miércoles, 29 de octubre de 2008

恐惧 (MIEDO)


El Lejano Oriente se ha vuelto un tigre en producción cinematográfica a nivel mundial. Este boom obedece a un proceso histórico del cual el arte, incluida la cinematografía, es la mera punta de un iceberg que fue creándose por una serie de factores diacrónicos coyunturales que pasamos a detallar.
La bonanza económica de los numerosos países, grandes y pequeños, que integran esta zona identificada como Lejano Oriente se vino gestando por casi 40 años, prácticamente a finales de la II Guerra Mundial. Pese a la derrota inflingida a Japón, una potencia bélica en ese entonces, los estragos humanos originados por los años de conflicto bélico y el deterioro de las economías de los países de esa zona como secuela de guerra, todo esto en su conjunto no fue impedimento para el crecimiento de las economías de varios países de la órbita capitalista. Cabe agregar que hubo también, como en Europa, una suerte de plan Marshall, sobre todo en Corea del Sur y Japón, con el fin de evitar la expansión comunista de la China de Mao.
La presencia gravitante de una historia y cultura sólidas y longevas en estos países no fueron del todo avasalladas por lo foráneo occidental, sobre todo la cultura norteamericana. Por lo contrario, estos pueblos se van a apropiar del conocimiento tecnológico y lo van a reprocesar a su manera. La denominación de tigres asiáticos viene por el arrollador avance económico de muchas naciones pobres en recursos naturales, pero con una población transformadora de lo poco que tenían y generadoras de riquezas y capitales que ha convertido a algunas de ellas en las grandes economías del planeta (Japón y Corea del Sur para ser más específico).
Un factor importante a tomar en cuenta, además, es el hecho de contar cada uno de estos países con una población de millones, un atractivo “mercado de consumo” nada despreciable que podían auto sostener cualquier industria de entretenimiento (¿podemos así denominar al cine?), solo satisfaciendo el mercado interno. Tomemos como ejemplo a dos países: China e India - ambas casi la mitad de la población del planeta - tienen sus propias industrias cinematográficas. Estas cinematografías comenzaron cumpliendo con las demandas internas de entretenimiento (y adoctrinamiento) e, incluso, haciendo una fuerte campaña en el exterior. Nos toca hablar de una cinematografía, que, geográficamente, no pertenece a este lugar del planeta; pero que ha acompañado esta revolución del celuloide mundial. Fue (y es aún) el cine hindú el más atractivo para ciertos segmentos de población de diversos países del mundo, entre ellos el Perú. Por nuestras pantallas hemos visto un sinfín de estos filmes, y algunos tuvieron millonarias recaudaciones moviendo nuestras fibras sentimentaloides en las muestras lacrimógenas más vastas jamás vistas en sala de cine alguna; sino recuerden MADRE INDIA o JOCKER
La historia de la cinematografía de la República Popular China tiene derroteros diferentes; por razones ideológicas, no tuvo el acceso fácil al mercado exterior como el hindú; el cine post Revolución Cultural de Mao era terrible, panfletario, lento y aburrido; muchos estereotipos y accesorios fueron tomados directamente de la Ópera de Pekín, como los héroes antiguos populares o el maquillaje por ejemplo; el trabajo de personajes era burdo y todo los parlamentos eran más arengas que diálogos. El Libro Rojo de Mao era cantado y bailado por todo un ballet conformado por jovencitos hijos de dicha Revolución Cultural; a partir de los finales de los 70, China suaviza su intransigencia ideológica y a la muerte de Mao, ya el rumbo es otro. Pero esa épica sobrevive en su cine actual, y así entendemos películas como HÉROE, entre muchas que se ubican en la vasta y rica historia china. Pero esta gran potencia ya tiene una serie de actores y directores que descuellan en diversos festivales; así pues Yan Zhi Mou y Gon Li son personas famosas fuera del entorno asiático. Y el triunfo de ADIÓS MI CONCUBINA de Chen Kai Ge en 1993 en Cannes, recibió todo el reconocimiento mundial de este cine prolífero y siempre inquietante. Veremos qué va a pasar cuando China el año entrante nos abrume con sus Olimpiadas y nos diga que ya “despertó el Dragón dormido”.
Casi simultáneamente, las otras “chinas”, Taiwán y Hong Kong (por muchos años colonia inglesa), accedieron al mercado mundial libremente y trabajaron todo un segmento de cine histórico (a su manera), que servían para mostrar las artes marciales, cinematografía que ganó muchos adeptos en todo el mundo.
Por su lado en Japón por los años 60 aparece todo un género inspirado en mutaciones radioactivas. Este género dio vuelta al mundo y arrastró a cientos de seguidores (no solo adolescente) con varios de estos filmes, presentados como una saga, siendo el más conocido Godzilla. Este género de Ciencia Ficción- Catástrofe se alimenta de la imaginería japonesa de las secuelas atómicas; esto no es fácil de olvidar (este último 6 de agosto se han celebrado 60 años de la explosión de la bomba atómica sobre Hiroshima). En paralelo, el desarrollo de la Manga iba encontrado muchos adeptos sobre todo en las colonias de residentes japoneses en varios de nuestros países, y van a ser a través de éstas que nos van a ir llegando sistemáticamente Ribbon y Nakayoshi. Las comunidades orientales afincadas en otras latitudes se volvieron consumistas de estas revistas, fuera de las Manga para adultos y, sobre todo, el ingreso triunfal y sostenido del Animé en nuestras pantallas de televisión. Debido al bajo costo de estas cintas, la televisión se vio invadida por esta nueva propuesta de héroes y de historias. Los 70, el horario infantil era un encarnizado campo de batalla entre los animé y las tiras cómicas americanas. La presencia europea, por ese entonces, es casi nula. Así pues, nuestra generación creció con Astroboy, El Hombre de Acero, La Princesa Caballero, Simba, entre otros muchos más y fue preparando el terreno hacia nueva estética cinematográfica que va a ser consumida en los 90 y en nuestra década. Lo que podía ser bizarro en ese entonces, ahora ya no lo es; por años el consumo de estas series y el cine anteriormente mencionado “prepararon” el nuevo gusto plástico por estos filmes de terror, que arrasan mercados.
El cine del Lejano Oriente es un cine agresivo, ha ido conquistando mercados y ganando Festivales de manera sistemática, y ha hecho que muchas productoras norteamericanas vean con bastante interés pecuniario esta producción. No es raro ver una gran cantidad de películas de todo tipo de factura en nuestras carteleras, originarias de esas latitudes; o sus nuevas lecturas (remakes), hechas en el mercado norteamericano dirigidas casi siempre por los mismos directores de las originales. Y la China es el nuevo monstruo, que irá desplazando a otro monstruo, la India. En fin, cosas del libre mercado.
Debemos tener en cuenta varios detalles: el cine es muy gore, heredado del animé y manga, por eso la truculencia de las imágenes. Los colores son muy brillantes, muy Kistch, provocadores y desconcertantes en un principio para el gusto occidental. Pero nos estamos acostumbrando paulatinamente. El manejo cromático en la cultura del Lejano Oriente está muy bien sistematizada, herencia del teatro japonés (sea Kabuki o Nôh) o de la ópera china. Los colores en las máscaras o el maquillaje representan estados de ánimo o una personalidad definida. Y por otro lado, la presencia del blanco de manera excesiva obedece a que dicho color está ligado al luto, a la muerte. Hay sobre actuación en los actores (de sus teatros) y las escenas son demasiado explícitas.
También cabe la necesidad de entender toda una cosmogonía que subyace en todos los filmes, de la cual estamos un poco alejados o ajenos: una visión budista tácita en las historias narradas , una interrelación de ideas que nos parece muy extraña, sobre todo el sentido fatalista del destino que les toca vivir a los protagonistas.
Para muchos críticos de cine, además, es una propuesta interesante de terror que cambia los patrones que hemos estado consumiendo en los últimos tiempos. El cine visto en las pantallas nos mostraban truculencias y baños de sangre, que en muchos casos causan más hilaridad que miedo (por eso toda esa vena de Scary Movie, que habrá más que herido el gusto de los amantes del cine terror: el hecho de tener una secuencia imita, eso sí, la costumbre de hacer sagas de un filme hito en el cine asiático)

Algunas películas claves nos dan un pequeño espectro de esta cinematografía bastante atractiva, con muchos adeptos, para los grandes consumidores de video, de animé, de video juegos y de cine sensacionalista. Hurgaremos en el inconsciente colectivo, los temores ancestrales a la muerte, a lo desconocido, a la prolongación de los odios y venganzas llevados a la tumba.


RINGU (リング) (JAPÓN) (1998) Una de las sagas más interesantes del cine nipón actual y que revolucionó la industria del celuloide, es dirigida por Hideo Nakata; el cine norteamericano tiene un remake a su manera (El ARO), pero la concepción es japonesa. Toda la cultura de la electrónica para explotar las fibras del temor, del horror. La historia en cadena, el azar y la curiosidad juegan los roles principales, en la que los actores-piezas para el asesinato son casi conejillos de indias que muerden el anzuelo por curiosidad. La idea de las sectas de sacrificios colectivos, aunada a la casi ritual costumbre de los suicidios en grupo practicado entre los japoneses (sobre todo entre los jóvenes que viven un estrés permanente) logra su comprensión en la narración de este filme; es por eso que en el Japón fue todo un fenómeno.


EL OJO (JIAN GUI) (眼睛) (HONG KONG, TAILANDIA, SINGAPUR) (2002) Una interesante película de los Hermanos Pang; juega con la idea frankenstiana de los transplantes, más la comunicación con “otras ventanas” hacia el pasado o el futuro. El tema de la prestidigitación es muy atractivo, pero “puede irse de las manos”; en este caso Man, la visionaria, recibe un don macabro de su donante; como en el filme Los Ojos de Laura Mars, va reconstruyendo la muerte colectiva. Y como una explicación muy sintética borgeana, los espejos son los campos que reflejan su otro Yo, que está al acecho. Los fantasmas cumplen un rol importante y siempre están rodeando a nuestra actriz. Hay que tomar en cuenta que muchos elementos que van sucediendo a lo largo del filme son más entendidos cuando se comprende la visión budista de la muerte y lo inexorable, así como una constante melancolía que tiñe la historia. Interesante.


HISTORIA DE DOS HERMANAS (JANGHWA, HONGRYUN) (로즈와 로터스는 꽃이 핀다) (COREA DEL SUR) (2000) Según lo leído, está basada en una leyenda urbana coreana, dirigida por Kim Jee Woon, una interesante historia de terror que despierta los temores de dos hermanas, Rosa y Flor de Loto (los nombres que dan el título a esta película), quienes van experimentado raras sensaciones en la casa de su madrastra y su padre. Esta, la madrastra, es una mujer extraña que va torturando a ambas jóvenes, sobre todo a la más joven, hasta provocar su suicidio. El padre no es muy consciente de la situación. Es una historia reconstruida que parece mucho al filme Mulholland Drive de David Lynch por la tratativa de la historia. En realidad en la mutación de una historia antigua de las dos hermanas suicidas, que convertidas en fantasmas, ayudaron a guerreros que invocaron por ellas.

LA MALDICIÓN (JU-ON 2) (悪意) (2003) (JAPÓN) Del director Takashi Shimizu, pertenece a una saga de filmes concebidos como videos, y tiene por idea las frecuentes apariciones espectrales a lo largo del filme. Hay secuencias inesperadas y la aparición de los espectros, sobre todo la de un niño (por eso la llaman también EL RENCOROSO) se da en los lugares insospechados, cotidianos y temidos: el televisor, la ducha, en la cama. Y aparecen súbitamente en los lugares no vistos, a nuestras espaldas, incrementando esa sensación de incertidumbre, de miedo, pánico; en permanente amenaza y acecho. La truculencia sí logra el objetivo: crear pánico puro.


AGUA OSCURA (DARK WATER) (暗い水) (2004) Interesante filme del mismo director de RINGU, Hideo Nakata y basada en otra historia escrita también por Koji Suzuki (interesante binomio) es la narración de una familia disfuncional que se mete en el mundo de una niña que había muerto misteriosamente en el lugar al que Yoshimi e Ikuko se habían mudado. Detalles pequeños, minimalistas, son los que van marcando los hitos del terror; empieza como una película emotiva, de una mujer abandonada y una serie de vacíos marcados por goteras, lluvia u otras secuencias de agua nos van metiendo en el terror. No hay secuencias de sangre, ni nada por el estilo; al igual de JU –ON, sentimos presencias insospechadas y la cámara voyeurista cómplice ayuda a crear esa atmósfera enrarecida de zozobra y miedo. Disfrute total para los amantes del horror.



Fuentes


HIJOS DE LA GUERRA FRÍA. Ernesto Garrat V.
LA VENGANZA APARENTE. Park Chan-wook
http://es.geocities.com/eiga9/cinejapones/juon.html
http://www.aullidos.com/articulo6.asp
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