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Trujillo, La Libertad, Peru
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miércoles, 5 de agosto de 2026

CHICLAYO EXPRESS (CHICLAYO 1, CRÓNICA DE VIAJE)

 



Chiclayo, la ciudad de mis padres. Ciudad de mucho calor, dinámica y en constante expansión. Alfredo, en su afán de viajes interesantes, pero baratos, había planificado ir a esta ciudad por Fiestas Patrias; pero, por razones laborales se decidió ir el fin de semana, uno que iba a ser muy intenso, cargado de novedades, espacios interesantes y mucho, muchísimo calor. Un julio-agosto, usualmente marcado por el frío, ahora vemos cómo lo del Niño nos está afectando. Alfredo tuvo que cambiar los pasajes para poder salir en los momentos adecuados. Además, Alfredo iba a estrenar su juguete nuevo: un dron. Esto le va a permitir enriquecer las imágenes para su canal de YouTube sobre viajes baratos para todo tipo de viajero: https://www.youtube.com/results?search_query=viaja+jijunito. Pronto veremos ahí todas las imágenes que ha grabado en varios sitios de esta ciudad y sus alrededores.

Sábado 01 de agosto. Salimos a Chiclayo vía Emtrafesa en el primer bus que sale muy, muy temprano: 3:30 A.M. Eso nos iba a pasar factura. Levantarnos muy temprano (casi no dormimos), el viaje en sí y la llegada a Chiclayo con poco descanso, más el calor; todo era una combinación un poco pesada. Llegamos a nuestro destino a las 8 A.M. Como nuestro hotel estaba relativamente cerca del terminal, nos fuimos a pie. A pesar de la comodidad, el terminal está en la Av. Balta y genera un problema de tráfico en la caótica ciudad de Chiclayo como lo pudimos constatar más tarde ese día. Llegamos a nuestro hospedaje y nos dijeron que nuestra habitación iba a estar lista en media hora más o menos. Estábamos con hambre por lo que nos fuimos a tomar desayuno. Como Alfredo quería crear contenido sobre la pronta visita de Roberto Prevost, sacerdote que hizo mucha de su actividad religiosa en el Norte peruano, sobre todo en Chiclayo, ciudad que dejó para partir a Roma donde pronto sería el nuevo Papa, la cabeza de la iglesia católica mundial. Está tan vinculado a esta ciudad que en su primer discurso como Papa dedicó palabras en español a Chiclayo (https://www.youtube.com/watch?v=L9msekZPR8s). En realidad, la ciudad respira la pronta visita. Se ven imágenes y murales por diversas partes de la ciudad. Y, como es costumbre, también es una buena oportunidad de negocio. Eso lo íbamos a constatar donde íbamos a tomar el desayuno: restaurante El Trébol, el que se encuentra en plena plaza principal a un costado de la catedral. Estos han explotado el hecho de que el actual Papa iba a almorzar con regularidad al lugar; por eso, se denomina El Restaurante del Papa (https://trebolrestaurante.pe/). 


El lugar ha sido restaurado, así, como creo, los precios. Tomamos un desayuno para irnos al hotel y partir a nuestro primer objetivo de la visita: Zaña. Ya armados con nuestras cámaras y con bastante agua, nos fuimos al terminal Epsel (https://orientacionlambayecana.blogspot.com/p/paraderos.html). Felizmente ya estaba listo el micro para partir, sólo faltan dos pasajeros: nosotros. El calor estaba apretando. Uno puede apreciar lo sucio que es la entrada/salida de Chiclayo hacia el sur: bolsas de plástico y muchos desechos de construcción. Según comentarios previos, se había escogido una zona de las Pampas de Reque para hacer la gran misa cuando sea la visita del Papa. De haber elegido este lugar, la limpieza iba a ser una obra titánica. Lástima que decidieron cambiar de lugar, pues por quedar bien, hubiesen hecho la gestión y acción en favor de la ciudad. Chiclayo tiene que ver cómo maneja los residuos y desechos: reciclaje, centros de manejos de residuos; esto último hubiera sido genial, pero gracias a la corrupción en la que estuvo metido el excongresista Becerril y varios de sus hermanos. Nefastos personajes que hicieron daño contra la ciudad y alejar la inversión suiza del lugar. Llegamos luego de un trayecto que duró casi una hora (https://www.google.com/maps/dir/Terminal+Epsel,+Tarapac%C3%A1+113,+Jos%C3%A9+Leonardo+Ortiz+14002/Za%C3%B1a/@-6.8710156,-79.7823016,27668m/data=!3m2!1e3!4b1!4m14!4m13!1m5!1m1!1s0x904cef22061b8045:0x76c1cd5e85ac239b!2m2!1d-79.8315638!2d-6.7631521!1m5!1m1!1s0x904cd9c3dac782bf:0x63a48b2b7c011fd!2m2!1d-79.5772008!2d-6.90821!3e0?authuser=0&entry=ttu&g_ep=EgoyMDI2MDgwMi4wIKXMDSoASAFQAw%3D%3D). Bajamos cerca de las ruinas del Convento de San Agustín, caminamos unas tres cuadras, pasamos por el Museo Afroperuano, que luego visitaríamos. En el trayecto, vimos algunos bonitos murales que espero algún día comiencen a aparecer en Trujillo por las paredes sin enlucir que abundan por todas partes. Generalmente, los murales son poco vandalizados y alegran al barrio en que surgen: los he visto en Valparaíso y Concepción en Chile. Sería una política muy atractiva para nuestras ciudades que tienen tantas paredes sin enlucir que afean a la ciudad y que da esa sensación de inacabado, imperfecto. Además, destacan imágenes de identidad cultural de la zona. El mural que vimos en Zaña muestra la cultura afroperuana a través de sus instrumentos y danzas. 


El mural está muy cerca de San Agustín. Nos dirigimos a este lugar, el cual conozco desde mi primera visita en 1984. Lo he visitado tantas veces que me permiten ver su evolución en cuanto al mantenimiento como el deterioro de algunas partes de los restos magníficos que quedan, sobre todo su claustro. El ingreso para personas de la tercera edad, como yo, es gratuito. Es una verdadera muestra de lo que sería una ciudad fantasma destruida por un ataque pirata y un Niño desastroso, calamidades que significaron el abandono sistemático de gran parte de la población hacia otras ciudades como Lambayeque o Trujillo. El convento todavía puede mostrar su magnífica arquitectura, lo que nos da una idea del esplendor que tuvo esta ciudad en la colonia. Esto se puede ver en la entrada hacia la mano izquierda, donde hay dos amplias salas en que está la boletería y tiene una interesante colección de antiguas fotos del lugar (algunas muy bellas) y hay una maqueta del convento. 



Aquí información del lugar que sí hay que visitar, pero respetando las indicaciones del lugar: https://consultasenlinea.mincetur.gob.pe/fichaInventario/index.aspx?cod_Ficha=3756. Digo esto, pues hubo varios visitantes que no respetaban las señales de no ingresar en ciertas zonas y se ven en varias partes que hay desprendimiento de ladrillos que se van aflojando por el tiempo. Urge una buena restauración, pues este espacio ha generado un interesante movimiento turístico en la zona tanto para restaurantes como vendedores de recuerdos. Cabe destacar que cada vez más se restringen el acceso a diversos espacios. Anteriormente se podía subir al coro, pero esto ya no está limitado por razones de seguridad y estado del edificio. En esta oportunidad pude ver con más calma todo el claustro, en los que se ve también la acción depredadora de algunos visitantes, pues dejan sus inscripciones en las antiguas paredes en algunas habitaciones que aún quedan en pie. El sitio es también visitado por parejas de recién casados. Eso pudimos constar en vivo y en directo. Es muy simpático, pues la pareja era acosada por un perro callejero lanudo: un espectáculo desopilante. Ya acabadas las grabaciones de Alfredo, nos fuimos en dirección de los restos de la catedral, San Francisco y La Merced. 




Salimos por la entrada de la calle San Agustín y doblamos hacia la derecha por la calle Santo Toribio, que lleva al Seminario y Capilla de Santo Toribio de Mogrovejo. Este sitio lo íbamos a visitar posteriormente. Hay un sendero, llamado calle Tarata que lleva al cruce con el camino que lleva al río Zaña, ese que terminó por destruir a Zaña. Tanto la Iglesia Matriz (catedral) y el convento San Francisco estaban más cerca del río, por lo que ambos edificios fueron muy afectados por la gran inundación de 1720. Pese a esos daños, ambos sitios muestran restos que nos permiten apreciar la belleza y riqueza arquitectónica de estas iglesias. 



En la iglesia matriz, hay un espacio bastante muy bien intervenido que muestra donde estuvo la tumba de Toribio de Mogrovejo, quien falleció en 1606 en Zaña cuando estaba de visita. Al año siguiente de su fallecimiento, los restos fueron trasladados a Lima. Aquí alcanzo mi crónica de algunos viajes al lugar y hay datos históricos interesantes: https://elrincondeschultz.blogspot.com/2019/12/zana-y-huaca-rajada-pronto-pampagrande.html; https://elrincondeschultz.blogspot.com/2015/12/cronicas-de-lambayeque-2.html. Aquí hay información de la iglesia San Francisco: https://yimrodriguezsamper.wixsite.com/zanavirtual/la-iglesia-y-convento-de-san-francisco. Esta información es de la iglesia matriz: https://yimrodriguezsamper.wixsite.com/zanavirtual/blank-1. Lo interesante de esta visita es que Alfredo pudo usar el dron; así pudimos tener una vista aérea impresionante de la zona: vimos San Agustín, San Francisco, la iglesia Matriz.




Como última visita fuimos a La Merced. La capilla de Santo Toribio de Mogrovejo se encuentra cerca del lugar, espacio que está en refacción por lo que el ingreso es restringido, se espera que esté listo con la llegada del Papa. Como ven, todo gira alrededor de León XIV (https://www.gob.pe/institucion/regionlambayeque/noticias/1380281-zana-se-proyecta-como-destino-de-fe-y-cultura-con-inversion-superior-a-s-4-millones-en-santuario-de-santo-toribio-de-mogrovejo). Ya terminada la visita a los restos de las viejas iglesias coloniales, nos acercamos a un vendedor de postres tradicionales de la zona. 



En los años 90 visité el lugar con unas amigas y preguntamos por postres, pues hay toda una tradición dulcera de la población negra. En ese entonces, la oferta era triste; pero ahora hay mayor variedad y calidad. Como ya era tarde, casi las 3 P.M (no habíamos almorzado), algunos postres no nos venían mal: machacado de membrillo, barritas de ajonjolí, tejas rellenas de camote, dátiles o higo, higos rellenos, palillos de ajonjolí. Delicia. Nos levantó con un buen golpe de energía, en momentos en que el calor ya nos estaba causando estragos. Hay un texto de Angélica Arriola, La tradición en los dulces de Zaña, que describe los orígenes de esta tradición culinaria que ahora, felizmente, se está rescatando y que debe difundirse más para deleite de todos los visitantes  (https://www.academia.edu/16136994/La_tradici%C3%B3n_en_los_dulces_de_Za%C3%B1a_Lambayeque_Per%C3%BA). Luego de comprar un buen paquete nos fuimos a la plaza principal para que Alfredo vuele su dron y para que yo visite la actual iglesia principal del lugar. El espacio es sobrio, tranquilo, con un conjunto de imágenes de un Cristo crucificado. Salí para acompañar a Alfredo en su vuelo de dron. Las imágenes son bonitas, sorprendentes: otras perspectivas. 


Luego de comer un refrescante helado, nos fuimos al Museo Afroperuano, el cual visito nuevamente prácticamente 10 años después. Es un museo familiar, pero tiene un gran acervo de la cultura negra en nuestro país y sobre todo en la zona. Aproveché a comprar un libro pequeño Tambores africanos en América Latina del autor prolífero Luis Rocca Torres, quien es también el creador de este museo. En realidad, el museo tiene una gran colección de instrumentos de percusión, como es el caso de los tambores. Los vemos a lo largo de las salas que hay en el lugar. 





Amablemente me firmó su libro y le comenté que en mi anterior visita compré otro libro suyo: Herencia de esclavos en el Norte del Perú. (https://www.semanarioexpresion.com/Presentacion/noticia2.php?noticia=133&categoria=Culturales&edicionbuscada=696). Le comenté que en mi visita anterior vi una vasta colección de LP de música negra y me comentó que mucho de este material discográfico ha sido puesto en custodia en el Instituto Riva Agüero. El museo ubicado en Zaña antiguo (https://slaveryandremembrance.org/partners/partner/index.cfm?id=P0080&lang=spa) necesita mucho apoyo; como es privado no tiene apoyo estatal, pese a que tiene muchos reconocimientos tanto por parte del gobierno y privado, sea en el país como del extranjero; pero el mantenimiento es caro y hay pocas visitas. Me parece que los paquetes turísticos no lo integran en la visita a Zaña.

Salimos con Alfredo, nos fuimos al paradero para regresar a Chiclayo. Felizmente, partimos rápidamente. Al llegar a Chiclayo, bajamos cerca de la Av. Balta para tomar un taxi para ir al Mercado Modelo para visitar la zona de los brujos. Llegamos bastante cansados, pues llevar nuestras cámaras y el calor sí nos abatieron; además, la mala noche del viaje ayudó que nos sintamos muy fatigados. Vimos el tráfico endemoniado que azota a Chiclayo; los choferes de todo tipo de vehículo son tan avezados como los de Trujillo. Un verdadero pandemonium. Sin embargo, la motivación de ver este rincón del Mercado Modelo nos sacó suficiente energía. La primera vez que fui fue en 1988 cuando lo visitamos con Ingrid y Pierina. Había leído en los 80 del siglo pasado en una guía de viaje de Stephen Birnbaum sobre Sudamérica (https://en.wikipedia.org/wiki/Stephen_Birnbaum). En este libro, el autor comentaba que era el mercado más grande de brujería en toda Sudamérica. Increíble. 




El lugar está lleno de pócimas, plantas medicinales, imágenes diversas para diversos ritos como santos, la Santa Muerte, muñecos vudú, cráneos y pieles de animales. Una verdadera locura. Te mareas por todos los olores que te rodean. Dimos varias vueltas para que Alfredo tome varias imágenes con su cámara (https://blog.pdsviajes.com/peru/mercado-esoterico-en-chiclayo-peru/). Es un espacio visitado por mucha gente, razón por la cual los vendedores no se inmutaban cuando tomábamos fotos.

Pero, el cansancio nos obligó retirarnos para ir a descansar, tomar una buena ducha y cenar correctamente (no habíamos almorzado correctamente). Habíamos decidido ir a comer pollo a la brasa: pero fue una búsqueda infructuosa en el Centro Histórico cuando vimos las evaluaciones de los que había ahí. Me hizo recordar aquella visita con Orietta, Carmen y Maria (las tres peninsulares) que fuimos a más de tres restaurantes, pues no tenían las cosas que decían ofrecer. Y justo el 01 de agosto, día del cumpleaños de nuestra querida amiga Orietta, fecha que nos pasó ese periplo. Finalmente llegamos a uno al cual nos llevó un taxi a uno en la Av. Leguía, avenida que tiene muchos lugares de diversión. Al subir para sentarnos en paz para cenar, sube una banda de mariachis que rompió con la calma del lugar. Bajamos a la primera planta evitando la infernal bulla que retumbaba en la segunda planta. Tomamos un taxi de regreso y caímos como piedras en nuestras camas. Fin de la primera jornada.



domingo, 13 de agosto de 2017

VIAJANDO A LA HISTORIA DEL NORTE PERUANO



Las Fiestas Patrias es una buena oportunidad para hacer una buena visita a lugares a los cuales hay que escudriñar con calma y en buena compañía. Esta vez, un grupo de amigas mías, todas peninsulares europeas, y yo, nos íbamos, cual viaje de bodas en viaje relámpago a la ciudad de la amistad. Así, partimos el 27 por la noche y llegamos cerca de las 11 de la noche a Chiclayo. Había hecho ya los arreglos para el hotel y el alquiler de un auto para aprovechar un par de días muy activos por los alrededores. El 28, luego del desayuno, llegó la persona del alquiler de autos para darnos el vehículo que nos iba a dejar por un par de días. Felizmente el auto era automático, lo que tanto a María como a mí nos molestó estas situación, puesto que no solemos manejar uno; por eso pedimos el cambio por otro mecánico. Nos informaron que tenían solo camionetas; hicimos un arreglo por una a buen precio y rentamos una 4x4 que nos iba a cambiar toda la situación. La recogimos del aeropuerto. Una vez hecha la gestión, nos fuimos a recoger a todas las demás amigas que se habían quedado en el hotel. Antes de hacer nuestro primer buen periplo, nos fuimos a Plaza Vea a hacer compras para no tener que gastar tiempo en aglomeraciones en cualquier restaurante y manejar nuestros momentos en días tan cargados de visitantes como lo es fiestas patrias.


Enrumbamos hacia el sur; nos dirigimos a Zaña, nuestro primer objetivo. María ya había estado hace dos años, pero ni Orietta ni Carmen conocían el lugar. Sin embargo, la visita que hizo María en el 2015 fue bastante breve; en esta oportunidad sí íbamos a ir a todos aquellos  lugares que no habíamos visitado anteriormente. Éramos dueños de nuestro tiempo.  Yo había estado allí en 1984 cuando nos encontramos, de manera casual, varios amigos por allí: Pochi Monzón, Sisi Acha, Fanny Muñoz, varios, varios. En ese entonces, Zaña estaba abandonada y los lugares no tenían ninguna señalización ni información como ya la tiene ahora (pero falta mucho aún). En ese entonces, recién terminados la universidad y empezando a tener nuestros pininos laborales, no éramos dueños de muchos recursos. El desplazamiento lo hicimos en bus en ese entonces. Hace tantos años.
Llegamos a Zaña bajo un ligero brillo solar y en vez de ir al Claustro de San Agustín, el punto frecuente de visita, nos dirigimos a los restos de la iglesia de La Merced. Esta se encuentra ubicada en los terrenos de un instituto técnico en cuya entrada vemos dos hileras de árboles frutales, todos oriundos del Perú con unos carteles muy sencillos y descuidados. Y hacia la derecha donde se halla el edificio administrativo, vi una placa interesante: un escudo heráldico con el nombre Mayorga y la ciudad, Zaña. Cuando observaba uno de los árboles, fui picado por un insecto y no pasó de un simple dolor por el aguijón y el escozor propio del ácido inoculado. En realidad, dudo que haya sido una abeja. Felizmente no me causó más estragos que el dolor de unos días en la picadura. Me dirigí hacia las ruinas monumentales para apreciar la imponente fachada que tuvo esta iglesia y el lamentable estado de lo que queda, plagada de nidos de avispas. Las columnas y las bases de la iglesia están ya con todo el ladrillo expuesto. Una de las torres está proceso de colapsar. Un leve sismo puede significar su caída total. Esperemos que las autoridades valoren este patrimonio para rescatarlo y ponerlo en verdadero valor. El sitio es interesante y desde estas ruinas (como iba a suceder luego) teníamos la oportunidad de ver los demás restos eclesiásticos del conjunto arquitectónico de Zaña.   



Retornamos a la camioneta y ahora nos dirigimos hacia la iglesia matriz. Esta está severamente dañada. Está plagada de carteles en homenaje a Santo Toribio de Mogrovejo. Este santo tuvo una misión norteña que lo hizo enfermar en Pacasmayo y morir en Zaña en 1606. En homenaje a este santo, que fue inquisidor (aunque las biografías son benévolas con su accionar), se ha hecho una urna funeraria donde se hallaba la tumba inicial del mismo. La iglesia tiene algunas de sus paredes ruinosas cubiertas con protectores para evitar la lluvia. No sé cuánto más será efectivo eso. Las construcciones de la matriz, la de San Agustín y la de San Francisco son muy parecidas, en sus columnas, hornacinas, la edificación en sí. Luego seguimos un corto camino de trocha y llegamos al pequeño puente colgante de la localidad. Cuando lo visité en 1984, este se ubicaba sobre el lecho de un río seco. Ahora lo veo abundante y rodeado de verde. Consecuencias del reciente Niño costero. Hubo varias personas que lo cruzaban para entretenerse, así como varios bañistas que usaban sus aguas para refrescarse. Ya hacía un poco de calor. Nuestra visita a las ruinas del antiguo Zaña tuvo como últimas rondas a la iglesia de San Francisco, donde uno puede apreciar su bello arco. Tenía la idea errada que este correspondía a la iglesia matriz; este error lo enmendé en esta última visita. Al llegar, descendimos del auto y Orietta tuvo una molestia en su pie; una espina había atravesado su sandalia. Cuando la ayudamos, vimos la dimensión de esta espina que se había adherido al zapato, luego vimos que muchas más estaban clavadas en nuestras zapatillas. Tuvimos que marchar con mucho más cuidado. En el lugar hubo dos turistas que descansaban bajo la sombra. La chica tenía un poco la piel quemada. 











Una vez culminada nuestra visita, nos dirigimos a las ruinas más preservadas: claustro de San Agustín. El espacio está cada vez más recuperado y ha sido poco afectado con el Niño costero. Hacía dos años que María y yo habíamos ido con Isabel y Lorena. En ese entonces un guía nos llevó por las instalaciones. El mismo guía se ofreció y recordó a María luego de una serie de preguntas sobre Europa y sus penínsulas. Fue simpático este reencuentro. Las ocurrencias iban y venían con Orietta a la cabeza.












Después de la visita, nos dirigimos a buscar dulces. Sin querer, ya nos habíamos extendido más de una hora después del mediodía. El tiempo era nuestro. La peregrinación por los postres se dio posteriormente a la visita al museo de la Negritud y Esclavitud. Con Carmen íbamos viendo con detalles todo lo que fue este terrible comercio que fue muy promovido por comerciantes portugueses e ingleses. En realidad, hubo mucho menos población esclava negra en países coloniales españoles que Brasil, Haití (Gran Española) y territorio del sur de los Estados Unidos en el XVIII y XIX. Tras la visita del museo, nos dirigimos a la plaza de armas ante las recomendaciones del Sr. Luis Rocca Torres. El dato de la señora que los hacía fue infructuoso, así que nos dirigimos a una dulcería que se encuentra frente a las ruinas de San Agustín: cocadas, barras de membrillo, fresas y dátiles azucarados; un festín.







Nuestro siguiente destino: Huaca Rajada. Salimos por la ruta asfaltada a Cayaltí. Llegamos a esta ex Hacienda que siempre está en conflicto. Tomamos un camino de trocha hacia nuestro destino. Sipán o Huaca Rajada no estaba lejos, pero no había muchas señales en el camino. Llegamos a nuestro objetivo, más o menos a las 2 pm. Ni Carmen, ni Orietta conocían el museo; según Orietta, había estado en este lugar cuando recién había muerto el Señor de Sipán. El museo es, a pesar de haber perdido algunos recursos técnicos en su inauguración la década pasada, una visita interesante. Tiene una buena museografía y bellas piezas de los diversos entierros de la huaca. En realidad, esa huaca es una gran necrópolis de nobles moche. Luego de la visita, almorzamos con la rica ensalada que había preparado María, quien ya no entró al museo ni a la huaca. 








Luego del almuerzo rociado de cerveza nos fuimos a visitar la fuente de la riqueza del lugar. Ya estaba cayendo la tarde y Ventarrón iba a quedar para otra visita. Partimos cerca de las 5:30 con destino a Pomalca. El camino está todo asfaltado. En el museo de la Esclavitud vi una foto de una capilla en ruinas pero con algunos restos interesantes: Saltur. Cuando salimos de Sipán, cruzamos Saltur, así que entramos a buscar la famosa capilla. Vimos una nueva capilla, no sé si esta sea, pero la curiosidad sí me hará volver al lugar. Llegamos a Chiclayo cerca de las 6:30; luego saldríamos a cenar. Buen primer día.