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Trujillo, La Libertad, Peru
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domingo, 3 de marzo de 2019

HECATOMBE CARNAVALERA (ARTÍCULO DE OPINIÓN DIARIO CORREO TRUJILLO 03 DE MARZO)

Tras una semana de las declaraciones, las clases política y empresarial (Club de la Construcción) peruanas han quedado bastante dañados. Certeros golpes en declaraciones argumentadas y sustentadas con evidencias han golpeado diversas cúpulas partidarias, tanto de partidos nuevos como antiguos; así como un grupo empresarial que se expandió haciendo de las suyas, desde el régimen de Fujimori.
Dos son las consecuencias evidentes, resultados ineludibles: la corrupción ha atravesado todas las tiendas políticas durante décadas (lo del Club de la Construcción empezó a operar desde 1996); la segunda cae por su propio peso: ampliar la investigación de las fechorías hechas por Odebrecht en nuestro país más allá de los lindes cronológicos del siglo XXI.
Los datos escandalosos proporcionados durante las declaraciones sobre el apoyo directo en diversas campañas presidenciales y congresales a diversos políticos han desnudado la podredumbre del sistema electoral. Y esto que aún no ingresamos a niveles regionales y municipales. Los partidos de izquierda y derecha están golpeados y tratan de hallar burdas justificaciones para “limpiar” el dinero corrupto que ingresaron a las arcas partidarias o personales. Lo de Alan García se va volviendo cada vez más insostenible, tratando de hallar distractores sociales y comunicativos, como la anemia, por ejemplo. Odebrecht quiere despercudirse de las rémoras que ha cargado por décadas, y AGP es una muy pesada. Lourdes Flores Nano (prácticamente un cadáver) terminó de arruinar su decadente carrera política; arruinó su partido con la insólita alianza con el APRA en las elecciones del 2016 salvando al partido de la estrella por un escaso margen. Diversos congresistas (Hidelbrando Tapia, Juan Carlos Eguren, García Belaunde, Galarreta) recibieron aportes para sus campañas. ¿Y los aportes en las elecciones regionales de las provincias donde había grandes obras como Chavimochic? Este marzo veremos ampliado este panorama político desolador.
El segundo sí será un golpe mortal a la economía “formalizada” del boom de la construcción, la cual movió la economía peruana por décadas. Golpe certero y que debería ampliarse para erradicar de raíz este cáncer que se presentó como una opción de modernizar el país dañando el tejido social. Está enquistado en todos los rubros que maneja cualquier corporación. La podredumbre que se adquiere por un lado infecta todo el sistema que mueve a cualquier entidad corporativa. Y busca sobrevivir, como lo quiere hacer Odebrecht. Buscará hacerse útil, buena, bella, salvadora. Recordemos que estas empresas son las que han tocado la puerta a los políticos, jueces, comunicadores e incluso artistas con el fin de lograr objetivos turbios. Corromper a un abogado, político o periodista no les es difícil.
La sociedad debe de organizarse, es necesario que construyamos un tejido cívico para apoyar esta voluntad de despercudirnos de esta lacra que nos humilla como sociedad.

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