Chiclayo,
la ciudad de mis padres. Ciudad de mucho calor, dinámica y en constante
expansión. Alfredo, en su afán de viajes interesantes, pero baratos, había
planificado ir a esta ciudad por Fiestas Patrias; pero, por razones laborales
se decidió ir el fin de semana, uno que iba a ser muy intenso, cargado de
novedades, espacios interesantes y mucho, muchísimo calor. Un julio-agosto,
usualmente marcado por el frío, ahora vemos cómo lo del Niño nos está
afectando. Alfredo tuvo que cambiar los pasajes para poder salir en los
momentos adecuados. Además, Alfredo iba a estrenar su juguete nuevo: un dron.
Esto le va a permitir enriquecer las imágenes para su canal de YouTube sobre
viajes baratos para todo tipo de viajero: https://www.youtube.com/results?search_query=viaja+jijunito. Pronto veremos ahí todas las imágenes
que ha grabado en varios sitios de esta ciudad y sus alrededores.
Sábado 01 de agosto. Salimos a Chiclayo vía Emtrafesa en el primer bus que sale muy, muy temprano: 3:30 A.M. Eso nos iba a pasar factura. Levantarnos muy temprano (casi no dormimos), el viaje en sí y la llegada a Chiclayo con poco descanso, más el calor; todo era una combinación un poco pesada. Llegamos a nuestro destino a las 8 A.M. Como nuestro hotel estaba relativamente cerca del terminal, nos fuimos a pie. A pesar de la comodidad, el terminal está en la Av. Balta y genera un problema de tráfico en la caótica ciudad de Chiclayo como lo pudimos constatar más tarde ese día. Llegamos a nuestro hospedaje y nos dijeron que nuestra habitación iba a estar lista en media hora más o menos. Estábamos con hambre por lo que nos fuimos a tomar desayuno. Como Alfredo quería crear contenido sobre la pronta visita de Roberto Prevost, sacerdote que hizo mucha de su actividad religiosa en el Norte peruano, sobre todo en Chiclayo, ciudad que dejó para partir a Roma donde pronto sería el nuevo Papa, la cabeza de la iglesia católica mundial. Está tan vinculado a esta ciudad que en su primer discurso como Papa dedicó palabras en español a Chiclayo (https://www.youtube.com/watch?v=L9msekZPR8s). En realidad, la ciudad respira la pronta visita. Se ven imágenes y murales por diversas partes de la ciudad. Y, como es costumbre, también es una buena oportunidad de negocio. Eso lo íbamos a constatar donde íbamos a tomar el desayuno: restaurante El Trébol, el que se encuentra en plena plaza principal a un costado de la catedral. Estos han explotado el hecho de que el actual Papa iba a almorzar con regularidad al lugar; por eso, se denomina El Restaurante del Papa (https://trebolrestaurante.pe/).
El lugar ha sido restaurado, así, como creo, los precios. Tomamos un desayuno para irnos al hotel y partir a nuestro primer objetivo de la visita: Zaña. Ya armados con nuestras cámaras y con bastante agua, nos fuimos al terminal Epsel (https://orientacionlambayecana.blogspot.com/p/paraderos.html). Felizmente ya estaba listo el micro para partir, sólo faltan dos pasajeros: nosotros. El calor estaba apretando. Uno puede apreciar lo sucio que es la entrada/salida de Chiclayo hacia el sur: bolsas de plástico y muchos desechos de construcción. Según comentarios previos, se había escogido una zona de las Pampas de Reque para hacer la gran misa cuando sea la visita del Papa. De haber elegido este lugar, la limpieza iba a ser una obra titánica. Lástima que decidieron cambiar de lugar, pues por quedar bien, hubiesen hecho la gestión y acción en favor de la ciudad. Chiclayo tiene que ver cómo maneja los residuos y desechos: reciclaje, centros de manejos de residuos; esto último hubiera sido genial, pero gracias a la corrupción en la que estuvo metido el excongresista Becerril y varios de sus hermanos. Nefastos personajes que hicieron daño contra la ciudad y alejar la inversión suiza del lugar. Llegamos luego de un trayecto que duró casi una hora (https://www.google.com/maps/dir/Terminal+Epsel,+Tarapac%C3%A1+113,+Jos%C3%A9+Leonardo+Ortiz+14002/Za%C3%B1a/@-6.8710156,-79.7823016,27668m/data=!3m2!1e3!4b1!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x904cef22061b8045:0x76c1cd5e85ac239b!2m2!1d-79.8315638!2d-6.7631521!1m5!1m1!1s0x904cd9c3dac782bf:0x63a48b2b7c011fd!2m2!1d-79.5772008!2d-6.90821!3e0?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDgwMi4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). Bajamos cerca de las ruinas del Convento de San Agustín, caminamos unas tres cuadras, pasamos por el Museo Afroperuano, que luego visitaríamos. En el trayecto, vimos algunos bonitos murales que espero algún día comiencen a aparecer en Trujillo por las paredes sin enlucir que abundan por todas partes. Generalmente, los murales son poco vandalizados y alegran al barrio en que surgen: los he visto en Valparaíso y Concepción en Chile. Sería una política muy atractiva para nuestras ciudades que tienen tantas paredes sin enlucir que afean a la ciudad y que da esa sensación de inacabado, imperfecto. Además, destacan imágenes de identidad cultural de la zona. El mural que vimos en Zaña muestra la cultura afroperuana a través de sus instrumentos y danzas.
El mural está muy cerca de San Agustín. Nos dirigimos a este lugar, el cual conozco desde mi primera visita en 1984. Lo he visitado tantas veces que me permiten ver su evolución en cuanto al mantenimiento como el deterioro de algunas partes de los restos magníficos que quedan, sobre todo su claustro. El ingreso para personas de la tercera edad, como yo, es gratuito. Es una verdadera muestra de lo que sería una ciudad fantasma destruida por un ataque pirata y un Niño desastroso, calamidades que significaron el abandono sistemático de gran parte de la población hacia otras ciudades como Lambayeque o Trujillo. El convento todavía puede mostrar su magnífica arquitectura, lo que nos da una idea del esplendor que tuvo esta ciudad en la colonia. Esto se puede ver en la entrada hacia la mano izquierda, donde hay dos amplias salas en que está la boletería y tiene una interesante colección de antiguas fotos del lugar (algunas muy bellas) y hay una maqueta del convento.
Aquí información del lugar que sí hay que visitar, pero respetando las indicaciones del lugar: https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=3756. Digo esto, pues hubo varios visitantes que no respetaban las señales de no ingresar en ciertas zonas y se ven en varias partes que hay desprendimiento de ladrillos que se van aflojando por el tiempo. Urge una buena restauración, pues este espacio ha generado un interesante movimiento turístico en la zona tanto para restaurantes como vendedores de recuerdos. Cabe destacar que cada vez más se restringen el acceso a diversos espacios. Anteriormente se podía subir al coro, pero esto ya no está limitado por razones de seguridad y estado del edificio. En esta oportunidad pude ver con más calma todo el claustro, en los que se ve también la acción depredadora de algunos visitantes, pues dejan sus inscripciones en las antiguas paredes en algunas habitaciones que aún quedan en pie. El sitio es también visitado por parejas de recién casados. Eso pudimos constar en vivo y en directo. Es muy simpático, pues la pareja era acosada por un perro callejero lanudo: un espectáculo desopilante. Ya acabadas las grabaciones de Alfredo, nos fuimos en dirección de los restos de la catedral, San Francisco y La Merced.
Salimos por la entrada de la calle San Agustín y doblamos hacia la derecha por la calle Santo Toribio, que lleva al Seminario y Capilla de Santo Toribio de Mogrovejo. Este sitio lo íbamos a visitar posteriormente. Hay un sendero, llamado calle Tarata que lleva al cruce con el camino que lleva al río Zaña, ese que terminó por destruir a Zaña. Tanto la Iglesia Matriz (catedral) y el convento San Francisco estaban más cerca del río, por lo que ambos edificios fueron muy afectados por la gran inundación de 1720. Pese a esos daños, ambos sitios muestran restos que nos permiten apreciar la belleza y riqueza arquitectónica de estas iglesias.
En la iglesia matriz, hay un espacio bastante muy bien intervenido que muestra donde estuvo la tumba de Toribio de Mogrovejo, quien falleció en 1606 en Zaña cuando estaba de visita. Al año siguiente de su fallecimiento, los restos fueron trasladados a Lima. Aquí alcanzo mi crónica de algunos viajes al lugar y hay datos históricos interesantes: https://elrincondeschultz.blogspot.com/2019/12/zana-y-huaca-rajada-pronto-pampagrande.html; https://elrincondeschultz.blogspot.com/2015/12/cronicas-de-lambayeque-2.html. Aquí hay información de la iglesia San Francisco: https://yimrodriguezsamper.wixsite.com/zanavirtual/la-iglesia-y-convento-de-san-francisco. Esta información es de la iglesia matriz: https://yimrodriguezsamper.wixsite.com/zanavirtual/blank-1. Lo interesante de esta visita es que Alfredo pudo usar el dron; así pudimos tener una vista aérea impresionante de la zona: vimos San Agustín, San Francisco, la iglesia Matriz.
Como última visita fuimos a La Merced. La capilla de Santo Toribio de Mogrovejo se encuentra cerca del lugar, espacio que está en refacción por lo que el ingreso es restringido, se espera que esté listo con la llegada del Papa. Como ven, todo gira alrededor de León XIV (https://www.gob.pe/institucion/regionlambayeque/noticias/1380281-zana-se-proyecta-como-destino-de-fe-y-cultura-con-inversion-superior-a-s-4-millones-en-santuario-de-santo-toribio-de-mogrovejo). Ya terminada la visita a los restos de las viejas iglesias coloniales, nos acercamos a un vendedor de postres tradicionales de la zona.
En los años 90 visité el lugar con unas amigas y preguntamos por postres, pues hay toda una tradición dulcera de la población negra. En ese entonces, la oferta era triste; pero ahora hay mayor variedad y calidad. Como ya era tarde, casi las 3 P.M (no habíamos almorzado), algunos postres no nos venían mal: machacado de membrillo, barritas de ajonjolí, tejas rellenas de camote, dátiles o higo, higos rellenos, palillos de ajonjolí. Delicia. Nos levantó con un buen golpe de energía, en momentos en que el calor ya nos estaba causando estragos. Hay un texto de Angélica Arriola, La tradición en los dulces de Zaña, que describe los orígenes de esta tradición culinaria que ahora, felizmente, se está rescatando y que debe difundirse más para deleite de todos los visitantes (https://www.academia.edu/16136994/La_tradici%C3%B3n_en_los_dulces_de_Za%C3%B1a_Lambayeque_Per%C3%BA). Luego de comprar un buen paquete nos fuimos a la plaza principal para que Alfredo vuele su dron y para que yo visite la actual iglesia principal del lugar. El espacio es sobrio, tranquilo, con un conjunto de imágenes de un Cristo crucificado. Salí para acompañar a Alfredo en su vuelo de dron. Las imágenes son bonitas, sorprendentes: otras perspectivas.
Luego de comer un refrescante helado, nos fuimos al Museo Afroperuano, el cual visito nuevamente prácticamente 10 años después. Es un museo familiar, pero tiene un gran acervo de la cultura negra en nuestro país y sobre todo en la zona. Aproveché a comprar un libro pequeño Tambores africanos en América Latina del autor prolífero Luis Rocca Torres, quien es también el creador de este museo. En realidad, el museo tiene una gran colección de instrumentos de percusión, como es el caso de los tambores. Los vemos a lo largo de las salas que hay en el lugar.
Amablemente me firmó su libro y le
comenté que en mi anterior visita compré otro libro suyo: Herencia de esclavos
en el Norte del Perú. (https://www.semanarioexpresion.com/Presentacion/noticia2.php?noticia=133&categoria=Culturales&edicionbuscada=696).
Le comenté que en mi visita anterior vi una vasta colección de LP de música
negra y me comentó que mucho de este material discográfico ha sido puesto en
custodia en el Instituto Riva Agüero. El museo ubicado en Zaña antiguo (https://slaveryandremembrance.org/partners/partner/index.cfm?id=P0080&lang=spa)
necesita mucho apoyo; como es privado no tiene apoyo estatal, pese a que tiene
muchos reconocimientos tanto por parte del gobierno y privado, sea en el país
como del extranjero; pero el mantenimiento es caro y hay pocas visitas. Me parece
que los paquetes turísticos no lo integran en la visita a Zaña.
Salimos con Alfredo, nos fuimos al paradero para regresar a Chiclayo. Felizmente, partimos rápidamente. Al llegar a Chiclayo, bajamos cerca de la Av. Balta para tomar un taxi para ir al Mercado Modelo para visitar la zona de los brujos. Llegamos bastante cansados, pues llevar nuestras cámaras y el calor sí nos abatieron; además, la mala noche del viaje ayudó que nos sintamos muy fatigados. Vimos el tráfico endemoniado que azota a Chiclayo; los choferes de todo tipo de vehículo son tan avezados como los de Trujillo. Un verdadero pandemonium. Sin embargo, la motivación de ver este rincón del Mercado Modelo nos sacó suficiente energía. La primera vez que fui fue en 1988 cuando lo visitamos con Ingrid y Pierina. Había leído en los 80 del siglo pasado en una guía de viaje de Stephen Birnbaum sobre Sudamérica (https://en.wikipedia.org/wiki/Stephen_Birnbaum). En este libro, el autor comentaba que era el mercado más grande de brujería en toda Sudamérica. Increíble.
El lugar está lleno de pócimas, plantas
medicinales, imágenes diversas para diversos ritos como santos, la Santa
Muerte, muñecos vudú, cráneos y pieles de animales. Una verdadera locura. Te mareas
por todos los olores que te rodean. Dimos varias vueltas para que Alfredo tome
varias imágenes con su cámara (https://blog.pdsviajes.com/peru/mercado-esoterico-en-chiclayo-peru/).
Es un espacio visitado por mucha gente, razón por la cual los vendedores no se
inmutaban cuando tomábamos fotos.
Pero, el cansancio nos obligó retirarnos para ir a descansar, tomar una buena ducha y cenar correctamente (no habíamos almorzado correctamente). Habíamos decidido ir a comer pollo a la brasa: pero fue una búsqueda infructuosa en el Centro Histórico cuando vimos las evaluaciones de los que había ahí. Me hizo recordar aquella visita con Orietta, Carmen y Maria (las tres peninsulares) que fuimos a más de tres restaurantes, pues no tenían las cosas que decían ofrecer. Y justo el 01 de agosto, día del cumpleaños de nuestra querida amiga Orietta, fecha que nos pasó ese periplo. Finalmente llegamos a uno al cual nos llevó un taxi a uno en la Av. Leguía, avenida que tiene muchos lugares de diversión. Al subir para sentarnos en paz para cenar, sube una banda de mariachis que rompió con la calma del lugar. Bajamos a la primera planta evitando la infernal bulla que retumbaba en la segunda planta. Tomamos un taxi de regreso y caímos como piedras en nuestras camas. Fin de la primera jornada.





