viernes, 31 de octubre de 2008

WESTERN, LA MADUREZ DE UN GÉNERO


“.. El cine es y ha sido un fructífero medio
conservador de ideas y estilos de emoción”
SUSAN SONTAG, CONTRA LA INTERPRETACIÓN



El western es un género ampliamente conocido y que se ha ganado el reconocimiento de tal no solo por las características peculiares que lo identifican y distinguen de los otros géneros, sino, además, por la notable cantidad y calidad de gente del cine que hizo y hace de este su medio de expresión artística. Directores de la talla de Howard Hawks o John Ford, o actores como James Stewart, Gary Cooper o John Wayne han colmado nuestras pantallas de héroes solitarios y de escenarios inmensos que nos han ofrecido todo un estilo de vida, una filosofía ordenadora del mundo. Esos horizontes sin límites; la voluntad de los conductores de caravanas, los pioneros; la actitud racista de los mismos o los militares que los apoyaron en su plan de ocupación territorial bajo la consigna de que “el indio bueno es el indio muerto”; imprimieron toda una filosofía del “Beyond the bounderies.” (más allá de las fronteras), la que va a marcar la política interna y externa de la joven nación americana. No hay que olvidar que la historia de Norteamérica es reciente y está hambrienta de mitos para la conformación de una identidad histórica. Es por eso que este cine ayuda a la creación de ese tipo de héroe, del Self Made Man, el que lucha con los elementos y contra aquellos que quieren truncar su actividad expansiva en ese inmenso espacio que es el Oeste Norteamericano. Así, guionistas, directores, fotógrafos, músicos, actores van a crear todo un filón que lentamente va a ir ganando adeptos entre los hambrientos consumidores de cine, el arte masivo por excelencia. Sus inicios en el cine mudo estaban más ligados a un cine de entretenimiento que estaba más ligado al género de aventura. Los primeros momentos para el nuevo género fueron, en algunos casos, bastante auspiciosos. Así pues el cine como entretenimiento en Norteamérica se vuelve un boom con una primera película western: ASALTO Y ROBO A UN TREN (THE GREAT TRAIN ROBBERY) de 1903, dirigida por Edward Porter. Este éxito fue tal que pronto se abren pequeñas salas de cine, sobre todo en Nueva York en las cuales por un níquel (pequeña moneda) uno podía ver los 9 minutos que duraba dicha película. Así surgen los nickel-odeon. Además podemos aventurar otro dato ligado al western: una fecha, 1908, cuando deciden instalarse en California los directores Charles Bauman y Adam Kessel quienes filman su primer trabajo de cow-boys y pieles rojas en un pequeño poblado cerca a Los Ángeles, llamado Hollywood : allí se produce la primera película de estudios hollywoodenses, el western THE LAW OF THE RANGE.

Para muchos de generaciones anteriores, el acercamiento a este género se logró a través de algunas famosas seriales que se proyectaban en las salas de cine, historias secuenciadas que generaban una expectativa solo satisfecha a la llegada de los siguientes rollos. Todo esto contaba con un soporte en la tira cómica que también nos acompañó por muchos años: El Llanero Solitario, Roy Rodgers, etc. La televisión tiene a veces el buen tino de programar algunas de estas seriales, sobre todo en los canales llamados retro.

Quizá sea por las razones anteriormente expuestas que este género le tomó su tiempo para lograr su “lugar bajo el sol”. Este va a llegar con un gran director que va a usar al cine como campo de sus ideas y su particular visión del mundo: John Ford. Como este hito, otros grandes se han de suceder hasta la actualidad, como es el caso de Clint Eastwood ya como un director que gusta también cultivar este género.


Esta es una pequeña muestra de algunos clásicos de todos los tiempos, género que pese a corresponder a un limitado periodo en la historia norteamericana no ha envejecido y sigue produciendo algunas obras notables.


DUEL IN THE SUN (DUELO AL SOL) (1946) KING VIDOR La llegada de una bella jovencita al rancho “Pequeña España” va a desatar una constante lucha entre dos hermanos para conquistar su amor. Pearl Chávez (Jennifer Jones) es la agraciada jovencita, hija de una madre india bailarina en lugares de dudosa reputación y un padre rufián que muere ajusticiado por haber asesinado a su esposa y amante. En el rancho encuentra el amor de Jesse (Joseph Cotten), el hermano mayor y de Lewt (Gregory Peck), el hermano menor, el más díscolo agresivo y pernicioso. Es una de las mejores películas de nuestro director, quien trabajó con David Selznick; este deseaba hacer un film para su amada (Jones) con una película hecha a su medida. Selznick venía de haber logrado un gran éxito con LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ, por eso fue exigente y pulcro con la realización de esta. El film además muestra el avance del progreso técnico contra el cual los rancheros de la sociedad de entonces no pudieron contener, sobre todo en lo referido a las instalaciones del ferrocarril; acompañaron a nuestro director, otros que aportaron para las escenas tanto exteriores (William Dieterle) o las interiores (Josef Von Sternberg)

ONCE UPON A TIME IN THE WEST (ÉRASE UNA VEZ EN EL OESTE) (1968) SERGIO LEONE Este es un verdadero clásico de la modalidad spaghetti western, una de las formas cómo se hizo famoso este género en Europa, gracias al aporte de capitales alemanes e italianos, y se ha convertido en un clásico de la cinematografía mundial. Además Leone logró reunir a una serie de actores mitos en este género: Henry Fonda, Charles Bronson y Jason Robards. Rodeaban a una bella actriz italiana que hizo su debut en este género: Claudia Cardinale. Ella va a ser fácilmente identificada, ya que Ennio Morricone va a componer una de las más bellas melodías del cine, la cual se ha de convertir en un leit motiv. Su triste viaje para ver a su futuro esposo muerto, asesinado con sus hijos, la van a fortalecer y no va a dejar la propiedad heredada que caiga en manos de un psicópata desalmado. El film es efectista, con escenarios increíbles, con situaciones tensas que recuerdan a su otro clásico: EL BUENO, EL MALO Y EL FEO.

SHANE (RAÍCES PROFUNDAS) (1953) GEORGE STEVENS Este es una película brillante del mundo del western, un interesante estudio del alma de un pistolero, a quien su pasado lo acosa y decide cambiar de vida. El pistolero Shane (Alan Ladd) llega a una granja ocultando su origen; es acogido por una pareja de granjeros (Van Heflin y Jean Arthur), quienes son acosados por unos pistoleros que apoyan a un gran terrateniente; este los contrata con el fin de ahuyentar e, incluso, matar a los pequeños granjeros. Shane, poco a poco, va recordando su pasado de pistolero y decide tomar cartas en el asunto. Surgen malos entendidos con la pareja, amores que surgen y un hijo pequeño que exige a Shane no ser un cobarde. La banda, dirigida por Jack Palance, va a recibir una sorpresa. Excelente film y una de las cumbres del western.

THE DUEL AT SILVER CREEK (DUEL EN SILVER CREEK) (1952) DON SIEGEL Este director fue un gran maestro del género y nos presenta esta pequeña joya con unos actores que luego han de ser puntales del mismo: Lee Marvin y Audie Murphy. La trama es muy sencilla y recurre al leit motiv de un pistolero: su peculiar sentido de justicia. Como alma solitaria y errante, Silver Kid (Murphy) llega a un pueblo aterrorizado por una gavilla de truhanes; el sheriff, desesperado, no sabe a quién recurrir; Silver Kid simpatiza con la causa del sheriff y se pone, en cierta manera, a sus órdenes

THE MAN FROM LARAMIE (EL HOMBRE DE LARAMIE) (1955) ANTHONY MANN Este es un estupendo film con James Stewart, quien decide tomar venganza contra aquellos que habían vendido rifles a los indios, quienes los emplearon para matar a su hermano; encuentra como sospechosos a un abusivo hacendado, su cruel hijo y el capataz del rancho. Este es el primer film que el director filma con una nueva técnica que se empleaba para resaltar los grandes planos: el cinemascope.

HIGH NOON (A LA HORA SEÑALADA) (1952) FRED ZINNEMANN Esta es una brillante película de los 50, hecha por 3 personas independientes del cine americano (el director Fred Zinnemann, el guionista Carl Foreman y el productor Stanley Kramer), una de las cuales, Foreman, se va a ver en problemas frente a la Comité de Actividades Antiamericanas, dirigida por McCarthy y creada por Harry Truman en plena guerra fría. Foreman va a ir viendo cómo su entorno amical y laboral se va alejando de él, lo mismo que le fue acaeciendo a todos aquellos que caían en desgracia por la acción paranoica de este Comité, el cual diezmó el mundo intelectual norteamericano. Quizá esa sensación de abandono por parte de amigos y conocidos la transmitió al sheriff Will Kane (Gary Cooper, extraordinario) cuando tiene que enfrentarse solo a una banda que tiene atemorizado a todo el pueblo; la analogía es asombrosa, por eso tiene todo un carácter de denuncia contra un pueblo que se dice defensor de la democracia, pero en el momento indicado, este (el pueblo) no ceja para nada en darle la espalda. Foreman siguió su carrera en Inglaterra.

STAGECOACH (LA DILIGENCIA) (1939) JOHN FORD La edad de oro de nuestro Director y del cine western empieza con esta obra maestra, con la que Ford incursiona, además, en el cine sonoro. Está inspirada en un trabajo de Ernest Haycox, pero como referente una gran novela corta de la literatura francesa, Bola de Sebo de Guy de Maupassant. El filme es un espacio extraordinario en el cual se van presentando nueve personajes, nueve personalidades que van a vivir una excitante y riesgosa experiencia para llegar a su destino, el cual se encuentra en medio del Monumental Valley, ese esplendoroso valle semiárido que se va a convertir en su escenografía natural. Es además la primera película que filma toda una persecución a una diligencia en pleno escenario natural; las escenas insertadas del plateau no desmerecen el suspenso que genera dicha persecución y se constituyó en todo un clásico. Además, de una manera muy aguda, por lo que hizo más atractiva la película, reunió hasta 17 melodías conocidas lo que la convirtió en todo un éxito comercial. John Ford entró así por la puerta grande a la cinematografía mundial.

RED RIVER (RÍO ROJO) (1948) HOWARD HAWKS Uno de los filmes más paisajistas y que tiene la presencia femenina subyacente, sea por el recuerdo de la amada muerta (un marcado complejo de culpa que va a arrastrar a Wayne durante el film), un brazalete que se vuelve una suerte de nexo fetiche con el otro personaje femenino que atenúa la rivalidad entre Wayne y Montgomery Clift, Joanne Dru (la que a su vez controla con un carácter poco usual para los “famosos” papeles femeninos en este género. Es un film de viajes, paisajes (poco usual en nuestro Director que solía enfocarse en espacios más pequeños), deterioro de relaciones, tensiones y un buen final feliz, luego de marcadas tensiones.

THE GOOD, THE BAD AND THE UGLY (EL BUENO, EL MALO Y EL FEO) (1966) SERGIO LEONE Uno de los mayores éxitos del famoso spaghetti-western, una de las formas cómo se hizo famoso este género en Europa, gracias al aporte de capitales alemanes e italianos y rodada en España. Un botín de 200 mil dólares moviliza la ambición de 3 personajes, encarnados por Clint Eastwood (Bueno), Lee Van Cleef (Malo) y Eli Wallach (Feo) y llevan a cabo esta empresa en medio de la guerra de secesión norteamericana, en Texas. Con el apoyo del ejército español, Sergio Leone trata de reconstruir todo este escenario histórico (con armas de la época incluidas) para mostrar esta trama de largos planos, acercamientos visuales extraordinarios, una música ad hoc y unos diálogos alucinantes que ya la han hecho todo un clásico. Es, además, una de las pocas películas de esta modalidad que el público norteamericano acepta sin reticencias.

THE SEARCHERS (MÁS CORAZÓN QUE ODIO) (1956) JOHN FORD Una de las obras maestras de Ford, ya es un clásico, porque en cierta manera vuelve a ese esquema tradicional del héroe individual y solitario que caracterizó a este género. Pero Ford no trabaja a su héroe como un hombre aislado de su entorno, sino como un hombre que ve lo que sucede y es movilizado por ese sentido de responsabilidad de luchar contra la injusticia contra el más débil. Además vuelve a trabajar con John Wayne (dupla John-John que hizo un sinfín de películas); en este film vemos “la tragedia de un solitario” (como lo llama John Kobal). Mucho se ha dicho sobre esta película: racista (lo es), actuación pétrea de Wayne, el mito del individualismo. Pero es el conjunto de estas situaciones y las circunstancias como el de tener que luchar contra la crueldad de algunas tribus (que incluso mataban a personas de su etnia) que conllevan a una narración épica, como un cuento medieval: la búsqueda por la chica raptada o extraviada. La escena final con el retorno a casa y el alejamiento del guerrero marca un hito en la creación de un estereotipo de cowboy. El conjunto de actores (Vera Miles, Natalie Wood), la escenografía natural, los travellings, y en sí la historia la hacen una bella película.

RIO BRAVO (RÍO BRAVO) (1959) HOWARD HAWKS Este es un film extraordinario, con personajes tan sólidos reunidos para luchar contra una gavilla de truhanes que vienen a rescatar a uno de sus secuaces capturados por el sheriff. Hawks va dejando a sus personajes a que cada uno vaya encontrando su destino bajo una atenta observación de la cámara, la que nos va mostrando sus miedos, alegrías, debilidades y para lo que son buenos. En el mundo moderno, esto se llamaría “trabajo en equipo”, pero no fue esta la intención de nuestro Director, ni mucho menos; es hacernos conocer lo que puede pasar en cada uno en cada acción que realicemos y los momentos que en algún instante nos ha de tocar y que serán nuestras oportunidades para conocernos quiénes somos. Por eso, emplea espacios reducidos que permitan centrarse más en el personaje. Destacan, aparte del clásico John Wayne, un Dean Martin simpático, aunque muchas veces patético (por el alcoholismo) y una sensual Angie Dickinson, quien se une a esta causa quijotesca, pero a cuenta y riesgo personales.



BIBLIOGRAFÍA

* DICTIONNAIRE DES FILMS, LAROUSE, 1995.

* HISTORIA ILUSTRADA DEL CINE. RENÉ JEANNE, CHARLES FORD, TOMO 1, 1981.

* LA GRAN ILUSIÓN, UNIVERSIDAD DE LIMA, No 4, 1995.

* EL CINE NORTEAMERICANO EN 120 PELÍCULAS, AUGUSTO M. TORRES, Alianza Editorial, 1994.
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