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Trujillo, La Libertad, Peru
Un espacio para mostrar ideas y puntos de vista ligados al arte, a la cultura y la vida de una sociedad tanto peruana como universal

domingo, 14 de julio de 2019

FRANCIA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO DE TRUJILLO 14 DE JULIO)


14 de julio de 1789. La toma de la Bastilla. Este incidente cambió la historia de la humanidad. La sociedad francesa, estratificada de manera inamovible y por derecho divino, había entrado en una fase de no retorno. Entre la nobleza francesa y el pueblo llano había crecido una brecha insalvable, con derechos incuestionables y, para la actualidad, inauditos adquiridos por aquella desde el medioevo. Muchos de estos derechos rayaban con el absurdo y eran validados solo por la idea de que su estatus era certificado por la iglesia de entonces. La educación y la difusión de ideas fueron las principales herramientas que permitieron este vuelco en la humanidad. Las ideas de los hombres y mujeres del Siglo de las Luces comenzaron a calar en una sociedad insatisfecha y harta de vejámenes tolerados por un sistema legal inalterable; las ideas se expandieron como pólvora, no solo en Europa, sino en las colonias americanas que estaban bajo el yugo español. Los poderosos conceptos generados por pensadores sociales y filósofos como Rousseau o Voltaire habían rendido su fruto con la independencia de los Estados Unidos y se expandían como un rayo entre los intelectuales de las entonces inquietas colonias americanas. La nueva Constitución del nuevo Estado francés desafiaba los arcaicos conceptos de la persona y ciudadano. La base de la nueva república se asentaba en tres palabras: libertad, igualdad y fraternidad.
230 años después, muchas de las ideas engendradas en esta revolución movilizan a la humanidad en general. La libertad de todo tipo es el punto de partida de muchas sociedades y es apreciada y defendida, incluso, de manera constitucional en todo país civilizado y grupo humano que espera que esta no quede como una palabra cargada de buenas intenciones, sino una entelequia a la cual aspiran todos los hombres del planeta. La igualdad acompaña innegablemente a la libertad. No una igualdad abstracta, sino una que permita a toda persona tener acceso a todo aquello que el derecho le confiere: la salud, educación, alimentación y seguridad. Y todo esto se logra cuando se ve al próximo como un integrante de la gran familia que es la humanidad: la fraternidad. Sin embargo, si vemos los momentos por los que atraviesa nuestro país, estas tres grandes ideas están ausentes en muchos espacios y momentos de nuestra sociedad. La corrupción política y económica son algunas de las causales de su impedimento; pues, a causa de estas, se les niega a muchos ciudadanos una vida mejor en salud, en educación, en una sociedad que luche por la equidad. Están también las reivindicaciones de muchos peruanos y peruanas marginados por diversas razones: sociales, culturales, raciales, lingüísticas, religiosas, opciones sexuales. Un gran abanico de injusticias por no tratar al otro con sentido de igualdad y no respetando su libertad.
Pero, la ola que desató Francia ese 14 de julio es bastante difícil que se detenga. Y esperemos que así sea.

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