Datos personales

Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal
Mostrando entradas con la etiqueta ciudades peruanas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciudades peruanas. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de abril de 2026

TRUJILLO DURANTE SEMANA SANTA (CRÓNICA DE VIAJE)

 



Semana Santa 2026. Trujillo. En esta oportunidad iba a visitar lugares y rincones que había visitado o visto con detenimiento en todos estos años viviendo en Trujillo de manera definitiva (ya 34 años, vaya). Algunas personas, sobre todo Alfredo, me comentaban de un lugar interesante que se ha ido formando cerca del Faro del Puerto Salaverry, un humedal llamado Uripe, que me llamó mucho la atención y que por razones de discapacidad temporal lo fui postergando. Iban a ser días movidos, como los que no he tenido desde mi viaje a Chile en 2024. Así que “a sacarle el jugo a la oportunidad”.

Jueves Santo 02 de abril: un día tranquilo. Alfredo me dijo para ir a grabar en la iglesia del Carmen, o como oficialmente se conoce como Monasterio de Nuestra Señora del Carmen y San José. Ocupa literalmente una manzana en el Centro Histórico de nuestra ciudad entre las calles: Bolívar, Colón, Estete y Ayacucho. Lo que se puede visitar es la iglesia, pues el monasterio es aún ocupado por las monjas de clausura. Es una verdadera joya del barroco en nuestra ciudad y fue fundada por monjas carmelitas descalzas que llegaron a Trujillo en el siglo XVIII. Cuando mi familia se instaló en Trujillo en 1974, el convento mostraba los daños sufridos por el sismo de 1970 (como muchos edificios públicos de la ciudad en ese entonces) y fue durante el primer gobierno de Alan García Pérez que se acometió la restauración de la misma durante la campaña “Llegó la hora de Trujillo” en la que los arquitectos José Correa y el Pibe Ganoza dirigieron las obras para rescatar este monumento que estaba en estado calamitoso en muchas partes; se recuperó la fachada multicolor que caracterizaba a los monumentos del barroco tardío como es la característica de este movimiento artístico que tuvo su esplendor en Europa y los países que eran colonias de Portugal y España. Este monasterio tiene más de 150 pinturas de la Escuela Quiteña (cuidado con la ortografía, pero está bastante resumida: https://pichinchaesturismo.com/es-ec/pichincha/quito/artes/escuela-quitena-a4fnv8ijj) y la Limeña; siendo una congregación de origen quiteño, las monjas trajeron un rico acervo que aún no se puede apreciar en su magnitud. Y no sólo para este convento, pues obras de escuela quiteña se encuentran en otras iglesias de nuestra ciudad como una pequeña escultura de Bernardo Legarda (https://www.chaumeilbergez.com/post/bernardo-de-legarda-maestro-del-barroco-quite%C3%B1o) en la iglesia San Francisco. En el Museo de Arte Colonial de Quito ve las joyas de este artista. Ojalá en algún momento las autoridades eclesiásticas vean todo el potencial cultural y turístico de este convento que recibiría nuestra ciudad como ha ocurrido con Santa Catalina en Arequipa, lugar que he visitado muchas veces. Aquí dejo dos crónicas de viaje que relatan mis visitas a este espacio: https://elrincondeschultz.blogspot.com/2011/08/viaje-la-nostalgia-arequipa.html, https://elrincondeschultz.blogspot.com/2015/12/cronicas-arequipenas-1.html. Así podrían ser nuestras visitas a este lugar, aunque el Carmen es bastante más pequeño; sin embargo, no dudo que su tesoro artístico atraerá a muchos visitantes. El libro Trujillo, el Barroco en la Arquitectura Virreinal del arquitecto Antonio San Cristóbal (sacerdote español nacionalizado peruano) da una descripción bastante interesante de diversos monumentos coloniales y, entre ellos, El Carmen remarcando la importancia de este edificio como referente para otras obras posteriores; pero no habla del rico patrimonio que tiene. ¿Habrá un archivo de su acervo? ¿Alguna tesis de historia del arte sobre su patrimonio? Además, la iglesia en sí tuvo algunos momentos críticos a lo largo de sus más de 300 años como lo demuestra la información que leemos en este muro del Perú Barroco: https://www.facebook.com/100071129255574/posts/el-carmen-de-trujilloel-monasterio-del-carmen-es-un-complejo-arquitect%C3%B3nico-del-/2492692597678865/?locale=es_LA.




Durante la visita, tuvimos que ser discretos, pues estaban en misa; además, se realizaban los ritos importantes de la celebración del Jueves Santo como es el lavado de pies de doce personas seleccionadas que representan a los apóstoles de Jesús (https://www.eltiempo.com/vida/religion/por-que-se-realiza-el-lavatorio-de-los-pies-en-jueves-santo-y-a-quien-se-le-puede-hacer-detalles-de-la-ceremonia-y-su-significado-3544691). Pese a todo, nos dio un poco de tiempo y maña para tomar fotos o grabar tanto en el interior como los exteriores de la iglesia. Aquí más datos de este convento: https://exploortrip.com/blog/iglesia-monasterio-el-carmen-trujillo/. Me encontré con una amiga de AFS y unas amigas de mi hermana Carmen, además de dos exalumnas mías de la universidad. Casi promediando las 7 de la noche, fuimos al auto para seguir por nuestro breve periplo.

Nos fuimos a la iglesia Santo Domingo. En medio de un tráfico intenso, dejamos el auto cerca de esta iglesia. Quería poner mi auto en una cochera, pero estaban llenas por obvias razones. La gente salía a visitar, tradicionalmente, las 7 iglesias de acuerdo con el rito católico (https://es.catholic.net/op/articulos/68967/cat/736/por-que-recorrer-siete-iglesias-en-semana-santa.html#modal). Como la mayor parte de iglesias grandes se concentran en esta parte de la ciudad, la presencia de personas y autos era numerosa. Recuerdo que antaño, en los 60, la gente solía visitar las iglesias con vestidos negros, mantillas (o velos) las mujeres y los hombres iban vestidos con terno y corbata. Recuerdo que las emisoras de radio pasaban música sacra y las tiendas ponían un manto negro que cubrían casi todas las vidrieras en señal de duelo. Otros tiempos. Quisimos entrar a la iglesia Santo Domingo, a la cual no iba en mucho tiempo. Siempre me ha intrigado esta iglesia, pues dos alumnos hicieron una investigación, a inicio de este siglo, para crear un blog sobre lugares con potencial turístico de nuestra ciudad para un trabajo de mi curso de Comunicación 1; ellos escogieron esta iglesia y la investigación iba a tener resultados muy interesantes. Se contactaron y lograron visitar toda la iglesia, incluso sus catacumbas que se encuentran bajo el altar principal (donde hay una entrada cubierta), bajo el presbiterio. Una lástima que ese blog creado por los chicos, acompañado de fotos, se haya “perdido” en el amplio mundo de la virtualidad. La idea de poder visitar estas catacumbas siempre ha rondado por mi cabeza y espero algún día poder hacerlo. Tuvimos un primer intento de entrar, pero también estaban en misa y había una multitud que se apiñaba en el interior y que desbordaba por las puertas de la iglesia. Decidimos ir a tomar un jugo mientras hacíamos tiempo. Esta es una iglesia muy antigua, donada por Francisco Pizarro a la ciudad que lleva el nombre de su pueblo natal en España. Aquí más información al respecto sobre la historia y detalles (https://www.smart-guide.org/destinations/es/trujillo/?place=Iglesia+y+Convento+de+Santo+Domingo). Hay un proyecto de largo aliento de recuperar esta y otras zonas de interés de nuestra ciudad (https://ddclalibertad.gob.pe/trujillo-templo-santo-domingo-sera-parte-del-proyecto-revalorando-nuestro-patrimonio-cultural/). Visitar su altar mayor iba a ser bastante difícil, pues la misa había culminado y habían apagado las luces que mostraban el esplendor del altar mayor. Decidimos entrar por el ala izquierda donde nos íbamos encontrar con un dato muy interesante: un altar donado por las limosnas de esclavos en 1641. 




No sé si habrá más información al respecto. He visto que la congregación dominicana tenía una hacienda en Conache y que tenía una población de esclavos para sostenerla (https://www.facebook.com/granlaredocolonial/posts/historia-colonial-de-la-hacienda-santo-domingo-sita-en-el-valle-de-conachela-hac/600004293483124/?locale=es_LA). Interesante. Ahí nos encontramos con otros amigos con los cuales conversamos un buen rato. Decidimos salir para ir a nuestro último punto: la pequeña iglesia de Santa Rosa. Para Alfredo era relativamente nueva esta visita. Tuve la oportunidad de ir algunas veces, pues me pareció interesante los restos de pintura mural que decoraba las paredes de esa iglesia. Era una capilla de indios, estas pequeñas iglesias que se encuentran cerca de las puertas principales de la ciudad amurallada; las iglesias eran abiertas para el ingreso de la población aborigen que vivía extramuros durante los eventos religiosos más importantes del catolicismo como la Semana Santa y la Natividad (https://www.tumblr.com/jpelsous/682923046359744512/la-peque%C3%B1a-capilla-de-santa-rosa-de-trujillo-fue).

Estas fueron nuestras visitas deseadas y nos fuimos temprano, pues el Viernes Santo iba a ser el día de nuestra expiación de nuestros pecados con la visita a Uripe cerca del Puerto de Salaverry.






domingo, 13 de agosto de 2023

DESTRUYENDO CIUDADES (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 13 DE AGOSTO)

 



Salir de la rutina para conocer nuevos lugares hace ver con criterios más amplios el lugar en el que se vive: la infraestructura, el tejido social y sus manifestaciones, la historia de sus habitantes y sus proyecciones hacia el futuro. Estas vacaciones me permitieron visitar varios lugares de la Región Cajamarca.

Esta visita fue una buena oportunidad de ver lo bueno y también los males que acogen a todas las ciudades peruanas, en unas más que en otras, incluida Trujillo. Viajar con amigos que saben de arquitectura y la historia de la región me dio más luces. El centro histórico de la ciudad de Cajamarca lo ha salvado la acción tanto de historiadores y arquitectos, como de operadores turísticos; sin embargo, se ve un acelerado deterioro de varias bellas casonas (como en Trujillo) que son carcomidas por el interior para convertirse en cocheras o tugurios comerciales. Los alrededores de la ciudad sí son clara evidencia del desorden y peligro de cientos de edificaciones que surgen sin ningún criterio técnico producto de invasiones, tráfico de terrenos y corrupción rampante que corroen nuestra sociedad. Ya no sólo es criterio estético, es la seguridad de cada uno de las personas que las habitan y el de la ciudadanía en general. Además, el boom de la construcción en zonas en las que hay poca regulación municipal y profesional hace permisible la construcción en zonas de alto riesgo (faldas de colinas y cerros), tala indiscriminada y ocupación de áreas verdes que son el sustento y, a la larga, la sostenibilidad de cualquier ciudad. Estuve, también, en Bambamarca, Chota (con un inmenso coso de toros), Hualgayoc, Cajabamba, Namora, San Marcos, entre otros lugares. Salvo excepciones como Cajabamba y Namora que tratan de cuidar su centro histórico a duras penas, las demás ciudades ven su antiguo centro sometido a un estrés de construcciones de cemento y ladrillo desafortunadas y riesgosas, cuyas medidas de seguridad deben ser dudosas. Algunas edificaciones con numerosos pisos y vidrios multicolores rompen la armonía de lo que solían ser las plazas cajamarquinas de antaño; y para acentuar la crisis estética, estos monstruos tienen sólo la fachada enlucida. Un mal hábito arraigado en todos los estamentos de la construcción. Comentábamos que, por suerte, no se generaban tantos incendios provocados como suele suceder en otros países; pero la explicación fue triste: como hay tanta permisividad en la invasión de tierras (veamos el ejemplo de Trujillo sin ir muy lejos) no es necesario recurrir a “medidas extremas”. La corrupción lo permite. La proliferación de nuevos barrios residenciales en zonas de cultivo es, como ya he resaltado, una cuestionable decisión que afecta la seguridad alimentaria de la zona, concepto que parece no ser muy relevante para muchas personas, fuera del hecho de que muchas áreas verdes son afectadas por la minería formal (lo vimos en el camino a San Pablo) y, peor aún, la informal.


domingo, 14 de agosto de 2022

AREQUIPA EN SU DÍA

 


Mañana, lunes 15 de agosto, Arequipa celebra un nuevo aniversario de su fundación, celebración en la que la ciudad recuerda su creación hispana, aunque sus orígenes se remontan en el mundo prehispánico sureño. Viví más de una década en esta bella ciudad al desplazarse mi familia norteña por cuestiones laborales de mi padre. Años maravillosos. En 1970, la ciudad experimentó un vuelco en cuanto al tratamiento de la ciudad y el abrir nuevas propuestas para hacer de esta un potencial turístico que trató de involucrar a la mayoría de sus ciudadanos del Centro Histórico. La apertura del claustro de Santa Catalina y la restauración de varios barrios emblemáticos como el de Yanahuara, por ejemplo, significó no sólo el aporte de la empresa privada, sino el apoyo de sus ciudadanos y el poder municipal que hizo suya esta propuesta para crear un nuevo rostro de Arequipa. Fueron años movidos, pero la población hizo suya esta idea y es ese sueño hecho realidad el que ahora muchos visitantes ven de esta ciudad. Desde la señora que salía a barrer un buen tramo de la acera de su casa hasta las autoridades que entendieron que el bien común era el bienestar de todos. Hubo y hay problemas, como en toda sociedad; pero hay que reconocer que la visión de una idea, su planificación y organización, más la presión colectiva (importante) para lograr el objetivo hizo una transformación relevante que han hecho que la ciudad sea considerada una de las más bellas del Perú. No es acción divina, ni regalo de los dioses; es el trabajo colectivo que hace que esta ciudad sea lo que es. Lastimosamente la profunda corrupción de las últimas décadas ha afectado a esa región; pero, pese a todo, es el carácter de su gente, de su visión cívica y ciudadana, de su identidad regional, de su orgullo de pertenencia (esa que tanto usan como caballito de batalla en diversos lugares); todo esto combinado les ha permitido colocarse en un buen puesto en lo económico como cultura y social en el país.

Aunque no soy muy simpatizante del fútbol, escribo esta nota también por la alegría por un equipo de fútbol, el Melgar Fútbol Club, quizás desconocido para la mayoría de personas pendientes de las notas centralistas en los medios. Ese equipo ha arrancado gritos y llantos de alegría a miles de peruanos necesitados de algo positivo mientras los políticos deshacen nuestro país. Que ese puñado de jugadores represente el espíritu de los demás ciudadanos, aquellos que no queremos ser aplastados por la miseria que representa el mundo político. Que los jóvenes tengan un momento de orgullo y satisfacción frente a los fracasos y podredumbre de los personajes de moda en los medios (¿Ya se olvidaron de Kimberly García?). Lima no es la vara que mide el éxito de nuestra realidad. Así como Colombia, Ecuador, Bolivia, Brasil, incluso Chile y Argentina, tienen ciudades contrapesos a sus capitales; sueño el día en que Trujillo pueda convertirse en una. Ojalá llegue a vivir esa experiencia.