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Trujillo, La Libertad, Peru
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domingo, 13 de noviembre de 2022

DESENCANTO Y ESCEPTICISMO (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 13 DE NOVIEMBRE)

 


Hemos sido testigos de dos marchas relativamente pacíficas en la semana. La primera, a favor de la vacancia de Pedro Castillo; la segunda, en apoyo de este. Ambas marchas, anunciadas como masivas y exitosas en diversos medios que eligieron difundirlas, no convocaron la cantidad de gente que pudiera haberse esperado. La primera marcha, sábado 05, tuvo una fuerte difusión de medios y las redes reventaron con una profusa difusión de afiches virtuales y mensajes directos a la población sobre su participación, la cual tenía un fuerte contenido conminatorio contra el lector, casi llamándolo de cómplice o traidor. La segunda marcha, jueves 10 y a todas luces maquinada por el círculo cercano al gobierno, tuvo otras vías y formas de comunicación, pues los grandes diarios o cadenas de difusión sólo hablaron de ella cuando surgieron los incidentes que involucraron a varios periodistas.

Ante tal situación, cabe preguntarse qué está pasando con nuestra sociedad en general que ya no sale a las calles a protestar en las diversas marchas promovidas, a expresar su disconformidad de lo que está ocurriendo en nuestro país con toda la clase política. La respuesta cae por su peso: es la misma clase política, desprestigiada y degradada por décadas, la que trata de organizar reuniones proselitistas para objetivos que pueden tener un buen propósito, pero cae en el descrédito a causa de sus organizadores, muchos de los cuales han estado vinculados con escándalos de corrupción y son directa e indirectamente causantes de la debacle política de la última década. Con un gobierno insostenible, el éxito de una oposición masiva y contundente estaría más que asegurado. Pero las numerosas y costosas convocatorias de ambos “frentes” en los últimos meses no han sido las esperadas. Nacen fallidas desde ya. Ninguno de los organizadores y promotores tienen la talla moral para liderar un reclamo que es el sentir de la ciudadanía: extirpar la corrupción gubernamental. La percepción de muchos es ver cómo mueven sus “fichas” para ver cuánto puede afectar positiva o negativamente a sus intereses, ya ni siquiera partidarios. Lo vemos en la cantidad de tránsfugas que pueblan este Congreso, por ejemplo. También es el crudo reflejo del deterioro de esas organizaciones que dicen llamarse partidos políticos, instituciones que colocan a estos personajes en los poderes de Estado, desde la Presidencia hasta el último congresista que ocupa una curul. Todo juego político entre ellos no obedece al sentir social. La sociedad les otorga un bajo puntaje de aceptación a ambos poderes (peor, el Congreso). En caso de que Castillo sea vacado, viene una incertidumbre como nunca se ha vivido en la sociedad peruana: ningún líder emerge en nuestra actual historia bicentenaria. Vemos con mucho escepticismo un gobierno y un congreso lleno de aprendices de ladrones, un violador, misóginos, corruptos, fanáticos. ¿Poner las manos al fuego por esos personajes?


domingo, 6 de noviembre de 2022

INSEGURIDAD, PESADILLA SOCIAL (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 06 DE NOVIEMBRE 2022)

 


La reciente conversación con un amigo quien ahora radica en Lima y trabaja en un organismo de la ONU motiva este texto. En este diálogo, él me comentaba alarmado la forma cómo cierto tipo de delincuencia se ha ido incrementando en diversos barrios y urbanizaciones de clase media y media alta. Esta delincuencia está bastante ligada a la migración irregular generada por las últimas oleadas de migrantes, sobre todo venezolanos, que llegaron a nuestro país antes de ponerse ciertos “candados” a dicha migración. Pero hay que ir por partes para entender este problema en el cual participan directamente muchos connacionales convirtiéndose en cómplices del avance de esta modalidad delictiva.

Toda migración siempre es dolorosa para quien la realiza. Se deja un estilo de vida, familia, recuerdos por una situación incierta las más de las veces. Muchos son obligados a tomar esta dura decisión, sobre todo cuando una sociedad sufre fuertes crisis, como una guerra o depresión económica. Muchos compatriotas se vieron forzados a emigrar durante el primer gobierno de AGP o la década fujimorista; precisamente fue durante este periodo que muchos gobiernos cerraron el libre tránsito a los peruanos como pasó con España que recibió un gran flujo de peruanos que trabajaron en todo, incluida la delincuencia. Diarios argentinos, chilenos, japoneses y españoles publicaban noticias de prensa amarilla en las que muchos compatriotas se veían involucrados. Como deducción simplista del vulgo, cada latinoamericano (peruano o colombiano especialmente) era un delincuente en potencia. Para nosotros encajaba perfectamente el despectivo “sudaca”. La actual crisis económica general ha hecho que muchos que vieron una posibilidad aquí se haya desvanecido. Hay ciudadanos honrados que han hecho su vida entre nosotros, pero también hay malos elementos que se unieron para delinquir. La excesiva informalidad de nuestra sociedad permite, precisamente, que estos elementos avancen impunemente gracias a, consciente o inconscientemente, la colusión y permisibilidad dada por la corrupción entre nosotros. Este avance está dado gracias a ciertas modalidades como el otorgamiento de licencias de funcionamiento a ciertas actividades que arrastran en conjunto todo un enjambre delincuencial: licencias para bares o clubes nocturnos, y hoteles donde hay prostitución atraen a ladrones, comercializadores de drogas y otros personajes de mal vivir, y hacen suyo el lugar. Las laxas reglas de migración permitieron que bandas organizadas ingresasen al país; también está el hecho de que muchos jóvenes sin trabajo se dediquen a comerciar droga o meretricio. En este sentido, la restricción municipal para ciertos negocios y la presión de autoridades hacia ciertas formas irregulares de asociación (como los hacinamientos en parques) deben ser coactados y trabajar con los vecinos para ejercer una mayor coerción social y económica sobre negocios irregulares.