viernes, 17 de octubre de 2008

SERGUEI EISENSTEIN


La tarea del arte es hacer
tangible las contradicciones del ser
Serguei Eisenstein


Indudablemente los genios siempre han tenido problemas con la vida en general; Serguei Eisenstein no escapó de esta casi inexorable verdad: tuvo problemas tanto con su sociedad como con los sistemas políticos. Con una infancia dura, un mal recuerdo personal de su padre, abandono de su madre, muchas veces acusado de inmoral o despilfarrador, tuvo problemas con el sistema soviético cuando Stalin estaba en el poder; así como con los empresarios norteamericanos que lo contrataron para rodar un filme en Norteamérica (que nunca se concretó) y un documental en México. Fue una persona intensa, de ideas geniales y de avanzada, y que no temía a retos o propuestas; tuvo tantos proyectos descabellados como rechazos automáticos de empresarios o gente ligada a la dirección de las industrias cinematográficas. Se había propuesto hacer una película sobre Das Kapital de Karl Marx, idea absurda para muchos, pero no para lo que él planteaba. Él estaba demasiado lejos del común de los mortales.
Fue un hombre de vasta cultura; muy joven se interesó por el japonés y la concepción de un ideograma. Al comprender sobre la formación de éste para ser concebido como parte de una escritura, logró relacionar este proceso psico cultural con el concepto de cine puro: una imagen como un ideograma. Si lo acercamos al lenguaje es como decir un paradigma en movimiento. En una entrevista hecha a Renny Bartlett, confiesa éste que nuestro maestro buscó en la creación de sus obras esa dinámica / estática que se ve en la combinación de la tragedia (arquetipos) y la comedia (cotidianeidad) en sus filmes. En muchos casos, el maestro era muy mordaz e incluso muchas de sus bromas cotidianas rayaban con lo grosero. Quizá sea cierto que hayamos perdido un poco la visión de ese lado eisenstiano por el del rigor extremo, solemne y trágico.
Se acercó al teatro y dirigió algunas obras acercándose a la técnica escénica propuesta por Meyerhold. Del teatro el siguiente paso obligado era el cine. Para ese entonces Lenin ya había nacionalizado la industria cinematográfica rusa y creaba una gran escuela con directores de la talla de Dovjenko, Pudovkin, Protazanov, Vertov, entre otros. Sin pecar de realismo socialista, esta escuela traza una línea con filmes que se convirtieron en hitos: de esta escuela ya hemos visto a través de los diversos ciclos ofrecidos, películas como: TEMPESTAD SOBRE ASIA, LA MADRE, TIERRA, EL HOMBRE DE LA CÁMARA; y sobre todo EL ACORAZADO POTIEMKIN de nuestro director, filme visto en el ciclo de cine mudo recientemente concluido.
Casi todos los filmes de Eisenstein son verdaderas obras maestras y estuvieron prohibidas a causa del espíritu paranoico e intransigente, producto de las guerras mundiales y la Guerra Fría. De todos modos, su obra siempre transcendió la mediocridad de los políticos u hombres moralistas, que vieron en él la encarnación del peligro rojo.
Sus obras son la plasmación de un planteamiento teórico que siempre lo inquietó. Pero no por eso dejaba que la obra fuese “esclava” de las ideas. Lo vemos en la frase con la que empieza un ensayo que Eduardo Russo hizo sobre él: “De acuerdo al modo en que comienza esta página, no sé cómo seguirá.” Además como entidad autónoma, la obra ofrece múltiples lecturas, haciéndola obra abierta, ante la cual es difícil establecer una definición exacta.

ACORAZADO POTIOMKIM (1925) fue uno de los productos más elaborados de la famosa nacionalización del antiguo cine zarista por parte de Lenin. Ocurría esto en agosto de 1919. Como ya había comentado, Lenin había visto el tremendo potencial de este arte y hacia 1922, él comentó: “el cine, de todas las artes, para nosotros (es) la más importante”. Bajo esta visión surgió un grupo vanguardista que va a elevar la calidad de las obras cinematográficas de años siguientes (hasta el periodo de stalinización de todas las artes). La película en sí tomó poco tiempo en su realización; filmada en Odessa, contó con un puñado de actores, la población de dicha ciudad y la Armada Roja. La misma idea como otra gran obra rusa, la ópera Boris Godunov, un canto coral de masas. Sin maquillajes, sin un plató, ni escenografías, las escenas de esta película son una sinfonía en las que los únicos actores son el pueblo y los marinos del acorazado. Las escenas de movimientos son magistrales y todo el lenguaje panfletario se vuelve poesía en la célebre descarga que las tropas zaristas lanzan sobre los indefensos ciudadanos. Más de una persona vi levantarse de su asiento y gritar encolerizado cuando la proyectaron en el cine Colmena en Lima en 1975. En verdad, las escenas no dan concesión alguna y las imágenes de la escalinata de la ciudad, el coche del niño cuya madre ha caído muerta por las balas, que baja hacia un triste final; la madre que enfrenta a los soldados con su hijo muerto en brazos; son escenas inolvidables y demasiado locuaces. Esta película fue hecha con rabia reprimida. Por eso, su visión es muy sencilla, pero a su vez muy densa en su contenido, por eso peligrosa. No hay actores principales, quizá el único, el acorazado mismo; estamos pues ante una película de masas.

¡QUE VIVA MÉXICO! (1932) Como comenta Sadoul, este es uno de los proyectos más soñados de nuestro artista. Es un extenso fresco del México de inicios del siglo XX, y se haya dividido en cuatro partes: FIESTA, SANDUNGA, MAGUEY y SOLDADERA. Eisenstein se fascinó por la cultura mexicana y dirigió esta obra a modo de consuelo por habérsele impedido filmar en los Estados Unidos. Es un canto coral de la cultura mexicana, con impresionantes escenas rituales de la muerte. Sin embargo, fue una de las obras más maltratadas del Director ya que prácticamente nunca la tuvo en sus manos; a pesar de haber tenido el apoyo del escritor socialista norteamericano Upton Sinclair , éste lo fustigó por haberse “devorado” todo el presupuesto y no haber concluido con el rodaje. Cuando el maestro retornaba a la Unión Soviética, el escritor incautó sus bobinas, más aún al recibir la noticia que había derrochado el dinero en perversiones sexuales y haber trabajado con personas de dudosa reputación en México. De la versión de 5 horas y 20, se va a ver la versión de 1 hora y 40 minutos, versión hecha por Grigori Alexandrov en 1973. Muchas de las escenas fueron empleadas por otros directores o fueron presentadas como documentales en los años 40, como el caso de TEMPESTAD SOBRE MÉXICO (de Sol Lesser) o MOMENTO BAJO EL SOL (de su amiga y biógrafa Mary Seton).

ALEXANDER NEVSKY (1938) es una bella película épica, con poderosas imágenes para insuflar ánimos al alma rusa en una Europa enloquecida por el espíritu bélico nazista. Así como Dmitir Schostakovitch musicalizó (posteriormente) la película POTIOMKIM, es en esta oportunidad que nuestro director incursiona en el sonoro con la Cantata del mismo nombre del gran maestro Serguei Prokofiev. Dupla genial. Jugó con grandes planos y cromatismo dicotómico, encarnando los claros, los señores teutones; los oscuros, el pueblo ruso. Tiene un extraordinario trabajo de cámara, sobre todo en los impactantes acercamientos (close-up) (parece una revisión del trabajo de Dreyer con su Pasión de Juana de Arco). La música es épica, manejo de coros como manejo de multitudes; el aria para contralto de El Lago de la Muerte (lago helado) es impresionante como lo es el resultado del triunfo y la derrota. Y además un actor, una voz: Nikolai Tcherkasov. Una obra maestra. La película fue en cierta manera retenida ya que para entonces, Stalin y Hitler habían firmado el pacto de no agresión entre ambas naciones y el filme fue visto, obviamente, como antigermánico.

IVÁN EL TERRIBLE (1943 –1945) Hablar de una parte es prescindir de la otra de esta impresionante obra que, según Kobal, dejó de lado su compromiso y testimonio social para pasar al testimonio del hombre como artista. Para ese entonces, ya la Unión Soviética ha sido atacada por las huestes de Hitler y todos los estudios cinematográficos han sido desplazados al Asia Central, con más exactitud a Alma Ata; es allí donde se inicia el trabajo de IVÁN I, el cual fue todo un suceso y gustó a Stalin, tanto así que volvió en cierta manera “a su reino”; lástima que esto no haya perdurado mucho. Si la primera parte se ve a un líder como Iván IV desplegando poder y gloria, en la segunda parte vemos a ese Iván embargado por el miedo y la paranoia de la persecución de sus rivales, los boyardos. Es por eso que el trabajo de las sombras es notable, inteligente, genial. Vemos en la primera parte las dimensiones de dichas sombras de acuerdo a la grandeza o vileza de los personajes de su entorno; obviamente Iván con sombra mayor; pero en la segunda parte, esto cambia. Y es así que Iván lentamente se va volviendo un terrible tirano, va distorsionando todo, viviendo de la intriga y venganza. Según Russo, Eisenstein va creando un triángulo en el que se yerguen un artista y dos tiranos: uno histórico (Iván) y otro el contemporáneo (Stalin).
El producto final fue aborrecido por el tirano y casi obligado a cancelar su IVAN III, del cual sólo hizo 10 minutos a causa de su muerte.

Nuestro Director fue sometido una revisión ideológica de su vida y obra, y se vio obligado a hacer una autocrítica personal injusta. Ya derrotado por las circunstancias viles de la vida fallece de un ataque al corazón, pero trabajando sobre sus teorías cinematográficas. Un genio en permanente creación. Quiero concluir este artículo tomando del ensayo de Russo...”Su cine fue el principal campo de batalla de ese experimento inacabado que en el camino dejó un puñado de obras maestras e innumerables puntas dispersas a retornar por aquellos dotados del suficiente coraje intelectual como para levantar vuelo a falta de piso firme...” Sin ánimo de atemorizarnos con esta contundente reflexión sobre la visión de su obra fílmica, espero que este pequeño ciclo nos permita ver el alma inmensa de un genio que quiso revolucionar el cine hasta límites insospechados.


Bibliografía:

Diccionaire des Films – Bérnand Rapp, Jean-Claude Lamy, LAROUSSE, 1995.

Las 100 mejores Películas, John Kobal, ALIANZA EDITORIAL, 4ta edición, 1995.

Historia del Cine Mundial, Georges Sadoul. SIGLO XXI EDITORES. 5ta edición, 1980

Eisenstein según Bartlett, Carlos Cevallos y Gabriel Quispe. BUTACA SANMARQUINA, año 4, No 13, 2002.

Serguei Eisenstein, descripción de un combate, Eduardo A. Russo, LA GRAN ILUSIÓN, No 9, 1998
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