, sobre todo Lutero, ya habían calado hondamente en casi toda Europa Occidental. La valorización de las lenguas vernáculas frente al latín era esa total libertad del pensamiento que faltaba para que el hombre europeo despegara y volviera su lengua, la lengua de cultura y arte.
Pero esto último, desde el punto de vista del desarrollo de una estructura social, corresponde a lo que se llama la Supraestructura, el mundo del pensamiento y el arte. Los países que lograron un permanente desarrollo económico, mostraron un fuerte espíritu de cultura: España primero, luego Francia e Inglaterra.
Shakespeare nace en 1564 en Straford-upon- Avon, en una familia de cierta reputación y economía. Muchas cosas se han dicho sobre su vida. La biografía escrita por F.E. Halliday sugiere cierta hipótesis que quizá William no haya existido, sino que las obras hayan ido surgiendo de manera colectiva y presentadas bajo una suerte de seudónimo; esta hipótesis es un poco insostenible; pero surgen otras ideas de apropiación de obras de otros autores por parte de nuestro artista. Otros autores hablan de una supuesta homosexualidad por la cantidad de sonetos que escribió a un atractivo joven desconocido.
No quiero entrar en estas disquiciones que ameritan una investigación más profunda.
Según datos biográficos generales, sí existió y tuvo una sólida educación en letras por profesores graduados en Oxford que dirigían su escuela; según biógrafos, y al igual que Einstein, no fue bueno en su niñez en lenguas clásicas a decir de su maestro Ben Johson; pero sí lo fue en literaturas clásicas, francesa e italiana. Se casó a los 18, edades frecuentes para desposarse, con Anne Hathaway y a los 20, en 1584 ya se encontraba en Londres como dramaturgo. Sus primeras obras no están del todo identificadas cronológicamente pero parece ser que The Comedy of Errors vendría a ser la primera (1592-93) Se ganó una buena fama, quizá también menudos problemas de corte humano como ideológicos. Digamos que la libertad de expresión no era una institución desarrollada, no olvidando que los actores vivían del mecenazgo, sea de la Institucionalidad pública (llámese gobierno o su equivalente) o protectores privados. Es por esta razón que muchas obras no eran contemporáneas a su momento, sea desde el punto de vista temporal como espacial. Recurrió mucho a otras realidades geográficas (Hamlet-Dinamarca; Romeo y Julieta- Italia; Otello- Italia) como a la historia de su país para la reconstrucción de una época para, en forma velada, mostrar la suya. KING LEAR, HENRY IV, MACBETH son obras que nos muestran ese intrigante campo que es el poder, y éste no estaba ausente en el mundo isabelino que le tocó vivir, con sus tramas, atentados y acciones criminales.
Pero debemos a nuestro amigo también como un artista desde dos planos, pero siempre en la lengua:
EL TEATRO y LA LÍRICA.
¿Qué plano es el mejor de Shakespeare? Difícil discernir, un hombre, un artista que marcó su época y elevó la lengua cotidiana a su versión más culta y refinada; sea en su poesía, sea en los parlamentos de sus bellos personajes, la lengua inglesa llega a la cumbre de su versatilidad y creatividad. Pero era un siglo de belleza en toda Europa, pese a las guerras que desgarraban a sus pueblos. No sólo es contemporáneo a Marlowe o Johson, sino a Montaigne, Francis Bacon, Galileo, Kepler, René Descartes o Cervantes; a veces me pregunto qué hubiere pasado si nuestro genio hubiere tenido el mundo informatizado del día de hoy. Quizá lo hubiera rechazado por el mal uso que le damos. Pero eso es mera especulación.
Quiero centrarme en el Shakespeare del mundo teatral; muy ligado como estoy al cine, es quizá uno de los autores más recurridos por haber creado los personajes modernos que nos acompañan no sólo en libros o ecran, sino en los escenarios musicales como vamos a ver después. No en vano muchos de sus personajes ya han devenido en categorías gramaticales para describir personalidades los seres humanos; hamletiano, Romeo, Otello; son sustantivos o adjetivos tan válidos como edípico, dantesco o quijotesco, por nombrar la creación de otros genios literarios. Cada uno de sus personajes históricos, trágicos o cómicos son ya parte del patrimonio de la Humanidad: Lear, Yago o Falstaff son cada uno de nosotros en mayor o menor presencia. Conmueve ver que a pesar de haber transcurrido siglos de su partida, hay muchos hombres y mujeres en todo el mundo que siempre lo están “poniendo al día” para el grueso público. Por eso, cuando muchos alumnos tuvieron la oportunidad de espectar el seudo documental “En busca de Ricardo III”, me conmovió la reacción de muchos de los jóvenes espectadores ante la visión de éste; y mucho más el haber constatado que nuestro artista es un hombre universal.
¿Qué hace a un autor, UNIVERSAL? Es una palabra tremenda y vital para lograr la inmortalización; no sabemos cuántos de los escritores actuales se conviertan en uno; los premios institucionalizados en la actualidad no son un factor decisivo para crear uno; muchos premios Nobel ya han caído en el olvido. Shakespeare, no.
Ahora bien, muchas lenguas modernas lograron su consolidación gracias a su literatura y un autor o autores que la encumbraron: DANTE convierte el toscano en el actual italiano; Cervantes y todo el Siglo de Oro español eleva el castellano a su máximo esplendor. ¿Es pues Shakespeare uno de estos elegidos? Sí, lo es; lo es en la medida que manejo el lenguaje hasta sus límites, y puso a éste en boca de sus personajes o a través de bellos sonetos dirigidos a personas en la actualidad desconocidas. La sensualidad de su lenguaje, la búsqueda de las nuevas formas, la importación de algunas formas literarias y la experimentación lo hacen un genio de la lengua.
Ironías de la vida hacen que los acontecimientos tengan un peso en nuestro quehacer cotidiano, éste el caso de la muerte, sobre todo la coincidencia por la muerte de dos grandes, los maestros de sus lenguas: CERVANTES y SHAKESPEARE mueren el 23 de abril de 1616. Si existiere un cielo, espero que ambos estén festejando la gloria de los idiomas que elevaron a lo que son: brillantes y vitales, cuyas existencias están por demás aseguradas.
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